Posts Tagged ‘y’

Cine Toma 49: El bolígrafo audiovisual

noviembre 5, 2016

La educación de y en lo cinematográfico

cine-toma-49

Anuncios

Cine Toma 48: Monstruos, criaturas y otros engendros

septiembre 5, 2016

Exotismo y rarezas en los entes cinematográficosportada-toma-48-ch

A 31 años del fatídico 19 de septiembre de 1985, en el que un terremoto causó enormes destrozos en aquel Distrito Federal, absolutamente transformado tanto política como socialmente en la actualidad, es que se estrenará la cinta 7:19 (México, 2016), de Jorge Michel Grau, protagonizada por Damián Alcázar, quien en una imagen de la producción de esta cinta ocupa la portada del número 48 de la revista bimestral Cine Toma, publicación que alcanza ocho años en circulación, en un número que circulará durante septiembre y octubre de 2016 en locales cerrados de todo el país, así como en la tienda digital Sanborns.

El ejemplar se titula Monstruos, criaturas y otros engendros. Exotismo y rarezas en los entes cinematográficos y presenta un dossier principal que abre con un ensayo del doctor Eduardo de la Vega Alfaro en torno a sus dos clásicos de terror: El ladrón de cadáveres Drácula; en seguida, Pedro Paunero explora la estética del Gran Guiñol en el cine mexicano; José Luis Ortega indaga la construcción de modelos,  autóctonos en los clásicos del género, además de fragmentos del libro Mostrología del cine mexicano; desde Argentina, la doctora Carina Rodríguez aborda las experiencias de guerrilla audiovisual en el cine de terror y ofrece adelantos del libro Manual de cine de género; Fabián de la Cruz entrevista al productor Arturo Tay y la producción de Desde el más allá, cinta de género realizada en el centro educativo INDIe;  el muy humanista concepto del monstruo en Guillermo del Toro es relatado por Octavio Maya; en seguida, Fernando Llanos aborda los curiosos líderes charros que combatirían a las fuerzas nazis y pueblan su documental, Matria; en tanto que Edna Campos, aborda los quince años de Macabro, Festival Internacional de Cine de Terror de la Ciudad de México.

En otros contenidos, Entrecruces ofrece algunas ficcionesbreves del escritor morelense Roberto Abad, en torno a una Orquesta primitiva. En Industria, se presenta una entrevista con Francisco Eguren, director de programación de Cinemex, y adelante, Tonatiuh Lay penetra en el conflicto que esta cadena mantuvo con Warnel y Universal que los llevaron a cancelar la proyección de Escuadrón suicida. En Desde la Filmoteca de la UNAM, Iván Trujillo nos relata la exposición El futuro más acá: cine mexicano de ciencia ficción.

En Festivales, se ofrecen adelantos de la decimocuarta edición del de Cine de Morelia; del undécimo DocsDF, por Pau Montagud; de la primera Fiesta del Cine en San Luis Potosí, por Carlos Sosa, así como del undécimo Shorts México, por Jorge Magaña. Además, se ofrece información sobre el vigésimo Tour de Cine Francés en México y una crónica de la tercera entrega de los Premios Platino, realizados en Punta del Este, Uruguay, por Gonzalo Hurtado. En estrenos, una entrevista con Jorge Michel Grau nos acerca a su  reinterpretación del terremoto del 85, mediante la constreñida y claustrofóbica perspectiva de un importante funcionario atrapado en el edificio que alberga a su dependencia, al lado del portero del mismo, en charla con Irving Torres Yllán, y el coguionista del largometraje, el escritor mexicano Alberto Chimal, comparte su experiencia en la encomienda; además que Rubén Ímaz abunda sobre la película Epitafio, que codirigió con Yulene Olaizola, en torno a un trío de españoles que han de escalar el volcán Popocatépetl en los días previos a la Conquista. Finalmente, en Entrevista, el doctor Lauro Zavala nos comparte la charla que sostuvo con el investigador peruano José Carlos Cabrejo, experto en semiótica, cine y El Quijote.

El número 48 de Cine Toma circulará durante septiembre y octubre de 2016 por todo el país en locales cerrados como Sanborns y Educal y, en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

XXI Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños)

agosto 8, 2016

Es una Alma Mater

Desde 1995, la asociación civil La Matatena organiza Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), siempre durante el verano, en el que oponen una serie de títulos internacionales –siempre con doblaje en vivo– y nacionales, además de talleres infantiles, conferencias y una gran cantidad de actividades formativas de una noción crítica para los asistentes, sean adultos o infantes, en oposición a la cascada de estrenos comerciales que, principalmente Hollywood, prácticamente monopoliza la totalidad de las pantallas instaladas en el país. Para ejemplificar la labor en la construcción de un aparato crítico, de enseñanza y de pluralidad cultural que ha implicado, reunimos testimonios de cineastas que alguna vez, cuando niños, asistieron tanto al Festival como a los talleres.

Labyrinthus_1

Por Liset Cotera

A 21 años de existencia, hoy por hoy nos toca escuchar las experiencias de los espectadores, de los usuarios que han asistido al Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), a lo largo de este par de décadas y cachito que nos permitan conocer las experiencias, emociones encontradas, sorpresas otorgadas por el cine, viajes a otras latitudes, además de reconocernos en pantalla con las historias que nos narran otros niños en otros países. También se ha realizado una gran labor en materia de formación de públicos, de inculcar una cultura cinematográfica desde la temprana edad, de generar procesos y espacios de creación que nos permiten constatar y compartir los discursos que los infantes quieren expresar a través de las imágenes en movimiento de una manera muy creativa, lúdica, espontánea y con mensajes muy directos y de gran calidad a través de la animación.

Este es el festival de cine más longevo en México después de Guadalajara que atiende a una población muy importante la niñez de México, promueve la participación de niñas y niños, y es el foro por excelencia del reencuentro entre los niños y el cine cada año en la ciudad.

En este artículo la voz es la de sus espectadores, la de sus hacedores que comparten experiencia de vida y las experiencias que les ha otorgado el festival y, por ende, La Matatena, Asociación de Cine para Niñas y Niños, A.C. Nos toca escuchar a los más importantes de todos: espectadores y realizadores que han dejado un acervo muy valioso que expresan el sentir de varias generaciones de niñas y niños en nuestro país.

Este proyecto ha otorgado muchos insumos para las nuevas generaciones, a lo largo de estos años, por eso estamos convencidos de que la importancia que encierra un proyecto de esta magnitud tendría que estar considerado en la agenda cultural, en las políticas públicas diseñadas en materia de cine para niños en nuestro país, dadas las bondades que encierra y los beneficios que otorga.

TIGER-Still_01

El XXI Festival en cifras

En la vigésima primera edición del Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), se ofrecerán 90 materiales de 25 países en 54 funciones a lo largo de seis días, del 9 al 14 de agosto, en sedes como la Cineteca Nacional, la Filmoteca de unam, los Faro de Oriente y Aragón, y Universidad Autónoma Chapingo, además de la Sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Tijuana (Cecut).

El Jurado Infantil otorgará los siguientes premios: Mejor Largometraje, Mejor Cortometraje de Ficción, Mejor Cortometraje de Animación, Mejor Documental y Mejor Producción Nacional.

Habrá doblaje en sala en cada una de las proyecciones. Durante el Festival se montará una exposición de las siluetas con las que hacía películas de animación la alemana Lotte Reiniger (1899-1988). Habrá presencia de realizadoras y talleres de cine para niños.

Ninnoc_01

XXI La Matatena.jpg

XX Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video

mayo 27, 2016

Intacta, el ansia del escándalo

Por Arturo Castelán

Imperceptible pero imparablemente, aquella cartelera mexicana que mostraba cada vez mayor apertura en los años setenta y ochenta, fue clarificando una necesidad en el espectador fílmico mexicano: las películas de nicho, es decir, aquellas que pertenecen, a veces involuntariamente, a géneros como el New Queer Cinema o el cine gay, un cine sobre sexualidad que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. El mixxx Aniversario alcanza dos décadas de existencia apuntalando ese cine de escasa o nula presencia en la cartelera mexicana.

