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Celebración por los veinte años de cine en Guanajuato

julio 21, 2017

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La vigésima edición del Guanajuato International Film Festival/Festival Internacional de Cine Guanajuato (giff) se realizará del 21 al 30 de Julio en San Miguel de Allende y Guanajuato. Para celebrar sus dos décadas de vida tendrá dos homenajes internacionales al director emblemático de la nueva ola australiana Peter Weir (La sociedad de los poetas muertos, The Truman Show, Capitán de Mar y Guerra) y al director alemán, de ascendencia turca Fatih Akin (Duro y rápidoContra la pared, A la orilla del cielo, En julio), recientemente galardonado con la Palma de Oro en Cannes por The Fade, que será la cinta inaugural. El homenaje nacional reconocerá a la primera actriz Isela Vega, reconocida con el Ariel de Oro 2017, y a la diseñadora de producción mexicana Brigitte Broch , ganadora del Oscar.

El País Invitado de Honor será Canadá que presentará 150 películas en conmemoración de sus 150 años como Confederación –presentadas por Telefilm, Toronto International Film Festival y National Film Board–, presentando dentro lo más sobresaliente de su industria cinematográfica, con títulos de David Cronenberg, Xavier Dolan y Ashley Mackenzie, entre otros. Durante sus diez días de duración, el giff presentará 402 películas de más de 50 países, 144 en Competencia Oficial, además de muestras especiales que incluyen los programas Niños en Acción, Cine entre Muertos y Locura de Medianoche. También se realizará el estreno mundial de Me gusta pero me asusta (México, 2017), de Beto Gómez.

La Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión celebra 15 años de su fundación y realizará homenajes a la cineasta y productora en línea Anna Roth y a la vestuarista Mariestela Fernández.

También presentará el estreno de tres cortometrajes de cineastas mexicanos realizados con técnicas de realidad virtual: Roberto Fiesco, Carlos Hagerman y Juan Carlos Rulfo. Se efectuará una conferencia con dichos cineastas: Tres directores fuera de cuadro, además de otras con Oniria: del Coding al cine, Proyect Beyond: Samsung, Encore Sound en audio en 360 y Panel VR México- Canadá. Se instalarán salas de Realidad Virtual, con 20 butacas equipadas que presentarán seis programas de películas.

Se ha incluido una gran cantidad de actividades musicales, comenzando por la celebración de los 20 años de Zoé, que acudirán a San Miguel de Allende a celebrar los 20 años del giff. La banda indie canadiense The Dears, se presentará en Guanajuato capital. La cantante estadounidense Milck, estará en la Ceremonia Inaugural en San Miguel de Allende. El programa Música+Cine se integrará por Bostisch+Fussible, Porter, Rey Pila, Little Jesus, Costa Felina , Johnny Nasty Boots, Leoncase, Apolo, Arial, Quiero Club, Ruido Rosa, Silver Rose, Daniel Dennis, Juan Cirerol, Lng/Sht, André VII, Borchi y su Doble Redoble, Candy y Daniela Spalla.

Por la vigésima edición se organizaron más de 20 conferencias. Jaime Labastida y José Sarukhan, ofrecerán la conferencia Humboldt en México: La Mirada del Explorador, sobre el documental de Ana Cruz, en la Casa Conde Rul, recinto que habitó el científico alemán. Margary Simkin (Avatar, 12 Monos, Titanes del Pacífico), imparte un taller especializado en casting. Se presentará el libro Pedro Infante. Se sufre, pero se aprende, del investigador español Javier Millán, en el centenario natalicio del más popular de los actores mexicanos.

El Project Glamour del giff trabaja con 30 diseñadores de moda, accesorios y joyería de toda la República Mexicana, inspirados de la plástica, el buen gusto y la rúbrica artística de la directora de arte Brigitte Broch, para engalanar las Alfombras Rojas de esta vigésima edición.

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https://www.youtube.com/watch?v=QZ-xu4NR6hE

Guanajuato, rumbo a su vigésima edición

enero 20, 2017

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Sarah Hoch, directora fundadora del GIFF. Foto: Sergio Raúl López.

La vigésima edición del Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF), se celebrará del 21 al 25 de julio en San Miguel de Allende y del 26 al 30 de julio, en Guanajuato capital, por lo  que abrió su Convocatoria para su Competencia Oficial de Largometraje y Cortometraje en las categorías de  Largometraje Ficción, Largometraje Documental, Cortometraje Ficción, Cortometraje Animación, Cortometraje Documental y Cortometraje Experimental, en las plataformas Withoutabox.com y FestHome.com, y en la página electrónica del festival (giff.mx), siendo gratuita para los filmes mexicanos

La convocatoria estará abierta hasta el primero de abril .

Además, se anunció que Canadá es el País Invitado de Honor 2017, sumándose a su celebración del 150 aniversario de la Confederación canadiense y al vigésimo del propio festival, que en alianza con la Embajada de Canadá y la Delegación General de Quebec en México y otras 15 instituciones de la industria fílmica de aquel país –Telefilm Canada, el Toronto International Film Festival, Hot Docs, Vancouver Film School, Festival du Cinema de la Ville de Quebec, el Inside Out LGBT Film Festival, entre otras– buscarán establecer relaciones entre ambos mercados. También se realizará el Foro Bilateral México–Canadá, en conjunto con el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), en el que se analizará el impacto del Tratado de Libre Comercio para América del Norte en la industria cinematográfica.

Junto con el Festival Internacional de Cine Rotterdam, el GIFF seleccionó a dos cineastas mexicanos como participantes del  Rotterdam Lab, del 25 de enero al 5 febrero de 2017: la productora Rosa Galguera (Lucifer, Arma Blanca) y el realizador Joshua Gil (La Maldad).

La imagen para esta edición del GIFF es un iceberg, representando todo eso que puede estar oculto, pero que fortalece y edifica lo que cada verano se presenta ante el mundo y representa, para sus organizadores: “la sólida estructura que permite ofrecer cada año un festival íntegro y vital.”

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VII Rodando Film Festival

junio 20, 2016

Punto de encuentro entre realizadores locales y nacionales

Por Zaire Alejandro García

Fundado como un festival cinematográfico para celebrar el centenario de la Revolución Mexicana en Cerro de San Pedro, el Rodando Film Festival alcanza siete ediciones convertido no sólo en un escaparate para mostrar la oferta fílmica que de otra manera no llegaría a San Luis Potosí sino en un sitio de encuentro entre los realizadores invitados y los de la propia localidad, además de las tres convocatorias estatales.

