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“Desierto”, de Jonás Cuarón, representante mexicana al Oscar

septiembre 14, 2016

Las elegidas, de David Pablos, película seleccionada por la AMACC para el Goya

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Jonás Cuarón. Foto: Sergio Raúl López.

La mañana del miércoles 14 de septiembre, en la Cineteca Nacional, la actriz Dolores Heredia, presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), realizó el anuncio de que el largometraje Desierto (México-Francia, 2015), de Jonás Cuarón, fue seleccionadas por el organismo para representar a México en la categoría a Mejor Película en Lengua no Inglesa, en la octogésima novena entrega de los Premios Oscar, que entrega la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los estados Unidos (AMPAS, por sus siglas en inglés), a realizarse el domingo 26 de febrero de 2017.

También informó que el filme Las elegidas (México-Francia, 2015), de David Pablos, fue designada para representar a México en la categoría Mejor Película Iberoamericana para la trigésima primera ceremonia de los premios Goya de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, que será efectuada en febrero de 2017.

El proceso de elección, realizó del 3 de agosto al 13 de septiembre de 2016, luego que 16 películas se inscribieron para competir por la selección al Oscar y otras 14 por el Goya. El Comité de Elección estuvo integrado por 149 representantes de la comunidad cinematográfica.

La AMACC notificará a sus academias pares sobre esta decisión.

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David Pablos. Foto: Sergio Raúl López.

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El terror y la angustia de cruzar el “Desierto” de Jonás Cuarón

abril 15, 2016

Ya es un muro lo suficientemente duro

Por Sergio Raúl López

No hay muro que alcance ni zona árida que detenga la férrea voluntad de los migrantes por encontrar mejores condiciones de vida y lograr ahorros yendo a trabajar a los Estados Unidos. Sin embargo, a la proeza de cruzar el territorio mexicano hay que sobrevivir el paso del desierto, árido, interminable e implacable, al igual que las persecuciones de la patrulla fronteriza y también la locura asesina de los habitantes de las poblaciones de la zona que, armados no sólo de rifles y escopetas, sino de un odio incontrolable contra los mexicanos, por lo que cazarlos se les ha vuelto un deporte.

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La frontera no es una línea divisoria, sino un limbo. No es una verja, una malla de alambre o un muro de altura excepcional que haya de cruzarse, sino la zona que lo rodea y lo circunscribe y que ha de recorrerse en un fatigante y agotador traslado. La frontera es el extenso erial tanto previo como posterior que existe en ambos territorios limítrofes. La frontera es la migración ilegal de trabajadores mexicanos y su tortuoso peregrinar como seres humanos fragilizados y en riesgo perpetuo, presas de una real angustia y en permanente amenaza, frecuentemente concluida en tragedia, sólo para transitar hacia el territorio vecino que les está vedado por leyes y regulaciones inhumanas e injustas.

Y en el caso del territorio en el que se dividen México y los Estados Unidos, es una árida región de calores y fríos extremos, poblada de cactáceas, de serpientes, de agentes de la Border Patrol. La frontera misma es algo similar al infierno mismo no una simple línea divisoria sino un desierto tan mortal como terrible, franca barrera para lograr emigrar, el mayor de los muros, peligrosa y forzosa vía de paso, interminable extensión de la nada, cruel y desgarrador, implacable, inhóspito.

Un desesperanzador desamparo es lo que vive un nutrido grupo de migrantes latinoamericanos en su intento por cruzar ilegalmente la frontera en el segundo largometraje de ficción, Desierto (México-Francia, 2015), del cineasta Jonás Cuarón (Ciudad de México, 1981), que ha decidido retratarlo de manera ampliada. Y los mexicanos y centroamericanos, asustados y desesperados, sin vuelta ni escapatoria posible, habrán de intentar cruzar esas planicies polvosas, esas arenas infinitas, como única vía para solventar su deseo por hallar mejores condiciones económicas cuando la camioneta de redilas que habría de atravesarlos se avería sin reparación posible, tal y como dictamina el mecánico-migrante Moisés (Gael García Bernal con sui generis acento norteño que recuerda al Cursi portero de hermano Rudo), que intenta volver por su hijo tras haber sido deportado.

