Posts Tagged ‘Guadalajara.’

Ganadores del XXXII FICG

marzo 18, 2017

_PGC3702

Todos los ganadores del FICG32, junto con el director del festival, 

Iván Trujillo, en el Cine Diana. Foto: Pedro González Castillo.

La tarde del viernes 10 de marzo, en el Centro Cultural Teatro Diana de la Universidad de Guadalajara, se efectuó la Gala de Clausura del trigésimo segundo Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). En la ceremonia se dieron a conocer los ganadores de los premios oficiales tanto de la Competencia Iberoamericana como de la Mexicana –que premian indistintamente largometrajes documentales o de ficción–, el Premio Mezcal a Mejor Película Mexicana correspondió, por tercera vez, a un documental –primero fue Gabriel Orozco, de Juan Carlos Martín, en 2002, y posteriormente fue Eco de la montaña, de Nicolás Echeverría, en 2014–, La libertad del diablo, de Everardo González, ganador de Mejor Fotografía para María Secco –segunda mujer en ganar un Ariel en este ramo, en 2014, por La jaula de oro – y  de la sección de Documental Iberoamericano.

Además, fue una premiación en la que destacaron los realizadores jalisciences, pues además de que la familia de Everardo González es de esa entidad, también son originarias de allá la debutante Sofía Gómez Córdova, ganadora del premio Mezcal a Mejor Director, y Paloma Domínguez el de Mejor Actriz; lo mismo que la realizadora Sofía Carrillo, ganadora del premio Rigo Mora a Mejor Cortometraje Mexicano de Animación por Cerulia.

Respecto a los premios Iberoamericanos, se repartieron por pares entre la producción cubana Santa y Andrés  –Mejor Película y Mejor Guión–; la dominicana Carpinteros –Premio Especial del Jurado, Mejor Actor– y la brasileña Las dos Irenes –Ópera Prima, Mejor Fotografía–. En tanto que Perú que contó con tres películas en selecciones oficiales logró de manera inédita dos premios: el de Mejor Director a Joel Calero por La última tarde, y el de Cortometraje Iberoamericano para Aya, de Francesca Canepa.

A continuación, la lista completa de galardonados.

PREMIO MEZCAL

Mejor Película Mexicana
La libertad del diablo, de Everardo González.

Mejor Director         
Sofía Gómez Córdova por Los años azules.      

Mejor Cinefotógrafo
María Secco por La libertad del diablo.     

Mejor Actor  
José Manuel Poncelis y Eligio Meléndez por Sueño en otro idioma, de Ernesto Contreras.

Mejor Actriz  
Paloma Domínguez por Los años azules.

Premio del Público 
Ayúdame a pasar la noche, de José Ramón Chávez Delgado.

LARGOMETRAJE IBEROAMERICANO DE FICCIÓN

Mejor Película
Santa y Andrés (Cuba)de Carlos Lechuga.  
Premio Especial del Jurado           
Carpinteros (República Dominicana), de José María Cabral. 

Mejor Director 
Joel Calero por La última tarde (Perú).

Mejor Ópera Prima 
Las dos irenes (Brasil), de Fabio Meira      
Mayahuel por Mejor Actriz
Lola Amores por Santa y Andrés (Cuba). 

Mayahuel por Mejor Actor 
Jean Jean por Carpinteros (República Dominicana). 
Mayahuel por Mejor Fotografía    
Daniela Cajías por Las dos Irenes (Brasil), de Fabio Meira.

Mayahuel por Mejor Guion
Santa y Andrés (Cuba), de Carlos Lechuga.

DOCUMENTAL IBEROAMERICANO

Mejor Documental
La libertad del diablo (México), de Everardo González.

Premio Especial del Jurado           
El pacto de Adriana (Chile), de Lissette Orozco. 

CORTOMETRAJE IBEROAMERICANO      

Mejor Cortometraje
Aya (Perú), de Francesca Canepa  Sarmiento.           

Mención Especial

Lucha, de Eddie Rubio

Mención Especial

Berta Vive, de Katia Lara Pineda
Premio Rigo Mora   
Mejor Cortometraje Mexicano de Animación     
Cerulia, de Sofía Carrillo          
            
Mención Especial    
Lucha, de Eddie Rubio  
Por una potente dirección, propuesta narrativa y montaje.
Premio Maguey       
Corpo Elétrico (Brasil), de Marcelo Caetano.  
Premio Especial del Jurado           
Santa y Andrés (Cuba), de Carlos Lechuga. 

Mejor Actuación
Jella Haase por Looping (Alemania).  

_PGC3651

Ofelia Medina entregó el Premio Mezcal a Mejor Película Mexicana, 
a La libertad del diablo, al director Everardo González 
y a la productora Issa Guerra. Foto: Pedro González Castillo.

_PGC3493

Sofía Carrillo ganó el Premio Rigo Mora a Mejor Cortometraje Animado 

por  Cerulia. Foto: Pedro González Castillo.

_PGC3631

La directora tapatía Sofía Gómez Córdoba ganó el Premio Mezcal 

a Mejor Directora por Los años azulesFoto: Pedro González Castillo.

 

Ganadores del XXXI Festival Internacional de Cine en Guadalajara

marzo 11, 2016

cine-ficg1

El viernes 11 de marzo, por la mañana, en el Cineforo Universitario, al mediodía, se hicieron públicos los premios de la Selección Oficial de la trigésima primera edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara. El presidente del Patronato, Raúl Padilla López, y el director del mismo, Iván Trujillo Bolio. Además, se anunció que el país invitado de la próxima edición será Alemania, por lo que se presentarán filmes emblemáticos de la historia de su cinematografía.

Aquí, la lista completa.

 

Mejor Película Iberoamericana

Oscuro animal (Colombia-Argentina-Holanda-Alemania-Grecia, 2016).

Mejor Ópera Prima Iberoamericana

La granja (Puerto Rico, 2015), de Ángel Manuel Soto.

Mejor Director Iberoamericano

Felipe Guerrero por Oscuro animal (Colombia-Argentina-Holanda-Alemania-Grecia, 2016).

Premio Especial del Jurado

La 4a compañía (México, 2016), de Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola.

Mejor Fotografía

Fernando Lockett por Oscuro animal (Colombia-Argentina-Holanda-Alemania-Grecia, 2016).

Mejor Guión

Marina Seresesky por La puerta abierta (México, 2015).

Mejor Actor

Adrián Ladrón por La 4a compañía (México, 2016)

Mejor Actriz

Marleyda Soto, Luisa Vides Galeano y Josely Meneses por Oscuro animal (Colombia-Argentina-Holanda-Alemania-Grecia, 2016).

Mejor Documental Iberoamericano

El charro de Toluquilla  (México, 2016), de José Villalobos Romero.

Premio Especial del Jurado Documental

Paciente (Colombia-España, 2015), de Jorge Caballero.

Mejor Cortometraje Iberoamericano

Los Ángeles 1991 (España-Estados Unidos, 2015), de Miguel de Olaso y Bruno Zacarías.

Mención Especial

El ocaso de Juan (México, 2015), de Omar Deneb Juárez Vargas.

 

Premio Rigo Mora a Mejor Cortometraje de Animación

Los gatos (México, 2015), de Andrés Ríos.

Premio del Público Infinutum

El charro de Toluquilla  (México, 2016), de José Villalobos Romero.

PREMIO MEZCAL

Mejor Película Mexicana

Maquinaria panamericana (México, 2016), de Joaquín del Paso.

Mención Especial 

Margarita (México, 2015), de Bruno Santamaría Razo.

PREMIO MAGUEY

Mejor Película

Theo et Hugo dans la même bateau (Francia, 2016), de Olivier Ducastel y Jacques Martineau.

