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Ganadores del IX Hazlo en Cortometraje

enero 27, 2017

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La premiación de la novena edición del Concurso Hazlo en Cortometraje, que convocan conjuntamente la Fundación Bancomer y la Fundación Cinépolis, se efectuó el jueves 26 de enero en Cinépolis Arcos Bosques, teniendo como temática la “Ciudadanía Creativa” y recibieron trabajos de 128 universidades de 26 entidades del país. Los proyectos seleccionados serán proyectados en diversos foros y festivales a nivel nacional. El primer lugar de cada categoría recibirá 70 mil pesos y el segundo sitio 30 mil pesos. En la categoría Experimental, el premio único es de 50 mil pesos. En esta edición, el Premio al Potencial Bancomer se otorga al cortometraje “Equilibrio” de María Bello, estudiante del Diplomado en Realización del SAE Institute, Condesa. El premio consta de un viaje todo pagado para que un integrante del equipo realizador del cortometraje tome un taller en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) en San Antonio de los Baños, Cuba. La Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID), Campus Taxqueña, ganó la Beca a la Facultad por participar con ocho cortometrajes participantes, consistente en una antología de libros de cine otorgada por la Fundación Bancomer.

Los cortometrajes ganadores son los siguientes:

Ficción:

Primer lugar

En un Mundo Paralelo, de Mario Genel Pulido, del Master in Arts, Film, Television and New Media, de la San Diego State University en California.

Segundo lugar

El Árbol de la Poesía, de Jorge Arturo Sosa Martínez, de Comunicación y Medios de la Universidad de Montemorelos de Nuevo León.

Documental:

Primer lugar

Equilibrio, de María Bello. del Diplomado en Realización, del SAE Institute Condesa, de la Ciudad de México.

Segundo lugar

Manantial, de José Francisco Martínez Rendón,de Diseño Gráfico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la Universidad Nacional Autónoma de México, de Naucalpan, Estado de México.

Animación:

Primer lugar

Archipiélago, de Diego Antonio Acevedo Aguilar, de la Licenciatura en Animación y Arte Digital, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey campus Querétaro.

Segundo lugar

Temporal, de Natalia Pájaro, de Artes Visuales de la Facultad de Artes y Diseño, de la Universidad Nacional Autónoma de México en Xochimilco, Ciudad de México.

Experimental

Premio Único

Un Todo Creativo, de Óscar Ortega Navoa, de la Licenciatura en Comunicación, de la Universidad Univer Millenium, en Toluca, Estado de México.

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Cine Toma 49: El bolígrafo audiovisual

noviembre 5, 2016

La educación de y en lo cinematográfico

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Cine Toma 48: Monstruos, criaturas y otros engendros

septiembre 5, 2016

Exotismo y rarezas en los entes cinematográficosportada-toma-48-ch

A 31 años del fatídico 19 de septiembre de 1985, en el que un terremoto causó enormes destrozos en aquel Distrito Federal, absolutamente transformado tanto política como socialmente en la actualidad, es que se estrenará la cinta 7:19 (México, 2016), de Jorge Michel Grau, protagonizada por Damián Alcázar, quien en una imagen de la producción de esta cinta ocupa la portada del número 48 de la revista bimestral Cine Toma, publicación que alcanza ocho años en circulación, en un número que circulará durante septiembre y octubre de 2016 en locales cerrados de todo el país, así como en la tienda digital Sanborns.

El ejemplar se titula Monstruos, criaturas y otros engendros. Exotismo y rarezas en los entes cinematográficos y presenta un dossier principal que abre con un ensayo del doctor Eduardo de la Vega Alfaro en torno a sus dos clásicos de terror: El ladrón de cadáveres Drácula; en seguida, Pedro Paunero explora la estética del Gran Guiñol en el cine mexicano; José Luis Ortega indaga la construcción de modelos,  autóctonos en los clásicos del género, además de fragmentos del libro Mostrología del cine mexicano; desde Argentina, la doctora Carina Rodríguez aborda las experiencias de guerrilla audiovisual en el cine de terror y ofrece adelantos del libro Manual de cine de género; Fabián de la Cruz entrevista al productor Arturo Tay y la producción de Desde el más allá, cinta de género realizada en el centro educativo INDIe;  el muy humanista concepto del monstruo en Guillermo del Toro es relatado por Octavio Maya; en seguida, Fernando Llanos aborda los curiosos líderes charros que combatirían a las fuerzas nazis y pueblan su documental, Matria; en tanto que Edna Campos, aborda los quince años de Macabro, Festival Internacional de Cine de Terror de la Ciudad de México.

En otros contenidos, Entrecruces ofrece algunas ficcionesbreves del escritor morelense Roberto Abad, en torno a una Orquesta primitiva. En Industria, se presenta una entrevista con Francisco Eguren, director de programación de Cinemex, y adelante, Tonatiuh Lay penetra en el conflicto que esta cadena mantuvo con Warnel y Universal que los llevaron a cancelar la proyección de Escuadrón suicida. En Desde la Filmoteca de la UNAM, Iván Trujillo nos relata la exposición El futuro más acá: cine mexicano de ciencia ficción.

En Festivales, se ofrecen adelantos de la decimocuarta edición del de Cine de Morelia; del undécimo DocsDF, por Pau Montagud; de la primera Fiesta del Cine en San Luis Potosí, por Carlos Sosa, así como del undécimo Shorts México, por Jorge Magaña. Además, se ofrece información sobre el vigésimo Tour de Cine Francés en México y una crónica de la tercera entrega de los Premios Platino, realizados en Punta del Este, Uruguay, por Gonzalo Hurtado. En estrenos, una entrevista con Jorge Michel Grau nos acerca a su  reinterpretación del terremoto del 85, mediante la constreñida y claustrofóbica perspectiva de un importante funcionario atrapado en el edificio que alberga a su dependencia, al lado del portero del mismo, en charla con Irving Torres Yllán, y el coguionista del largometraje, el escritor mexicano Alberto Chimal, comparte su experiencia en la encomienda; además que Rubén Ímaz abunda sobre la película Epitafio, que codirigió con Yulene Olaizola, en torno a un trío de españoles que han de escalar el volcán Popocatépetl en los días previos a la Conquista. Finalmente, en Entrevista, el doctor Lauro Zavala nos comparte la charla que sostuvo con el investigador peruano José Carlos Cabrejo, experto en semiótica, cine y El Quijote.

El número 48 de Cine Toma circulará durante septiembre y octubre de 2016 por todo el país en locales cerrados como Sanborns y Educal y, en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

XX Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video

mayo 27, 2016

Intacta, el ansia del escándalo

Por Arturo Castelán

Imperceptible pero imparablemente, aquella cartelera mexicana que mostraba cada vez mayor apertura en los años setenta y ochenta, fue clarificando una necesidad en el espectador fílmico mexicano: las películas de nicho, es decir, aquellas que pertenecen, a veces involuntariamente, a géneros como el New Queer Cinema o el cine gay, un cine sobre sexualidad que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. El mixxx Aniversario alcanza dos décadas de existencia apuntalando ese cine de escasa o nula presencia en la cartelera mexicana.

