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Guía para encontrar la Cineteca Nacional siglo XXI

enero 5, 2012

Mientras sus instalaciones permanezcan cerradas, la oferta cinematográfica de la Cineteca Nacional será distribuida en nueve salas externas de la Ciudad de México, desde el 16 de enero y hasta el 30 de agosto de 2012.

Para el público interesado, aquí les proporcionamos una guía de las salas alternas.

Cine Lido. Centro Cultural Bella Época. Tamaulipas 202 esq. Benjamín Hill , Colonia Condesa. Metro más cercano: Patriotismo (línea 9, café).

Centro Cultural Universitario Tlatelolco CCUT. Ricardo Flores Magón 1, Colonia Nonoalco-Tlatelolco. México, D.F. CP. 06990. Tel.: 55 83 09 61 y 83 / ccutlatelolco@gmail.com / sitio web. Metro más cercano: Garibaldi (línea B y línea 8) y Tlatelolco (línea 3, verde).

Centro de Capacitación Cinematográfica CCC . Sala Luis Buñuel. Calzada de Tlalpan 1670, Col. Country Club, Coyoacán. México, D.F. CP. 04220. Tel. 01 55 4155 0090 ext. 1813 / sitio web. Metro más cercano: General Anaya (línea 2, azul).

Museo de Arte Carrillo Gil. Av. Revolución 1608, esquina Altavista, Col. San Angel. México, D.F. CP. 01000. Tel. 55 50 62 60 / 55 50 39 83 /  conexion@museodeartecarrillogil.com / sitio web. Transporte público: Metrobus La Bombilla (línea  1, roja)

Biblioteca Vasconcelos. Eje 1 Norte esq. Aldama, Col. Buenavista, Del. Cuauhtémoc. México D.F. CP. 06350. Tel. (01 55) 91 57 28 00 / contactobvasconcelos@conaculta.gob.mx / sitio web. Transporte público: Buenavista metro (línea B, gris), metrobús (línea 1, roja) y tren suburbano.

The Movie Company. Av. San Jerónimo 263, Col. Tizapan, Del. San Ángel. México, D.F. CP. 01090. Tel. 55 50 08 59 / info@themoviecompany.com.mx / sitio web. Transporte público: Metrobús Dr. Gálvez (línea 1, roja).

Sala Moliére del IFAL. Río Nazas 43 Col. Cuauhtémoc. México, D. F. CP. 06500. Tel. 55 66 07 77 / sitio web. Transporte público: Metrobús Reforma (línea 1, roja).

Lumiere Reforma. Río Guadalquivir 104, Col. Cuauhtémoc. México, D.F. CP. 06500 (A una cuadra del Ángel de la Independencia). Tel. 01 55 5514 00 00 ‎/ sitio web. Metro más cercano: Sevilla (línea 1, rosa).

 

 

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La Cineteca Nacional permanecerá cerrada de enero a agosto por remodelación

diciembre 14, 2011

Aunque cuando en julio de este año se anunciaron los trabajos de remodelación para ampliar y mejorar su infraestructura, bautizados como Cineteca Nacional Siglo XXI, se aseguró que las obras de remodelación no afectarían el trabajo cotidiano de la institución, su directora general, Paula Astorga anunció la semana pasada que dichos trabajos requieren del cierre de sus instalaciones desde el 16 de enero y hasta al 30 de agosto de 2012.

A partir del 20 de diciembre de 2011 comienzan las obras, por lo que el estacionamiento de la Cineteca Nacional permanecerá cerrado hasta nuevo aviso, como lo señala el anuncio que incluimos líneas abajo. La entrada seguirá siendo por la Av. México-Coyoacán (continuación de Av. Cuauhtémoc).

Ante este hecho, las funciones serán transladadas a nueve sedes externas en la Ciudad de México. Estas son: el Cine Lido, el auditorio de la Biblioteca Vasconcelos, una sala de Lumiere Reforma, el Auditorio Moliere del IFAL, la Sala Luis Buñuel del CCC, el auditorio del Museo Carrillo Gil y  tres salas  The Movie Company, antes Cinemark Pedregal.