Muchacho en la barra 2

A finales de los años setenta, el que aquí les narra su historia apenas estaba aprendiendo a escribir y compraba cuadernos de hoja blanca donde dibujaba entradas de cine con marquesinas a las que le cambiaba títulos todos los jueves para anunciar las películas que quería ver, pero a las que, por su edad, aún le impedían la entrada –sobre todo su padre y su tía, quienes eran los que le llevaban más. Recuerda, lejanamente, haber jugado a programar algunas joyas del sexploitation: Verano Salvaje (México, 1980), del cineasta gay Enrique Gómez Vadillo; Dulces navajas (o Navajeros, España, 1980), de otro cineasta gay ibérico Eloy De la Iglesia; Él sabe que estás sola (He Knows you are Alone, Estados Unidos, 1980, de Armand Mastroianni), y Nacidos para perder (Estados Unidos, 1967, de Tom Laughlin).

Y apenas aprendiendo a leer, unas cuantas idas con su madre al recién construido Cine Piscis –a unas cuatro cuadras de su casa en la colonia Romero Rubio– le revelarían una nueva fijación: el cuerpo masculino desnudo. En la película juvenil Roller Boogie (Estados Unidos, 1979, de Mark L. Lester), Linda Blair enamorada de Jim Allen y sus jeans entallados, encueraba a su novio para escapar con el patinador. Otro hombre desnudo corría aterrado en medio del violento desierto en Mad Max (Australia, 1979), de George Miller. En El legado (The Legacy, Reino Unido-Estados Unidos, 1978, de Richard Marquand), de, Sam Elliot aparecía espectacular saliendo de la regadera y lastimado con vidrios embrujados frente a Katherine Ross. Y luego, en La chica del adiós (The Goodbye Girl, Estados Unidos, 1977, de Herbert Ross), Richard Dreyfuss interpretaba a un actor que mostraba la homosexualidad de un personaje de Shakespeare, lo que provocaba el fracaso de su obra.

La gradual apertura

Y así, este chamaco fan del Cine Guía –la revista de Carlos Amador que duró apenas un par de años y en la que se publicaban entrevistas y carteleras con los filmes que exhibían Organización Ramírez, la Compañía Operadora de Teatros (cotsa), los cines de Gustavo Alatriste y su propia compañía, Telecines casa), quedaba atónito ante un periódico que se llamaba Cine Mundial –que publicaba muchas noticias de cine para el apetito voraz de este cinéfilo en formación– y amante de los anuncios de cine que aparecían en los periódicos Excélsior y El Heraldo –a los que estaban suscritas su abuela y su tía respectivamente– que le parecían cada vez más atrevidos y audaces… Si bien ya estaba acostumbrado a ver de manera natural las sinuosidades de Christie Brinkley, Rene Russo y Gia Carangi –impresionado aún– en las portadas de Francesco Scavullo para Cosmopolitan –“Cuñada, estas modelos están mejores que las de las revistas que compro” le decía un tío–, las carteleras cinematográficas le resultaban aún más atrevidas porque las estrellas del cine nacional aparecían desnudas mostrando los senos cuyo pezón era más o menos escondido por una estrellita –para filmes como Bellas de noche (México, 1975, de Miguel M. Delgado) o Emmanuelle (Francia, 1974), de Just Jaeckin–, haciendo un striptease de manera repetida en un par de filmes –Alma Muriel en las fotos de Cuando tejen las arañas (México, 1977, de Roberto Gavaldón) y Burlesque (México, 1980, de René Cardona)– o restregándose encima de otros hombres desnudos –Isela Vega encima de Gonzalo Vega en Las apariencias engañan (México, 1978), del director gay Jaime Humberto Hermosillo.

El caldo de cultivo para fundar Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video se fue engrosando en la mente de este chamaco, quien años después lograría armarlo… La Jaula de las Locas (La cage aux folles, Francia, 1978, de Édouard Molinaro) y luego Víctor Victoria (Victor Victoria, Reino Unido-Estados Unidos, 1982), de Blake Edwards, se eternizaron en el cine María Isabel del Hotel Sheraton. Una historia diferente (A Different Story, Estados Unidos, 1978), de Paul Aaron, y Maurice (Reino Unido, 1987), de James Ivory, logran algo similar en el Cine Paseo y el Cine París. Jóvenes corazones gay (Torch Song Trilogy, Estados Unidos, 1978), de Paul Bogart, se estrena en una sala en plena y conservadora Plaza Satélite, donde ahora este chamaco pasaba su adolescencia. Esa fue la primera película gay a la que asistió en su recién adquirida mayoría de edad. Después vería Atracción Fatal (Fatal Attraction, Estados Unidos, 1987), de Adrian Lyne, y Coctel (Coktail, Estados Unidos, 1988, de Roger Donaldson).

Cuando la Muestra Internacional de Cine llegó al Apolo Satélite, a este niño se le abrió otra caja de dulces: en esa primera edición a la que asistí apareció Reacción en cadena (Kopytem Sem, Kopytem Tam, Checoslovaquia, 1988, de Vera Chytilová), era una historia soviética sobre el sida, mientras que Rudolf Tome, María Novaro y Eliseo Subiela exploraban el desnudo masculino en El filósofo (Der Philosoph, Alemania Occidental, 1989), Lola (México-España, 1989) y Hombre mirando al sudeste (Argentina, 1986). Ya después lo gay será tema frecuente –Gerardo Salcedo, ex programador de la Cineteca Nacional me contó que el año en que se presentó Henry y June (Henry & June, Estados Unidos, 1990), de Phillipe Kauffman, en la Muestra, fue uno en el que casi todos los filmes presentaron un subtema gay.

Pero la Semana Cultural Lésbica Gay, con su revisión de materiales ya estrenados –¡cuántas veces no habrá visto ahí, repetidas anualmente, Las noches salvajes (Le nuits fauves, Francia-Italia, 1992), de Cyril Collard; Mi camino de sueños (My Own Private Idaho, Estados Unidos, 1991), de Gus Van Sant; La ley del deseo (España, 1987), de Pedro Almodóvar; Maurice!–, y la apertura del Cinemanía Loreto con Desmayo (Swoon, Estados Unidos, 1992), de Tom Kalin; Arde París (Paris is Burning, Estados Unidos, 1990), de Jennie Livingstone, y Las horas y los tiempos (The Hours and Times, Estados Unidos, 1991), de Christopher Munch, que nos hicieron voltear a un género que apenas conocíamos algunos en México: el New Queer Cinema –un movimiento así bautizado por la crítica estadounidense B. Ruby Rich para referirse al cine con personajes gays nacido para rescatar las estéticas de la diversidad sexual ante la epidemia del sida y en cuyo libro, Chick Flicks: Theories and Memories of the Feminist Film Movement (Duke University Press Books, 1998), se publicaría justo en el nacimiento de Mix México–; no hicieron más que subrayar, de manera obvia e inminente, la necesidad de un evento fílmico que mostrara de manera digna y en una sala de cine, tanto estrenos como materiales que no podíamos ver con facilidad en el país.