Abandonados a medio camino, el grupo de viajeros ha de internarse en el desierto del título –en realidad filmado en locaciones bajacalifornianas: Mexicali, Tecate y San Ignacio–, bajo la ineficaz guía de los inseguros y poco comprometidos coyotes Lobo (un cruel Marco Pérez apresurándolos cual ganado al grito de “¡Arre!”, frase recurrente de Aurelio Casillas, en la teleserie El Señor de los Cielos, inspirado en el narco Amado Carrillo) y Mechas (un nervioso y acelerado Diego Cataño, con insólito corte de futbolista y no de pollero), solamente para descubrir que la insolación, la deshidratación y los animales ponzoñosos serán el menor de sus males.

En esa zona árida, donde ni la policía fronteriza desea realizar la menor vigilancia, aparece un solitario cuanto antisocial cazador de conejos, Sam (un Jeffrey Dean Morgan iracundo, tan envejecido como correoso), armado de una botella de bourbon, de un rifle de mira telescópica, de un cuchillo para desollar presas y de un perro pastor alemán entrenado para matar, que recorre la zona en su camioneta, oyendo música blue grass y country, quien decide cazar a los mexicanos indocumentados, por un añejo trauma que no queda claro.

De esta manera, Desierto pone distancia de las incontables producciones tanto mexicanas como estadounidenses que relatan el peregrinar de los mojados y que regularmente los retratan únicamente como víctimas de la pobreza, de la injusticia, de la xenofobia, para convertirse en un dinámico ejercicio de género de terror clásico, en tono de thriller, con un grupo de viajeros que debe escapar de la muerte a manos de un monstruo que amenaza las vidas de todos, un muy real y tangible minute men, empecinado con impedir que los mexicanos invadan la “tierra de los libres” –“The Land of the Free”, como reza su himno nacional.

Así, comienza una angustiante huida a través de planicies descubiertas, perfectas para el tiro al blanco en el que el propio desierto resulta el personaje principal de este drama de gran acción y suspense, con fotografía de gran esfuerzo físico de Damián García, música nerviosa y machacona de Woodkid –el francés Yoann Lemoine, encargado de la banda sonora–, en un filme de acción repleto de emociones, cuyo mayor mérito es justamente el mantener al espectador en una ruleta rusa emocional con criterios del cine de gran industria, algo inusual para una producción totalmente hecha en México.

Tras entregar un primer largometraje independiente, Año uña (México, 2007), del cortometraje documental La doctrina del shock (Canadá-Reino Unido, 2007), al lado de la ensayista Naomi Klein, y el cortometraje Domingo (México, 2014), Cuarón coescribió con su padre la multipremiada cinta Gravedad (Gravity. Estados Unidos, 2013, de Alfonso Cuarón) –ganador del premio Oscar–, y el cortometraje Aningaaq (Estados Unidos, 2013), como espejo a dicha historia no en el espacio sino desde Alaska.

Luego de estrenarse mundialmente en el cuadragésimo Festival Internacional de Cine de Toronto (tiff), donde fue reconocida con el Premio de la Federación Internacional de Críticos de Cine (fipresci), Desierto luego compitió en la Selección Oficial del Festival de Cine de Londres y tuvo su estreno en México en el décimo tercer Festival Internacional de Cine de Morelia (ficm). Producida por Esperanto Kino y el estímulo fiscal Eficine 189, en coproducción con Orange Studio, cg Cinema y ag Films, y en asociación con im Global, el filme estrenará en la cartelera mexicana el 15 de abril en 400 pantallas con la empresa Cinépolis Distribución.

Tu concepto de frontera no es el de una línea, sino todo lo que hay alrededor de ella. No es, en realidad, el límite entre dos países, sino un territorio ampliado en términos geográficos.

Es que eso es muy impresionante. Cuando empecé a viajar y a conocer distintos desiertos para conocer más a fondo el tema, lo que me impresionaba mucho de los desiertos fronterizos es que de repente ni te das cuenta que ya cruzaste. La frontera es una línea muy imaginaria y de ambos lados el desierto es el mismo. Al fin y al cabo los gringos están invirtiendo grandes cantidades para crear un gran muro cuando, al fin y al cabo, el desierto es ya un muro lo suficientemente duro. Cuando te enteras de todas estas historias, cruzar el muro es lo más fácil, lo difícil es cruzar el desierto y llegar a Phoenix o a Tucson.

Los migrantes son gente muy fuerte, son sobrevivientes.

