“Matria”, los archivos sui generis del abuelo Antolín

Charros contra Nazis

Por Fernando Llanos

6

Siempre percibí llena de magia la casa de mi abuela Alicia. Sí, magia, esa palabra tan menospreciada en la edad adulta, pero la cual era sagrada durante la infancia porque se construía en complicidad con los primos y se veneraba con fe ciega mientras se nutría de historietas y de películas domingueras de temporada. Esa magia fue la que nos ayudó a explicar nuestros primeros anhelos metafísicos décadas antes de que existiera el Dios Google –que todo lo sabe y también todo lo confunde–. Esa que podías disfrutar de la mano de un don, precariamente trajeado, en un circo entre leones hambrientos y maltratados que deambulaban en un terreno baldío, o la que una vez a la semana podías ver desde la comodidad de tu hogar con el maguito Rody en el programa televisivo Chiquilladas, o con Beto “el Boticario” en ese otro show llamado La carabina de Ambrosio. En ese contexto, bajo la sombra de lo inusual e inverosímil, mis primos y yo creímos que era posible viajar al Polo Norte en el trineo de Santa Claus sin que él se diera cuenta, que el tío simpático de cachetes frondosos era capaz de desvanecer su propio dedo y que objetos como un piano podían desaparecer de la sala de un día para otro –todavía no conocíamos el viejo truco de empeñar objetos para pagar deudas–. Y quizás, por todos estos mágicos recuerdos, no me sorprendió cuando, varias décadas después, descubrí ahí el extenso archivo de mi abuelo Antolín Jiménez. Una serie de álbumes forrados con cuero y letras doradas, por cada uno de los temas que recopilaba.

En esos documentos se mencionaban varias historias: su paso por la Revolución Mexicana como teniente coronel de Pancho Villa; su periplo dentro de la hermética masonería, al lado de personajes como José Vasconcelos; su incursión en la política mexicana como diputado, en cuatro ocasiones y por cuatro diferentes partidos –los chapulines siempre han existido–, pero la que más me fascinó era la que cerraba el archivo, una muy peculiar historia que se vinculaba a la Segunda Guerra Mundial. En 1942, cuando México le declaró la guerra a los países del Eje, 100 mil charros se prepararon durante todo un año para combatir a los nazis y fue mi abuelo el que organizó la iniciativa y los bautizó como “La Legión de Guerrilleros Mexicanos”. Obvio, sonaba poco factible que ganaran y, de hecho, hasta la fecha me pregunto si creyeron que era realmente una buena idea. La iniciativa era deliciosamente absurda, como cualquier trama de película patriótica que termina en muchos muertos, donde al final el protagonista ostenta una mirada en alto mientras se hondea la bandera. Así que cuando conocí dicha iniciativa decidí que debía hacer una película sobre las historias del padre de mi madre. ¿Quién más puede tener, aparte de mis primos, un abuelo con tan bizarra anécdota? “Encontré una mina de oro”, pensé mientras hojeaba los tomos de cuero empolvados.

La mayoría de las historia épicas de la humanidad tratan del bien contra el mal, de la luz contra la oscuridad, del perseverante héroe que se atreve a desafiar a los villanos con tal de hacer lo correcto. Y me pregunto, históricamente, ¿qué ha representado mejor el mal que el ejercito de Hitler? Porque, seamos sinceros, las bestias más destructivas y oscuras que han habitado este planeta son, sin duda alguna, los nazis; las historias de estas insaciables criaturas han fascinado tanto como aterrorizado a millones de personas. En términos de derramamiento de sangre, quizá solo los tiranosaurios son percibidos al mismo nivel de ferocidad y fatalidad, claro que esos animales del Jurásico no asesinaron con tanto dolo ni vestían elegantes trajes diseñados por Hugo Boss. Pero bueno, podemos todos afirmar que son “los malos de la película”, sin duda alguna. Y pensando en el polo opuesto, para todos los mexicanos que hemos mamado el cine de oro nacional, la mejor manera de representar al héroe es un charro a caballo, con sombrero de ala ancha y que suelta tiros al aire. Lugar común, ciertamente, pero de esos elegantes que, a blanco y negro y entre magueyes, todavía nos hacen suspirar.

Ahora bien, ¿qué pasa en nuestras mentes cuando dos ideas tan antagonistas, la del máximo villano extranjero y el gran paladín mexicano, chocan en el terreno de la ficción pero se respalda de un hecho real? ¡Dinamita pura! Múltiples horas de sana diversión especulativa tratando de responder la pregunta madre de toda ciencia ficción: “¿Que hubiera pasado si…?”. Y pese al centenar de posibilidades que me vienen a la mente sobre dicha situación, lo que más me duele es no haber conocido a mi abuelo para poderle preguntar sobre esta y todas sus demás historias. ¿Cómo era Pancho Villa? ¿Qué sintió al dinamitar un tren a los veintiséis años en Chihuahua? ¿Por qué los masones dirigieron desde las sombras al país durante tantos años?, ¿Porqué creyeron que tenían el derecho de servirse con la cuchara gorda los políticos que establecieron el sistema de este país? ¿Cómo eran los entrenamientos de la Legión de Guerrilleros Mexicanos cada domingo? ¿Qué tanto se esforzaban y qué tanto era un convivio entre tequilas y barbacoa? Me hubiera encantado poder charlar estas y otras dudas más con don Antolín en una comida dominical. Pero como no puedo porque ya no nos acompaña, recurro al acto mágico de estimular mi imaginación con los recortes de periódicos y fotografías que nos heredó, y con mucho gusto les comparto estas reflexiones en un formato cinematográfico. Y les garantizo que nuestra película, Matria (México, 2015), esta llena de esa excepcional magia.

2

Matria (México, 2015). Dirección, guión y producción: Fernando Llanos. Fotografía: Marcelo Castillo, Carlos Hidalgo, Manuel Huitrón, Fernando Llanos, Emiliano Rocha Minter. Edición: Roberto Bolado, Jorge García, Jessica Herreman y Fernando Llanos. Sonido: Gerson Hernández y Raúl Locatelli. Música: Rey oh Baby, Osiris Ramsés Caballero, Adriana Cao Romero, Lila Downs, Jessica Herreman, Omar Landa, Benjamín Shwartz y Valentina. Compañía productora: Videofilmaciones Suadero. Premios: Mejor Documental Mexicano del undécimo Festival Internacional de Cine de Morelia y Premio del Centro Buñuel de Calanda del séptimo Festival de Cine Mexicano de Durango.

http://www.matria.mx

matrianys

Con distribución de Amateur Films, el largometraje documental Matria, de Fernando Llanos, estrenará el 16 de septiembre en la cartelera mexicana.

posterficm

Este artículo forma parte de los contenidos del número 48 de la revista cine TOMA, de julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: