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La siniestra cercanía emocional en “El último paciente: Chronic”, de Michel Franco

abril 9, 2016

La enfermería para rescatarse a sí mismo

Por Gonzalo Hurtado

La profunda conexión emocional que los cuidadores de enfermos terminales desarrollan con sus pacientes puede llegar a extremos bastante obsesivos, como ocurre con el enfermero David, que desarrolla su oficio de manera pulcra, pero casi siempre problemática para los familiares, pues es su puerta de salida para la dolorosa muerte de su hijo, años atrás.

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Puede afirmarse que, recientemente, Michel Franco se ha erigió como un hijo dilecto del Festival Internacional de Cine de Cannes. Los tres largometrajes que ha dirigido hasta ahora han tenido presencia en la programación del evento así como un importante rebote mediático, sobre todo con Después de Lucía (México-Francia, 2012), que se hizo del León de Oro, el premio principal de la sección Una cierta mirada en su sexagésimo quinto Festival Internacional de Cine de Cannes. Este año, El último paciente: Chronic (México-Estados Unidos, 2015), mantuvo el buen paso al obtener el galardón a Mejor Guión en la Sección Oficial del certamen, lo que sitúa a este cineasta, nacido en la Ciudad de México, en 1982 en un lugar de privilegio, junto a otros compatriotas suyos que vienen dando la hora a nivel internacional como Alejandro González Iñárritu, Amat Escalante, Carlos Reygadas o Gabriel Ripstein. A pesar de que la película no consiguió galardones a su paso por la sexagésima tercera edición del Festival de Cine de San Sebastián, como parte de la sección Horizontes Latinos, su estreno de ninguna manera pasó desapercibido para el público y la crítica, y prueba de ello fue el lleno total en todas sus presentaciones.

Protagonizada por el actor inglés Tim Roth, la cinta está ambientada en Los Ángeles y nos presenta al hermético enfermero David, quien dentro de su extremo mutismo, suele conducirse mucho más allá de su deber, cuando está a cargo de enfermos terminales e intenta hacerlos sentir lo mejor posible antes de su inevitable partida. Sin embargo, su actuar será seriamente cuestionado cuando los hijos de un prestigiado arquitecto, encuentran en su tarjeta inteligente videos pornográficos con los que el hombre se entretiene y observan una erección cuando lo está bañando, por lo que amagan con demandarlo. Con un proceso judicial a cuestas, David persiste en dar atención y consuelo a otros, por lo que regresa a la localidad donde solía radicar y se acerca a su joven hija Nadia (Sarah Sutherland) y su ex esposa Laura (la mexicana Nailea Norvind), que lo hacen rememorar la dolorosa pérdida de su hijo, que le ha hecho perderse las sensaciones y los afectos familiares y sociales, a cambio de concentrarse e incluso perderse a sí mismo en su compromiso profesional.

La puesta en escena mantiene la continuidad estilística de las obras anteriores del director, privilegiando los planos medios y abiertos para graficar el punto de vista de un espectador distante, que se mantiene omnipresente en cada acto de su protagonista, de quien sabemos poco de su historia de vida y cuyo silencio es la clave que mejor lo refleja, ya que será en los actos más sutiles de su vida cotidiana donde obtendremos la certeza de su propia esencia. El último paciente: Chronic es una película contenida, cuyo ritmo más que percibirse en pantalla ocurre en el interior de sus personajes. Sus intenciones y manifiestos no están a flor de piel, se mantienen bajo la dermis de su protagonista para sugerir en vez de afirmar con vehemencia, mientras somos testigos de su comunión con la muerte. David ha aprendido a aceptar lo inevitable y a hacer que otros lo lleven con dignidad y le da fuerza para mantener su ética personal hasta el último momento.

En su ritmo interno y su propuesta visual con una cámara que se mantiene estática la mayor parte del tiempo, es que la cinta nos transmite con mayor fidelidad las incertidumbres y dudas de su protagonista. En esa economía de lenguaje, se construye la justificación visual para el sorprendente y casi inexplicable momento final con el que se resuelve la película, producida por Lucía Films que, con distribución de Videocine, estrenará en la cartelera mexicana el 8 de abril.

Tras la función de prensa de la cinta, en el teatro Kursaal, como parte de la sección Horizontes Latinos del sexagésimo tercero Festival de Cine en San Sebastián (Donostia Zinemaldia), es que ocurrió la siguiente conversación con Michel Franco.

¿Qué te motivó a cambiar la temática juvenil de Daniel & Ana (México-España, 2009) y de Después de Lucía, por los dilemas de un personaje adulto en Chronic?

Si bien mis dos primeras películas eran protagonizadas por personajes adolescentes, yo no las catalogaría en ese rango. Tal vez se debía a que yo era más joven y me sentía más cercano a esa generación, pero hago películas sobre temas que me llaman más la atención y en este caso la muerte y la enfermedad me parecieron ideales para llevarlos a la pantalla. Una película toma uno o dos años en hacerse y debe tener un tema lo suficientemente interesante para captar el interés del director durante ese tiempo para luego captar el interés y el tiempo del público.

 

¿Te intriga mucho el tema de la muerte? En Después de Lucía también aparecía ese componente.

Aprecio la pregunta porque mucha gente encasilla a esa película con el bullying, cuando la relación correcta es con la muerte. Podríamos decir que esa recurrencia me define mucho.

 

¿Qué tan personal ha resultado esta película para ti?

Todas mis películas tienen un tema personal. En este caso me inspiré en lo que le ocurrió a mi abuela, que estuvo enferma durante 2010 y tuvo una enfermera trabajando con ella por varios meses. Lo que me sorprendió es la relación de intimidad que nació entre esta persona y mi abuela. Entonces, me interesó mucho tratar el tema de cómo se inició ese vínculo, además de cómo es la vida de alguien que está muy cercano de la muerte.

 

¿Esa experiencia familiar no te decidió a contar la película desde un punto de vista femenino?

Al principio, había considerado tener de protagonista a una mujer, pero cuando conocí a Tim Roth, que tenía mucha curiosidad e interés por mi siguiente película, me propuso trabajar conmigo si cambiaba el papel principal de mujer a hombre para poder interpretarlo y así lo hice. Durante la etapa de investigación, Tim trabajó con varios pacientes de cáncer y constantemente me llamaba para contarme a quién había conocido y qué había vivido con esa persona. Al mismo tiempo yo comencé a conocer enfermeros en Estados Unidos y a entender un poco más de ese mundo.

¿Qué tan complicado resultó representar la parte más oscura del protagonista de Chronic?

Cuando decidí escribir el papel para Tim, opté por diseñar un personaje bastante complejo, porque él es un actor muy completo y no tendría problemas en darle forma a David, que si te fijas bien no es un papel nada fácil. No se trata solamente de un ángel que quiere ayudar a la gente, también tiene un lado siniestro que a mí me fascinaba explorar aún más. Además, alguien que está tan cerca de la vida y la muerte, de ninguna manera puede pretender ser un personaje sencillo. David ejerce la enfermería como un intento de rescatarse a sí mismo y quizás por eso miente y cambia constantemente de parecer.

¿Te sientes influido formalmente por una película reciente y muy exitosa Amor (Amour, Francia, 2010), de Michael Haneke?

Efectivamente, pero también siento que crecí influenciado por otros directores europeos como Krysztof Kieslowski, Ingmar Bergman o Luis Buñuel y siempre tengo la sensación que mis películas tienen alguna huella de ellos, pero tampoco puedo negar que me gusta mucho lo que hacen estadounidenses tan disímiles como Woody Allen o Paul Thomas Anderson.

Gabriel Ripstein comentó que siente una hermandad entre 600 millas y Chronic, por el hecho de compartir al protagonista y de que uno fue el productor del otro en sus respectivos filmes.

Con Gabriel somos amigos desde hace muchos años. El año pasado no solo produjimos su película y la mía, también trabajamos juntos con el venezolano Lorenzo Vigas, que ganó el León de Oro en el septuagésimo Festival Internacional de Cine de Venecia, la Mostra, por Desde allá. También hicimos Los Herederos, de Jorge Hernández Aldana, que compitió en el Festival de Morelia. Para mi resulta mejor hacer mucho y con la misma gente que trabajar de manera esporádica con distintas personas.

 

¿Cómo te ha sentado desempeñarte como productor?

Me gustó trabajar como productor aunque me gusta más dirigir. Mentiría si dijera lo contrario, pero aprendo bastante al entrar en otras facetas y al alternar con directores tan personales. Siempre asimilo mucho de ellos.

 

¿A qué atribuyes el hecho de que el cine mexicano tenga tan buena recepción tanto en festivales internacionales como en el Oscar?

Pues hay muchas voces en el cine mexicano que son fuertes y originales. Es un cine que viene de un país complejo y que está en una crisis constante, y creo que eso nos vuelve más interesantes al momento de concebir historias.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 45 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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La fantasía en plena guerra de “El gran pequeño”, de Alejandro Gómez

mayo 17, 2015

El conformismo se ha apoderado de nuestras vidas

Por José Juan Reyes

Edificante y esperanzadora, tal es la intención de la producción histórica ambientada en la Costa Oeste de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial –aunque filmada en Los Cabos y los Baja Studios–, El gran pequeño, en el que un infante con un padecimiento que le impide desarrollarse físicamente, empeña todo su esfuerzo y voluntad para intentar detener la conflagración para recuperar a su padre, su mejor amigo, enlistado en el frente de batalla.