La entrada del Elektra

Todavía recuerdo la mini entrada del Cine Elektra (Hoy Cinemex Reforma) en donde una audiencia de empleados y burócratas formaban parte de la audiencia que acudía, de manera asidua, a ver las joyas del cine mundial. En la década de los ochenta aún programaban de manera diaria un filme distinto y, más o menos, buscaban coincidir con las efemérides para lograr un gran efecto de taquilla –como los llenos totales para ver el Jesús de Nazaret (Jesus of Nazareth, Italia-Reino Unido, 1977), del cineasta gay Franco Zefirelli en plena Semana Santa–. Pero igual se lograban ver filmes de conciencia política-ecológica como El Síndrome de China (The China Syndrome, Estados Unidos, 1979, de James Bridges), producida por su protagonista, el actor Michael Douglas, a la par que filmes que, entonces, se entendían como familiares, como el musical La Novicia Rebelde (The Sound of Music, Estados Unidos, 1965) de Robert Wise; documentales de conciertos como los que registraban los espectáculos de The Beatles o The Rolling Stones, e incluso películas atrevidas como las exploraciones nazi-sadomasoquistas-eróticas de El portero de noche (Il portiere di notte, Italia-Estados Unidos, 1974), de Liliana Cavanni, o cintas de culto bautizadas estimulantemente como Orgía de horror y locura (que tal fue el nombre con que llegó a México The Rocky Horror Picture Show, Estados Unidos-Reino Unido, 1975, de Jim Sharman), lograban ver la luz en tan deliciosa programación. Pero fue ahí, en esa pequeña sala de Río Guadalquivir, a media cuadra de Reforma, que hace veinte años nació el Festival Mix, poniendo en jaque la definición –o la falta de definición– sexual de las películas.

El festival se fundó en una época en la que, planteándose la necesidad de producir cine mexicano que lograra recuperar su inversión –como ocurría en la Época de Oro o en nuestra época de Cine de Ficheras–, apareció el término de nicho, que empezó a aplicarse a los filmes que estaban por producirse. Y el nicho del cine gay empezó a utilizarse de manera renuente por parte de los distribuidores y muchas veces en contra de directores acostumbrados a decir que su trabajo es universal, enfrentados de manera sorpresiva a la realidad de un negocio que se llama cine.

El ligue en el Cine Elektra desapareció una vez que cambió de dueño; el de los cines sobre Reforma desapareció ante la quiebra de cotsa y el subsecuente cierre de sus salas, pero la organización formada por los grupos Lésbicos Gay Bisexual y Transgénero (lgbt), ante la tibia respuesta del gobierno para combatir el sida y los avances de la derecha contra la cultura, generó un renacimiento en el tejido social de la comunidad gay y el nacimiento del Festival Mix, junto a la resistencia de la Semana Cultural Gay, que se convirtieron en bastiones imposibles de negar y cuya presencia inspiraría réplicas en toda la República Mexicana.

En nuestro país aún hay que recuperarse de filmes y visiones no sólo negativas, sino incluso difamatorias, que infaman a grupos gays ya despiertos al cine que reciben, quienes para defenderse piensan en todo: desde tácticas de boicot mercantil hasta censura abierta y aberrante.

El espíritu del Mix

Pero el niño cinéfilo, ahora cuarentón, flipa cuando el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) apoya al Mix produciendo los guiones que ganan en su concurso; cuando Levi’s le imprime publicaciones para celebrar el arte del festival construido en imágenes por el fotógrafo Celadón y el actor del momento, quien modela reinterpretaciones fílmicas; cuando el Instituto de la Juventud (Injuve) de la Ciudad de México premia a menores de 30 años que buscan reinterpretar la realidad gay con sus cámaras; cuando llegan los invitados internacionales; cuando se exhiben películas en más y nuevos foros de la Ciudad de México, y más aún cuando escucha títulos de nuevos filmes, que le estremecen a la locura, aún sin conocer sus contenidos. Pero es que apenas nos enteramos de filmes sobre sexualidad llamados Te prometo anarquía (México-Alemania, 2015, de Julio Hernández Cordón); Me quedo contigo (México, 2014, de Artemio Narro); El placer es mío (México, 2015, de Elisa Miller); Bellas de noche (México, 2016, de María José Cuevas), –previo shock imaginativo estimulado por la belleza de sus títulos y premisas–, va, los anota en la compu y se pone a perseguir en los catálogos de los festivales en que han participado, sus cambios de teléfonos de contacto para poder invitarlos al festival anual que dirige.

Y también cuando ve que el filme de inauguración, el de clausura y los cortometrajes que presentó en la edición anterior están nominados a algún premio, va y comparte la noticia con otros niños cinéfilos sensualistas –gays o no gays– que conforman su comunidad en las redes sociales. Qué digo comparte la noticia. Comparte el impacto: la Academia que otorga el Ariel este año ha nominado a Made in Bangkok (México-Alemania, 2015, de Flavio Florencio), documental sobre una bellísima transexual y el milagro de su vida; el registro de vida de un prostituto respetuoso de Muchacho en la barra se masturba con rabia y osadía (México, 2015), de Julián Hernández, y el cuento de hadas Trémulo (México, 2015), de Roberto Fiesco, estos dos últimos presentados por primera vez en la Ciudad de México en Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, y ahora nominados a Mejor Cortometraje Documental y Mejor Cortometraje de Ficción, respectivamente.

A 20 años de inaugurar el primero, Arturo Castelán, director de Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, le cuenta en la noche a un actor, que está harto del cine mercantilista, hipócrita y retrógrado, y que aún se siente con el deseo firme de celebrar el trabajo de los protagonistas de un cine que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. “Ese es el espíritu de Mix”, le explica. Siempre insatisfecho, pero con el ansia intacta del escándalo.

Viviana-Rocco-Yo-Trans

MIXXX Aniversario, Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, se celebrará, a partir del 28 de mayo, en la Ciudad de México, en las siguientes sedes: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Centro Cultural José Martí, Cinematógrafo del Chopo, Cinépolis Diana, Cineteca Nacional y el Centro de Cultura Digital. Mayor información en la página electrónica: http://www.elfestivalmix.com.

MIX 2016 POSTER

Cine Toma 45: El roce público

marzo 3, 2016

 

Problemas y soluciones a la distribución de cine nacional

Portada Toma 45-Ch.jpg

El actor mexicano Gael García Bernal, en el papel de Moisés, un migrante ilegal que quiere volver a los Estados Unidos tras ser deportado, en la película Desierto (México-Francia, 2015), de Jonás Cuarón, ocupa la portada de la revista bimestral Cine Toma, que en su numero 45 ofrece el tema: El roce público.  Problemas y soluciones a la distribución de cine nacional, que circulará durante marzo y abril de 2016 en locales cerrados así como en la tienda digital de Sanborns.

El estreno de una película que aborda el tema migratorio, como la de Cuarón, pero con un tratamiento realizado desde distintos géneros cinematográficos populares como el thriller, el suspense o el terror, le permitirá salir con 400 copias y distribución directa de la cadena Cinépolis, es decir, un lanzamiento grande para una cinta mexicana. Y justamente, esta es la principal problemáticas que enfrenta el cine mexicano. El 2015 se produjeron más películas que nunca antes en la historia, 140, –rompiendo la marca de 135 establecida en 1958–, pero sólo se estrenaron 79 y fueron vistas por 17 millones de espectadores, apenas el 5.7% de los 296 millones de mexicanos que acudieron al cine durante 2015.

¿De qué sirve producir tanto si esas películas no son vistas por la gente? A contestar esa pregunta y otras más, se dedica el dossier central de la revista, congregando la opinión de investigadores y expertos en la materia. Primero con un texto del escritor y guionista José Revueltas, quien a mediados del siglo XX lanzó una campaña de denuncia contra el monopolio de William O. Jenkins en la exhibición y el resto de las partes de la cadena industrial. En seguida, Octavio Maya relata la distribución artesanal que realizó para el estreno de En el hoyo (México, 2006), de Juan Carlos Rulfo. En un reportaje regional, Cynthia García Calvo, de Latam Cinema, aborda la escasa circulación regional del cine latinoamericano. El investigador poblano Juan Carlos Reyes Vázquez aborda en un ensayo la distribución vía satélite, el siguiente paso tecnológico en la exhibición. Y otro especialista, Tonatiuh Lay, explica las mínimas reformas que se hicieron a la Ley Federal de Cinematografía a propósito de la creación de la Secretaría de Cultura.

