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Convocatoria al cuarto Tur de Cine Mexicano

marzo 23, 2017

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La cuarta edición del Tur de Cine Mexicano (TCM) se efectuará durante el mes de septiembre de 2017 en 13 estados de la República en salas de la cadena Cinemex por lo que se convoca a productores y directores nacionales a inscribir sus películas de ficción, animación y documental, de duración mínima de 60 minutos en largometraje y máximo de 15 minutos en cortometraje, sin importar su fecha de realización y con temática libre. Los trabajos seleccionados serán dados a conocer el lunes 3 de julio en la página electrónica: turdecinemexicano.com.

El plazo vence el 23 de junio.

“Matria”, los archivos sui generis del abuelo Antolín

septiembre 19, 2016

Charros contra Nazis

Por Fernando Llanos

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Siempre percibí llena de magia la casa de mi abuela Alicia. Sí, magia, esa palabra tan menospreciada en la edad adulta, pero la cual era sagrada durante la infancia porque se construía en complicidad con los primos y se veneraba con fe ciega mientras se nutría de historietas y de películas domingueras de temporada. Esa magia fue la que nos ayudó a explicar nuestros primeros anhelos metafísicos décadas antes de que existiera el Dios Google –que todo lo sabe y también todo lo confunde–. Esa que podías disfrutar de la mano de un don, precariamente trajeado, en un circo entre leones hambrientos y maltratados que deambulaban en un terreno baldío, o la que una vez a la semana podías ver desde la comodidad de tu hogar con el maguito Rody en el programa televisivo Chiquilladas, o con Beto “el Boticario” en ese otro show llamado La carabina de Ambrosio. En ese contexto, bajo la sombra de lo inusual e inverosímil, mis primos y yo creímos que era posible viajar al Polo Norte en el trineo de Santa Claus sin que él se diera cuenta, que el tío simpático de cachetes frondosos era capaz de desvanecer su propio dedo y que objetos como un piano podían desaparecer de la sala de un día para otro –todavía no conocíamos el viejo truco de empeñar objetos para pagar deudas–. Y quizás, por todos estos mágicos recuerdos, no me sorprendió cuando, varias décadas después, descubrí ahí el extenso archivo de mi abuelo Antolín Jiménez. Una serie de álbumes forrados con cuero y letras doradas, por cada uno de los temas que recopilaba.

En esos documentos se mencionaban varias historias: su paso por la Revolución Mexicana como teniente coronel de Pancho Villa; su periplo dentro de la hermética masonería, al lado de personajes como José Vasconcelos; su incursión en la política mexicana como diputado, en cuatro ocasiones y por cuatro diferentes partidos –los chapulines siempre han existido–, pero la que más me fascinó era la que cerraba el archivo, una muy peculiar historia que se vinculaba a la Segunda Guerra Mundial. En 1942, cuando México le declaró la guerra a los países del Eje, 100 mil charros se prepararon durante todo un año para combatir a los nazis y fue mi abuelo el que organizó la iniciativa y los bautizó como “La Legión de Guerrilleros Mexicanos”. Obvio, sonaba poco factible que ganaran y, de hecho, hasta la fecha me pregunto si creyeron que era realmente una buena idea. La iniciativa era deliciosamente absurda, como cualquier trama de película patriótica que termina en muchos muertos, donde al final el protagonista ostenta una mirada en alto mientras se hondea la bandera. Así que cuando conocí dicha iniciativa decidí que debía hacer una película sobre las historias del padre de mi madre. ¿Quién más puede tener, aparte de mis primos, un abuelo con tan bizarra anécdota? “Encontré una mina de oro”, pensé mientras hojeaba los tomos de cuero empolvados.

La mayoría de las historia épicas de la humanidad tratan del bien contra el mal, de la luz contra la oscuridad, del perseverante héroe que se atreve a desafiar a los villanos con tal de hacer lo correcto. Y me pregunto, históricamente, ¿qué ha representado mejor el mal que el ejercito de Hitler? Porque, seamos sinceros, las bestias más destructivas y oscuras que han habitado este planeta son, sin duda alguna, los nazis; las historias de estas insaciables criaturas han fascinado tanto como aterrorizado a millones de personas. En términos de derramamiento de sangre, quizá solo los tiranosaurios son percibidos al mismo nivel de ferocidad y fatalidad, claro que esos animales del Jurásico no asesinaron con tanto dolo ni vestían elegantes trajes diseñados por Hugo Boss. Pero bueno, podemos todos afirmar que son “los malos de la película”, sin duda alguna. Y pensando en el polo opuesto, para todos los mexicanos que hemos mamado el cine de oro nacional, la mejor manera de representar al héroe es un charro a caballo, con sombrero de ala ancha y que suelta tiros al aire. Lugar común, ciertamente, pero de esos elegantes que, a blanco y negro y entre magueyes, todavía nos hacen suspirar.

Ahora bien, ¿qué pasa en nuestras mentes cuando dos ideas tan antagonistas, la del máximo villano extranjero y el gran paladín mexicano, chocan en el terreno de la ficción pero se respalda de un hecho real? ¡Dinamita pura! Múltiples horas de sana diversión especulativa tratando de responder la pregunta madre de toda ciencia ficción: “¿Que hubiera pasado si…?”. Y pese al centenar de posibilidades que me vienen a la mente sobre dicha situación, lo que más me duele es no haber conocido a mi abuelo para poderle preguntar sobre esta y todas sus demás historias. ¿Cómo era Pancho Villa? ¿Qué sintió al dinamitar un tren a los veintiséis años en Chihuahua? ¿Por qué los masones dirigieron desde las sombras al país durante tantos años?, ¿Porqué creyeron que tenían el derecho de servirse con la cuchara gorda los políticos que establecieron el sistema de este país? ¿Cómo eran los entrenamientos de la Legión de Guerrilleros Mexicanos cada domingo? ¿Qué tanto se esforzaban y qué tanto era un convivio entre tequilas y barbacoa? Me hubiera encantado poder charlar estas y otras dudas más con don Antolín en una comida dominical. Pero como no puedo porque ya no nos acompaña, recurro al acto mágico de estimular mi imaginación con los recortes de periódicos y fotografías que nos heredó, y con mucho gusto les comparto estas reflexiones en un formato cinematográfico. Y les garantizo que nuestra película, Matria (México, 2015), esta llena de esa excepcional magia.

