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El documentalista Eugenio Polgovsky falleció en Londres

agosto 15, 2017

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Con un sucinto comunicado, el Trinity College de la Universidad de Cambridge, dio a conocer la sorpresiva noticia de la muerte, a los 40 años de edad, del cineasta mexicano Eugenio Polgovsky, ocurrida el viernes anterior, 11 de agosto, en la ciudad de Londres, Inglaterra, donde radicaba desde hace dos años realizando una residencia artística en el área de Artes Creativas.

“Los  miembros del Colegio estamos profundamente entristecidos con la noticia de la muerte en Londres, el viernes 11 de agosto de 2017, de Eugenio Polgovsky Ezcurra, nuestro Fellow-Commoner en Artes Creativas (2015–17). El espíritu generoso de Eugenio conmovió a mucha gente. Sus filmes y fotografías fueron muy admirados en Trinity y más allá, y sus grandes talentos como cineasta documentalista fueron ampliamente reconocidos por todo el mundo. Dirigimos nuestros pensamientos y nuestras más cálidas condolencias van a su familia.

Eugenio Polgovsky (Ciudad de México, 1977), fue un documentalista personal que trabajaba como director, cinefotógrafo y editor, además de fotógrafo fijo. En 1994, ganó el concurso de fotografía Viviendo Juntos, organizado por la UNESCO. Estudió dirección y cinefotografía en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Su tesis y primer documental, Trópico de cáncer (México, 2004), ganó numerosos premios alrededor del mundo (Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine de Morelia; Ariel a Mejor Ópera Prima; Premio Joris Ivens en el Festival Cinéma du Réel; Mejor Documental en DocuDays en Beirut, Corea y FICCO y Premio de Oro del Festival Al Jazeera en Qatar), tuvo una proyección especial en la Semana de la Crítica en Cannes 2005, fue parte de la sección Frontier en Sundance y recorrió más de 100 festivales alrededor del mundo. Siguió el largometraje Los herederos (México, 2008), sobre los niños trabajadores del campo mexicano, que se estrenó en la 65 Mostra de Cine de Venezia y luego participó en la competencia de la sección Generation Kplus del Festival de Cine de Berlín, además, logró dos premios Ariel a Mejor Documental y Mejor Edición, el Coral en el 30 Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana; Mejor Documental en FIDOCS, Chile; el Premio Zapata en el Festival de la Memoria y dos premios de Amnistía Internacional (Eslovenia y Lisboa), además de ser apoyado por la UNICEF para su difusión, como eje de una campaña de sensibilización sobre el trabajo rural en la infancia. Realizó el filme independiente Mitote (México, 2012), filmado en el zócalo capitalino entre las pantallas gigantes que transmitían el Mundial de Futbol en Sudáfrica; la huelga de hambre de 80 trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas y los preparativos del Bicentenario de la Independencia. Finalmente se embarcó en un proyecto que le llevó cinco años, el registro y denuncia de la contaminación extrema que sufre el río Santiago y la cascada El Salto, en Juanacatlán, Jalisco, que fuera conocida como el “Niágara mexicano”, así como las secuelas que enfrentan sus habitantes y el propio entorno del lugar, con el que filmó el cortometraje Un salto de vida (México 2013), que le mereció el Ariel, y que gracias al primer fondo público que le fue otorgado en Foprocine, se convirtió en el largometraje Resurrección (México, 2016) , ganador del Premio Especial Ambulante en el XIV Festival Internacional de Cine de Morelia. Como cinefotógrafo trabajó en numerosos proyectos de documental, ficción y artes visuales, como los de la artista Jae Eun Choi y el bailarín de danza butoh, Yuzhio Amagatzu, en Japón, además de colaborar con Hubert Sauper. En 2004 recibió el Premio Nacional de la Juventud. Radicaba en Londres, en una residencia artística en el área de Artes Creativas del Trinity College de la Universidad de Cambridge, desde 2015.

Descanse en paz.

EugenioMono

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Marco Julio Linares, nuevo director del CCC

enero 20, 2017

Nota bene: El profesor Marco Julio Linares fue electo director general del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), por acuerdo de la Secretaria de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, el pasado jueves 19 de enero. La ceremonia de nombramiento fue presidida por el Subsecretario de Desarrollo Cultural, Saúl Juárez Hernandez en las instalaciones de la escuela, en el  Centro Nacional de las Artes. De esta manera, Linares, quien ha sido docente del Centro durante más de dos décadas sustituye al cinefotógrafo Henner Hoffman, quien ocupara la dirección desde el primero de diciembre de 2008 hasta noviembre de 2016. A propósito de este hecho, es que reproducimos la entrevista que Luis Carrasco sostuvo con el cineasta en octubre pasado, cuando aún era candidato al cargo, misma que se encuentra publicada en el número 49 de la revista Cine Toma,  que circula desde noviembre pasado.

Dedicación, constancia, rigor y preparación permanenteMarco Julio Linares, nuevo director del CCC

Por Luis Carrasco García

Egresado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, con estudios en Medios de Comunicación y Cine por la Universidad de Chapel Hill en Carolina del Norte, Estados Unidos, Marco Julio Linares fue director general de los estudios Churubusco-Azteca, de 1985 a 1993, ha producido y dirigido un sinnúmero de documentales para cine y televisión y, actualmente, es coordinador ejecutivo del Eficine 189, en el Imcine; sin embargo, en su profesión, la docencia ha sido una constante que, además, lo ha llenado de múltiples satisfacciones, entre ellas: haber sido uno de los fundadores de la UAM Xochimilco, recibir el CILECT Teacher Award 2014 como Mejor Maestro de la Asociación mundial de escuelas de cine y Televisión, fundado en Cannes en 1955 y, más recientemente, ser candidato a la Dirección de una de las mejores escuelas de cine en México y América Latina, el CCC.

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Foto: Pedro González Castillo.

¿En tu experiencia de tantos años como docente, cuál es la importancia que puede tener la educación, dentro del cine, sobre todo en un país donde tenemos tanta tradición audiovisual, pero que no se ha traducido en que vayamos ver nuestras películas, el cine que hace en nuestro país?

Hoy, con las nuevas plataformas, más personas tienen acceso al cine mexicano, pero ¿cuál es la razón fundamental? En lo personal, el cine, al ser el último arte inventado por la humanidad y al ser un trabajo colectivo, es lo que más me emociona, lo que más pasión me da. El cine se tiene que hacer con pasión, va más allá de una profesión.

Y eso lo he traducido en compartir mi conocimiento. Lo que más requerimos en nuestro país es educación, formación, capacitación, estar siempre preparados para hacer mejor nuestro trabajo. En ese sentido, pienso que el cine necesita más que una gran formación técnica. El buen cineasta es un gran narrador de las imágenes y, hoy, de las imágenes audiovisuales.

Si el narrador no tiene ni la capacidad ni la formación de contar historias, no se va a ver lo que sucede en México y en el mundo. A lo largo de estos años aprendí que todos los países tienen una gran cinematografía en volumen, pero sólo el 10% es de altísima calidad; si México producía y ha producido en los dos últimos dos o tres años 100 películas, 10 son de alta calidad, y está demostrado.

En la Época de Oro era distinto, era el único cine producido con el afán de entretener a un mundo en guerra, de ahí que las comedias mexicanas trascendieron en todos lados. Yo pienso que la Época de Oro es la que vivimos, porque ahorita estamos planteando y haciendo historias nuevas, actualizadas. Hay muchos más jóvenes participando en la producción, la dirección, los guiones, y la fotografía.

Tenemos dos grandes fortunas: las dos escuelas más sólidas de América Latina en la enseñanza del cine, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (cuec) y el Centro de Capacitación Cinematográfica (ccc). Debemos preparamos a contar historias. Mi abuela materna nos contaba historias y nos las creíamos, tal vez fueron reales, tal vez no, pero es eso lo que debe hacer el narrador, lo que es un cineasta, y ésa ha sido la razón de ser de estos 40 años que me he dedicado a la enseñanza del cine: contar historias, que los guiones sean sólidos.

 

En la enseñanza del cine te has especializado en guión, ¿crees que ha habido una evolución en la manera de contar historias? Mucho se ha dicho sobre que, en el cine mexicano, el talón de Aquiles son los guiones. ¿Estás de acuerdo en ello?

