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Presentación del libro “Serguéi M. Eisenstein”, en el Palacio de Bellas Artes

enero 29, 2016

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El libro Serguéi M. Eisenstein, compilado por el doctor Eduardo de la Vega para la colección Grandes Autores de Cuadernos de la Cineteca, en el que se reúnen once ensayos sobre las películas, así como la obra teórica y el paso por el teatro del gran genio del cine soviético, será presentado este martes 2 de febrero, en el Área de Murales del Museo del Palacio de Bellas Artes (Avenida Juárez s/n esquina Eje Central, en la Ciudad de México), a las 17:00 horas. Además del compilador, presentarán el volumen Nelson Carro, director de Difusión y Programación de la Cineteca Nacional; el escritor Arturo Garmendia y el periodista Sergio Raúl López, subdirector editorial de la revista Cine Toma. Además de la entrada libre, los asistentes podrán realizar dos recorridos guiados especiales por la exposición Vanguardia rusa. El vértigo del futuro, a las 15:30 hrs. y 15:45 hrs.

En el prólogo del libro, titulado “A la vanguardia de la vanguardia”, de la Vega afirma lo siguiente:

Si bien la anterior lista no es exhaustiva, sí ofrece una clara idea del amplio abanico de los temas que en diversos momentos y en determinadas circunstancias fueron del interés de quien fuera considerado como “El mejor director del mundo”, cuya vida y obra ha sido objeto de una vasta cantidad de libros, ensayos, artículos y películas tanto documentales como de ficción (en este último rubro destaca la cinta que, basada en algunos aspectos de la estancia de Eisenstein en México, filmó a principios de 2014 el afamado y neo vanguardista realizador galés Peter Greenaway). Y si en una colección como a la que este cuaderno pertenece no puede faltar uno dedicado al que sin duda se ubicó a la vanguardia de la vanguardia soviética, valga el juego de palabras, hemos creído que lo mejor es que en la presente edición prive un criterio antológico en función de todas y cada una de las películas que Eisenstein concibió y pudo filmar pese a que, como ya de advirtió, una buena parte de ellas no pudieran ser editadas según su plan original. Integrado por breves ensayos escritos por diversos autores y momentos pero en buena medida complementarios y bastante sólidos en cuanto a la información y datos que se manejan en ellos, este libro incluye también, en primer término, una interesante reflexión en torno a la amplia y muy compleja obra teóricaeisensteiniana, misma que hoy en día sigue siendo, al menos, objeto de debate en las escuelas de cine. De esta forma, se pretende ofrecer al lector un acercamiento, al mismo  tiempo útil, sencillo y accesible, a una de las trayectorias más significativas e influyentes en la historia de la cultura fílmica de la primera parte del siglo XX pero que todavía sigue dando mucho de qué hablar, discutir… y filmar.

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La familia en femenino de Catalina Aguilar Mastretta en “Las horas contigo”

febrero 6, 2015

Es muy mexicano pero también universal

Por José Juan Reyes

La vuelta a la casa en la que transcurrió la niñez, en Puebla, para acompañar los últimos días de la querida abuela que la crió −pues la carrera artística de la madre, una famosa cantante, le impidió que ella lo hiciera−, hará que una joven mujer se replantee sus relaciones familiares e incluso su porvenir. Tal es la clave del agridulce relato, en clave femenina, que marca el debut de Catalina Aguilar Mastretta.

 

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La crisis social, la económica y el estado de violencia por los que atraviesa el país son, sin duda, los temas más recurrentes en la producción cinematográfica nacional de los años recientes. Y las razones para hacerlo son obvias, comenzando por la reflexión necesaria, entre una larga lista. Pero en ese contexto, resaltar los aspectos más emotivos de la vida así como la necesidad de establecer vínculos profundos con nuestros familiares, amigos, conocidos e incluso con las personas en general, se convierten en una propuesta fílmica original, al tiempo que divertida.

Eso es lo que hizo la debutante Catalina Aguilar Mastretta (Ciudad de México, 1984), quizá por la herencia literaria que posee –es hija de los escritores Héctor Aguilar Camín y Ángeles Mastretta−, nos conduce a un relato que se mueve esos terrenos con la cinta dramática en tono de comedia Las horas contigo (México, 2014), una emotiva historia sobre el reencuentro de tres personajes femeninos de distintas generaciones, las que descubren el valor de la vida cotidiana al enfrentar un problema familiar que los une y confronta al mismo tiempo.

La joven “Ema” (Cassandra Ciangherotti), de clase acomodada, ve trastocada su vida cuando, en el mismo día en que decide mudarse a casa de su abuela, a quien llama cariñosamente “Abu” (Isela Vega), para acompañarla en sus últimos días, víctima de una enfermedad terminal, descubre que está embarazada. Su madre, con quien prácticamente rompió relaciones, es la popular cantante vernácula “Julieta” (María Rojo), quien adquirió la casona años atrás. Al encontrarse súbitamente compartiendo el mismo espacio, las tres mujeres han de enfrentar las situaciones que han separado y distanciado a madre e hija, pues resolver su conflicto parece ser el único faltante para que la anciana pueda morir en paz.

El filme, producido por Cuévano Films y La Banda Films, fue seleccionado para competir por el Premio Mezcal en el xxix Festival Internacional de Cine en Guadalajara (ficg), se estrenó con 200 copias en la cartelera nacional a mediados de febrero, con distribución de Videocine.

La joven actriz Cassandra Ciangherotti, explica su mirada sobre este largometraje: “Esta película es un retrato contemporáneo de cómo son las relaciones al interior de una familia mexicana, lo cual significa que pueden ser muy extremas, que van del rechazo a la aceptación total, de la fraternidad a la desconfianza… todo visto de un modo irónico, un tanto dramático también. Desde luego que tiene que ser así, pero sin que ese sea el centro de la propuesta de la directora sino, más bien una manera de reflexionar acerca de las cosas más valiosas de nuestra existencia: el amor a nuestra familia, a pesar de las diferencias que puedan existir, y la solidaridad que surge cuando enfrentamos una crisis que nos afecta a todos”.

En esta historia que reúne a tres generaciones, Ema es la protagonista, no sólo por ser la nieta que regresa a la casa familiar sino porque también tiene una relación muy intensa con su abuela, ya que durante su niñez pasó mucho tiempo con ella, debido a las actividades artísticas de su madre divorciada, cuyas ausencias terminaron por arruinar su relación, pues siempre prefirió a su profesión a la maternidad. No es sino hasta la enfermedad de la “Abue”, cuando las tres tienen que pasar mucho tiempo juntas.

En este parteaguas dentro de su vida personal, pareciera que lo único que queda a Ema es resignarse, esperar y despedirse, pero la crisis familiar le hará enfrentar no sólo a la distante relación con su madre, sino con su hermano “Pablo” (Julio Bracho), su mujer estadounidense “Amanda” (Isabella Camil) y su hijos, más estadounidenses que mexicanos.

Además de tener que enfrentar y quizás resolver la conflictiva relación con su mamá; al mismo tiempo Ema se encuentra indecisa respecto a continuar su embarazo, e incluso si quiere seguir con su novio “Manuel” (Pablo Cruz). La reflexión entonces se vuelve emotiva, adquiere tintes dramáticos, pero es un emotivo y bello cuadro costumbrista sobre las relaciones humanas.

Catalina Aguilar Mastretta, quien en los apellidos lleva la fama, retoma en esta historia su propia experiencia de lidiar con la muerte de su abuela para narrar cómo estas tres mujeres atraviesan por una situación similar, no para superar su propio duelo, sino para generar una reflexión profunda y divertida sobre el tema. De hecho, la locación principal es la casa que fuera de su propia abuela, en Puebla.

Pero aunque Las horas contigo es claramente una película femenina, la propuesta está dirigida a todo público, pues enfrentar el fallecimiento de un familiar, es algo que nos toca a todos. Curiosamente y sin proponérselo, ensambló un equipo de mujeres para esta filmación, ” fueron mujeres: Berenice Eveno como directora de fotografía, Ana Solares, en el departamento de diseño de producción; Joceline Hernández, como coproductora; Vivan Brown, asistente de dirección; Brenda Gómez, encargada de vestuario, y Sandra Miguelli, responsable de maquillaje.