Muchacho en la barra 2

A finales de los años setenta, el que aquí les narra su historia apenas estaba aprendiendo a escribir y compraba cuadernos de hoja blanca donde dibujaba entradas de cine con marquesinas a las que le cambiaba títulos todos los jueves para anunciar las películas que quería ver, pero a las que, por su edad, aún le impedían la entrada –sobre todo su padre y su tía, quienes eran los que le llevaban más. Recuerda, lejanamente, haber jugado a programar algunas joyas del sexploitation: Verano Salvaje (México, 1980), del cineasta gay Enrique Gómez Vadillo; Dulces navajas (o Navajeros, España, 1980), de otro cineasta gay ibérico Eloy De la Iglesia; Él sabe que estás sola (He Knows you are Alone, Estados Unidos, 1980, de Armand Mastroianni), y Nacidos para perder (Estados Unidos, 1967, de Tom Laughlin).

Y apenas aprendiendo a leer, unas cuantas idas con su madre al recién construido Cine Piscis –a unas cuatro cuadras de su casa en la colonia Romero Rubio– le revelarían una nueva fijación: el cuerpo masculino desnudo. En la película juvenil Roller Boogie (Estados Unidos, 1979, de Mark L. Lester), Linda Blair enamorada de Jim Allen y sus jeans entallados, encueraba a su novio para escapar con el patinador. Otro hombre desnudo corría aterrado en medio del violento desierto en Mad Max (Australia, 1979), de George Miller. En El legado (The Legacy, Reino Unido-Estados Unidos, 1978, de Richard Marquand), de, Sam Elliot aparecía espectacular saliendo de la regadera y lastimado con vidrios embrujados frente a Katherine Ross. Y luego, en La chica del adiós (The Goodbye Girl, Estados Unidos, 1977, de Herbert Ross), Richard Dreyfuss interpretaba a un actor que mostraba la homosexualidad de un personaje de Shakespeare, lo que provocaba el fracaso de su obra.

La gradual apertura

Y así, este chamaco fan del Cine Guía –la revista de Carlos Amador que duró apenas un par de años y en la que se publicaban entrevistas y carteleras con los filmes que exhibían Organización Ramírez, la Compañía Operadora de Teatros (cotsa), los cines de Gustavo Alatriste y su propia compañía, Telecines casa), quedaba atónito ante un periódico que se llamaba Cine Mundial –que publicaba muchas noticias de cine para el apetito voraz de este cinéfilo en formación– y amante de los anuncios de cine que aparecían en los periódicos Excélsior y El Heraldo –a los que estaban suscritas su abuela y su tía respectivamente– que le parecían cada vez más atrevidos y audaces… Si bien ya estaba acostumbrado a ver de manera natural las sinuosidades de Christie Brinkley, Rene Russo y Gia Carangi –impresionado aún– en las portadas de Francesco Scavullo para Cosmopolitan –“Cuñada, estas modelos están mejores que las de las revistas que compro” le decía un tío–, las carteleras cinematográficas le resultaban aún más atrevidas porque las estrellas del cine nacional aparecían desnudas mostrando los senos cuyo pezón era más o menos escondido por una estrellita –para filmes como Bellas de noche (México, 1975, de Miguel M. Delgado) o Emmanuelle (Francia, 1974), de Just Jaeckin–, haciendo un striptease de manera repetida en un par de filmes –Alma Muriel en las fotos de Cuando tejen las arañas (México, 1977, de Roberto Gavaldón) y Burlesque (México, 1980, de René Cardona)– o restregándose encima de otros hombres desnudos –Isela Vega encima de Gonzalo Vega en Las apariencias engañan (México, 1978), del director gay Jaime Humberto Hermosillo.

El caldo de cultivo para fundar Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video se fue engrosando en la mente de este chamaco, quien años después lograría armarlo… La Jaula de las Locas (La cage aux folles, Francia, 1978, de Édouard Molinaro) y luego Víctor Victoria (Victor Victoria, Reino Unido-Estados Unidos, 1982), de Blake Edwards, se eternizaron en el cine María Isabel del Hotel Sheraton. Una historia diferente (A Different Story, Estados Unidos, 1978), de Paul Aaron, y Maurice (Reino Unido, 1987), de James Ivory, logran algo similar en el Cine Paseo y el Cine París. Jóvenes corazones gay (Torch Song Trilogy, Estados Unidos, 1978), de Paul Bogart, se estrena en una sala en plena y conservadora Plaza Satélite, donde ahora este chamaco pasaba su adolescencia. Esa fue la primera película gay a la que asistió en su recién adquirida mayoría de edad. Después vería Atracción Fatal (Fatal Attraction, Estados Unidos, 1987), de Adrian Lyne, y Coctel (Coktail, Estados Unidos, 1988, de Roger Donaldson).

Cuando la Muestra Internacional de Cine llegó al Apolo Satélite, a este niño se le abrió otra caja de dulces: en esa primera edición a la que asistí apareció Reacción en cadena (Kopytem Sem, Kopytem Tam, Checoslovaquia, 1988, de Vera Chytilová), era una historia soviética sobre el sida, mientras que Rudolf Tome, María Novaro y Eliseo Subiela exploraban el desnudo masculino en El filósofo (Der Philosoph, Alemania Occidental, 1989), Lola (México-España, 1989) y Hombre mirando al sudeste (Argentina, 1986). Ya después lo gay será tema frecuente –Gerardo Salcedo, ex programador de la Cineteca Nacional me contó que el año en que se presentó Henry y June (Henry & June, Estados Unidos, 1990), de Phillipe Kauffman, en la Muestra, fue uno en el que casi todos los filmes presentaron un subtema gay.

Pero la Semana Cultural Lésbica Gay, con su revisión de materiales ya estrenados –¡cuántas veces no habrá visto ahí, repetidas anualmente, Las noches salvajes (Le nuits fauves, Francia-Italia, 1992), de Cyril Collard; Mi camino de sueños (My Own Private Idaho, Estados Unidos, 1991), de Gus Van Sant; La ley del deseo (España, 1987), de Pedro Almodóvar; Maurice!–, y la apertura del Cinemanía Loreto con Desmayo (Swoon, Estados Unidos, 1992), de Tom Kalin; Arde París (Paris is Burning, Estados Unidos, 1990), de Jennie Livingstone, y Las horas y los tiempos (The Hours and Times, Estados Unidos, 1991), de Christopher Munch, que nos hicieron voltear a un género que apenas conocíamos algunos en México: el New Queer Cinema –un movimiento así bautizado por la crítica estadounidense B. Ruby Rich para referirse al cine con personajes gays nacido para rescatar las estéticas de la diversidad sexual ante la epidemia del sida y en cuyo libro, Chick Flicks: Theories and Memories of the Feminist Film Movement (Duke University Press Books, 1998), se publicaría justo en el nacimiento de Mix México–; no hicieron más que subrayar, de manera obvia e inminente, la necesidad de un evento fílmico que mostrara de manera digna y en una sala de cine, tanto estrenos como materiales que no podíamos ver con facilidad en el país.

