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Cine Toma 46: Venero de letras

mayo 1, 2016

El empleo de guionistas en el cine mexicano

Portada Toma 46-Ch

Los plateados trofeos que replican, en miniatura, la escultura del durangueño-chihuahuense Ignacio Asúnsolo, el Ariel –inspirado en el ensayo homónimo del uruguayo José Enrique Rodó y en el personaje de La Tempestad, de William Shakespeare–, ocupan la portada del número 46 de la revista bimestral Cine Toma, que de este modo conmemora el septuagésimo aniversario de la conformación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. (AMACC), en vísperas de la quincuagésima octava gala de entrega a lo mejor del cine mexicano, el 28 de mayo en el Auditorio Nacional.

La publicación circulará por todo el país, durante mayo y junio de 2016, en locales cerrados y en la tienda digital Sanborns.

Titulado Venero de letras. El empleo de guionistas en el cine mexicano, el dossier central de la revista se concentra en la especialidad de la escritura de guión congregando las reflexiones, experiencias y  reflexiones de una serie de profesionales del medio responden a distintas interrogantes en torno a esta actividad. Entre ellas si es normal que en el medio internacional la mayoría de las producciones se hagan con un guión del propio director del proyecto como ocurre en México o sólo se trata de un fenómeno atípico dada la peculiaridad de la educación especializada local. O las razones por las que no existe una más influyente presencia de guionistas en festivales, programas periodísticos especializados, cursos y talleres. ¿No debiera haber tantos o más guionistas como tenemos destacados directores de cine o de fotografía y no sólo los más destacados, que contamos con los dedos de las manos? ¿Si más guionistas se incorporaran a este sistema habría películas que atrajeran más al público y no sólo fenómenos taquilleros aislados, lo que modificaría a una industria como la local, que el año anterior produjo 140 títulos pero que sólo tuvo 5.6% del market share para sus 79 estrenos? Y es más, ¿cómo romper con la separación entre realizadores audiovisuales y escritores profesionales?

Las páginas de este especial abren con el choque entre el escritor y la página en blanco, en esta complicada profesión, de acuerdo a la experiencia de Patricio Saiz; en seguida, se repasan las ideas y los paradigmas propuestos por el script doctor Christopher Vogler, en un ensayo de Nadia González Dávila; más adelante, Diana Cardozo aborda las razones por las cuales este trabajo solitario y titánico importa mucho en el medio mexicano; Lucía Carreras, por su parte, aborda la vertiente del guión que forma parte de la creación artística y resalta la importancia de tallerear los textos; Gabriel Reyes lanza la idea de que en esta época tecnológica, toda la gente debiera escribir sus propios guiones y cómo ahí comienza la dirección de un filme; el azaroso y maratónico camino de la escritura de cine es abordado por Octavio Maya, que lo describe como un camino lleno de escollos, y Leo Mendoza alerta sobre la invisibilización del guionista, un eslabón que no es respetada en  una realización colectiva. Además, se reproducen fragmentos de los guiones de dos cintas recientes: Club Sándwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez, publicados originalmente por Cinema23.

En el resto de contenidos que conforman el tomo 46, se rinde homenaje al recientemente fallecido crítico brasileño José Carlos Avellar, al reproducir su ensayo Guión para la imaginación. Se reproduce, además, un fragmento de la novela El renacido, de Michael Punke, que inspiró la película homónima de Alejandro G. Iñárritu. En la sección Desde la Filmoteca de la UNAM se reproduce el texto de presentación del libro Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma, de Rafael Aviña, de la autoría de Rosario Vidal Bonifaz.

En Académicas se presenta un segundo dossier, conmemorativo de los setenta años de la fundación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), constituida el 3 de julio de 1946, en la Notaría 55 de la Ciudad de México. Por ello se incluye una entrevista con la nueva presidente del organismo, la actriz paceña Dolores Heredia, quien define la ceremonia de entrega de los premios Ariel como un abrazo que se convierta en la gran plataforma de difusión del cine mexicano y define su periodo como uno propicio para abrir las puertas y airear la institución para que entre el viento nuevo, preservando las raíces. Se anexa la lista completa de candidatos en las 26 categorías que se entregan, además del Ariel de Oro por trayectoria para Rosita Quintana y Paul Leduc; una breve historia de la AMACC; las actividades paralelas a la entrega, y sus objetivos estratégicos, todo ello junto a una fotogalería de los últimos siete años en que Cine Toma ha realizado la memoria fotográfica de la ceremonia de gala.