La decisión de cerrar la Cineteca Nacional durante siete meses se debió a la necesidad de garantizar la seguridad y comodidad de los usuarios durante los trabajos de ampliación. Las obras, se advirtió,  bloquearán los accesos y salidas de  muchas salas, lo que además de incómodo resulta un riesgo innecesario.

El público podrá consultar los avances de la obra en la página  sigloxxi.cinetecanacional.net. El arranque de las obras está programado para el día 20 de diciembre.


Paula Astorga y la Cineteca Nacional Siglo XXI

julio 27, 2011

¿Cómo era posible que fuera un gran estacionamiento?

Por Sergio Raúl López

La palabra es ya un localismo, según la Real Academia. Cineteca es la variante mexicana  equivalente a filmoteca o a cinemateca, que es como se nombra generalmente a los archivos fílmicos en la América Latina. En el aparatoso echeverrismo, sin embargo, se prefirió importar el término, originariamente italiano –existen con ese nombre en Boloña, Milán, Roma–, por sobre las opciones francesa e inglesa para bautizar a la colección oficial del gobierno nacional.

Corría enero de 1974, cuando un foro de los Estudios Churubusco fue adaptado para albergar dos salas cinematográficas, una biblioteca y varias bóvedas para contener un catálogo inicial de dos mil 500 películas. Era la nueva Cineteca Nacional, a cargo de la dirección de cinematografía, una dependencia de la Secretaría de Gobernación, bajo el control del actor Rodolfo Echeverría (acreditado Landa en las películas), hermano del presidente en turno. Un proyecto cuya pretendida grandeza acabaría literalmente por explotar un sexenio más tarde, bajo la conducción de la hermana del siguiente mandatario, Margarita López Portillo. El 24 de marzo de 1982, un incendio consumió casi la totalidad del acervo que ahí se resguardaba, acabando con copias únicas, archivos completos y miles de documentos irrecuperables.
Un par de años más tarde, la Cineteca Nacional hubo de mudarse a unos centenares de metros al oriente, sobre la avenida Río Churubusco, a la Plaza de los Compositores, un conglomerado de teatros que pertenecía a la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) y que desde el 27 enero de 1984 alberga las salas, bóvedas y oficinas de la Cineteca Nacional de México -desde 2006 tiene una homónima chilena-, y que desde 1997 fue desprendida de la Secretaría de Gobernación para incorporarse al conglomerado de organismos que conforman el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
En resumen, contada, así sea mínimamente, la historia de la Cineteca Nacional es más bien triste, de una grisura poco propia del mundo del cine. Porque de ser botín del primer hermano presidencial se tornó en despacho de diversas burocracias institucionales que sólo brillaban durante épocas de la Muestra y del Foro internacionales de cine. Pese a lo cual, curiosamente, año tras año mantiene un crecimiento constante de público. Basta mencionar que desde el 2007 su asistencia ha crecido 40 por ciento.
Hace poco más de un año ocurrió un relevo en la cabeza del organismo. El crítico de cine Leonardo García Tsao dejaba la dirección en manos de una activa promotora cinematográfica: Paula Astorga Riestra, ampliamente conocida como directora fundadora del Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México (FICCO), en la cadena Cinemex, y luego de diversas iniciativas impulsadas por la asociación civil Circo 2.12, como Cinema Planeta, Cinema Global, Distrital, la Sociedad Fílmica Tlatelolco y otras más.
A su llegada, impulsó variados cambios dentro del organismo fílmico y sobre todo promovió una mayor apertura para el gremio cinematográfico, pero de ninguna manera resultaba predecible el anuncio realizado el pasado 12 de julio. Acompañada por la plana mayor de funcionarios culturales del Conaculta, se anunció un proyecto ambicioso que se convertirá en una de las grandes obras de infraestructura cultural del sexenio: la Cineteca Nacional Siglo XXI, que implica la construcción de cuatro nuevas salas -para sumar diez pantallas-, dos nuevas bóvedas, un laboratorio de restauración digital y un estacionamiento de varios pisos, para añadir una sala al aire libre y áreas verdes; por cierto, todo techado bajo un espectacular domo blanco.
-Yo creo que la Cineteca es el centro del pensamiento del cine en México, no de la industria del cine -ataja Astorga, de entrada-. Creo que las cinetecas son los espacios sagrados del cine y creo que la de México, en especial, es una Cineteca diferente pues además de cumplir con sus funciones definitorias que son albergar el patrimonio fílmico nacional y divulgar y promover lo mejor del cine del mundo y el mexicano, además es un espacio de desarrollo cultural y de reflexión, investigación y de pensamiento a propósito de la creación cinematográfica.