La entrada del Elektra

Todavía recuerdo la mini entrada del Cine Elektra (Hoy Cinemex Reforma) en donde una audiencia de empleados y burócratas formaban parte de la audiencia que acudía, de manera asidua, a ver las joyas del cine mundial. En la década de los ochenta aún programaban de manera diaria un filme distinto y, más o menos, buscaban coincidir con las efemérides para lograr un gran efecto de taquilla –como los llenos totales para ver el Jesús de Nazaret (Jesus of Nazareth, Italia-Reino Unido, 1977), del cineasta gay Franco Zefirelli en plena Semana Santa–. Pero igual se lograban ver filmes de conciencia política-ecológica como El Síndrome de China (The China Syndrome, Estados Unidos, 1979, de James Bridges), producida por su protagonista, el actor Michael Douglas, a la par que filmes que, entonces, se entendían como familiares, como el musical La Novicia Rebelde (The Sound of Music, Estados Unidos, 1965) de Robert Wise; documentales de conciertos como los que registraban los espectáculos de The Beatles o The Rolling Stones, e incluso películas atrevidas como las exploraciones nazi-sadomasoquistas-eróticas de El portero de noche (Il portiere di notte, Italia-Estados Unidos, 1974), de Liliana Cavanni, o cintas de culto bautizadas estimulantemente como Orgía de horror y locura (que tal fue el nombre con que llegó a México The Rocky Horror Picture Show, Estados Unidos-Reino Unido, 1975, de Jim Sharman), lograban ver la luz en tan deliciosa programación. Pero fue ahí, en esa pequeña sala de Río Guadalquivir, a media cuadra de Reforma, que hace veinte años nació el Festival Mix, poniendo en jaque la definición –o la falta de definición– sexual de las películas.

El festival se fundó en una época en la que, planteándose la necesidad de producir cine mexicano que lograra recuperar su inversión –como ocurría en la Época de Oro o en nuestra época de Cine de Ficheras–, apareció el término de nicho, que empezó a aplicarse a los filmes que estaban por producirse. Y el nicho del cine gay empezó a utilizarse de manera renuente por parte de los distribuidores y muchas veces en contra de directores acostumbrados a decir que su trabajo es universal, enfrentados de manera sorpresiva a la realidad de un negocio que se llama cine.

El ligue en el Cine Elektra desapareció una vez que cambió de dueño; el de los cines sobre Reforma desapareció ante la quiebra de cotsa y el subsecuente cierre de sus salas, pero la organización formada por los grupos Lésbicos Gay Bisexual y Transgénero (lgbt), ante la tibia respuesta del gobierno para combatir el sida y los avances de la derecha contra la cultura, generó un renacimiento en el tejido social de la comunidad gay y el nacimiento del Festival Mix, junto a la resistencia de la Semana Cultural Gay, que se convirtieron en bastiones imposibles de negar y cuya presencia inspiraría réplicas en toda la República Mexicana.

En nuestro país aún hay que recuperarse de filmes y visiones no sólo negativas, sino incluso difamatorias, que infaman a grupos gays ya despiertos al cine que reciben, quienes para defenderse piensan en todo: desde tácticas de boicot mercantil hasta censura abierta y aberrante.

El espíritu del Mix

Pero el niño cinéfilo, ahora cuarentón, flipa cuando el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) apoya al Mix produciendo los guiones que ganan en su concurso; cuando Levi’s le imprime publicaciones para celebrar el arte del festival construido en imágenes por el fotógrafo Celadón y el actor del momento, quien modela reinterpretaciones fílmicas; cuando el Instituto de la Juventud (Injuve) de la Ciudad de México premia a menores de 30 años que buscan reinterpretar la realidad gay con sus cámaras; cuando llegan los invitados internacionales; cuando se exhiben películas en más y nuevos foros de la Ciudad de México, y más aún cuando escucha títulos de nuevos filmes, que le estremecen a la locura, aún sin conocer sus contenidos. Pero es que apenas nos enteramos de filmes sobre sexualidad llamados Te prometo anarquía (México-Alemania, 2015, de Julio Hernández Cordón); Me quedo contigo (México, 2014, de Artemio Narro); El placer es mío (México, 2015, de Elisa Miller); Bellas de noche (México, 2016, de María José Cuevas), –previo shock imaginativo estimulado por la belleza de sus títulos y premisas–, va, los anota en la compu y se pone a perseguir en los catálogos de los festivales en que han participado, sus cambios de teléfonos de contacto para poder invitarlos al festival anual que dirige.

Y también cuando ve que el filme de inauguración, el de clausura y los cortometrajes que presentó en la edición anterior están nominados a algún premio, va y comparte la noticia con otros niños cinéfilos sensualistas –gays o no gays– que conforman su comunidad en las redes sociales. Qué digo comparte la noticia. Comparte el impacto: la Academia que otorga el Ariel este año ha nominado a Made in Bangkok (México-Alemania, 2015, de Flavio Florencio), documental sobre una bellísima transexual y el milagro de su vida; el registro de vida de un prostituto respetuoso de Muchacho en la barra se masturba con rabia y osadía (México, 2015), de Julián Hernández, y el cuento de hadas Trémulo (México, 2015), de Roberto Fiesco, estos dos últimos presentados por primera vez en la Ciudad de México en Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, y ahora nominados a Mejor Cortometraje Documental y Mejor Cortometraje de Ficción, respectivamente.

A 20 años de inaugurar el primero, Arturo Castelán, director de Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, le cuenta en la noche a un actor, que está harto del cine mercantilista, hipócrita y retrógrado, y que aún se siente con el deseo firme de celebrar el trabajo de los protagonistas de un cine que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. “Ese es el espíritu de Mix”, le explica. Siempre insatisfecho, pero con el ansia intacta del escándalo.

Viviana-Rocco-Yo-Trans

MIXXX Aniversario, Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, se celebrará, a partir del 28 de mayo, en la Ciudad de México, en las siguientes sedes: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Centro Cultural José Martí, Cinematógrafo del Chopo, Cinépolis Diana, Cineteca Nacional y el Centro de Cultura Digital. Mayor información en la página electrónica: http://www.elfestivalmix.com.

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El Ariel, máximo galardón anual de la Academia Mexicana de Cine, ocupa la portada del número 46 de la revista Cine Toma, para conmemorar las siete décadas de la institución

mayo 3, 2016

VENERO DE LETRAS

El empleo de guionistas en el cine mexicano

• La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. alcanza 70 años de existencia y para conmemorarlo incluimos una entrevista con su presidenta, Dolores Heredia; la lista completa de nominados y homenajeados al lviii Ariel; sus actividades paralelas; sus objetivos estratégicos, y una breve historia del organismo.