Al respecto, explica Catalina Aguilar Mastretta: “Contar historias es un valor familiar. El medio del cine es, finalmente, el que vi de niña. A pesar de que mis papás eran escritores, vimos mucho más cine que los libros que leímos. Supongo que no hay demasiada diferencia entre una cosa y otra. Lo que me gusta mucho del cine es que es muy colaborativo, es de mucha gente. Se crea entre muchas personas, es la mejor parte de la creatividad de mucha gente puesta al servicio de una misma cosa y eso es muy mágico. Me emociona mucho ver cómo reacciona el público con esta historia, pues me doy cuenta de que en verdad les toca el corazón, lo cual es el propósito central de la película. Nos asomamos al interior de una familia, vemos cómo se saludan y se despiden, y en el medio ocurren cosas muy divertidas, pues entre ellos se critican mucho, pero si alguien de fuera lo hace, todos enfurecen… como ocurre en todas nuestras familias. Además, la presencia de la abuela y la proximidad de su muerte, hacen que todo se vuelva algo más universal, sí, muy mexicano, pero también universal”.

La experiencia de filmar su primera película ha enfrentado a la realizadora con una serie de situaciones que la han confrontado, también, con su propia vida. “Mis apellidos son conocidos, pero en verdad eso no han ayuda a hacer las cosas, a filmar o a conseguir financiamientos. Yo misma me sentiría muy mal si así fuera, pues lo que quiero es abrirme paso en este medio, que en México es adverso, complicado y dominado por hombres. No quiero sonar quejumbrosa, pues mi intención es la de señalar el contexto en que desarrollamos nuestro trabajo las mujeres cineastas en el país. Así que me siento particularmente afortunada de poder filmar, de contar con apoyos estatales para el financiamiento –el filme recibió el estímulo fiscal del Eficine, previsto en el artículo 189 de la Ley del Impuesto sobre la Renta– aunque me parece que no es sano que el Estado sea el único que apoye al cine, pero no hay de otra, es eso o quedarnos con las ganas de hacer una película-, de estrenar y desde luego, de que al público le interese la película”.

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Manolo Caro aborda las dudas prematrimoniales en “Amor de mis amores”

septiembre 10, 2014

Sabia virtud de arrepentirse a tiempo

Por José Juan Reyes

Luego del inesperado éxito de taquilla de su primer largometraje, No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, que originalmente fue una obra teatral de larga estancia en cartelera, el director Manolo Caro lanza, poco más de un año después, su segunda película, Amor de mis amores, una comedia romántica filmada en la Ciudad de México y en Madrid, en torno a las dudas prenupciales de dos parejas a punto de jurarse en matrimonio.

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Al joven director criado en Guadalajara, Manolo Caro, lo recordamos sobre todo por su reciente y muy exitoso trabajo primero montado en teatro y luego convertido en un taquillero largometraje, No se si cortarme las venas o dejármelas largas (México, 2013), comedia romántica –estrenada el 23 de agosto de 2013– que sorprendió al público con una serie de personajes entrañablemente cercanos a la realidad urbana y con un humor tan marcadamente local que se volvía universal. Ahora, un año más tarde, el director cinematográfico que estudiara Arquitectura en el Tecnológico de Monterrey y Dirección de Actores en la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños, Cuba, además de responsable del portal tvolucion.com en Televisa, propone una nueva historia que, sin haber pasado por el tamiz de la puesta teatral, contiene parte de esos elementos para relatar una historia de estilo cosmopolita e irreverente, tanto por las situaciones cotidianas que le ayudan a contar la historia que transcurre en la Ciudad de México como en Madrid.

Y al igual que en su ópera prima, protagonizada por conocidas figuras del teatro y la televisión –Ludwika Paleta, Luis Ernesto Franco, Luis Gerardo Méndez, Raúl Méndez, Zuria Vega y Rossy de Palma–, en esta ocasión repite la fórmula al contar con las actuaciones de Sandra Echeverría (Lucía), Marimar Vega (Ana), Sebastián Zurita (León), Erick Elias (Javier), Juan Pablo Medina (Carlos), y Mariana Treviño (Shaila), entre otros.

Producida y distribuida por Latam Pictures, Amor de mis amores, tendrá su estreno comercial en la cartelera mexicana el jueves 4 de septiembre.

Producida y distribuida por Latam Pictures, Amor de mis amores, tendrá su estreno comercial en la cartelera mexicana el jueves 4 de septiembre.