Totalmente y eso a mí me interesaba mucho. Con Gael siempre platiqué de estas imágenes finales de él cargando a la chava en medio de la nada. Ya para llegar al desierto cruzaron uno aún más duro que es México, entonces sí es gente con mucha fuerza, por eso me interesaba hacerlos héroes como personajes, porque estamos acostumbrados a ver al Marine o al espía gringo como héroes y estos personajes que la gente nunca voltea a ver son mucho más fuertes y mucho más rudos que cualquier James Bond.

Además, es tan árido el clima que ni la Border Patrol tiene la voluntad de perseguir migrantes. Sólo un loco como un Minute Man, un vigilante, el que lo hace. Y el personaje de Jeffrey Dean Morgan es una contraparte terrorífica pero a la vez de una muy humana fragilidad enloquecida.

Desde que empezamos a escribir el guión, me impresionaba mucho del personaje de Jeffrey y de los mismos Minute Man, era que los vigilantes siempre me interesaron porque es gente que está loca: tomaron las armas y van a vigilar la frontera, pero llegaron a ese estado porque la situación económica en el sur de Estados Unidos está muy jodida y si además tienes a todos estos políticos que justifican esa crisis usando a los migrantes como chivo expiatorio, es cuando se les voltea. A mí me interesaba crear un asesino, porque sus acciones son las de uno, pero que sus emociones fueran humanas, no caer en un Freddy Krueger. Quizás de mis momentos favoritos es cuando Gael le grita y Jeffrey se rompe aterrado. Yo en la secundaria sufrí de mucho bullying, pero cuando por fin te volteas y reaccionas con tu bully, resulta que es igual de frágil que uno mismo.

El vigilante tiene una mascota, un perro entrenado para matar, al que aprecia más que la vida de cualquier migrante. Además, en una película filmada con luz natural, el animal protagoniza el único efecto especial de la cinta.

El fuego en el perro fue quizás nuestra preocupación más grande en el rodaje y volvimos a esa locación varias veces porque fue muy difícil de filmar. Después del rodaje fue muy difícil con los efectos prácticos que habíamos hecho fue muy complicado meterle efectos de postproducción para que quedara realista y, muchas veces, el de efectos me dijo que cortara a Gael. Pero para mí era importante enseñar la muerte del perro de la misma manera que mostré las de los migrantes porque había una cuestión en la que, al abordar esta temática en una película, quizás era hasta más peligroso ocultar la violencia porque es entonces cuando empiezas a romantizar las cosas en vez de mostrar que sí está rudo. Y la muerte del perro era muy interesante porque quizás es el único rasgo humano que tiene el personaje de Jeffrey. Era el momento donde lo pierde todo y tenía que ser muy cruel.

Con Gael tienes una gran relación de amistad, pero ¿cómo fue que Jeffrey Dean llegó a la película?

Cuando empecé a hacer el casting para el personaje de Sam ya me interesaba conocer a Jeffrey. Lo había visto en Watchmen: Los vigilantes (Watchmen, Estados Unidos, 2009, de Zack Sneider), pero más que eso me impresionaba la cuestión que tiene de que es muy rudo pero, a la vez, tiene un torbellino emocional adentro y eso me interesaba porque cuando gritaba en el set ya en personaje sí da miedito, es grande, fuerte, pero a la vez es una persona muy frágil. Cuando lo conocí, llegó a la junta en su pick up truck, tiene tatuajes de todos sus perros –es fan de ellos– y me di cuenta que ya era el personaje, pero a su vez cuando hablamos del tema migratorio, por más que parece gringo y asesino, entiende mucho de la temática y mi postura política. Aparte de ser perfecto para el personaje iba a ser uno de los pocos gringos que iba a entenderlo. Y empezamos a desarrollar su personaje porque filmamos muchas escenas que no estaban en la película, me interesaba que Jeffrey tuviera conocimiento de la vida personal de Sam, de todo lo que le condujo a ese momento, aunque el público no lo sepa. Como Jeffrey ya había actuado esas escenas, para cuando llegáramos a la escena, tras matar a los migrantes, para que tuviera su arranque emocional me servía que conociera a su personaje lo más posible.

Pese a que hay muchas películas sobre la migración, esta se diferencia por abordar el relato a partir de un género cinematográfico: es un thriller, es una película de acción e, incluso, podría ser de terror. ¿Qué pensaste primero, el género o el tema de la migración?