Mención Especial

Boi Neon (Brasil, 2015), de Gabriel Mascaro.

Mejor Largometraje Jalisciense

Derecho de playa (México, 2016), de Jorge Díaz Sánchez.

Mejor Cortometraje Jalisciense

Aeronautas (México, 2015), de León Fernández.

Premio Guerrero de la Prensa a Mejor Largometraje de Ficción

La 4a compañía (México, 2016), de Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola.

Premio Guerrero de la Prensa a Mejor Largometraje Documental

El paso (México, 2016), de Everardo González.

Premio FIPRESCI

Maquinaria panamericana (México, 2016), de Joaquín del Paso.

Premio FEISAL Maestro Boris Goldenblank

El buen cristiano (México, 2016), de Isabel Azevedo.

FICG31-GIFF-01

 

La selección Iberoamericana y Mexicana del XXXI FICG y su distribución improbable

marzo 5, 2016

Entre el nicho y la invisibilidad

Por Gerardo Salcedo Romero

Los números no mienten: el número de películas inscritas a la trigésima primera edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara superó apenas al del año pasado pero confirma la buena salud en la producción fílmica de la región Iberoamericana. No así en la distribución, pues 2015 fue un gran año para Hollywood, lo que implica que los Multiplex persistan en ofertar cine para el consumo masivo y no una variedad de opciones. Así, pocas cintas de la región se estrenarán en México y buena parte de las películas nacionales tendrán un paso efímero o nulo con los grandes exhibidores.

Magallanes-del Solar

Se puede afirmar que 2015 fue el mejor año para las empresas productoras y distribuidoras de los Estados Unidos. Por lo tanto, y siguiendo la ley física que reza que a toda acción hay una reacción, el pasado fue el peor año para el cine que no utiliza efectos especiales y no tiene superhéroes de Marvel. A lo largo de esos 365 días, cinco películas entraron al registro histórico de las películas más taquilleras de la historia de la industria cinematográfica: Star Wars: el despertar de la fuerza (Star Wars: Episode vii,-The Force Awakens, Estados Unidos, 2015), de J.J. Abrahams, en tercer lugar (con 2 mil 48 millones de dólares de taquilla); Mundo Jurásico (Jurassic World, Estados Unidos, 2015), de Colin Treworrow, en cuarto (con mil 670.4 millones); Rápidos y Furiosos 7 (Fast & Furious 7, Estados Unidos-Japón, 2015), de James Wan, en sexto (con mil 516 millones); Avengers: La era de Ultrón (Avengers: Age of Ultron, Estados Unidos, 2015), de Joss Whedon, en séptimo (con mil 405.4 millones), y Los Minions (Minions, Estados Unidos, 2015), de Kyle Balda y Pierre Coffin en undécimo (con mil 159.4 millones). Asimismo, 2015 es el año en el que más dinero ha ingresado a través de la asistencia a los cines Estos blockbusters lograron un total de 7 mil 791 millones de dólares en todo el mundo, es decir que el 2015 fue canónico para Hollywood. El incremento de la asistencia fue del 10%, frente al 2014. No hay controversia: 2015 es la experiencia a repetir.

Frente a este hecho, los distintos dogmas y las políticas de programación que existen en las salas multiplex se reforzarán. Han triunfado los estrenos con miles de copias, han prevalecido grandes producciones hollywoodenses, la única ruta a considerar es la que busca la rentabilidad monetaria. La experiencia cinematográfica debe ser, en lo esencial, una experiencia de consumo.

Las políticas que las exhibidoras han adoptado son, en lo esencial, una ruptura ante la producción nacional. Ese vasto 90% de lo que se exhibe está destinado a ser mal exhibido, con carteles semi escondidos, copias digitales en dcp rechazados en el momento final de su exhibición, o programados con pocas funciones y sus trailers proyectados en una especie de gueto. Por ejemplo: previo a las películas mexicanas en cartelera se pasa el avance de las futuras películas nacionales a exhibir y si uno les pide ampliar la política de proyección, la respuesta es que “no tiene el perfil”, así que sólo quienes ven películas mexicanas sabrán de los estrenos de las otras películas mexicanas. Lo dicho, un gueto.

Escasa conexión regional

Antes de pasar al tema de la programación del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (ficg), cabe añadir una reflexión sobre la globalidad de las películas habladas en español ya que el 2015 es ilustrativo de sus alcances. Fuera del mundo de los festivales cinematográficos, donde las películas tienen un notable ciclo vital, son pocos los títulos que alcanzan a brincar las fronteras. Podemos mencionar que El clan (Argentina-España, 2015), de Pablo Trapero, fue una de las pocas excepciones que logró una exhibición continental, si bien sus números fuera de Argentina resultaron bastante discretos: 16 mil 778 espectadores en su primer semana de exhibición en México y en el caso español –país coproductor– 95 copias produjeron más de 17 mil boletos –con un promedio de 200 boletos por copia.

Un caso similar de indiferencia lo ha sufrido la colombiana El abrazo de la serpiente (Colombia-Venezuela-Argentina, 2015), de Ciro Guerra, que a pesar de su exitosa carrera en festivales iniciada con el premio Cine Art Award de la Quincena de Realizadores en Cannes y su sorprendente nominación al Oscar en la categoría de Mejor Película en Lengua no Inglesa, desapareció de cartelera en Guadalajara a la semana de su estreno. Películas con indígenas y en blanco y negro siguen siendo una bizarra rareza a un público muy convencional que se ha nutrido de mutantes y seres de otras galaxias… pero que siempre hablan inglés. A pesar de ello, El abrazo de la serpiente tendrá una decente exhibición en varios de los países que conforman eso que se dice es el Primer Mundo y con la nominación ha obtenido su derecho de piso en las plataformas digitales en línea tipo Netflix.

Si bien el cine de Pedro Almodóvar no atraviesa su mejor momento, sigue siendo el único cineasta hispanohablante que, película a película, mantiene presencia internacional, con una filmografía estacionada entre el cine de culto y la comedia de Blake Edwards. Su ausencia revela las frágiles ramas de nuestras cinematografías. La creciente producción audiovisual iberoamericana encuentra su mejor nicho en los festivales de cine y en los circuitos alternativos. En muchos, casos la indiferencia que existe entre el público y el autor es brutal: de un lado sobra indolencia, del otro desprecio. En esa fenomenología tan propia, las cadenas exhibidoras tienen el camino abierto para ese futuro que ya hemos visto y cuyo porvenir se pronuncia así, en inglés: Avengers, Jurassic, Minions

La salida festivalera

El despliegue y consolidación de la producción audiovisual iberoamericana se percibe, más bien, mediante las inscripciones recibidas constantemente en festivales especializados. Una vez más, se abrió la convocatoria para la trigésimo primera edición del ficg en el mes de julio y cerró en noviembre de 2015. En números cerrados se recibieron alrededor de mil 600 películas, significativamente la mitad son cortometrajes; fueron evaluados unos 400 documentales y otros 400 largometrajes de ficción. Al cierre de la convocatoria, el número de inscripciones era ligeramente superior frente al de la edición pasada. El volumen de la producción por país se mantiene constante; siguen dominando México, España, Argentina y Brasil. Quinto y sexto lugar oscila entre el cine chileno y el colombiano –que en el 2015 tuvo su mejor desempeño internacional y cuyo gran logro es El abrazo de la serpiente– y, poco a poco, los cineastas portugueses empiezan a descubrir un nuevo continente.