En esta nueva comedia romántica se aborda la historia de Carlos, un joven ya maduro que antes de finalmente contraer matrimonio, viaja a Madrid en busca de su mejor amigo, el autoexiliado Javier, para convencerlo de que haga una excepción y esté presente en su boda. En tanto Lucía, su prometida, atropella por accidente a León, lo que provoca un fulgurante y enfebrecido amor a primera vista, en el que ambos son tentados si bien ella le advierte su inminente matrimonio sin imaginar que él también está por casarse en una semana con Ana… Así las cosas, una cena y un cigarro bastarán para que explote, en las dos parejas, el conflicto que permanecía apagado. Además, irán encontrando en el proceso varias señales que les indican que la boda quizás no sea la decisión más adecuada.

Producida y distribuida por Latam Pictures, Amor de mis amores, tendrá su estreno comercial en la cartelera mexicana el jueves 4 de septiembre.

Mientras a una el vestido de novia no le queda, al otro le entra pánico escénico durante su boda y aquel que había huido del país justo por haber sido abandonado el día del casamiento logra lidiar finalmente con sus fantasmas. Y es justo en estos detalles en los que percibimos Caro ha logrado desarrollar un tipo particular de comedia en la cual, el trasfondo de las situaciones se convierte en un acertado reflejo de la realidad, en este caso, tanto de México como de España, lo cual redunda en la aceptación de su cine entre el público.

“La obra teatro nos sorprendió con el éxito que tuvo –nos relata Caro sin ocultar el gran gusto que le da decir esto–, me refiero a los actores, a los productores y al resto del equipo, porque sí esperábamos que el público asistiera al teatro, pero no como lo hizo, casi todas las funciones estaban llenas –la puesta duró 20 semanas en cartelera en el Telón de Asfalto y luego tuvo 150 funciones por todo el país. Luego, la versión de cine también fue bien recibida –en la cartelera comercial logró un millón 149 mil 268 espectadores con 221 copias–, lo cual nos dio la oportunidad de proponer este otro filme, mucho más complejo en términos de producción. De ahí nació esta idea de filmar tanto en el Distrito Federal como en Madrid, en sus calles, en avenidas muy conocidas pero mostradas desde una perspectiva distinta, más cotidiana, con gente de a pie. Entonces, la consecuencia es ver la realidad que esté presente en cada país, que no es precisamente una denuncia ni una crítica, sino una forma de mostrar cómo la gente intenta seguir adelante con sus vidas a pesar de los problemas. Entonces, pensar en una historia como esta se vuelve algo completamente creíble, al igual que el humor que contiene”.

El humor contenido en la historia, sin embargo, se siente mucho más cercano a la idiosincrasia mexicana que a la de los europeos, pero en realidad es tan cotidiano que, al dejarse llevar por la historia y el estilo de los personajes, todo se convierte en un afortunado entramado de anécdotas ligeras que provocan sonrisas y reflexiones.

 

La nueva reina de la comedia

Luego de aparecer en películas de todo género –desde la seudofuturista 2033 (México, 2009, de Francisco Laresgoiti), hasta el narcodrama colombiano El cártel de los sapos (Colombia, 2011, de Carlos Moreno) y la fallida incursión del comediante estadounidense Will Ferrel a México con Casa de mi padre (Estados Unidos, 2012, de Matt Piedmont)–, la actriz Sandra Echeverría ha estrenado este año varias cintas de comedia, la falsa ficción sobre un grupo de baladas románticas de Volando bajo (México, 2014, de Beto Gómez) y la apología turística de la Riviera Maya con tintes nacionalistas que es Cambio de ruta (México, 20014, de Chris Hool), además de aguardar que llegue a cartelera una más, cuyo nombre ya no requiere de más explicación, Quiero ser fiel (República Dominicana, 2014, de Joe Menéndez), en una lista que se completa con Amor de mis amores. Aunque cada una de estas comedias guarda sus particularidades, con perspectivas que van del compromiso ecológico al de la situación de pareja, sin olvidar algún pecadillo en el camino, esta trayectoria la está convirtiendo en la nueva reina nacional de los filmes del género.

