Jorge Estrada entrega “La Revolución de Juan Escopeta”

Es una época ideal para contar historias

Por Luis Carrasco

Una historia de aventuras e incluso un cuento de hadas que ocurre en plena Revolución Mexicana podrá verse en La Revolución de Juan Escopeta, primera película de Jorge Estrada, que busca respetar la inteligencia del público infantil, adolescente e incluso adulto con una animación que reúne las técnicas del 2D y del 3D.

La ópera prima del director Jorge Antonio Estrada –también responsable del guión en coautoría con Alfredo Castañeda–, es un largometraje de animación ubicada un siglo atrás: ¡La Revolución de Juan Escopeta! (México, 2011), que relata la historia de Gapo, un niño de once años que vive en Guanajuato y debe viajar al norte para buscar a su hermano, “El Damián”, que se ha vuelto un héroe legendario en plena Revolución Mexicana. En el camino, se encontrará con Juan Escopeta, un pistolero a sueldo que persigue su propia misión que resultará crucial en la historia, un “cuento de hadas que en lugar de recurrir a un escenario fantástico está desarrollado en una de las épocas más turbulentas en la historia de México”.

Producido por Aeroplano Films y Estudios Animex, La Revolución de Juan Escopeta busca respetar la inteligencia del espectador, infantil o no, y propone, al margen de festejos oficiales, una novedosa reflexión del pasado desde la imaginación. La cinta, dirigida principalmente a un público de niños y adolescentes, también busca atrapar a los adultos, en su estreno, que se realizará a mediados de octubre.

¿Por qué te decidiste por una animación para realizar tu ópera prima, uno de los formatos más difíciles en México, incluso cuando se dirige al público infantil?

Fue un poco circunstancial. En realidad, no soy animador. Desde que salí del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (cuec) de la unam, hace algunos años, empecé a escribir varios guiones e intenté levantar varios proyectos. En algunos casos, me quedé en el puro guión; otra ocasión llegué a desarrollar un proyecto del Instituto Mexicano de Cinematografía (imcine), solicité el apoyo del foprocine, pero no se logró.

Paralelamente, la idea de la animación me atraía mucho. La historia, incluso, se podría haber filmado con actores, mucha gente lo comentó, pero pienso que hubiera sido una película más y que los problemas de producción, tanto de época como las situaciones que se ven, hubieran sido mucho más complicadas. En cambio, la animación permitía ciertas libertades y hacer una propuesta desde este otro universo.

¿Al escribir este proyecto pensaste en el futuro centenario de la Revolución Mexicana o fue coincidencia?

No, esta historia tiene siete años y en aquella fecha nadie pensaba ni consideraba dichos festejos, simplemente pensaba que la estética de la Revolución podría ser atractiva en una animación. Tomó mucho tiempo escribir el guión y empezar a juntar el dinero y conforme se acercaban los festejos del Bicentenario varias personas voltearon a ver el proyecto y lo apoyaron, lo que fue decisivo, terminó empujando a que se concretara la realización del proyecto. De no ser por eso, hubiera sido mucho más difícil conseguir los recursos.

¿Por qué te interesó la gesta revolucionaria cuando hay muchos otros momentos históricos que también pueden abordarse?

Desde el aspecto visual, la Revolución Mexicana tiene una iconografía y estética que no a todos nos es familiar: es una veta muy rica lo que era muy importante en animación. Luego, desde la parte ideológica, porque es una época ideal para contar historias pues nos habla de héroes, de un pueblo que se levanta por las injusticias contra un gobierno opresor. Y decidí hacerlo desde la perspectiva infantil, así que la revolución sólo sirve de marco. La película no cuenta la historia de la Revolución, ni siquiera empieza en el 1910 sino en 1914. Sí vemos aspectos revolucionarios, pero desde los ojos de un niño que tiene una gran travesía en su país, claro está, en medio de una guerra.

¿Cómo puede ser atractiva una película de aspectos históricos para un niño?

Siempre puse énfasis en que fuera una historia redonda, que tuviera claros y definidos a los personajes; una aventura que fuera atrapando, que enganchara de principio a fin. Una vez que se tiene establecido esto, como gran columna vertebral, es cuando empiezo a decidir –junto con los historiadores– en que época convenía situarla, así como en qué zona geográfica. Propuse que iniciara en un pueblo minero, me aproximé a Guanajuato, visité lugares y encontré el pueblo ideal. Luego se empezó la investigación histórica de tal manera que luciera la parte visual. Los personajes –por ejemplo– cruzan la batalla de Zacatecas de 1914, lo que permite establecer una ruta geográfica por donde los personajes van a viajar, y seleccionar aquellos puntos, donde hubiera acontecimientos de aquel entonces y ubicar el inicio del filme.

¿Cómo se logró que fuera visualmente atractiva para los niños?

El estudio que hizo la parte principal de la película fue Animex –los creadores de La leyenda de la Nahuala (2007) y Nikté (2009)–, cuya animación está más enfocada a la caricatura, es decir, no son muy humanizados, tienen ojos y cabezas muy grandes. Mi interés era alejarme de eso, ya que personajes que estaba pensando tenían una serie de características diseñadas para que la gente hiciera empatía.

Esta no es una caricatura en la que a los personajes se le salgan los ojos, la lengua o que se le caiga un piano y sigan caminando como si nada. Es mucho más realista, por lo que tuve que hacer un diseño de personajes distinto a las anteriores películas. Tomó un buen tiempo de la preproducción crear un nuevo look, es decir cómo se van a ver los personajes, los colores, los atardeceres, las plantas, la arquitectura.

¿No es un poco arriesgado pensar en un concepto distinto al que están acostumbrados los niños en las caricaturas?