Países Iberoamericanos con mayor representación FICG31

México            367

España            315

Argentina            189

Brasil            154

Colombia            83

Chile            78

Portugal            66

Venezuela            45

Cuba            32

Perú            30

Ecuador            18

República Dominicana            18

Uruguay            16

Costa Rica            15

Puerto Rico            7

Paraguay            6

El Salvador            5

Bolivia            5

Honduras            5

Nicaragua            4

Panamá            3

Guatemala            3

 

Nuestro deseo de no cerrarnos a una determinada corriente o forma de entender al cine provoca que la sección de largometrajes de ficción tenga un sabor diverso. Tenemos 14 trabajos, de los cuales sólo un par fueron dirigidos por mujeres: El olivo (España, 2016), de Icíar Bollaín y La puerta abierta (España, 2016), de Marina Seresesky. Vale la pena detenerse en el caso de Bollaín, una cineasta con nueve largometrajes –posiblemente la cineasta que tiene la trayectoria más destacada– y sólo con Te doy mis ojos (España, 2003), alcanzó exhibición comercial en México. En los casos de Alejandro Fernández Almendras –Aquí no ha pasado nada (Chile, 2016)– y Asier Altuna –Amama (España, 2015)– son directores que ya han tenido una presencia previa en nuestro festival, pero que se encuentran lejos de poder construir una convocatoria que rebase lo regional.

maquinaria-panamericana.jpg

El documental, lo mejor

En los documentales, y vale la pena seguirlo diciendo, se encuentra lo mejor del cine mexicano y de la región. En esta sección hay una cierta coherencia en cada una de las películas seleccionadas. Quisiera destacar que, de los 14 trabajos, cuatro son películas mexicanas y también cuatro trabajos son dirigidos por mujeres. En esta sección se encuentran muy personales registros de lo real a través de la experiencia propia: Paciente (Colombia-España, 2015), de Jorge Caballero; 35 y soltera (Argentina-Estados Unidos-España, 2015), de Paula Schargorodsky; Nosotras. Ellas (Argentina, 2015), de Julia Pesce; El legado (Alemania-Chile, 2015), de Roberto Anjari, o el registro de la vida cotidiana de un sujeto que ofrece un amplio reflejo amplio de nuestras mutaciones sociales: El charro de Toluquilla (México, 2016), de José Villalobos; El paso (México, 2015), de Everardo González; Margarita (México, 2015), de Bruno Santamaría; Damiana Kryygi (Argentina, 2015), de Alejandro Fernández; Dead slow ahead (España-Francia, 2015) de Mauro Herce, o el registro que fusiona reportaje cinematográfico y testimonio individual en District Zero (España-Jordania, 2015), de Jorge Fernández Mayoral, Pablo Tosco y Pablo Iraburu; Mi querida España (España, 2015), de Mercedes Moncada… En resumen el documental iberoamericano se encuentra ya muy lejos de los formatos televisivos: que demanda la voz en off, el comentario didáctico o el síndrome talking heads.

Por otro lado, nuestra selección de documentales de los últimos años, revela esa abismal ruptura que existe entre la sala de exhibición y la producción. De los documentales iberoamericanos recientemente filmados sólo se ha exhibido en México El botón de nácar (Chile-Francia-España, 2015), de Patricio Guzmán y sólo fue a través de la Cineteca Nacional.

Se han cerrado de tal manera las vías de acceso a las pantallas de Cinemex y Cinépolis, que ya un puñado significativo de películas, mediante sus distribuidores, han apostado por un reducidísimo circuito que encabeza la Cineteca Nacional: Obras como Viento aparte (México, 2014), de Alejandro Gerber y Seguir viviendo (México, 2014), de Alejandra Sánchez –ambas formaron parte de la programación de nuestra edición xxix–, donde a través de una narrativa de road movie, se describen las vivencias de un grupo de adolescentes, que descubren un México áspero, violento y contradictorio, lo mismo que documentales como Hasta el fin de los días (México, 2014), de Mauricio Bidault, sobre la rutina laboral en el Instituto de Ciencias Forenses de Jalisco han logrado encontrar un resquicio, pero literalmente es un resquicio, en el que la mejor experiencia de asistencia ocurre en la mencionada Cineteca Nacional. Literalmente, terminan siendo distribuidas siguiendo las rutinas del nicho y su escasa permeabilidad social.

Peores experiencias han sufrido los distribuidores de Levantamuertos (México, 2013) –presentada en la edición xxviii del ficg–, una de las mejores películas de ficción filmada en la frontera norte que hasta el momento no ha logrado rebasar a la exhibición en la pequeñísima franja fronteriza que hay entre Tijuana y Mexicali. Podemos ir acumulando títulos que, o se han confinado en el nicho que encabeza la Cineteca o que se quedan en el mínimo estreno regional.

Distribución para unos pocos

Para la edición trigésimoprimera, tenemos 19 películas mexicanas en competencia, algunas de las cuales no tendrán problema en hacerse una ruta normal de exhibición: Mr. Pig (México, 2016), de Diego Luna; Me estás matando Susana (antes Ciudades desiertas, México, 2016), de Roberto Sneider y La 4ª compañía (México, 2016), de Emir Galván y Vanessa Arreola. La ruta de las restantes se antoja complicada. Los diez documentales, la película tapatía y las cinco ficciones, una vez concluida su exhibición en Guadalajara, deberán haber conseguido distribuidor –internacional en algunos casos, nacional en todos–, gestionar los recursos del estímulo fiscal Eficine Distribución, ser presentadas ante las cadenas exhibidoras o, en su caso, en la Cineteca Nacional –a fin de ser seleccionadas en la Muestra o en el Foro Internacional. No quiero hacer predicciones, pero la estadística es reveladora: en estos momentos sólo tres de las 19 películas mexicanas que serán presentadas en el Festival tienen un futuro estreno comercial.

Si a esas 16 películas que deben de buscar un espacio propio, sumamos la decena de títulos mexicanos que acaba de competir del Festival Internacional de Cine unam (ficunam), tenemos casi 25 obras que batallarán para encontrar una exhibición digna. El panorama se complica cuando ya es evidente la crisis del video –tanto en formato dvd o Blu-ray–, que en su opción de renta ha desaparecido –quedando sólo la piratería y la compra–, un derrumbe al que se le opone el ascenso de las plataformas digitales, siendo Netflix la más famosa y FilminLatino la propuesta más interesante. En este caso, no conozco las estadísticas, pero es revelador que nadie ha exaltado estas plataformas en tanto solución al problema de la distribución. Por el momento, son opciones complementarias. Finalmente, el acto de ver cine es, en lo esencial, un ritual social.

Al fenómeno del blockbuster lo acompaña la tenacidad con la que funciona la maquinaria de Hollywood. Tomo como referencia aquellas películas que se producen pensando en los premios Oscar –de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (ampas)– y que pueden dividirse en tres categorías –tomo sólo como referencia a los films nominados a Mejor Película:

1) Las películas a las que la nominación determina su valor a nivel global –el mercado doméstico es aproximadamente del 40%:

El renacido (The Revenant, Estados Unidos, 2015, de Alejandro González Iñárritu), cuyos ingresos fueron de 405 millones de dólares a nivel mundial, de los cuales 170 millones 169 mil son de su taquilla dóméstica, es decir, de los Estados Unidos

Puente de Espías (Bridge of Spies, Estados Unidos-Alemania-India, 2015, de Steven Spielberg), con 164 millones 367 mil dólares a nivel mundial, de los cuales 72 millones 264 mil son ingresos domésticos

2) Las consolida a nivel doméstico y las hace más atractivas a nivel mundial –el mercado local alcanza casi el 50%:

La gran apuesta (The Big Short, Estados Unidos, 2015 de Adam McKay), 124 millones de dólares a nivel mundial y 68 millones 120 mil a nivel local

3) El impacto es sobre todo local –Estados Unidos, Canadá e Inglaterra como principales consumidores:

Brooklyn. Un nuevo hogar (Brooklyn, Irlanda-Reino Unido-Canadá, de John Crowley), generó a nivel mundial 49 millones y en EUA obtuvo 36 millones 525 mil dólares.