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Matria (México, 2015). Dirección, guión y producción: Fernando Llanos. Fotografía: Marcelo Castillo, Carlos Hidalgo, Manuel Huitrón, Fernando Llanos, Emiliano Rocha Minter. Edición: Roberto Bolado, Jorge García, Jessica Herreman y Fernando Llanos. Sonido: Gerson Hernández y Raúl Locatelli. Música: Rey oh Baby, Osiris Ramsés Caballero, Adriana Cao Romero, Lila Downs, Jessica Herreman, Omar Landa, Benjamín Shwartz y Valentina. Compañía productora: Videofilmaciones Suadero. Premios: Mejor Documental Mexicano del undécimo Festival Internacional de Cine de Morelia y Premio del Centro Buñuel de Calanda del séptimo Festival de Cine Mexicano de Durango.

http://www.matria.mx

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Con distribución de Amateur Films, el largometraje documental Matria, de Fernando Llanos, estrenará el 16 de septiembre en la cartelera mexicana.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 48 de la revista cine TOMA, de julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

El ascenso introspectivo de “Epitafio”, de Yulene Olaizola y Rubén Imaz

agosto 21, 2016

Un paréntesis en medio de la guerra y la violencia

Por Gonzalo “Sayo” Hurtado

Un párrafo aislado dentro de los más de doscientos capítulos de los que consta la profusa relatoría de Bernal Díaz del Castillo, la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, dio pie a los cineastas mexicanos Yulene Olaizola y Rubén Imaz para producir una película en torno a la ascensión al volcán Popocatépetl que realizaron tres conquistadores por instrucciones de Hernán Cortés, en lo que devino en una escalada introspectiva y alejada de la tensión constante de la invasión ibérica.