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El gran pequeño (Little Boy, Estados Unidos-México, 2015) es una historia que se desarrolla en un pequeño pueblo de la costa del Pacífico en los Estados Unidos durante los últimos días de la ii Guerra Mundial. En ella, el realizador Alejandro Gómez Monteverde (Tampico, 1977) desarrolla una historia en la que los personajes demuestran tanto el sinsentido de los conflictos bélicos como la importancia de conservar los sueños y las aspiraciones personales a pesar de lo adverso que sean las circunstancias. Esta es la segunda película del director mexicano, luego de la premiada Bella (Estados Unidos-México, 2006), que obtuvo el People’s Choice Award del Festival de Toronto.

El actor Jakob Salvati da vida a un niño de ocho años, “Pepper Flynt Busbee”, quien tiene problemas de crecimiento –de ahí el porqué del “Little Boy” del título−, por lo cual sufre del constante abuso y burla de sus compañeros de escuela, incluso de su hermano mayor “London Busbee” (David Henrie). Ante esta situación, su padre “Ben Busbee” (Ben Chaplin) acostumbra tenerlo dentro de un mundo idealizado, en el cual se mezclan la realidad y la fantasía… pero todo se derrumba cuando debe marchar a combatir a la gran guerra.

Siendo su progenitor prácticamente el único amigo que tiene y quien le ayuda a comprender la vida a través de los personajes fantásticos que el niño admira, para así poder enfrentar la crueldad de sus compañeros de clase y demás habitantes de la población.

Las férreas convicciones de Litle Boy afloran frente a la adversidad y, entonces, comienza a hacer todo lo posible para lograr que su padre regrese a casa. Su hermano mayor, su madre, el sacerdote de la iglesia local y un japonés que habita en la localidad, se convierten en sus maestros y guías en todos los aspectos que ahora debe enfrentar, provocados por la conflagración que ocurre al otro lado del mundo, así como las batallas que enfrenta cada persona del lugar donde vive, las cuales van desde la intolerancia hasta el racismo, de la segregación al maltrato, así como del contraste de la fe con el escepticismo. Por coincidencia y de forma casi milagrosa, el infante conseguirá todo lo que se propone.

Little Boy es resultado de una alianza como productores entre Leo Severino, Alejandro Gómez Monteverde y Eduardo Verástegui, quien sorprende al regresar al cine con esta película, rodada en locaciones de Cabo San Lucas y en los Baja Film Studios, que llegará a la cartelera mexicana el 15 de mayo, con distribución de Videocine.

Al respecto, es que Vertástegui charla sobre el filme:

¿Cómo fue que calibraste esta historia? Es decir, la anécdota es una manera muy original de abordar el tema de la Segunda Guerra Mundial.

La historia llegó a mis manos hace unos cuatro años. La escribieron Severino y Gómez Monteverde y fue en el momento justo en que iniciaba el proyecto de una nueva casa productora, en la cual nos interesa impulsar proyectos que generen un beneficio a la sociedad; que sean entretenidos, claro, pero con cierta profundidad. Así que esta anécdota se perfiló como lo ideal para ser nuestra primera producción, pues acabamos como socios los tres.

Trabajamos el guión durante tres años para lograr el equilibrio necesario, en el sentido de conservar, todo el tiempo, la perspectiva con la que el niño ve el mundo que le rodea, que se mueve entre la realidad y la fantasía, para así tener ese tipo de convivencia y de tolerancia que nos interesaba retratar, aspectos que hoy como nunca son necesarios en las sociedades de nuestro tiempo.

Durante la ii Guerra Mundial el gobierno estadounidense recluyó en campos de concentración a todos los ciudadanos japoneses, en prevención de algún ataque en su propio territorio, luego del bombardeo a Pearl Harbor. Tras algunos meses los liberaron, pero con ciertas restricciones. El resultado de esa nueva convivencia entre los estadounidenses y los nipos excarcelados es uno de los aspectos abordados en Little Boy, para cuestionar el verdadero sentido del racismo y de la amistad.

En México, independientemente de cómo le vaya en cartelera, la proyectaremos en reclusorios y hospitales, para que los internos de reclusorios o los enfermos conozcan esta historia, que está llena de esperanza. Sobre todo, en el caso de los primeros, nos interesa conocer su opinión, pues su situación es resultado de una serie de problemas muy parecidos a los de un conflicto bélico.

De hecho, Little Boy es el nombre de la bomba atómica que Estados Unidos arrojó en Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y con la cual terminaron la guerra. Es por eso que la película, sin ser pro-bélica, pro-yanqui, ni resaltar ningún tipo de ideología política o religiosa, ofrece momentos agudamente emotivos, conmovedores o divertidos, para provocar cierta reconciliación con la humanidad.

La promoción de Little boy nos ha llevado a varias partes del mundo –añade Verástegui–, por ejemplo, en Japón, en el Festival de Tokio ganó el premio de la audiencia, que hizo comentarios muy emotivos sobre la historia, la agradecieron porque el personaje nipón queda como un héroe. En México esperamos algo similar, pues a pesar de ser una historia ubicada en un país y en un conflicto ajeno a nosotros, lo que ocurre en la pantalla son asuntos y problemas universales, que se resuelven gracias a la convicción de un niño que no se detiene ante nada… un mensaje necesario en este momento para cambiar las cosas en el mundo, donde el conformismo se ha apoderado de nuestras vidas y hemos dejado de soñar, de intentar alcanzar nuestras aspiraciones”.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 40 de la revista cine TOMAde mayo-junio de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

La familia en femenino de Catalina Aguilar Mastretta en “Las horas contigo”

febrero 6, 2015

Es muy mexicano pero también universal

Por José Juan Reyes

La vuelta a la casa en la que transcurrió la niñez, en Puebla, para acompañar los últimos días de la querida abuela que la crió −pues la carrera artística de la madre, una famosa cantante, le impidió que ella lo hiciera−, hará que una joven mujer se replantee sus relaciones familiares e incluso su porvenir. Tal es la clave del agridulce relato, en clave femenina, que marca el debut de Catalina Aguilar Mastretta.

 

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La crisis social, la económica y el estado de violencia por los que atraviesa el país son, sin duda, los temas más recurrentes en la producción cinematográfica nacional de los años recientes. Y las razones para hacerlo son obvias, comenzando por la reflexión necesaria, entre una larga lista. Pero en ese contexto, resaltar los aspectos más emotivos de la vida así como la necesidad de establecer vínculos profundos con nuestros familiares, amigos, conocidos e incluso con las personas en general, se convierten en una propuesta fílmica original, al tiempo que divertida.

Eso es lo que hizo la debutante Catalina Aguilar Mastretta (Ciudad de México, 1984), quizá por la herencia literaria que posee –es hija de los escritores Héctor Aguilar Camín y Ángeles Mastretta−, nos conduce a un relato que se mueve esos terrenos con la cinta dramática en tono de comedia Las horas contigo (México, 2014), una emotiva historia sobre el reencuentro de tres personajes femeninos de distintas generaciones, las que descubren el valor de la vida cotidiana al enfrentar un problema familiar que los une y confronta al mismo tiempo.

La joven “Ema” (Cassandra Ciangherotti), de clase acomodada, ve trastocada su vida cuando, en el mismo día en que decide mudarse a casa de su abuela, a quien llama cariñosamente “Abu” (Isela Vega), para acompañarla en sus últimos días, víctima de una enfermedad terminal, descubre que está embarazada. Su madre, con quien prácticamente rompió relaciones, es la popular cantante vernácula “Julieta” (María Rojo), quien adquirió la casona años atrás. Al encontrarse súbitamente compartiendo el mismo espacio, las tres mujeres han de enfrentar las situaciones que han separado y distanciado a madre e hija, pues resolver su conflicto parece ser el único faltante para que la anciana pueda morir en paz.

El filme, producido por Cuévano Films y La Banda Films, fue seleccionado para competir por el Premio Mezcal en el xxix Festival Internacional de Cine en Guadalajara (ficg), se estrenó con 200 copias en la cartelera nacional a mediados de febrero, con distribución de Videocine.

La joven actriz Cassandra Ciangherotti, explica su mirada sobre este largometraje: “Esta película es un retrato contemporáneo de cómo son las relaciones al interior de una familia mexicana, lo cual significa que pueden ser muy extremas, que van del rechazo a la aceptación total, de la fraternidad a la desconfianza… todo visto de un modo irónico, un tanto dramático también. Desde luego que tiene que ser así, pero sin que ese sea el centro de la propuesta de la directora sino, más bien una manera de reflexionar acerca de las cosas más valiosas de nuestra existencia: el amor a nuestra familia, a pesar de las diferencias que puedan existir, y la solidaridad que surge cuando enfrentamos una crisis que nos afecta a todos”.