En Festivales, se adelanta la vigésima edición del Mix México, en palabras de su fundador y director, Arturo Castelán, que guarda, intacta, el ansia del escándalo; la octava edición de Cine Mexicano de Durango, por el investigador Iván Delhumeau; el sexto de Cine enel Desierto, por sus organizadores, Oliver Rendón y Fernando Álvarez Rebell, así como el séptimo Rodando Film, de San Luis, por su director, Zaire Alejandro García. En Estrenos, Matías Meyer habla del estreno de su segundo largometraje, Yo, de Matías Meyer, en entrevista con Salvador Perches; el elenco de La delgada línea amarilla, Silverio Palacios, Joaquín Cosío y Sánchez Parra, hablan sobre su experiencia en entrevista con Clara Sánchez, y Gustavo Loza habla de su comedia ¿Qué culpa tiene el niño?, en charla con José Juan Reyes. Finalmente, la ganadora del premio a Mejor Actriz en el pasado Festival de Guadalajara, la colombiana Joselyn Meneses, por su actuación en Oscuro animal, en entrevista de Gonzalo Hurtado.

El número 46 de Cine Toma circulará durante mayo y junio de 2016 por todo el país en locales cerrados como Sanborns y Educal y, en su versión electrónica, en la tienda virtual Sanborns.

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VI Distrital Festival

enero 20, 2016

Un espacio menos impositivo y más abierto

Por Paula Astorga, directora fundadora de Distrital

Separado en dos segmentos bianuales, uno concentrado en la formación que se efectúa durante el verano y el otro, más en un formato más ortodoxo de festival, Distrital. Cine y otros mundos alcanza su sexta edición en enero, convertido en el primer festival latinoamericano en línea, con una sección principal, Movimientos Manifiestos, conformada por 13 autores –entre ellos dos parejas− que exploran nuevas formas fílmicas, así como un seminario concentrado en las plataformas digitales.

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En el 2015, decidimos separar Distrital. Cine y otros mundos, en dos eventos a realizarse en diferentes momentos en el año. También decidimos abrir el año con un suceso que propone más un encuentro de corte festivalero y que puede servir de forma muy puntual para dictar las pautas que habremos de seguir como línea de trabajo a lo largo del año, pensando en las audiencias y en el valor de la promoción del audiovisual de cara a un cierto público. Creemos, por otro lado, que tanto 3 Puertos Cine como los talleres que podemos ofrecer en el verano, enmarcados en el concepto Distrital Formación, gozan de cierta especificidad y para nosotros es muy importante que ambas agendas no compitan entre sí. De pronto, resulta muy impresionante enfrentar un festival enorme, en el que todo sucede simultáneamente, pero para nosotros, por ahora, es muy importante mantener en Distrital Festival una posibilidad de encuentro con creadores, pensadores, profesionales y el cine mismo, enfocados en ese diálogo particular y, en un momento distinto, mantener un espacio concentrado en el desarrollo artístico donde un joven cineasta no tenga que preguntarse si asistir al taller o ir a ver una película. Indudablemente, son dos actividades complementarias y ricas para la cultura cinematográfica, pero con objetivos distintos… En resumen, en enero se realiza Distrital Festival y en el verano Distrital Formación.

 

Verano formativo

Respecto a la realización de Distrital Formación, hace medio año, estamos muy contentos con los resultados. Por un lado, Tres Puertos Cine generó un encuentro particularmente rico, tanto para los proyectos participantes como para los que lo organizamos. Derivado del encuentro, conceptualmente, reconocernos entre todos fue lo más placentero de este intercambio, ya que compartimos visiones, confluimos en necesidades y vimos madurar los proyectos entre México y Valdivia, lo que resultó ampliamente gratificante. En términos de promoción cultural, se logró un espacio visionario e innovador al ofrecer en línea 12 películas de la Colección Tres Puertos Cine en la plataforma Cinema Uno (cinemauno.com/colecciones/tres-puertos).Tres Puertos Cine es el único lab de desarrollo de proyectos en el mundo que ha provisto a un grupo de cineastas, desde sus primeras obras, de una ventana inmediata de exhibición en un territorio en el que sus trabajos no habían sido exhibidos previamente… la sensibilidad y la apertura de los directivos de Cinema Uno para recibir estos materiales e invertir en ellos, realmente me parece trascendental.

