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Suspenso y asesinato muxe en tono “Carmín tropical”, de Rigoberto Perezcano

octubre 15, 2015

Sentir que estamos viendo la realidad misma

Por Sergio Raúl López

Insertado en la particularísima realidad juchiteca, donde las familias aceptan e integran en su seno a los miembros masculinos que integran un tercer género, los muxes, Rigoberto Perezcano se aleja del folclor y del exotismo al entregar un magnífico thriller policiaco, Carmín tropical, en el que un exitoso cantante de cabaret decide volver a la ciudad zapoteca que abandonó para investigar el terrible asesinato de quien fuera su íntima amistad en los años previos a su huída.

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Para mejor contrastar una historia oscura, en torno a un salvaje homicidio por homofobia, así como a un asesino inesperado y al acecho, sirvan los alegres, vivos y calurosos tonos istmeños de Juchitán de las Flores –como versa la canción–, porque entre los aires del Istmo de Tehuantepec, sus playas y hamacas, entre sus camisas holgadas y calzados ligeros, entre las mesas playeras goteadas por cervezas heladas y las recámaras de camas sin cobijas, con el sempiterno ronronear de los ventiladores, las bicicletas y motonetas como el más fresco medio de transporte, siempre con la necesidad de avanzar huyendo de los calores caniculares o de guarecerse de ellos en los ajados bares donde ocurre la vida nocturna local, al refresco de infaltables cocteles de ron con cola, transcurre una película en clave de suspense y de thriller policial.

Los muxes, presa frecuente del exotismo folcloroide que suele hallar en sus trajes de tehuana, en sus collares, aretes y hasta dientes de oro, y en la permisividad de los habitantes de la mayor ciudad de la zona zapoteca para con estos homosexuales perfectamente asumidos e integrados, en Carmín tropical (México, 2014), segundo largometraje de ficción de Rigoberto Perezcano, son lo mismo uno víctima, Daniela (interpretada por Sharon Celeste Conde Villalobos, ganadora del certamen oaxaqueño Belleza Gay 2014), que detectives improvisados que han decidido volver al pueblo del que salió huyendo para abrazar una carrera como cantante de cabaret, Mabel (una increíble caracterización de José Pescina, que injustamente no se le ha reconocido con ningún premio) y de sus antiguos amigos a los que abandonó, pero que lo reciben no sin ciertas rencillas, Darina (un Juan Carlos Medellín con cejas depiladas) y el Faraón Morales (Everardo Trejo, con rayitos dorados en el cabello y un aire juangabrielesco).

Pero todo ello entregado en una sensación orgánica, para nada exagerada ni excesivamente repleta de abalorios ni de detalles tropicales, sino corriendo al ritmo natural de la vida en aquellas regiones del litoral atlántico, con una paleta de tonos sí encendidos, como corresponde a la zona, pero sin necesidad de imprimirles lo artificioso, recargado y rutilante que la cinematografía industrial ha adosado no sólo a lo oaxaqueño, sino a toda producción que supuestamente refleje lo mexicano, pero que en realidad lo torna en curiosidad o artesanía barata para turistas, en el que el muxe convive con policías que ya no investigan como el comandante Rómulo (Marco Petriz) o el “Pareja” (Marco Antonio Aguirre), y con un guapo y encantador taxista, Modesto (Luis Alberti), del que va enamorándose de manera inexcusable, despeñándose en ese punto ciego tan oscuro como atractivo.

Con estudios de cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (cuec) de la unam, Perezcano entrega su tercer filme, tras su debut con xv en Xaachila (México, 2002), ganador como Mejor Mediometraje Documental del primer Festival Internacional de Cine de Morelia (ficm) y luego presentó Norteado (México-España, 2008), ganador de diversos reconocimientos en Bratislava, Bruselas, Friburgo, Marrakech, Rótterdam, San Sebastián o Tesalónica y de un Ariel a Mejor Edición, ahora entrega Carmín tropical, también estrenada en el xii ficm, donde ganó el premio a Mejor Largometraje Mexicano y, más tarde, el Ariel a Mejor Guión, otorgado por la Academia Mexicana de Cine, la producción de Cinepantera y Tiburón Filmes, se estrenará en la cartelera mexicana el 9 de octubre, con distribución de la empresa Piano.

El relato, el tono, los detalles minuciosos y el propio retrato regional istmeño de Carmín tropical han ido construyéndose a lo largo de tu carrera fílmica. ¿Cómo haces para convertir en proyecto cinematográfico estas inquietudes?