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Tres conquistadores españoles: Diego de Ordaz (Xabier Coronado), Gonzalo de Monóvar (Martín Román) y Pedrito (Carlos Triviño), son enviados por Hernán Cortés a subir las cumbres del volcán Popocatépetl para avistar la ciudad de Tenochtitlán y conseguir información estratégica para su ejército. Pero en su intento, el ascenso comenzará a menoscabar el ánimo y cordura del trío, evidentemente afectados por la inclemente naturaleza, la escasez de oxígeno y el deseo exacerbado de gloria con el que han llegado al nuevo mundo. Esta nueva aventura del binomio de realizadores conformado por Yulene Olaizola y Rubén Imaz supone un paso positivo en sus carreras. Ya desde las óperas primas de ambos, respectivamente: Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (México, 2008), el muy premiado debut de Olaizola en el género documental, tanto como en Familia Tortuga (México, 2006), el largometraje de ficción de Imaz, sus caminos se volcaron a un cinema en búsqueda permanente de expresiones acordes con el bajo presupuesto y los recursos mínimos. Así, tras sus siguientes trabajos: Cefalópodo (México, 2010) de Imaz y Paraísos artificiales (México, 2011) de Olaizola, quedaba en claro que eran obras de transición en medio de la definición de ese camino, lo que quedó aún más en evidencia con el siguiente trabajo de Yulene, Fogo (México-Canadá, 2012), trabajo de honda introspección en una empobrecida y abandonada comunidad de una remota isla de Canadá, cuyo drama encontraba incluso una suerte de correspondencia en las texturas rugosas y maltratadas de los suelos. Ahora, en el primer trabajo de la pareja dirigiendo esta vez conjuntamente–ambos han participado en las películas del otro, desde la producción hasta la edición, el guión o el diseño de arte, con la excepción de Cefalópodo–, en Epitafio (México, 2015), su búsqueda se ha topado con una historia que exuda pasión y locura, esa misma que acompaña al trío de conquistadores ibéricos en su desbocado propósito. Pero no se trata esto de una exacerbación del lado más cruel e inhumano de la conquista de América, sino del ingreso a un sueño de gloria empujado por el deber y la necesidad de hallar un paraíso prometido. Y esa dimensión en la que la mente afiebrada de los conquistadores toma cuerpo es lo que parece fascinar a Olaizola e Imaz, quienes parecen empatar sus búsquedas personales en el perfil de sus personajes, entregándonos una pieza de austera producción pero honda en significantes que terminó por conmover a la crítica peruana, luego que la cinta formara parte de la Competencia Oficial Ficción del vigésimo Festival de Cine de Lima. Luego de su estreno mundial ocurrido en el Tallinn Black Nights Film Festival, en 2015, Epitafio se alzó con el Premio Selección TV UNAM en el sexto Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM), el de Mejor Largometraje Ficción de la Selección Mexicana en el segundo Festival Internacional de Cine Mérida y Yucarán, y con una Mención Especial del Premio Kukulkán del quinto Festival de Cine de la Riviera Maya, además de participar en los festivales de Praga, Vilnius de Lituania, Cinelatino Recontres de Tolouse y de Guanajuato, además de formar parte de la programación del trigésimo sexto Foro Internacional de la Cineteca Nacional. Producida por las compañías Malacosa Cine, Varios Lobos, Una Comunión, Pimienta Films, Zoología Fantástica y Zamora Films, Epitafio estrena en la cartelera mexicana el 19 de agosto, con distribución de Piano, motivo por el que reproducimos la siguiente conversación con Imaz, quien no ocultó su entusiasmo por presentar su última obra en el festival limeño. Es inevitable ver Epitafio y sentir que está emparentada con Aguirre la ira de Dios (Aguirre der Zorn Gottes, Alemania Occidental, 1972), de Werner Herzog… Él no tiene una relación con Yulene ni conmigo, pero nosotros sí tenemos una con él. Todo esto nació por escuchar a Herzog decir que entre las lecturas obligadas para ser un buen cineasta se encuentra la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (1632), de Bernal Díaz del Castillo, un soldado del ejército de Cortés que escribió de primera mano diversos sucesos sobre la conquista de México. Es un libro grande, con mil y un historias, que inspira muchas ideas cinematográficas. Entonces lo leímos como un ejercicio, no por un hecho de reconciliación con la historia mexicana, aunque ahora que lo conozco me parece que debería ser una lectura obligatoria en los bachilleratos. Al leerlo, descubrimos un párrafo que se refería al ascenso de estos españoles al volcán. Evidentemente, Yulene y yo somos fans de corazón de Herzog y de todo su cine. Es inevitable tenerlo todo el tiempo como una referencia en la cabeza. Aguirre, la ira de Dios ya es parte de nuestro imaginario mental, lo queramos o no, así como también lo está la película mexicana Cabeza de Vaca (México-España-Estados Unidos-Reino Unido, 1991), de Nicolás Echevarría. ¿El diseño de la historia con pocos actores se debió a un tema presupuestal o responde a una intención minimalista? El cine que nos gusta hacer a Yulene y a mí es un cine con un control creativo, lo que nos lleva a trabajar con un presupuesto limitado y un esquema de producción más controlado que no se salga de las manos. Hemos desarrollado un amor por hacer cine de esa manera, sin tener compromisos con grandes capitales ni otras personas que no están involucradas necesariamente en el proceso creativo. Había partes del libro que, presupuestalmente, escapaban a nuestras posibilidades, pero encontramos este pasaje en específico que nos ayudaba a hablar de la conquista de manera épica, histórica y casi de aventuras dentro de nuestro esquema de producción. Entonces, de repente, tenemos a estos tres españoles subiendo al volcán, que simbolizaban la gran conquista de México, o incluso la de América, un proyecto en el que ahora se va a embarcar Steven Spielberg –se anunció que proyecta filmar el guión de Dalton Trumbo, Montezuma. El encontrar esta gesta de Diego de Ordaz es una manera de abordar la conquista desde nuestro cine e interés. ¿Trabajar con un presupuesto reducido influyó en el método de trabajo? Nosotros filmamos de una manera horizontal, ya que todos los miembros de la película cumplieron distintos roles dentro del equipo de trabajo. No solo se es actor o director, también se es script o maquillista. El hecho de trabajar con un presupuesto menor crea un compromiso por vivir esa aventura más que por pensar donde se verá después la película. Todo eso fue un goce y creo que ya Herzog propuso en mucho esa manera de filmar. Hace tiempo que vienes trabajando con Yulene Olaizola, pero esta es la primera vez que dirigen al alimón… En todas las películas de Yulene estoy en los créditos en distintos puestos y en las mías aparece ella también. Siempre hemos trabajado juntos porque hemos ido descubriendo la necesidad de ser productores. El cine independiente, autoral o de arte se mueve en un engranaje no comercial más dinámico al querer forzosamente hacer el tipo de películas que queremos hacer. Creo que a partir de ahí se ha dado este nuevo maridaje en el que hemos terminado codirigiendo. Nosotros queremos tener el control de nuestras cosas y que nadie nos indique o nos fuerce a algún camino o a un tipo de decisiones. En ese sentido fue que encontramos la posibilidad de trabajar juntos, obviamente sumando fuerzas los dos nos volvemos más poderosos como productores. Como directores también hemos crecido y espero que esta película tenga el sabor del trabajo de los dos, pero también tiene que ver con que entramos al mundo de la producción y no solamente de escribir, de fotografiar, de editar y todo este lado creativo más directamente relacionado con la parte bonita de la cinematografía, sino con este lado más oscuro y duro de financiar un proyecto y de llevarlo desde cero hasta buen puerto. En Epitafio resulta evidente que la intención no es tanto histórica sino la de explorar la psicología de los personajes… Algo que nos encantó de haber encontrado esta historia sobre Diego de Ordaz y su ascenso del Popocatépetl, es que al leer los textos de Bernal Díaz del Castillo descubres que estos conquistadores tenían un stress muy profundo. Cortés mantenía a su ejército permanentemente armado y les aconsejaba a los soldados dormir junto con el arcabuz. La guerra estaba latente y podían encontrarse de repente con 20 mil indígenas ya que padecieron guerras con los mayas, los tlaxcaltecas y los totonacas. Fueron 11 meses de una campaña muy estresante y, de repente, tienes a estos tres personajes sin ejército y con la sensación de una guerra próxima, metidos en una caminata muy introspectiva. En ese proceso la cabeza te comienza a dar vueltas y comienzas a cuestionarte todo. Entonces, nos dimos cuenta muy temprano que esta película no era una pausa, sino más bien un paréntesis en medio de esta guerra y esta violencia, y por eso los personajes entran en un estado cuasi reflexivo. Ahí tuvimos la chance de entrar en su psique y comenzamos a utilizar tres distintas ideas de personajes. El mismo Diego de Ordaz tiene estas similitudes con el Lope de Aguirre de Herzog y con toda esta imagen que solemos tener generalmente de un conquistador: un tipo loco y absolutamente convencido de lo que está haciendo y que no va a dar marchas atrás hasta llegar a las últimas consecuencias. El personaje de Gonzalo (Martín Román) no existió realmente y está inspirado en un soldado llamado Gonzalo Guerrero, quien naufragó en las costas de Yucatán y terminó volviéndose maya. Cuando Cortés lo quiso rescatar, él les dijo que ya no quería volver con ellos porque se había tatuado el rostro y tenía las orejas perforadas. Ahí comenzamos a pensar en otro conquistador que empezara a dudar de lo que está haciendo en nombre de la corona y, finalmente, el tercer personaje que es este joven que estaba saliendo a buscar el mundo (Carlos Triviño) y al que le venden la idea de encontrar la fuente de la eterna juventud o la ciudad de El Dorado, y que de repente su pequeñez mental y su inexperiencia chocan con la realidad que eso no existe y que lo que hay son montañas y hielo. Ahora que has llegado a este punto, ¿cómo miras tu opera prima, Familia tortuga? Hace poco la volví a ver y creo que cada vez va cuajando más deliciosamente y va adquiriendo esa cualidad de los vinos de añejar. En su momento, cuando lanzamos la película, la gente como que esperaba algo más dinámico, más directo y más claro, o un director que establezca un proceso de comunicación más rápida con ese espectador. Familia tortuga no tenía eso y en un primer momento había gente que la miraba con mucha reticencia, pero también había gente que se apasionaba desde un principio. No es del tipo de película con la que un nuevo cineasta espera conquistar a todo el mundo, pero creo que con el paso del tiempo se ve que es una obra que tiene muchas cualidades. Creo que algo a lo que me he aferrado y siempre he sido fiel, desde aquella película es la necesidad de mantener cierto misterio. A Yulene y a mí nos parece clave, en el cine actual, la necesidad de que un diálogo no sea explicativo. De hecho, Hollywood no puede hacer nada sin explicarlo todo en el diálogo, por más que tengan toda una descripción narrativa. Cada vez soy más reacio a eso. ¿Cómo te has sentido de estar nuevamente en Lima? Soy un gran fan de los cinéfilos limeños, que son muy activos y entusiastas. Estamos muy ilusionados de saber lo que van a pensar de esta película, independientemente de la conexión histórica entre México y Perú, creo que por ahí podemos darnos la mano y entendernos.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 44 de la revista cine TOMA, de julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Todos los ejemplares de Cine Toma en la Librería Paso de Gato