El cine mexicano requiere más rigor en los guiones que prepara, definitivamente, es una situación universal. La cinematografía más prolífica es la India, que produce 1 500 películas al año, ¿cuántas nos llegan a México?, tal vez una o dos, porque sus historias están pensadas para su mercado; los chinos, de manera semejante, son la segunda; los japoneses, la tercera; los norteamericanos, la cuarta; los franceses, la quinta.

En este sentido, cada uno tiene su mercado. ¿Qué sucede con el mercado mexicano? La mexicana es la cuarta población que ve más cine en el mundo, pero tenemos el impacto de todas las majors que se asocian con los exhibidores y captan la exhibición; no digo que sea bueno o malo, simplemente es un mercado.

Tenemos que contar nuestras historias a nuestro modo, porque México fue la quinta cinematografía emergente en el mundo; nació en Francia, pasó a Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y México fue la quinta nación que tuvo una cinematografía. Tenemos más de 100 años de cine, tradición, formación, había que narrar historias.

Al principio, el cine mexicano fue fundamentalmente documental, de ahí que ahora las historias se tengan que documentar. Se puede tener una imaginación creativa en torno a un hecho de la realidad, y mientras más distancia tomes de esa realidad, más ficción le vas a poder dar. Eso hay que hacerlo con rigor, con metodología.

Los que queremos hacer cine tenemos que aprender la metodología y ésa es la razón de ser de la enseñanza; académicamente, tenemos que ser cada vez mejores. La técnica la aprendes, la tecnología hay que usarla en beneficio de lo que uno quiere decir o comunicar. De qué sirve que la película tenga unos efectos maravillosos, si no me dice nada, si no hay nada que contar; siempre hay que tener algo que decir. Si es profunda, se vuelve universal.

 

Hablando en términos de guión, hay muy buenas historias, como Norteado, Fecha de caducidad o La delgada línea amarilla, que son propuestas muy bien elaboradas, pero no funcionan en la pantalla, por alguna razón la gente no va a verlas.

Aquí hay que ver quién va al cine. Unos, los que tenemos la fijación de ir al cine, de conocer el mundo, la vamos a buscar. En términos generales, por la situación que vive el país, los recursos para divertirse son mínimos. Una familia con dos o tres hijos tiene que racionalizar su gasto, ésa es una de las razones por las que nuestra población, que es cinéfila natural, ve más cine mexicano en promedio en la televisión que en las salas, lo cual se puede revisar en las estadísticas de los Anuarios que publica el Imcine.

Hoy ir a las salas es mucho más caro. La preocupación del Imcine ha ido siempre generar audiencias complementarias a las que están en (el cine) comercial, se está haciendo, pero no hay los recursos suficientes. En este sentido, tenemos que seguir contando historias, la gente debe tener el convencimiento de que para contar historias se necesita saber contarlas, tener rigor, prepararse, meterse a todos los talleres posibles para poder tener laa capacidad, que no todos tienen, de visualizar.

Cualquier cinematografía del mundo tiene un basamento de literatura narrativa fundamental y se apoya en ella, ya no digamos la norteamericana, que es semejante a la inglesa. Si se revisa una buena película de esas nacionalidades, lo más seguro es que esté apoyada por un libro o alguna historia de literatura o de algún reportaje, pero además necesita de la investigación, de ir a todas las fuentes posibles que abreven nuestras historias.

El buen cine requiere dedicación, constancia, rigor y preparación permanente.

 

En el tiempo que llevas dando clase, ¿has notado diferencias o cambios en la manera de escribir guiones?

El cineasta tiene que ser antropófago, no en el sentido físico, sino metafórico; uno se nutre de los demás, cada vez hay más cambios. Desgraciadamente, algunos toman la vía rápida de “ahí escribo” y se van generando proyectos fallidos; hay que darle a la historia estructuras dramáticas sólidas, puede no gustar lo que sucede, pero se reconoce que está bien contada. Hay unos cineastas que lo traen genéticamente, como es el caso de Jonas Cuarón con Desierto.

En esta universalidad de la globalización comercial que vive la humanidad, lo profundo nacional, lo profundo local, lo profundo personal se vuelve universal si es realmente de raíces profundas; los seres humanos son uno en todo el mundo.

 

En términos de contar historias, ¿qué hemos ganado y qué hemos perdido?

Con respecto al guión, el cine mexicano ha ganado siempre, esto no quiere decir que no haya baches, aunque también ha habido buenas etapas como el cine que se producía antes, en las décadas de los setenta y ochenta, con los nuevos directores como los Fons, los Cazals, los Ripstein. Hoy, más que nunca, con escuelas de cine como el CUEC y el CCC, que ya tienen 40 y 50 años, es determinante para que nuestros cineastas estén siendo preparados.

Para mí, el guión es una herramienta, pero adentro de ella hay carnita, ¿cuál es la esencia, el corazón?, contar historias, que la narración fluya; tal es el caso de Sopladora de hojas, una historia que se le ocurrió a un joven que piensa en los más jóvenes. En la actualidad se siguen contando historias nuevas, relativamente, porque no hay nada nuevo en la humanidad, simplemente la forma de contar es distinta; por ejemplo, ahora se utilizan los innovadores.

Si se quiere experimentar, primero hay que conocer las estructuras de los diferentes géneros —terror, comedia, del drama moderno, del melodrama grave, etc.—, para saber dónde se van a modificar, eso es determinante. En el cine todo es posible, pero en lo que se refiere al guión, hay que hacerlo con rigor; de entrada, debe tener el lenguaje correcto y sin faltas de ortografía. Un buen guionista debe tener la vocación.

Desde que estaba como director de los Estudios Churubusco he tenido un sueño: la conformación de un banco de guionistas como en Estados Unidos, conformado por miles de guionistas que viven de escribir guiones. En México tenemos que escribir guiones por necesidad, cuando lo idóneo es dedicarle de seis a 12 meses; aunque hay que reconocer que son sociedades distintas y no tenemos que copiarlos o compararnos con ellos.

Si uno revisa las comedias de la Época de Oro del cine mexicano de Pardavé, Tin Tan o del mismo Cantinflas, de la primera época, son comedias a la mexicana, porque están adecuadas a nuestra realidad, están cuidados los tres actos que definió Aristóteles.

 

¿No tendrá mucho que ver que los jóvenes no leen tanto o no tienen muchas referencias?

Sí, me ha sucedido, quizá no tanto con los guionistas como con los realizadores; en el caso del guionista, su nutriente son las palabras y para nutrirte, tienes que leer, aunque sea noticias, pues si no lees lo que sucede a diario, no sabes qué sucede en el universo. Estoy de acuerdo contigo, al pulverizarse el conocimiento a través del internet, no puedes integrarte, pero también por medio del internet la gente ha podido leer obras completas y encuentran el goce de la lectura.

Es una transición que debemos reconocer, los guionistas son cada vez mejores y yo, como compartidor del conocimiento a través de la docencia, aprendo mucho de ellos. Los jóvenes tienen mucho que decir, que no sepan cómo es una cuestión de la metodología, mas no de la técnica, que tienen que adquirir. Es muy común ver que los documentalistas quieren hacer ficción y los ficcionistas, documental; no toman distancia de la realidad.

El documentalista tiene que incursionar en la realidad, lo más profundo que puedan y el ficcionista tiene que impregnarse de la realidad y distanciarse para ver qué es lo que van a contar de la realidad, son dos enfoques distintos de una misma situación. Actualmente se hace mixturas, mezclamos documental y ficción y decimos que es un falso documental o falsa ficción. Todo se vale, hay que darle un sentido, una razón de ser a la historia.

 

En tu trabajo como profesor has tenido momentos importantes, claves. ¿Podrías compartir algunos de ellos que te hayan marcado?

Sí, hay muchos momentos que me han marcado como profesor, entre ellos, haber sido fundador de una universidad como la uam Xochimilco; me marcó porque tuve la libertad de aportar todo lo que podía imaginar de mi experiencia, el rector me dio toda su confianza y logramos arrancar los talleres de Comunicación Social de una universidad nueva, con una metodología nueva, con una visión distinta de formación.