Para mí es muy importante saber que requería un proceso largo y de una retrospección propia y muy profunda en el sentido de qué es lo que quieres contar, qué es lo que eres, qué te interesa y qué puedes relatar en este momento. En efecto, Carmín tropical fue un proceso que me llevó muchísimos años de mi vida pero que también se inserta dentro de mi trilogía oaxaqueña, un proyecto que siempre he mencionado, pues creo que Norteado, Carmín tropical y el siguiente largometraje que ya estoy escribiendo, La vereda del chivo, son justamente las películas que quiero contar en este momento de mi vida. Creo que cada una va a tener su vida propia, su naturaleza única y, sobre todo, forman parte de un proceso de hacer películas en el estado de Oaxaca. Y eso es lo único que tienen que ver entre sí: que están filmadas y tienen un tratamiento oaxaqueño, pero en sí no van a tener nada que ver. No sé si haga una cuarta película así, espero que sí, pero no se va a parecer a ninguna de esta trilogía oaxaqueña. Creo que voy a tener que seguir arriesgándome, de seguir buscando formas y caminos narrativos que me resultan importantes, en el sentido que me gusta investigar qué es lo que quiero decir en cada película, qué tanta energía, voluntad y capacidad tengo para contar películas que no se parezcan y que no tienen una línea, pero sobre todo, que no me hacen seguir una fórmula. Si algo he visto en los últimos años en el cine mexicano, es que se siguen fórmulas, caminos que ya están hechos y, como artista o como realizador cinematográfico, me parece que eso es una contradicción. Creo que uno tiene la misión y, hasta cierto punto, la obligación de sugerir cómo se puede contar una película. Sé que mis tres películas no tienen nada que ver, pero también que son procesos muy personales, muy interiores, que me gusta seguir y que espero poder terminar.

Cierto, hay muchos retratos en torno al fenómeno juchiteco de los muxes, pero casi siempre con sus collares y aretes de oro, sus vestidos coloridos de gala, y no necesariamente retratan su vida diaria, cotidiana. Y en eso te involucraste, más allá del género policial y del tono de thriller, veo una recreación no folcloroide, del día a día de la vida en el Istmo.

Era fundamental, insisto. Creo que era necesario hablar de ese tema pero sin parecerse a las demás películas, porque hay que tener una voz propia. Quizá mi postura es un poco soberbia, pero es la parte más honesta que tengo. Si voy a hacer una tercera película, de un tema que creo que no se ha tratado mucho en México, que tiene una forma diferente de contarse, y eso es lo que me interesa, porque me está costando trabajo, porque tengo que investigar sobre el tema, porque tengo que leer la literatura y ver las películas al respecto. No iría por un camino que no me va a crear un conflicto y un interés propio al estar desarrollando esta película. En Carmín tropical está el tema, pero no se ha tratado de esta forma, no sé, a lo mejor después habrá una película de otro cineasta sobre un muxe que quiere ser arquitecto o ingeniero, pero no un thriller, que es un género muy complicado y que hace única la película.

E, insisto, fuera del retrato turístico.

Sobre todo, como oaxaqueño, lo que menos quiero es que mi trabajo parezca producido por la Secretaría de Turismo.

El único muxe real, es la víctima, y elegiste a la reina muxe, pero del otro lado, los actores están muy fielmente caracterizados, con un trabajo muy profundo de creación de personajes y muy vivencial, pues estuvieron en Juchitán, en la Vela Muxe y conocieron a mucha gente de esta comunidad. Creo que eso le aporta fortaleza a la cinta.

Creo que no se puede hacer una película si no quieres ser profundo. Fue un trabajo muy agotador con todos los actores, con José Pescina, con Luis Alberti, Marco Petriz, con Everardo Trejo, les di muchísima literatura, ejemplos visuales, les enseñé algunas películas, fue un proceso muy largo. En ese sentido estoy muy claro, creo que si quiero hacer otra película voy a tener que ser más exigente conmigo mismo, más profundo con los posibles actores porque, de lo contrario, no voy a encontrar el resultado que quiero en el momento que esté en el set, voy a exigirles, sin haberlos entrenado, indicado y advertido que les iba a exigir muchísimo como personas, como actores, para que, en el momento que estemos en el set, recibamos los frutos de habernos adentrado a esa profundidad como personajes.

Además creciste tu rango de personajes. El elenco de Norteado era un trío o, si se quiere, cuatro personas. Acá son muchas más, que aparecen y desaparecen, es mucho más complejo, pues vas conociendo a cada uno. ¿Cómo fue dirigir una producción más grande?