• Sobre la escritura de guión ofrecen sus reflexiones y análisis Patricio Saiz; Nadia González Dávila; Diana Cardozo; Lucía Carreras: Gabriel Reyes; Octavio Maya Rocha; Leo Eduardo Mendoza. Además, extractos de Club Sandwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez.

• Ensayo: Guión para la imaginación, de José Carlos Avellar. Libros: El renacido, de Michael Punke. Desde la Filmoteca de la unam: Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma. Entrecruces: Omar Yñigo, del teatro al cine y viceversa.

• Festivales: 20º Mix México; 8º Cine Mexicano de Durango; 6º de Cine en el Desierto, de Sonora; 7º Rodando Film Festival, de San Luis. Estrenos: Yo, de Matías Meyer; La delgada línea amarilla, de Celso García; ¿Qué culpa tiene el niño?, de Gustavo Loza. Entrevista: Joselyn Meneses, Mejor Actriz en Guadalajara por Oscuro animal.

Portada Toma 46-ChLos plateados trofeos que replican en miniatura –aunque nunca son idénticos– el Ariel, la escultura que el artista durangueño-chihuahuense Ignacio Asúnsolo creó, inspirado en el ensayo homónimo del uruguayo José Enrique Rodó y en el personaje de La Tempestad, de William Shakespeare, ocupan la portada del número 46 de la revista bimestral Cine Toma, que de este modo conmemora el septuagésimo aniversario de la conformación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. (amacc), en vísperas de la quincuagésima octava gala de entrega a lo mejor del cine mexicano, a realizarse el 28 de mayo en el Auditorio Nacional. La publicación circulará por todo el país durante mayo y junio de 2016, en locales cerrados y en la tienda digital Sanborns.

Titulado Venero de letras. El empleo de guionistas en el cine mexicano, el dossier central de la revista se concentra en la especialidad de la escritura de guión, un oficio frecuentemente invisibilizado y poco socorrido en el medio mexicano. Para hacero hemos congregado las reflexiones, experiencias y  testimonios de una serie de profesionales del medio, quienes responden a distintas interrogantes en torno a esta actividad. Entre ellas si es normal que en el medio internacional la mayoría de las producciones se hagan con un guión del propio director, como ocurre en México, o sólo se trata de un fenómeno atípico dada la peculiaridad de la educación especializada y el apoyo institucional local. O las razones por las que no existe una más influyente presencia de guionistas en festivales, programas periodísticos especializados, cursos y talleres. ¿No debiera haber tantos o más guionistas como tenemos destacados directores de cine o de fotografía, y no sólo los más destacados, que contamos con los dedos de las manos? ¿Si más guionistas se incorporaran a este sistema habría películas que atrajeran más al público y no sólo fenómenos taquilleros aislados –lo que modificaría a una industria como la local, que el año anterior produjo 140 títulos pero que sólo tuvo 5.6% del market share para sus 79 estrenos? Y, es más, ¿cómo romper con la separación creativa entre realizadores audiovisuales y escritores profesionales?

Las páginas de este especial abren con un texto sobre el choque entre el escritor y la página en blanco, en esta complicada profesión, de acuerdo a la experiencia de Patricio Saiz; en seguida, se repasan las ideas y los paradigmas propuestos por el script doctor Christopher Vogler –responsable, lo mismo, de El Rey León que de El club de la pelea–, en un ensayo de Nadia González Dávila; más adelante, Diana Cardozo aborda las razones por las cuales este trabajo solitario y titánico importa mucho a la hora de aportar historias más articuladas y personajes más vivos; Lucía Carreras, por su parte, aborda la vertiente del guión que forma parte de la creación artística y resalta la importancia de trabajar los textos en talleres; Gabriel Reyes lanza la idea de que en esta época de tecnología al alcance de las masas, toda la gente debiera escribir sus propios guiones pues ahí comienza la dirección de un filme; el azaroso y maratónico camino de la escritura de cine es abordado por Octavio Maya, que lo describe como uno lleno de escollos, finalmente Leo Mendoza alerta sobre la invisibilización del guionista, un eslabón que no es respetado en  una realización colectiva como es el cine. Además, se reproducen fragmentos de los guiones de dos cintas recientes y reflexiones de sus autores: Club Sándwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez, publicados originalmente por Cinema23.

En el resto de contenidos que conforman el tomo 46, se rinde homenaje al recientemente fallecido crítico brasileño José Carlos Avellar, al reproducir su ensayo Guión para la imaginación, también originalmente editado por Cinema23. Se reproduce, además, un fragmento de la novela El renacido, de Michael Punke, publicado por Editorial Planeta, que inspiró la película homónima de Alejandro G. Iñárritu. En la sección Desde la Filmoteca de la UNAM se reproduce el texto de presentación del libro Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma, de Rafael Aviña, leído en el Festival de Guadalajara por Rosario Vidal Bonifaz.

En Académicas se presenta un segundo dossier, éste conmemorativo de los setenta años de la fundación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (amacc), constituida el 3 de julio de 1946, en la Notaría 55 de la Ciudad de México. Por ello se incluye una entrevista con la nueva presidenta del organismo, la actriz paceña Dolores Heredia, quien define la ceremonia de entrega de los premios Ariel como un abrazo que busca convertir en la gran plataforma de difusión del cine mexicano además que espera que su periodo de dos años en el cargo sea propicio para abrir las puertas y airear la institución para que entre el viento nuevo, preservando las raíces. Se anexa la lista completa de candidatos en las 26 categorías que se entregan, además de los honoríficos Ariel de Oro por trayectoria para Rosita Quintana y Paul Leduc; una breve historia de la Academia; las actividades paralelas a la entrega, y sus objetivos estratégicos, todo ello junto a una fotogalería de los siete años recientes, en que Cine Toma ha realizado la memoria fotográfica de la ceremonia de gala.

En Festivales se adelanta la vigésima edición del Mix México, en palabras de su fundador y director, Arturo Castelán, que guarda, intacta, el ansia por el escándalo; la octava edición del de Cine Mexicano de Durango, por el investigador Iván Delhumeau; el sexto de Cine en el Desierto, en voz de sus organizadores, Oliver Rendón y Fernando Álvarez Rebell, así como el séptimo Rodando Film, de San Luis Potosí, por su director, Zaire Alejandro García. En Estrenos, Matías Meyer habla del estreno de su segundo largometraje, Yo, en entrevista con Salvador Perches; el elenco de La delgada línea amarilla, Silverio Palacios, Joaquín Cosío y Sánchez Parra, relatan su experiencia en la cinta de Celso García, en una charla colectiva con Clara Sánchez, y Gustavo Loza aborda su comedia ¿Qué culpa tiene el niño?, en charla con José Juan Reyes. Finalmente, en Entrevista, se presenta la ganadora del premio a Mejor Actriz en el pasado Festival de Guadalajara, la colombiana Joselyn Meneses, por su actuación en Oscuro animal, en un texto de Gonzalo Hurtado.