Posterior a ello, he formado parte del Taller de Óperas Primas del ccc, donde participó Carlos Carrera con La mujer de Benjamín; me han invitado de universidades en Hidalgo y Tabasco para proponer cursos donde se vincule el guión y la dirección, el guión y la producción, el guión y la actuación, para profesionales que están vinculados al quehacer cinematográfico, lo que me ha satisfecho mucho. Parto de la premisa de que la educación es poder transmitir lo que uno ha aprendido para que los demás la utilicen y me superen, que sean mejores que yo.

Por otra parte, tengo satisfacciones muy grandes, como el Premio a la Docencia por la Excelencia Pedagógica que me dio la Asociación Internacional de Escuelas de Cine y Televisión (Centre International de Liaison des Escoles de Cinéma et de Television, cilect), el cual responde a todo esto. Las personas reconocieron, de alguna manera, que compartir conmigo el conocimiento fue importante para ellos, y aportaron cartas, entre ellas la de Alfonso Cuarón, que el cilect tomó mucho en cuenta.

El premio vine a consolidar tantos años dedicados a la docencia. El hecho de que el cilect reconozca mi trayectoria y me nombre el mejor maestro de la enseñanza del cine y la televisión en el mundo en el 2014 es una gran satisfacción. La educación, la formación y la capacitación tienen que ser casi una postura, digo casi una postura, porque yo no he vivido, salvo una cierta etapa de mi vida, de dar clases. Yo doy clases y sigo de actividad profesional, ésa ha sido una premisa que siempre he planteado.

Tenemos que incentivar a los estudiantes a que avancen en su proceso y una vez que aprendan algo, que regresen para que compartan el conocimiento. La educación es lo único que aporta elementos para ser mejor, crecer en el sentido del conocimiento y de la actitud ante la vida. Otra satisfacción ha sido reunirme en clases con los grandes cineastas del país, compartir visiones del cine con los alumnos es un goce increíble.

 

Hemos hablado de la importancia que tiene la educación. ¿Por qué en México no se reconoce la labor del profesor, por qué se le trata mal y no se le da el reconocimiento que debe tener?

Yo pienso que sí se le reconoce, aunque la circunstancia no es generada por razones formativas y educativas, sino por razones políticas y prefiero no opinar, porque son justificaciones a lo largo de la historia. Si tú consolidas este sindicalismo institucionalizado y, de pronto, ya no lo necesitas y lo pateas, me parece un equívoco.

La razón por la que no se le da el reconocimiento es la capacitación permanente de los maestros, la cual ha estado ausente a lo largo de muchos años. Ésa es una de las premisas fundamentales que estoy planteando si llego a ser director del ccc, y no me refiero a los exámenes, que son un juego político-laboral al que no me quiero meter. El maestro es un ser vivo que tiene que prepararse al máximo, actualizarse y capacitarse; la norma formativa de los maestros no es nada más que estudien en una normal o en la Universidad Pedagógica —que deben seguir existiendo—, sino que se capaciten en su formación, es decir, la premisa que yo aplico de compartir con mis alumnos es la misma que los maestros deben compartir con otros maestros, entre pares. La capacitación es lo que debemos priorizar.

 

¿Y apropósito de ello, en que momento llega tu nominación como parte de los candidatos para dirigir el CCC?

El que esté en la terna, ahora ya son cuatro, para dirigir el CCC, a petición del Consejo de la propia escuela llega en un momento de revitalización de mi vida. Cuando alguien reconoce que tu trayectoria puede ser útil para los demás, qué más puedo pedir. Yo tengo un Ariel, una Diosa de Plata, hacer una película, eso uno lo busca.

La nominación se da como un colofón, como un reconocimiento a mi trabajo como parte del cine mexicano. Estoy consciente de que es una selección de cuatro personas, pero creo que si uno no pone su máximo esfuerzo en la acción del día, no vale la pena nada.

 

En caso de que quedes en la dirección del CCC, ¿cuáles serían tus prioridades en tu plan de trabajo? ¿Qué te gustaría apuntalar en una escuela tan prestigiosa?

Lo primero que hay que hacer es inmersionar en la profundidad de lo que es el CCC para retomar lo que ha sido acertado en los últimos años. La última administración, la de Henner, ha tenido resultados maravillosos. Le ha dado una fuerza increíble a la fotografía, lo que me parece muy bien; sin embargo, hay que reforzar de la misma manera el guión, la dirección; darle mayor peso específico a la narración cinematográfica tanto en el guión y la dirección como en la producción y la consolidación de la metodología.

 

¿Existe alguna carencia en la que haya que trabajar?

La carencia es la misma que se genera por ser una dependencia del Gobierno Federal: los recursos; pero si hay pocos, con eso hay que hacer cine. Ésa es una de las primeras enseñanzas que uno aprende del ccc, “cuánto tienes y con eso, hacer la película que quieres”, de ahí que ha crecido tanto el número de egresados que han logrado, con imaginación, creatividad y solidaridad, desarrollar sus proyectos.

 

¿Nunca has pensado dejado la docencia y dedicarte sólo al cine o a escribir guiones?

Nunca pasó por mi mente, porque mi razón para hacer cine no es nada más el guión; tiene años que escribí mi libro, porque me di cuenta, después de viajar por Estados Unidos, de que nosotros no tenemos un libro que nos diga cómo debemos escribir un guión y que haya historias que contar.

Ahora que estoy en el Eficine, cuando veo un guión, digo: “ésta es la historia que me gustaría filmar”. El guión es el embrión de la historia, si el guión está bien, el embrión va a vivir y va a tener vida cuando esté en la pantalla. Doy clases de guión porque quiero encontrar el guión que quiero dirigir.

 

¿Cómo llegaste a la docencia?

Formé parte de una generación que nos educó con una historia educativa fundamental que se llamaba Somer Hill, quien fue una experiencia que, cuando teníamos 25 0 30 años, nos marcó para siempre. Era la educación perfecta en Inglaterra y después fue un fracaso terrible, porque la gente se suicidaba; era una escuela aislada, donde los estudiantes hacían lo que querían.

Cuando se crea la Universidad Autónoma Metropolitana, me invitan, acepté y le dediqué horas, días enteros a preparar los talleres de Comunicación (Diseño para la Comunicación, Foto Fija, Cine, Televisión, Sonido), donde estuve cinco años. Los siguientes cinco años los dediqué a mi libro, luego me invitaron de la escuela de la Sogem y de distintas universidades a dar pláticas sobre guión; entonces, fui caminando en ese sentido, porque hay que tener el soporte para contar una historia. Pero ¿por qué me dedique a enseñar?, por eso, por la necesidad de tener guiones que leer, porque es lo que le hace falta a este país.

No tenemos suficientes guionistas para una cinematografía como la nuestra. Para tener cien proyectos se necesitan por lo menos 150, entonces, se recurre a esta mexicanización de multichambas, donde los directores hacen el guión que da la esencia a lo que se va a contar.

Por otro lado, adecuar historias ya existentes significa investigar, no copiar. No hay fórmula.

Mi trabajo como profesor me ha llenado de satisfacciones por todos los egresados que han estado en los cursos que he impartido, porque, como dice el dicho popular, las historias se pueden contar con rigor, con disciplina y, lo más importante, con goce, pero si no es así, el consejo es que mejor no se haga.

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Foto: Pedro González Castillo.

Convocatoria a la primera edición del Premio 360 de cortometraje

febrero 11, 2015
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La primera edición del Premio 360 es organizada por la asociación civil Los Realizadores,  con el apoyo de la Comisión de Filmaciones del Distrito Federal y del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica y han lanzado la convocatoria para inscribir cortometrajes bien sea de ficción, animación, documental o experimental,  producidos a partir de 2012, con una duración máxima de 30 minutos. La Sección Oficial premiará a la Mejor Película, Director, Fotografía, Guión, Música Original, Sonido, Maquillaje y Diseño de Producción, mientras que la categoría Géneros reconocerá Mejor Drama, Comedia, Terror, Documental y Animación; la categoría Talento galardonará a Actriz Protagonista, Actor Protagonista, Actriz de Reparto y Actor de Reparto; finalmente, las Secciones Especiales otorgará a Nuevas Posibilidades, Los Otros Realizadores, Campaña y Premio del Público.
La fecha límite para inscribir trabajos es el primero de marzo.
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“Pánico 5 bravo”, thriller de acción de Kuno Becker

julio 18, 2014

Es un gran derroche de adrenalina

Por José Juan Reyes

Tras una prolífica carrera cinematográfica, en la que por igual ha representado una serie de galanes y héroes en la pantalla que personajes más demandantes y fuera de ese registro, el actor Kuno Becker debuta en la dirección con Pánico 5 Bravo, una película de suspenso y acción que involucra a un grupo de paramédicos de Arizona, asolados por un cártel de narcotraficantes en Matamoros, atrapados en el interior de una ambulancia.