En primera plana (Spotlight, Estados Unidos-Canadá, de Tom McCarthy), generó 61 millones 771 mil dólares, de los cuales 39 millones 121 mil corresponden a los Estados Unidos.

La habitación (Room, Irlanda-Canadá, 2015, de Lenny Abrahamson), generó 23 millones 516 mil dólares, de los cuales 13 millones 474 mil son de los EUA.

Es visible, con estos ejemplos, la concentración de los ingresos. Excluí los de Misión Rescate (The Martian, Estados Unidos-Reino Unido, 2015, de Ridley Scott) y de Mad Max: Furia en el camino (Mad Max: Fury Road, Australia-Estados Unidos, 2015, de George Miller), ésta con números similares a los de la celebrada película de G. Iñárritu.

Ante esta numeralia y, sobre todo, con las actuales tendencias de exhibición, cabe preguntar si hay modo de repensar las estrategias en la distribución de nuestras películas. Creo que la apuesta por el streaming o las plataformas en línea no es la solución: finalmente, ver una película es, en lo esencial, un acto social. Un hecho es seguro: nuestro cine se encuentra entre el nicho y la invisibilidad, y los festivales con sus limitaciones y posibilidades se siguen convirtiendo en la mejor ventana posible para el volumen de la producción.

Por el momento la respuesta del cinéfilo mexicano ha sido adoptar a Leonardo DiCaprio, un gesto muy revelador.

Ciudades desiertas-Sneider

Premio Mezcal 2016

Un total de 19 filmes, seleccionados en distintas secciones, aspiran a ganar el Premio Maguey, a la Mejor Película Mexicana, que otorga el Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

De las muertas (México, 2015), de José Luis Gutiérrez Arias.

Derecho de playa (México, 2016), de Jorge Díaz Sánchez.

Distancias cortas (México, 2015), de Alejandro Guzmán.

El charro de Toluquilla (México, 2016), de José Villalobos Romero.

En el lugar de las flores (México, 2015), de Héctor I. Jiménez.

Enamor(d)ados (México, 2016), de Gabriel Retes.

La balada del Oppenheimer Park (México, 2016), de Juan Manuel Sepúlveda.

La carga (México, 2015), de Alan Jonsson Gavica.

La 4a compañía (México-España, 2016), de Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola Gutiérrez.

Maquinaria Panamericana (México, 2016), de Joaquín del Paso.

Margarita (México, 2015), de Bruno Santamaría Razo.

Mr. Pig (México, 2016), de Diego Luna.

Pies ligeros (México, 2016), de Juan Carlos Núñez Chavarría.

El buen cristiano (México, 2016), de Izabel Acevedo.

Nueva Venecia (Uruguay-México, 2016), de Emiliano Mazza De Luca.

Viviana Rocco yo trans (México, 2016), de Daniel Reyes.

FICG31-GIFF-01

Este artículo forma parte de los contenidos del número 45 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

“La Otra Cara del Reino Unido”, ciclo fílmico del British Council en la FIL de Guadalajara

noviembre 30, 2015

lod3

Al ser este el Año del Reino Unido en México, era de esperarse que fuera designado el país Invitado de Honor en la vigésimo novena edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, a realizarse entre el 28 de noviembre y el 6 de diciembre de 2015 en la Expo Guadalajara y otros recintos de la capital de Jalisco.

Entre los escritores, espectáculos escénicos, intelectuales y músicos británicos que acudirán en estos días a la FIL, se ha programado un ciclo de cine llamado La otra cara del Reino Unido en el Cineforo de la Universidad de Guadalajara (Av. Juárez esq. Enrique Díaz de León, Piso 1), entre el lunes 30 y el domingo 6 de diciembre.

Al respecto, es el British Council, institución responsable de la programación de esta muestra, la que advierte:

Desde Irlanda del Norte, Gales y Escocia, pasando por las diversas regiones inglesas incluyendo a Londres, el programa ofrecerá a la audiencia un viaje más allá de las famosas cabinas telefónicas rojas y las mansiones inglesas  del  cine convencional.  Este  ciclo está diseñado para  sensibilizar  al público  sobre  la  identidad  nacional  del  Reino  Unido,  mostrando  un  claro  retrato  de  la diversidad en la isla, así como su riqueza y complejidad.   Desde la recién estrenada película de suspenso 71 de Yann Demange, hasta la comedia del Sur de Londres Gone Too Far, de Destiny Ekaragha, el programa presentará algunos de los talentos emergentes más destacados del Reino Unido, junto a directores con una larga trayectoria como Carol Morley, quien marca su transición de documental a ficción con su cautivador largometraje The Falling; al igual que David McKenzie, cuya película dramática Starred Up contiene una actuación extraordinaria de Jack O’ Connell.  Ningún programa estaría completo sin mirar hacia el pasado y hacia el futuro. Con un guiño a la fantástica obra del archivo nacional del British Film Institute, “La Otra Cara del Reino Unido” presentará dos joyas clásicas que han sido restauradas recientemente: The Lodger, un clásico mudo de Hitchcock, así como el documental mudo de 1924 Epic of Everest, con una nueva banda sonora compuesta por Simon Fisher Turner.  De  cara  al  futuro,  las  nuevas  generaciones  de  talento  del  Reino  Unido  están  bien representadas en un paquete de cortometrajes que compitieron por el prestigioso premio BAFTA en el 2015.

Esta es la lista de películas programadas:

Lunes 30 de noviembre

Dark Horse (Reino Unido, 2014), de Louise Osmond. 16:00 horas.

Starred Up (Reino Unido, 2013), de David Mackenzie. 18:00 horas.

The Falling (Reino Unido, 2014), de Carol Morley. 20:00 horas.

Martes 1 de diciembre

’71 (Reino Unido, 2014), de Yann Demange. 16:00.

Bafta Shorts 2015. 18:00 horas.

The epic of Everest (Reino Unido, 1924), de John Baptist Lucius Noel. 20:15 horas.

Miércoles 2 de diciembre

For those in Peril (Reino Unido, 2013), de Paul Wright. 16:00 horas.

Pride (Reino Unido, 2014), de Matthew Warchus. 18:00 horas.

’71 (Reino Unido, 2014), de Yann Demange. 20:05 horas.

Jueves 3 de diciembre

The Falling (Reino Unido, 2014), de Carol Morley. 16:00 horas.

Dark Horse (Reino Unido, 2014) , de Louise Osmond. 18:00 horas.

Gone too far (Reino Unido, 2013), de Destiny Ekaragha. 20:00 horas.

Viernes 4 de diciembre

Dark Horse (Reino Unido, 2014) , de Louise Osmond. 16:00 horas.

Bafta Shorts 2015. 18:00 horas.

The Lodger (Reino Unido, 1927), de Alfred Hitchcock. 20:15 horas (con acompañamiento musical en vivo.

Sábado 5 de diciembre

Starred Up (Reino Unido, 2013), de David Mackenzie. 16:00 horas.

The Falling (Reino Unido, 2014), de Carol Morley. 18:00 horas.

For those in Peril (Reino Unido, 2013), de Paul Wright. 20:00 horas.

Domingo 6 de diciembre

Gone too far (Reino Unido, 2013), de Destiny Ekaragha. 16:00 horas.

The goob (Reino Unido, 2014), de Guy Myhill. 18:00 horas.