El número cuadragésimo sexto de Cine-Toma. Revista Mexicana de Cinematografía, publicación bimestral editada por PasodeGato, Ediciones y Producciones Escénicas, circulará durante mayo y junio de 2016 por todo el país, en locales cerrados como Sanborns, Caffé Caffé, Cineteca Nacional y Filmoteca de la unam; así como en las librerías Educal, Sótano, fce, Gandhi, Julio Torri de la unam, El Foco, Ceuvoz y Foro Shakespeare. Su edición electrónica está disponible en Revistas Digitales Sanborns.

Para entrevistas o mayor información, comuníquese a los teléfonos 56 88 92 32 y 56 88 87 56; al correo electrónico cinetoma@gmail.com, o acuda a las oficinas, ubicadas en el callejón Eleuterio Méndez 11, colonia Churubusco-Coyoacán, C.P. 04120, en la Ciudad de México.

Los invitamos a visitar nuestra bitácora en línea(revistatoma.wordpress.com),

el sitio en Facebook (www.facebook.com/revista.toma)

en Twitter (twitter.com/cinetoma),

y la página en Internet (www.pasodegato.com/sitio/cine-toma).

 

Cine Toma 46: Venero de letras

mayo 1, 2016

El empleo de guionistas en el cine mexicano

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Los plateados trofeos que replican, en miniatura, la escultura del durangueño-chihuahuense Ignacio Asúnsolo, el Ariel –inspirado en el ensayo homónimo del uruguayo José Enrique Rodó y en el personaje de La Tempestad, de William Shakespeare–, ocupan la portada del número 46 de la revista bimestral Cine Toma, que de este modo conmemora el septuagésimo aniversario de la conformación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. (AMACC), en vísperas de la quincuagésima octava gala de entrega a lo mejor del cine mexicano, el 28 de mayo en el Auditorio Nacional.

La publicación circulará por todo el país, durante mayo y junio de 2016, en locales cerrados y en la tienda digital Sanborns.

Titulado Venero de letras. El empleo de guionistas en el cine mexicano, el dossier central de la revista se concentra en la especialidad de la escritura de guión congregando las reflexiones, experiencias y  reflexiones de una serie de profesionales del medio responden a distintas interrogantes en torno a esta actividad. Entre ellas si es normal que en el medio internacional la mayoría de las producciones se hagan con un guión del propio director del proyecto como ocurre en México o sólo se trata de un fenómeno atípico dada la peculiaridad de la educación especializada local. O las razones por las que no existe una más influyente presencia de guionistas en festivales, programas periodísticos especializados, cursos y talleres. ¿No debiera haber tantos o más guionistas como tenemos destacados directores de cine o de fotografía y no sólo los más destacados, que contamos con los dedos de las manos? ¿Si más guionistas se incorporaran a este sistema habría películas que atrajeran más al público y no sólo fenómenos taquilleros aislados, lo que modificaría a una industria como la local, que el año anterior produjo 140 títulos pero que sólo tuvo 5.6% del market share para sus 79 estrenos? Y es más, ¿cómo romper con la separación entre realizadores audiovisuales y escritores profesionales?

Las páginas de este especial abren con el choque entre el escritor y la página en blanco, en esta complicada profesión, de acuerdo a la experiencia de Patricio Saiz; en seguida, se repasan las ideas y los paradigmas propuestos por el script doctor Christopher Vogler, en un ensayo de Nadia González Dávila; más adelante, Diana Cardozo aborda las razones por las cuales este trabajo solitario y titánico importa mucho en el medio mexicano; Lucía Carreras, por su parte, aborda la vertiente del guión que forma parte de la creación artística y resalta la importancia de tallerear los textos; Gabriel Reyes lanza la idea de que en esta época tecnológica, toda la gente debiera escribir sus propios guiones y cómo ahí comienza la dirección de un filme; el azaroso y maratónico camino de la escritura de cine es abordado por Octavio Maya, que lo describe como un camino lleno de escollos, y Leo Mendoza alerta sobre la invisibilización del guionista, un eslabón que no es respetada en  una realización colectiva. Además, se reproducen fragmentos de los guiones de dos cintas recientes: Club Sándwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez, publicados originalmente por Cinema23.

En el resto de contenidos que conforman el tomo 46, se rinde homenaje al recientemente fallecido crítico brasileño José Carlos Avellar, al reproducir su ensayo Guión para la imaginación. Se reproduce, además, un fragmento de la novela El renacido, de Michael Punke, que inspiró la película homónima de Alejandro G. Iñárritu. En la sección Desde la Filmoteca de la UNAM se reproduce el texto de presentación del libro Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma, de Rafael Aviña, de la autoría de Rosario Vidal Bonifaz.

En Académicas se presenta un segundo dossier, conmemorativo de los setenta años de la fundación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), constituida el 3 de julio de 1946, en la Notaría 55 de la Ciudad de México. Por ello se incluye una entrevista con la nueva presidente del organismo, la actriz paceña Dolores Heredia, quien define la ceremonia de entrega de los premios Ariel como un abrazo que se convierta en la gran plataforma de difusión del cine mexicano y define su periodo como uno propicio para abrir las puertas y airear la institución para que entre el viento nuevo, preservando las raíces. Se anexa la lista completa de candidatos en las 26 categorías que se entregan, además del Ariel de Oro por trayectoria para Rosita Quintana y Paul Leduc; una breve historia de la AMACC; las actividades paralelas a la entrega, y sus objetivos estratégicos, todo ello junto a una fotogalería de los últimos siete años en que Cine Toma ha realizado la memoria fotográfica de la ceremonia de gala.

En Festivales, se adelanta la vigésima edición del Mix México, en palabras de su fundador y director, Arturo Castelán, que guarda, intacta, el ansia del escándalo; la octava edición de Cine Mexicano de Durango, por el investigador Iván Delhumeau; el sexto de Cine enel Desierto, por sus organizadores, Oliver Rendón y Fernando Álvarez Rebell, así como el séptimo Rodando Film, de San Luis, por su director, Zaire Alejandro García. En Estrenos, Matías Meyer habla del estreno de su segundo largometraje, Yo, de Matías Meyer, en entrevista con Salvador Perches; el elenco de La delgada línea amarilla, Silverio Palacios, Joaquín Cosío y Sánchez Parra, hablan sobre su experiencia en entrevista con Clara Sánchez, y Gustavo Loza habla de su comedia ¿Qué culpa tiene el niño?, en charla con José Juan Reyes. Finalmente, la ganadora del premio a Mejor Actriz en el pasado Festival de Guadalajara, la colombiana Joselyn Meneses, por su actuación en Oscuro animal, en entrevista de Gonzalo Hurtado.

