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Convocatoria al sexto Festival de Cine México-Alemania

abril 3, 2017

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La sexta edición de Festival de Cine México-Alemania CineMA, “Dos visiones una mirada”, se llevará a cabo en la ciudad de San Luis Potosí, México del 7 al 10 de septiembre de 2017 por lo que se convoca a inscribir películas en sus dos secciones competitivas: Competencia Oficial de Cortometrajes Mexicanos y Alemanes (Ficción, animación y documental) y el Premio San Luis para cortometrajes de directores potosinos o filmados en la entidad en cualquiera de las anteriores categorías (estos trabajos se subirán a la página electrónica del festival y podrán ser votados por los usuarios); así como en sus secciones no competitivas: México contemporáneo, Alemania contemporánea y Cine itinerante (plazas, escuelas y municipios).

Las inscripciones podrán realizarse hasta el primero de julio de 2017.

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“Guten Tag, Ramón”, relato migrante en Alemania de Jorge Ramírez-Suárez

agosto 21, 2014

Relacionarnos a pesar de los límites del idioma

Por José Juan Reyes

Las historias sobre los migrantes mexicanos que enfrentan la adversidad en el extranjero, lo mismo una lengua que no dominan que una cultura que desconocen, encuentran un punto de quiebre en Guten Tag, Ramón, filme en el que un adolescente, harto de sus infructuosos intentos por ingresar a los Estados Unidos, decide arriesgar el todo por el todo y trasladarse al norte de Alemania, donde a la lengua y a las costumbres ajenas, habrá de añadir el crudo invierno, en su lucha por la subsistencia.

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Podría afirmarse que entre la abundante producción cinematográfica mexicana, existe un subgénero que aborda el fenómeno de la migración, por lo regular desde su perspectiva más dramática, desde los tintes más trágicos. Pero existen excepciones. Como la del director mexicano afincado en Alemania, Jorge Ramírez-Suárez, quien realizó una aproximación distinta con el filme Guten Tag, Ramón (México-Alemania, 2013).

La película narra la historia de un joven mexicano que, ante la imposibilidad de cruzar la frontera con Estados Unidos −lo ha intentado cinco veces y siempre ha sido deportado−, decide probar suerte y viajar a Alemania, país al que también puede llegar como ilegal, sin tener que enfrentar a los agentes migratorios. Sin embargo, las cosas no resultan como lo había planeado y, tras fracasar en su intento de contactar con la tía de un amigo que lo iba a recibir y a conseguirle empleo, comienza para él un periplo casi tan dramático y complicado como los que ha sufrido en América, pues acaba por vivir en la calle.

El personaje de “Ramón” es interpretado por Kristyan Ferrer. El resto de los roles protagónicos recaen en Arcelia Ramírez (“Rosa”) y Adriana Barraza (“Esperanza”), por la parte mexicana y de Ingeborg Schöner (“Ruth”), y Rüdiger Evers (“Karl”), entre los alemanes.

Una vez caído en desgracia, Ramón intenta adaptarse a las circunstancias con lo que tiene a mano, enfrenta el tremendo frío invernal europeo y comienza, como todo buen migrante mexicano, a buscar una manera de encontrar la subsistencia. En esta empresa fallida, tiene la fortuna de conocer a Ruth, una anciana jubilada dispuesta a ayudarlo más por curiosidad que por compasión, pues un migrante mexicano en su país es tan raro como encontrar a un alemán en el centro de ciudad Neza.

El planteamiento de Ramírez-Suárez está repleto de sutilezas en su narración fílmica, que inician desde la ubicación del lugar donde se desarrolla el relato: un pequeño pueblo del norte de Alemania en el cual todos se conocen. Sin buscar el sentimentalismo y con un humor ligero más tendiente a la reflexión, el cineasta explora las posibilidades retóricas y dramáticas con que se puede abordar el fenómeno de la migración.

La película, filmada en Durango y en Wiesbaden y Fráncfort, Alemania, es una producción de Beanca Films y MPN Cologne Film 3, cuenta con apoyo del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) y del estímulo fiscal Eficine. Con distribución de 20th. Century Fox, estrenará en la cartelera mexicana el jueves 21 de agosto.