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Rodando Film Festival es el nombre que recibe el evento cinematográfico creado en el 2010 en el municipio cerro de san Pedro, aledaño a San Luis Potosí, que fue la principal actividad conmemorativa del centenario de la Revolución Mexicana en esta localidad. Para esa primera edición se convocó a realizadores nacionales para un Concurso de Cortometrajes en las categorías de ficción y documental, así como a universitarios potosinos para la participación en el taller 60 segundos, el cual tuvo por objeto la creación de cine minutos por parte de los concursantes. El evento tuvo por nombre primer Festival de Cortometrajes Cerro de San Pedro, gestándose así como el primer festival de cine en San Luis Potosí.

El enfoque tomado por el evento fue el difundir un cine que no tenía cabida en las salas comerciales ni en los diversos foros de la ciudad; un cine, que de no ser traído a San Luis seguiría sin existir ni verse, hasta ese tiempo. Desde el establecimiento del festival en la capital y hasta ahora, no existe una gran diferencia entre la programación de la Cineteca Alameda y el Rodando Film Festival, sino lo que ha existido hasta ahora es un complemento en la programación anual del recinto, nosotros, por nuestra parte, ofrecemos lo más reciente del cine mexicano que, año con año, va creando un nuevo público.

Lograr hacer del festival un espacio en el que conviviera la producción reciente del cine nacional con los cineastas potosinos interesados no fue una decisión como tal, sino que él mismo evento propició la interacción de ambas partes, puesto que al invitar a los directores, productores, fotógrafos, reparto, etcétera, a presentar sus películas, la audiencia interesada comenzó abordarlos con el fin de cuestionarlos y buscar un medio de comunicación directa con ellos. Haciendo que año con año Rodando se convierta en un punto de encuentro entre los realizadores locales y los nacionales.

A través de sus ediciones el evento se ha ido modificando con el objetivo de acercar el cine mexicano a más público, teniendo como resultado un mayor número de películas y sedes dentro de la programación. Se han originado funciones y muestras temáticas, aunado a ello han existido cambios externos a la logística, como movimiento de fechas de presentación e incremento y decremento de días.

De acuerdo a la detallada programación de cada edición, generamos una gran expectativa en un público tanto en el ya cautivo como en el potencial, con producciones exhibidas por primera vez en San Luis Potosí y que, además, en su mayoría tienen una destacada critica nacional e internacional. Asimismo, el uso de espacios alternativos como sedes, propicia el acercamiento de un público diverso.

Nuestra sede principal, el Cine Alameda, sigue manteniendo las mismas condiciones como Cineteca, ofreciendo su diversa programación.

El festival ha impulsado a los cineastas potosinos a filmar a través de tres convocatorias: Una, el taller de cine minuto; otra, el concurso de cortometrajes potosinos, y por último, un taller dirigido a niños. De esta manera propiciamos la creación del acervo local.

Para este verano algunos de los invitados a la séptima edición del Rodando Film Festival son el director de cine Fernando Urdapilleta, el actor Luis Arrieta, el cinefotógrafo Toni Kuhn, el sonidista Guillermo Mena y el productor Arturo Tay. Y en programación tenemos ya confirmadas las películas A los ojos (México, 2013), de Victoria y Michel Franco; Los herederos (México, 2015), de Jorge Hernández Aldana; Epitafio (México, 2015), de Yulene Olaizola y Rubén Imaz; Estrellas solitarias (México, 2015), de Fernando Urdapilleta; Pies ligeros (México, 2016), de Juan Carlos Núñez Chavarría; la muestra de cortometrajes del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) 2016 y la muestra del Centro de Capacitación Cinematográfica (ccc) 2016 entre otras.

Para la séptima edición del Rodando Film Festival, a realizarse del 22 al 26 de junio, hemos reducido la duración de nueve a cinco días, a causa de la logística propia del evento, no como consecuencia de la crisis cultural.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 46 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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XX Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video

mayo 27, 2016

Intacta, el ansia del escándalo

Por Arturo Castelán

Imperceptible pero imparablemente, aquella cartelera mexicana que mostraba cada vez mayor apertura en los años setenta y ochenta, fue clarificando una necesidad en el espectador fílmico mexicano: las películas de nicho, es decir, aquellas que pertenecen, a veces involuntariamente, a géneros como el New Queer Cinema o el cine gay, un cine sobre sexualidad que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. El mixxx Aniversario alcanza dos décadas de existencia apuntalando ese cine de escasa o nula presencia en la cartelera mexicana.

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A finales de los años setenta, el que aquí les narra su historia apenas estaba aprendiendo a escribir y compraba cuadernos de hoja blanca donde dibujaba entradas de cine con marquesinas a las que le cambiaba títulos todos los jueves para anunciar las películas que quería ver, pero a las que, por su edad, aún le impedían la entrada –sobre todo su padre y su tía, quienes eran los que le llevaban más. Recuerda, lejanamente, haber jugado a programar algunas joyas del sexploitation: Verano Salvaje (México, 1980), del cineasta gay Enrique Gómez Vadillo; Dulces navajas (o Navajeros, España, 1980), de otro cineasta gay ibérico Eloy De la Iglesia; Él sabe que estás sola (He Knows you are Alone, Estados Unidos, 1980, de Armand Mastroianni), y Nacidos para perder (Estados Unidos, 1967, de Tom Laughlin).

Y apenas aprendiendo a leer, unas cuantas idas con su madre al recién construido Cine Piscis –a unas cuatro cuadras de su casa en la colonia Romero Rubio– le revelarían una nueva fijación: el cuerpo masculino desnudo. En la película juvenil Roller Boogie (Estados Unidos, 1979, de Mark L. Lester), Linda Blair enamorada de Jim Allen y sus jeans entallados, encueraba a su novio para escapar con el patinador. Otro hombre desnudo corría aterrado en medio del violento desierto en Mad Max (Australia, 1979), de George Miller. En El legado (The Legacy, Reino Unido-Estados Unidos, 1978, de Richard Marquand), de, Sam Elliot aparecía espectacular saliendo de la regadera y lastimado con vidrios embrujados frente a Katherine Ross. Y luego, en La chica del adiós (The Goodbye Girl, Estados Unidos, 1977, de Herbert Ross), Richard Dreyfuss interpretaba a un actor que mostraba la homosexualidad de un personaje de Shakespeare, lo que provocaba el fracaso de su obra.