En esta historia que reúne a tres generaciones, Ema es la protagonista, no sólo por ser la nieta que regresa a la casa familiar sino porque también tiene una relación muy intensa con su abuela, ya que durante su niñez pasó mucho tiempo con ella, debido a las actividades artísticas de su madre divorciada, cuyas ausencias terminaron por arruinar su relación, pues siempre prefirió a su profesión a la maternidad. No es sino hasta la enfermedad de la “Abue”, cuando las tres tienen que pasar mucho tiempo juntas.

En este parteaguas dentro de su vida personal, pareciera que lo único que queda a Ema es resignarse, esperar y despedirse, pero la crisis familiar le hará enfrentar no sólo a la distante relación con su madre, sino con su hermano “Pablo” (Julio Bracho), su mujer estadounidense “Amanda” (Isabella Camil) y su hijos, más estadounidenses que mexicanos.

Además de tener que enfrentar y quizás resolver la conflictiva relación con su mamá; al mismo tiempo Ema se encuentra indecisa respecto a continuar su embarazo, e incluso si quiere seguir con su novio “Manuel” (Pablo Cruz). La reflexión entonces se vuelve emotiva, adquiere tintes dramáticos, pero es un emotivo y bello cuadro costumbrista sobre las relaciones humanas.

Catalina Aguilar Mastretta, quien en los apellidos lleva la fama, retoma en esta historia su propia experiencia de lidiar con la muerte de su abuela para narrar cómo estas tres mujeres atraviesan por una situación similar, no para superar su propio duelo, sino para generar una reflexión profunda y divertida sobre el tema. De hecho, la locación principal es la casa que fuera de su propia abuela, en Puebla.

Pero aunque Las horas contigo es claramente una película femenina, la propuesta está dirigida a todo público, pues enfrentar el fallecimiento de un familiar, es algo que nos toca a todos. Curiosamente y sin proponérselo, ensambló un equipo de mujeres para esta filmación, ” fueron mujeres: Berenice Eveno como directora de fotografía, Ana Solares, en el departamento de diseño de producción; Joceline Hernández, como coproductora; Vivan Brown, asistente de dirección; Brenda Gómez, encargada de vestuario, y Sandra Miguelli, responsable de maquillaje.

Al respecto, explica Catalina Aguilar Mastretta: “Contar historias es un valor familiar. El medio del cine es, finalmente, el que vi de niña. A pesar de que mis papás eran escritores, vimos mucho más cine que los libros que leímos. Supongo que no hay demasiada diferencia entre una cosa y otra. Lo que me gusta mucho del cine es que es muy colaborativo, es de mucha gente. Se crea entre muchas personas, es la mejor parte de la creatividad de mucha gente puesta al servicio de una misma cosa y eso es muy mágico. Me emociona mucho ver cómo reacciona el público con esta historia, pues me doy cuenta de que en verdad les toca el corazón, lo cual es el propósito central de la película. Nos asomamos al interior de una familia, vemos cómo se saludan y se despiden, y en el medio ocurren cosas muy divertidas, pues entre ellos se critican mucho, pero si alguien de fuera lo hace, todos enfurecen… como ocurre en todas nuestras familias. Además, la presencia de la abuela y la proximidad de su muerte, hacen que todo se vuelva algo más universal, sí, muy mexicano, pero también universal”.

La experiencia de filmar su primera película ha enfrentado a la realizadora con una serie de situaciones que la han confrontado, también, con su propia vida. “Mis apellidos son conocidos, pero en verdad eso no han ayuda a hacer las cosas, a filmar o a conseguir financiamientos. Yo misma me sentiría muy mal si así fuera, pues lo que quiero es abrirme paso en este medio, que en México es adverso, complicado y dominado por hombres. No quiero sonar quejumbrosa, pues mi intención es la de señalar el contexto en que desarrollamos nuestro trabajo las mujeres cineastas en el país. Así que me siento particularmente afortunada de poder filmar, de contar con apoyos estatales para el financiamiento –el filme recibió el estímulo fiscal del Eficine, previsto en el artículo 189 de la Ley del Impuesto sobre la Renta– aunque me parece que no es sano que el Estado sea el único que apoye al cine, pero no hay de otra, es eso o quedarnos con las ganas de hacer una película-, de estrenar y desde luego, de que al público le interese la película”.

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El “Paraíso” con sobrepeso de Mariana Chenillo

julio 17, 2014

Encontrar a los actores es como conocer al amor de tu vida

Por Salvador Perches Galván

En el característico tono de comedia sutil y muy fino que caracteriza la filmografía de Mariana Chenillo, los conflictos y desventuras de una pareja que busca perder peso que propone su segundo largometraje, Paraíso, implicó un riguroso trabajo de maquillaje y prostéticos, que le permiten ofrecer una mirada crítica a la sociedad actual.

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El noviazgo de Carmen (Daniela Rincón) y Alfredo (Andrés Almeida) se remonta a la escuela secundaria, en la que fueron compañeros, y viven en Ciudad Satélite, una zona residencial periférica a la Ciudad de México, donde pueden mantener un buen nivel de vida y evitar las obsesiones urbanas por mantenerse en línea y presumir cuerpos perfectos. Su evidente obesidad no ha sido problema para ellos hasta que él cambia de trabajo y han de mudarse a la urbe, hecho que decide a Carmen a cambiar la fisiología y adelgazar a ambos, y los problemas de pareja iniciarán cuando uno sólo uno de ellos, Alfredo, consiga ir perdiendo kilos.

Esta es la premisa en torno a la cual se desarrolla el segundo largometraje de Mariana Chenillo, Paraíso (México, 2013), una comedia en torno a la creciente intolerancia de la sociedad contemporánea para con la gente gorda, en un ámbito de hiperconsumo y con modelos de conducta y de apariencia provenientes de la publicidad. Originaria de la Ciudad de México y egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), Chenillo retorna a la comedia, un género que ya había explorado exitosamente en su ópera prima Cinco días sin Nora (México, 2008), merecedora de una veintena de premios, entre ellos Mejor Película en Biarritz y Mar del Plata, Mejor Director en Moscú, así como de seis premios Ariel a Mejor Película, Mejor Guión, Mejor Ópera Prima y Mejor Actor.

Luego de formar parte de la Sección de Largometraje Mexicano en la competencia oficial del undécimo Festival Internacional de Cine de Morelia, Paraíso, producida por Pablo Cruz y Canana, será estrenada en la cartelera comercial nacional, con distribución de Videocine.

Mariana, la comedia es un género que se te da muy naturalmente.

Creo que el humor es una herramienta para hablar de muchas cosas, entonces creo que sí, que las historias que quiero contar muchas veces tienen también esa necesidad de entrar al espectador por ese lugar.

Paraíso es una comedia inteligente, fina, no es el pastelazo o el chiste vulgar, que además sirve para criticar los vicios de la sociedad, además se torna medio ácida, medio amarga.

Esta película está basada en un cuento de una escritora mexicana, Julieta Arévalo, que Pablo Cruz, el productor, leyó hace muchos años, compartió conmigo y sobre el que empecé a trabajar, la verdad, sin tener muy claro hacia donde llegaríamos y el resultado final es muy diferente de lo que originalmente pensamos. Yo cambié varias cosas: el protagonista del cuento es él y en la película es ella, y creo que lo que empezó siendo algo que me compartieron, como una historia que no era mía, se volvió algo muy personal porque, cuando decidí que la mujer fuera la protagonista, empecé a tener que exponer cosas mías, a preguntarme sobre mis propios procesos, tanto profesionales como personales, cuando yo descubrí qué es lo que yo quería ser y cosas así, hasta elementos más íntimos de la pareja, de la intimidad, de la vulnerabilidad, de las cosas que son fáciles compartir y de cosas que son muy difíciles de compartir: el cuerpo, la imagen que uno tiene de uno mismo, la sensualidad y el sexo.

Sin que sea una película de género, el problema del sobrepeso es diferente para cada uno de ellos. A él no le preocupa la obesidad y logra enflacar muy fácilmente, a diferencia de ella. ¿Cómo conformaste tu elenco y a qué rigores sometiste al actor, para perder muchos kilos en pantalla?

En realidad sí fueron muchos rigores pero no para subir o bajar de peso, porque todo es un prostetico, es maquillaje, pero que requería mucho trabajo por parte de él, mucha disciplina, primero porque no podía subir ni bajar de peso nada, porque tenía un molde que se había hecho de su cara y no podía cambiar la forma y luego porque tenía muchas horas de maquillaje cada día todas las mañanas, primero para ponerlo y luego para quitarlo, eran muchas horas de trabajo extra porque también, a pesar de que el plan de rodaje tomaba en cuenta las horas de maquillaje, era imposible realmente trabajar con el sólo siete u ocho horas, que eran las que quedaban si restábamos el tiempo de maquillaje. Entonces Andrés si tuvo un trabajo muy riguroso y muy duro, físicamente. Y también ponerse, él mismo lo ha dicho, esta caracterización y este traje de mucho volumen también le significó ponerse en los zapatos del personaje de una manera muy vivencial, que creo que así como le estorbó, también le ayudo, y toda esa mezcla de cosas.

La protagonista me parece un gran descubrimiento, no creo haberla visto antes en cine.