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El largometraje de suspenso y acción Pánico 5 Bravo (México, 2013), es la primera película escrita y producida por el reconocido actor Kuno Becker (Ciudad de México, 1978), quien además la protagoniza. Se trata de una aventura siniestra en la que cuatro paramédicos arquetípicos, en servicio activo en la frontera entre Arizona y México, interceptan una llamada de auxilio procedente de Matamoros, Tamaulipas.

Luego de la llamada de auxilio los paramédicos dudan en responder, pero finalmente lo hacen con las mejores intenciones. Una vez en suelo mexicano, que cruzan de manera ilegal, tendrán que sobrevivir al ataque del crimen organizado, pues descubren que el herido que cargan dentro de la ambulancia significa un tesoro de gran importancia para ellos, y en la persecución quedarán atrapados en su interior.

Becker, originalmente realizó estudios de violín en el Mozarteum de Salzburgo, muy joven ingresó al Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa, lo que le permitió variadas apariciones en telenovelas, aunque también se ha desarrollado en teatro y cine, pero dio el salto a la internacionalización al encarnar al futbolista Santiago Muñez en las cuatro entregas de la serie ¡Gol! (Goal!, Estados Unidos, 2005, 2007 y 2009).

En los últimos años, el actor ha consolidado una trayectoria creciente en el medio mexicano, lo mismo en Cabeza de Buda (México, 2009), de Salvador Garcini; Te presento a Laura (México, 2010) de Fez Noriega; La última muerte (México, 2011), de David Ruiz; El cártel de los sapos (México, 2011), de Carlos Moreno; Espacio interior (México, 2012), de Kai Parlange; Las paredes hablan (México, 2012), de Antonio Zavala Kugler, y Cinco de mayo: La batalla (México, 2013), de Rafa Lara.

El director y guionista, comentó en entrevista que la idea para esta historia tiene su origen en un trabajo documental que él realiza desde varios años, en el cual acostumbra viajar en una ambulancia para recopilar comentarios y anécdotas de los paramédicos.

“Pero desde luego este proyecto es completamente distinto a ese, que no se cuándo lo voy a terminar, porque no tengo prisa para hacerlo. El caso es que en Pánico 5 Bravo −que es la clave interna con la que ellos denominan a un herido de bala−, me interesó explorar las posibilidades de una anécdota llevada al extremo en un lugar tan reducido como una ambulancia, en un lugar de frontera, con personajes tan particulares como los paramédicos. En otro sentido −y este no es el propósito del filme−, también me pareció necesario abordar el tema del narcotráfico de una forma coyuntural”, advierte.

Acompañan en esta película a Becker, John Henry Richardson, Dan Rovzar, Shalim Ortiz, Sofía Sisniega, Genaro Hernández, Raúl Méndez, y Aurora Papile. La cinta estrenará el 18 de julio en la cartelera mexicana con distribución de Videocine.

“Pero el centro de todo es el género, es un thriller de acción. La propuesta es que el público se divierta, con un gran derroche de adrenalina, que no puedan ni respirar al verla. Mi segunda meta es hacer una película honesta, nada pretenciosa y con los mejores recursos, de acuerdo a nuestras posibilidades, sin querer hacer algo fuera de nuestro alcance. Me preocupaba equivocarnos en ese sentido, así que está película cumple con lo que propone: hace que el espectador se sorprenda, nunca es predecible, todo el tiempo necesitas adivinar qué va a pasar. Esto lo escribí para la gente… desde luego a partir de mi propio gusto por el género. Soy fan de Alfred Hitchcock, de cómo manejó el suspenso en sus películas. Como público, a mí también me interesa divertirme, me sorprende cómo la crítica alaba a algunas producciones que son aburridas, las cuales desde luego respeto, pero hay algunas otras comerciales bastante entretenidas y esa es una de las principales premisas del cine. Si después de verla me hace reflexionar, qué bien, pero en principio debemos divertirnos al verla”.

Gran secuencia de acción

En la historia, los paramédicos intentan regresar a Estados Unidos para escapar de los delincuentes mexicanos. Aceleran en su ambulancia, parece que van a lograrlo, pero nada. Se escucha un gran chasquido y de pronto se ven dando vueltas dentro del vehículo.

Se trata de una de las mejores secuencias de acción logradas en la filmografía mexicana hasta el momento, lo cual ha sido reconocido ya en varias partes del mundo, incluso por la prensa especializada. Uno de los aspectos más destacados es el elevado nivel técnico con que fue realizada, para lo cual incluso tuvieron que diseñar un modelo de la ambulancia para ponerlo a dar vueltas sin que nadie saliera lastimado y, sin embargo, lograr un efecto contundente de verosimilitud en ella.

“Antes del estreno la proyectamos en varios festivales, en México y en Estados Unidos, en los cuales al concluir platicamos con el público, un ejercicio que nos sirvió para acercarnos a la gente y conocer su opinión, la cual fue muy favorable, pues dijeron sentirse complacidos e impresionados con los efectos especiales y con la propia historia, la cual se fusionó de maravilla con los espectadores. Es cierto, este género tiene a sus propios seguidores, lo cual también es muy importante pues ellos están acostumbrados a ver y buscar este tipo de filmes, lo cual los convierte en la crítica más dura y especializada que hay”, apunta Becker.

La película tiene un equipo técnico de altos vuelos, comenzando por Juan José Saravia como director de fotografía; música de Terminal 3; Chris Terhune, en el sonido; edición de Ethan Maniquis y Cenia Nisker, junto con el propio Becker; en una producción de Fernando Pérez Gavilán, Pablo Martínez de Velasco, Jorge “Coco” Levi, Leonardo Zimbrón y Francisco González Compeán.

“En el contexto mexicano, hacer una película de género es algo muy bueno porque nos obliga a seguir las reglas que lo definen. En otro sentido, ha sido muy divertido que sea un actor como yo quien lo haga, pues me han comentado que esperaban algo distinto de mí, por las películas que he hecho hasta ahora. Pero esta cinta es más como soy en realidad, pues me encantan las cintas de los años 70, en las que el suspenso domina toda la historia, esas las disfruto muchísimo. Esta primera experiencia, hasta ahora va muy bien, tengo más proyectos, distintos a este, aunque creo que el siguiente será sobre el terremoto de 1985 en la Ciudad de México, de cómo la gente se solidarizó frente a la tragedia… pero aún lo se, por lo pronto quiero disfrutar de esta primera experiencia”.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 35 de la revista cine TOMAde enero-febrero de 2014. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Ganadores de la primera edición de los Premios Platino

abril 7, 2014

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El Teatro Anayasi de Ciudad de Panamá fue la sede , la noche del sábado 5 de abril, de la gala de entrega de los Premios Platino del cine iberoamericano, superproducción televisiva en la que participaron las figuras más destacadas del cine y la música iberoamericana, y transmitida por televisión en todos los países iberoamericanos y los Estados Unidos.

Organizados por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (Egeda) y la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA), como un gran evento dinámico, de duración limitada (100 minutos), en el que la música, las estrellas y las caras conocidas desfilando por el escenario y asistiendo desde el patio de butacas, buscaron generar interés al trabajo que realizan los profesionales del cine para su público, con números musicales con estrellas latinoamericanas como Carlos Vives, Fanny Lu, Carlos Baute, Shaila Durcal y Diego Torres.

 

Esta es la lista de ganadores de la primera edición de los premios Platino:

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Película Iberoamericana de Ficción

Gloria (Chile), de Sebastián Lelio.