Fíjate que también aprendí eso. Es muy complicado mantener a todos en una misma línea, es un aprendizaje que tengo dentro de la dirección de actores. Es mucho más complicado porque cada actor tiene una forma de trabajar, una personalidad y había que llegar de diferente manera con cada uno. Pero para mí era muy importante saber que estaba trabajando con los actores que había elegido y con los que sabía que iba a tener esos resultados. Y sí, los encontré, y eso me dio un aprendizaje muy importante para mi trabajo. No podía quedarme en la fórmula de una película como Norteado, con cuatro personajes, fueran adolescentes o universitarios, uno tiene que variar y exigirse. Creo que en este momento de mi vida una película tiene que exigirme mucho y debo sentirme atraído por el tema.

Y sentirte atraído por el reto de poderlo reflejar. No son actores oaxaqueños, pero los crees y los sientes absolutamente verídicos y eso destaca como un toque de madurez, en la cuestión de personajes.

A mí, particularmente me gusta mucho el trabajo con los actores. Me fascina el hecho de entablar un diálogo humano y profesional con ellos, puesto que son identidades que me van a permitir construir el relato que estoy pretendiendo. Entonces, no puedo entender una relación con los actores que no sea agarrarse de la mano y saltar al vacío juntos, sin saber si vamos a caer parados o vamos a azotar, revolcados. Lo importante es mantenerse unidos, de la mano, y haber saltado ese precipicio, eso es lo más interesante y creo que es una regla de lo que pretendo como director, el hecho de poder trabajar con gente que sé que se va a arriesgar, que va a tener que trabajar muchísimo para lograr lo que yo pretendo.

Aunque involucra la prestancia de un muxe que regresa a la tierra de la que escapó, lo que sugiere que no es el aparente paraíso gay que podría pensarse, pues Mabel sólo volvió para investigar qué pasó con su amiga asesinada, no buscas el efectismo con que se les relaciona, pues hay un tono muy natural, orgánico. ¿Cómo lo lograste en la foto, en el sonido, en la música, en los ambientes, en el vestuario?

Hay cierta forma orgánica de trabajo que ya tengo con todos mis colaboradores, quienes hicieron posible esta película, empezando por Cristina Velasco en la producción, que hizo un trabajo formidable; Alejandro Cantú en la fotografía; Miguel Schverdfinger en la edición; Pablo Tamez en el sonido; Ruy García en el diseño de sonido, son gente que ya me conoce y que ya sabe lo que quiero contar, pues me gusta ser muy claro en mis indicaciones y, sobre todo, me gusta encontrar ese naturalismo. Si algo disfruto de Norteado y de Carmín tropical es que el público se pregunte si está viendo un documental cuando son ficciones puras y eso lo logro a través de un trabajo muy específico y muy puntual: dónde va a ir la cámara, cómo se va a escuchar la escena, cómo se tiene que ver el actor, su ropa, cómo se debe lograr la ambientación, con Ivonne Fuentes en la dirección de arte y con la que he trabajado muchísimo. Son compañeros que ya entienden lo que quiero, porque heos venido consolidando una forma de realización a través de muchísimo tiempo, al grado que ya entienden y saben perfectamente que me van a proponer cosas que me van a gustar y que voy a aceptar, no algo que les voy a rechazar. Lo que pretendo es que sea muy natural, muy orgánico, un trabajo que me permita sentir que estamos viendo la realidad misma.

Otra cosa interesante es que los colores no están en los vestidos ni en las joyas, sino en la naturaleza misma. En las sillas de colores, en las cuentas de vidrio, en las luces fuera de foco, en la lluvia, en estas sensaciones que te da la película, que no sólo corre en los personajes y en el drama, sino en los detalles minuciosos de que está repleta. ¿Qué tanto procuras los detalles de este tipo?

Fíjate que hay algo muy chistoso que también he aprendido de esta segunda película: empiezo a ver el monitor en el centro y luego lo recorro en espiral hasta terminar y a partir de ahí puedo saber si me gusta o no el cuadro, es algo que obviamente tiene que ver con una neurosis, pero así me gusta verlo, a través de ese punto en el centro y de esa espiral que empieza a girar y girar en círculos hasta que llega a terminarse el monitor, entonces, digo que está perfecto pero si encuentro algo, digo que no me gustó esto o aquello, cómo está maquillada, por ejemplo. Hay una cosa que recuerdo muy bien y me encanta: justo antes de ver cantar a Mabel paré todo, hasta las luces, pedí que aguantaran un momento y que le cortaran las pestañas, porque estaban muy largas, pues era un elemento que el personaje no venía manejando y que no quería en ese momento. Obvio, fue una locura, pero creo que funciona y que de alguna otra manera sigue permitiendo que la gente se comunique con cada segundito o milésima de segundo que tiene la película y eso es para mí lo más importante.