“Mi caso es casi como el de Ramón −nos dice el director en entrevista−, porque vivo en Alemania desde casi diez años y cuando llegué me pasó que el idioma era una verdadera barrera y limitante para comunicarme con las personas locales. Pero también encontré que ellos tienen una visión distinta respecto a los migrantes, que si bien a mayoría que llegan a sus tierras provienen de otras partes del mundo, no es una situación tan grave como lo que ocurre entre Estados Unidos y el resto de América Latina, lo cual sabemos es verdaderamente trágico en la mayoría de los casos, pero con en ocasiones tiene un lado agradable.

“Ese aspecto era el que me interesaba abordar en esta ocasión. Es cierto que de nuestra parte las referencias que tenemos del mundo germano están fuertemente vinculadas con el nazismo, tanto por la importancia de la Segunda Guerra Mundial en todo el mundo occidental, como por la manera en que el cine de Hollywood nos ha hecho creer que, luego de esa confrontación, los alemanes son los malos del mundo. Actualmente, la alemana es una sociedad llena de contrastes, como ocurre en todas partes del mundo, incluso en México, con problemas similares, con la migración como un fenómeno cotidiano, sólo que ellos tienen servicios de salud eficientes, programas de para pensionarse cómodamente −algo que no existe en nuestro país−, así que esa imagen que tenemos de ellos no es del todo acertada. De ahí que ubicar esta historia en ese contexto resulta creíble y abre la posibilidad de reflexionar acerca de la relaciones humanas en nuestra época”.

Nacido en la Ciudad de México, Jorge Ramírez-Suárez estudió Arte y Ciencias Políticas en la unam, además de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía (EAF) y cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), donde inició como asistente de director y productor, antes de dedicarse a la dirección, con las películas Morena (México, 1995); Conejo en la luna (México-Reino Unido, 2004); Amar (México, 2009), y el cortometraje “Elevador”, uno de los cuatro que conformaron el largometraje Los inadaptados (México, 2011).

En su más reciente filme, el realizador hace que sus personajes enfrenten juntos las barreras idiomáticas a través de mímica, dibujos y gestos, para resaltar así la forma cómo los seres humanos comparten símbolos universales sin importar su género, raza o nacionalidad. De esta manera destaca el vínculo entre México y Alemania por medio de su música, gastronomía y baile, para dotar así a la cinta de momentos claroscuros que van del drama al humor en situaciones marcadas por el estilo nacional de resolver los problemas.

“Contar esta historia me parece oportuno, es una manera de resaltar que los seres humanos somos muy parecidos, sin importar en qué parte del mundo estemos, que las diferencias existen, pero no son como nos las presentan los medios en la actualidad, es decir, no todos somos malos ni todos somos buenos. Los alemanes desde luego tienen su propia forma de ser, contrastante con la nuestra en el sentido de que no son tan abiertos como nosotros; el racismo existe claro, pero también en México, sólo que nosotros no lo reconocemos. Lo importante aquí es la posibilidad de relacionarnos a pesar de los límites que implica hablar idiomas diferentes”.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 35 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2014. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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“Pozitia Copilului”, de Calin Peter Netzer, Oso de Oro en la 63 Berlinale

febrero 19, 2013

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Al concluir la sexagésima tercera edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, conocido popularmente como la Berlinale, el domingo 17 de febrero, el productor y documentalista francés Claude Lanzmann, de 87 años, recibió el Oso de Oro Honorario por el conjunto de su trayectoria que incluye el filme de nueve y media horas Shoah (Francia, 1985). En tanto, la actriz italiano-estadounidense Isabella Rossellini (hija del director italiano Roberto Rossellini y de la actriz sueca Ingrid Bergman), fue galardonada con el trofeo de la Cámara Berlinesa.

Más tarde, los miembros del Jurado Internacional, presidido por el director de cine hongkonés Wong Kar Wai; junto con la directora, guionista y productora danesa Susanne Bier; el actor y guionista estadounidense Tim Robbins; el artista y director iraní Shirin Neshat, la directora y productora griega Athina Rachel Tsangari; el director alemán Andreas Dresen, y la fotógrafa estadounidense Ellen Kuras, otorgaron los siguientes galardones en el Berlinale Palast:

Oso de Oro a Mejor Película

Pozitia Copilului (Child’s Pose, Rumanía), de Calin Peter Netzer.