“Me siento muy emocionada con estos estrenos –advierte Sandra y la cara se ilumina para reafirmar la sinceridad de sus palabras. Pero no es nada planeado, el cine en nuestro país no permite eso, así que es mucho más emocionante. En cada caso he tenido la oportunidad de desarrollar personajes distintos entre sí, puestos en historias sin relación unas con otras, pero coincidentes en mostrar un rostro distinto de México, desde luego sin olvidarnos de los problemas o las crisis. Por eso me siento bien con estos trabajos, me parece que la comedia es un recurso válido para reflexionar sobre la realidad, pero sobre todo para tener la certeza de que podemos salir adelante con nuestros proyectos de vida o de trabajo. Eso es lo importante para mí. No busco estar en todas las comedias, es una coincidencia real… quizá lo próximo que haga sea de otro género, aunque ya ha sucedido, participé en The Bridge (Estados Unidos, 2013, producida por Elwood Reid, Björn Stein y Meredith Stiehm para la cadena FX), una serie de televisión muy ruda porque expone lo que pasa en la frontera entre México y Estados Unidos, sin concesiones ni nada que se haya visto antes en la televisión.”

Y Sandra concluye: “Por como están las cosas en el cine de nuestro país, a veces no hay tiempo de pensar mucho en los proyectos, aunque claro que debemos hacerlo, pero como en este caso, al ver la historia y el elenco de Amor de mis amores, pues no había mucho que pensar. Tomé de inmediato la oportunidad y estoy convencida de que el público la disfrutará, tiene un sentido de humor muy fresco, con el cual los mexicanos nos vamos a sentir identificados, al mismo tiempo es accesible para cualquier persona en el mundo, pues tener dudas sobre casarse o no, de si tal o cual persona es la elección correcta para pasar el resto de nuestras vidas, son dudas que todos hemos tenido, seguro. Así que burlarnos un poco de eso, aunque puede ser un gran drama, es algo interesante”.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 36 de la revista cine TOMAde septiembre-octubre de 2014. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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“El crimen del cácaro Gumaro”, ácida y fársica incursión fílmica de Andrés Bustamante al cine mexicano

marzo 17, 2014

Es palomera, ¡pero con palomitas radioactivas!

Por José Juan Reyes

Ciudad Güépez es un pequeño pueblucho de la provincia, pero también es un reflejo puntilloso y quirúrgico de la sociedad mexicana y del país entero. Es por ello que en esta minúscula localidad con presidente municipal corruptazo y un par de hermanos enfrentados por el cine legal y pirata –además de por una novia común–, puede aparecer la historia del cine nacional, siempre en parodia, desde los Olores perros hasta el Padre Amargo, con una inabarcable cantidad de cameos.

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Andrés Bustamante es el “Güiri Güiri” y viceversa. Su humor es único e inolvidable. Alejado de los reflectores y de la atención que provocan las apariciones constantes, repetitivas en la televisión, sobre todo durante las transmisiones deportivas tanto de los Juegos Olímpicos como de la Copa Mundial de Futbol, el actor pasó los últimos años trabajando en un nuevo y ambicioso proyecto: una película de largometraje, El crimen del cácaro Gumaro (México, 2014), en que despliega con un sentido mucho más agudo su conocido humor. Además, para este filme, se hizo rodear de algunos de sus amigos: en la dirección contó con el apoyo de Emilio Portes (Conozca la cabeza de Juan Pérez, Pastorela), mientras que desarrolló el guión al lado del músico y escritor Armando Vega-Gil, ex bajista de Botellita de jerez, banda de rock mexicana que en los años ochenta brilló por su música y letras divertidamente críticas.

Juntos, crearon la historia para esta película, en la que no dejan títere con cabeza, pues se trata de una sátira en torno al cine mismo, en un poblado imaginario de la provincia mexicana contemporánea, sitio en el que sintetizan casi todas las situaciones a las que estamos expuestos: de la corrupción de las autoridades públicas a los experimentos con sustancias peligrosamente radioactivas; de las épicas batallas entre cineastas y críticos –vistos como cineastas frustrados–, a la lucha por el poder con todas las variantes posibles. Todo ello a través de una serie de personajes arquetípicos.

Güépez es una pequeña ciudad que es regenteada por su presidente municipal, don Cuino Meléndez de la Popocha (Bustamante). El cácaro del pueblo es don Toribio Mújica (Eduardo Manzano, el “Polivoz”), quien está a punto de morir, por lo que le pide a sus dos hijos Gumaro (Carlos Corona) y Archimboldo (Alejandro Calva), que regresan a la localidad, a casa, para escuchar el testamento, el cual es leído por don Cuino. El documento establece que Archimboldo se quede con un camión destartalado, que en realidad es un puesto de películas piratas, mientras que a Gumaro le toca como herencia la empresa familiar, el Cine Linterna Mújica.