El número 46 de Cine Toma circulará durante mayo y junio de 2016 por todo el país en locales cerrados como Sanborns y Educal y, en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

El libérrimo y aventurero Eisenstein en Guanajuato, de Peter Greenaway

enero 22, 2016

La posibilidad de convertirse en sí mismo

Por Luis Carrasco García

Libérrimo es el acercamiento del galés Peter Greenaway a la muy cinematografiable figura del letón Sergei Eisenstein, en una obra que, más que ofrecer un acercamiento histórico, teórico o verista, recrea con gran permisividad artística la estancia del gran genio del cine en México, para filmar la inconclusa ¡Que Viva México!, así como para explorar sus inquietudes artísticas, intelectuales y sexuales, en un Guanajuato tropicalizable y folclorizable.

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Dos fijaciones bastante formativas se cruzan en el filme más reciente del cineasta galés Peter Greenaway: su absoluto interés en torno a la figura del realizador soviético Sergei M. Eisenstein, el gran teórico del montaje cinematográfico y uno de sus pensadores más acuciosos, mismo que aplicó a su propia obra cinematográfica –en la medida de lo posible, dadas las restricciones dictatoriales del régimen estalinista soviético hacia los artistas y a la población en general−, legando un catálogo breve pero fundamental para la historia del arte universal.

La segunda es su deslumbramiento por la barroca, empedrada y laberíntica ciudad de Guanajuato, misma que ha visitado ya en varias ocasiones, la primera de ellas para ofrecer el montaje de su ópera de utilería −prop-opera−, codirigida junto con la artista y directora de escena holandesa Saskia Boddeke, 100 Objetos para representar al mundo, en el Auditorio del Estado, como parte de la programación del vigésimo octavo Festival Internacional Cervantino, en octubre del año 2000 y, posteriormente, visitaría ese mismo recinto para dictar una larga conferencia sobre la muerte del cine en el décimo Festival Internacional de Cine “Expresión en Corto” y luego presentar el espectáculo The Tulse Lupper vj Performance, en el verano del 2009.

El año pasado volvería pero ahora al Teatro Juárez, para utilizarlo como locación principal de su filme más reciente, Eisenstein en Guanajuato (Bélgica-Finlandia-Países Bajos-México, 2015), en el que recrea fantasiosamente la visita del cineasta soviético al país en los años treinta, pues si bien nunca pisó esa ciudad minera del Bajío mexicano –sino la Ciudad de México, Colima, Oaxaca, Hidalgo−, en ese entorno, y realizando un muy libre símil con la gran crónica de John Reed sobre la Revolución Rusa, instala los “diez días que conmovieron a Eisenstein (Elmer Bäck)”, en los cuales el realizador filma, pasea, dibuja, discute, cena, observa, vomita en un túnel, realiza llamadas bajo el chorro de la ducha y, finalmente, es iniciado homosexualmente por un intelectual mexicano, Jorge Palomino y Cañedo (Luis Alberti, robándole protagonismo), quien lo seduce filosófica y dialécticamente para luego hacerlo carnalmente y “a la azteca” –pese a estar en tierra chichimeca.

La sinopsis oficial de la cinta reza lo siguiente: “En 1931, en el momento más alto y poderoso de su carrera, el celebrado cineasta soviético Sergei Eisenstein viaja a México para filmar una nueva película financiada con fondos privados provenientes de simpatizantes procomunistas estadunidenses, llamada ¡Que viva México! Rechazado por Hollywood y bajo presión para volver a la Rusia estalinista, Eisenstein llega a Guanajuato, donde vive diez días apasionados que cambian y dan forma al resto de su carrera.”

En el artículo La vuelta a la lix Muestra en 14 mundos, publicado en el suplemento Confabulario, de El Universal, el 21 de noviembre de 2015, el crítico fílmico Jorge Ayala Blanco, publicó una consistente, sintética y lúcida opinión sobre la cinta: “El mundo de Eisenstein en Guanajuato, de Peter Greenaway es el mundo congestionado de un ¡Qué viva Eisenstein! chocarrero y jodorowskiano desatado al incitante calor del pintoresco trópico mexicano ebrio de culto funeral, mundo del bombardeo de un dropping names a pantalla triple y subliminalidades exacerbadas entre cierto sordiciego campanero aborigen con plumas e inquietas momias ¿ya autobiográficas?, mundo paródico del exotismo hastiante con gratuita vomitona en la calle subterránea y desvirgación homosexual como rito azteca y magno desfile disminuido del otrora Día de Muertos −ahora Día de San Spectre− y supercursi renuncia al triángulo amoroso con Maya Zapata y Carmín tropical en persona.”

Luego de tener su estreno mundial durante la sexagésima edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (la Berlinale), de tener su estreno en México durante el décimo tercer Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y de formar parte de la programación de la quincuagésima novena Muestra Internacional de Cine, Eisenstein en Guanajuato, producida por Edith Film Oy, Fu Works, Paloma Negra Films, Potemkino y Submarine, estrenará en la cartelera mexicana el viernes 22 de enero, con distribución de Piano, por lo que reproducimos esta entrevista con Greenaway, realizada en Morelia.

¿Cuándo le surgió la idea de filmar una película sobre Sergei Eisenstein?

La idea surgió cuando visité la ciudad de Guanajuato hace aproximadamente diez años, durante la primavera: estaba cubierta de un color extraordinario y una cantidad de flores impresionante, todo era resplandeciente. Entonces pensé que, tarde o temprano, regresaría a hacer una película. En primera instancia, pensé que iba a realizar un documental de la visita de Eisenstein en México, con la investigación que he realizado durante gran parte de mi vida sobre el cineasta soviético, lo que además coincidió con el hecho de que se abrieron los archivos de Rusia para estudiar su vida.

Descubrí el cine de Eisenstein en la preparatoria, cuando era un estudiante en Londres, pero la verdadera inspiración fue estar en esa ciudad (en Guanajuato), así comenzó todo. Al final, lo que resultó fue, más bien, algo basado en el hombre, dejando a un lado la idea del gran director, claro, sin olvidar el gran realizador que era.

¿Por qué se interesó en realizar una cinta en la que no necesariamente se abordara las aportaciones de Eisenstein como cineasta?

La película no está muy relacionada con su trabajo como director de cine en Rusia, sino de esos metafóricos diez días fuera de su hogar, de esos días discretos que pasó fuera de Rusia, lejos del seno del Estado Soviético, lejos de Stalin, lejos del materialismo dialéctico, que era tan cercano para él, lo que lo convirtió en alguien vulnerable; lo relajó y lo convirtió en una persona distinta.

De cierto modo, cuando estás fuera de tu país, puedes relajarte y convertirte en una persona distinta; así que esta situación era un ejemplo de libertad para viajar, para comunicarse, de alejarse de las raíces, el encuentro con otra cultura; deberíamos valorar la idea de que México le dio a Eisenstein la posibilidad de convertirse en sí mismo.

¿En qué libros se basó? ¿Consultó historiadores para abordar al personaje?

No existe la historia. Existen los historiadores y los historiadores son mentirosos. La apertura de los archivos de Sergei Eisenstein en Rusia permitió obtener la información para hacer la cinta, pero el hecho de que presente abiertamente la relación con (Jorge Palomino y) Cañedo, hizo que tuviera una mala recepción entre las autoridades de ese país.