agosto 3, 2016

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Al mediodía del miércoles 3 de agosto se inauguró la Librería Paso de Gato, ubicada en el Centro Cultural José María Fernández Unsaín de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), sito en el callejón de Eleuterio Méndez número 11, esquina con Héroes del 47, en la colonia Churubusco-Coyoacán. En ella se pueden conseguir todos los números en existencia de la revista bimestral Cine Toma, así como los de la publicación trimestral Paso de Gato, y las distintas colecciones de la Editorial Paso de Gato: Cuadernos de Teatro (en sus series Dramaturgia Mexicana, Dramaturgia Internacional, Dramaturgia para Joven Público, Ensayo Teatral y Va de cuento…) y la Colección de Artes Escénicas (en sus series Teoría y Técnica, Dramaturgia, Historia y El gato en Zapatilla).

Además, se encuentran a la venta títulos de las siguientes editoriales especializadas: Escenología, Ediciones El Milagro, Ediciones Teatro Sin Paredes, Textos de La Capilla, Libros de Godot, UNAM, FCE, CUEC, Secretaría de Cultura, entre otras editoriales mexicanas, además de títulos de editoriales extranjeras de España, Colombia, Chile, Cuba, Venezuela, Ecuador y Argentina, además de una sección dedicada a libros usados y ediciones antiguas.

El horario de atención al público será de 12:00 a 20:00 horas, de martes a domingo.

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Taquillero primer semestre del 2016

julio 17, 2016

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El director del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), Jorge Sánchez, ofreció el martes 16 de julio, un reporte parcial de las actividades y las cifras logradas por las producciones nacionales y por la dependencia, en el primer semestre del año. Algo necesario luego que en diciembre ni en enero se diera un informe sobre las cifras totales o parciales del 2015 –si bien emitieron un par de comunicados de prensa–, como suele acostumbrarse.

De todas ellas destaca el hecho que en estos seis meses –de enero a junio de 2016–, la cifra de asistentes a ver cine mexicano fue inusual, al reportarse 12.5 millones de espectadores, que rebasa con mucho las de años anteriores, incluso la del exitoso 2013, cuando gracias a los 15 millones de No se aceptan devoluciones (México, 2013, de Eugenio Derbez) y los 7 millones de Nosotros los Nobles (México, 2013, de Gary Alazraki), se alcanzaron 30 millones durante el año. En el primer semestre del 2015, la cifra llegó a 9.5 millones, la misma que en 2014, mientras que en 2013 fue de 10.2, muy por encima de los años 2012, 5.7 millones; 2011, con 5.9, y 2010, con 2.4. Durante esos meses, se estrenaron 37 títulos mexicanos, 21 de las cuales contaron con algún tipo de apoyo, estímulo fiscal o financiamiento público –y convocaron a 6.3 millones–, mayor al de 2015, que registró en el primer semestre 28 estrenos –17 con ayuda estatal. Si bien, este aumento se explica porque el 12 de mayo se estrenó ¿Qué culpa tiene el niño? (México, 2016, de Gustavo Loza), que superó 5.8 millones de espectadores y siendo la tercera cinta nacional más taquillera del nuevo siglo y a que, previamente, Compadres (México, 2016, de Enrique Begné), estrenada el 31 de marzo, lograra casi 2 millones. Dos terceras partes del total, entre ambas.

Respecto a las plataformas digitales, informó que Cinema México llevó a cabo 3 mil 692 proyecciones que reportaron 74 mil 686 asistentes, con un catálogo de 146 filmes; en tanto que FilminLatino logró 33 mil 630 usuarios a mediados de 2016, cuando a finales del 2015 contaba con 18 mil 893, con un catálogo de mil 716 películas y series, 48% mexicanos, y la Pantalla CACI se lanzó, previo acuerdo con 22 países de la región, en febrero, durante la Berlinale y que será recibido en instalaciones educativas como universidades y tecnológicos, y recintos culturales.

También se puso en marcha la segunda edición de la Semana de Cine Mexicano en tu Ciudad en los 32 estados, arrancando en junio con Zacatecas (3 mil 169 asistentes), Tuxtla Gutiérrez (mil 494) y Xalapa (3 mil 406).

Hasta junio, películas mexicanas habían participado en 26 festivales de cine nacionales y 118 internacionales, con 86 premios locales y 53 en el extranjero.