Gran Premio del Jurado (Oso de Plata)

Epizoda u Zivotuberaca Zeljeza (An Episode in the Life of an Iron Picker, Bosnia), de Danis Tanovic.

Premio Alfred Bauer (Oso de Plata)

Vic+Flo Ont vu un Ours (Canadá), de Denis Côté.

Premio al Mejor director (Oso de Plata)

David Gordon Green, por Prince Avalanche (Estados Unidos).

Premio a la Mejor Actriz (Oso de Plata)

Paulina García, por Gloria (Chile-España), de Sebastián Lelio.

Premio al Mejor Actor (Oso de Plata)

Nazif Mujic, por Epizoda u Zivotuberaca Zeljeza (An Episode in the Life of an Iron Picker, Bosnia).

Premio al Mejor Guión (Oso de Plata)

Pardé (Cloused Cortain, Irán), de Jafar Panahi.

Premio a la Mejor Contribución Artística (Oso de Plata)

Aziz Zhambakiyev por la fotografía en Uroki Garmonii (Harmony Lessons, Kazajistán-Alemania), de Von Emir Baigazin.

Menciones Especiales

Promised Land (Tierra prometida, Estados Unidos), de Gus Van Sant.

Layla Furie, de Pia Marais.

Oso de Oro a Mejor Cortometraje

La Fugue (The Runnaway, Francia), de Jean Bernard Martin.

Premio del Jurado a Mejor Cortometraje (Oso de Plata)

Die Ruhe Bleibt (Alemania), de  Stephan Kreighaus

Premio a Mejor Ópera Prima

The Rocket (Australia), de Kim Mordaunt.

Premio de la Crítica Internacional FIPRESCI Sección Oficial

Pozitia Copilului (Child’s Pose, Rumania), de Calin Peter Netzer.

Premio de la Crítica Internacional FIPRESCI Sección Panorama

Inch’Allah (Canadá), de Anais Barbeau-Lavalette.

Premio de la Crítica Internacional FIPRESCI Sección Forum

Hélio Oiticica (Brasil), de Cesar Oiticica Filho.

Premio Caligari

Hélio Oiticica (Brasil), de Cesar Oiticica Filho.

Premio de los Jurados Ecuménicos

Gloria (Chile-España), Sebastián Lelio.

Premio Gilde de la Asociación de Salas de Arte y Ensayo de Alemania

Gloria (Chile-España), de Sebastián Lelio.

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“Carlos”, de Olivier Assayas, en la Cineteca Nacional

junio 19, 2012

Desde el viernes pasado se estrenó en la Cineteca Nacional (bueno, en el circuito de cines externos tras el cierre de sus instalaciones por la remodelación que sufre), de Carlos (Francia-Alemania, 2010), de Olivier Assayas, en su versión para cine de 140 minutos –originalmente fue una miniserie para televisión para Canal +, de cinco horas de duración que ganó un Globo de Oro como Mejor Miniserie para Televisión–, en la que el realizador galo reconstruye la vida del terrorista de venezolano Carlos “Ilich” Ramírez Sánchez (Édgar Ramírez), alias “El Chacal”, condenado a cadena perpetua en Francia por sus actos de terrorismo por más de dos décadas. El autor se vale de una minuciosa investigación basada en informes policiales, archivos, documentos desconocidos hasta ahora y testimonios, para recrear los sucesos que marcaron la vida de este personaje de los años 70 y 80.

Assayas aborda el ascenso y caída de Carlos, al tiempo que reconstruye los escenarios en los que ocurrieron los hechos reales brindando por momentos
características del género documental. El cineasta recorre la vida de este terrorista, desde sus inicios como estudiante en la Universidad Patrice Lumumba
en Rusia, su primeros atentados como parte del Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP) en Líbano, pasando por los recurrentes ataques terroristas
perpetrados a diversas aerolíneas, el atentado a un tren que recorría la línea París- Toulouse, hasta su traslado a la capital de Sudán y su posterior arresto.