Lo primero fue el tema, a mí me interesó hablar del tema migratorio desde hace como nueve o diez años, cuando viaje por Arizona con mi hermano, el actor Diego Cataño, él estaba promoviendo Temporada de patos (México-Estados Unidos, 2004, de Fernando Eimbcke) y gracias al Festival de Cine Mexicano en Tucson, al que acudimos, nos llevaron al Consulado mexicano, ahí nos empezaron a contar muchas historias que me marcaron mucho y empecé a leer mucho sobre el tema. También se dio que en esa época en Arizona estaban empezando a intentar pasar leyes antimigratorias. El tema me interesó mucho pero no supe cómo abordarlo porque ya se había tocado mucho y no quería hacer una película que nada más diera cátedra a un público reducido.

Además, por mi parte, me clavé a ver mucho cine gringo setentero y me impresionó esta capacidad de lograr hablar de muchas otras cosas dentro de una máscara de género. Así se me ocurrió la idea de quizá hablar del tema migratorio a través de una película de género podía ser más interesante porque le llegas a un público más grande. Al fin y al cabo Desierto es una película de acción, que el público puede disfruta como una cinta de terror, pero a la vez generas una temática por el simple contexto de la historia y pues también me interesaba porque volteaba un poco las reglas del género: estamos acostumbrados a ver que el gringo es el que siempre está huyendo de los extranjeros. Me interesaba voltear esto. Por eso también me interesaba trabajar con Gael, porque más allá de ser un gran actor y de conocer perfecto el tema migratorio, me interesaba darle al migrante una cara reconocible que ayudara a generar empatía más rápido de lo que el público está acostumbrado.

La fotografía de la película es muy destacada, se inicia con planos panorámicos y con poco movimiento, pero de pronto hay se transforma: hay emplazamientos arriesgados de la cámara y una edición muy dinámica que aparece entre las rocas o retrata una persecución en los acantilados o en la planicie. Filmar en el desierto es muy complicado, ¿cómo lo planteaste?

Desde un principio, cuando me junté con Damián García que es un fotógrafo que admiro mucho y platicamos cómo íbamos a hacer para lograr traducir a la imagen lo dinámico que era el guión, con mucho ritmo y que no paras de leer pues te mantiene en una tensión constante, a la vez me interesaba lograr hacer una foto que estuviera con los personajes durante el viaje, especialmente el desierto, que sería un personaje importante. Entonces necesitaba estar lograr el balance entre estar muy cerca de los personajes pero también muy abierto para entender el contexto. A su vez, teníamos las limitaciones de que debíamos grabar con luz natural porque estábamos en el desierto a dos horas en terracería y de ahí había que cargar el equipo otra media hora, entonces había que ir con lo mínimo indispensable. Se volvió muy difícil en el sentido de que tienes pocas horas de luz natural que son buenas para la foto y en ese poco tiempo teníamos que filmar mucho porque yo sabía que para lograr el dinamismo que quería en la edición íbamos a necesitar desde planos muy cerrados en Gael hasta muy abiertos. Damián cuidó mucho su luz y estuvimos corriendo como locos.

Se nota que es una película muy fatigante, de mucha exigencia física, no sólo para los actores sino para todo el crew.

Y para el fotógrafo. Aunque lo conocía a él y a su trabajo, Damián me sorprendió en el set cuando lo vi agarrar la cámara y correr con los actores. Aunque no lo parezca pero sí es muy físico el muchacho.

La música es otro elemento que resulta muy apropiado para reforzar el tratamiento de género en el filme.

Desde que escribí el guión sabía que íbamos a necesitar mucha música. En este tipo de películas la música ayuda mucho a llevar el ritmo del género y, durante el rodaje, como nos transportábamos dos horas en terracería al set, escuchaba música para ir pensando lo que iba a ser y fue cuando localicé a este artista, Woodkid –nombre artístico del francés Yoann Lemoine– y su música me empezó a gustar mucho porque era como la mezcla perfecta entre la percusión fuerte pero con su voz, que es muy melódica, este contraste entre algo rudo pero también bello, que necesitaba para la película, y fue cuando me interesó trabajar con él. Le mandé el guión y empezamos a trabajar juntos, junto con el diseñador de sonido Sergio Díaz, para intentar crear una atmósfera en la que la música estuviera presente todo el tiempo pero que no fuera un score obvio sino más una sensación atmosférica.

¿Cómo piensas el tema migratorio siendo un mexicano que ha vivido en Canadá y en Estados Unidos mismo?