Cegados por la ambición y las caderas de Claudianita (Ana de la Reguera con nombre de Ana Claudia, la protagonista del original crimen de Amaro), el par de hermanos inician una guerra sin cuartel por el control de la sala y del mercado negro de películas pirata, en la cual echan mano de todos los recursos a su alcance, entablan entonces una batalla que deviene en una severa crisis en la comunidad, a tal punto que resulta ser muy parecida al Apocalipsis.

Emilio Portes comentó que el proyecto nació como un homenaje a las películas mexicanas clásicas pues no es sino un intento por abarcar los géneros de comedia, de terror y hasta las rancheras. “Pero al desarrollar el guión las cosas fueron cambiando, por ejemplo, Bustamante y Vega-Gil, originalmente sólo era los guionistas y acabaron por aparecer en la película, y sus personajes representan el poder fáctico, tanto don Cuino en lo político, como el Padre Amargo, el cura del pueblo, es decir, el Estado y el clero”.

Al ser el primer proyecto que Portes dirige por encargo, más que su peculiar humor, lo que se trasmina en la historia es, sobre todo, el humor de Andrés Bustamante, principal impulsor del proyecto, advierte. Y remarca: “es muy distinto al que yo había manejado en mis anteriores películas –Conozca la cabeza de Juan Pérez (México, 2008) y Pastorela (México, 2011)–, aunque fue muy agradable no sufrir por conseguir el financiamiento… el planteamiento que seguí para resolverla fue ser fiel a las propuestas de los escritores y aderezarlo con otros subgéneros que no se habían tratado antes en una película mexicana, como la farsa y la parodia. Creo que el antecedente más cercano a esta idea es precisamente Pastorela, que sin embargo es un poco más violenta. El crimen del cácaro Gumaro es mucho más ácida, pues se avienta a criticar casi todos los temas actuales de la sociedad mexicana”.

Las parodias lo mismo al cine nacional de los últimos veinte años, así como a otras producciones extranjeras, hizo que se volviera una película de acción disfrazada de comedia. El humor implica una crítica social, de manera individual o grupal, como ocurre en el caso de esta cinta, explica Portes. “Lo que hace esta historia es que logra un nivel de ironía muy alto, que se nutre de los vicios de la sociedad. El conflicto entre los hermanos Mújica lo refleja, pues a uno le heredan el cine y al otro el puesto de películas piratas. Hay una tercera lectura que es la evocación a películas que son iconos del cine nacional, la más evidente es El crimen del Padre Amaro (México, 2002, de Carlos Carrera), pues incluso el productor en ambas es el mismo, Daniel Birman Ripstein”.

Portes también asegura que, al ser una farsa, esta comedia coquetea con otros géneros, como el suspenso y la acción, en combinación con algo de terror pero todo ello siempre dentro de la comedia. “La ventaja de tener a Andrés Bustamante no sólo en el guión sino en el elenco, con su gran capacidad de improvisación, fue una ventaja, pues siempre sabía cómo resolver cada momento de la filmación. Y gracias a él, durante la filmación, el resto de los actores protagónicos hicieron lo mismo, así que el humor resulta ser muy espontáneo”.

Memorias del cine

Este es el primer trabajo cinematográfico que Andrés Bustamante y Armando Vega-Gil escriben juntos, si bien ya habían trabajado previamente en televisión en El Güiri Güiri. “Fue algo muy divertido –relata Bustamante–,  porque tuvimos la oportunidad de escribir una historia con nuestro humor, sí, pero con elementos que nunca antes habíamos abordado: los personajes abordados evocan lo que he mostrado en otras ocasiones, pero con un sentido distinto, nos atrevimos a criticar e ironizar con muchos elementos. Me siento muy entusiasmado porque tuve la oportunidad de escribir y actuar, algo que siempre es muy grato de hacer. Estos personajes efectivamente representan a varios aspectos de la sociedad y sobre todo del cine de género, de la comedia y el terror, pero son presentados de una manera pocas veces vista en nuestro cine previamente, con una visión crítica pero sobre todo divertida… es una película palomera ¡pero con palomitas radioactivas!.