Del Taller CineBruto no podríamos estar más satisfechos: el estimulante José Celestino Campusano dejó huella y estamos muy emocionados pues, basados en su taller y durante los días de trabajo en que estuvo, los participantes desarrollaron una primera obra creada participativamente, titulada Contraviento (México, 2016), la película será estrenada en esta sexta edición de Distrital Festival.

 

Plataformas digitales y nuevas formas

El seminario El público del futuro se realizará de nuevo en esta sexta edición de Distrital pues realmente se ha ido consolidando como un espacio único para hablar sobre la exhibición. Creo que hemos ganado mucho terreno y que los circuitos alternativos se han profesionalizado y que, además, son de lo más socorrido para la exhibición del documental y, en general, del cine independiente mexicano. Los cineclubes, las salas y los proyectos que cada año se reúnen, han forjado una comunidad, redes de trabajo y de recorridos itinerantes. Creo que este punto de encuentro es fundamental para ellos y todos están al pendiente para ser parte…

Este año vamos a hablar sobre las plataformas digitales y nos vamos a enfocar mucho en la programación: en qué es construir un discurso a partir del cine, generar puntos de encuentro temáticos, entender movimientos y fenómenos comunitarios a partir del audiovisual…

Respecto a la programación, seguimos manteniendo la misma línea editorial, es decir, estamos interesados en las nuevas formas y en propuestas que están, en su mayoría, completamente fuera de las formas tradicionales narrativas. La sección central ha sido titulada Movimientos Manifiestos y está conformada por 13 cineastas –incluidas dos parejas de codirectores− qué indudablemente han roto las formas en su cinematografía: a veces por la temática, a veces por el formato, mucho por una búsqueda artística o discursiva que va más allá de lo tradicional… ¡Hay un alto nivel de provocación en la selección de este año!

 

Festival en línea

El momento actual, en general, del ámbito de los festivales cinematográficos está lleno de grandes paradojas. Es muy difícil cuestionarlo porque hay resultados muy positivos, innegables, que están generando los festivales mexicanos; pero, por otro lado, cuando uno rasca tantito, estamos llenos de ocurrencias que carecen de fondo y que desde una perspectiva más crítica, suponen un atentado inmediato que no ofrece cabida para una reflexión más profunda o a fondo… Como que la promoción que apostaba por la cultura se volvió nada más promoción, sin apellido, sin un propósito claro… como que con muchos tweets y buenos números de asistencia pareciera que estamos cumpliendo como comunidad, además de que es muy cómodo no estarse haciendo tantas preguntas… No sé, por ejemplo programar pareciera, de pronto, resumirse a enlistar películas que participan no por ser parte de algo importante sino porque aspiran a un jugoso premio… Pensar en la cultura o en la calidad tiene una medida en asistentes como marco del éxito, pero no se logra entender muy bien qué está pasando, qué estamos haciendo, quiénes son las nuevas audiencias y cuáles son sus fenómenos, si existe una política institucional profunda o no la hay…

En Distrital, de manera incipiente, creo que el camino que estamos tomando tiene que ver con eso, con hacernos esas preguntas que son difíciles de responder y apostar por conformar un encuentro con otras voces, más horizontal respecto a la relación creador-público. Queremos ser un espacio menos impositivo y más abierto.

Ante el escaso contacto de la producción nacional con el público, creo que el cine mexicano puede escapar del autoconsumo reconociéndose con un poco más de honestidad, me parece, dejando ser su diversidad, encontrando espacios propios, haciendo comunidad sin tanta autocolonización…

¡La gran novedad de esta edición es que nos convertimos en el primer festival de cine en línea en Latinoamérica!

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Nota bene: La sexta edición del Festival Distrital, se realizará entre el 21 de enero y el 11 de febrero de 2016 y tendrá como sedes la Cineteca Nacional, el Cine Tonalá, el Centro de Cultura Digital, Cinépolis Diana, el Centro Cultural de España en México, además que hará un recorrido itinerante por la red de cineclubes del Distrito Federal y por los distintas sedes de la Fábrica de Artes y Oficios (Faro). Además tendrá varias sedes digitales: Cinema Uno (cinemauno.com), Cinépolis Klic (www.cinepolisklic.com), Mubi (mubi.com) y la plataforma internacional para cine mexicano Festival Scope (www.festivalscope.com).