Adelante, Mauricio Durán, vicepresidente para Latinoamérica de Universal Pictures repasa su trayectoria de 30 años y habla de la actual concentración del mercado como un fenómeno natural, en entrevista con Luis Carrasco, quien también charló con Juan Carlos Lazo, director de la 20th Century Fox México, advierte que el cine que habrá en el futuro ya existe hoy en día. En tanto, Mineko Mori, CEO de Latam Pictures, indica que, pese a los cambios tecnológicos, el contenido sigue siendo el rey. Adelante, Geminiano Pineda fundador de Cine Caníbal, opina que el Estado mexicano debería regular los rangos de los estrenos y los porcentajes de pantallas. Cierra el dossier una entrevista con Efe Cakarel, fundador y director de MUBI, la cineteca virtual de recomendaciones en línea.

En otros contenidos, Académicas presenta un ensayo del crítico Carlos Bonfil sobre El rebozo de Soledad, de Roberto Gavaldón, de la colección Ganadoras del Ariel. Desde la Filmoteca de la UNAM advierte de su inscripción en Memoria de la Humanidad de la UNESCO. Tonatiuh Lay entrega un ensayo sobre el espectro autista retratado por el cine.

En Festivales, Gerardo Salcedo Romero, reflexiona en torno a la dificultad de distribuir películas  que llegan a festivales, como el de Guadalajara, que celebra su trigésimo primera edición y del que es director de Programación; Elena Fortes, directora de la Gira de Documentales Ambulante, explica los cambios y mutaciones del festival en su décimo primera edición;  Fernanda Sarabia entrevista a Paula Chaurand, directora y fundadora del Riviera Maya Film Festival, que en abril celebra su quinta edición, y Cristian Calónico anuncia el noveno Encuentro “Contra el Silencio Todas las Voces”. En Estrenos, se incluye una entrevista con Jonás Cuarón en torno al tamaño inasible de las fronteras en su segundo largometraje, Desierto, y Max Zunino y Sofía Espinosa tocan el tema de la solidaridad de Los bañistas. Finalmente, en entrevistas, Luis Carrasco nos comparte una con el retratista social francés Laurent Cantet y Gonzálo Hurtado, desde Perú, otra con el documentalista colombiano Luis Ospina.

Cine Toma 45 circulará durante marzo y abril de 2016 por todo el país en locales cerrados como Sanborns y Educal, y en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

Elmer Bäck, protagonista de Eisenstein en Guanajuato, de Peter Greenaway, aparece en la portada del número 44 de la revista Cine Toma, en el inicio de 2016

enero 5, 2016

EROS Y TÁNATOS EN MÉXICO

La visita de Eisenstein y, décadas más tarde, la de Greenaway

• El estreno en México de Eisenstein en Guanajuato, de Peter Greenaway, da pie para profundizar en el viaje al país que el genio soviético del cine hizo hace más de ocho décadas: sus dibujos eróticos; las verdades fílmicas que descubrió durante su periplo; los paralelismos homoeróticos entre su obra y la de Murnau; La huelga, su primer largometraje. Además, Greenaway explica su acercamiento artístico al letón y Luis Alberti la interpretación de Jorge Palomino, además de un ensayo sobre la estética Windows e internáutica del galés.

Industria: Concentración y exclusión en el apagón analógico; cuatro años de F.I.L.M.E.; las cifras del 2015 de la Canacine. Académicas: La otra virginidad, de Juan Manuel Torres, en la colección Ganadoras del Ariel. Entrecruces: Omar Yñigo, del teatro al cine y viceversa.

Festivales: 6º Distrital Festival; 6º ficunam; 13º de Cine Judío en México; 63º de San Sebastián. Estrenos: Las elegidas, de David Pablos; Made in Bangkok, de Flavio Florencio; Chronic, de Michel Franco. Entrevista: Lorenzo Vigas, León de Oro en Venecia por Desde allá.



Portada Toma 44-ChEl actor finlandés Elmer Bäck, miembro de la compañía de teatro experimental Teater Nya Rampen, y protagonista de Eisenstein en Guanajuato (Bélgica-Finlandia-Países Bajos-México, 2015), el largometraje más reciente del realizador y artista galés Peter Greenaway, ocupa la portada de Cine Toma en su número 44: Eros y Tánatos en México. El arribo de Eisenstein y, décadas más tarde, el de Greenaway. La revista bimestral de cultura cinematográfica circulará durante enero y febrero de 2016 en locales cerrados, así como en versión electrónica.

Si bien Sergei Mihailovich Eisenstein nunca pisó tierra guanajuatense, sí tuvo una productiva a la vez que frustrante aventura en México, a inicios de la década de los años treinta del siglo anterior, que no sólo le enamoraron del país sobre el que debía hacer un dinámico retrato para un inquisitivo y receloso productor, el escritor estadounidense Upton Sinclair, quien fue su patrono pero también resultó ser el empresario que cortó abruptamente sus días paradisiacos y libérrimos, además que se apropiaría del metraje registrado por el genio soviético.

Por su parte, el galés Peter Greenaway se enamoró de Guanajuato desde que llegó al Festival Cervantino para montar su ópera de utilería 100 objetos para representar al mundo y, luego, regresó a la ciudad para su Festival de Cine a ofrecer sus ideas en torno a la “muerte del cine”. De manera que tomó la decisión de rendir homenaje al cineasta que más le influyó desde sus épocas de estudiante y durante su prolífica carrera artística, al tiempo que utilizaba como locaciones la ciudad mexicana que más le agrada, pues más que faltar a una verdad histórica o a una reconstrucción fidedigna, su versión −o proyección sicológica− es una creación personalísima de los metafóricos diez días que conmovieron al genio letón en su controversial al mismo tiempo confesional nuevo filme.

El estreno significa, además, un pretexto propiciatorio para abordar el asunto de la visita a México de uno de los escasos renovadores reales y legítimos de la gramática cinematográfica mundial, para abordar tópicos diversos, en un dossier concentrado en estudiar algunos aspectos de su figura. Las páginas se inauguran con el profuso ensayo del doctor Eduardo de la Vega Alfaro en torno a los dibujos eróticos y de vanguardias –tanto soviética como mexicana−, de temas demenciales, que el cineasta realizó durante su viaje por el país; en seguida recuperamos una conferencia dictada por el emblemático cinefotógrafo mexicano, Gabriel Figueroa, en la que ofreció una semblanza sobre el director de El acorazado Potemkin, en 1981, para conmemorar medio siglo del arribo del cineasta al país; más adelante, la investigadora Beatriz A. Mendoza Hernández, ofrece un interesante comparativo entre el metraje homoerótico realizado por dos genios del cine europeos: Friedrich Wilhelm Murnau y Eisenstein, en su visita a dos sitios exóticos: Tahití y México, respectivamente, y se ofrece un segundo texto recuperado, la crítica de Emilio García Riera a La huelga, primer largometraje, frecuentemente desdeñado, de Eisenstein.

En seguida, se ofrece una entrevista con el propio Greenaway en torno a las ideas, a la creación y la ejecución de Eisenstein en México, realizada por Luis Carrasco; una segunda entrevista, ahora con el coprotagonista del filme, el mexicano Luis Alberti, sobre sus hallazgos e inquisiciones alrededor del personaje de Jorge Palomino y Cañedo –hombre sofisticado y de abolengo, que fuera amante del cineasta−, efectuada por la doctora Rosario Vidal Bonifaz y de la Vega Alfaro, y para cerrar, Pedro Paunero nos adentra en el universo erótico de Greenaway, al que califica como una estética “Windows e internáutica”.

En otros contenidos, el apagón digital es abordado, en una segunda entrega, por Tonatiuh Lay, para hablar de la concentración mediática y de la exclusión de audiencias que implica la nueva tecnología; Julio César Durán ofrece un testimonio en torno a los cuatro años de la revista electrónica f.i.l.m.e., y Luis Carrasco nos ofrece un concentrado de las cifras preliminares de industria, durante 2015, ofrecidas por la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (Canacine). En Académicas, se entrega el ensayo de Nelson Carro a La otra virginidad, de Juan Manuel Torres, película que forma parte de la colección Ganadoras del Ariel, editada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (amacc) y Alfhaville Cinema. Entrecruces contiene una entrevista con el tijuanense Omar Yñigo, en la que aborda sus nuevos proyectos, uno fílmico y otro teatral, de la autoría de Fabián de la Cruz Polanco.