La gradual apertura

Y así, este chamaco fan del Cine Guía –la revista de Carlos Amador que duró apenas un par de años y en la que se publicaban entrevistas y carteleras con los filmes que exhibían Organización Ramírez, la Compañía Operadora de Teatros (cotsa), los cines de Gustavo Alatriste y su propia compañía, Telecines casa), quedaba atónito ante un periódico que se llamaba Cine Mundial –que publicaba muchas noticias de cine para el apetito voraz de este cinéfilo en formación– y amante de los anuncios de cine que aparecían en los periódicos Excélsior y El Heraldo –a los que estaban suscritas su abuela y su tía respectivamente– que le parecían cada vez más atrevidos y audaces… Si bien ya estaba acostumbrado a ver de manera natural las sinuosidades de Christie Brinkley, Rene Russo y Gia Carangi –impresionado aún– en las portadas de Francesco Scavullo para Cosmopolitan –“Cuñada, estas modelos están mejores que las de las revistas que compro” le decía un tío–, las carteleras cinematográficas le resultaban aún más atrevidas porque las estrellas del cine nacional aparecían desnudas mostrando los senos cuyo pezón era más o menos escondido por una estrellita –para filmes como Bellas de noche (México, 1975, de Miguel M. Delgado) o Emmanuelle (Francia, 1974), de Just Jaeckin–, haciendo un striptease de manera repetida en un par de filmes –Alma Muriel en las fotos de Cuando tejen las arañas (México, 1977, de Roberto Gavaldón) y Burlesque (México, 1980, de René Cardona)– o restregándose encima de otros hombres desnudos –Isela Vega encima de Gonzalo Vega en Las apariencias engañan (México, 1978), del director gay Jaime Humberto Hermosillo.

El caldo de cultivo para fundar Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video se fue engrosando en la mente de este chamaco, quien años después lograría armarlo… La Jaula de las Locas (La cage aux folles, Francia, 1978, de Édouard Molinaro) y luego Víctor Victoria (Victor Victoria, Reino Unido-Estados Unidos, 1982), de Blake Edwards, se eternizaron en el cine María Isabel del Hotel Sheraton. Una historia diferente (A Different Story, Estados Unidos, 1978), de Paul Aaron, y Maurice (Reino Unido, 1987), de James Ivory, logran algo similar en el Cine Paseo y el Cine París. Jóvenes corazones gay (Torch Song Trilogy, Estados Unidos, 1978), de Paul Bogart, se estrena en una sala en plena y conservadora Plaza Satélite, donde ahora este chamaco pasaba su adolescencia. Esa fue la primera película gay a la que asistió en su recién adquirida mayoría de edad. Después vería Atracción Fatal (Fatal Attraction, Estados Unidos, 1987), de Adrian Lyne, y Coctel (Coktail, Estados Unidos, 1988, de Roger Donaldson).

Cuando la Muestra Internacional de Cine llegó al Apolo Satélite, a este niño se le abrió otra caja de dulces: en esa primera edición a la que asistí apareció Reacción en cadena (Kopytem Sem, Kopytem Tam, Checoslovaquia, 1988, de Vera Chytilová), era una historia soviética sobre el sida, mientras que Rudolf Tome, María Novaro y Eliseo Subiela exploraban el desnudo masculino en El filósofo (Der Philosoph, Alemania Occidental, 1989), Lola (México-España, 1989) y Hombre mirando al sudeste (Argentina, 1986). Ya después lo gay será tema frecuente –Gerardo Salcedo, ex programador de la Cineteca Nacional me contó que el año en que se presentó Henry y June (Henry & June, Estados Unidos, 1990), de Phillipe Kauffman, en la Muestra, fue uno en el que casi todos los filmes presentaron un subtema gay.

Pero la Semana Cultural Lésbica Gay, con su revisión de materiales ya estrenados –¡cuántas veces no habrá visto ahí, repetidas anualmente, Las noches salvajes (Le nuits fauves, Francia-Italia, 1992), de Cyril Collard; Mi camino de sueños (My Own Private Idaho, Estados Unidos, 1991), de Gus Van Sant; La ley del deseo (España, 1987), de Pedro Almodóvar; Maurice!–, y la apertura del Cinemanía Loreto con Desmayo (Swoon, Estados Unidos, 1992), de Tom Kalin; Arde París (Paris is Burning, Estados Unidos, 1990), de Jennie Livingstone, y Las horas y los tiempos (The Hours and Times, Estados Unidos, 1991), de Christopher Munch, que nos hicieron voltear a un género que apenas conocíamos algunos en México: el New Queer Cinema –un movimiento así bautizado por la crítica estadounidense B. Ruby Rich para referirse al cine con personajes gays nacido para rescatar las estéticas de la diversidad sexual ante la epidemia del sida y en cuyo libro, Chick Flicks: Theories and Memories of the Feminist Film Movement (Duke University Press Books, 1998), se publicaría justo en el nacimiento de Mix México–; no hicieron más que subrayar, de manera obvia e inminente, la necesidad de un evento fílmico que mostrara de manera digna y en una sala de cine, tanto estrenos como materiales que no podíamos ver con facilidad en el país.

La entrada del Elektra

Todavía recuerdo la mini entrada del Cine Elektra (Hoy Cinemex Reforma) en donde una audiencia de empleados y burócratas formaban parte de la audiencia que acudía, de manera asidua, a ver las joyas del cine mundial. En la década de los ochenta aún programaban de manera diaria un filme distinto y, más o menos, buscaban coincidir con las efemérides para lograr un gran efecto de taquilla –como los llenos totales para ver el Jesús de Nazaret (Jesus of Nazareth, Italia-Reino Unido, 1977), del cineasta gay Franco Zefirelli en plena Semana Santa–. Pero igual se lograban ver filmes de conciencia política-ecológica como El Síndrome de China (The China Syndrome, Estados Unidos, 1979, de James Bridges), producida por su protagonista, el actor Michael Douglas, a la par que filmes que, entonces, se entendían como familiares, como el musical La Novicia Rebelde (The Sound of Music, Estados Unidos, 1965) de Robert Wise; documentales de conciertos como los que registraban los espectáculos de The Beatles o The Rolling Stones, e incluso películas atrevidas como las exploraciones nazi-sadomasoquistas-eróticas de El portero de noche (Il portiere di notte, Italia-Estados Unidos, 1974), de Liliana Cavanni, o cintas de culto bautizadas estimulantemente como Orgía de horror y locura (que tal fue el nombre con que llegó a México The Rocky Horror Picture Show, Estados Unidos-Reino Unido, 1975, de Jim Sharman), lograban ver la luz en tan deliciosa programación. Pero fue ahí, en esa pequeña sala de Río Guadalquivir, a media cuadra de Reforma, que hace veinte años nació el Festival Mix, poniendo en jaque la definición –o la falta de definición– sexual de las películas.