Carlos (Francia-Alemania, 2010), de Olivier Assayas. Guión: Olivier Assayas y Dan Frank. Fotografía en Color: Yorick Le Saux y Denis Lenoir. Edición: Luc Barnier y Marion Monnier. Con: Édgar Ramírez (Ilich Ramírez Sánchez), Nora von Waldstätten (Magdalena Kopp), Alexander Scheer (Johannes Weinrich). Producción: Frank Lehmann y Jens Meurer.

Circuito de exhibición

Lumiere Reforma, The Movie Company, Centro Cultural Tlatelolco, Biblioteca José Vasconcelos, Cinépolis Universidad Y Sala María Félix de la Alianza Francesa.


“Cisnes”, de Hugo Vieira da Silva, en la Cineteca Nacional

febrero 15, 2012

Ambientada en la cosmopolita ciudad de Berlín, Cisnes (Alemania-Portugal, 2010)de Hugo Vieira da Silva, la película más reciente adquirida por la Cineteca Nacional como distribuidora fílmica, sigue el día a día de un hombre y su hijo adolescente mientras el primero cuida de una mujer en coma con la que mantuvo una relación sentimental años atrás. Mientras él asiste al hospital, matando el tiempo entre deportes televisados y técnicas de relajación, su hijo recorre sin rumbo las calles, a bordo de su patineta, iniciándose en la vida. Estrenada a nivel mundial en el Festival Internacional de Cine de Berlín y exhibida el año pasado en el marco de la 10ª. Semana de Cine Alemán, Cisnes es el segundo largometraje de ficción de Hugo Vieira da Silva.

Cisnes (Alemania-Portugal, 2010). Dirección y guión: Hugo Vieira da Silva. Fotografía en color: Reinhold Vorschneider. Edición: Andrea Wagner. Elenco: Kai Hillebrandt (Manuel), Ralph Herfoth (Tarso), María Schuster (Petra). Producción: Flying Moon. 126 minutos.

Debido al cierre de las instalaciones de la Cineteca Nacional, la cinta se exhibe en sus sedes alternas, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, el Cine Lido y The Movie Company en el Pedregal.


El documentalista Thomas Heise en la Cineteca

septiembre 1, 2011

También en la Alemania democrática se podía ser pobre

Por Sergio Raúl López

En retratar lo local consiste la clave fundamental para conformar historias universales, reza una de las consejas más populares de la narrativa literaria. Pero el caso del documentalista Thomas Heise es aún más extremo, pues consiguió armar un retrato de la vieja Alemania comunista abordando en sus filmaciones a sus propios hermanos, abuelos y otros personajes de escaso atractivo dramático aparente.

Foto: Sergio Raúl López.