Daniela estudió teatro en CasAzul y la encontramos por suerte, porque creo que no había nadie más que pudiera haber hecho ese papel y fue a través de un casting bastante masivo que se anunció en televisión y en Internet y luego ya con filtros, pero creo que acudieron más de mil mujeres y así llegamos a ella. Realmente creo que hace la película porque ella tiene algo hermoso, frente a la cámara es bellísima y su desempeño histriónico es inmejorable.

En tu primer largometraje, Cinco días sin Nora, tenías un reparto multiestelar , mientras en Paraíso, se trata de gente no muy conocida, aunque están José Sefami, Beatriz Moreno o Paloma Woolrich con pequeñas participaciones. ¿Por qué este cambio?

Creo que la historia lo necesitaba, sobre todo fue porque encontrar a los actores es como conocer al amor de tu vida, es como algo que crees que es una casualidad, que podía no haber pasado y que cuando ya pasó es como que no podía ser de otra manera. Entonces tener a Daniela y Andrés, es lo que la película necesitaba pero, por otro lado, también tenía la sensación de que si teníamos a figuras muy reconocibles, como que uno iba a decir: claro, el va a subir o bajar de peso, como que era más fácil saber leer de antemano hacia dónde iba a ir la historia y, en este caso, tener a dos actores que hicieran los personajes siento que ayudaba mucho a la historia. Creo que para que sean Carmen y Alfredo los personajes y no los nombres de los actores, aunque claro ellos tienen su trayectoria, Andrés es el actor de una serie de Televisa, Los héroes del norte y también tiene otras dos películas, tiene más experiencia.

Aunque sus partes son pequeñas, Luis Gerardo Méndez y Anabel Ferreira, están maravillosos también, en realidad si tienes muchos actores reconocidos.

Justamente los actores hacen estos papeles que son como apariciones de universos. Cuando estaba preparando la película me empecé a dar cuenta que eran como burbujas a los que uno se asomaba.

El universo de la mama judía con su hijo, que lo regaña por no haber ido a ver a la abuelita y por estar tan gordo. El universo del loco este, que es el maestro torturador del “¡pierde peso ya!”. O la otra que come pastel a escondidas; el universo de las mujeres gallegas, que en realidad son amigas y se juntan a cocinar y no son actrices, entonces para cada uno de estos universos había que encontrar los personajes que lo nutrieran y que fueran consecuentes en cada una de esas ventanas que quería contar.

En el Festival de Cine de Morelia estrenaste Cinco días sin Nora y Paraíso, además de La tienda de raya (México, 2010), cortometraje que formaba parte Revolución.

Morelia para mí es todo, porque todo lo que hecho en la vida se ha estrenado en Morelia, desde mis cortos de la escuela –el centro de capacitación cinematográfica– vinieron aquí y como que todos esos momentos te marcan el final de un ciclo y el principio de otro me han sucedido ahí, entonces es muy importante. También tengo otras experiencias, muchas expectativas que cumplir y espero que me traiga buena suerte ahora que la película se estrena.

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“¿Qué le dijiste a Dios?”, el cine musical de Teresa Suárez

enero 31, 2014

Juan Gabriel es México

Por Sergio Raúl López

Aunque parezca muy sencillo lograr armar un musical con las canciones pegajosas, rítmicas y muy absolutamente populares de Juan Gabriel, es muy difícil, primero, convencerlo de otorgar el permiso. Pero una vez que Teresa Suárez lo obtuvo, enfrentó largos meses para convertirlos en ¿Qué le dijiste a Dios?, un musical cinematográfico basado en las canciones de éxito del “Divo de  Juárez”.

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Imbricadas ya en el imaginario colectivo, tanto las tonadas como los estribillos de Alberto Aguilera Valadez, forman parte indiscutible e indisociable, ya, del cancionero popular mexicano de la segunda mitad del siglo xx. Y estos incontables éxitos resultan tan entrañables para el cantautor, mucho más célebre por su nombre artístico, Juan Gabriel, que difícilmente permite que aparezcan en alguna película –es mucho más común hallarlas en telenovelas como María la del Barrio, Te sido amando o La fea más bella, y en series televisivas como Los Soprano, Havoc o Soy tu fan.

El cantante, productor musical, arreglista y compositor de origen michoacano (nacido en Pátzcuaro, en 1950), pero arraigado en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde pasó gran parte de su niñez y juventud, fue protagonista de varias películas a fines de los años setenta e inicios de los ochenta gracias a su notable éxito masivo, buena parte de ellas autobiográficas como Del otro lado del puente (México, 1980), El Noa Noa (México, 1981) o Es mi vida (México, 1982), todas de Gonzalo Martínez Ortega.

Eso hace aún más notable que haya perdido toda reluctancia ante la propuesta de Teresa Suárez, de armar un filme musical en forma, con cantantes y bailarines profesionales en ¿Qué le dijiste a Dios? (México, 2014), un melodrama entre los conflictos amorosos, matrimoniales y de clases sociales entre dos matrimonios a punto de disolverse por infidelidades descubiertas entre Marcela (Erika de la Rosa), esposa de Héctor (Alejandro de la Madrid), con Santiago (Mark Tacher), quien está casado con Marifer (Mar Contreras).

En tanto, dos hermanas, Martina (Gina Vargas) y Lupita (Olinka Velázquez), esta última enamorada de Pepe (Víctor García), trabajan entre la servidumbre en la residencia de Marcela y se escapan para ir a una boda en su pueblo natal, con pertenencias de su patrona.

Así, entre amores, desamores, traiciones, llantos, risas y amores, colores abigarrados y escenarios que se pretenden folclóricos, transcurre esta producción con fotografía de Alejandro Cantú, diseño de producción de Juan Carlos Castillo, vestuarios de Naomi Crespo, coreografías de Guillermo Téllez y producción y dirección musical de Luis “Luca” Ortega.

¿Cómo surge la idea de hacer un musical con las canciones populares más entrañables y conocidas de este país en los últimos años, de esta visión del México real?

Pues de México, porque Juan Gabriel es México. Mira, yo empecé a escribir el guión y de pronto los personajes comenzaron a pedirme cantar y bailar. Cuando empecé a tener ese enfrentamiento, la primera persona que se me vino a la mente fue Juan Gabriel porque en sus canciones te habla de todas las emociones en sus canciones: encuentros y desencuentros, amorosos y personales, para mí Juan Gabriel es el número uno, tanto como cantante, productor y compositor porque sus canciones son muy sencillas pero muy honestas. Así empecé a armar el guión a partir de sus canciones y ya de ahí me fui en su búsqueda. Es una propuesta muy diferente, fruto del trabajo de muchos años.

Pero el asunto de llegar a Juan Gabriel es muy complicado y más proponerle un musical, cuando en el cine mexicano no resultan frecuentes.

Pasó lo típico que todo mundo, tanto gente cercana como los mismos de la disquera, me previno que iba a ser imposible, que para qué lo intentaba si era tan difícil. Pero me puse en el ánimo de que yo quería hacerlo con canciones suyas desde mi admiración y lo que representa para México. Hice una presentación que le gustó mucho, tuve una primera cita que fue gloriosa porque lo principal que me dijo fue: “Señora, yo quiero que presente un México bonito porque este país es precioso”. Y en ese momento ocurrió una especie comunión entre los dos, para contar una historia en la cual se pueda hacer incluso una crítica social de ese desencuentro entre clases y por los personajes que viven en una burbujita sin saber de otras realidades. Para mí el personaje de las trabajadores domésticas es entrañable.

Pero también se retrata este mundo consumista donde tal marca no sólo como símbolo de estatus sino como medio para ser.

Metí esta hambre fashionista porque si le preguntas a una chavita de 19 años qué va a hacer hoy está pensando en lo que se va a poner y cómo se va a vestir. Todos hemos pasado por esa etapa del ligue en la que quieres conquistar a alguien por cómo te ves, que aparentemente es frívola pero lleva todo un contexto más allá. Esta es una historia muy sencilla pero muy real.

Finalmente la historia no pueden ser tan complicada en un musical en el que tienen que embonarse canciones.

Exactamente. Todos los numeritos musicales tienen muchos detalles de humor que se prestan mucho para contarlo en comedia, cantan con pistola de juguete, en el salón de belleza con los peluqueros gay. Es un poco una película entre el musical y la revista, todas las películas de los cincuenta llevaban canciones. Finalmente fue un lujo hacer la película con canciones de Juan Gabriel e hicimos un trabajo exhaustivo con Luis Carlos Ortega “Luca”, que es un arreglista impresionante, armamos arreglos totalmente nuevos para traerlos a las nuevas generaciones y con interpretaciones diferentes, frescas. Lo mismo con el casting, pues es muy diferente cantar y bailar en los escenarios que hacerlo para cine. Me tardé casi ocho meses en armar los arreglos musicales y hacer todas las voces.