Son sensaciones de alerta fílmica que no se pueden definir.

Totalmente. Te das cuenta que hay algo que te está gustando y algo no, entonces es tratar de corregir lo que no te gusta porque se está saliendo de lo que quieres contar y de lo que quieres decir de la película.

En Oaxaca hay un ámbito de creación inmenso, impresionante, plástico, literario, poético, musical, textil, culinario y mezcalero, ¿pero dirías que existe un bloque fílmico oaxaqueño?

Voy a hablar de mi caso. Creo que hay muchísimos artistas y de formas de expresión. Si algo respeto muchísimo de los escritores, de los pintores, de los escultores, de los músicos, hasta de los maestros mezcaleros, es que se están arriesgando y en sus propuestas siempre hay orgullo, hay algo que reafirma que no se están repitiendo, sino que proponen y sugieren por dónde van las cosas. Y eso me mueve mucho a mí, como cineasta, en el sentido de lo que pretendo decir como realizador oaxaqueño. Respeto muchísimo el trabajo del maestro Nacho Ortiz, de Jorge Pérez Solano, de gente que está haciendo películas, pero la fortuna de todo esto es que no nos parecemos, que somos completamente diferentes y que espero que los jóvenes que nos ven como una referencia cercana traten de encontrar su propia voz. Eso, para mí, es muy importante. Con esta segunda película de ficción he descubierto algo que en Norteado aún no me quedaba tan claro: son muy importantes los festivales, las alfombras rojas, los comentarios de la crítica, lo que diga la prensa, pero lo verdaderamente relevante es darme cuenta si voy evolucionando como director o no. Y esa respuesta solamente la tengo yo. Eso es muy importante para mí, no lo había visto en Norteado y ahora lo veo muy claramente en Carmín tropical, ahora me interesa mucho más ver y saber qué estoy haciendo, qué tan satisfactorio me resulta pero, sobre todo, saber qué tanto voy evolucionando. Y hablo de recetas y de caminos, porque siento que hay cineastas que se repiten en cinco películas y ya no sé si querré ver su octava película, si siguen. Lo importante es que hay que evolucionar, partir de muchas formas, saber contar historias de diferente manera. Norteado tiene una temática, un estilo, un humor que no había visto en el cine de migrantes, sin que fuera una tragedia, un lamento, sino que entendamos lo que está pasando con el sentimiento de un migrante. Y hemos visto muchos documentales sobre los muxes, pero no habíamos visto este tema a través de la investigación criminal del suspenso, como en Carmín tropical, que en México es casi imposible que alguien se atreva a tratarlo por lo complicado que es. Sin embargo, el resultado es muy satisfactorio para mí, me metí en un género muy complicado pero que me gusta muchísimo y que seguiré explorando quizás en el género negro. Para mí es muy importante investigarme y profundizarme en el tema que quiero contar, ojalá un día haga una comedia en forma, que hable de situaciones divertidas y profundas de la vida. Creo que saber que evoluciono es sentirme contento. No repetir una película que me funcionó hace unos años porque sé que funcionará para un festival o para una alfombra roja.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 42 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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En su número 42, la revista Cine Toma alcanza siete años de vida, con una imagen de Carmín tropical, de Rigoberto Perezcano, en portada

septiembre 5, 2015

IMITACIÓN Y PRESTIDIGITACIÓN

Los efectos especiales y otros malabares audiovisuales

• Los artífices de los oficios cinematográficos, tanto visuales como sonoros, desde efectistas como Miguel Vázquez, Jorge Farfán y Manuel Roberto García; los sonidistas Martín Hernández y Fernando Cámara, el director Ismael Rodríguez, el escenógrafo Gunter Gerzso, el escultor Rubén Rivera.

• Industria: El apagón digital en televisión y la transición satelital en cines; la plataforma en red FilminLatino. Académicas: El México de la Mecánica nacional, de Luis Alcoriza; aspirantes mexicanos al Goya y al Oscar. Desde la Filmoteca de la UNAM: La semana del nitrato. Curso de actuación para cine: Las audiciones. Libros: Medio cine, de Alberto Blanco.