Hijo de uno de los más respetados profesores de filosofía de la vieja República Democrática Alemana (RDA), Werner Heise –quien por cierto defendió el pensamiento disidente de Jünger Habermas y Wolf Biermann, entre otros–, Thomas, nacido en el Berlín de 1955, se crió de manera natural en un ambiente altamente intelectual, pues su hogar era cotidianamente visitado no sólo por pensadores sino por todo tipo de artistas, especialmente de la escena teatral, muchos de ellos extranjeros, venidos de países como Inglaterra, Francia, Suiza. Y no sólo eso, sino que tuvo siempre libre acceso a la abundante e interminable biblioteca paterna, sin restricciones, lo que contradictoriamente le condujo, en plena Guerra Fría, a buscar alejarse del ámbito teórico y acercarse a la clase trabajadora, convertirse en obrero, en proletario.
No obstante, al abrazar el oficio de impresor, las viejas maquinarias que se empleaban, los solventes altamente tóxicos y el material peligroso , lo volvían un empleo tan peligroso que acabó renunciando a la imprenta en que trabajaba, en la calle Heinrich-Heine, muy cerca del Muro de Berlín. Tras cumplir con el servicio militar obligatorio se dirigió a la productora cinematográfica estatal, la Deutsche Film-Aktiengesellschaft (DEFA), donde hizo de todo, desde contestar teléfonos, proveer la comida, checar la salida, despertar a la producción e incluso asegurarse que hubiera chicas en las fiestas finales de un rodaje –las producciones eran mayoritariamente masculinas–, al tiempo que concluía el bachillerato en el turno vespertino.
No fue sino cuando el director Heiner Carow le pidió hacer una investigación sobre la vida de las parejas de esa época para obtener la autorización para filmar un guión sobre un matrimonio joven y la emancipación femenina –que devendría en la exitosa La leyenda de Paul y Paula (Die Legende von Paul und Paula, RDA, 1973)–, recién cumplidos los 20 años. Y al realizar ese trabajo equivalente al de sociólogo, de psicólogo, en el que no podía comunicar a sus entrevistados las opiniones encontradas de las respectivas parejas, recuerda el cineasta, se le despertó el interés por los documentales. “Quizás por eso en mis primeras películas se habla mucho”, explica.
Tras estudiar en la Escuela de Cine Konrad Wolf realizó su primera cinta: ¿Para qué una película sobre estas personas?(Wozu denn über diese Leute einen Film?, RDA, 1980), en torno a la población que el régimen simplemente ignoraba. Pero desde entonces enfrentó problemas con la censura gubernamental y pronto dejó el cine para hacer radio, pero las dificultades proseguían así que acabó dirigiendo teatro, gracias a su amistad con el dramaturgo y poeta Heiner Müller, y escribiendo como empleado eventual.
Con la caída del Muro de Berlín su obra adquirió relevancia internacional, lo que le permitió continuar, cada vez con mayor fuerza, su obra fílmica, que a la fecha abarca una veintena de títulos, y acaba de ser motivo de una amplia retrospectiva en la Cineteca Nacional, organizada por el Instituto Goethe, como cierre de la décima Semana de Cine Alemán.

-¿Qué significó la cámara de Super 8 para un adolescente de esa Alemania oriental?
-Bueno, en mi caso fueron cámaras checas de Super 8; me gustaba mucho experimentar con ellas y ahí empecé a hacer películas; pero, ¿qué quiere decir película?, empiezas a jugar como lo hacen los jóvenes de hoy con las cámaras de video. Puedes tener una buena idea, pero la mayoría del tiempo haces tonterías, cosas que al principio no parecían importantes después corroboran su importancia y creo que es algo muy natural.

-Pero desde entonces se encuentra con una característica fundamental en su obra, lo que ocurre en el núcleo familiar resulta también un reflejo de la sociedad.
-Muchas de mis películas tienen elementos biográficos y tenemos que encontrar algo que vaya más allá de lo estrictamente local para que retrate más de lo que se ve. Eso me da mucha curiosidad y de repente lo descubres. Una figura que está al margen y no llama mucho la atención de pronto puede representar a un país completo o el estado de una sociedad.

-¿Qué tanto le ha permitido ampliarse y diversificarse dirigir teatro, escribir para la radio y hacer libros?
-Si soy muy honesto, ha sido el puro pragmatismo. Hice películas hasta que pude y después, ya que no pude, hice documentales sin imágenes, es decir programas para la radio, que también fueron prohibidos. Y pasó lo mismo; no se destruyeron las cintas, pero se borraron las cosas que habíamos grabado para la radio, donde me despidieron después de tres o cuatro trabajos. Luego pude ingresar al teatro por la ayuda de Heiner Müller, a quien conocía desde niño; la gente lo veía hacia arriba, pero yo no, había ido con él a Bulgaria y me había dado licor a los 13 años, era más bien un amigo y realmente no me importaba que fuera importante. Lo hizo para ayudarme porque yo tenía problemas sociales, era muy pobre porque no podía ganar dinero: en la RDA también se podía ser pobre; quizás no te hundías, pero no te iba bien. Después, un productor de la televisión occidental que quería hacer una película sobre Müller, consiguió enviarme una cámara de cine occidental para filmarlo, pero yo la expropié y me quedé con ella. Él no pudo hacer nada porque estaba el muro. No me pudo responsabilizar y yo pude rodar. De ese material surgió la película El extranjero (Der Ausländer, 1987-2004).