El festival se fundó en una época en la que, planteándose la necesidad de producir cine mexicano que lograra recuperar su inversión –como ocurría en la Época de Oro o en nuestra época de Cine de Ficheras–, apareció el término de nicho, que empezó a aplicarse a los filmes que estaban por producirse. Y el nicho del cine gay empezó a utilizarse de manera renuente por parte de los distribuidores y muchas veces en contra de directores acostumbrados a decir que su trabajo es universal, enfrentados de manera sorpresiva a la realidad de un negocio que se llama cine.

El ligue en el Cine Elektra desapareció una vez que cambió de dueño; el de los cines sobre Reforma desapareció ante la quiebra de cotsa y el subsecuente cierre de sus salas, pero la organización formada por los grupos Lésbicos Gay Bisexual y Transgénero (lgbt), ante la tibia respuesta del gobierno para combatir el sida y los avances de la derecha contra la cultura, generó un renacimiento en el tejido social de la comunidad gay y el nacimiento del Festival Mix, junto a la resistencia de la Semana Cultural Gay, que se convirtieron en bastiones imposibles de negar y cuya presencia inspiraría réplicas en toda la República Mexicana.

En nuestro país aún hay que recuperarse de filmes y visiones no sólo negativas, sino incluso difamatorias, que infaman a grupos gays ya despiertos al cine que reciben, quienes para defenderse piensan en todo: desde tácticas de boicot mercantil hasta censura abierta y aberrante.

El espíritu del Mix

Pero el niño cinéfilo, ahora cuarentón, flipa cuando el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) apoya al Mix produciendo los guiones que ganan en su concurso; cuando Levi’s le imprime publicaciones para celebrar el arte del festival construido en imágenes por el fotógrafo Celadón y el actor del momento, quien modela reinterpretaciones fílmicas; cuando el Instituto de la Juventud (Injuve) de la Ciudad de México premia a menores de 30 años que buscan reinterpretar la realidad gay con sus cámaras; cuando llegan los invitados internacionales; cuando se exhiben películas en más y nuevos foros de la Ciudad de México, y más aún cuando escucha títulos de nuevos filmes, que le estremecen a la locura, aún sin conocer sus contenidos. Pero es que apenas nos enteramos de filmes sobre sexualidad llamados Te prometo anarquía (México-Alemania, 2015, de Julio Hernández Cordón); Me quedo contigo (México, 2014, de Artemio Narro); El placer es mío (México, 2015, de Elisa Miller); Bellas de noche (México, 2016, de María José Cuevas), –previo shock imaginativo estimulado por la belleza de sus títulos y premisas–, va, los anota en la compu y se pone a perseguir en los catálogos de los festivales en que han participado, sus cambios de teléfonos de contacto para poder invitarlos al festival anual que dirige.

Y también cuando ve que el filme de inauguración, el de clausura y los cortometrajes que presentó en la edición anterior están nominados a algún premio, va y comparte la noticia con otros niños cinéfilos sensualistas –gays o no gays– que conforman su comunidad en las redes sociales. Qué digo comparte la noticia. Comparte el impacto: la Academia que otorga el Ariel este año ha nominado a Made in Bangkok (México-Alemania, 2015, de Flavio Florencio), documental sobre una bellísima transexual y el milagro de su vida; el registro de vida de un prostituto respetuoso de Muchacho en la barra se masturba con rabia y osadía (México, 2015), de Julián Hernández, y el cuento de hadas Trémulo (México, 2015), de Roberto Fiesco, estos dos últimos presentados por primera vez en la Ciudad de México en Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, y ahora nominados a Mejor Cortometraje Documental y Mejor Cortometraje de Ficción, respectivamente.

A 20 años de inaugurar el primero, Arturo Castelán, director de Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, le cuenta en la noche a un actor, que está harto del cine mercantilista, hipócrita y retrógrado, y que aún se siente con el deseo firme de celebrar el trabajo de los protagonistas de un cine que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. “Ese es el espíritu de Mix”, le explica. Siempre insatisfecho, pero con el ansia intacta del escándalo.

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MIXXX Aniversario, Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, se celebrará, a partir del 28 de mayo, en la Ciudad de México, en las siguientes sedes: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Centro Cultural José Martí, Cinematógrafo del Chopo, Cinépolis Diana, Cineteca Nacional y el Centro de Cultura Digital. Mayor información en la página electrónica: http://www.elfestivalmix.com.

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Abierta, la convocatoria al octavo CutOut Fest de Querétaro

abril 1, 2016

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La octava edición del Festival Internacional de Animación y Arte Digital CutOut Fest, de Querétaron se realizará del 17 al 20 de noviembre de 2016, por lo que se abrió su Convocatoria Internacional de Animación, en las categorías de Corto Narrativo, Corto Experimental, Corto Universitario, Videoclip, Spot de Publicidad, Títulos de Crédito y Gif. En 2015 se recibieron mil 143 cortometrajes –409 trabajos en la categoría de Corto Universitario–, provenientes de 69 países, cifra que se espera superar este año. La categoría de Gif Animado tendrá su la semifinal en TagCDMX los días 29 y 30 de junio y la final en el CutOut Fest el 19 de noviembre del 2016.

El plazo para inscribir trabajos vence el 3o de junio, excepto para la categoría de Gif, que es el 15 de junio 2016.