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 44 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

Adelantos al sexto Distrital Festival

diciembre 9, 2015

Distrital Festival 2016

La sexta edición del Distrital Festival se efectuará entre el 21 de enero y el 11 de febrero de 2016 en la Ciudad de México en sedes como la Cineteca Nacional, el Cine Tonalá, el Centro de Cultura Digital, Cinépolis Diana, el Centro Cultural de España en México y la red de Fábricas de Artes y Oficios (Faros) de la Ciudad de México además que, simultáneamente, y 135 de estos títulos estarán disponibles en las plataformas en línea: Cinema Uno, Cinépolis Klic, Mubi y la plataforma internacional para cine mexicano Festival Scope −exclusivamente para las películas mexicanas con alcance internacional−. Al terminar el festival, una selección de filmes circulará por la Red de Cineclubes de la Ciudad de México y en la Semana de las Juventudes del Injuve.

El realizador italiano Roberto Rossellini será objeto de una gran retrospectiva con una decenas de trabajos suyos restaurados y remasterizados, del proyecto The Rossellini Project, entre los que se incluyen Roma, Ciudad abierta (1945); Camarada (1946); Alemania, año cero (1948); El amor (1948); Stromboli, tierra de Dios (1950); La máquina malvada (1952); Ya no creo en el amor (1954); India (1959); Entrevista con Salvador Allende: la fuerza y la razón (1971). La función inaugural será otra película suya: Viaje a Italia (Viaggio in Italia, Francia-Italia, 1954) en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, la tarde del 21 de enero.

En la sección Estrenos Mexicanos se presentarán filmes como La caridad (México, 2015), de Marcelino Islas; Plan Sexenal (México, 2014), de Santiago Cendejas; Mañana psicotrópica (México, 2015), de Alexandro Aldrete; y la cinta colectiva Contraviento (México, 2016), realizada durante el taller Cine Bruto, impartido en el verano de 2015 por el argentino José Celestino Campusano en Distrital Formación. Todos estos filmes serán estrenos en la Ciudad de México.

La sección Movimientos Manifiestos, reúne la obra de trece realizadores de Francia, Reino Unido, Bélgica, Alemania, Canadá, Colombia, Chile, Perú y México que estarán presentes durante la exhibición de sus filmes más recientes, mientras que sus filmografías completas estarán disponibles en la página electrónica del festival.

Por sexta vez, se realizará el Seminario “El público del futuro”, con talleres y conferencias magistrales, en la Cineteca Nacional, entre el 16 y el 30 de enero.

Otras secciones que integran Distrital Festival son En Femenino, que presenta una selección de la obra de siete artistas interdisciplinarias francesas, y Cuadrante, curada por Juan Pablo Bastarrachea, con filmes en los que la música es protagonista.

Entre los cineastas invitados se encuentran los franceses Claire Doyon, con Penélope (2012) y Antoine Barraud, con Le Dos Rouge: Portrait mensonger de Bertrand Bonello (2015), así como el belga Gust Van den Berghe, director de Lucifer (2014); la italiana Bettina Perut y el chileno Iván Osnovikoff, directores de Surire (2015), así como Julián Hernández que presentará Yo soy la felicidad de este mundo (México, 2014) y una selección de sus cortometrajes más representativos.

Todas las películas que conforman la programación de Distrital Festival optarán al Reconocimiento arca, dotado con 5 mil dólares, por el voto del público.

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Diana Garay relata el encierro de “Mi amiga Bety”

diciembre 11, 2013

Esta inercia tan obscura e inconsciente me salvó

Por Sergio Raúl López

Del grueso de la producción documental mexicana abundan particularmente los filmes que se adentran en el complejo mundo de la vida en las prisiones y los dilemas en torno a la injusta impartición de la ley. Pero en el caso de Mi amiga Bety, en lugar de predicar la inocencia de los detenidos, denunciar los maltratos que reciben o incluso enaltecer las prácticas criminales, se relata la imposibilidad de realizar juicios morales absolutos y la frágil línea entre la libertad y el encierro, en la infortunada historia de una compañera de secundaria en desgracia.