-¿Fue tan rápido el reconocimiento a su trabajo como se dice, tras de la caída del Muro de Berlín?
-No, eso tuvo que ver con un escándalo sobre Atasco/Pongámonos en movimiento (Stau-Jetzt geht’s los, 1992). Creo que fue una confusión. Yo quise hacer una película tranquila y silenciosa sobre adolescentes que tenían dificultades con la realidad, y en el camino se identificaban cada vez más con la extrema derecha. Cuando la película se estrenó, en Halle, hubo un asalto al cine, incluso hubo heridos y tuvo que cerrarse. Todo eso puede verse en la película Neustadt / El estado de las cosas (Neustadt-der Stand der Dinge, 1992-2000), porque ahí se incluyen escenas del estreno de Atasco. Esa fue la razón por la cual me hice conocido. Pero mis películas siempre fueron muy contradictorias, no formaban parte del mainstream, se veían muy diferentes a las películas que se miraban en la televisión alemana. Además, me hice más conocido en el extranjero, no necesariamente en Alemania, a donde regresé ya siendo más reconocido.

INNOVACIÓN
y los otros cineastas
Alguna vez Thomas Heise sentó juntos a sus abuelos en su departamento de Dresde y los enfocó durante tres minutos. Ahí estaban, sentados en su habitación y tomados de la mano, todavía enamorados, pero no fue sino hasta años más tarde cuando descubrió que en realidad esa era una buena grabación, mucho mejor de lo que había pensado en ese entonces. Más tarde hizo un montaje con la filmación que hizo con su cámara súper 8 de una visita de Leonid Brezhnev a la RDA, misma que editó con imágenes del primero de mayo en la Alexander-Platz con soldados marchando y niños con banderas, además de fragmentos de un filme comercial de pastelazos de los personajes Gordo y Tonto, en el que al paciente de un dentista le tiran un pastel en la cara y tenía las mismas cejas de Brehznev. El trasfondo del montaje, explica, realmente no era fruto de una gran reflexión, sino una coincidencia, pero fueron parte de su proceso para descubrir el mecanismo de de creación de las  películas.

-Se habla mucho de la renovación cinematográfica que implicó el Nuevo Cine Alemán, pero su trabajo fílmico tenía una perspectiva mucho más radical.
-Realmente son categorías que me parecen inciertas. Existen, claro, esas películas alemanas, cierto; pero Wim Wenders ahora sólo hace cine mainstream y no me parece interesante, aunque gane mucho dinero y lo haga muy bien desde el punto de vista formal, pero no es un innovador. En la danza hay cosas mucho más interesantes que Pina Bausch (en referencia al reciente documental del alemán, Pina, filmado en 3D). Y eso no tiene que ver sólo conmigo, sino con una gran parte de directores alemanes que trabajan diferente. No somos tan fáciles de entender ni estamos tan presentes en el mercado, pero ya veremos qué es lo que se conserva y perdura más. En la actualidad Rainer Werner Fassbinder no ganaría un peso con sus películas porque vivimos en otra situación, y si yo hubiera empezado hace 20 años quizás estaría en otra posición y también ganaría bien. Cuando empiezas nunca sabes dónde vas a llegar.

-En esta época los avances del lenguaje audiovisual son absorbidos muy rápido por el mainstream, ¿qué tan difícil se vuelve conservar un lenguaje propio?
-Realmente siempre es difícil, pero tampoco estoy dispuesto a cambiar. Si no se puede haré otra cosa, como antes trabajé en la radio. Lo último que he hecho es un libro, intitulado Huellas, que está construido como una película. No tengo necesariamente que hacer películas. Hay que ver otras opciones. El mundo es como es y hay que enfrentarlo según cambie. También puedo presentarlo en Internet, como lo hago ahora, y sé que alguien estará interesado. Quizás no pueda vivir de esto, pero tampoco me importa. (SRL)


Este artículo se publicó originalmente en la sección de cultura del diario El Financiero (29/VIII/2011).