En Festivales, Paula Astorga nos ofrece adelantos a la sexta edición de Distrital Festival, que se realizará en enero en una decena de sedes de la Ciudad de México y en cuatro plataformas en línea; en seguida, Israel Rodríguez rememora la efímera pero importante carrera de Leobardo López Aretche, quien será objeto de una retrospectiva en el sexto Festival Internacional de Cine unam (ficunam), cuya directora, Eva Sangiorgi, reflexiona sobre la osadía y el sentido del humor de la institución; en tanto que Gina Bardavid Szclar, coordinadora de Comités de Programación, nos adelanta títulos y sedes del decimotercer Festival Internacional de Cine Judío en México, y Gonzalo Hurtado nos comparte una relatoría sobre el sexagésimo tercer Festival de Cine de San Sebastián. Estrenos inicia con Las elegidas, de David Pablos, en charla de Gonzalo Hurtado, y luego aparece otra sobre el documental Made in Bangkok, de Flavio Florencio, en entrevista con Salvador Perches. Finalmente, en Entrevista, el venezolano Lorenzo Vigas habla sobre su ópera prima Desde allá, ganadora del León de Oro en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia.

El número cuadragésimo cuarto de Cine-Toma. Revista Mexicana de Cinematografía, publicación bimestral editada por PasodeGato, Ediciones y Producciones Escénicas, circulará durante enero y febrero de 2016 por todo el país, en locales cerrados como Sanborns, Caffé Caffé, Cineteca Nacional y Filmoteca de la unam; así como en las librerías Educal, Sótano, fce, Gandhi, Julio Torri de la unam, El Foco, Ceuvoz y Foro Shakespeare. Su edición electrónica está disponible en Revistas Digitales Sanborns.

Para entrevistas o mayor información, comuníquese a los teléfonos 56 88 92 32 y 56 88 87 56; al correo electrónico cinetoma@gmail.com, o acuda a las oficinas, ubicadas en el callejón Eleuterio Méndez 11, colonia Churubusco-Coyoacán, C.P. 04120, en la Ciudad de México.

Los invitamos a visitar nuestra bitácora en línea (revistatoma.wordpress.com),

el sitio en Facebook (www.facebook.com/revista.toma)

en Twitter (twitter.com/cinetoma),

y la página en Internet (www.pasodegato.com/sitio/cine-toma).

Cine toma 43: El glamoroso arrebato

noviembre 5, 2015

Divas y famas en el cine mexicanoPortada Toma 43-Ch

Elpidia Carrillo, actriz michoacana con una larga carrera en Hollywood y el actor teatral y cinematográfico Rafael Inclán, protagonistas de la cinta Familia Gang (México, 2013), segundo largometraje de ficción de Armando Casas, ocupan la portada del número 43 de Cine Toma: El glamoroso arrebato. Divas y famas en el cine mexicano, revista bimestral de cultura cinematográfica que circulará durante noviembre y diciembre de 2015, con lo que inicia su octavo año de publicación.

Con un dossier centrado en recorrer algunas figuras actorales emblemáticas de la cinematografía nacional, el número inicia con un profuso ensayo sobre María Félix, en la que su biógrafo, el periodista David Ramón, explica cómo pasó a constituirse en un mito, pero también en un signo cinematográfico. En seguida, aparece la figura de Queta Lavat, una intérprete con 70 años de trayectoria que si bien no tuvo demasiados protagónicos, alternó con la mayoría de los grandes actores y directores de la Época de Oro, en entrevista con Salvador Perches. Mimí Derba, la directora pionera del cine mexicano, relata la filmación de Santa, en texto de María Silanés, extraido de su novela histórica Divas. Luego aparece Leticia Perdigón, que muy joven, en los años sesenta, fue una verdadera Lolita, en un extracto del libro Cine mexicano del 70. La década prodigiosa, de Fabián de la Cruz Polanco. La historia de Elpidia Carrillo, quien salió de una ranchería de la Tierra Caliente michoacana para insertarse en Hollywood y descubrir cómo se le abría el mundo, es relatada en primera persona. La presidenta electa de la Academia Mexicana de Cine, Dolores Heredia, se declara una antidiva y advierte que con cada personaje da un salto al vacío, en entrevista con Octavio Maya. La historia de Andrea Palma, que salió de Durango para convertirse en una femme fatale, es relatada por Perla Schwartz. Y, finalmente, se realiza una reflexión sobre el nacimiento, el apogeo, la decadencia y la actual desaparición de las divas en el cine mexicano, escrita por Irving Torres Yllán.

El resto de contenidos presentan, en Industria, una entrevista con Carlos García Agraz en torno al septuagésimo aniversario de los Estudios Churubusco Azteca realizada por Luis Carrasco García. En Académicas se ofrece una entrevista con Gabriel Ripstein, director de 600 millas, película seleccionada por la AMACC para representar a México en los premios Oscar. Desde la Filmoteca de la UNAM, Francisco Gaytan da cuenta de la reciente restauración de la película Reed, México insurgente, de Paul Leduc. Se inaugura una nueva sección, Producido en el CCC, en la que el sonidista Áxel Muñoz entrevista al fotógrafo Odei Zabaleta, a propósito de la filmación de Un monstruo de mil cabezas, de Rodrigo Plá. Y en el Curso de actuación para cine, José Sefami aborda justamente el tema de Las estrellas. Entrecruces ofrece una crónica de Alejandro Toledo Olivier sobre la Manuela de Garibaldi.

En Festivales, Alonso Aguilar-Castillo, director del Festival Internacional de Cine de los Cabos, reflexiona sobre su cuarta edición; Fernanda Rivero, directora del Festival Internacional de Cine en el Campo, hace un recuento de su octava edición; Sofía Llorente, directora del Foro Latinoamericano de Coproducción Audiovisual, aborda su segunda edición, y se ofrece una crónica del decimonoveno Festival de Cine de Lima, por parte de Gonzalo Hurtado. En Estrenos se incluyen entrevistas con Armando Casas por Familia Gang, realizada por Salvador Perches; con José Buil, por La fórmula del doctor Funes, hecha por José Juan Reyes, y con Michel Franco por Chronic, de Gonzalo Hurtado. En Entrevista, la productora mexicana Martha Orozco hace un recuento de los ocho años de trabajo que tomó el documental Allende, mi abuelo Allende, de Marcia Tambutti, ganador del Ojo de Oro en el Festival Cannes. Y en otra sección nueva, Artistas cinéfilos presenta las participaciones e inquietudes fílmicas de la cantante y compositora Jaramar, realizada por el poeta Andrés Cisneros de la Cruz.

Cine Toma 43 circulará durante noviembre y diciembre por todo el país en locales cerrados y en su versión electrónica en la tienda virtual Sanborns.

En su número 42, la revista Cine Toma alcanza siete años de vida, con una imagen de Carmín tropical, de Rigoberto Perezcano, en portada

septiembre 5, 2015

IMITACIÓN Y PRESTIDIGITACIÓN

Los efectos especiales y otros malabares audiovisuales

• Los artífices de los oficios cinematográficos, tanto visuales como sonoros, desde efectistas como Miguel Vázquez, Jorge Farfán y Manuel Roberto García; los sonidistas Martín Hernández y Fernando Cámara, el director Ismael Rodríguez, el escenógrafo Gunter Gerzso, el escultor Rubén Rivera.

• Industria: El apagón digital en televisión y la transición satelital en cines; la plataforma en red FilminLatino. Académicas: El México de la Mecánica nacional, de Luis Alcoriza; aspirantes mexicanos al Goya y al Oscar. Desde la Filmoteca de la UNAM: La semana del nitrato. Curso de actuación para cine: Las audiciones. Libros: Medio cine, de Alberto Blanco.