Pride (Reino Unido, 2014), de Matthew Warchus. 20:00 horas.

iphone41

british-council-logo-2-color-2-page-001-hr

e79cineforo

 

 

 

Abierta, la convocatoria para el octavo DocuLab Guadalajara

agosto 21, 2015

doculab8-h

La octava edición del DocuLab Guadalajara, que se realizará como parte del trigésimo primer Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), a efectuarse entre el 4 y el 13 de marzo de 2016, es un espacio de estudio que dispone de 31 candidaturas para jóvenes creadores audiovisuales de la zona iberoamericana en dos modalidades: cineastas a disección (directores) y oyentes-testigos. Los seleccionados serán dados a conocer el lunes de 12 enero del 2016.

La fecha límite de postulación es el 17 de noviembre del 2015.

logo-doculab8

 

Nicolás Echevarría confronta la tradición huichola con el arte contemporáneo en “Eco de la montaña”

junio 5, 2015

Está en el inconsciente de todos los mexicanos

Por Sergio Raúl López

Es difícil poner en duda el hecho que Nicolás Echevarría muy probablemente sea el documentalista que más profunda y profusamente se ha sumergido en la cosmogonía y tradiciones de los pueblos originarios de México, lo que reafirma, tras una larga ausencia cinematográfica, con su nuevo trabajo, Eco de la montaña, premiado y reconocido filme sobre el muralista Santos de la Torre y las vicisitudes que ha enfrentado en su doble condición de artista, en el sentido occidental, y de chamán, para los usos y costumbres de su comunidad.

eco_de_la_montana_stills_050214.0018040

Perfecto relato de la exclusión, práctica tan extendida en México, es el mural El pensamiento y alma huicholes, compleja pieza mural ensamblada con casi un centenar de páneles cuadrados −de 30 centímetros de lado− y elaborado con alrededor de dos millones de chaquiras multicolores, colocado en uno de los accesos de la estación Palais Royale-Musée du Louvre. Inaugurado en 1997, para conmemorar tres décadas del convenio entre los sistemas del Metro de París y el de la Ciudad de México –a cambio, en una entrada de la estación Bellas Artes se reprodujo el estilo arquitectónico francés de Hector Guimard−, por los presidentes de ambas naciones, Jacques Chirac y Ernesto Zedillo, y un séquito de funcionarios y notables. Un gentío en el que no se encontraba el artista wixárica de Santa Catarina, Jalisco, Santos de la Torre Santiago, pese a ser el autor de la pieza –montada de cabeza, como nos enteraremos más tarde.

Especialista en el relato cinematográfico del mundo indígena, Nicolás Echevarría (Tepic, 1947), ya no había entregado ningún trabajo fílmico desde su última producción de ficción, la comedia Vivir mata (México, 2001), un género que no le resulta ajeno y en el que ya había entregado un clásico del Nuevo Cine Mexicano, Cabeza de Vaca (México, 1990), en torno a la conversión de un conquistador español a la cosmogonía de los pueblos originarios de Mesoamérica. Aunque proseguía su carrera elaborando trabajos audiovisuales como la serie televisiva sobre Maximiliano y Carlota para Clío o Memorial del 68, ambiciosa instalación en video con casi 60 entrevistas y cientos de objetos para el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, el realizador se había alejado de las salas de cine.

Pero la historia del artista indígena vilipendiado por el poder –posteriormente Zedillo visitaría a Santos en helicóptero en su rancho serrano para felicitarle, mientras su familia huía y se escondía en las barrancas, ante tan violenta intrusión–, le resultó lo suficientemente irresistible como para convencerle de regresar al cine documental en torno a los indígenas, línea en la que se cuentan trabajos suyos tan emblemáticos como Judea, Semana Santa entre los coras (México, 1973); Hikure Tame, peregrinación del peyote entre los huicholes (México, 1975); María Sabina, mujer espíritu (México, 1979); Teshuinada, Semana Santa tarahumara (1979); Poetas campesinos (México, 1980), o Niño Fidencio, el taumaturgo de Espinazo (México, 1981) y que lo han vuelto una referencia indispensable en las últimas cuatro décadas.

La comisión de un mural de gran formato a Santos –similar al del Louvre–, para el Museo Zacatecano, fue la oportunidad perfecta para que Echevarría pudiera adentrarse y registrar el proceso completo de creación artística, desde la peregrinación a la zona sagrada del cerro del Quemado, el Wirikuta, en San Luis Potosí, para solicitar permiso divino para encarar la tarea, hasta su estancia en Zacatecas capital, donde permaneció largos meses en un taller, trabajando la pieza, aunque nostálgico por su rancho, y le permite profundizar en la cosmogonía no sólo de Santos, que es un chamán peyotero en su comunidad, sino del pueblo wixárica en su conjunto, justo en una época en la que diversas mineras amenazan con explotar justo la región umbilical y corazón del pueblo huichol –el referido Wirikuta.

El resultado es Eco de la montaña (México, 2013), un multipremiado documental sobre la cultura y ritualidad de un pueblo atávico como es el wixarica, a través de Santos, uno de sus artistas más reconocidos. Es decir que de tradición con contemporaneidad lo que se refuerza con la música incidental, tanto la tradicional huichola como la del compositor de música de concierto Mario Lavista. Estrenado en el xxix Festival Internacional Internacional de Cine en Guadalajara, donde ganó el premio Mezcal al Mejor Largometraje Mexicano, y luego reconocido como Mejor Largometraje Mexicano en el ix Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsDF); el documental ha recibido galardones internacionales como el Hugo de Oro en Chicago y Mejor Documental en Lima, además de ser seleccionado al Cinéma du Reel e inaugurar la sección native de la lxv Berlinale. Tras formar parte del xxxiv Foro Internacional de la Cineteca Nacional, Eco de la montaña, de la productora Cuadro negro, llegará a la cartelera mexicana el 12 de junio, con diez copias y distribución de Cinépolis, a propósito de lo cual ocurrió la siguiente entrevista con Echevarría.

¿Cómo ha logrado acercarse a una cultura tan cerrada y recelosa como la wixárica y hacerlo con una cámara de cine?

En las películas que he realizado he querido acercarme, cada vez más, a la idea de que le voy a dar al sujeto el micrófono y las maneras de expresarse a sí mismo. Y Eco de la montaña quizás sea lo más cercano a lo que he llegado con esta idea. Que Santos de la Torre narre su documental, que yo trate de ser lo más invisible, en la medida de lo posible, porque en este caso está el truco de la música que ya es un elemento de subjetividad. El hecho de escoger no la música huichola, sino la de Mario Lavista para expresar ciertos momentos medio de alucine, de introspección, de cómo en un momento dado puedo llegarme a sentir en el desierto después de haber comido peyote o para crear una atmósfera extraña, misteriosa, que nos permita y facilite entrar en otro mundo. Lo que siempre me ha atraído de las películas que he hecho, desde la primera, es penetrar en un mundo muy ajeno, a pesar de que está muy cerca de nosotros. Desde niño vi a los huicholes y a los coras en las plazas y siempre tuve la certeza de que había un mundo paralelo, otra realidad detrás de estos personajes. Eso fue lo que me atrajo, desde el principio, a dedicarme a hacer documentales con temas indígenas y explorando este mundo religioso y ritual, no el folklórico, no el etnográfico, no el antropológico, sino utilizar los medios e instrumentos del cine para crear una atmósfera mística y, odio decir esto, pero cerca de lo poético, más que explicar o de ser didáctico, aunque también he caído en eso. Pero digamos que mis primeras películas, mis mejores películas creo yo. son aquellas en las cuales evito, en un momento dado, ser explicativo.

Este documental posee, más bien, un impulso artístico, de autor, por eso recurre a otros autores como Mario Lavista, un gran clásico de la música contemporánea mexicana, y al propio Santos, no sólo como un huichol sino alguien cuya obra se traslada a los museos. ¿Cuál es la relación entre el arte contemporáneo y este documental?