Me interesa el estreno en México y en Estados Unidos, pero también en todo el mundo, por eso la hice muy minimalista y sin diálogos, porque el tema es bastante universal. Creo que esta historia podía haber ocurrido en la frontera con Guatemala. Este año ha habido más deportaciones de centroamericanos en México que de mexicanos en Estados Unidos y, en ese sentido, el tema migratorio en la película es muy específico de México a Estados Unidos, aunque hay migrantes centroamericanos, pero me interesa por todos lados la reacción al tema.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 45 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Cine Toma 45: El roce público

marzo 3, 2016

 

Problemas y soluciones a la distribución de cine nacional

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El actor mexicano Gael García Bernal, en el papel de Moisés, un migrante ilegal que quiere volver a los Estados Unidos tras ser deportado, en la película Desierto (México-Francia, 2015), de Jonás Cuarón, ocupa la portada de la revista bimestral Cine Toma, que en su numero 45 ofrece el tema: El roce público.  Problemas y soluciones a la distribución de cine nacional, que circulará durante marzo y abril de 2016 en locales cerrados así como en la tienda digital de Sanborns.

El estreno de una película que aborda el tema migratorio, como la de Cuarón, pero con un tratamiento realizado desde distintos géneros cinematográficos populares como el thriller, el suspense o el terror, le permitirá salir con 400 copias y distribución directa de la cadena Cinépolis, es decir, un lanzamiento grande para una cinta mexicana. Y justamente, esta es la principal problemáticas que enfrenta el cine mexicano. El 2015 se produjeron más películas que nunca antes en la historia, 140, –rompiendo la marca de 135 establecida en 1958–, pero sólo se estrenaron 79 y fueron vistas por 17 millones de espectadores, apenas el 5.7% de los 296 millones de mexicanos que acudieron al cine durante 2015.

¿De qué sirve producir tanto si esas películas no son vistas por la gente? A contestar esa pregunta y otras más, se dedica el dossier central de la revista, congregando la opinión de investigadores y expertos en la materia. Primero con un texto del escritor y guionista José Revueltas, quien a mediados del siglo XX lanzó una campaña de denuncia contra el monopolio de William O. Jenkins en la exhibición y el resto de las partes de la cadena industrial. En seguida, Octavio Maya relata la distribución artesanal que realizó para el estreno de En el hoyo (México, 2006), de Juan Carlos Rulfo. En un reportaje regional, Cynthia García Calvo, de Latam Cinema, aborda la escasa circulación regional del cine latinoamericano. El investigador poblano Juan Carlos Reyes Vázquez aborda en un ensayo la distribución vía satélite, el siguiente paso tecnológico en la exhibición. Y otro especialista, Tonatiuh Lay, explica las mínimas reformas que se hicieron a la Ley Federal de Cinematografía a propósito de la creación de la Secretaría de Cultura.

Adelante, Mauricio Durán, vicepresidente para Latinoamérica de Universal Pictures repasa su trayectoria de 30 años y habla de la actual concentración del mercado como un fenómeno natural, en entrevista con Luis Carrasco, quien también charló con Juan Carlos Lazo, director de la 20th Century Fox México, advierte que el cine que habrá en el futuro ya existe hoy en día. En tanto, Mineko Mori, CEO de Latam Pictures, indica que, pese a los cambios tecnológicos, el contenido sigue siendo el rey. Adelante, Geminiano Pineda fundador de Cine Caníbal, opina que el Estado mexicano debería regular los rangos de los estrenos y los porcentajes de pantallas. Cierra el dossier una entrevista con Efe Cakarel, fundador y director de MUBI, la cineteca virtual de recomendaciones en línea.

En otros contenidos, Académicas presenta un ensayo del crítico Carlos Bonfil sobre El rebozo de Soledad, de Roberto Gavaldón, de la colección Ganadoras del Ariel. Desde la Filmoteca de la UNAM advierte de su inscripción en Memoria de la Humanidad de la UNESCO. Tonatiuh Lay entrega un ensayo sobre el espectro autista retratado por el cine.