 

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XX Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños)

agosto 1, 2015

Una opción de calidad para el verano

Por Liset Cotera

Con una continuidad que alcanza los 20 años, el Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), se ha constituido como una de las escasas opciones veraniegas para el público infantil mexicano, que los alejan del uso mercantilista y como objetos de consumo, para ofertan filmes de calidad provenientes de todo el mundo, en el que se reflejan sus inquietudes y vivencias, pese a ocurrir en sitios muy distantes y con culturas distintas. Y es motivo de una gran celebración.

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El Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), cumple dos décadas de ofrecer una opción cinematográfica durante las vacaciones de verano. Durante todos estos años ha logrado formar públicos desde la temprana edad, ya que es el espacio por excelencia en el que la población infantil puede acercarse a una cinematografía de una gran calidad, tanto en su realización como en su contenido, con la oferta de un gran abanico de filmes de distintas partes del mundo, que les abren posibilidades de encontrarse con sus pares, introducirse y conocer lo que sienten, piensan, anhelan las niñas y niños en otras latitudes, así como constatar cómo juegan, qué les sucede, cómo se relacionan entre ellos y con los adultos, cuáles son sus alegrías, sus vivencias, sus gustos sus miedos.

El festival se ha caracterizado siempre por una vasta programación, entre largometrajes, cortometrajes de ficción, animación y documental, con distintas técnicas, distintos discursos, personajes y ritmos de narrar, una infinidad de imágenes. Es un cine que apela a su imaginación y les enriquece por su gran contenido y la manera en que se abordan distintas temáticas. Eso les produce mucha curiosidad pero también les enriquece a cada momento.

Limitada oferta infantil

La oferta de cine para niños a nivel comercial sigue siendo muy limitado, pobre y no de tan buena calidad. A lo mejor soy muy drástica, si antes había dos o tres estrenos al año, ahora hay cinco. Pero, en realidad, no existe una oferta. Una gran oferta es la que otorgan los festivales de cine para niños, no sólo en México, sino en otros países, pues ahí hay un gran esfuerzo por hacer una curaduría, una gran selección del cine que producen distribuidores y productores independientes y que no tiene una salida comercial, pero que es muy bueno. De hecho, quienes hacen este cine están comprometidos con la población infantil. La selección de materiales y el gran esfuerzo que hacen los festivales debiera tener un eco a lo largo del año para ser exhibido en distintos espacios, ofrecer matinés en distintas salas cinematográficas de toda la República Mexicana o que existiera la consigna de procurar programar cine de calidad, para niñas y niños los sábados y domingos en las propias salas comerciales. En cuanto a la televisión sucede algo similar.

 

Miembro del CIFEJ

Ser miembro de Centro Internacional de Cine para la Infancia y la Juventud (CIFEJ, por sus siglas en francés) −organización no gubernamental que cuenta con 150 miembros de los cinco continentes−, me permitió conocer el mundo del cine para niños, entender el género, respetarlos más, además de conocer los diseños de los distintos festivales a nivel internacional. Ser parte de su consejo directivo, durante dos periodos, me permitió atestiguar que constantemente se discutían los criterios de producción, los diseños y compromisos que adquieren los festivales, así como la promoción de la participación de las niñas y niños, y lograr saltar la barrera del idioma mediante el doblaje en sala. También me ha permitido formar parte de una red de profesionales que aprecio mucho y con algunos tengo una amistad entrañable, con muchos hemos desarrollado metodologías y acercamientos importantes en el cine para niños. La semilla se ha sembrado y sigue germinando, aparte de la gran labor que se realiza en la formación de públicos y la oferta de una opción cinematográfica real.

La participación de México en la gira itinerante se gestó en una Asamblea General del CIFEJ realizada en Viena, en 1993. Ahí se habló de la posibilidad de que la segunda Gira Itinerante de Cine para Niños en Latinoamérica viajara a México, pero necesitaban a alguien con el interés, que realizará la gestión. Tomé la estafeta porque la idea me apasionó, me pareció un proyecto noble, con muchos alcances en el desarrollo infantil pero, sobre todo, así como la gran oportunidad de promover ciudadanía, de otorgar materiales con un enfoque de derechos, de la no discriminación, de la equidad de género, pero, sobre todo, un foro en el que desfilarán los mejores materiales cinematográficos a nivel internacional.

A partir del segundo festival tomé el concepto y el diseño con mucha responsabilidad y pasión para que dicho proyecto existiera en nuestro país y han transcurrido dos décadas con resultados muy positivos y un foro que ya está posicionado y ha atendido a muchas generaciones de niñas y niños. Algunos de ellos ahora son jóvenes y otros incluso empiezan a tener sus propias familias, y eso es algo muy lindo en verdad.

Talleres de cine

La primera vez que asistí a un festival de cine para niños fue al Children’s Film Festival LUCAS, en Frankfurt, Alemania, y la experiencia fue más que maravillosa, llena de sorpresas. Primero porque junto a la sede de exhibición instalaron un museo del cine; segundo por su programación vasta, con más de 15 largometrajes con acercamientos de los directores con el público y una sección de cortometrajes de ficción y animación de gran calidad, una retrospectiva o algún homenaje y, finalmente, una infinidad de talleres a la orilla del río Main, en carpas montadas y pensadas para las diversas edades los niños que asistían. Yo estaba exaltada, no daba crédito, para mí era increíble y la experiencia me enamoró, me fascinó el compromiso de los organizadores. Al regresar a México empecé a realizar las gestiones para que directores reconocidos pudieran venir a México e invité a Christina Schindler, una directora de animación que en ese momento acababa de ganar infinidad de premios a nivel internacional por sus cortometrajes Piratas del canal (Rinnsteinspiraten, Alemania, 1993) y Aves de Paso (Zugvögel, Alemania, 1997), a la cuarta edición del festival, donde impartió un taller en el lobby de la Sala “José Revueltas” del Centro Cultural Universitario que fue todo un éxito. Llegaron aproximadamente 70 niñas y niños y la experiencia fue maravillosa, realizaron un cortometraje colectivo que pudo proyectarse inmediatamente. Los niños no daban crédito de ver en pantalla lo que acababan de realizar.

De ahí me surgió la idea de invitar a otros directores a impartir talleres de cine de animación en el marco del festival. Y ya para el 2001 iniciamos el proceso de impartir, a lo largo del año, un taller de animación que hasta la fecha no ha parado. Ahora contamos con un acervo de 155 cortometrajes realizados por niñas y niños de México, tenemos la videoteca más amplia de cine para niños, con varios premios ganados que reconocen el trabajo puntual y profesional que ha realizado La Matatena, A.C. en todos estos años.