Empezando porque los huicholes son, básicamente, una sociedad comunitaria en la que lo individualista no se ve con buenos ojos y la característica de un artista es tener una visión individual del mundo, de las cosas. Entonces, en ese sentido, el mismo Santos ha tenido problemas con su comunidad, porque un poco se sale del huacal en el que todo mundo tiene que rendir cuentas de todo lo que hace. Él ha roto esas reglas al convertirse en un artista y son pocos los huicholes que han sido reconocidos como artistas, el otro ha sido el finado José Benítez Sánchez, reconocido por los grandes cuadros y murales de estambre. Después de él, Santos es el más importante artista huichol que ha destacado individualmente. Yo no sé que efectos vaya a tener esto en Santos mismo y en su comunidad cuando la película sea exhibida en sus comunidades, vayan los huicholes a verla y algunos, obviamente, le van pedir que rinda cuentas de cuánto ganó o por qué no les informó de ciertas cosas, por qué no pidió permiso. Cosa que en nuestro mundo no existe: un artista no tiene que pedirle permiso a nadie, al contrario, es un ser que tiene que romper reglas y esquemas para crear su trabajo, porque de lo contrario deja de ser un artista.

Y esto plantea temas bien interesantes. Cuando vi el diseño del mural, de pronto me asusté por la nubecita y la imagen que tiene del viento, que refiere a los antiguos mapas occidentales que indican dónde sopla el viento, pero me dije que Santos en un artista y no tengo ningún derecho de preguntarle sobre la estética del tigre, del toro o de la nube, que no tienen estética tradicional huichola. Ese era el mural que quería hacer y ni modo. Y ahora que lo veo terminado lo entiendo mejor y la película me ayudó a entender el mural porque no hablo huichol. Por ejemplo, hay una escena en el desierto, en la ceremonia del peyote, en la que el chamán llora y pide un perdón a los dioses primero por no saber traducir sus palabras a su gente y segundo por habernos permitido estar ahí.

Entonces, hay un doble conflicto aquí: Santos, como artista huichol, frente a su comunidad, y yo imponiendo una música contemporánea con un instrumento rarísimo, que es la armónica de cristal, que suena pachecón, como si uno estuviera medio alucinando en el desierto, haciendo una interpretación de cómo podría haberme sentido al comer peyote y estando en esa atmósfera.

¿Cómo atravesó la frontera entre este México contemporáneo para regresar a estos seres atávicos que son los huicholes y mostrar estos dos mundos que coexisten?

Siempre he pensado que la Ciudad de México es un ejemplo que funciona muy bien como metáfora: está sobre un lago y tiene el recuerdo del agua, pero se nos olvida hasta que tiembla y nos recuerda que estamos cimentados sobre el agua. También he pensado que existe una capa inconsciente, en la que el mundo indígena está ahí, y eso nos hace a los mexicanos muy diferentes de los europeos, y que el germen de todo ese mundo es el mismo de Cabeza de Vaca, son los frailes que al principio destruyeron los ídolos, los códices y después se arrepienten y se dedican a rescatar lo más que pueden de eso que destruyeron. Nunca terminé ninguna carrera, pero la que más o menos terminé −pero todavía no acabo−, es lo que me ha enseñado el mundo indígena y eso está en mi acercamiento al cine, al mundo indígena, aunque siempre lo he mezclado con otros elementos, pero ya no niego mi subjetividad. Creo que todos los mexicanos tenemos parte indígena en el inconsciente y digamos que Eco de la montaña está en el inconsciente de todos los mexicanos.

La representación huichola, revelada con estambritos o chaquiras, uno junto al otro, van mostrando dimensiones más allá de la percepción común. ¿Cómo empatar esta percepción en una película?

Yo creo que el peyote y los alucinógenos tienen mucho que ver con eso, les otorga esta natural inclinación por la simetría y el color. Y no es un tabú el hecho de penetrar en otro estado de conciencia, para ellos es algo natural y no le tienen el pavor o la prohibición que existe en nuestro mundo, en el que prohibimos y castigamos los alucinógenos. Para ellos es algo absolutamente natural. Desde el primer viaje que hice con los huicholes y los coras, fui testigo de cómo a los niños de pecho se les dan sus trocitos de peyote. ¿Qué puede imaginar un niño de pecho? ¿Cómo alucina? ¡Imagínate, va más allá de cualquier idea!

Y estos estados de conciencia se relacionan con estados de percepción estética, presente ahí en el desierto y en sus comunidades, ¿cómo volver eso cine?

Ha sido una de las tentaciones que hemos tenido todos los que nos dedicamos a representar el mundo de los alucinógenos. Y creo que uno de los mejores logros en ese terreno está en Cabeza de Vaca, cuando Alvar Núñez cura al gigante en la choza y bebe una sustancia alucinógena para luego comprender, por primera vez en su vida, que es un curandero y que tiene la capacidad de sanar. Pero siempre hay esta tentación de representar el mundo de los alucinógenos visualmente, sin tener que recurrir a los estereotipos del cine más industrial.

eco_de_la_montana_stills_050214.0016981

Nicolás-Santos-Fresnillo-1

Este artículo forma parte de los contenidos del número 40 de la revista cine TOMAde mayo-junio de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

arte_eco

Ganadores del XXX Festival Internacional de Cine en Guadalajara

marzo 14, 2015

FICG-Padilla-Iván

Raúl Padilla López e Iván Trujillo. Foto: Sergio Raúl López.

Esta tarde, en el Hotel Hilton Guadalajara, en Zapopan, fueron dados a conocer los premios de la Competencia Oficial del trigésimo Festival Internacional de Cine en Guadalajara, por parte del presidente de su Patronato, Raúl Padilla López, así como de su director general, Iván Trujillo Bolio. También se anunció que Suiza será el país invitado de honor para la edición trigésimo primera, en 2016.

LARGOMETRAJE IBEROAMERICANO DE FICCIÓN

Mejor Película Iberoamericana

Ixcanul (Guatemala-Francia), de Jayro Bustamante.

Premio del Público “En infínitum” a Mejor Película Mexicana de Ficción

La delgada línea amarilla (México), de Celso García.

Premio Especial del Jurado

La delgada línea amarilla (México), de Celso García.

Mejor Ópera Prima Iberoamericana

El Patrón, radiografía de un crimen (Argentina), de Joaquin Furriel. 

Mejor Actor Iberoamericano

Joaquin Furriel por El Patrón, radiografía de un crimen (Argentina).

Mejor Actriz Iberoamericana

Claudia Muñiz, Marianela Pupo y Maribel García Garzón por Venecia (Cuba-Colombia), de Kiki Álvarez.

Mejor Fotografía Iberoamericana

¡Qué viva la música! (Colombia-México), de Juan Carlos Gil.

Mejor Guión Iberoamericano

Celso GarcíaLa delgada línea amarilla (México).

PREMIO MEZCAL

Mejor Película Mexicana

600 millas, de Gabriel Ripstein.

Mención especial

El tiempo suspendido, de Natalia Bruschtein.

Shih (España-México-Argentina), de Bruno Zaffora y Rafael Ortega Velderrain.

DOCUMENTAL IBEROAMERICANO

Mejor Documental Iberoamericano

La once. Tea Time (Chile-Estados Unidos), de Maite Alberdi.

Premio Especial del Jurado

El tiempo suspendido (México), de Natalia Bruschtein,

Mención Especial

Juanicas (México), de Karina García Casanova.

CORTOMETRAJE IBEROAMERICANO

Mejor Cortometraje Iberoamericano

Castillo y el Armado (Brasil), de Pedro Harres.

Mención Especial

Trémulo (México), de Roberto Fiesco Trejo.