En Festivales, Gerardo Salcedo Romero, reflexiona en torno a la dificultad de distribuir películas  que llegan a festivales, como el de Guadalajara, que celebra su trigésimo primera edición y del que es director de Programación; Elena Fortes, directora de la Gira de Documentales Ambulante, explica los cambios y mutaciones del festival en su décimo primera edición;  Fernanda Sarabia entrevista a Paula Chaurand, directora y fundadora del Riviera Maya Film Festival, que en abril celebra su quinta edición, y Cristian Calónico anuncia el noveno Encuentro “Contra el Silencio Todas las Voces”. En Estrenos, se incluye una entrevista con Jonás Cuarón en torno al tamaño inasible de las fronteras en su segundo largometraje, Desierto, y Max Zunino y Sofía Espinosa tocan el tema de la solidaridad de Los bañistas. Finalmente, en entrevistas, Luis Carrasco nos comparte una con el retratista social francés Laurent Cantet y Gonzálo Hurtado, desde Perú, otra con el documentalista colombiano Luis Ospina.

Cine Toma 45 circulará durante marzo y abril de 2016 por todo el país en locales cerrados como Sanborns y Educal, y en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

En el tercer FICUNAM presentación de cinco libros y discusiones sobre crítica de cine

febrero 23, 2013

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Además de las proyecciones, de los homenajes, las retrospectivas y los talleres, en el tercer Festival Internacional de Cine UNAM se han organizado un Foro de la Crítica como la IX Sesión de la Cátedra “Ingmar Bergman”, entre el 21 de febrero y el 3 de marzo 2013.

Viernes 22 de febrero, 18:00 hrs. 

Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo: Ficción. Coordinación editorial: Claudia Curiel y Abel Muñoz. Publicado por la Cineteca NacionalPresentan Paula Astorga, Claudia Curiel, Abel Muñoz Hénonin, Abel Cervantes y David Wood.

Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

Sábado 23 de febrero, 12:00 hrs.

Diario de cine. El nacimiento del Nuevo Cine Norteamericano, de Jonas Mekas. Edición de Mangos de Hacha y Centro. Auditorio del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Lunes 25 de febrero, 18:00 hrs.

Último día cada día, de Adrian Martin. Edición Punctum-FICUNAM.

Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

Martes 26 de febrero, 16:00 hrs.

El cine Super 8 en México (1970-1989), de  Álvaro Vázquez Mantecón. Edición Filmoteca UNAM.

Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

Martes 26 de febrero, 16:30 hrs. 

En tiempos de Revolución. El cine en la ciudad de México (1910-1916), de Ángel Miquel. Edición Filmoteca UNAM.

Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

Miércoles 27 de febrero, 16:00 hrs.

Imitación de la vida. Crónicas de cine, del crítico peruano Isaac León Frías. Edición Universidad de Lima.

Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

FORO DE LA CRÍTICA, IX sesión de la Cátedra Ingmar Bergman.

Mesas de reflexión

Viernes 22 de febrero, 19:00 hrs.

La regla del consenso: Construcción de los discursos cinematográficos y los efectos sobre la crítica.  Participan: Erik Libiot (editor y crítico de cine francés); Jorge Ayala Blanco crítico de cine y académico mexicano); Manuel Yáñez (crítico de cine chileno), y Jean Pierre Rehm (crítico argelino y director del FIDMarseille).

Modera: José Felipe Coria (crítico de cine mexicano y director del CUEC),

Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

Lunes 25 de febrero, 17:00 hrs.

Panorama histórico de la crítica cinematográfica y teatral en México. Participan Ángel Miquel (historiador de cine mexicano), Rodolfo Obregón (director de escena, crítico y maestro mexicano).

Modera: Flavio González Mello (director de teatro y dramaturgo mexicano).

Auditorio del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Lunes 25 de febrero, 19:00 hrs.

Las funciones del crítico como activista, divulgador, intérprete, programador e investigador. Participan: Jean-Christophe Berjon (agregado audiovisual de la Embajada de Francia en México y conductor del programa Contracampo); Nicole Brenez (historiadora y crítica de cine francesa); Adrian Martin (crítico de cine australiano), y Dennis Lim (crítica de cine estadounidense).

Modera: Fernanda Solórzano (crítica de cine mexicana)

Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

Martes 26 de febrero, 17:00 hrs.

Crítica y memoria social. Participan: Jonathan Rosenbaum (crítico de cine estadounidense); Bruno Bert (crítico y director teatral mexicano); Francisco Ferreira (crítico de cine portugués); Isaac León Frías (sociólogo y crítico de cine peruano); Mark Peranson (crítico de cine canadiense y programador del Festival de Locarno).