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Convocatoria a la competencia del XXXI FICG

julio 10, 2016

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La trigésima segunda edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) se efectuará entre el 10 y el 17 de marzo de 2017 por lo que se ha lanzado la convocatoria para productores y realizadores a inscribir sus trabajos en la Competencia Iberoamericana –producciones de Latinoamérica, España y Portugal, realizadas en 2016 o 2017, que sean estrenos en México– para Largometraje Iberoamericano de Ficción, que se otorga a Mejor Película, el Premio Especial del Jurado, Mejor Director y Mejor Ópera Prima; Documental Iberoamericano que reconoce al Mejor Documental y el Premio Especial del Jurado, y Cortometraje Iberoamericano, a Mejor Cortometraje. Las producciones mexicanas de cualquier sección aspirarán al Premio Mezcal que se entrega a la Mejor Película Mexicana y otorga el Premio del Público. También se convoca al Premio Rigo Mora al Mejor Cortometraje Mexicano de Animación y al Premio Maguey, a aquellas cintas de temáticas queer relacionadas a la comunidad lgbttti. En esta edición el Invitado de Honor será Alemania, y habrá ciclos dedicados a la música, medio ambiente, infantil, retrospectivas, homenajes y cine culinario a los cuales podrán inscribirse filmes temáticos.

La fecha límite es el 28 de octubre de 2016.

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VIII Festival de Cine Mexicano de Durango

mayo 18, 2016

Un proyecto más que consolidado

Por Iván Delhumeau

Ocho ediciones luego de haber sido fundado por el cineasta Juan Antonio de la Riva, el Festival de Cine Mexicano de Durango ha consolidado una manera peculiar de programarse y realizarse, al hacer competir largometrajes nacionales de ficción con los de documental, lo mismo en su competencia tanto nacional como local de cortometrajes. Erigiéndose como una ventana para que el público de la entidad pueda ver la producción de cine nacional que, de otra manera, difícilmente llega a los tres grandes complejos cinematográficos instalados en la ciudad capital.

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Fundado en 2009 por el realizador Juan Antonio de la Riva, cuando fungía como Director del Instituto de Cultura de la entidad, el Festival de Cine Mexicano de Durango es hoy, en vísperas de su octava edición, es un proyecto más que consolidado. La inclusión de nuevas convocatorias lo han refrescado y el interés del público duranguense ha ido en aumento.

El estado de Durango tiene, desde hace 62 años, una innegable vocación cinematográfica, antaño en la producción, al facilitar sus sets y sus escenarios naturales a las compañías productoras tanto nacionales como extranjeras y, hoy en día, al albergar un festival exclusivo para el cine mexicano. En cada edición se han agotado las localidades para presenciar las sección de Largometraje Mexicano en competencia y, en especial, la Competencia de Cortometrajes Hecho en Durango, que ha despertado el interés de muchísimos jóvenes.

Estudiantes, principalmente de dos universidades privadas y que cursan la carrera de comunicación –que dentro de su matrícula incluyen alguna materia relacionada con el cine–, participan con sus cortos, en los cuales, si bien se evidencian carencias tanto técnicas como de estructura narrativa, también demuestran el entusiasmo por hacer cine.

Herederos, creo que inconscientemente, de una brillante generación de jóvenes que, en la década de los setenta hicieron cine en el desaparecido formato de Súper 8, pretenden tomar la estafeta en la actualidad y encuentran en el festival la ventana más importante para ser vistos, pues su trabajo puede ser observado y juzgado por los miembros del jurado, siempre personajes de reconocido prestigio.

Los llamados Superocheros, en la década de los setenta, encabezados en Durango por el mismo Juan Antonio de la Riva y Alberto Tejada Andrade (qued), trataban simplemente de expresarse y mostraban sus cortometrajes de forma silente –debido a que el formato carecía de sonido–, principalmente ante el público universitario. Hacían cine-debates para tratar de explicar lo que quisieron expresar en la película y lograron incluso hacer cortometrajes con contenido social y crítica política.

Los jóvenes que hoy participan en la sección Hecho en Durango tienen otra manera de expresarse, por un lado muy apegada al tipo de cine que consumen, pero también a la sociedad contemporánea, cada día menos crítica y reflexiva, en la que viven. Pero el entusiasmo por participar va en ascenso, cada año se inscriben más cortometrajes y, lo más importante, hay directores que participan cada año aunque no siempre resulten seleccionados. A ellos se les agradece su constancia y persistencia.

Uno de los aciertos del festival ha sido el evitar hacer distingos entre el género documental y el de ficción, pues de esta manera el público que asiste a las funciones ha aprendido a valorar el cine, independientemente de las historias que se cuentan en la pantalla. Eso, sin duda, sembrará la semilla en espectadores que están aprendiendo a ver documentales, para que en un futuro no muy lejano demanden un boleto en la taquilla de complejos cinematográficos comerciales, para entrar a ver una película de éste género tan poco valorado antaño por las masas.

Incluso, el público de Durango ha aprendido a ver películas de ficción muy diferentes a las que normalmente veía. Una prueba de ello fue la aceptación que tuvo la película Me quedo contigo (México, 2015), de Artemio Narro, en la anterior edición del festival. En un recinto abarrotado, nadie abandonó su butaca, pese a lo denso de la trama y lo conservadora que algunos consideran todavía a la sociedad duranguense. Finalmente, dicha cinta fue la ganadora de la sección de Largometraje en Competencia –aunque eso fue cosa de los miembros del jurado, que son los expertos–, pero también fue la ganadora del Premio de la Crítica, que en un ejercicio de deliberación pública ̶ otra de las novedades del festival ̶ , los críticos Fernanda Solórzano, Ernesto Diezmartinez Guzmán y Erick Estrada, después de un largo debate y no de manera unánime, eligieron como ganadora de esa categoría.

En fin, los festivales de cine fueron creados para ser una plataforma de exhibición previa al estreno comercial de las películas. En ese caso el Festival de Cine Mexicano de Durango ha cumplido porque, edición tras edición, ha dejado al público con ganas de ir a ver las películas que en él concursan, a una sala de cine comercial. En el caso concreto de Durango, la mayoría de las películas mexicanas no llegan a los tres grandes complejos cinematográficos que existen en la ciudad, sin embargo, cuando las películas que han participado en el festival se exhiben en la Cineteca Municipal –también fundada por Juan Antonio de la Riva en 1996, por cierto–, el público acude con gusto y vuelve a verlas, además de convencer a nuevos espectadores a través de la vox populi.