Recordarán la postura del presidente de Rusia, Vladimir Putin, sobre la homofobia, él no quería que fuera un filme gay; entiendo que era un intento suyo por disociar el tejido moral del mundo occidental. Piotr Ilich Chaikovski y otros grandes iconos culturales rusos también fueron gays. Creo que para ellos la mayor preocupación fue que un extranjero, un inglés, y no un ruso, tratara de hacer un retrato de su máximo héroe.

¿Qué opinión le merecen aquellos que no quieren desmitificar a los grandes personajes del arte o de la historia, como es el caso de Eisenstein, y verlos como meros seres humanos?

Esta es una pregunta que me hicieron los rusos, porque están muy molestos conmigo por haber hecho esta película. Ellos creen que los grandes héroes rusos no pueden ser posiblemente gays. Tengo muchos amigos en Rusia y en ese país muchos creen que Rusia no se relaciona con lo que consideran el colapso moral del mundo occidental, lo cual es muy, muy tonto, demasiado retrógrada, y llevan a Rusia de vuelta a la época de los zares, otra vez.

Así que, en resumen, la provocación se trata más bien de ir en contra de las estupideces de la Rusia contemporánea, de lo que es acerca de una persona o de este director en específico. Yo he recibido muchas muestras de odio a través de las redes sociales y la gente ha adoptado una actitud muy antagonista, no nada más por el asunto de la homosexualidad, sino por el hecho de que un extranjero haya podido hacer un filme sobre los héroes nacionales rusos.

Y otra cosa que les molesta es cómo me atreví a hacer filme sobre Eisenstein que no ocurre en Rusia. Hay muchas razones de ello. ¿Tú sabes que cuando vives en un país que no es el tuyo te comportas como una persona totalmente distinta, no? Te liberas, te alejas de los amigos y de tu madre, de tus parientes, de tus críticos y tienes una habilidad para expandir tu personalidad.

Eisenstein siempre fue muy curioso acerca de su propia sexualidad, no le fue bien con las mujeres; dijo que era virgen, se lo dio a entender a la gente cuando se trataba de hablar sobre su intimidad sexual, pero, para propósitos del filme, el personaje se presenta como ingenuo a veces; también es misógino, y se dedica a rebotar de cama en cama, corriendo alrededor de los cuartos, casi como un niño feliz.

Esa era su personalidad pero no se comporta como un payaso; en el filme dice: “mi cabeza es tan grande, mis brazos son tan cortos”. Es como una actitud defensiva, porque en su vida fue muy tímido e introvertido.

Y era, ciertamente, muy capaz de ser sociable. Hablaba ocho idiomas, podía decir bromas en un idioma que no fuera el suyo, lo que siempre resulta muy difícil de hacer. Podía estar en la Sorbona de París, frente a 3 mil estudiantes y hacerlos reír. Tenía esa habilidad cuando estaba en compañía y era bueno para entretener a su audiencia.

¿Siente que existe alguna relación de la figura de Eisenstein respecto a su propia persona, tanto como directores o como individuos?

Lo que vas a encontrar en la película es que está editada artificialmente. Hallé que la gran inteligencia cinematográfica de Eisenstein fue inhibida. La tragedia es que cuando Eisenstein vino a México, filmó gran cantidad de escenas y no se le permitió editar. Esa es la tragedia de su paso por México; así que en un sentido, nosotros −es decir yo−, quería hacer un filme que advirtiera sobre su habilidad para editar, así que es como un homenaje.

¿Cuál de sus filmes cree que esté más presente en la cinta de Eisenstein en Guanajuato?

Para mí, el primero es el más instintivo. Alguien expresaba que “todo director de cine dice todo en su primer película y luego sólo hace la misma película una y otra vez con distintos propósitos”. Yo creo que, en mi caso, es un filme que hice llamado El Contrato del Dibujante (The Draughtsman’s Contract, Reino Unido, 1982) y creo que Eisenstein hizo lo mismo con La huelga (Stachka, Unión Soviética, 1925), pero su filme más conocido, como quizá lo sepan, es El acorazado Potemkim (Bronenosets Potemkin, Unión Soviética, 1925), en la que perfeccionó el estilo que le había sido tan relevante en La huelga.

Pero creo que lo que más resalta de Eisenstein, de alguna manera, es su seriedad, pero sepan que la mayoría del cine que se hace no es muy serio. No muchos cineastas son muy serios y Eisenstein lo era; hay muy pocos cineastas que realmente tomaron el hacer películas con esa seriedad de Eisenstein.

Usted mencionó que piensa seguir abordando su vida en otras películas, ¿Qué es lo que sigue?

Esta es la primera película de una trilogía que planeo rodar sobre la historia de Eisenstein, que también habrá de incluir su trabajo en Europa y en Hollywood: Eisenstein en Suiza será el nombre de la siguiente película y abordará el paso del cineasta ruso en el primer festival de cine, el de Larraz, que tuvo lugar en Suiza, y a la vez sirva para abordar esa vieja discusión acerca de que si el cine es arte o meramente entretenimiento.

Ya desde 1983 usted ha venido declarando que el cine está muerto. Sin embargo, ahora afirma que con esta película está renaciendo. ¿Qué fue lo que sucedió en torno a esta convicción?

Bueno, sigo creyendo que está muriendo. Cuando hice el comentario del cine, más bien sobre la industria del cine, bastaba ver a Hollywood para saber lo que está pasando; Variety, que muy probablemente sea la revista de Hollywood que más noción tiene de lo que es el cine en las calles, publicó el dato que sólo el 5% de las personas ve películas en las salas de cine, y eso no me parece muy saludable porque significa que el 95% de la gente ve las películas en sus teléfonos inteligentes o en la televisión, y eso ya no es cine. Para mí, ese es un indicio muy claro de que algo está muy mal, porque cuando tú ves las películas en estas cosas, probablemente lo haces por tu cuenta o sólo con una o dos personas. Es decir, la noción del Cine de ser un arte público, se acabó demasiado pronto. ¡Incluso Variety lo dice!, o sea no se trata de una revista de vanguardia francesa; incluso, un idiota como Quentin Tarantino dice que el arte de hacer cine se acabó y cuando Tarantino lo dice, debe ser verdad.

¿Qué es, entonces, lo que ha cambiado, la narrativa del lenguaje audiovisual o la estructura del mensaje?

Creo que ahora es muy sofisticado, principalmente, porque ya no se hacía de la manera presente. Muchos de los realizadores cinematográficos perdían las cosas rodadas, porque las metían al periódico, al laboratorio, al celuloide. Ahora todo es digital y la edición se puede hacer con mucha delicadeza, ya no se hace como en el pasado y eso es maravilloso. El lenguaje se ha vuelto muy sofisticado.

En ese sentido, ¿considera que la teoría de Sergei Eisenstein sobre el montaje ya no es vigente?

Si Eisenstein estuviera vivo hoy en día sería muy ingenioso con las formas de lenguaje que tenemos; probablemente, estaría haciendo cine 3D o gramático, porque fue un gran inventor.