 

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Mejor Director

Amat Escalante por Heli (México-Alemania-Francia-Holanda).

 

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Interpretación Masculina

Eugenio Derbez por No se aceptan devoluciones.

 

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Interpretación Femenina

Paulina García por Gloria.

 

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Música Original

Emilio Kauderer por Metegol (Argentina-España).

 

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Película de Animación

Metegol (Argentina-España).

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Película Documental

Con la pata quebrada (España), de Diego Galán.

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Guión

Sebastián Lelio y Gonzalo Maza por Gloria (Chile-España).

 

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Premio Platino Carlos Vives a Mejor Coproducción Iberoamericana

Wakolda-El médico alemán (España-Argentina-Francia-Noruega), de Lucía Puenzo.

 

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Premio de Honor del Cine Iberoamericano

Sonia Braga.

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Alejandro Pelayo, nuevo director de la Cineteca Nacional

noviembre 4, 2013

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Paula Astorga, Rafael Tovar y Alejandro Pelayo. Foto: prensa Conaculta.

Este lunes, 4 de noviembre, el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, encabezó la ceremonia de nombramiento del productor, director y guionista de cine y televisión, Alejandro Pelayo, como nuevo director de la Cineteca Nacional. De esta manera, sustituye en el cargo a Paula Astorga Riestra, quien ocupará el cargo desde el 21 de julio de 2010 y hasta el día de hoy.

Nacido en la Ciudad de México, Alejandro Pelayo es licenciado en Derecho por la UNAM y maestro en Administración por el ITAM, además de que realizó estudios de cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM y  en la London Corson Printing, en Inglaterra. Ha sido jefe de Programación de la Cineteca Nacional, director del Cine Club del Instituto Nacional de Bellas Artes así como del ISSSTE, y Jefe del Departamento de Cine de la Dirección de Promoción Cultural de la Secretaría de Educación Pública.  Impartió la materia de Historia del Cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica y en el CUEC. Fue colaborador de la revista Cine y miembro del Sistema Nacional de Creadores Artísticos del Fonca, en 1993.

Fue director de la Cineteca Nacional en 1997, cargo que dejó en diciembre de 1999 para ocupar la dirección del Instituto Mexicano de Cinematografía.

Fue asistente de dirección de Jaime Humberto Hermosillo, en Las apariencias engañan (1977), y Sergio Olhovich, en El infierno de todos tan temido (1979). Posteriormente dirigió La víspera (1982), su ópera prima que le mereció el Ariel a Mejor Argumento Original, a la que siguieron Los días difíciles (1987), Ariel y Diosa de Plata a Mejor Argumento Original; Morir en el Golfo (1989), Diosa de Plata a Mejor Película y Miroslava (1993), ganadora de siete premios Ariel. Realizó la serie de 62 programas en video Los que hicieron nuestro cine, para la Unidad de Televisión Educativa y Cultural (UTEC). Misma que continuó en Canal 22 con el título Los que hacen nuestro cine. Ahí mismo realizó otra serie De cine y literatura.

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La revista cine TOMA alcanza cinco años de existencia en su número 30, correspondiente a septiembre y octubre de 2013

septiembre 13, 2013

LUCES, CÁMARA… Y MÁS LUZ

La fértil imaginería: del cinefotógrafo al director

• Aproximaciones a la creación de imágenes en equipo, así como a la relación del cinefotógrafo con el director, mediante cuatro casos de estudio: Everardo Gout con Luis Sansans, María Secco con Rodrigo Plá, Armando Casas con Aram Díaz, además de Eugenio Polgovsky.

• También se incluyen testimonios de Guillermo del Toro, Rodrigo Prieto, Alexis Zabé, “Batán” Silva, Toni Kuhn, Rafael Corkidi, Guillermo Granillo, Ángel Goded, Gabriel Figueroa y Nacho López. Los pioneros cinefotógrafos de la Revolución.

• Fotofijas: Héctor García en el cine. Entrevista con Blanca Guerra, presidenta de la AMACC. Industria: el circuito de salas independientes.

• Festivales: 11º Festival de Morelia, 8º docsdf, 17º de Lima. Estrenos: Besos de azúcar, de Carlos Cuarón; Tercera llamada, de Francisco Franco. Intérpretes: Damián Alcázar.

030-CINETOMA-BAJAComo creación audiovisual, en la que imagen y sonido poseen casi el mismo peso en el espectáculo cinematográfico, mucho depende de la estética de lo fotografiado para que un relato fílmico nos arrobe, nos conmueva, nos atraiga, nos cautive y embelese. Además de hallarse en la imaginación personal y en el talento artístico del director de fotografía, que debe ser capaz de gobernar un conjunto de maquinarias, desde los lentes con media docena de elementos ópticos, los filtros adecuados, la apertura de la lente, la velocidad a la que corre la película y su sensibilidad, el tipo de cámara y las ventajas que posee por sobre otras, su oficio también implica el sitio dónde se instala, las luces con que se iluminará cada escena lo mismo que otros aditamentos añadidos, los momentos del día en que se rueda y, en fin, el complejo universo que implica la captura del entorno en un cuadro que muestra imágenes que corren. Todo ello requiere de mezclas y equilibrios, tan frágiles, que sólo una mano experta, sensible, puede sacarles el mayor provecho posible.

Son esos artistas, los cinefotógrafos, quienes no refulgen en su fama como las estrellas de la actuación ni cargan el crédito como creadores de una cinta, como sí ocurre con los directores, sino que resultan figuras más ocultas respecto al glamour, pero fundamentales, sin duda, en la industria fílmica. Justo a revisar este oficio mediante distintos casos ejemplares, está dedicado dossier del trigésimo número de la revista cine TOMA, que circulará por la República Mexicana durante septiembre y octubre de 2013, en establecimientos cerrados y con el que celebra cinco años de existencia.

Las paginas inician con cuatro casos de estudio: una charla entre el director Everardo Gout y el cinefotógrafo Luis Sansans, productores y responsables de la película Días de gracia (México-Francia, 2011), filmada en tres formatos de cine: 35mm, 16mm y 8mm, y rememoran el proceso de creación de un proyecto tan ambicioso. Les sigue el testimonio de la directora de fotografía uruguaya María José Secco, en torno a la filmación en Montevideo de La demora (Uruguay-México-Francia, 2012), filme dirigido por Rodrigo Plá. Más adelante, se aborda el caso de Familia Gang, proyecto recién filmado por Armando Casas y el fotógrafo Aram Díaz que llegará a las pantallas en 2014, en una entrevista de Salvador Perches. Finalmente, el documentalista Eugenio Polgovsky reflexiona su doble labor como director y camarógrafo en Mitote (México, 2012), su trabajo más reciente.

Páginas adelante, Guillermo del Toro explica los avatares que enfrentó, junto con el director de fotografía Guillermo Navarro, de la cinta que marcó su regreso a la realización, Titanes del Pacífico (Pacific Rim, Estados Unidos, 2013). En seguida, Octavio Maya aborda la complejidad de la creación de imágenes en boca del documentalista Ken Burns; de los directores Sebastián “Batán” Silva, Alfonso Cuarón y Martin Scorsese, y de los cinefotógrafos William Fraker, Michael Chapman, Vittorio Storaro y Michael Balhaus. Junto, se reproduce la interesante conversación del director de fotografía Rodrigo Prieto con el iluminador escénico Víctor Zapatero, incluida en el libro Diálogos de luz (Fundación Expresión En Corto, 2013). Adelante, Elisa Lozano entrega un ensayo en el que aborda la colaboración entre el director Carlos Reygadas, el fotógrafo Alexis Zabé y a la directora de arte Nohemí González para conformar el triángulo perfecto para la internacionalmente premiada Luz silenciosa (México-Francia-Países Bajos-Alemania, 2007). Un ensayo del documentalista Jesse Lerner nos desvela los proyectos fílmicos y las cintas de Nacho López, uno de los más importantes fotógrafos de México en el siglo xx, parte del catálogo Nacho López. Ideas y visualidad (INAH-UV-FCE-Parametría, 2012).