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Pareciera que el documental mexicano filmado en una cárcel y mostrando la precariedad e inhumanidad del encierro, así sea en criminales confesos, prácticamente se ha convertido en un género en sí mismo, que podríamos llamar carcelario. Y para probarlo ahí están los múltiples éxitos tanto en festivales internacionales como en la taquilla de filmes tan diversos como el fundacional Lecumberri (México, 1977), de Arturo Ripstein; y más recientemente la cauda de denuncias que significan Relatos desde el encierro (México, 2004), de Guadalupe Miranda; Mi vida dentro (México, 2007), de Lucía Gajá; Ladrones viejos (México, 2007), de Everardo González; Presunto culpable (México, 2008), de Roberto Hernández y Geoffrey Smith; Interno (México, 2010), de Andrea Borbolla; Bajo tortura (México, 2013), de Cristina Juárez, entre muchos otros.

Lo cierto es que un trabajo como Mi amiga Bety (México, 2012), de Diana Garay se desmarca de esta tendencia al incorporarse a una nebulosa tragedia irresuelta pues, si bien, buena parte de su contenido se filmó en torno al reclusorio femenil en el que la protagonista purga una condena de treinta años por el asesinato de su propia madre, ofrece además un acercamiento despojado de toda certeza o redención. Es el espectador quien debe armarse su propio juicio en torno a este caso, sin que el relato tome alguna tendencia respecto a la culpabilidad o inocencia de esta joven adoptada y despojada, al mismo tiempo, de los lazos y la herencia familiar.

La amistad durante la escuela secundaria con la convicta llevó a la cineasta a explorar los frágiles equilibrios que pueden llevar a cualquier persona tras las rejas o mantenerlo en libertad. Pero el dilema ético que representaba filmar un caso tan cercano y familiar, también le forzó a convertirse en coprotagonista, en la amiga sorprendida que decide reconstruir el caso y explicar –más bien explicarse− cómo es que alguien tan cercano vive circunstancias tan trágicas.

Egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) –institución que produjo este largometraje como trabajo de tesis−, en la especialidad de fotografía de cine, Diana Garay dedicó los cuatro años que duraron sus estudios a ir construyendo esta película para la que reunió fragmentos dispersos, entre los legajos del juicio, los testimonios de los compañeros de escuela, viejas filmaciones familiares y, sobre todo, largos interlocutorios con su amiga. El documental que cuenta con fotografía de Jimena Montemayor y Mariana Ochoa, edición de Javier Campos, música de Carlo Ayhllón y producción de Alejandro Durán, fue reconocido como Mejor Documental Estudiantil del Premio José Rovirosa a finales de septiembre de 2012, y en noviembre ganó el premio al Mejor Largometraje Mexicano del séptimo Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsDF).

¿Qué tanto influyó el método de enseñanza del propio CCC, que pide a sus estudiantes relatar, en sus primeros ejercicios, historias de su entorno cercano? ¿O es que esta historia ya resultaba muy cinematográfica como para considerar filmarla?

Pertenezco a la generación del ccc en la que los documentales dejaron de hacerse por inercia, con incertidumbre, en los que se iba aprendiendo en el camino, y empezamos a tener maestros que filmaban y tenían una carrera, que eran una generación de recambio en el documental, como Everardo González, Martha Orozco, Paulina del Paso, Guadalupe Miranda, y tenías por lo menos la posibilidad de hablarle a quien sea y pedirle una asesoría. Pero en realidad fue una historia que a mí se me quedó marcada desde que entré a la escuela, en el 2004, que fue cuando ella entró en la cárcel y la duda siempre me quedó rondando: ¿qué le pasó?

Cuando comencé a hacer el documental me acababan de romper el corazón en mil pedazos y todos me cuestionaban que cómo se me ocurría, con un estado de ánimo tan bajo, abordar un documental tan denso. Esta inercia tan obscura e inconsciente, al final, creo que fue lo que a mí me salvó. Pero no fue una historia que hubiera decidido contar porque fuera mía y resultara perfecta para filmarse, ni por la intimidad y la cercanía. En realidad fue un asunto que me rondó la cabeza por años, desde 2004 hasta el 2008.

Me gradué con la especialidad de fotografía, trabajo de eso, pero yo afirmaba que si un día volvía a filmar no quería hacer una película bonita en el que lo visual tuviera mayor peso, sino algo que realmente me conmoviera y que tuviera un significado mucho más allá para mí, algo que me cambiara la vida. Y si vuelvo a dirigir otro filme quiero justamente eso, que me cambie la vida.

Me parece que separaste tu profesión de fotógrafa de tu personalidad como directora y documentalista. El retrato del caso no responde al preciosismo fotográfico sino a algo más funcional cinematográficamente.