• Festivales: 13º Festival de Morelia; 10º DocsDF; 10º Shorts México; 5º EcoFilm Festival; 19º Tour de Cine Francés, y 8º Mórbido. Estrenos: Carmín tropical, de Rigoberto Perezcano; Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero, de Gustavo Moheno; Dólares de Arena, de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán; Alicia en el país de María, de Jesús Magaña, y Ella es Ramona, de Hugo Rodríguez.

• Cine-Toma. Revista Mexicana de Cinematografía alcanza siete años de existencia como una publicación especializada en la reflexión, el análisis, la crítica, la información y, en general, en la cultura fílmica. Circula bimestralmente por toda la República Mexicana, tanto impresa como electrónica.

Portada CINE TOMA 42-1ChLa revista bimestral Cine Toma se ha mantenido circulando con regularidad durante siete años —desde su lanzamiento, en octubre de 2008—, y arriba a su número 42, Imitación y prestidigitación. Los efectos especiales y otros malabares audiovisuales, que circulará por la República Mexicana durante septiembre y octubre de 2015. En este tomo se reproduce en portada una imagen de la película ganadora del xii Festival Internacional de Cine de Morelia, Carmín tropical (México, 2014), segundo largometraje de ficción de Rigoberto Perezcano; con su protagonista, el actor José Pescina, caracterizado como “Mabel”, un muxe que retorna a su natal Juchitán para indagar un crimen de homofobia contra un amigo del pasado.

La principal prueba de la realidad del cine es, justamente, la existencia de los efectos especiales. Suena paradójico, es cierto, pero ocurre, justamente, que la propia proyección de imágenes en movimiento no puede considerarse la copia o el reflejo exacto de la realidad, sino meramente una imitación de la misma, conseguida mediante un artilugio mecánico o electrónico.

En este número de aniversario, nos adentramos en los trucajes y en las representaciones que han de realizarse en el ámbito cinematográfico con tal de que las películas sigan pareciéndonos reales. Es un homenaje a los técnicos, especialistas, artistas, creadores y a todos los trabajadores de la industria fílmica, tradicionalmente invisibilizados, cuyo trabajo debe ser callado pero de gran calidad, de gran oficio, de gran arte. Con un dossier concentrado en explorar los efectos especiales físicos, mecánicos y pirotécnicos en la industria mexicana, pero también el sonido, la escenografía y la escultura en el ámbito de la creación cinematográfica. Sus páginas inician con un repaso por la historia primigenia de los primeros prestidigitadores visuales, a partir de los hermanos Lumière y Georges Méliès, en un ensayo de Pedro Paunero. En seguida, se ofrece el testimonio del efectista Miguel Vázquez, cuya larga trayectoria y desarrollos técnicos, le merecieron el Ariel de Oro en este 2015, en una entrevista realizada por Luis Carrasco; después aparece otra entrevista, ahora con Jorge Farfán, miembro de una muy prominente familia especializada en efectos especiales con 40 años de experiencia, de Fabián de la Cruz Polanco, y finalmente Manuel Roberto García aborda la transición digital en los efectos especiales y cómo se instauró la categoría de Mejores Efectos Visuales en los premios Ariel, en charla con Octavio Maya Rocha. Dos especialistas en sonido aparecen posteriormente, ambos nominados al Oscar en la categoría Mezcla de Sonido: Martín Hernández, por su trabajo en Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) (Birdman (or The Unespected Virtue of Ignorance), Estados Unidos, 2014, de Alejandro González Iñárritu), en un texto de Luis Carrasco, además de Fernando Cámara, por su trabajo en Apocalypto (Estados Unidos, 2006, de Mel Gibson), quien habla de su renuncia a Titanic (Estados Unidos, 1997), con Salvador Perches. Reproducimos los fragmentos de las Memorias (dgp-Conaculta, 2014), de Ismael Rodríguez, respecto a los efectos que logró en Los tres huastecos (México, 1948), así como en Pepe el Toro (México, 1952); luego se revisa la labor del espléndido pintor de origen alemán, Gunter Gerzso, en sus fructíferos años como escenógrafo del cine mexicano en plena Época de Oro, en un ensayo de Perla Schwartz; también ofrecemos las remembranzas del escultor Rubén Rivera, orfebre de la pieza del Cronos, el objeto clave en torno al cual gira el relato de la cinta debut de Guillermo del Toro de 1993, y se ofrece un recuento de las cinco cintas más destacadas en cuanto a efectos especiales, realizada por Irving Torres Yllán.

En otros contenidos, en la sección Industria, el académico Tonatiuh Lay ofrece un ensayo sobre el inminente apagón digital en la televisión mexicana, así como ejemplos de la próxima convergencia digital y vía satélite en las salas cinematográficas; en tanto que Paola Stefani explica las bases sobre las que se construyó el proyecto de la plataforma digital FilminLatino, impulsada por el Instituto Mexicano de Cinematografía, que comenzó a funcionar a mediados de julio. Académicas contiene un ensayo de José Xavier Návar sobre Mecánica nacional (México, 1972), de Luis Alcoriza, incluida en la colección Ganadores del Ariel, editada por Alfhaville y la amacc; así como la lista de películas inscritas que aspiran a representar a México en los premios Oscar y Goya. Desde la Filmoteca de la unam, anuncia el irrepetible ciclo La semana del nitrato, con filmes proyectados en la vieja cinta de nitrocelulosa. En su undécima entrega, el Curso de actuación para cine, de José Sefami, aborda las audiciones, ese mal necesario. Libros presenta una selección de poemas de Alberto Blanco de su más reciente publicación, Medio cine (Ediciones Sin Nombre, 2014).

En Festivales, en un artículo colectivo de Daniela Alatorre, Cristina Alemán, Paula Amor, Pablo Baksht y Andrea Stavenhagen, se aborda el XIII Festival Internacional de Cine de Morelia; los directores ejecutivo y artístico del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsDF), Inti Muñoz y Pau Montagud, hacen un ejercicio crítico y memorioso en torno a su  primera década de existencia; la primer década del Shorts México se presenta desde la perspectiva de su director fundador, Jorge Magaña; además, se habla del VIII Festival Internacional de Cine Fantástico y de de Terror Mórbido, en testimonio de su director fundador, Pablo Guisa; del V Festival de Cortometrajes Ambientales EcoFilm, en artículo de su coordinadora, Sandra Peregrina, y se da un vistazo al XIX Tour de Cine Francés, por parte del crítico Jean-Christophe Berjon. En Estrenos se incluyen entrevistas con Rigoberto Perezcano, por Carmín tropical; con Israel Cárdenas, codirector con Laura Amelia Guzmán, de Dólares de arena, de Salvador Perches; con Gustavo Moheno por Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero, y con el director Jesús Magaña y la protagonista y productora Bárbara Mori, por Alicia en el país de María.

En su séptimo aniversario, Cine-Toma circulará durante septiembre y octubre por todo el país en locales cerrados y, en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

El cuadragésimo segundo número de Cine-Toma. Revista Mexicana de Cinematografía, publicación bimestral editada por PasodeGato, Ediciones y Producciones Escénicas, circulará durante septiembre y octubre de 2015 por todo el país, en locales cerrados como Sanborns, Caffé Caffé, Cineteca Nacional y Filmoteca de la unam; así como en las librerías Educal, Sótano, FCE, Gandhi, Julio Torri de la UNAM, El Foco, Ceuvoz y Foro Shakespeare. Su edición electrónica está disponible en Revistas Digitales Sanborns.

Para entrevistas o mayor información, comuníquese a los teléfonos 56 88 92 32 y 56 88 87 56; al correo electrónico cinetoma@gmail.com, o acuda a las oficinas, ubicadas en el callejón Eleuterio Méndez 11, colonia Churubusco-Coyoacán, C.P. 04120, en la Ciudad de México.