Sí puede ser riesgoso, sobretodo cuando no estamos acostumbrados a que la animación toque temas con los que aborda La Revolución de Juan Escopeta; la gente que la ve se sorprende de ver un país en guerra, cuando nadie lo vería mal en acción viva. No podemos seguir pensando que la animación sólo es para niños, porque no lo es; es un género y hemos visto ejemplos de películas para adolescentes y adultos, incluso existe en el mundo una industria de animación exclusiva para adultos. En algún momento la animación mexicana debe tener esta apuesta, ésta es una de las primeras y espero que funcione con el público.

¿Cómo se realizó el trabajo de investigación histórica para la película?

Para la escritura del guión nos acercamos a amigos historiadores como Leonardo Tenorio, Susana Sosenski, quienes nos empezaron a aproximar al mundo de la Revolución. Antes, había leído cosas para empezar a empaparme, pero, básicamente literatura, novelas de autores como Rafael Muñoz, Mariano Azuela o Nellie Campobello. Luego, el imcine nos apoyó con un asesor de guión, Nacho Ortiz, y un asesor histórico, el doctor Alberto del Castillo, especialista en la Revolución Mexicana quien, curiosamente, tenía libros enfocados en la niñez durante esa etapa, que es totalmente distinta a la que hoy se vive y se volvió a asesor en la parte histórica del guión.

Ya en parte de producción y diseño de los personajes y la parte visual, Carlos Ostos se sumó al proyecto y nos apoyó; para finalizar, se acercó al gobierno de Guanajuato y el doctor Isuaro Rionda, quien es un historiador especialista nos asesoró en las cosas que suceden en dicho estado para hacerla aún más verosímiles: aspectos de la época, de la zona y de la región, así como de la forma en como hablaban los personajes, la ambientación hasta el vestuario.

¿Cómo fue el acercamiento con los productores Dulce Kuri y Ricardo Arnaiz para participar en el proyecto y qué tanta libertad te dieron?

Con el guión terminado me acerqué a Dulce. En esa época leí una nota que decía que estaba participando en la cinta de Ana, de Carlos Carrera, por lo que supuse que tenía alguna experiencia en animación y tras leerlo, aceptó fungir como productora y entre los dos empezamos a buscar opciones de estudios de animación. Dulce es amiga de Ricardo, Director General de Animex, empresa productora de La leyenda de la Nahuala y Nikté que siempre han mostrado interés por temas nacionales. De entrada, era el estudio más atractivo para producir la película. Y una vez que leyó la historia, Arnaiz también decidió apoyarla.

Con Dulce hubo mucha libertad, mientras que con Ricardo, al ser más afecto a las películas infantiles, hizo peticiones como que el guión no tuviera groserías pues existían originalmente, y en cuanto a la violencia, que no fuera tan explícita. Lo demás, fueron sugerencias menores. Salvo eso, existió una libertad absoluta para desarrollar la propuesta como la imaginé.

¿Técnicamente, cuáles son las características con que se filmó Juan Escopeta?

Los personajes son en 2D y mientras los fondos son 3D; uno de los retos fue que se integraran ambos formatos y que tuvieran la misma textura para que el espectador no perciba que son dos espacios totalmente distintos. La animación 3D te permite construir escenarios que virtualmente existen y tener mayor libertad en el manejo de cámaras. También posibilista un juego de lenguaje visual cinematográfico más rico.

¿Finalmente, les ves futuro a la animación en México?

Claro que sí. Cuando se termina una película nos invitan mucho a festivales de animación en todo el mundo. Antes, la carrera de animación en México no existía, ahora ya son varias las universidades que la imparten. Además, vienen jóvenes muy entusiastas que también manejan la técnica, capacitados para manejar los distintos softwares especializados, con muchas ideas. Es aquí, donde hay que apostarle, porque tan importante es la forma como el contenido.

Existen un crecimiento pero creo que todavía no es momento de celebrar porque ya se hacen tres o cuatro películas al año sino reflexionar y ser más críticos sobre los contenidos, los guiones y la parte técnica. Hay que ir mejorando el nivel, lo que se está haciendo ahora a nivel mundial es impresionante y qué bueno que ya existe animación en nuestro país, pero hay mucho que mejorar todavía.

 

Este artículo forma parte de los contenidos del número 19 de la revista cine TOMAde julio-agosto  de 2011. Consulta AQUI dónde conseguirla.


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3 comentarios to “Jorge Estrada entrega “La Revolución de Juan Escopeta””

  1. erika lopez espinoza Says:

    por que no ponen los personajes es lo k me molesta me questa trabajo encontrarlos a todos por ejemplo a gaspar tena y asi
    no ma mas trabajos

  2. maria flores soliks Says:

    Hola mi nombre es Maria Flores mama del niño Octavio tiene siete años y desde que vio la pelicula se intereso mucho por la historia y sobre todo la vida e Pancho Villa, hasta fuimos a guanajuato en busca del Damian y de su hemano Gapar Tena fue una muy buena aventura ya que estvimos en la casa de las leyendas en la alhondiga de gu
    ranaditas hasta en la libreria de conaculta pero ahora que sabemos que es una fabula no impota ya que la busqueda estubo super divertida y asi se intereso mucho mas por la revolucion mexicana.
    Lo felicito por realizar este tipo de peliculas para incrementar el gusto pkor la historia de antemano muchisimas gracias y espera que vuelva a realizar este tipo de peliculas,.

  3. Angélica Delgado Says:

    La historia es realmente muy buena, bastante bien cuidada porque aunq se desarrolla sobre una época muy violenta y sangrienta, las imágenes son bastante adecuadas para los niños, el argumento toca el corazón. Ojala podamos ver más historias como esta

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