En principio decidí no hacer la fotografía porque no creo que pueda preguntarle a alguien cómo mataron a su madre con cámara en mano. No creo ser capaz de hacerlo. Además, en principio, no tengo formación de directora, en teoría, entonces significó ir aprendiendo sobre la marcha, ir haciendo escaletas y filmando muchas cosas que quedaron fuera, desde el principio. En mucho me ayudó que mis asesoras fueran Lucía Gajá y Lupita Miranda, quien tiene mucho rigor, me encerraba en su oficina durante horas para interrogarme, obligarme a hacer la escaleta o hacerme pensar las opciones por si Bety se negaba a ser entrevistada. E igual de riguroso fue Luis Lupone, otro de mis asesores. Es por eso que tenía un estrés emocional, para empezar, por encontrarla, que aceptara participar, en fin, todo un proceso ético y moral que viví durante cuatro años en el que me cuestionaba si la estaba usando o hasta qué punto podía llegar con la historia. Yo no podría quedar en paz conmigo misma afirmando que era inocente y tampoco diciendo que era culpable. Por eso la idea de si es culpable o no, el juicio final, está totalmente en el espectador.

¿Cómo intentaste separar tu documental del resto de filmes que denuncian los asuntos carcelarios casi con la intención de absolver o de imprimir un tono moral a estas historias?

Cuando empecé a hacer este documental parecía que empezaba una moda de películas de cárcel y justo mis dos asesoras habían tocado ese tema, y las tenía a la mano, además me tocó hacer la cámara en un juicio de Presunto culpable. Entonces eran tres direcciones muy difíciles, primero una película coral, como es Lupita Miranda con Relatos desde el encierro, luego otra muy íntima de un personaje que nos dicen que es inocente, en la película de Lucía Gajá con Mi vida dentro, y Presunto culpable que era una película que siento que manipula el tiempo y se resuelve muy rápido, además de ser muy triunfalista. Yo sentía que mi personaje era tan complejo que nunca iba a saber si era inocente o culpable porque la única persona que estuvo ahí y que lo sabía era la propia Bety. Una vez que ya encontré a Bety y luego de mis conflictos morales, Lucía me planteaba que la diferencia es que mi personaje no sabe si es inocente o es culpable y eso me parecía muy interesante, el problema era cómo lo tratábamos, cómo se dice, cómo se cuenta. Y Lupita me decía que era imposible no tener una tendencia y, al final, me da gusto que no la haya y eso me parece que fue resultado de años de trabajo, que fue muy difícil. Además me previno que era un tema muy difícil porque, además de ser edípico es tabú, en este país nadie se mete ni con la madre, ni con la virgen de Guadalupe ni con el futbol. Sobre todo una mujer que mate a su madre es todavía más fuerte. Yo no quería hablar solamente del crimen, ni del morbo, de las fotos y de este proceso jurídico. A la segunda vez que fui a ver a Bety ya no podía, se me salía el corazón, porque tuve que advertirle que no iba a ser una película que tratara exclusivamente sobre su inocencia, tenía que ser muy clara. Por eso tuve que tomar la decisión, terrible, de salir en la película, soy muy tímida y estoy acostumbrada a estar atrás de la cámara y estar del otro lado me ponía muy mal. Pero la decisión final es que era lo más justo, si ella se estaba exponiendo y me estaba dando parte de su vida con los testimonios, creo que también era justo que yo me expusiera ante la cámara.

Pero además de ustedes dos, aparecen varios compañeros más que fueron juntos a la escuela, dando rostro y testimonio a ese pasado mutuo.

Tengo la teoría de que todos, en cualquier clase social, vamos a la escuela pero sólo conocemos a los cuates. Puedes estar seis años sentado junto a alguien y sólo te queda la idea caricaturizada de él: es el que se saca los mocos o el que usa lentes o el que camina ratito. La función de los compañeros era muy simple, hacer la imagen de cómo la veían a ella, relatar su caricatura y mostrar cómo eso la determinó como persona en el resto de su vida. Y funcionó, creo.

Es, en efecto, una película muy tensa, oscura, nebulosa.

Primero estudié historia y mis padres son abogados, pero jamás pensé que terminaría haciendo una película de leyes, pero creo que inconscientemente acabé metida ahí, y aunque nunca me dediqué a eso tengo un poco de formación académica, de cómo formular un marco teórico, de hacer investigación documental y tener una perspectiva filosófica, que está implícita. Me parece curioso que con mi formación de historiadora al final haya llegado a una especie de objetividad.