Este tipo de festivales, sobre todo los de cine mexicano, resultan fundamentales para crear en el público una cultura de ver la producción nacional. De las 23 películas que se beneficiaron con el estímulo fiscal Eficine-distribución en el 2014 y que se han ido estrenando entre ese año y el actual, sólo ocho lograron superar el importe otorgado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el contribuyente aportante. Es decir, se les dio cierta cantidad de dinero para que tuvieran mayor promoción y difusión, y lograron exhibirse comercialmente, algo que sin ese apoyo nunca hubieran logrado, y el público, en términos generales, fue incapaz de demandar un boleto en taquilla para verlas. Todas esas películas tienen un público cautivo en los festivales y el siguiente paso que deberán dar todos los involucrados, es seguir haciendo sinergia con la finalidad de que en el país se vea más cine mexicano.

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La edición 2016

La octava edición del Festival de Cine Mexicano de Durango se realizará entre el 18 y el 22 de mayo de 2016, teniendo como sede principal el Teatro Victoria de la ciudad de Durango, bajo la coordinación adjunta de Christian Sida Valenzuela –director ejecutivo del Festival de Cine Latinoamericano de Vancouver, y de Víctor Hugo Galván. Este año, el realizador Rodrigo Plá impartirá el taller Del guión al trazo escénico y la asociación cultural Voces Culturales En Breve impartirá el taller Cine Infantil En Breve. También se continuará con la tradición de tener un Jurado Joven, así como una deliberación pública del Jurado de la Crítica. También se convocó al concurso de cineminutos con tabletas electrónicas y teléfonos inteligentes ¡Durango en Minuto!

El concurso de Cortometraje Nacional se integrará por los trabajos El ocaso de Juan, de Omar Deneb Juárez; Los aeronautas, de León Fernández; La hija prometida, de Fernando Rangel; Los gatos, de Alejandro Ríos; Mila, de Óscar Enríquez; El buzo, de Esteban Arrangoiz, y Aurelia y pedro, de Omar Robles y José Permar. En tanto, los cortometrajes de la sección Hecho en Durango que competirán son: Di algo, Ana, de Lluvia Angélica Herrera Argandoña;

Appamor, de Jorge Sandoval Ruiz; Elefantes de papel, de Juan José Hinojosa Trancoso; Clemencia, de Jesús Emmanuel Vázquez Amador; El principe charro, de Johnatan Juárez Sariñana; Entre líneas, de Iván Valentín Santillán Torres, y Olvidadas, de Pamela Velázquez.

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El Ariel, máximo galardón anual de la Academia Mexicana de Cine, ocupa la portada del número 46 de la revista Cine Toma, para conmemorar las siete décadas de la institución

mayo 3, 2016

VENERO DE LETRAS

El empleo de guionistas en el cine mexicano

• La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. alcanza 70 años de existencia y para conmemorarlo incluimos una entrevista con su presidenta, Dolores Heredia; la lista completa de nominados y homenajeados al lviii Ariel; sus actividades paralelas; sus objetivos estratégicos, y una breve historia del organismo.

• Sobre la escritura de guión ofrecen sus reflexiones y análisis Patricio Saiz; Nadia González Dávila; Diana Cardozo; Lucía Carreras: Gabriel Reyes; Octavio Maya Rocha; Leo Eduardo Mendoza. Además, extractos de Club Sandwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez.

• Ensayo: Guión para la imaginación, de José Carlos Avellar. Libros: El renacido, de Michael Punke. Desde la Filmoteca de la unam: Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma. Entrecruces: Omar Yñigo, del teatro al cine y viceversa.

• Festivales: 20º Mix México; 8º Cine Mexicano de Durango; 6º de Cine en el Desierto, de Sonora; 7º Rodando Film Festival, de San Luis. Estrenos: Yo, de Matías Meyer; La delgada línea amarilla, de Celso García; ¿Qué culpa tiene el niño?, de Gustavo Loza. Entrevista: Joselyn Meneses, Mejor Actriz en Guadalajara por Oscuro animal.

Portada Toma 46-ChLos plateados trofeos que replican en miniatura –aunque nunca son idénticos– el Ariel, la escultura que el artista durangueño-chihuahuense Ignacio Asúnsolo creó, inspirado en el ensayo homónimo del uruguayo José Enrique Rodó y en el personaje de La Tempestad, de William Shakespeare, ocupan la portada del número 46 de la revista bimestral Cine Toma, que de este modo conmemora el septuagésimo aniversario de la conformación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. (amacc), en vísperas de la quincuagésima octava gala de entrega a lo mejor del cine mexicano, a realizarse el 28 de mayo en el Auditorio Nacional. La publicación circulará por todo el país durante mayo y junio de 2016, en locales cerrados y en la tienda digital Sanborns.

Titulado Venero de letras. El empleo de guionistas en el cine mexicano, el dossier central de la revista se concentra en la especialidad de la escritura de guión, un oficio frecuentemente invisibilizado y poco socorrido en el medio mexicano. Para hacero hemos congregado las reflexiones, experiencias y  testimonios de una serie de profesionales del medio, quienes responden a distintas interrogantes en torno a esta actividad. Entre ellas si es normal que en el medio internacional la mayoría de las producciones se hagan con un guión del propio director, como ocurre en México, o sólo se trata de un fenómeno atípico dada la peculiaridad de la educación especializada y el apoyo institucional local. O las razones por las que no existe una más influyente presencia de guionistas en festivales, programas periodísticos especializados, cursos y talleres. ¿No debiera haber tantos o más guionistas como tenemos destacados directores de cine o de fotografía, y no sólo los más destacados, que contamos con los dedos de las manos? ¿Si más guionistas se incorporaran a este sistema habría películas que atrajeran más al público y no sólo fenómenos taquilleros aislados –lo que modificaría a una industria como la local, que el año anterior produjo 140 títulos pero que sólo tuvo 5.6% del market share para sus 79 estrenos? Y, es más, ¿cómo romper con la separación creativa entre realizadores audiovisuales y escritores profesionales?