-La Plaza de los Compositores fue una donación que realmente nunca se transformó de nuevo. ¿Qué tan necesario era hacer estos cambios?
-A la gente le gusta mucho, los usuarios lo tienen bien asimilado, es un lugar vivo. Pero la idea salió de observar. Yo empecé la reflexión en la época de lluvias. En agosto hay momentos en que llega a haber de mil 500 a dos mil personas en tránsito entre una función y otra. Y observando tanta gente que se sienta en el suelo a esperar, pero cuando llueve ni siquiera el suelo es su amigo. Otra imagen que me impactó mucho son todas estas personas que se quedan en el estacionamiento esperando en el coche a que empiece su función. ¿Por qué la experiencia de ir a la Cineteca Nacional equivale a quedarte atrapado 40 minutos en el Periférico en una tarde de lluvia? Luego, en una reunión con las autoridades de protección civil empecé a ver los planos desde arriba y me di cuenta que para exhibición se usa un 30 por ciento de los terrenos, otro 15 por ciento para las bóvedas y el 60 por ciento es un gran estacionamiento. ¿Cómo era posible que la Cineteca Nacional de México sea un gran estacionamiento en la puerta del siglo XXI?
“Paralelamente estaba la inquietud del resguardo de los materiales fílmicos que tiene el Instituto Mexicano de Cinematografía y de ahí salieron las dos bóvedas nuevas; también tenemos un tráfico de mil personas diarias que caminan hacia el Metro Coyoacán. ¿Por qué no tener, en el área que actualmente es de estacionamiento y un área verde, una infraestructura pública más importante? ¿Por qué no, si tengo tantos estudiantes, abrir la biblioteca los sábados, por qué no ampliarla, por qué no darle Internet? El espacio no se concibió para recibir a 600 mil personas al año como ahora ocurre. El edificio original, del arquitecto Manuel Rocha, ha tenido muchas intervenciones: le pegan techos, le pegan bancas, le abren ventanitas, le hacen nuevas oficinas, le suman y le quitan; es todo abigarrado y su calidad es muy dispareja, y creo que tiene que haber un esfuerzo por que haya un mínimo estándar de calidad”.

Cultura y obras sexenales

La renovación exhaustiva de la Cineteca Nacional costará 380 millones de pesos e implicará la construcción de 28 mil 897 metros cuadrados, de los cuales siete mil 110 serán áreas verdes y sus butacas crecerán a tres mil 50; sus bóvedas podrán resguardar 50 mil películas más (actualmente resguardan 15 mil títulos). Es el segundo gran proyecto de infraestructura cultural anunciado por la administración de Consuelo Sáizar en las semanas recientes, luego de la Biblioteca de Bibliotecas que remodelará las actuales instalaciones de la José Vasconcelos en la Ciudadela con un costo de 550 millones de pesos. La apuesta oficial cultural, a finales del segundo sexenio panista, es, de nuevo, a una biblioteca pública y, de forma inédita, una renovada infraestructura fílmica.
Por supuesto, no faltan las voces dubitativas e incluso discordantes respecto a los alcances de esta magna obra, los posibles desvíos de fondos en los meses previos al año electoral, la vocación que debiera tener una institución de resguardo y difusión cinematográfica, e incluso la alerta ante una privatización disfrazada. Habrá que esperar a que el proyecto inicie, en otoño y concluya, un año más tarde, en 2012, para descubrirlo.
Paula Astorga promete, por lo pronto, concluir las obras durante su gestión y, sobre todo, advierte que el proyecto es fruto de las necesidades que ha detectado en este año en el que ha sido directora de la Cineteca.