Modera: Roger Koza (crítico de cine argentino)

Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

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Tercera edición del FICUNAM

febrero 22, 2013

Cine propositivo, moderno e innovador

Por Maximiliano Cruz, director de programación de FICUNAM.

Al llegar a su tercera edición, en 2013, el Festival Internacional de Cine UNAM continuará su peculiar interés por reunir filmes experimentales, vanguardistas y relacionados con el arte contemporáneo, para un creciente público cinéfilo muy entusiasta. En el 2013, ofrecerán retrospectivas del lituano Jonas Mekas, el kazajo Darezhan Omirbayev y el taiwanés Edward Yang.

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El Festival Internacional de Cine unam (FICUNAM) ha sido desde, hace dos años, una cita obligada para los cinéfilos y los apasionados de las vanguardias más arriesgadas en el arte contemporáneo. Y en su tercera edición, misma que se llevará a cabo del jueves 21 de febrero al domingo 3 de marzo de 2013, dará continuidad a su propuesta de acercar al público mexicano a un cine propositivo, moderno e innovador.

Mekas y Omirbayev

Con la intención de dar contexto y soporte histórico al cine contemporáneo programado en el festival, el FICUNAM celebra, año con año, retrospectivas de la obra cinematográfica de grandes autores tanto clásicos como contemporáneos y esta no será la excepción, pues se ofrecerán, entre otras, retrospectivas al cineasta nonagenario de origen lituano y radicado en Estados Unidos, Jonas Mekas, así como al realizador y guionista kazajo Darezhan Omirbayeb.

Baluarte del avant-garde mundial, de la experimentación estética y la creación como acto de resistencia, Mekas (Semeniškiai, 1922) no solamente es reconocido por su importante obra audiovisual. Su oficio artístico transitó diversos caminos de expresión como el periodismo, la música y las artes visuales, la poesía y la teoría estética, al igual que una contundente gestión como promotor y gestor cinematográfico independiente.

El apabullante ritmo con el que Mekas ha creado su legado artístico parece haber resultado tras un obsesivo registro de lo cotidiano, presente desde aquellos tempranos diarios que Mekas escribió durante sus aciagos años como prisionero de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, así como en los años subsiguientes, cargados de exilio, nostalgia y la necesidad de capturar el presente a través de la lente de una cámara, y sublimarlo en arte.

Prestando especial atención a la cinematografía de una región poco atendida por la historia del cine y del arte en general, ficunam festeja el genio y coherencia discursiva de uno de los grandes directores de Asia Central: Darezhan Omirbayev (Dzhambul, actual Taraz, 1958). Desde su primera película, el cortometraje Life (Zhizn, Unión Soviética), dirigida en 1982, Omirbayeb ha preparado el terreno para que sus películas y las de directores de la región, como Sergey Dvortsevoy, Djamshed Usmonov, Gulshat Omarova, Rashid Nugmanov y muchos otros, logren exposición internacional. Contrario a otros autores cuya obra se desenvuelve en la escala de valores estéticos y narrativos propios de la cultura y sociedad de Eurasia −como la del uzbeko Ali Khamraev−, Omirbayev ha sabido combinar parámetros occidentales en su cine, logrando con ello reconocimiento en magnos festivales como Cannes, así como el interés y el acercamiento de otros públicos hacia una industria preocupada por un público estrictamente local.

Student (Kazajistán, 2012), es su última película, pero es también un claro compendio depurado de las herramientas lingüísticas más propias de su estilo: economía en los diálogos, puesta en cámara de composición magistral, un tiempo más atmosférico que natural. Por lo demás, tanto el cine de Mekas, pero sobre todo, el cine de Omirbayev, dialogan con cualquier resultado del quehacer artístico en México: un país que se debate entre el corazón de Occidente y una arraigada cultura y tradición que, en el mejor de los casos, no se doblega ante los embates externos. Esta característica, tan propia del cineasta kazajo, aplica también al cine de Mekas: ambas cinematografías funcionan como pivote entre más de una realidad, acercándonos a poderosas expresiones personales que nos dan placer estético y mantienen vivo al séptimo arte.

Competencias y secciones

Pensada para directores que no tengan más de tres películas en su trayectoria, sin distinción de géneros y dejando las puertas abiertas a todo tipo de propuestas como los híbridos de la producción actual, en la Competencia Internacional de Largometraje un jurado internacional otorgará el Puma de Plata a Mejor Película y el Puma de Plata a Mejor Director (dotado cada uno con 100 mil pesos). Además, la audiencia votará por el Premio del Público.