Los invitamos a visitar nuestra bitácora en línea (revistatoma.wordpress.com),

el sitio en Facebook (www.facebook.com/revista.toma)

en Twitter (twitter.com/cinetoma),

y la página en Internet (www.pasodegato.com/sitio/cine-toma).

Gustavo Moheno y los sueños roqueros extraviados de “Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero”

septiembre 2, 2015

Era hacer una película con personajes reales, creíbles

Sergio Raúl López

Relato surgido de la melancolía, por una época de prohibición en que la imposibilidad de tener ya no digamos una industria de la música rock en México, sino que sus principales figuras emergieran de la marginalidad y el encapsulamiento, la segunda cinta de ficción de Gustavo Moheno, rememora a personajes de un momento de país que ya no existe frente a la posibilidad de alcanzar el éxito que consideraron cancelado por tres largas y deprimentes décadas.

1280x720--E-

La aspiración de encarnar la figura del rockstar que domina a buena parte de los adolescentes –e incluso de algunos vejetes– en buena parte del globo occidentalizado, no pasa, ni por distracción, por el anhelo de los virtuosismos en la guitarra eléctrica ni por trabajar una voz que hipnotice a las masas de fans, sino en la vida obsequiosa y regalada, plagada de lujos y riqueza, de excentricidades y caprichos cumplidos, y de voluntariado sexual de seguidores y besos públicos entre pares. Un sueño absolutamente lejano del que tenían los viejos roqueros mexicanos, esos que sabían que únicamente podían envidiar de lejos y en lo privado, la industria musical anglosajona, aspiración vedada para los electrificados rapsodas en castellano.

Las horas de práctica junto a discos larga duración de acetato rayados de tanto repetirse, las cervezas compartidas con otros especímenes extraños de cabellos alargados y jeans de mezclilla ajada y los cuadernos repletos de estrofas y líneas alimentadas de rebeldías, rabia y la urgencia de ser escuchado, se diluyeron casi por completo en varias generaciones de músicos que sufrieron la prohibición –ejecutada en forma de razzias y cancelación de permisos– de realizar conciertos públicos de rock, tras la campaña negra promovida tras el festival Rock y Ruedas en Avándaro, en abril de 1971 –extendida hasta inicios de la década del noventa–, provocó que infinidad de jóvenes ilusionados se dieran de cara contra la realidad mexicana, en permanente crisis, para acabar por dejar guitarras y chamarras de cuero a un lado, para buscarse un trabajo cualquiera, que les provea lo suficiente para sobrevivir.

Así sea para convertirse, en este caso, en aburrido farmacéutico dominado por la esposa, en un cantante versátil para bodas, en un huesero –músico de sesión a la renta– o en un alcohólico que no lo abandonó todo, como lo propone la comedia nostálgica y de segundas oportunidades, quizás ya tardías, sobre el rock mexicano perdido de aquellas épocas que es Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero (México, 2014), segundo largometraje del crítico fílmico devenido en realizador Gustavo Moheno, en la que los derechos del único éxito de un oscuro cuarteto de heavy metal de mediados de los ochenta inopinadamente intenta ser adquirido por Bono (Pavel Sfera), el cantante de la banda irlandesa U2.

La serie de enredos que seguirá a la anécdota inicial, provocará un reencuentro del cantante Eduardo Reynoso (Damián Alcázar), de nombre artístico Eddie Reynolds, con el bajista y huesero Fernando (Jorge Zárate); el baterista-farmacéutico Ulises (Álvaro Guerrero), y el autodestructivo y destroyer guitarrista de virtuosismo escasamente reconocido, Santos (Arturo Ríos en caracterización igualmente virtuosa); pero un re-encontronazo con las rencillas, envidias, competencias e infidelidades que los hicieron separarse.

Esta nostálgica reconstrucción de la no escena y de la no industria del rock en el censor país priísta que fuimos tres décadas atrás –y que, en realidad, nunca abandonamos–, se presta para una casi fábula eufórica sobre el onanista e inalcanzable éxito roqueril –dinero, mujeres y alcohol– en la que unos viejos –ruqueros, en buen argot local– descubren que alguien, alguna vez, los apreció –cual Sugar Man a medias–, y van reencontrándose con los extintos sueños de juventud que han de adaptar a actualidad tanto tecnológica como de sus provectas edades –cual satánicas majestades sin reino ni disco ni condición física–, de Abracadabra Producciones, estrenó en cartelera el viernes 28 de agosto, con distribución de Nueva Era Films, en 220 salas.

Con 17 años de edad y sin haber estudiado una carrera, a inicios de los años noventa, Gustavo Moheno fue reportero de espectáculos, entre 1990 y 1993, tras cruzarse, por una feliz coincidencia, con Mario Riaño, entonces editor de espectáculos de El Sol de México, y muy pronto se encontró realizando coberturas lo mismo de telenovelas y festivales de Acapulco organizados por Televisa, que presentaciones de discos y conciertos masivos de rock, que reiniciaron en el Palacio de los Deportes justo en esa época.

Ahí, conoció y escuchó a muchos de sus ídolos: “era andar en la peda y en el Rock and Roll, eres joven y crees que la muerte no te va a llegar nunca y vives todo a tope y todo a full. La recuerdo, en verdad, como algunos de los días más felices de mi vida”. Una época que ya acabó y un mundo que ya no existe. El periodismo de espectáculos ya es el mismo y la industria musical ya no existe como tal, por lo que la historia que le propuso el guionista Carlos Enderle le llamó muchísimo la atención y se identificó plenamente, aunque los personajes sean mucho mayores que él. Con el guionista Ángel Pulido retrabajó la historia y aportaron elementos nuevos, frescos. Siempre con una sensación: “Años después te estás volviendo viejo, ya no cumpliste con tus sueños, tienes deudas con tus amigos del pasado, con los que compartiste alguna vez la vida”.

Luego de Avándaro y a la prohibición, muchos roqueros se adaptaron al género tropical y le adaptaron la dotación básica del rock. En el inicio de la película se ejemplifica y se muestra la vida de la sobrevivencia del músico.

Me acuerdo haber ido, de niño, a un concierto de Rigo Tovar y, para mí, era una experiencia similar a la de ver un rockstar: el cabello, los lentes y el trato de la gente, aunque no tocara rock, en 1981 o 1982. Debido a la represión, estas figuras encontraron una manera de sobrevivir y su nicho en otros géneros musicales, concretamente en la onda tropical. Es algo que me gusta de la historia, pues al igual que los directores de cine, al no haber una industria de la que uno viva, tienen que hacer muchas otras cosas para vivir y me identificaba laboralmente con alguien que pudo ser un rockstar pero que finalmente tiene que chambearle de cantante de bodas. El cantante que dobla a Damián en las rolas de rock es un cuate de Monterrey, Chester Draven, tuvo un grupo de rock en los noventa llamado Crazy Lazy y hoy en día es un cantante de bodas como Eddie, de hecho él es el verdadero Eddie Reynolds, un roquero de los ochenta que hoy en día es cantante de bodas. Fue un detalle, pero que nos hace ver que la historia no estaba tan errada, la realidad copiando a la ficción, ¿no?

Y los cruces con el sueño guajiro de todo roquero mexicano: que una figura internacional, como Bono, descubra a su banda y le gusten sus rolas.

En la idea primigenia de Carlos Enderle estaba esta apertura de Bono descubriendo a un oscuro grupo mexicano de los ochenta con corte a el cantante, treinta años después, que está cantando “El venado” en una boda.

Tus protagonistas tienen una gran línea de constancia y calidad en el cine y el teatro mexicano, pero a lo largo de la película aparecen muchos buenos actores en papeles incidentales. Hay mucho cuidado en el elenco y presencias concuerden.