“En esta historia, escrita por su servilleta –de hecho yo busqué a Daniel Birman y a los productores–, hay muchos recuerdos de nuestro cine mexicano, pues la idea es mezclar todo eso en un sólo espectáculo cinematográfico, ese es el aporte que tendrá, además, claro, de hacer una crítica sabrosa a todo lo que vivimos en nuestra realidá, así con acento al final, pues es muy mexicano todo lo que hay en la película. Estos dos hermanos y los personajes que los rodean, representan a todo eso, el pueblo de Güépez es como nuestro México, pero en pequeño, pues ahí ocurre de todo y hasta hay una invasión de zombis, que claro, son eliminados por los gringos, pues así debe ser…”.

Si bien la película no es pretenciosa sí contiene un humor un poco más rebuscado que el que comúnmente se produce en la televisión o en las comedias comerciales en el cine, aclara Bustamante. Y lo define con una frase: “no le hubiera yo entrado a hacer un humor ñango”. “Efectivamente, con Armando Vega  Gil, buscamos cierta estructura para poder decir ciertas cosas, pero no de manera panfletaria, sino aventar ciertas cositas para que la gente tenga un punto de vista y diga si está bien o está mal, sin necesariamente tomar partido”.

Parte de la importancia de esta película, para Andrés Bustamante, era rendir homenaje al cine que lo influyó en su vida, no sólo nacional, sino internacional. “Yo recuerdo que mi papá, cuando se enteraba que iba a haber cortos de El Gordo y el Flaco me llevaba al cine desde que yo era muy chavito. Por supuesto, también a Chaplin, a Buster Keaton, a Harold Lloyld, yo me alimenté mucho de ese rollo, por eso tenía una tendencia a hacer  cosas mudas en la tele, en blanco y negro, y en cámara rápida. Luego, por supuesto, más adelante, iba a ver a Cantinflas. Cuando se estrenaba una película suya ahí estábamos nosotros ya formados, mis papás nos llevaban a verlas. A Tin Tan lo descubrí un poquito después y me pareció maravilloso, así como todo lo que podamos ver del cine nacional.

“Aparte, de chavo, me gustaban las películas de monstruos: Godzilla y Ultramán y todas esas ondas japonesas, me las chutaba y me gustaban mucho. Y luego, por supuesto ese rollo de la televisión, de series como Mi marciano favorito, Viaje al fondo del mar, El túnel del tiempo, Perdidos en el espacio. Siempre que estoy con Trino el monero (José Trinidad Camacho), mi brother, nos atacamos de la risa recordándolas y decimos idioteces, además se las sabe de memoria. Y bueno, por supuesto los programas de comedia mexicanos, yo veía  desde muy chavo cosas de Mauricio Garcés en la tele, el principio de los Polivoces, Ensalada de locos, todo ese rollo, que quieras o no, los metes en una licuadora y de repente, quién sabe cómo va saliendo, lo va uno sudando en la chamba y se va impregnando a la piel”.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 33 de la revista cine TOMAde enero-febrero de 2014. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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El cine mexicano (1929-1940), génesis de una industria cultural, en la Casa Clavigero del ITESO

agosto 8, 2013

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La exposición El cine mexicano (1929-1940), génesis de una industria cultural, en homenaje a los pioneros del cine sonoro en México y para conmemorar el 80 aniversario de la filmación de cintas capitales de la cinematografía nacional como El prisionero trece y El compadre Mendoza, de Fernando de Fuentes, y La mujer del puerto de Arcady Boytler, será inaugurada el jueves 8 de agosto, a las 20:00 horas en la Casa ITESO Clavigero (José Guadalupe Zuno 2083, entre avenida Chapultepec y Marsella, en la colonia Americana, en Guadalajara), con una conferencia inaugural a cargo de sus curadores, la doctora Rosario Vidal Bonifaz y el doctor Eduardo de la Vega, con piezas provenientes de la Filmoteca de la UNAM, Mil Nubes Cine, Video Universal y  el Sistema Sonoro Rodríguez con entrada libre.

La exposición da cuenta de la consolidación de esta industria y de cómo propició la diversificación de temas y géneros en su abundante producción de cintas de largometraje así como del fuerte impacto comercial que tuvo en la mayoría de los países de América Latina, España y en diversas regiones de Estados Unidos, con más de 200 fotofijas, materiales publicitarios, dos carteles originales y piezas visuales integradas por fragmentos de 22 películas, así como algunos aparatos para la filmación y proyección de cintas.

 

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