PREMIO RIGO MORA

Mejor Cortometraje Mexicano de Animación

Zimbo, de Juan José Medina y Rita Basulto.

PREMIO MAGUEY

Nånting Måste Gå Sönder (Suecia), de Ester Martin Bergsmark.

Mención Especial

Beira-Mar (Brasil), de Filipe Matzembacher y Marcio Reolon.

portada_ficg

Premios paralelos del trigésimo FICG

marzo 13, 2015

El-tiempo-suspendido-still2

Tiempo suspendido, de Natalia Bruschtein.

La tarde del viernes 13 de marzo fueron dados a conocer, en la sala de prensa de la Expo Guadalajara en la que prácticamente ha sido ya desmontado el Mercado de Cine, los ganadores de los premios paralelos de la trigésima edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). El sábado se conocerán los ganadores de la Sección Oficial.

Premio FIPRESCI

El tiempo suspendido (México), de Natalia Bruschtein.

Premio FEISAL

El Jeremías (México), de Anwar Safa.

Mención honorífica FEISAL

Los reyes del pueblo que no existe (México), de Betzabé García.

Premio Minerva Fashion

Ella es Ramona (México), de Hugo Rodríguez.

Premios de la Academia Jalisciense de Cinematografía

Mejor Largometraje

La delgada línea amarilla (México), de Celso García.

Mejor Cortometraje

Zimbo (México), de Juan José Medina y Rita Basulto.

Premio Guerreros de la Prensa

Ficción

La delgada línea amarilla (México), de Celso García.

Documental

Made in Bangkok (México), de Flavio Florencio.

El-Jeremias

El Jeremías, de Anwar Safa.

portada_ficg

Mesa de debate “Cine y periodismo” en el XXX FICG

marzo 10, 2015

La Red Mexicana de Periodistas Cinematográficos, que entrega los premios Guerrero de la Prensa en el Festival Internacional del Cine en Guadalajara (FICG), ha organizado, también, en esta trigésima edición una actividad académica, la mesa de debate “Cine y periodismo”.

Participarán el crítico de cine Leonardo García Tsao; el director Everardo González, Secretario de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas; Sergio Raúl López, subdirector editorial de la revista Cine Toma; Víctor Ugalde, presidente de la Sociedad de Directores de Cine y Medios Audiovisuales, y Clara Sánchez, periodista y profesora, con el periodista Juan Manuel Badillo como moderador.

Esta actividad se realizará el miércoles 11 de marzo, a las 11:00 horas, en el Salón Degollado 1 y 2 de la EXPO Guadalajara (avenida Mariano Otero 1499, colonia Verde Valle, Guadalajara).

Red Mex Per Cine

Tendencias regionales en la competencia del XXX FICG

marzo 7, 2015

Terrenos de la experimentación

Por Gerardo Salcedo Romero

En la sola colección de trabajos, tanto iberoamericanos como mexicanos, inscritos a la trigésima edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, existe ya un mapa bastante aproximado en torno a las tendencias y las formas que imperan en la producción iberoamericana actual, entre ellas, el aumento en las coproducciones, en las directoras de documental, de los primeros largometrajes, los temas familiares y relatos luminosos y sombríos, entre muchos otros.

María Montez

En 1992 asistí, por primera vez, a la Muestra de Cine Mexicano en Guadalajara, misma que llegaba a su séptima edición. Si mi memoria no me falla, la sede principal era el Cineforo y había algunas actividades paralelas en el Centro de Investigación y Enseñanza Cinematográfica (ciec), dirigido por Emilio García Riera quien desde ahí continuaba su investigación sobre la historia del cine mexicano. Casi todos los invitados nos concentrábamos en el Hotel Lafayette y la presencia física de la publicidad de La Muestra realmente vestía a la ciudad. Llamaban la atención el entusiasmo del público, su generosidad y el impacto que la presencia de los actores provocaba; sin importar que las películas fuesen buenas o malas. También vale la pena recordar que, salvo los casos de Arturo Ripstein, Felipe Cazals y Jaime Humberto Hermosillo, en general, la mayoría de las carreras de los jóvenes cineastas estaba empezando.

En esos años, desde la Cineteca Nacional, programaba la Muestra Internacional de Cine y tengo presente la sensación de envidia que me provocó la hermana Muestra de Cine Mexicano. Limitados presupuestalmente en el tema de la publicidad y con el proceso de privatizaciones ya encarrilado, muchas de las salas tradicionales que albergaban a la Muestra Internacional estaban condenadas. A pesar de todo, incluso de la explosión de festivales que se ha desatado en la Ciudad de México, la Muestra Internacional de Cine sigue siendo un escaparate privilegiado. Por supuesto, ambas Muestras evolucionaron y, a pesar de todo, el cine mexicano sobrevivió a las distintas transiciones de aquellos años. En todo caso, la evolución más radical ha sido vivida por la de Guadalajara que es, desde hace una década, un gran −por la cantidad de actividades que ocurren durante su celebración− festival de cine y, en su momento, el único especializado en el cine iberoamericano.

Muchas películas han sido programadas a lo largo de estos 23 años que llevo asistiendo. También se ha modificado el entorno de una manera sustantiva, hoy una de nuestras sedes es el cineplex Cinépolis Centro Magno, en el que ocurren la mayoría de las proyecciones; el Cineforo se mantiene como la sede principal para las películas que compiten por el Premio Mezcal –concentrado en la filmografía mexicana− y el conjunto de las diferentes actividades cotidianas se concentran en el recinto de la Expo Guadalajara.

Una convocatoria creciente

Al cierre de la convocatoria para la trigésima edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (ficg), se inscribieron mil 394 trabajos para las tres secciones en competencia: Largometraje Iberoamericano de Ficción, Largometraje Documental Iberoamericano y Cortometraje Iberoamericano. Como todos los años, más de la mitad de los materiales inscritos son cortometrajes. Debo señalar que, al término del proceso de selección, se habían evaluado mil 881 películas.

En la tabla se encuentra la cantidad de películas inscritas en línea y las tendencias en el terreno de la producción se mantienen estables, con ligeras variantes. México es el país que más trabajos presentó, muy cerca España se mantiene en segundo lugar, en tanto que Argentina y Brasil ocupan, respectivamente, el tercer y cuarto lugar, aunque la cantidad de registros tiene un sabor a empate. En el terreno de las variantes, Colombia, Chile y Portugal incrementan ligeramente la cantidad de propuestas. La gran sorpresa es República Dominicana –un país con más de 10 millones de habitantes− que llega a la decena de trabajos fílmicos y que, en esta ocasión, tiene un trabajo seleccionado: María Montez (República Dominicana, 2014), de Vicente Peñarrocha, biografía de la actriz homónima conocida como la “reina del Technicolor” y cuya carrera ocurrió en Hollywood.

 

Inscripciones Iberoamericanas FICG30
País Inscripciones
México 318
España 267
Argentina 183
Brasil 181
Colombia 116
Chile 48
Portugal 37
Cuba 32
Venezuela 21
Perú 20
Ecuador 16
Uruguay 14
Costa Rica 12
República Dominicana 10
Paraguay 7
Bolivia 5
El Salvador 5
Guatemala 4
Panamá 3
Nicaragua 2
Honduras 1

600 Millas

Generalidades mexicanas

Las tendencias de la producción en la región se mantienen y un proceso creciente que permite la continuidad de estos números son las coproducciones. El ejemplo de las películas que compiten por el Premio Mezcal es revelador. En esta ocasión son 22 las películas seleccionadas, que se distribuyen de la siguiente manera:

 

Competencia Iberoamericana de Ficción

Cuando den las 3 (México, 2014), de Jonathan Alejandro Sarmiento Martínez.

El Jeremías (México, 2015), de Anwar Safa.