Este artículo forma parte de los contenidos del número 31 de la revista cine TOMAde septiembre-octubre de 2013. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Quinta edición del festival Testigo. Cine para actuar

agosto 22, 2012

La quinta edición del Festival Internacional de Cine en Derechos Humanos se realizará en la Ciudad de México del 23 al 30 de agosto, teniendo como sede al Cinépolis Diana y a la Casa del Lago de la UNAM y un añadido en su nombre: Testigo. Cine para Actuar. Esta edición se compone de una sección de competencia en Documental Mexicano, y otras cinco fuera de competencia: ¿Ficción o Realidad?, Reflectores, Medio Ambiente, Derecho Humano en Acción y Funciones Especiales que contarán con formato de cine debate.

La programación incluye 32 largometrajes de 20 países, en su mayoría estrenos en México e incluye actividades paralelas como talleres y seminarios dirigidos a organizaciones no gubernamentales y otros actores de la sociedad civil con el apoyo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos  de Costa Rica y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. También se realizan actividades conjuntas con universidades a lo largo del año.

El jurado de esta edición está conformado por José Antonio Guevara, Director de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal; Lucero Solórzano, periodista y crítica de cine, y Eugenio Polgovsky, realizador. El costo del boleto es 35 pesos y Cinépolis donará el 60 por ciento para la operatividad de la próxima edición del festival.

Esta es la Sección de Documental Mexicano:

Cuates de Australia (México, 2012), de Everardo González.

El Albergue (México, 2012), de Alejandra Islas.

Félix: Autoficciones de un traficante (México, 2011), de Adriana Trujillo.

Flor en otomí (México, 2012), de Luisa Riley.

Lecciones para una guerra (México, 2011), de Juan Manuel Sepúlveda.

Silvestre Pantaleón (México, 2011), de Roberto Olivares Ruiz y Jonathan D. Amith.

 

 

Décimo primera Semana de Cine Alemán

agosto 3, 2012

La décimo primera edición de la Semana de Cine Alemán, organizada por el Goethe Institut Mexiko, en coordinación con la Cineteca Nacional y Cinépolis, ofrece en su programa once largometrajes (tres documentales y siete filmes de ficción) que ofrecen un vistazo de lo mejor de la cinematografía contemporánea del país centroeuropeo, además de una retrospectiva del realizador Andreas Dresen, quien visitará México para presentar sus filmes y dar una charla en la Cátedra Bergman de la UNAM. También visitarán el país los cineastas Hans-Christian Schmid (director de Lo que queda) y Marten Persiel (director de Esto no es California). La inauguración del ciclo ocurrirá con la musicalización del documental clásico de Walter Ruttmann, Berlín: Sinfonía de una gran ciudad (Alemania, 1927), a cargo de Alex Otaola y el Kräut Ensamble, en el Teatro de la Ciudad el 8 de agosto.

En la Ciudad de México, las películas se exhibirán del viernes 10 al jueves 23 de agosto en tres sedes de Cinépolis: Diana, Perisur y Universidad, para luego recorrer otros complejos de la compañía en 14 ciudades de la República Mexicana: Monterrey, Guadalajara, San Luis Potosí, Durango, Zacatecas, Puebla, Oaxaca, Cuernavaca, Tuxtla Gutiérrez y Tijuana, así como a dos conjuntos Cinépolis en Metepec y Morelia.

Las cintas programadas son las siguientes:

Bárbara (Alemania, 2012), de Christian Petzold.

Cima (Peak, Alemania-Italia, 2011), de Hannes Lang.

El ladrón (Der Räuber, Alemania-Austria, 2010), de Benjamin Heisenberg.

El río solía ser hombre (Der Fluss war einst ein Mensch, Alemania, 2011), de Jan Zabeil.

Esto no es California (This ain’t California, Alemania, 2012), de Marten Piersel.  

Lo que queda (Was bleibt, Alemania, 2012), de Hans-Christian Schmid.

La invisible (Die Unsichtbare, Alemania-Francia, 2011), de Christian Schwochow.

Alto en el camino (Halt auf freier Strecke, Alemania-Francia, 2011), de Andreas Dresen.

Gerhard Richter, pintor (Gerhard Richter – Painting, Alemania, 2011); de Corinna Belz.

Tótem ( Alemania, 2012), de Jessica Krummacher.

Lo mismo, pero diferente (Same Same but Different, Alemania, 2009), de Detlev Buck.