Las páginas de este especial abren con un texto sobre el choque entre el escritor y la página en blanco, en esta complicada profesión, de acuerdo a la experiencia de Patricio Saiz; en seguida, se repasan las ideas y los paradigmas propuestos por el script doctor Christopher Vogler –responsable, lo mismo, de El Rey León que de El club de la pelea–, en un ensayo de Nadia González Dávila; más adelante, Diana Cardozo aborda las razones por las cuales este trabajo solitario y titánico importa mucho a la hora de aportar historias más articuladas y personajes más vivos; Lucía Carreras, por su parte, aborda la vertiente del guión que forma parte de la creación artística y resalta la importancia de trabajar los textos en talleres; Gabriel Reyes lanza la idea de que en esta época de tecnología al alcance de las masas, toda la gente debiera escribir sus propios guiones pues ahí comienza la dirección de un filme; el azaroso y maratónico camino de la escritura de cine es abordado por Octavio Maya, que lo describe como uno lleno de escollos, finalmente Leo Mendoza alerta sobre la invisibilización del guionista, un eslabón que no es respetado en  una realización colectiva como es el cine. Además, se reproducen fragmentos de los guiones de dos cintas recientes y reflexiones de sus autores: Club Sándwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez, publicados originalmente por Cinema23.

En el resto de contenidos que conforman el tomo 46, se rinde homenaje al recientemente fallecido crítico brasileño José Carlos Avellar, al reproducir su ensayo Guión para la imaginación, también originalmente editado por Cinema23. Se reproduce, además, un fragmento de la novela El renacido, de Michael Punke, publicado por Editorial Planeta, que inspiró la película homónima de Alejandro G. Iñárritu. En la sección Desde la Filmoteca de la UNAM se reproduce el texto de presentación del libro Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma, de Rafael Aviña, leído en el Festival de Guadalajara por Rosario Vidal Bonifaz.

En Académicas se presenta un segundo dossier, éste conmemorativo de los setenta años de la fundación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (amacc), constituida el 3 de julio de 1946, en la Notaría 55 de la Ciudad de México. Por ello se incluye una entrevista con la nueva presidenta del organismo, la actriz paceña Dolores Heredia, quien define la ceremonia de entrega de los premios Ariel como un abrazo que busca convertir en la gran plataforma de difusión del cine mexicano además que espera que su periodo de dos años en el cargo sea propicio para abrir las puertas y airear la institución para que entre el viento nuevo, preservando las raíces. Se anexa la lista completa de candidatos en las 26 categorías que se entregan, además de los honoríficos Ariel de Oro por trayectoria para Rosita Quintana y Paul Leduc; una breve historia de la Academia; las actividades paralelas a la entrega, y sus objetivos estratégicos, todo ello junto a una fotogalería de los siete años recientes, en que Cine Toma ha realizado la memoria fotográfica de la ceremonia de gala.

En Festivales se adelanta la vigésima edición del Mix México, en palabras de su fundador y director, Arturo Castelán, que guarda, intacta, el ansia por el escándalo; la octava edición del de Cine Mexicano de Durango, por el investigador Iván Delhumeau; el sexto de Cine en el Desierto, en voz de sus organizadores, Oliver Rendón y Fernando Álvarez Rebell, así como el séptimo Rodando Film, de San Luis Potosí, por su director, Zaire Alejandro García. En Estrenos, Matías Meyer habla del estreno de su segundo largometraje, Yo, en entrevista con Salvador Perches; el elenco de La delgada línea amarilla, Silverio Palacios, Joaquín Cosío y Sánchez Parra, relatan su experiencia en la cinta de Celso García, en una charla colectiva con Clara Sánchez, y Gustavo Loza aborda su comedia ¿Qué culpa tiene el niño?, en charla con José Juan Reyes. Finalmente, en Entrevista, se presenta la ganadora del premio a Mejor Actriz en el pasado Festival de Guadalajara, la colombiana Joselyn Meneses, por su actuación en Oscuro animal, en un texto de Gonzalo Hurtado.

El número cuadragésimo sexto de Cine-Toma. Revista Mexicana de Cinematografía, publicación bimestral editada por PasodeGato, Ediciones y Producciones Escénicas, circulará durante mayo y junio de 2016 por todo el país, en locales cerrados como Sanborns, Caffé Caffé, Cineteca Nacional y Filmoteca de la unam; así como en las librerías Educal, Sótano, fce, Gandhi, Julio Torri de la unam, El Foco, Ceuvoz y Foro Shakespeare. Su edición electrónica está disponible en Revistas Digitales Sanborns.

Para entrevistas o mayor información, comuníquese a los teléfonos 56 88 92 32 y 56 88 87 56; al correo electrónico cinetoma@gmail.com, o acuda a las oficinas, ubicadas en el callejón Eleuterio Méndez 11, colonia Churubusco-Coyoacán, C.P. 04120, en la Ciudad de México.

Los invitamos a visitar nuestra bitácora en línea(revistatoma.wordpress.com),

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Cine Toma 46: Venero de letras

mayo 1, 2016

El empleo de guionistas en el cine mexicano

Portada Toma 46-Ch

Los plateados trofeos que replican, en miniatura, la escultura del durangueño-chihuahuense Ignacio Asúnsolo, el Ariel –inspirado en el ensayo homónimo del uruguayo José Enrique Rodó y en el personaje de La Tempestad, de William Shakespeare–, ocupan la portada del número 46 de la revista bimestral Cine Toma, que de este modo conmemora el septuagésimo aniversario de la conformación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. (AMACC), en vísperas de la quincuagésima octava gala de entrega a lo mejor del cine mexicano, el 28 de mayo en el Auditorio Nacional.

La publicación circulará por todo el país, durante mayo y junio de 2016, en locales cerrados y en la tienda digital Sanborns.