Hemos invitado a destacados profesionales como el director, productor y exhibidor quebequense Rock Demers; la visita de Co Hoedeman, ganador del Óscar a Mejor Animación por el cortometraje El castillo de arena (Le châteu de sable, Canadá, 1977); el español Enrique Martínez-Salanova, autor de libros entrañables y dueño un conocimiento amplio del cine y su importancia dentro y fuera de las aulas; la ya citada Christina Schindler, destacada maestra de animación en Potsdam. En fin, la lista de invitados que han estado presentes en este festival es larga.

El primer taller que se diseñó fue el de apreciación cinematográfica en esa cuarta edición, con la intención de formar un jurado infantil que revisara el material seleccionado en competencia y otorgara el premio al mejor largometraje, cortometraje de ficción, animación y documental del festival. Y desde hace tres años, a partir de la xvii edición se otorga un premio al mejor material nacional realizado para niñas y niños. Este proceso es valioso, interesante, los niños que han participado han hecho un trabajo espectacular y deben hacer una discusión seria y dejar saber las razones por las que consideran qué trabajo debe ser ganador en su categoría.

 

Sedes en aumento

Esa primera edición, las sedes fueron la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM, ahora se han multiplicado y no sólo en la Ciudad de México, lo que implica un compromiso y un gran reto. Pero también resulta preocupante ver lo limitado que es el presupuesto, tan es así que Tijuana ha decidido retirarse como sede, luego de dos años de serlo, por carecer de recursos, realmente es una lástima, ¡así lo han decidido las autoridades! A mí me encantaría que el festival se llevará a cabo no sólo en la Ciudad de México, sino que se extendiera a otras entidades, que sea una opción en el interior de la República.

Estoy convencida que exponer a las niñas y niños al cine de calidad desde temprana edad les otorga herramientas muy valiosas y forma parte de sus derechos el tener acceso a espectáculos de calidad. El cine reconstruye el tejido social y permite trabajar con la población infantil. Creó que seguiré defendiendo que este proyecto se expanda pues tiene muchas bondades y un gran impacto así como un alcance muy positivo en las nuevas generaciones.

Este esquema de festival, con una extensión a otras entidades, implica un gran compromiso y un mayor presupuesto, una gestión puntual que busque mayores alcances para que la población se vea beneficiada el máximo. El festival se ha exhibido en 18 sedes y se ha extendido a cinco ciudades: Distrito Federal, Cuernavaca, Monterrey, Estado de México y Tijuana.

 

Una edición para celebrar

Es fácil decir 20 años, pero el tiempo pasa en verdad y cuando volteas y ves los chicos que llegaron de siete años, ahora son jóvenes de 22 y hasta 32 años, lo que me llena de orgullo y emoción, y me hace ponderar todos estos años, el trabajo, las semillas sembradas y los logros que se han obtenido, así como las metas que aún nos faltan por cumplir.

Este aniversario es un festejo muy especial y aunque la situación no es la más boyante, con un presupuesto muy pero muy limitado y en la medida de nuestras posibilidades, la intención es festejar, conmemorar y refrendar nuestro interés en la formación de públicos desde la temprana edad y crear un espacio que otorgue una posibilidad cinematográfica de mucha calidad para la población infantil de México.

Nuestra celebración consiste en continuar con la calidad que hemos brindado desde sus inicios y con la muestra y participación de grandes espectadores. El festival, como siempre, tendrá una programación impecable. Este año cuenta con una gran variedad de largometrajes de Alemania, Canadá, Noruega, Sudáfrica, Suiza y Suecia, con cortometrajes de ficción, animación y documentales de más de 41 países participantes.

De 250 materiales que se inscribieron al Festival, tendremos ocho largometrajes de gran calidad: Lola (Alemania, 2014), de Thomas Heinemann; Mí amigo Raffi (Alemania, 2014), de de Arend Agthe; Albert (Dinamarca, 2015),de Karsten Kiilerich; Hocus Pocus (Noruega, 2013), de Alfie Atkinsde y Torill Kove, y Los chicos malos (Noruega, 2013), de Christina Lo; Felix (Sudáfrica, 2013), de Roberta Durrant; Shanay la música de los lobos (Suiza-Canadá, 2014), de Nino Jacusso, y El pequeño Emil (Suecia, 2013), de de Per Åhlin, y Alicja (Suecia, 2013), de Björk Jaworski, todos ellos entrañables y atendiendo a distintas edades del público para niños en México.

Así como programaciones que están conformadas por excelentes animaciones, cortometrajes de acción viva y documentales y no van a faltar los materiales realizados por niñas y niños que son maravillosos.

Los invitados en esta vigésima edición serán Rodolfo Pastor, reconocido director de animación de origen argentino en la técnica de stop motion, creador de la serie Capelito (España, 1999-2006), que ha ganado un sin fin de premios, incluyendo el festival de Annecy, y a quien le realizaremos una retrospectiva.

Una vez más estará Enrique Martínez-Salanova, que impartirá el Taller/Seminario: El cine, una herramienta imprescindible para el aprendizaje, en el Centro Cultural de España, dirigido a maestras, maestros, cineastas, creadores, talleristas interesados en el cine y al público en general.

Una posible política estatal

Las políticas públicas que se han implementado en México, en torno al cine para niños, tienen que ver solamente con la formación de públicos, pero deben ir más allá. Asignar un presupuesto estable para producir cine para niños, desarrollar el trabajo de capacitación de hacer cine para niñas y niños, detonar las matinés y esforzarse por programar un cine de calidad y no sólo en la Ciudad de México ni en la Cineteca Nacional, sino del interior de la República y en los cines comerciales. En la currícula educativa debía incluirse el cine como una disciplina artística, pero también como un aliado en el aula para abordar temas de historia, cuestiones de derechos humanos, de equidad de género, valores, enfoque de derechos, promoción de ciudadanía y un sin fin de temas que deben abordarse y tratarse en el desarrollo social y cultural de las niñas y los niños. El cine es un poderoso instrumento de comunicación que ablanda corazones y en verdad que nos permite que nuestra imaginación vuele hasta el infinito.