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Las “Miradas múltiples”, en ojos de Emilio Maillé

septiembre 29, 2013

Hay tantas cámaras que se tiene que ser muy bueno

Por Sonia Riquer

La maestría con la cámara del cinefotógrafo Gabriel Figueroa, le permitió, prácticamente reinventar la imagen de México tanto al interior del país como en el extranjero, con sus filtros, encuadres y diversos secretos técnicos. Inspirado por su obra, Emilio Maillé abordó un documental en el que entreteje las potentes imágenes de Figueroa con las miradas de destacados cinefotógrafos de todo el mundo y la música de Michael Nyman y Manuel Rocha, para crear un documental con diversas y múltiples vistas.

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Imágenes cargadas de significados, de símbolos, de historias. Rostros convertidos en paisajes. La fotografía de Gabriel Figueroa es el tema inicial de las múltiples miradas que aparecen en el documental Miradas múltiples (La máquina loca) (México-Francia-España, 2012), de Emilio Maillé, trabajo dedicado al sentido de la vista, a la luz y a lo que contiene el cuadro elegido. A través de la mirada experta de destacados cinefotógrafos de distintas procedencias, logra un diálogo entre generaciones, artistas que reflexionan, cada uno consigo mismo, con el propio realizador y, por supuesto, con el espectador atento, sobre diversos temas sugeridos por las imágenes del gran artista mexicano, “el solista de la fotografía”, como alguno de ellos lo nombra.

El documental muestra la imagen de un país efectuada por un artista reconocido por su trabajo a lado de grandes directores, tanto nacionales como extranjeros; un fotógrafo que creó su propio sitio protagónico. Revisar el cine hecho por Figueroa a la luz de los maestros de este arte, es sólo una parte de la espléndida conversación a la que nos invita Emilio Maillé y su acercamiento a la máquina loca, es decir, la cámara de cine.

El productor, director, escritor y cinefotógrafo mexicano Emilio Maillé Iturbe, estudió en literatura y cine en la Sorbona de París, en Francia. Con su primer documental, Los Años Arruza, (México-Francia, 1996), obtuvo el premio fipa del festival de cine de Biarritz, en 1997. A partir de ahí, ha desarrollado una larga lista de películas, especialmente en el género documental, como los filmes Manolete (España-Francia-México, 1997), Curro Romero, la leyenda del tiempo (Francia-España, 1998), El fenómeno El Juli (Le phénomène Le Juli, Francia, 2000) y El viaje inmóvil (Le voyage immobile, Francia, 2002). En 2004 filmó su ópera prima de ficción, Rosario Tijeras (Colombia- México-España-Brasil, 2005). Estrenado en el 69 Festival Internacional de Cine de Venecia en agosto de 2012, Miradas múltiples tuvo su estreno nacional en el décimo Festival Internacional de Cine de Morelia en noviembre pasado y llegará a la cartelera comercial mexicana en estas semanas.

Entre los cinefotógrafos que intervienen en el documental se encuentran Vittorio Storaro, Christopher Doyle, Giusseppe Rotunno, Hideo Yamamoto, Walter Carvalho, Anthony Dod Mantle, Shoji Ueda, Gabriel Beristáin y Alexis Zabé. Ninguna mujer tiene voz en el documental, un buen sitio podría haber ocupado la cinefotógrafa María Secco.

Maillé es un cineasta muy activo que mantiene oficinas en varias partes del mundo y alterna proyectos propios con cine por encargo.

Al respecto, aclara: “Miradas múltiples es un proyecto mío que nació con la exposición dedicada a Gabriel Figueroa presentada en el Palacio de Bellas Artes hace cinco o seis años. Cuando terminó me nació la idea de hacer un trabajo con las imágenes de Figueroa, en el que haría hablar a los que nunca hablan o que lo hacen de una manera muy rara: los fotógrafos de cine, así fue como nació este proyecto. Desde el principio la idea fue tener fotógrafos que hablaran de Figueroa alternando con cuadros del cinefotógrafo mexicano. Nos tardamos mucho tiempo en conseguir financiamiento, hasta que a través del beneficio fiscal contenido en el artículo 226 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta –Eficine– se pudo y arranqué el proyecto.

“Antes de empezar con las entrevistas vi muchas películas de Figueroa para saber con cuáles iba a trabajar. Así se planeó desde un inicio con mi editor, Octavio Iturbe, quien estuvo desde antes que se hicieran las entrevistas. Tardamos cinco o seis meses sólo viendo material, hicimos una selección de varias acciones de los personajes: fumando, bebiendo, bailando, besándose… una mujer abre un ventana, una mujer cierra los ojos y se duerme. Toda una extensa clasificación.

Más allá de una serie de entrevistas, Miradas múltiples es un diálogo entre cineastas. La selección fue minuciosa.

La entrevista es la columna vertebral de este documental. Una vez terminadas, comenzamos a hacer esta fusión entre las opiniones de los fotógrafos y las imágenes de Figueroa. Una relación creada de la manera más libre: pasar de una imagen de una película de Roberto Gavaldón, a una de Luis Buñuel, y luego a otra de Emilio “Indio” Fernández, para regresar, otra vez, a Gavaldón. Son imágenes hechas por el mismo fotógrafo para directores diferentes y yo quería que estuvieran juntas.

Es un documental muy subjetivo, seguro que hay imágenes maravillosas de Figueroa en otras películas y seguro que hay fotógrafos fantásticos que no están en el documental. Busqué a algunos de estos fotógrafos fantásticos pero no logré convencerlos o estaban ocupados y no pudieron trabajar  y darme su tiempo. Ya después del momento en que dije: “¡Chin! ya no van a estar estos fotógrafos!”, tampoco quise quedar infeliz, pues el grupo de fotógrafos que está me gusta. Primero hice una lista, les escribí a todos y les mandé un libro especial de Figueroa que editó la revista Luna Córnea, sólo para refrescarles un poco la memoria, eso era sobre todo a los fotógrafos extranjeros. Creo que no hay fotógrafo mexicano que no lo tenga de referencia y no haya visto sus películas y reflexionado sobre ellas. Aunque no quieras, como mexicano vives esas imágenes. En el caso de los fotógrafos extranjeros era distinto, todos evidentemente conocían el trabajo de Figueroa en las películas de Buñuel, entonces les mandé  este libro y una selección de secuencias que no intervine. Ahí empezó un vía crucis porque fue complicado, sobre todo en Estados Unidos. La asociación de fotógrafos estadounidense fue muy poco cooperativa con el proyecto. Desgraciadamente, los agentes estadounidenses bloquean este tipo de invitaciones porque les quitan tiempo para sus clientes, por eso faltan muchos fotógrafos que me hubieran gustado tener, pero pues ni modo, así es. La selección la hice con los fotógrafos que admiraba. Creo que de esa primer lista en el documental aparecen un setenta u ochenta por ciento de ellos, lo que estuvo bastante bien.

Yo hubiera querido más presencia mexicana, pero no se dejaron, no fue posible, y tampoco pasa nada. Todo el mundo me dice: “¿Por qué no está el “Chivo” (Emmanuel Lubeski)?”. Y les respondo pues porque no se pudo, le costó decirme que no iba a poder participar por estar muy clavado en otro proyecto. La película es lo que es, con los fotógrafos que están. Pero evidentemente México tiene una potencia, hay muy buenos fotógrafos hoy en México. ¡Qué bueno! Ojalá haya más.

Este documental no sólo aborda el trabajo de Figueroa, es también una reflexión seria y concentrada sobre el cine mismo, sobre la situación actual de la fotografía y las nuevas tecnologías.

Yo no sabía que el documental me fuera a llevar a eso y creo que es uno de los accidentes fantásticos que sucedieron. Cuando haces un documental buscas el accidente todo el tiempo, porque es ahí donde se encuentra la sorpresa y esta fue una de esas. Lo que los fotógrafos podían decir de Figueroa hubiera cansado muy rápido al espectador, hubiera sido un documental muy cerrado. Cada encuentro con cada fotógrafo fue una delicia absoluta: recorrer miles de kilómetros para dialogar con alguien que admiras fue fantástico. Creo que cualquier persona que no tiene la costumbre de hablar, si le das el tiempo y percibe la emoción que tienes de oírlo, de transmitir un poco lo que pueda decir es una delicia. Fue una relación muy bonita la que tuve con todos ellos, son miradas múltiples y voces múltiples, opiniones diversas sobre lo que es hacer imagen hoy día. Ese arco tan grande de puntos de vista, es una de las cosas más bonitas que tiene este documental.

Definitivamente hay una menor atención sobre la calidad de la imagen hoy. Antes necesitabas el dinero o una capacidad técnica muy compleja, ahora prácticamente lo que necesitas es tener un buen ojo, y definitivamente hay gente que lo tiene.

Lo dice Christopher Doyle, una persona que tiene un discurso muy padre, que menciona al YouTube y la obsesión por capturar imágenes, no de crearlas. Hay tantas cámaras ahora que se tiene que ser muy bueno en lo que se hace. Mantener una actitud honesta porque no se puede hacer trampa, es una afirmación que yo comparto. Alexis Zabé, aunque no lo diga, es alguien que tiene esa misma reflexión en lo que hace, en su trabajo y en las películas en las que participa, es una posición muy digna, muy íntegra de un trabajo que no siempre es fácil, por todo el poder que ha adquirido hoy la imagen.

Pero no sólo es importante la función de la imagen, sino la del sonido. En especial la música tiene un papel relevante en Miradas múltiples.