Titulado Venero de letras. El empleo de guionistas en el cine mexicano, el dossier central de la revista se concentra en la especialidad de la escritura de guión congregando las reflexiones, experiencias y  reflexiones de una serie de profesionales del medio responden a distintas interrogantes en torno a esta actividad. Entre ellas si es normal que en el medio internacional la mayoría de las producciones se hagan con un guión del propio director del proyecto como ocurre en México o sólo se trata de un fenómeno atípico dada la peculiaridad de la educación especializada local. O las razones por las que no existe una más influyente presencia de guionistas en festivales, programas periodísticos especializados, cursos y talleres. ¿No debiera haber tantos o más guionistas como tenemos destacados directores de cine o de fotografía y no sólo los más destacados, que contamos con los dedos de las manos? ¿Si más guionistas se incorporaran a este sistema habría películas que atrajeran más al público y no sólo fenómenos taquilleros aislados, lo que modificaría a una industria como la local, que el año anterior produjo 140 títulos pero que sólo tuvo 5.6% del market share para sus 79 estrenos? Y es más, ¿cómo romper con la separación entre realizadores audiovisuales y escritores profesionales?

Las páginas de este especial abren con el choque entre el escritor y la página en blanco, en esta complicada profesión, de acuerdo a la experiencia de Patricio Saiz; en seguida, se repasan las ideas y los paradigmas propuestos por el script doctor Christopher Vogler, en un ensayo de Nadia González Dávila; más adelante, Diana Cardozo aborda las razones por las cuales este trabajo solitario y titánico importa mucho en el medio mexicano; Lucía Carreras, por su parte, aborda la vertiente del guión que forma parte de la creación artística y resalta la importancia de tallerear los textos; Gabriel Reyes lanza la idea de que en esta época tecnológica, toda la gente debiera escribir sus propios guiones y cómo ahí comienza la dirección de un filme; el azaroso y maratónico camino de la escritura de cine es abordado por Octavio Maya, que lo describe como un camino lleno de escollos, y Leo Mendoza alerta sobre la invisibilización del guionista, un eslabón que no es respetada en  una realización colectiva. Además, se reproducen fragmentos de los guiones de dos cintas recientes: Club Sándwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez, publicados originalmente por Cinema23.

En el resto de contenidos que conforman el tomo 46, se rinde homenaje al recientemente fallecido crítico brasileño José Carlos Avellar, al reproducir su ensayo Guión para la imaginación. Se reproduce, además, un fragmento de la novela El renacido, de Michael Punke, que inspiró la película homónima de Alejandro G. Iñárritu. En la sección Desde la Filmoteca de la UNAM se reproduce el texto de presentación del libro Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma, de Rafael Aviña, de la autoría de Rosario Vidal Bonifaz.

En Académicas se presenta un segundo dossier, conmemorativo de los setenta años de la fundación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), constituida el 3 de julio de 1946, en la Notaría 55 de la Ciudad de México. Por ello se incluye una entrevista con la nueva presidente del organismo, la actriz paceña Dolores Heredia, quien define la ceremonia de entrega de los premios Ariel como un abrazo que se convierta en la gran plataforma de difusión del cine mexicano y define su periodo como uno propicio para abrir las puertas y airear la institución para que entre el viento nuevo, preservando las raíces. Se anexa la lista completa de candidatos en las 26 categorías que se entregan, además del Ariel de Oro por trayectoria para Rosita Quintana y Paul Leduc; una breve historia de la AMACC; las actividades paralelas a la entrega, y sus objetivos estratégicos, todo ello junto a una fotogalería de los últimos siete años en que Cine Toma ha realizado la memoria fotográfica de la ceremonia de gala.

En Festivales, se adelanta la vigésima edición del Mix México, en palabras de su fundador y director, Arturo Castelán, que guarda, intacta, el ansia del escándalo; la octava edición de Cine Mexicano de Durango, por el investigador Iván Delhumeau; el sexto de Cine enel Desierto, por sus organizadores, Oliver Rendón y Fernando Álvarez Rebell, así como el séptimo Rodando Film, de San Luis, por su director, Zaire Alejandro García. En Estrenos, Matías Meyer habla del estreno de su segundo largometraje, Yo, de Matías Meyer, en entrevista con Salvador Perches; el elenco de La delgada línea amarilla, Silverio Palacios, Joaquín Cosío y Sánchez Parra, hablan sobre su experiencia en entrevista con Clara Sánchez, y Gustavo Loza habla de su comedia ¿Qué culpa tiene el niño?, en charla con José Juan Reyes. Finalmente, la ganadora del premio a Mejor Actriz en el pasado Festival de Guadalajara, la colombiana Joselyn Meneses, por su actuación en Oscuro animal, en entrevista de Gonzalo Hurtado.

El número 46 de Cine Toma circulará durante mayo y junio de 2016 por todo el país en locales cerrados como Sanborns y Educal y, en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

Abrió la convocatoria para el XIV FICM

abril 23, 2016

Propuestas Toma 46

La decimocuarta edición del Festival Internacional de Cine de Morelia se efectuará entre el 21 y el 30 de octubre de 2016, por lo que convoca a realizadores de cortometrajes, documentales y largometrajes a inscribir sus obras en las secciones competitivas: Sección Michoacana, Cortometraje Mexicano –que, de autorizarse, también conformará la Selección de Cortometraje Mexicano en Línea–, Documental Mexicano, Largometraje Mexicano y el Concurso Michoacano de Guión de Cortometraje. Se premiará un cortometraje de ficción, un cortometraje de animación, un cortometraje documental, un largometraje documental, un largometraje de ficción y un primer o segundo largometraje para las producciones mexicanas; un trabajo michoacano; a la Mejor Actriz y al Mejor Actor de Largometraje Mexicano, un trabajo de la Selección de Cortometraje Mexicano en Línea y un guión michoacano de cortometraje. El jurado puede otorgar, además, Menciones Especiales.

La convocatoria cierra el viernes 24 de junio de 2016.BANNER-WEB