En seguida, se recuperan tres momentos clave del director de fotografía más emblemático del cine mexicano, Gabriel Figueroa, en una entrevista recuperada por el investigador Hugo Lara Chávez, quien también ofrece un recorrido por la generación de cinefotógrafos de los años setenta: Rafael Corkidi, Toni Kuhn, Alexis Grivas, Ariel Zúñiga, Arturo de la Rosa y Ángel Goded, entre otros. Otro testimonio es el de Víctor Ugalde, quien explora la cerrazón tanto del sindicato de trabajadores del cine como de los productores privados para permitir laborar a los cinefotógrafos de esa generación. Y se reproduce una ponencia ofrecida por Guillermo Granillo, en torno a las razones por las cuales filmar con película cinematográfica, ofrecida junto con Luis Chávez, de Kodak, en el reciente Festival Internacional de Cine Guanajuato.

En otros contenidos, la sección Fotofijas ofrece un acercamiento inédito al fondo fotográfico de cine de la Fundación y Archivo Héctor García, con un ensayo de la investigadora Mayra Citlalli Rojo Gómez. En la sección Desde la Filmoteca de la unam, el maestro Aurelio de los Reyes repasa a los cinefotógrafos pioneros de la Revolución Mexicana, y Karla Calviño adelanta los dos programas de cine mexicano –los primeros fuera de Europa–, que se presentarán en el Festival de Cine Silente de Pordenone, en Italia, en octubre de este año y del siguiente, por parte de la institución universitaria.

En Industria, Mariana Cerrilla ofrece un estudio en torno al circuito de salas de exhibición que podríamos llamar independientes, sin las cuales, no podrían estrenarse buena parte de los títulos tanto mexicanos como internacionales que no pertenecen a Hollywood. En Académicas se ofrece una entrevista con la nueva presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (amacc), la actriz Blanca Guerra, en entrevista con el periodista Luis Carrasco, y se incluye su discurso de presentación En defensa de la Academia y de nuestro cine.

En Festivales, se incluyen adelantos del XI Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), con un texto de su productora, Daniela Alatorre. Sobre el VIII Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DOCSDF), Alejandro Morales nos ofrece algunos adelantos. Y desde Perú, se incluye una relatoría del XVII Festival de Cine de Lima escrito por nuestro corresponsal Gonzalo Hurtado. En Estrenos, se incluye una entrevista con Francisco Franco, director de la multi estelar comedia teatral Tercera Llamada, mientras que Carlos Cuarón aborda el segundo largometraje que ha dirigido, Besos de azúcar. Y para finalizar, en Intérpretes, el actor Damián Alcázar habla de su trayectoria y de su cuarto protagónico bajo la dirección de Luis Estrada, La verdad sospechosa, a estrenarse en el primer semestre de 2014.

El trigésimo número de cine TOMA, editada por PasodeGato, Ediciones y Producciones Escénicas, circulará durante septiembre y octubre de 2013 por todo el país en locales cerrados como SanbornsCaffé Caffé, librerías Educal y Gandhi.

Para entrevistas o mayor información, comunicarse a los teléfonos 56 88 92 32 y 56 88 87 56; al correo electrónico cinetoma@gmail.com, o a las oficinas ubicadas en callejón de Eleuterio Méndez 11, 

Colonia Churubusco-Coyoacán, C. P. 04120 en la ciudad de México.

Además, los invitamos a seguirnos por Facebook y Twitter.
Así como la página Internet de Paso de Gato.

cine TOMA 30: Luces, cámara… y más luz

agosto 30, 2013

La fértil imaginería: del cinefotógrafo al director

Esta es la portada del trigésimo número de la revista bimestral cine TOMA que circulará por todo el país durante septiembre y octubre de 2013. Y que en su quinto aniversario ofrece un dossier que realiza un acercamiento a la fotografía en el cine y a la relación creativa entre el director y el cinefotógrafro, en sus propias palabras. Se presentan, primero, algunos casos de estudio: el de Everardo Gout y Luis Sansans, respecto a su experiencia en la producción de Días de gracia; María Secco y Rodrigo Plá, en torno a la filmación de La demora; Armando Casas y Aram Díaz, respecto a la reciente filmación de Familia Gang,  y, finalmente, Eugenio Polgovsky como fotógrafo y director de sus propias cintas, Mitote, la más reciente de ellas.

Además se incluyen testimonios de Guillermo del Toro respecto a su incursión, junto con Guillermo Navarro, en el cine en 3D con Titanes del Pacífico; de Gabriel Figueroa sobre tres momentos claves de su trayectoria; de la generación intermedia de cinefotógrafos (Toni Kuhn, Ángel Goded, Rafael Corkidi, Arturo de la Rosa), y la cerrazón del sindicato que les impidió desarrollar su carrera; las experiencias con la luz Rodrigo García; la manera de integrar la imagen de Luz Silenciosa entre el director, Carlos Reygadas, el fotógrafo Alexis Zabé, y la directora de arte Nohemí González, además de la faceta como cineasta de Nacho López.

En otras secciones, Fotofijas ofrece un acercamiento al archivo de cine del gran maestro Héctor García; Desde la Filmoteca de la UNAMaborda a los cinefotógrafos de la Revolución Mexicana y los programas de cine mexicano que la institución presentará en el Festival de Cine Silente de Pordenone, Italia. En Industriase realiza da un vistazo a circuito de salas independientes de cine. Festivales brinda adelantos a los de Morelia, DOCSDF y cronica el recién terminado de Lima. En Estrenos se ofrecen entrevistas con Carlos Cuarón por Besos de azúcar y a Francisco Franco por Tercera Llamada. Finalmente, en Intérpretes se incluye una entrevista con el actor michoacano Damián Alcázar, respecto a su cuarto protagónico con Luis Estrada, La verdad sospechosa.

Cine TOMA 30, publicación especializada en el análisis, la reflexión, la crítica y la información cinematográfica de México, Iberoamérica y el mundo, circulará durante septiembre y octubre de 2013 en locales cerrados de todo el país.

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Amat Escalante, Mejor Director del 66 Festival de Cannes

mayo 27, 2013

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El director guanajuatense Amat Escalante, ganó este domingo 26 de mayo, el Premio al Mejor Director de la Sección Oficial en la sexagésima sexta edición del Festival Internacional de Cine de Cannes, en Francia, por su tercer largometraje de ficción, Heli (México, 2013), producido por Mantarraya Films, durante la ceremonia de clausura en el Palais des Festivals de esta ciudad balnearia.

La página oficial del festival señala que Escalante declaró, tras recibir el diploma de manos del actor estadounidense Forest Whitaker: “Quiero dar las gracias a este jurado tan valiente. Es una esperanza para México. Espero que el sufrimiento nos abandone”.

Además, en esa misma ceremonia, se dio a conocer que el elenco de la producción mexicana La jaula de oro (México, 2013), integrado por los guatemaltecos Brandon Díaz y Karen Martínez, y el chiapaneco Rodolfo Domínguez, un indígena tzotzil, y no por actores cinematográficos, fue acreditado con el premio A Certain Talent de la sección Una cierta mirada (Un Certain Regard), en la que participaba. Dirigida por el español Diego Quemada-Diez  y producida por Machete Producciones la cinta había ganado previamente un premio paralelo, el Gillo Pontercovo, que otorga el Instituto Internacional para el Cine y el Audiovisual de los Países Latinos junto con la Asociación Gillo Pontercovo y una Mención Especial del Premio François Chalais.

Esta es la lista completa de Ganadores

SELECCIÓN OFICIAL

Largometrajes

Palma de Oro

La Vie D’Adèle-Chapitre 1 & 2 (Blue Is The Warmest Colour), de Abdellatif Kechiche.

Gran Premio

Inside Llewyn Davis, de los hermanos Ethan y Joel Coen.

Premio a la Mejor Dirección

Amat Escalante por Heli.

Premio del Jurado

Soshite Chichi Ni Naru (Like Father, Like Son), de Kore-Eda Hirokazu.

Premio al Mejor Guión

Jia Zhangke, por Tian Zhu Ding, de Jia Zhangke.

Premio a la Mejor Interpretación Femenina

Bérénice Bejo en Le Passé, de Asghar Farhadi.

Premio a la interpretación masculina

Bruce Dern en Nebraska, de Alexander Payne.