Por último, insistiría que en nuestro país se debería trabajar con mucho profesionalismo, de manera muy incluyente, con una política pública en materia de cultura para niñas y niños en distintas disciplinas artísticas y que la población infantil mexicana tuviera acceso a estos foros y que se produjera un cine para niños con mayor frecuencia, que se apostará y se invirtiera en la niñez. Conozco a varios cineastas interesados en los niños y que hacen un excelente trabajo, creativo, lúdico y muy bonito, para resaltar lo que piensan los niños en México.

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Dos décadas en cifras

A lo largo de dos décadas, el Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), ha contado con la presencia de 30 invitados de distintos países y reconocidos internacionalmente.

Más de 241 cortometrajes realizados por niñas y niños de diversos países se han exhibido a lo largo de estos 20 años en el marco del festival.

Más de 60 países han participado.

Cinco son los países más premiados por el Jurado Infantil de México: Canadá, Francia, Noruega, Suecia y Alemania.

Se han programado 101 largometrajes.

Se han exhibido 504 cortometrajes en diferentes técnicas realizados por profesionales y por niños y niñas, tanto mexicanos como internacionales.

Se han exhibido 60 documentales (a partir de la novena edición).

Hemos tenido más de 165 mil espectadores en 19 años.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 41 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Convocatoria del XX Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan niños)

abril 9, 2015
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La vigésima edición del Festival Internacional de Cine para niños (…y no tan Niños) se llevará a cabo del 4 al 9 de agosto del 2015 en diversas salas cinematográficas de la Ciudad de México y contará, de nuevo, con una extensión a Tijuana, del 22 al 27 de septiembre del presente año, por lo que sus organizadores, La Matatena, Asociación de Cine para Niñas y Niños, A.C., han abierto la convocatoria para reunir y exhibir la producción cinematográfica de calidad, tanto nacional como internacional, dirigida al público infantil en las categorías: Largometrajes de ficción o animación, Cortometrajes de ficción, Cortometrajes de animación, Documentales dirigidos para la población infantil y Cortometrajes realizados por niñas y niños de México y otros países (fuera de  competencia). El Jurado Infantil del 20º Festival Internacional de Cine para niños (…y no tan Niños) otorga un premio simbólico y un diploma en cada categoría en competencia. El Festival se hará cargo de enviar el premio y el diploma a cada uno de los ganadores después del evento.

La fecha límite para realizar la inscripción es el viernes 8 de Mayo de 2015.

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Cine Toma en la primera Expo Rodaje

marzo 20, 2015

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Fotografías: Sergio Raúl López.

El jueves 19 de marzo, a las 10:00 horas, se inauguró la primera edición de la Expo Rodaje, en los Estudios Churubusco (Calzada de Tlalpan 1670, colonia Churubusco Coyoacán) y entre los expositores se encuentra la editorial Paso de Gato, en cuyo stand se ofrecen a la venta y con importantes descuentos todos los ejemplares de la revista Cine Toma, desde su primer número, aparecido en octubre de 2008, hasta el más reciente, el 39, actualmente en circulación.

La Expo Rodaje se mantendrá abierta hasta el sábado 21 de marzo y la entrada es gratuita.

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El Cine Foro Tlalpan abre para el cine mexicano

marzo 18, 2015

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Aspectos del Multiforo Tlalpan. 
Fotografías: Sergio Raúl López.
Desde el 2 de marzo, el antiguo Cine Tlalpan, actualmente Multiforo Tlalpan, con capacidad de 420 espectadores, programará largometrajes mexicanos documentales y de ficción para convertirlo en un cine de barrio, de manera gratuita. Las proyecciones se realizan los lunes y martes a las 16:00 horas (programación para niños); a las 18:00 horas (para jóvenes), y a las 20:00 horas (para adultos). La dirección del recinto es avenida San Fernando esquina con Juárez, en el Centro de Tlalpan.
La iniciativa es encabezada por Voces Contra el Silencio. Video Independiente, A.C., en colaboración con la Delegación Tlalpan y el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).

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La industria cultural cinematográfica a veinte años del TLCAN

abril 4, 2014

Efectos negativos y desmemoria

Por Víctor Ugalde

Las promesas de una gran bonanza económica con incremento de empleos y exportaciones, de una generación de políticos neoliberales en México, con la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte, no se cumplieron. Especialmente en materia cultural y, sobre todo, cinematográfica, que no fueron protegidas ni consideradas parte de la excepción cultural –como sí lo hizo Canadá–, con el resultado que la producción fílmica de Estados Unidos domina las salas mexicanas, las cuartas del mundo en materia de consumo de boletos. ¿Cuál es la balanza del libre comercio a dos décadas de distancia?

Sólo con tu pareja

Hace más de 20 años, el grupo compacto de neoliberales encabezados por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, decidió integrar México a los Estados Unidos mediante la firma de un acuerdo comercial. En ese momento, se prometió que gracias a la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), se incrementarían las importaciones y las exportaciones, se aumentaría el empleo y las percepciones de los trabajadores, se elevaría nuestro poder adquisitivo y un largo etcétera. Para que esto se hiciera realidad, el partido gobernante –el Partido Revolucionario Institucional (PRI)– reformo a su antojo un gran número de leyes y decretos, al tiempo que desaparecía o privatizaba las empresas de la nación. En su oportunidad, los cercanos a los gobernantes se adjudicaron gran parte del ahorro de la nación.

En  materia de cultura, mientras Canadá –tercer signante del acuerdo– decidía hacer uso de la excepción cultural para proteger tanto la creación como a sus creadores, los tecnócratas mexicanos decidieron incluirla como un producto más, ya que “nos respaldaba la fortaleza de más de 30 siglos de nuestra cultura.”, tal y como afirmó Jaime Serra Puche, entonces Secretario de Comercio, quien participó en las discusiones varias que se llevaron a cabo, en las cuales no hubo participación alguna de los sucesivos presidentes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Víctor Flores Olea –su primer titular, entre 1988 y 1992– y Rafael Tovar –su sustituto, quien llegó al cargo en 1992.

En su momento, las organizaciones existentes de artistas y de integrantes del medio cultural, manifestaron sus quejas y objeciones tibiamente. Era época de la presidencia imperial y siempre permanecía latente la represión disfrazada.