Las pantallas inflables, alternativa a la cartelera comercial

julio 20, 2010

“Llevar más cine a más personas”

Por Christian Kremer y Horacio García

Hace poco más de tres lustros que en Alemania se desarrolló un sistema único de pantallas inflables gigantes para proyecciones en 35 mm o en HD, lo cual ha transformado las nociones tradicionales de las funciones al aire libre y, más importante, han democratizado el acceso al cine, tan controlado por las distribuidoras de Hollywood.

El primer AIRSCREEN fue construido en 1994 y tenía una superficie de proyección de 20 por 10 metros. Desde el inicio creemos en las proyecciones a lo grande, pues de esta manera más gente puede gozar de una experiencia única, con un tremendo impacto de imagen. Se tiene la misma calidad de proyección que una sala de cine tradicional, pero a una fracción del costo de instalación –que requiere una inversión de varios millones– y portátil.

No es fácil erigir estructuras inflables con esas dimensiones, como las que hemos logrado, con  pantallas de 40 por 20 metros, lo que corresponde a un edificio de varios pisos. Hay mucha tecnología empleada en su construcción, tanto de materiales, manufactura, procesos, etc. Esa es la razón por la que sólo nuestra empresa ha llegado a estas dimensiones. Cualquier pantalla inflable mayor a 12 metros, debe ser una AIRSCREEN.

En el Festival de Guadalajara, en el 2003, iniciamos con dos funciones y para su edición de 2010 ya hicimos 16, teniendo hasta dos funciones diarias en distintas plazas de la ciudad. Y ahora las funciones de cine al aire libre son actividades principales en las que participan los patrocinadores más importantes, se hacen homenajes y se entregan premios, hay ruedas de prensa, conciertos post proyección, siendo los equipos AIRSCREEN, requerimiento para los montajes.

De algún modo, hemos participado en todos los festivales importantes en México, ya sea directamente o mediante nuestros usuarios, la idea es que todos incluyan en sus actividades funciones al aire libre con nuestros equipos.

Las pantallas inflables son una alternativa a la cartelera comercial, por lo mismo muchos realizadores de cine se acercan a nosotros para llegar a la audiencia con esta “nueva sala de cine” que prácticamente llevas a domicilio y a la gente a la que quieren llegar. Con estas pantallas se puede llegar a lugares donde ni siquiera hay electricidad. Un cine completo, con calidad de festival de cine en cualquier lugar.

Hay, por lo tanto, una labor social importante involucrada también en este proyecto. Muchos de nuestros socios se han dado a la tarea de llevar cine y cultura a zonas marginadas por todo Latinoamérica, una actividad que cada vez crece más y la verdad es posible gracias a la movilidad que da este sistema. Ya estamos exactamente en este camino. En muchos países de Latinoamérica, los directores utilizan nuestros productos para exhibir sus obras, ya que en el “mundo multiplex”, nunca hubieran tenido una oportunidad de hacerlo. En países como Perú, Colombia, Venezuela, Argentina, Honduras, Guatemala, Chile –la lista ya es larga y crece cada vez más–, ayudamos para promover las películas “pequeñas” pero buenas y “no-Hollywood” sino de cada país, y es su misma gente, la que al final, se sienta frente a las pantallas. Así es como de verdad promovemos las películas propias del país para un auditorio más grande. En cierto sentido, es una democratización de las opiniones y una liberación de la dictadura del todopoderoso Hollywood.

Lo más reciente que tenemos contemplado es, por supuesto, el tema de 3D. Estamos desarrollando formas de poder utilizar AIRSCREEN para esas proyecciones también. Acabo de llegar de un evento en un estadio de Alemania (el del Borussia Dortmund), dónde proyectaron la película de U2 3D al aire libre. ¡Todo funcionó bien! !Una experiencia única!

El mundo del cine contiene todo lo que hay en la vida, pero concentrado en dos o tres horas. Puede ser aburrido, cruel, triste… pero también alucinante, alegre e innovador. Es el séptimo arte, fuente infinita de diversión y cultura. Y resulta que, ahora podemos llevarlo –de una nueva e impactante manera– a miles de personas mediante AIRSCREEN.

Para mayor información consulte las siguientes páginas digitales:

www.airscreen.es y www.proyeccionalaire.com

Lee el artículo completo en el número 11 de la revista cine TOMA.