La película dura noventa minutos, tal vez fue compleja en su preparación pero es relativamente sencilla. La música de Michael Nyman y algunas piezas de Manuel Rocha Iturbide son parte integral del documental. A Michael lo conocí aquí en México, me lo encontré varias veces y platicamos mucho. Desde el principio supe que quería su música, que tiene esta cosa repetitiva, que te mete en un estado de trance. Esta cosa hipnótica podría, tal vez, casarse muy bien con las imágenes tan mexicanas del documental. Entonces Michael me dijo: “metete a mi discoteca y toma las cosas que te interesen”. Creo que parte de la emoción que genera el documental es la fuerte carga emotiva que viene de la música de Nyman y el viaje en el que te instala. La música, junto con las entrevistas  y las imágenes de Gabriel Figueroa,  hacen que de pronto caigas en un  letargo. Christopher Doyle habla de eso, del gusto por dormirse en las películas, de disfrutar de la ensoñación que algunas veces provoca el cine; yo también me dormía en las películas  y me acuerdo que alguna vez escribí de la relación que tenía esto con (Andrei) Tarkovsky, porque siempre vi sus películas a la mitad y luego enteras, porque la primera vez me dormía. Nostalgia (Nostalghia, Italia, 1983), es una película  que me impactó mucho pero la vi entresueños, me despertaba y luego la seguía viendo.

Los personajes que participan en el documental fueron los precisos para obtener eso que siempre he buscado en mis documentales, que generalmente son muy diversos: la emoción es algo que me gusta en el documental. Por eso siento que no hay mucha diferencia entre  lo que hago en ficción y en documental porque sigue estando esa emoción como una búsqueda continua.

Miradas múltiples puede llegar a un público muy amplio de distintas maneras: a los amantes del cine mexicano, a los de la fotografía de Figueroa, al gremio cinematográfico.

Lo que también quiero, con este documental, es que sea visto por la gente que esté interesada en el cine, estudiantes, gente del gremio. La película apenas se está empezando a ver, pero en todos los documentales busco al público con letras mayúsculas, es el que quiero que vea esto, cualquier persona debería de poder entrar a esta historia porque las imágenes son fantásticas.

El cine es una emoción absoluta y se sigue comprobando a pesar de que hoy se consuma por televisión de una manera mucho más personal, en casa y por todas partes. La emoción del cine sigue siendo algo que funciona, el comercio del cine es algo que funciona. ¡Qué bueno que esta película va a poder estar en las salas de cine también! Porque finalmente está hecha a partir de imágenes que estuvieron alguna vez en los cines, que estuvieron alguna vez en esa pantalla grande y por eso qué bueno que se pueda ver así.

Este artículo forma parte de los contenidos del número 29 de la revista cine TOMAde mayo-junio de 2013. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Jis y Trino van al cine con “El Santos vs. la Tetona Mendoza”

diciembre 1, 2012

El cine era el medio natural para salir del papel

Por Sergio Raúl López

Los irreverentes y alucinantes argumentos de la tira cómica tapatía El Santos —aparecida en 1989—han logrado, finalmente, llegar al cine. Las delirantes y enloquecidas criaturas creadas por Jis y Trino, aparecen en un largometraje de animación que preserva su humor ácido y corrosivo original. La cinta cuenta con un importante elenco de voces y un colorido universo de guiños que el espectador –preferentemente si es  aficionado a las aventuras de El Santos–, no tendrá problema en seguir.

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En mayo de 1989 apareció, en el extinto suplemento Histerietas,del diario La Jornada, una tira cómica de trazos sencillos y dotada de diálogos casi crípticos: Gárgaras, proveniente de Guadalajara, que giraba en torno a una serie de personajes relacionados con la lucha libre, sí, pero también con la vida pueblerina y citadina del Occidente de México, y sobre todo, dotada de un humor corrosivo, un lenguaje desenfadado y una desinhibida frescura que renovaron el ámbito de la historieta en México.

La creciente popularidad de estas entregas semanales, cuyo argumento y dibujo era obra de un par de jóvenes moneros tapatíos, José Ignacio Solórzano y José Trinidad Camacho, quienes firmaban simplemente como Jis y Trino, devino muy pronto en volúmenes de compilaciones de El Santos —como acabó titulada la tira, cuya última aparición fue en El Chamuco, en 1999—, de los que se acumulan, a la fecha, diez títulos publicados; primero, por La Jornada, luego por Ediciones B y a partir de este año por Tusquets.

En torno a las historias del Santos y el Cabo, habitantes de un universo exótico y psicodélico, habitado por otros luchadores —el Peyote Asesino, el Diablo Zepeda y, por supuesto, la Tetona Mendoza, además de personajes tan estrafalarios como los Cerdos Gutiérrez, los Gamborimbos Punk, los Zombis de Sahuayo, la Kikis Corcuera y las Poquianchis del Espacio—, se abrieron nuevos caminos para la caricatura y el humor mexicanos, con una mezcla de localismos jaliscienses, apertura para hablar de sexo, drogas, machismo, homosexualidad, e impresos con una contundente lógica cotidiana y un desenfado preciso, casi familiar.

Tras un primer intento por trasladar a estos personajes al lenguaje audiovisual, con cápsulas producidas por Locomotion ­—empresa subsidiaria del canal mtv— a finales de los noventa, ahora el mundo alucinado de Jis y Trino conforma un largometraje de animación producido por Átomo Films (filial de Ánima Estudios) y Peyote Films, con guión de Augusto Mendoza, Dirección de Alejandro Lozano, y Dirección de Animación de Andrés Couturier, y un espectacular elenco de voces, encabezadas por Daniel Giménez Cacho (Santos), José María Yazpik (Peyote) y Regina Orozco (Tetona Mendoza), además de Joaquín Cosío, Jesús Ochoa, Demián, Bruno y Odiseo Bichir, Cecilia Suárez, Irene Azuela, Julieta Venegas, Dolores Heredia, Rocío Verdejo, Guillermo del Toro y Andrés Bustamante, entre otros.

La animación, realizada en 2D, relata los enredos provocados por el desamor de la Tetona Mendoza, que abandona al Santos y se convierte en la matriarca absoluta de la nación, iniciando una guerra de sexos y un genocidio de zombis que provocarán las situaciones más inesperadas, ridículas e hilarantes. Junto con el estreno de la cinta —distribuida por Videocine— el 30 de noviembre, Tusquets publicará una caja especial con toda la colección de la tira del Santos y un libro nuevo El Santos vs. la Tetona Mendoza. El desmadre detrás de la película.

Son Jis y Trino los protagonistas de la siguiente entrevista.

Ya habían tenido incursiones en el audiovisual, desde el doblaje de metraje viejo de Batman y Robin o El Llanero Solitario, hasta los pequeños episodios de Locomotion, ¿cómo dieron el paso hacia un largometraje de animación en forma?

Jis: Ha sido un proceso pantanoso, fantasmagórico y surrealista en donde realmente nos ha quedado muy claro que la animación no es nuestro medio. Ha sido interesante, difícil. Esperemos salir bien librados. Si hay alguna secuela, será haber llegado con un poco más de experiencia.

Trino: Fue un parto de diez años. Realmente nos costó trabajo, pero yo estoy encantado con el resultado.

¿Y cómo fue el proceso de construcción del guión con Augusto Mendoza, dejar que alguien más la escribiera?

Trino: Augusto fue el noveno guionista que nos mostró algo muy padre. Había otras historias ahí que no nos gustaron, pero a mí se me hizo que Augusto le supo muy bien a lo que queríamos: hacer la historia redondita sobre el amor del Santos contra la Tetona.

Al Santos le salió voz de Daniel Giménez Cacho y se le quitó la jalisquilla de Trino.

Trino: Pero creo que Daniel hace un Santos estupendo. A mí me encanta porque hace un personaje distinto, sobre todo para las generaciones que no conocen al Santos. Toda una generación vio las animaciones de Locomotion y oían la voz mía como el Santos, pero es como empezar de cero. Es cosa de darle chance a Daniel, que como en la quinta película le va a empezar a agarrar la onda al Santos.

¿Cómo fue el trabajo con Ánima, en la supervisión de animaciones, de guión y demás procesos?

Trino: Fue muy fructífero porque además creo que estamos en muy buenas manos. El Patas (Alejandro Lozano) es un buen director y proponía cosas muy interesantes, tanto visualmente como en el guión, para enriquecerlo. Fue un proceso de darle la estafeta al Patas. Nos pedía que viéramos la secuencia, opinábamos y nos hacía caso. Era muy cooperador y muy fuera de egos. El Patas es chidísimo; además es un fan de la tira y eso me encanta de él.

¿Imaginaron hace 25 años, en una época en que no había siquiera industria de animación en México, que llegarían a hacer una película?

Trino: Creo que llegó en el momento. Fue tanto el tiempo de letargo porque este era el momento de hacerlo. Conectamos con Ánima Estudios, que son gente que ya tiene una experiencia muy importante y creo que van a agarrar mucha más con la segunda parte, porque, como decía Cutu (Alejandro Couturier): “Tengo ganas de hacer ya la segunda parte y que sea más pacheca”. Entonces la idea es esa, que sigamos trabajando con ellos porque estamos muy contentos con el producto.