Usted ha trabajado tanto los terrenos de la ficción, como documental y audiovisual para televisión. ¿En cuál de los tres formatos se siente cómodo? ¿Algún día piensa que estos tres lenguajes puedan llegar a confluir?

Estamos de acuerdo que la mejor forma de cinematografía son los largometrajes de 100 minutos y las películas que yo hago son un poco más largas, pero la idea es que se mantengan en un promedio de 120 minutos. Esto tiene que ver más con nuestros cuerpos que con nuestras mentes.

Si dejas alguien sentado por más de 100 minutos es cuando te sientes incómodo, quizá vayamos a ver el cine de pie en algún momento. Si hacemos cine tridimensional, es importante que puedas moverte, porque sólo hay un asiento bueno en los cines y ese es el asiento de la fila G, en el número 12. Esta es la posición a partir de la cual el camarógrafo filmó.

En los teatros europeos tanto como en los mexicanos, el asiento más importante del teatro era donde se sentaba el rey, ese era el mejor, y cuando se piensa en las artes escénicas y en la perspectiva que se tenía, él era el que tenía el mejor asiento, ni la reina que estaba al lado, pues ya se había movido un poco del lugar óptimo.

Entonces, el asiento en la fila G y en el número 12 es lo que se llama ahora “el trono del rey”.

Si tuviera que hacer un balance de lo que le ha pasado al cine a largo de su historia, ¿cuál sería su perspectiva?

Lo que sucede es que, conforme transcurren los años, el cine se ha olvidado, lo que nos compromete a que lo recuperemos para que no le pase lo del cine mudo, que ya nadie ve. Eso es lo mismo que le sucederá al cine de la actualidad, aunque quizás nos quede el consuelo de que el que venga podría ser mejor.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 44 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Sexta edición del myFrenchFilmFestival.com

enero 18, 2016

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La sexta edición del festival de cine en línea MyFrenchFilmFestival.com, promovido por Unifrance, estará disponible entre el 18 de enero y el 18 de febrero de 2016, para los cinéfilos del mundo entero. En dicha página electrónica, tendrán acceso a las películas en competencia, diez largometrajes y otra decena de cortometrajes galos seleccionados entre la joven generación de cineastas franceses, además de dos cintas belgas en concurso. Fuera de concurso se ofrece una película de patrimonio y dos filmes canadienses de habla francesa. Los internautas pueden calificar cada obra y a comentarlas en el sitio.

Además de la página, la selección se ofrece en 40 plataformas asociadas más, incluyendo iTunes en 90 países y, en México, la página del Festival Internacional de Cine de Morelia (moreliafilmfest.com). Ahí mismo se ofrecen informes sobre las proyeciones en salas y los horarios de la selección, así como las compañías aéreas en las que podrán verse las películas durante todo el año.

El festival otorga tres premios: el Premio Chopard de los Cineastas, el Premio del Público (con las votaciones de los usuarios de todo el mundo), así como el Premio de la Prensa Internacional (de periodistas de diarios no franceses). El jurados de cineastas y el de la prensa internacional se reune en París para deliberar. Los ganadores podrán verse en Air France durante seis meses a partir de julio de 2016.

Los cortometrajes pueden verse de manera gratuita en el mundo entero y los largometrajes son gratuitos en Latinoamérica, India, Polonia, Rusia, Africa, y Rumanía.

Estos son los títulos seleccionados (por sección):

French kiss

A la de tres (À trois on y va), de Jérôme Bonnell.
Castillos de arena (Les Châteaux de sable), de Olivier Jahan.
Estío (La Belle Saison), de Catherine Corsini.

Henri Henri, de Martin Talbot.

In your face
Aleluya (Alléluia), de Fabrice du Welz.
Sangue Francesa (Un Français), de Diastème.

Paris Comedy

20 años de diferencia (20 ans d’écart), de David Moreau.

Caprice, de Emmanuel Mouret.

Cita a ciegas (Un peu, beaucoup, aveuglément), de Clovis Cornillac.

Crime Scene

Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud), de Louis Malle. Versión restaurada.

El caso SK1 (L’Affaire SK1), de Frédéric Tellier.

Golpe de calor (Coup de chaud), de Raphaël Jacoulot.

Cinema, Cinemas

Cinéast(e)s, de Mathieu Busson y Julie Gayet.

French Cinema mon amour, de Damien Cabrespines y Anne-Solen Douguet.
Animación

Almuerzo dominical (Le Repas dominical), de Céline Devaux.

H busca M (H recherche F), de Marina Moshkova.

La última puerta del sur (Dernière Porte au sud) , de Sacha Feiner.

Lost generation

El trotamundos (Errance), de Peter Dourountzis.

Intenta morir joven (Essaie de mourir jeune), de Morgan Simon.

Son todas unas putas (Toutes des connes), de François Jaros.

Women’s tales

El verano de Sarah (Belle Gueule), de Emma Benestan.

En tierra (Au sol), de Alexis Michalik.

La Muerte del dragón (La Fin du dragon), de Marina Diaby.

Las Chicas (Les Filles), de Alice Douard.

Los monstruos se convierten en amantes (Jeunesse des loups garous), de Yann Delattre.

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Convocatoria abierta de ¡En Metro a Ficunam!

enero 16, 2016

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El Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM) y el Sistema de Transporte Colectivo Metro convocan a participar en el concurso ¡En Metro a FICUNAM!, para filmar cineminutos con teléfonos inteligentes o tabletas digitales, entre el 18 y el 22 de enero, con temas y edición libres, que cuenten con música original o con los derechos de la misma. Es necesario imprimir la convocatoria y sólo puede grabarse en las estaciones Garibaldi, Tacubaya, Isabel La Católica, San Lázaro, La Raza, Polanco, Ermita, CU, Bellas Artes, Chabacano, Instituto del Petróleo, Eje Central, Lázaro Cárdenas, Mixcoac, Pantitlán y Candelaria. Los trabajos seleccionados podrán verse en la página youtube.com/FICUNAM. Se otorgará el Premio del Público y el Premio del Jurado.

La fecha límite para inscribir trabajos es el 29 de enero.

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Convocatorias al octavo Festival de Cine Mexicano de Durango

enero 16, 2016

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La octava edición del Festival de Cine Mexicano de Durango, a realizarse del 18 al 22 de mayo convoca a directores de primer o segundo largometraje de ficción o documental, de producción 2015 o 2016 a inscribirse en la Competencia Nacional de Cortometrajes y a la Competencia de Cortometrajes “Hecho en Durango”, para competir en los premios a Mejor largometraje, Mejor cortometraje nacional, Mejor cortometraje Hecho en Durango, al Premio del público al mejor largometraje, al Premio de la crítica a largometraje, a Premio del Jurado Joven a largometraje y al Premio Centro Buñuel de Calanda a largometraje o cortometraje.

La fecha límite para inscribirse es el 28 de febrero de 2016.

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