• Festivales: 13º Festival de Morelia; 10º DocsDF; 10º Shorts México; 5º EcoFilm Festival; 19º Tour de Cine Francés, y 8º Mórbido. Estrenos: Carmín tropical, de Rigoberto Perezcano; Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero, de Gustavo Moheno; Dólares de Arena, de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán; Alicia en el país de María, de Jesús Magaña, y Ella es Ramona, de Hugo Rodríguez.

• Cine-Toma. Revista Mexicana de Cinematografía alcanza siete años de existencia como una publicación especializada en la reflexión, el análisis, la crítica, la información y, en general, en la cultura fílmica. Circula bimestralmente por toda la República Mexicana, tanto impresa como electrónica.

Portada CINE TOMA 42-1ChLa revista bimestral Cine Toma se ha mantenido circulando con regularidad durante siete años —desde su lanzamiento, en octubre de 2008—, y arriba a su número 42, Imitación y prestidigitación. Los efectos especiales y otros malabares audiovisuales, que circulará por la República Mexicana durante septiembre y octubre de 2015. En este tomo se reproduce en portada una imagen de la película ganadora del xii Festival Internacional de Cine de Morelia, Carmín tropical (México, 2014), segundo largometraje de ficción de Rigoberto Perezcano; con su protagonista, el actor José Pescina, caracterizado como “Mabel”, un muxe que retorna a su natal Juchitán para indagar un crimen de homofobia contra un amigo del pasado.

La principal prueba de la realidad del cine es, justamente, la existencia de los efectos especiales. Suena paradójico, es cierto, pero ocurre, justamente, que la propia proyección de imágenes en movimiento no puede considerarse la copia o el reflejo exacto de la realidad, sino meramente una imitación de la misma, conseguida mediante un artilugio mecánico o electrónico.

En este número de aniversario, nos adentramos en los trucajes y en las representaciones que han de realizarse en el ámbito cinematográfico con tal de que las películas sigan pareciéndonos reales. Es un homenaje a los técnicos, especialistas, artistas, creadores y a todos los trabajadores de la industria fílmica, tradicionalmente invisibilizados, cuyo trabajo debe ser callado pero de gran calidad, de gran oficio, de gran arte. Con un dossier concentrado en explorar los efectos especiales físicos, mecánicos y pirotécnicos en la industria mexicana, pero también el sonido, la escenografía y la escultura en el ámbito de la creación cinematográfica. Sus páginas inician con un repaso por la historia primigenia de los primeros prestidigitadores visuales, a partir de los hermanos Lumière y Georges Méliès, en un ensayo de Pedro Paunero. En seguida, se ofrece el testimonio del efectista Miguel Vázquez, cuya larga trayectoria y desarrollos técnicos, le merecieron el Ariel de Oro en este 2015, en una entrevista realizada por Luis Carrasco; después aparece otra entrevista, ahora con Jorge Farfán, miembro de una muy prominente familia especializada en efectos especiales con 40 años de experiencia, de Fabián de la Cruz Polanco, y finalmente Manuel Roberto García aborda la transición digital en los efectos especiales y cómo se instauró la categoría de Mejores Efectos Visuales en los premios Ariel, en charla con Octavio Maya Rocha. Dos especialistas en sonido aparecen posteriormente, ambos nominados al Oscar en la categoría Mezcla de Sonido: Martín Hernández, por su trabajo en Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) (Birdman (or The Unespected Virtue of Ignorance), Estados Unidos, 2014, de Alejandro González Iñárritu), en un texto de Luis Carrasco, además de Fernando Cámara, por su trabajo en Apocalypto (Estados Unidos, 2006, de Mel Gibson), quien habla de su renuncia a Titanic (Estados Unidos, 1997), con Salvador Perches. Reproducimos los fragmentos de las Memorias (dgp-Conaculta, 2014), de Ismael Rodríguez, respecto a los efectos que logró en Los tres huastecos (México, 1948), así como en Pepe el Toro (México, 1952); luego se revisa la labor del espléndido pintor de origen alemán, Gunter Gerzso, en sus fructíferos años como escenógrafo del cine mexicano en plena Época de Oro, en un ensayo de Perla Schwartz; también ofrecemos las remembranzas del escultor Rubén Rivera, orfebre de la pieza del Cronos, el objeto clave en torno al cual gira el relato de la cinta debut de Guillermo del Toro de 1993, y se ofrece un recuento de las cinco cintas más destacadas en cuanto a efectos especiales, realizada por Irving Torres Yllán.