El cine es un medio especialmente permisivo, ¿qué tanto les permitió mantener el espíritu desenfadado e irreverente de la tira cómica?

Trino: El cine es el medio natural para salir del papel. No traicionamos la esencia de la tira. La gente que la ha leído y vea la película encontrará la misma esencia, que es guarra, escatológica, deshilachada y todo eso. Realmente cumple la expectativa que, de alguna manera, ya habíamos visualizado.

Consiguieron a una pléyade de actores mexicanos para recrear a los personajes.

Jis: Para mí esa parte fue ya de goce puro. Es el colmo de lo fantasmagórico, en el buen sentido, saber que lo que empezó como una pachequez, un ocio, encerrados en las tardes, allá a principios de los noventa, por el puro gusto, ahora involucra a grandes equipos de gente; desde un estudio de animación, productor, director, hasta, ya el colmo, todos estos actores que uno veía solamente en pantalla Está fabuloso, realmente es una maravilla.

Trino: Todo mundo quiso participar. Estaban encantados con la película y creo que tenemos el mejor casting que ha habido en la animación en México.

Aunque los suyos son personajes absolutamente desaliñados y enloquecidos, finalmente están haciendo un espejeo de la sociedad mexicana y la situación política actual.

Trino: Creemos que eso pasa con la tira y con el Santos, que refleja ciertas cosas, pero sin que sea una película de coyuntura. La Tetona dice frases de López Portillo, pero la cinta habla de política en general y no de una situación específica. Creemos que es una película que puede trascender los años, porque hablamos de la mota, el sexo, la lucha entre el Santos y la Tetona, y puede seguir siendo una película interesante en diez años, esperemos.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 25 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2012. Consulta AQUI dónde conseguirla.

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La actriz Camilla Belle, protagonista de “Pobres divas”

abril 28, 2011

Es una celebración de la cultura

Por  Julieta Sánchez Quiroz

Perder una vida lujosa en Beverly Hills para redescubrir sus raíces mexicanas en la sencillez de un barrio latino de Los Ángeles, es la anécdota principal de la producción méxico-estadounidense Pobres divas. Una de sus protagonistas, Camilla Belle, habla de la gran mezcla de culturas ocurrida en el set.

Un inmigrante no puede dar su opinión política en el país en el que trabaja. No por miedo a perder el trabajo, sino porque tiene que abstenerse, simplemente. Así sea de una ley que le afecta personalmente. Es el caso de la actriz estadounidense-brasileña Camilla Belle (Los Ángeles, 1986), respecto a la ley SB 1070 del estado de Arizona, que criminaliza la inmigración ilegal.

“Es difícil para mí, lo entiendo. Tengo familia y sólo puedo hablar de mi experiencia personal. Tengo muchos amigos que inmigraron para tener una vida mejor, para poder ayudar en México, en Brasil, en muchos lugares de Latinoamérica y del mundo entero, porque buscan una vida mejor. Es difícil discutir algo si no estás adentro, si estuviera viviendo en Arizona podría discutirlo mejor. Vivo en una ciudad llena de inmigrantes y es una ciudad muy interesante”.

A sus 24 años, Camille ya ha trabajado al lado de importantes figuras actorales como Daniel Day-Lewis, Kevin Spacey, Vincent Cassel, Chris Evans y, además, se ha relacionado sentimentalmente con Joe Jonas y Robert Pattinson. Recientemente, interpreta a Nora en Pobres divas (From Prada to nada, México-Estados Unidos, 2010), del director Ángel Gracia.

En esta cinta comparte el papel protagónico con la actriz colombiano-estadounidense Alexa Vega –quien fuera la niña protagonista de la serie Mini Espías, de Robert Rodriguez–, quienes interpretan a un par de hermanas –Nora y Mary–, hijas de un mexicano que cumplió con creces el sueño americano. Pero, por ciertas circunstancias ajenas a ellas, se ven destinadas a cambiar su vida en el lujoso Beverly Hills por una vida sencilla en una colonia latina de Los Ángeles.

Basada lejanamente en la novela Sense and sensibility, de Jane Austen –la adaptación de Fina Torres, Luis Alfaro y Craig Fernandez sólo toma de ahí la personalidad de las hermanas y la pérdida de su estatus social–, presenta a Nora como la mujer sensata y a María como la más sensible.

“Es una película que se centra en la cultura mexicana y en el mundo de Los Ángeles. El tema es sobre la familia, es una historia muy divertida, bien medida, fue muy especial para mí porque siempre estuvimos contando muchos chistes”, dice Belle.

Pobres divas es una comedia que, hasta el 27 de marzo pasado, había recaudado tres millones 16 mil 244 dólares en su exhibición comercial en Estados Unidos. No obstante que se trata de una coproducción México-Estados Unidos en la que participaron, entre otras, las compañías Lionsgate y Videocine, y que tuvo en su reparto a otros actores latinoamericanos como Adriana Barraza (Babel, 2006), Kuno Becker (¡Gol!, 2005) y Wilmer Valderrama (That ’70s Show, 1998).

“Todos los que participaron tienen otras raíces. Wilmer es de origen venezolano, Alexa es colombiana; Adriana y Alexis (Ayala), mexicanos; yo americana-brasileña. Entonces, es una mezcla de culturas. Trabajar en México –la cinta, además de en Los Ángeles, se filmó en Monterrey– fue una celebración de la cultura y también tiene un sentido. Pero las personas se olvidan de sus raíces y no quieren ser parte de esa cultura porque se sienten diferentes. La película trata de decirles que deben estar orgullosos de su cultura. Creo que eso está diciendo (Ángel) Gracia (el director)”.

Las tradiciones mexicanas son representadas por Gracia quizá con demasiados arquetipos: en el hogar de la tía, adonde llegan las protagonistas, lo mismo hay un altar a la virgen que se usan trenzas o se festeja la Independencia con trajes de china poblana y bebiendo tequila.

¿Qué te gusta de México?

He pasado mucho tiempo de mi vida en México, tengo amigos, ha sido una cultura muy fuerte, he tenido la fortuna de vivir tres meses ahí y me encanta la gente porque es una cultura muy feliz con su música, la comida, hay mucha alegría.

¿Cuál es el mensaje que rescatas de la novela Sense and sensibility de Jane Austen?

En el cine es una historia de amor, en la novela le da mayor importancia a la familia, pero hay muchos mensajes más: amor, las relaciones, el orgullo de tu cultura, de tus raíces. Eso no estaba en el original, pero es algo muy importante, tienes que ser feliz.

Tengo entendido que has hecho otra película sobre inmigrantes…

He hecho una película (Breakaway, de Robert Lieberman) sobre la vida indocanadiense, que se estrena en septiembre, pero es una familia de la India. Tiene otro sentido pero, al igual que From Prada to nada, es muy divertida, ligth, pero en el tema de inmigración hay películas más fuertes como Dabo o Babel, en la que trabajó Adriana. Es un tema muy difícil. Vivir en los Estados Unidos no es fácil, pues llevas una vida nueva y tienes que aprender el idioma y no conoces a  nadie.

¿Cuál es la diferencia para preparar a un personaje como Nora (From Prada to nada), Melissa (Breakaway) o Evollet (10,000 A.C.) o Kira Hudson (Push)?

Todos son diferentes, todo actor tiene una manera de prepararse individualmente. Nora quiere ser abogada, quiere estudiar. Me preparo mentalmente para vivir en el mundo de la fantasía, hay una preparación básica en todas las películas. En Pobres divas, antes de rodar trabajamos mucho en el guión, en el desarrollo de los personajes, en mis escenas con Nick, para que comunicáramos nuestra relación a través de la película y para que el personaje, que comienza algo nerd, creciera como persona.

No es la primera vez que trabajas al lado de mexicanos, ya lo habías hecho con Alfonso Cuarón en La princesita

Sí, fue mi primer película, mi debut en el cine, fue una experiencia muy especial al lado de un mexicano. Él era increíble –bueno, aún lo es–, me gustaría trabajar nuevamente con él.

Este artículo formará parte de los contenidos del  número 16 de la revista cine TOMA, de enero-febrero de 2010. Consulta AQUIdónde conseguirla.


“Salvando al soldado Pérez”, comedia de antihéroes de Beto Gómez

marzo 18, 2011

Es casi un Indiana Jones mexicano

Por Julieta Sánchez.

Un colorido y abigarrado comando “Hecho en México” parte a Irak a rescatar al hermano pródigo en plena Guerra del Golfo. Tal es la premisa de la nueva comedia del cineasta Beto Gómez, que utiliza los códigos familiares de valores para ofrecer un retrato divertido y despolitizado, cuyos protagonistas son todos antihéroes.


El poder que tiene un grupo de personajes para partir a Irak a salvar a un mexicano se ridiculiza en la comedia Salvando al soldado Pérez (México, 2011) y “lo más folclórico que puede tener la película es el título, este humor de comedia-aventura es un reflejo del México que queremos ver, quien vaya a verla se va a pasar un momento muy divertido”, afirma su director, el cineasta Beto Gómez (Puños Rosas, 2004).