La delgada línea amarilla (México, 2014), de Celso García.

 

Competencia Iberoamericana Documental

Allende, mi abuelo Allende (Chile-México, 2015), de Marcia Tambutti.

El tiempo suspendido (México-Argentina, 2015), de Natalia Bruschtein.

Juanicas (Canadá-México, 2014), de Karina García.

Shih (México-España-Argentina, 2014), de Bruno Zaffora y Rafael Ortega Valderrain.

Tras Nazarín (España-México, 2014), de Javier Espada.

 

Hecho en México

600 Millas (México, 2015), de Gabriel Ripstein.

Alicia en el país de María (México, 2014), de Jesús Magaña

El aula vacía (México, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Uruguay, El Salvador, 2014), colección de diez cortometrajes dirigidos por otros tantos cineastas latinoamericanos, teniendo a los mexicanos Mariana Chenillo, Nicolás Pereda y, de alguna manera, Tatiana Huezo, quien vuelve a narrar una historia salvadoreña.

Ella es Ramona (México, 2015), de Hugo Rodríguez

Norte estrecho (México-Bolivia-Argentina-Perú-Estados Unidos, 2014), de Omar L. Villarreal.

 

Premio Maguey

Made in Bangkok (México-Alemania, 2015), de Flavio Florencio.

Estrellas solitarias (México, 2015), de Fernando Urdapilleta.

 

Galas

La increíble historia del niño de piedra (México, 2015), película de animación de Jaime Romandía, Miguel Bonilla, Miguel Ángel Uriegas y Pablo Aldrete

Estar o no estar (México, 2015), de Marcelo González

 

Son de cine

Con el alma en una pieza (México, 2015), de Jorge Bidault

El ruiseñor y la noche. Chabela Vargas canta a Lorca (México-España-Colombia, 2014), de Rubén Rojo Aura.

 

De estas 19 películas, nueve son coproducciones; dos relatan historias de exilio (Allende, mi abuelo Allende y El tiempo suspendido); una más es un cálido testimonio familiar de mexicanos que residen en Montreal (Juanicas); otras dos son, digamos, bitácoras de viaje (Made in Bangkok y Shih); un par recuperan a figuras de la cultura y testimonian su trabajo que rebasó fronteras (Tras Nazarín y El ruiseñor y la noche…); otra describe el problema de la deserción escolar desde la perspectiva regional y, finalmente, una más revisa uno de los aspectos de la inmigración (Norte estrecho).

Si nos mantenemos con las películas que participan en la selección del Premio Mezcal, diez de ellas, de ficción o documental, son primer largometraje y la mayoría de los cineastas han nacido entre 1973 y 1986. Muchos tienen algún antecedente en el oficio fílmico: han sido sonidistas, editores, asistentes de director, fotógrafos, directores de arte y, por supuesto, guionistas. En el caso de los cineastas nacidos en la década de los setenta, acceder a la dirección fue la decisión obligada ante la dimensión personal del proyecto.

 

Realizadoras a la baja

Sigue manifestándose, por otro lado, el persistente hecho de que las mujeres están filmando documentales. Si nos basamos en la selección para la competencia iberoamericana, tenemos que nueve trabajos fueron dirigidos por hombres y siete por mujeres –uno de ellos en codirección. El contraste se establece de manera radical en la sección Iberoamericana de Ficción, en la que no hay un solo trabajo dirigido por una mujer −en la edición pasada exhibimos las películas de Laura Astorga −Princesas Rojas (Costa Rica-Venezuela, 2013)−, Natalia Smirnoff −Cerrajero (Argentina, 2014)− y Mariana Rondón −Pelo Malo (Venezuela-Perú-Argentina-Alemania, 2013). Quizás resulte sintomático y pueda resaltarse el caso de El aula vacía, en el que participan cuatro mujeres, entre los diez directores: Mariana Chenillo, Flavia Castro, Tatiana Huezo y Lucrecia Martel. De sus trabajos, Mariana Chenillo y Tatiana Huezo se decantan por el documental ortodoxo −con una concepción de puesta en escena diferente−; Lucrecia Martel filma un híbrido en el que el documental determina la ligera línea argumental y sólo la brasileña Flavia Castro registra una ortodoxa historia de ficción.

 

Mexicanos fuera del país

Para la trigésima edición del ficg incorporamos una sección que se llama Mexicanos en el Extranjero y que, ante las evidencias, encontraremos de manera persistente en el futuro próximo. Esta selección rescata aquellos casos determinados por la migración, la oferta universitaria y el destino, con el rasgo común de que varios jóvenes deciden levantar un proyecto en su país de residencia.

En esta edición, dos de los trabajos nos permiten apreciar que los noveles cineastas optan por adaptarse al medio ambiente y filman sendos thrillers, de inspirado corte anglosajón: The Hit Producer (Irlanda, 2014, de Kevin de la Isla O’Neill), filmada en Dublín, y Dog’s Breakfast (Australia-México, 2015), filmada en Sidney. En contraste se encuentra Tierra caliente (México-Inglaterra, 2015), en la que Laura Plancarte escenifica una larga conversación sostenida con una familia que vive en esa conflictiva zona de nuestro territorio. El ficg abre sus puertas a todos los cineastas mexicanos. Nuestras historias también ocurren en las calles de Nueva York, Sidney o Montreal…

 

Relatos familiares desde Iberoamérica

En el caso de las películas iberoamericanas, continua dominando la crónica familiar, núcleo en transición y golpeado por las diferentes crisis. En Choele (Argentina, 2014, de Juan Sasiaín), un niño, en sus vacaciones de verano, descubre el desencuentro que existe entre sus padres; en Aurora (Chile, 2014, de Rodrigo Sepúlveda), una mujer decide adoptar a una bebé muerta y arrojada en un basurero; en Las tetas de mi madre (Colombia, 2014, de Carlos Zapata) ocurre el involuntario descubrimiento del oficio materno en una barriada colombiana; en la brasileña O Outro Lado do Paraíso (Brasil, 2014, de Andre Ristum), se documenta la migración de una familia, durante los días en los que ocurre el nacimiento de Brasilia; en Sebastián (Estados Unidos-Perú, 2014, de Carlos Ciurlizza) vemos el regreso de un hijo a su ciudad natal, en la que todos guardan algún secreto.

La isla mínima (España, 2014, de Alberto Rodríguez) es una nueva muestra de la fuerza narrativa del cineasta, quien presenta una historia de suspenso −antes había mostrado sus virtudes en Grupo 7 (España, 2012)−; María Montez resalta por su recreación de época en el Hollywood que pasaba del blanco y negro al technicolor. Desde la perspectiva de los problemas sociales se encuentran El patrón, radiografía deun crimen (Argentina-Venezuela, 2014, de Sebastián Schindel), estremecedor relato sobre las nuevas formas en las que se da la relación de explotación más extrema; Ixcanul (Guatemala-Francia, 2015, de Jayro Bustamante), describe la situación femenina en una comunidad indígena maya de Guatemala; NN (Perú, 2014, de Héctor Gálvez) es un relato sobre el oficio del antropólogo forense, muy pertinente en el actual momento mexicano.

Finalmente, hay dos películas en las que la discotheque es un espacio vital, pleno y que contrasta con todo lo que ocurre afuera de ese mundo de luces, sombras y música: Venecia (Cuba, 2014), de Kiki Álvarez y Qué viva la música (Colombia-México, 2015), de Carlos Moreno; la primera se ubica en La Habana de nuestros días y la segunda rescata una novela de culto que Andres Caicedo escribió en los años setenta sobre Cali. Los relatos son luminosos y sombríos. Posiblemente la dialéctica de nuestro cine, de nuestro tiempo.

Ixcanul 01