La otra competencia es la de Aciertos, Encuentro Internacional de Escuelas de Cine, que reúne los trabajos de escuelas de cine en Iberoamérica, en el marco de un encuentro de discusión acerca de las tendencias en la enseñanza de cine. Un jurado internacional otorgará el Premio Aciertos a Mejor Cortometraje (por 35 mil pesos).

En tanto las secciones del ficunam incluyen Trazos, una muestra de las últimas producciones de directores consagrados y de jóvenes talentos con amplio reconocimiento internacional, que registra las tendencias que va tomando el cine contemporáneo en diversas zonas del mundo.

Le sigue Ahora México, lo mejor de las producciones nacionales del último año, reconociendo y promocionando el trabajo de cineastas mexicanos emergentes. En esta sección se otorgará a una película la Selección tvunam que recibirá 50 mil pesos por concepto de derechos de transmisión en el canal de la emisora universitaria.

La sección Territorios pretende integrar el cine y el arte a través de la presentación monográfica del trabajo cinematográfico de un artista contemporáneo, junto a su trabajo representado en instalaciones plásticas.

Y como se relata líneas arriba, Retrospectivas, que repasa las películas de directores sobresalientes que no han tenido oportunidad de ser mostradas en nuestro país, se concentrará este año en Jonas Mekas (Lituania), Darezhan Omirbayev (Kazajistán) y Edward Yang (Taiwán).

Las Funciones Especiales consisten en proyecciones únicas de películas restauradas, así como representativas de la edición de ficunam: Inauguración, Clausura, Autocinema,  Películas Restauradas y  Homenaje Marcel Hanoun.

Finalmente, la Cátedra Ingmar Bergman es un espacio para fomentar la reflexión y formación académica que fortalezca y amplíe la cultura cinematográfica a través de clases con los invitados de honor del festival.

La tercera edición del FICUNAM se llevará a cabo del 21 de febrero al 3 de marzo de 2013. Para consultar horarios, sedes e información más detallada sobre la programación, visítanos en nuestra página de internet: www.ficunam.unam.mx.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 26 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2012. Consulta AQUI dónde conseguirla.

 

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Retrospectiva de Alain Tanner en el IFAL

enero 4, 2012

Tras el cierre de las instalaciones de la Cineteca Nacional, su programación continuará en nueve sedes externas en  la Ciudad de México. Y por lo pronto, una de ellas, la Plataforma Educativa del Instituto Francés de América Latina (IFAL), ubicada en la colonia Cuauhtémoc, anuncia el primero de los ciclos y homenajes a directores reconocidos del cine mundial que albergará: una retrospectiva del realizador suizo Alain Tanner.

Conformada por 14 largometrajes en 35mm, su primer corto británico y un documental sobre su obra, la muestra se llevará a cabo en el auditorio del IFAL del 13 al 27 de enero de 2012. Al ciclo acudirán el reconocido fotógrafo suizo Renato Berta y  Hanna Bruhin, de Swiss Films, la institución suiza de donde provienen todas las copias de la retrospectiva.

Las cintas que conforman la retrospectiva son:

Carlos, vivo o muerto (Charles mort ou vif, Suiza, 1968).

La salamandra (La salamandre, Suiza, 1970).

Jonás (Jonas qui aure 25 ans en l’an 2000, Suiza – Francia, 1976).

Messidor (Suiza-Francia, 1978).

En la ciudad blanca (Dans la ville blanche, 1983).

Fourbi (Suiza-Francia, 1996).

Pienso en Alain Tanner (Je pense à Alain Tanner, 2010), documental de Jacob Berger.

Jonás y Lila (Jonas et Lila, à demain, Francia-Suiza, 1999).

El valle fantasma (La vallée fantôme, Francia-Suiza, 1987).

El diario íntimo de Lady M (Le journal de Lady M., Suiza, Bélgica, Francia, España, 1992).

Los hombres del puerto (Les hommes du port, Francia Suiza, 1995).

Años Luz (Light Years Away, Francia-Suiza, 1981).

Nice Time (Gran Bretaña, 1957), cortometraje de Alain Tanner y Claude Goretta.

Paul se va (Paul s’en va, Francia-Suiza, 2004).

Requiem (Suiza-Francia-Portugal, 2003).

Una llama en mi corazón (Une flamme dans mon coeur, Francia-Suiza, 1987).