Premio Vulcain al Artista-Técnico, otorgado por el CST

Grigris, de Mahamat-Saleh Haroun.

Cortometrajes

Palma de Oro

Safe, de Byoung-Gon Moon.

Mención Especial (Ex Aequo)

Hvalfjordur, de Gudmundur Arnar Gudmundsson.

37°4 S, de Adriano Valerio.

SECCIÓN UNA CIERTA MIRADA (UN CERTAIN REGARD)

Premio Un Certain Regard

The Missing Picture, de Rithy Panh

Premio del Jurado
Omar, de Hany Abu-Assad

Premio a la Dirección

Alain Guiraudie, por Stranger by the Lake.

Premio Un Certain Talent

Para el elenco de la película La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez.

Premio Avenir

Freuitvale Station, de Ryan Coogler.

936976_577331708974167_1623589467_nAmat Escalante tras recibir el premio al Mejor Director en Cannes, muestra 
el diploma que le dieron (en realidad, el correspondiente a la actriz 
franco-argentina Berenice Bejo. Foto: Leopoldo Soto/Huatulco Filmfoodfest.



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Brandon López, Karen Martínez, Diego Quemada-Díez y Rodolfo Domínguez,
intérpretes y director de La jaula de oro. Foto: Festival de Cannes.



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Jorge Sánchez, director del Instituto Mexicano de Cinematografía

abril 7, 2013

Recuperar al público y la rentabilidad

Por Luis Carrasco

En el trigésimo aniversario del organismo rector de las políticas federales de la cinematografía nacional, el Imcine, cuenta con un nuevo director, el productor y promotor fílmico Jorge Sánchez Sosa, quien plantea como sus ejes de trabajo el acceso del público a sus películas y lograr la rentabilidad de dichas producciones.

Jorge SánchezJorge Sánchez Sosa. Foto: Sergio Raúl López.

En vísperas de la conmemoración por los 30 años de existencia del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) –creado por decreto presidencial el 25 de marzo de 1983–,un nuevo director general del organismo fue designado, Jorge Sánchez Sosa. El 17 de enero de 2013, el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa le dio posesión al productor y promotor cinematográfico en sustitución de la cineasta Marina Stavenhagen, quien ocupara el cargo a lo largo del sexenio anterior.

Nacido el 31 de mayo de 1950, en Córdoba, Veracruz, Jorge Sánchez cursó estudios de Sociología en la unam y de cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica (ccc). Ya en 1972 lo encontramos como coordinador del Cine Club Trashumante de la Universidad Veracruzana, en Xalapa, donde inició su larga y profusa trayectoria, en la que ha fundado proyectos fundamentales para la cultura cinematográfica mexicana como las distribuidoras de cine Macondo, Zafra Video y el complejo de salas Cinemanía, además de La Casa del Cine.mx en la Ciudad de México, en 2011.

También ha sido Cónsul General de México en Río de Janeiro, Brasil; director del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, entre 2006 y el 2010, y, desde agosto de 2012 fue elegido presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (amacc), cargo honorario al que debió renunciar para asumir esta nueva responsabilidad.

Además, ha sido productor de una veintena de películas, entre las que se cuentan ¿Cómo ves? (México, 1986), de Paul Leduc; Lola (1989) y Danzón (1991), de María Novaro; Cabeza de Vaca (México, 1991), de Nicolás Echeverría; Cronos (México, 1993), de Guillermo del Toro; El evangelio de las maravillas (1998), El coronel no tiene quien le escriba (1999), Así es la vida (2000) y La perdición de los hombres (2000), de Arturo Ripstein.

En la siguiente entrevista, el nuevo director del Imcine no sólo habla del trigésimo aniversario de la institución fílmica –que celebrará con foros de reflexión y ciclos de cine mexicano por todo el país con seminarios y conferencias–, sino que perfila algunos puntos de lo que será su plan de trabajo, que planea presentar a más tardar en abril.

 

¿Qué diagnóstico puedes hacer de cuando empezaste a trabajar en el cine y lo que sucede ahora?

Lo que veo actualmente es que hay una conformación industrial mucho más clara: productores agrupados en distintas asociaciones y escuelas de cine que preparan y capacitan a jóvenes, quienes apenas saliendo o con su misma tesis, ya cuentan con una película de largometraje que, muy probablemente, podrá tener presencia en festivales internacionales. Veo una industria del cine mexicano más sólida a nivel internacional, pero, a la vez, una correspondencia con la exhibición y la distribución poco sana.

Si analizamos las cifras de lo que se invierte en cine mexicano y su correspondencia con los espectadores en la cartelera nacional, podríamos llegar fácilmente a la conclusión de una crisis, porque los números no son nada alentadores, ni favorables. Creo que ahí está, en buena parte, la encrucijada del cine mexicano de hoy. Sé que es un lugar común, pero no dejaré de mencionar que perdimos a nuestro público.

Y no sólo hemos perdido, sino que el público se ha ido por otras vertientes del mundo audiovisual, especialmente alrededor de las nuevas tecnologías, sean en las salas comerciales en 3D o en el consumo de producto audiovisual a través del Internet y de la vida digital.

¿Cómo piensas retomar tu experiencia en el ámbito cinematográfico, que abarca 40 años, para elaborar tu proyecto de trabajo en la dirección general del Imcine?

Hacer cine es una actividad colectiva pero que tiene una cabeza que debe tomar decisiones y responsabilizarse, junto con el productor, de los resultados. Me parece que es tiempo de escuchar, de conversar, de pensar. Tengo la impresión de que vivimos un ambiente especialmente ríspido y que, además, este instituto es un punto de tensión, lo ha sido y lo será. Cuando deje de serlo, no tendrá sentido su existencia.

Debemos responder a las necesidades y a las aspiraciones de la comunidad cinematográfica, pero también debemos estar muy concientes de lo que antes era palabra prohibida en este medio, el mercado. Y no me refiero solamente a las salas comerciales o a la forma de explotación tradicional en los cines, sino a las nuevas tecnologías de distribución y exhibición.

El Imcine debe estar atento a los intereses y aspiraciones de los jugadores en el campo comercial, es decir, de los distribuidores y los exhibidores, esencialmente. Queda claro que las salidas para una película son múltiples y si bien no hay que hacer a un lado la exhibición y distribución tradicional, es decir, del circuito comercial, debemos tener la inteligencia para entrar en otras dimensiones como el digital.

No creo que el Imcine deba convertirse ni en distribuidor ni en agente de ventas, tampoco en un ente exhibidor, pero sí en un organismo gestor que se apoye en la sociedad civil y en sus iniciativas, sean organizaciones gubernamentales o asociaciones de empresarios para tratar de llegar a acuerdos. Desde donde yo lo veo, el clima es ríspido artificialmente pero, al mismo tiempo, pleno de contradicciones.

¿La necesidad de dialogar es con exhibidores y distribuidores o existe algún otro sector en el que estés pensando?

Con todos, los exhibidores, los distribuidores, los productores y los creadores. Estamos viviendo una transición brutal, sobre todo si revisamos el funcionamiento de los fondos públicos o mecanismos de fomento, que corresponden a la década de los años 80, que fueron plasmados en los 90 y puestos en ejercicio en el 2000, pero resulta que hace 20 años que estamos en el mundo digital y ni cuenta nos damos. Entonces, ya son 40 años en que nos encontramos en otro contexto: los intereses del público son otros, es otra la conformación ciudadana, otras las vías de acceso, otros los formatos.

El problema ya no es la producción de cine, que promedia 70 películas anuales, sino la distribución y la exhibición, junto con los guiones. ¿De qué manera podría intervenir el Imcine?

Debemos ser corresponsables de nuestras acciones. Cuando se señala que el problema es de los guiones, es de pensamiento, de noción de ciudadanía y, en muchos casos, de talento, del reconocimiento de tus propias capacidades. Nos ponemos a hacer películas como si fueran fábricas de salchichas y no creo que deba ser así, los cineastas estamos despegados de la vida social y de la vida propia. Hay un vehículo fundamental para  la producción, el estímulo fiscal del Artículo 226 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta –Eficine– que afortunadamente existe, pero que mucha gente asume con alta irresponsabilidad, basta ver los números de taquilla.