-¿No es peligroso plantear el proyecto al término del sexenio y no acabarlo a tiempo o entregarlo inconcluso, como suele suceder en este país?
-En cuanto a la agenda sexenal, yo siento que tengo el tiempo para hacerlo durante mi gestión. Desde que el proyecto se presentó en la presidencia del Conaculta fue muy bien recibido. Las razones y los argumentos de hacer un arreglo integral y no seguirla parchando fueron contundentes. La presidenta Sáizar decidió invitar al arquitecto Michel Rojkind junto con su socio Gerardo Salinas para realizarlo. Yo estoy convencida porque en mi trabajo cotidiano se me materializaron las necesidades y en ese sentido está su éxito y su viabilidad. Aunque el proyecto tiene esta visión espectacular, en realidad implica cuatro salas de 250 butacas, dos bóvedas cuyo destino es el material que actualmente custodia Imcine sin características de preservación y un estacionamiento de varios pisos. No vamos a construir siete pisos de salas de exhibición para quién sabe qué. Hay un público, hay una oferta cinematográfica, hay seis mil películas mal resguardadas, las bóvedas de la Cineteca están al 90 por ciento de su capacidad, tenemos capacidad para recibir filmes los próximos tres años. ¿De quién va a ser responsabilidad del patrimonio fílmico nacional si ya no hay espacio?

Este artículo se publicó originalmente en la sección de cultura del diario El Financiero (25/VII/2011).


 

 

La Cineteca Nacional siglo XXI: remodelación y crecimiento

julio 12, 2011

La Cineteca Nacional será objeto de una renovación exaustiva que costará 380 millones de pesos y la dejará con diez pantallas (actualmente tiene seis), un estacionamiento más amplio y más áreas verdes, además de bóvedas y un laboratorio de restauración digital. Una vez concluídas las obras, será renombrada como la Cineteca Nacional del siglo XXI, misma que tendrá mil butacas más, 36% más de programación. Se construirán dos nuevas bóvedas, que se añadirán a las cinco ya existentes que albergan en condiciones óptimas el acervo fílmico constituido por más de 15 mil clásicos del cine mundial, en formato de 35 y 16 mm; y la quinta conserva el acervo no fílmico, dividido a su vez en videográfico e iconográfico, con carteles, fotomontajes, fotografías, diapositivas y negativos. También se construirá un Laboratorio de restauración digital y capacitación de alto nivel para profesionales involucrados, que permitirá ofrecer mayores facilidades de acceso a la información acerca del patrimonio fílmico nacional.

El terreno donde actualmente se encuentra el estacionamiento y ocupa el 42.47% del área total de la Cineteca Nacional, ahora tendrá seis niveles y una capacidad para 528 automóviles, lo que liberará 70% del espacio para áreas verdes y foros de usos múltiples para funciones gratuitas al aire libre con capacidad para alrededor de 700 espectadores.

En total, se construirán 28 mil 897 metros cuadrados, de los cuales 7 mil 110  estarán destinados a áreas verdes, ya que en las instalaciones actuales sólo existen 3 388 m2 y son zonas restringidas. Actualmente las salas de cine tienen una capacidad de 2 050 butacas y crecerán a 3 050. Asimismo, la superficie actual de las bóvedas también aumentará de 1 588 m2 a 2 288 m2 y podrán resguardar  50 mil películas más. La Galería y el Laboratorio de restauración digital tendrán una superficie de 525 m2, mientras que se optimizará el espacio de oficinas que actualmente ocupan mil 916 m2 y se reducirán a mil 862 m2. Los locales comerciales también tendrán una mayor presencia aumentando de 5 a 11. Del actual estacionamiento se aprovechará el 50% del mismo y aumentará un 25% la cantidad de cajones, de 422 a 528. De este modo, la Cineteca Nacional aumentará su superficie construida de 24 430 m2 a 28 897 m2.

La Cineteca Nacional continuará abierta al público en horario regular con al menos cuatro salas en funcionamiento y tomará todas las medidas de precaución necesarias para evitar cualquier accidente o molestia a los usuarios. El proyecto está a cargo del Despacho Rojkind Arquitectos.

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