En otros contenidos, en la sección Industria, el académico Tonatiuh Lay ofrece un ensayo sobre el inminente apagón digital en la televisión mexicana, así como ejemplos de la próxima convergencia digital y vía satélite en las salas cinematográficas; en tanto que Paola Stefani explica las bases sobre las que se construyó el proyecto de la plataforma digital FilminLatino, impulsada por el Instituto Mexicano de Cinematografía, que comenzó a funcionar a mediados de julio. Académicas contiene un ensayo de José Xavier Návar sobre Mecánica nacional (México, 1972), de Luis Alcoriza, incluida en la colección Ganadores del Ariel, editada por Alfhaville y la amacc; así como la lista de películas inscritas que aspiran a representar a México en los premios Oscar y Goya. Desde la Filmoteca de la unam, anuncia el irrepetible ciclo La semana del nitrato, con filmes proyectados en la vieja cinta de nitrocelulosa. En su undécima entrega, el Curso de actuación para cine, de José Sefami, aborda las audiciones, ese mal necesario. Libros presenta una selección de poemas de Alberto Blanco de su más reciente publicación, Medio cine (Ediciones Sin Nombre, 2014).

En Festivales, en un artículo colectivo de Daniela Alatorre, Cristina Alemán, Paula Amor, Pablo Baksht y Andrea Stavenhagen, se aborda el XIII Festival Internacional de Cine de Morelia; los directores ejecutivo y artístico del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsDF), Inti Muñoz y Pau Montagud, hacen un ejercicio crítico y memorioso en torno a su  primera década de existencia; la primer década del Shorts México se presenta desde la perspectiva de su director fundador, Jorge Magaña; además, se habla del VIII Festival Internacional de Cine Fantástico y de de Terror Mórbido, en testimonio de su director fundador, Pablo Guisa; del V Festival de Cortometrajes Ambientales EcoFilm, en artículo de su coordinadora, Sandra Peregrina, y se da un vistazo al XIX Tour de Cine Francés, por parte del crítico Jean-Christophe Berjon. En Estrenos se incluyen entrevistas con Rigoberto Perezcano, por Carmín tropical; con Israel Cárdenas, codirector con Laura Amelia Guzmán, de Dólares de arena, de Salvador Perches; con Gustavo Moheno por Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero, y con el director Jesús Magaña y la protagonista y productora Bárbara Mori, por Alicia en el país de María.

En su séptimo aniversario, Cine-Toma circulará durante septiembre y octubre por todo el país en locales cerrados y, en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

El cuadragésimo segundo número de Cine-Toma. Revista Mexicana de Cinematografía, publicación bimestral editada por PasodeGato, Ediciones y Producciones Escénicas, circulará durante septiembre y octubre de 2015 por todo el país, en locales cerrados como Sanborns, Caffé Caffé, Cineteca Nacional y Filmoteca de la unam; así como en las librerías Educal, Sótano, FCE, Gandhi, Julio Torri de la UNAM, El Foco, Ceuvoz y Foro Shakespeare. Su edición electrónica está disponible en Revistas Digitales Sanborns.

Para entrevistas o mayor información, comuníquese a los teléfonos 56 88 92 32 y 56 88 87 56; al correo electrónico cinetoma@gmail.com, o acuda a las oficinas, ubicadas en el callejón Eleuterio Méndez 11, colonia Churubusco-Coyoacán, C.P. 04120, en la Ciudad de México.

Los invitamos a visitar nuestra bitácora en línea (revistatoma.wordpress.com),

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Abierta, la convocatoria para el 29 FICG

julio 18, 2013

Convocatoria-FICG29

La vigésimo novena edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), se realizará en la capital de Jalisco entre el 21 y el 30 de marzo de 2014, teniendo a Quebec como invitado de honor, por lo que ha abierto su convocatoria oficial para productores y realizadores de Iberoamérica a inscribir sus películas en sus diferentes secciones. En la Sección Oficial en Competencia se integra por las secciones Largometraje Iberoamericano de Ficción, Premio Mezcal a la Mejor Película Mexicana, Documental Iberoamericano, Cortometraje Iberoamericano, Premio Rigoberto Mora (para cortometrajes de animación mexicanos de la sección Cortometraje Iberoamericano) y Premio Maguey (para largos de ficción y documental de temática queer y  LGBTTTI), además de sus secciones paralelas.

La fecha límite para llenar la ficha de inscripción es el viernes 15 de noviembre de 2013. Los seleccionados serán anunciados el lunes 27 de enero de 2014.

FICG29

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