La gente no está yendo a ver nuestro cine y tampoco estamos la estamos invitando a hacerlo, es muy probable que no se sienta identificada con las historias, pero el chiste es que las vean, ya sea para repudiarlas o asumirlas. Si la gente no ve el cine mexicano, si no le gusta, entonces, dónde lo ponemos. El problema es muy complejo y esa noción de responsabilidad debe existir por parte de todos.

¿No será que el fracaso del cine mexicano radica, en parte, en la falta de rigor en la selección de guiones o de las historias que se filman?

En efecto, no hay rigor en los guiones. Pero más allá de eso, ¿hay interés por contar historias?, ¿qué historias?, ¿para quién? Sobretodo cuando entra en juego un elemento mercantil. Una obra cinematográfica no puede contaminarse de una manera tal vil, porque se te va a pique. La pregunta también es si sabemos escribir guiones o si nos interesa aprender a escribirlos.

Por otra parte, tenemos formación cinematográfica pero necesitamos realizar un proceso de inmersión en el mundo que nos rodea, sin que esto signifique menospreciar a algún tipo de género. La comedia puede ser de una inteligencia brutal, con la virtud de llegar a grandes sectores de la población, ojalá hiciéramos buena comedia como se hizo en Italia en la década de los años 50, 60 y todavía en los 70, y reírnos un poco de nosotros mismos. Eso no quiere decir que no nos tomemos en serio sino que nos conozcamos y enfilemos donde pareciera que hay más contradicción, más carnita.

¿Cómo debieran ampliarse las labores como promotor de la cultura cinematográfica del Imcine?

Deberíamos generar alianzas con el sector educativo –a través de plataformas o servicios dirigidos a la población escolar– que incluyan el conocimiento escolarizado del cine mexicano. Ojalá existiera la posibilidad de disfrutar, deleitar y recrearnos con el cine mexicano, así como con esos directores, productores y guionistas, para que exista una retroalimentación.

Vivimos en un cine subsidiado, como ocurre en casi la generalidad de los cines nacionales en el mundo, pero en países como España o Francia lo hacen de manera más inteligente. El Eficine es una copia bastante burda de los sistemas de incentivo de estímulo fiscal, particularmente del brasileño. Por su parte, los franceses empezaron a hacer, hace algunos años, el avance sobre taquilla, que posteriormente se replicó en España, no en términos de estímulo fiscal, sino con otras características.

En el caso de México, se hizo con fondos como el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine) y el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), que son diferentes en esencia, pero los conceptos en que basan su evaluación ya no tienen el peso que solían tener y bajo este modelo de cine coproducido por el Estado, ahora hace pecado lo que en principio fue virtud. Además, el Imcine tiene que seguirle la vida a 262 películas y el mayor absurdo es que ese bien cultural producido a lo largo de los últimos seis años no regrese a quien lo pagó, es decir, al ciudadano de todos los días que subsidia a través del pago de sus impuestos o las exenciones fiscales.

¿Propondrás una revisión de las reglas de operación de los fondos del Imcine?

Sí, pero hay que hacerlo lenta y pausadamente, sin olvidar que el tiempo es implacable y nos vamos quedando atrás, sobretodo en un momento en que la vida se transformó a partir de la llegada del mundo digital. Hay que revisar sus reglas para evitar el gasto innecesario de entregar copias en 35mm, cuando la mayoría de los cines ya están digitalizados.

La idea sería ligarlo con los 30 años que cumplirá el Imcine en el mes de marzo y desarrollar una iniciativa general de revisión del cine mexicano, para saber qué pasó en este tiempo, debatirlo y tener la presencia de los diversos sectores y especialistas internacionales en una especie de foro, coloquio o semana de reflexión. Hay decisiones que se van a tomarse ahora que afectarán o propiciarán el desarrollo de nuestra capacidad de difusión y de encuentro con el público. Hay que oír muchas voces y decidirse, ya sea para acertar o para equivocarse.

 

¿Consideras que la labor del Imcine debe acotarse al apoyo a la producción cinematográfica nacional o debiera poseer atribuciones más amplias en el terreno audiovisual?

Creo que todas las opciones que propicien o generen la posibilidad de generar espectadores son válidas, pero también habría que pensar en políticas públicas que propicien ese encuentro del espectador con su cine, para que lo rechace, lo adore, lo idolatre o lo destruya. Es necesario desarrollar plataformas que garanticen el acceso mayoritario del público, en algunos casos gratuito, en otros con costos bajos o mínimos, accesibles a la mayoría de la población.

También deberíamos promover semanas de cine mexicano con la presencia de directores, actores y guionistas en asociación con estados y municipios. Pienso que la festivalitis actual es resultado de la carencia de oferta cinematográfica por lo que la gente de una región se organiza para llevar un cine diferente al de la cartelera comercial, pero no es la solución a la problemática que existe y tampoco se traduce en una mayor presencia del cine mexicano en las salas o en una mejor taquilla. Cada vez hay más festivales con menos perfil, si bien hay joyas.

¿Cuáles serán tus líneas de trabajo?

Serán dos ejes principales, en principio es muy injusto que la obra fílmica no llegue al público que la hizo posible. También pienso abordar la escasa o nula rentabilidad del cine mexicano, tanto la económica pero sobre todo la social. Sí genera empleos y existe cascada económica, impuestos, pero su rentabilidad, en términos de negocio, se terminó por allá de 1970. Espero ir afinando, empezar a tomar pequeñas medidas, junto con la comunidad cinematográfica, para desatorar esto.

¿Esa problemática se ha abordado en Brasil, donde viviste varios años?

Allá tienen asumido claramente que la del cine es una industria necesaria y estratégica, por lo que es subsidiada y crearon una Agencia Nacional de Cine de Brasil (Ancine, por sus siglas en portugués) que es equiparable, en importancia, a la Agencia Nacional del Petróleo (anp). Están muy claros que hay que tener producción y presencia audiovisual como parte de una política estratégica para el interior y exterior del país.

¿Consideras que las coproducciones internacionales pueden ser una salida?

Esta solución puede verse con una claridad apabullante en Argentina, aunque la gran mayoría de sus coproducciones se hacían con España, que atraviesa una fuerte crisis económica, pero también han iniciado una política de coproducciones muy fuerte con Italia. Brasil, por sus características de idioma, está mucho más abierto a Portugal, que también se encuentra en una situación económica muy crítica y Francia también posee interés pues Brasil, como organizador de los próximos Juegos Olímpicos y del Mundial de Futbol, tendrá un brillo especial.

El tema es motivo de preocupación en el caso de México, porque las coproducciones requieren dialogo y, vuelvo al principio, hacerse entender, llegar a acuerdos, que es uno de los bienes más preciados. Esto garantizará que tu película llegará con mayor fuerza a otros territorios.

¿Cuáles serían los principales logros y algunos de los pendientes del Imcine en estas tres décadas?

Entre los principales logros está el reconocimiento del cine nacional como una expresión artística-industrial de primer orden. Tenemos una cadena de producción que cuenta con escuelas de gran calidad como el Centro de Capacitación Cinematográfica (ccc) y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (cuec), hasta una presencia importante en circuito internacional, como lo ejemplifica el reciente premio a Carlos Reygadas como Mejor Director en el pasado Festival de Cannes por Post Tenebras Lux (México-Francia-Países Bajos-Alemania, 2012).

Entre los pendientes, se encuentran generar un tejido económico y social que haga posible la retroalimentación entre el público y la comunidad cinematográfica; entre el público, el creador y el ciudadano; entre el espectador, el ciudadano y el creador, que nos haga avanzar en el entendimiento de nuestras aspiraciones y necesidades.

El mundo se transformó, el circuito de exhibición y distribución estatal que tuvimos con las empresas Compañía Operadora de Teatros (cotsa), Películas Nacionales (Pelnal) y Películas Mexicanas (Pelmex), como modelo de política pública de Estado, ya no procede. Cuando se creó el Imcine, se generó una alianza entre nuevos productores privados y el Estado, mediante mecanismos claros y transparentes. Ahora, estamos ante un reto inmenso, que es la llegada de las plataformas digitales en el mundo.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 27 de la revista cine TOMAde marzo-abril de 2013. Consulta AQUI dónde conseguirla.