Para incorporar las industrias culturales, al libre comercio, especialmente la producción cinematográfica primero se reformó y derogó, en 1992, la Ley de Cinematografía, de la que se eliminaron las obligaciones del Estado de apoyar a la cultura fílmica, ley que había permanecido vigente durante más de 40 años y que había impulsado la producción de más de tres mil películas y propiciado la creación de una infraestructura fílmica que ponía al alcance de las mayorías nuestra propuesta estética y el pensamiento del mundo. Con la nueva ley todo se dejaba a merced de las fuerzas del mercado.

Las consecuencias inmediatas fueron una gran transformación de efectos negativos para nuestro país. De entrada, los precios de entrada subieron muy por encima de la inflación, cerraron las grandes salas en muchas ciudades y se abrieron otras nuevas, pequeñas y muy concentradas sólo en algunas capitales. La producción de largometrajes casi desapareció y el desempleo cundió en todos los sectores.

Gracias a la inmediata movilización de la comunidad cinematográfica se inició una titánica campaña de recuperación de nuestra expresión fílmica, gracias a la cual se logró, en 1998, la reforma a la Ley de Cinematografía, entre otras cosas gracias a que, por fin, se alcanzó la pluralidad democrática y una representatividad de partidos políticos en la Cámara de Diputados. Los diputados María Rojo, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Javier Corral, del Partido Acción Nacional (PAN), entre muchos otros diputados y senadores de la oposición, encabezaron las demandas de la comunidad fílmica.

En esta reforma se le regresó al gobierno y al Estado la obligación de impulsar la expresión y consumo de nuestro cine. Gracias a esto, poco a poco se logró recuperar algo de lo perdido, pero el daño ya estaba hecho y era muy grave, al grado que sus consecuencias se siguen teniendo hoy en día.

Dos décadas después

A 20 años de distancia, la situación de nuestro cine puede resumirse como sigue: anualmente se consumen 256.4 millones de boletos en las 5 mil 535 pantallas que hay instaladas en la República Mexicana, mismos que generan 11 mil 860 millones de pesos de ganancias en taquilla, más otro tanto de ingresos por concepto de publicidad y venta de golosinas. Este año pasado, el 2013, el cine mexicano obtuvo un repunte extraordinario entre los espectadores, gracias a los 99 títulos nacionales estrenados de un total de 374 filmes (26.47% de la cartelera). Además de que el consumo de cine mexicano supero los mil 228 millones de pesos, gracias a los 29. 1millones de boletos vendidos para nuestra cinematografía.

También se destaca con orgullo que somos el cuarto país en consumo de boletos en el mundo, pero no se dice que solo un 11.3% de esos espectadores vieron alguna producción mexicana y eso que estamos destacando que se trató de un año extraordinario

En materia cinematográfica, durante el 2013 se produjeron más de 90 películas, de las cuales 52 recibieron algún tipo de apoyo gubernamental. Para cualquier persona ajena al medio, estos resultados pueden parecer muy benéficos, sin embargo no debemos olvidar que, en materia de cine, aparte de los resultados económicos siempre hay que pensar en las ideas que transmiten los contenidos. Y es justo en esta materia  donde el país más ha perdido.

En estos veinte años México redujo su producción fílmica a un promedio de solamente 42 filmes al año, es decir que perdió más del 50% de lo que se producía en la década de los ochenta. Las escasas cintas nacionales frecuentemente no encuentran salas donde puedan exhibirse en las pocas ciudades que aún cuentan con salas de cine, por lo que se ha perdido gran parte de la comunicación con sus propios connacionales, es decir, con su público natural.

También fue en este periodo en el que se ha educado a las nuevas generaciones de mexicanos casi exclusivamente con productos audiovisuales estadounidenses, quedando fuera de su acceso el imaginario del mundo y el de su propio país.

Aparte de las consecuencias en el imaginario y formación de la nación, esto también ha tenido pésimas repercusiones en materia económica. La balanza de pagos está completamente desnivelada y año tras año resulta altamente deficitaria para nuestro país y beneficiosa para los Estados Unidos. A este país se le han dejado de cobrar, en México, miles y millones de pesos por obligaciones tributarias. Hoy, las grandes transnacionales únicamente dejan en el país el 10% por concepto del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR), debido al acuerdo que existe para evitar la doble tributación y eso sin tomar en cuenta que sus ingresos se incrementaron desmedidamente al pasar de obtener entre el 35 y el 40% de nuestro mercado en la década de los ochenta, a más del 92% como ocurre actualmente.

Los efectos de un acuerdo comercial como éste no se vieron de inmediato, ocurrió gradualmente, fue paso a paso, existieron algunos avances y grandes retrocesos. No se pueden olvidar sus efectos a los cinco, 10 y 15 años.

Desmemoria y mentiras

A 20 años, la desmemoria del ser humano resulta sorprendente, así es que, aprovechándose de esto, los negociadores  –en realidad los grandes beneficiarios– del TLCAN, han emprendido una campaña mediática sobre los éxitos del acuerdo comercial trinacional, pese a que la realidad se empeña en desmentirlos.

Valgan como ejemplo las palabras del propio Jaime Serra Puche, que reconstruye algunos de los escasos momentos en que su persona y el equipo de negociadores se ocuparon del campo cultural. Fueron tan sólo unos encuentros con intelectuales y artistas. “Todo lo que incorpora bienes, servicios y productos culturales fue intocable. Me pareció muy sensata la argumentación de Michael Wilson. A partir de tal decisión, nosotros pensamos que para México no había ni un pro ni un contra muy grande en ese sentido, porque es de los tres países el que tiene la mayor tradición cultural, la más antigua, la más profunda. Entonces no acabo de entender cómo es que el proceso de apertura, se dice, afectó a la identidad nacional. No fue así.”, insiste.

¿Qué tipo de ciudadanos formamos a partir del TLCAN? ¿Qué tanto de este desastre fue producto de una mala negociación? ¿Qué tanto influyeron las nuevas tecnologías? ¿Qué tanto las prácticas contrarias al libre mercado impidieron una relación más equilibrada? ¿Cómo se preparó y se desmantelo la industria fílmica mexicana para entregarla a las grandes distribuidoras –majors– estadounidenses? ¿Quién gano con el cambio del modelo popular de consumo cinematográfico al de la exclusión en el que sólo tienen acceso la clase media y alta?

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 33 de la revista cine TOMAde enero-febrero de 2014. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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