“Carne y arena”, de Alejandro G. Iñárritu, en Tlatelolco

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Foto de la instalación en realidad virtual Carne y arena, 
por Emmanuel Lubezki/FDC.

Estrenada en el pasado Festival Internacional de Cine de Cannes, fuera de competencia, se presentó con un dispositivo inédito, Carne y Arena (virtualmente presente, físicamente invisible), de Alejandro G. Iñárritu, una instalación de realidad virtual de seis y medio minutos, con el que busca marcar la historia del cine. La obra, que explora la condición humana de las personas migrantes, mediante testimonios directos, hace que el público entre en un pabellón estrecho en el que se exige despojarse de zapatos, ponerse una mochila a la espalda, un casco de visión de 360 grados y otro de audio en los oídos, para luego hundir los pies en la arena. Así, se incorporan a un grupo de migrantes perseguidos por helicópteros y atrapados por policías migratorios.

Dice el texto de presentación: “Basada en relatos reales, las líneas superficiales entre sujeto y espectador se difuminan hasta mezclarse, permitiendo a los individuos pasear por un vasto espacio y experimentar a profundidad un fragmento de los viajes personales de los migrantes. Carne y Arena, una experiencia inmersiva en la que vuelven a coincidir Iñárritu y Emmanuel Lubezki, colaboradores frecuentes, así como la productora Mary Parent e ILMxLAB, gira en torno a una secuencia virtual de 6 minutos y medio para una persona que utiliza tecnología inmersiva de vanguardia para crear un espacio multinarrativo de luz con personajes humanos.”

Y reproduce una declaración del realizador mexicano, ganador del Oscar: “Durante los últimos cuatro años, en los que este proyecto se ha ido forjando en mi cabeza, he tenido el privilegio de conocer y entrevistar a muchos migrantes mexicanos y centroamericanos. Las historias de sus vidas me perseguían, así que invité a algunos de ellos a colaborar conmigo en el proyecto… Mi propósito era experimentar con la realidad virtual para explorar la condición humana en un intento de romper la dictadura del encuadre dentro del cual las cosas simplemente se observan y reivindicar un espacio que permita al visitante vivir la experiencia directa de caminar con los pies de la persona migrante, ponerse en su piel y llegar hasta su corazón”.

Luego de presentarse en la Fundación Prada de Milán y en el Los Ángeles County Museum of Art (LACMA) –donde sigue exponiéndose–, la instalación se presenta en la Ciudad de México, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (Ricardo Flores Magón 1, Nonoaclo-Tlatelolco), a partir del 18 de septiembre, abrirá de martes a domingo de 9:00 a 18:00 horas y tendrá un costo por persona de 300 pesos.

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