Curiosamente, en este filme, todo parte del drama. Julián Pérez (Miguel Rodarte), promete a su madre ir a Irak por su hermano, para otorgarle el perdón por la vida que lleva, para lo que arma el grupo de rescate Comando Tomate (Jesús Ochoa, Joaquín Cosío, Gerardo Taracena y Rodrigo Oviedo), para cumplir su misión.

El proyecto creció en la mente del director Beto Gómez desde hace poco más de siete años, cuando intentó venderlo en Estados Unidos y Europa, hasta que llegó con los hermanos Rovzar (Billy y Fernando), de la productora mexicana Lemon Films, ahí fue cuando la película cobró vida.

Salvando al soldado Pérez, no significa “evadir este tema de crítica social como cineasta”, explica Beto Gómez sino que “se trata de una comedia de antihéroes en la que se habla del poder de la sangre, de la fuerza de familia, de códigos de lealtad y de redención, no es de crítica social”.

El filme se rodó durante ocho semanas en locaciones como el desierto de Coahuila, el Distrito Federal y se complementó con dos semanas de rodaje en Los Ángeles y Turquía. Uno de los escenarios más explotados fue el desierto de Coahuila, al que se le agregaron tanques y helicópteros militares, pues la historia se desarrolla en el 2003, en plena Guerra del Golfo. La producción de Lemon Films tuvo un costo superior a los 50 millones de pesos.

Los gadgets del filme son muy mexicanos, ¿cómo los seleccionaste?

La cuestión es conocer uno mismo al pueblo, lo que nos divierte y emociona.
Somos un pueblo divertido con mucho colorido, para mí era importante hacer una historia donde se reflejaran esos códigos, esos valores, de familia, de gente, creo que el Soldado Pérez se mete en todo ese universo, es una gran reflexión de vida, de la figura de la familia, aunque fueran antihéroes. Esta película no maneja un lenguaje agresivo ni hay escenas violentas, es casi un Indiana Jones mexicano. Es un tipo de acción divertida donde te importan los personajes, te caen bien. Porque de lo más dramático puede surgir el humor y se cuido mucho de los personajes, por muy excéntricos que te parezcan los personajes existen en la vida real, pero son producto de muchas visiones y formas de ser, no es que ellos sean chistosos, sino las circunstancias que viven te invitan a la diversión.


En esta comedia, ¿qué tanto se quería llegar a la ridiculización de los sistemas de poder?

Para mí lo más importante era evadir este tema de crítica social. Como cineasta, me resulta difícil decir: “este es mi punto de vista”, más bien me interesa la historia, los personajes, pero por supuesto siempre hay una autoría como creador y siempre pienso mucho en el espectador, en mí como espectador. Una vez que la gente vea la película y saque sus reflexiones, lo interesante es que cada quien haga su propia película.

¿Cómo fue la selección de actores?, Algunos ya han hecho papeles similares.

Eso es lo gracioso, porque esta película se filmó antes. Y en su universo es muy diferente, la música se grabó en varios países, fue un proyecto muy ambicioso.

¿Cómo se contactó al cofundador de Devo, Mark Mothersbaugh (Lluvia de albóndigas, Un golpe de suerte, Life Aquatic), para realizar la banda sonora?

Como norteño siempre he creído que este folclor mexicano que tenemos le iba a dar un toque muy especial, Soy fan de Mark y sentía que si se le daban las herramientas necesarias podía mirar nuestro país y entender nuestro universo y lo que se hizo con él , fue mostrarle la música mexicana: estos son los Tucanes, Chayito, Bronco, y para él fue un reto más y le emociono ver el poder que tiene nuestra música, tener este concepto. Queríamos algo como norteño-western.

Y la sorpresa: escuchamos a Chavela Vargas.

Adoro a Chavela Vargas, cuando estoy triste o contento escucharla es como sentirme vivo. Tener a Chavela era vital para mí, el hecho de que ella quisiera cantar una canción inédita.

¿Tuvo algo que ver con el documental que hiciste sobre ella, Hasta el último trago…corazón (2005)?

Digamos que nació una gran amistad y de respeto de mi parte, y que ella conoció mi universo y le pareció algo complicado de lograrse, pero me dijo que sí y para mí fue un gran honor que haya cantado con todo su sentimiento.

¿Te gustaría morir con todos los honores y qué te hicieran un corrido? Así dicen en la película…

Quisiera tener honores con la gente que me quiere y creo que de alguna forma y cuando uno no esté en el mundo, te recuerden con cariño. Los corridos son un homenaje, porque hablan de gente real, cuentan historias de lugares, situaciones y se van pasando en generaciones, es una de las cosas que me gustan de un corrido.

Beto Gómez es un director con bandera “independiente, ¿qué planes tienes a partir de ahora?

Dejar de ser independiente. Que la gente de cine tenga la confianza de arriesgar, de escarbar en las olas, para que haya más cine, no sólo para festivales, creo que debe haber cine para todos. Yo fui independiente porque no tuve alternativa, es muy difícil. Cuando me invitan a dar charlas, me cuesta mucho trabajo porque no sé mucho, no hay un libro, una fórmula para hacer cine, cada quien va encontrar su propia historia, lo más importante es no rendirse.

¿Es alto el costo de producción Salvando al soldado Pérez?

Esa es la gran ironía, la película se ve más grande que otras películas mexicanas que parece más caras. Es una película de 50 millones de pesos, pero ves Coahuila, ves Los Ángeles, una parte de Turquía, hay mucha pasión de la gente que se involucró, un buen de extras, todos la hicieron grande, así como los actores, estoy muy agradecido, aunque varios se bajaron del barco, a veces el actor tiene que arriesgar, y nunca sabes lo que un actor puede dar, a veces escuchamos un nombre raro y decimos a este debe ser bueno, pero una buena historia y un guión es un base sólida para un buen proyecto.

Este artículo forma parte de los contenidos del  número 15 de la revista cine TOMA, de noviembre-diciembre de 2010. Consulta AQUI dónde conseguirla.



Martha Higareda realiza la comedia romántica Te presento a Laura

octubre 29, 2010

Creo que también se necesitan historias optimistas

Por Guillermo Vega Zaragoza

Tras una exitosa carrera como actriz del cine mexicano, Martha Higareda incursiona en el guionismo y la producción cinematográfica con una historia concebida a partir de una experiencia personal, un trabajo “de muchos amigos y de mucho tiempo”, que le sirve de impulso para el siguiente paso en su carrera: la dirección.

Es una película muy optimista. No es común este tipo de cintas en México. O por lo menos en estos últimos tiempos.
El personaje de Laura dice una frase en la película: “La vida es todo eso que pasa mientras estamos preocupados por algo más”. No es una frase mía. Pero creo fervientemente que ésa es la realidad, que muchas veces estamos tan preocupados por todo lo que está pasando que se nos olvida que estamos aquí, viviendo, en este momento, que este momento nunca se va a volver a repetir en estas mismas circunstancias. Escuchamos las malas noticias en la televisión, tenemos suficientes cosas de qué preocuparnos, pero también tenemos suficientes cosas qué agradecer. A veces quisiera meterme al cine y olvidarme un poco de toda esa tragedia que está pasando afuera, que les pasa cada vez más a tus amigos, a tus personas cercanas, a ti mismo; pasar una hora y media viendo otra historia, olvidarme de todo eso y escuchar una historia más positiva, que también puede pasar aquí en México. ¿Por qué no? Creo que también se necesitan.

En la película también destaca la forma en que aprovecharon las locaciones de la Ciudad de México.
Quería mostrarla, una Ciudad de México bonita, porque la tenemos y hay que mostrarla. Cuando estuvimos haciendo el scouting, encontramos lugares a los que ni siquiera les tuvimos que dar retoques. Todo lo que está en la película, de las locaciones exteriores, está como lo encontramos, nomás pusimos la cámara. Como los edificios del centro, que la gente a veces ni siquiera se da cuenta de lo hermosos que son, como el Palacio de Bellas Artes, porque van preocupados por el trabajo y todo eso. Y además las locaciones van de acuerdo a lo que es la historia, a cómo Laura ve el mundo.

¿Qué sigue para ti como escritora?
Esta película ha sido como una locomotora que se va a acelerando, que sigue avanzando y ya no se puede parar. Tengo otra historia, que empecé a escribir hace un año, una comedia con mi hermana Miriam, que se llama Cásese quien pueda. Tenemos mucha química juntas y va a estar divertidísima. También estoy desarrollando una serie de televisión. Más adelante quiero dirigir, primero, un cortometraje, pero para eso tengo que seguir estudiando. Quiero tener una caja de herramientas, formada no sólo por la experiencia sino también por estudiar, leer mucho, ver mucho cine, juntarme con personas que lo hacen. Eso es muy importante para mí. Esta película es parte de mi aprendizaje, de esa caja de herramientas que voy a utilizar en el futuro.

Lee esta entrevista completa en el número 13 de la revista cine TOMA, de noviembre-diciembre 2010 (próximamente en circulación). Consulta AQUI dónde conseguirla.

Les compartimos algunas imágenes del rodaje de esta película, realizadas por Francisco Morales,

de la agencia DAMM Photo.