El concepto era hacer una película con personajes reales, creíbles. Lo que yo quería con Eddie Reynolds no era hacer una película de festival, pero tampoco una de Videocine, de caras bonitas en la Condesa o en Santa Fe. Por eso era muy importante el reparto, siempre tuve en la mira a Damián para Eddie y me clavé en que si no era él, no haría la película porque realmente no veía a otro actor que pudiera interpretarlo sin convertirlo en una caricatura. Una vez teniéndolo, los demás que quería fueron cayendo muy fácil, reunirlos fue relativamente sencillo, pero también reunimos a los actores indicados para los bits –hay como 35–, y esa es una bronca, luego veo que las películas mexicanas descuidan a los bits. Puedes tener un muy buen reparto de tus tres o cuatro principales pero si descuidas los bits , esos detallitos le dan en la madre. Ahí tuvo mucho que ver Natalia Beristain que fue una gran directora de casting y trajo a mucho de los actores que eran los adecuados para cada personajito y eso añade realismo a la trama.

¿Qué tan cara resulta una película como esta porque eso se nota en el vestuario, en las locaciones, en la producción musical, en la fotografía?

Se hizo con 20 millones de pesos, que era lo que teníamos del estímulo fiscal, no teníamos el combo usual que es combinarlo con el apoyo del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), para volverla una película de 30 millones, más o menos. Y era una película muy ambiciosa, con alrededor de 25 locaciones, demasiados bits, escenas de conciertos con muchos extras, fue una locura que nos la aventáramos con esa lana, pero la importante fue la productora, Sandrine Molto, aunque es su primera película en México, venía con una gran experiencia como contadora en Francia, hizo Adiós a los niños (Francia-Alemania Occidental, 1987), de Louis Malle y muchas otras. Tiene dos cualidades: es francesa y como europea es muy derecha y muy cuadrada, si a eso le añades que es contadora, es una persona que cuida hasta el último centavo y verdaderamente todo el dinero se fue a la película y se ve en pantalla. Le doy el crédito porque fue la que administró y logró que los 20 millones alcanzaran para todo, hasta para la postproducción. En las películas mexicanas se acaban el dinero en el rodaje y luego andan buscando para la post y se vuelve un relajo. Ella tuvo muy bien medidas las tres etapas de la película y tuvimos desencuentros porque había cosas que yo quería y ella no me podía dar, pero al final hicimos buena mancuerna porque ajustarte al presupuesto significa sacrificar ciertas cositas y trabajar con determinado ritmo, adquirí muchísima disciplina y me sorprendí de todo lo que puedes hacer en un buen día de rodaje si no pierdes el tiempo, tiene que ver mucho que llegues bien preparado y tener actores que no son divas y lo hacen bien a la primera toma, es trabajar con verdaderos profesionales y eso ayuda mucho a que un rodaje fluya bien. Fueron una serie de elementos afortunados que se conjuntaron para que la película saliera con el presupuesto que tenía.

¿Qué tan complejo fue crear el ambiente musical de la película?

Era parte del toque de la película. Al momento de planearla reflexioné y dije: “¡En la madre! ¡En qué pedote me metí! ¿Cómo encuentro una rola que te la creas que es pegajosa?”. Aunque tenía mis ideas, el santo remedio fue Annette Fradera, que conoce a medio mundo y sabe muchísimo de música, y buscó el tipo de rola que iba a ser. Hizo un mini concurso entre sus amigos músicos, algunos de ellos muy famosos, para que compusieran la rola y de ahí surgió “Chela en la fiesta”, que no la hizo nadie famoso, sino Sara Herrera Maldonado, una compositora muy joven de Monterrey que ella descubrió.

Muy temprano en el proceso, una directora de casting cuyo nombre no diré, insistía en que usara músicos de verdad y no actores, porque jamás lograría que pareciera que están tocando. Pero trabajar con músicos me parece como trabajar con niños, está de la chingada (risas), a mí me vale madre si no parece que están tocando, yo necesito que expresen las emociones de mis personajes. Y teniendo a Damián, Álvaro, Arturo y Jorge, que son muy clavados.

Al tener ya la canción y una segunda, “Larga vida al rock”, necesitábamos muy buenos músicos, que aparte de que tocaran y grabaran la música, enseñaran a los actores a tocar estas dos rolas que se hicieron para la película. Annette creó a los Ángeles de Acero que están detrás de los actores, Chester Draven en la voz; el baterista de Paté de Fuá, Rodrigo Barbosa, que coucheó a Álvaro Guerrero; el bajista Carlos Maldonado, y el guitarrista que también es muy fregón, Gino Galán, que fue el que coucheó a Arturo Ríos. La verdad es que hicieron un gran trabajo porque grabaron las rolas y trabajaron casi dos meses con los actores, no a enseñarles a tocar, sino sólo estas dos canciones, porque no les puedes enseñar realmente a ser virtuosos en ocho semanas, sino a que parezca que tocan la rola y dónde deben ir los dedos, más o menos. Fue una gran disciplina de los actores al ponerse a chingarle todo los días para que pareciera que estaban tocando estas canciones y el efecto se logra. Por ahí si eres muy clavado en la música verás que le faltó un platillazo a Álvaro o que esta mano no está a la altura del bajo en que debería estar, pero parece que realmente están tocando, por eso a Álvaro Guerrero lo nominaron al Ariel, porque parece que sí le está pegando a la batería con la rola que estás poniendo.

Este artículo forma parte de los contenidos del número 42 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

968full-eddie-reynolds-y-los-ángeles-de-acero-screenshot

Eddie-Reynolds-y-Los-Ángeles-de-Acero_poster_goldposter_com_1

En marcha, el XX Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), de La Matatena

agosto 2, 2015

20 Matatena 1

La vigésima edición del Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), organizado por La Matatena A.C., se realizará del 3 al 8 de agosto en distintas sedes de la Ciudad de México –Cineteca Nacional, Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, Faro de Oriente y Universidad Autónoma Chapingo– con una programación que integra ocho largometrajes, 28 cortometrajes de animación, cuatro de ficción, siete documentales y 20 cortitos realizados por niñas, niños y adolescentes de 24 países.

Entre los invitados, se encuentra el argentino Rodolfo Pastor, director en animación quien impartirá a una serie de talleres de animación para niños y una retrospectiva sobre su popular personaje Capelito Pastor. Otro de los invitados es el español Enrique Martínez-Salanova Sánchez, especialista en educación a través del cine, quien impartirá el seminario “El cine, una herramienta imprescindible para el aprendizaje”.

También, los realizadores Manolo Caramés y Jorge Estrada, charlarán sobre el largometraje mexicano Por mis bigotes, y lo mismo harán Carlos Carrera y Pablo Baksht sobre el largometraje animado Bruno y Ana.

Se ha conformado de nuevo un jurado infantil conformado por tres niñas y cinco niños, seleccionados a partir de los talleres de apreciación cinematográfica que imparte La Matatena, que premiarán en las categorías Largometrajes, Cortometrajes de animación, Cortometrajes de ficción y Documentales.

Del 10 al 12 de septiembre, en la Universidad Intercultural Indígena del Estado, en la Comunidad Indígena de San Francisco Pichátaro y en el Auditorio de la Casa de Cultura en Cherán, en Michoacán, también tendrá presencia el festival.

Los largometrajes seleccionados este año son:

Albert (Dinamarca, 2015), de Karsten Kiilerich.

Chicos rudos (De tøffeste gutta, Noruega, 2013), de Christian Lo.

Emil (Emil & Ida i Lönneberga, Suecia, 2013), de Per Åhlin y Alicja Björk Jaworski.

Félix (Felix, Sudáfrica, 2013), de Roberta Durrant.

Hocus Pocus, Alfie Atkins (Hokus pokus Albert Åberg, Noruega, 2013), de Torill Kove.

Lola (Lola Auf Der Erbse, Alemania, 2014), de Thomas Heinemann.

Mi amigo Raffi (Rettet Raffi, Alemania, 2015), de Arend Agthe.

Shana (Shana – The Wolf’s Music, Suiza-Canadá, 2014), de Nino Jacusso.
20 Matatena 2

20 Matatena 3

csm_20o-festival-cartel_18a51c2b17