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Cartas y propuestas del equipo de “Los rollos perdidos” a tres décadas del incendio de la Cineteca Nacional

marzo 27, 2012

Homero Bazán al momento de hacer públicas las dos declaraciones tras la función 
de Los rollos perdidos, en el Cine Lido, de la Cineteca Nacional con el equipo
del documental. Foto: Sergio Raúl López.

El sábado anterior, 24 de marzo, durante la proyección del documental Los rollos perdidos (México, 2012), del periodista y realizador Gibrán Bazán, se leyeron sendos documentos en torno a las diversas polémicas que ha levantado este trabajo que ahonda en el incendio que acabó con el acervo que poseía la Cineteca Nacional hace 30 años (el 24 de marzo de 1982), así como el paradero de los filmes que testimonian la matanza del 2 de octubre de 1968. Así que a continuación, reproducimos ambos escritos, que fueron leídos esa tarde y que nos fueron proporcionados por el propio Gibrán Bazán.

A los compañeros documentalistas asistentes a la Reunión Plenaria del Encuentro Nacional de Documentalistas:

Deseo aclarar con base en la polémica que ha suscitado el contenido del documental Los Rollos Perdidos, que este trabajo cinematográfico tiene ante todo el propósito de recuperar la memoria sobre dos temas que consideramos trascendentes para la historia de nuestro país y que ocurrieron durante la segunda mitad del siglo XX, las filmaciones secretas que realizó el cineasta Servando González el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, así como el incendio de la Cineteca Nacional en el que se perdió gran parte de nuestro acervo cinematográfico.

Invito a los compañeros cineastas a ver el documental y a comprobar que la intervención del investigador Jorge Ayala Blanco, en ningún modo constituye el tema central de Los Rollos Perdidos, donde otros especialistas dan cuenta, tanto de testimonios acerca de las filmaciones perdidas del 68, como de diversas hipótesis acerca del incendio ocurrido un día como hoy, hace 30 años, en la Cineteca Nacional.

Invito también a mis compañeros a comprobar mediante la copia del documental de la que hago entrega en este momento,  de que la hipótesis de Jorge Ayala Blanco, se presenta y se antecede con una leyenda  que remarca precisamente ese término: Hipótesis.

El investigador Jorge Ayala Blanco formula una hipótesis, al igual que otros participantes en el documental formulan otras hipótesis con respecto a los temas que se abordan en Los Rollos Perdidos.

Hago asimismo de su conocimiento que inmediatamente después de haber registrado la hipótesis de Jorge Ayala Blanco, traté de contactar al señor Fernando del Moral González, ex coordinador de la Cineteca Nacional, no en una, ni en dos, sino en siete ocasiones, para solicitarle una entrevista sobre el tema del incendio de la Cineteca Nacional, solicitud para la cual recibí, no una respuesta de su parte, sino de quien se identificó como su apoderado legal, Eduardo Iduñate Ramírez, quien me dijo que su cliente no concede entrevistas sobre el tema solicitado. De esto dan cuenta las comunicaciones impresas que tengo en mi poder y que pongo a disposición de cualquier interesado.

Como cineasta consideré vital el testimonio del señor Fernando del Moral en este, el primer documental de la historia de México,  que fuera de los reportajes televisivos de carácter luctuoso, aborda el tema  del incendio de la Cineteca Nacional después de tres décadas.

Creemos que al haber ocupado el cargo de coordinador del recinto en 1982, el señor del Moral podría aportar información valiosa que ayudara a responder interrogantes que aún hoy inquietan no sólo a diversos investigadores y especialistas, sino a la ciudadanía en general. De esos temas surgen, con base en testimonios de testigos y ex trabajadores,  decenas de preguntas como: ¿Por qué no se había renovado el seguro de la Cineteca al momento del incendio?,  ¿Por qué los tanques de los aspersores contra incendios del edificio no contaban con agua aquel 24 de marzo de 1982?, o  ¿Por qué al público de la Sala Fernando de Fuentes, según testimonios, se le dijo al momento de ser detectado humo en el inmueble, que había una falla técnica y no que se estaba generando un incendio, aspecto que provocó que muchos de ellos se quedaran sentados en sus butacas al momento de sobrevenir la primera explosión?

Lo cierto es que más allá de las preguntas e  hipótesis, lo que prevalece en el tema del incendio de la Cineteca Nacional en 1982 es la falta de una versión oficial y sobre todo de una certidumbre que explique a la ciudadanía lo que provocó ese siniestro hace exactamente 30 años.

Creemos que el documental “Los Rollos Perdidos” aporta un primer paso, que es el del romper el silencio después de tres décadas de los lamentables hechos ocurridos en Tlalpan y Churubusco, por lo que consideraríamos un grave retroceso cualquier intento de censura para este trabajo.

Nuestra historia cinematográfica reciente ha mostrado que los intentos de censura, provengan de donde provengan, no hacen sino violentar la certidumbre colectiva de los mexicanos, quienes a menudo reaccionan de manera opuesta a los deseos iniciales de los censores, lo vimos hace unos años con el filme La Ley de Herodes, luego con El crimen del padre Amaro, y  más recientemente con el documental Presunto Culpable.

De ninguna manera deseamos que a “Los Rollos Perdidos” se le marque bajo el estigma de “documental maldito”, que si bien puede ser considerado dentro de las teorías de comunicación modernas como algo beneficioso para levantar polémica, a final de cuentas, es un aspecto que desvía la atención del verdadero propósito de este trabajo,  que es apostar de forma abierta por recuperar la memoria.

Gibrán Bazán, Director del documental “Los Rollos Perdidos”

México Distrito Federal, a 24 de marzo de 2012  

 

 

México, Distrito Federal, a 24 de marzo de 2012.

“Propuesta por la Memoria sobre el Caso Cineteca 82”

En el marco de los 30 años del incendio de la Cineteca Nacional, ubicada en Río Churubusco y Calzada de Tlalpan, el equipo técnico y creativo del documental “Los Rollos Perdidos”, proponemos los siguientes puntos de investigación, difusión y rescate de la memoria, a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados:

1- Proponemos abrir con base en las voces del antiguo personal que laboraba a principios de los años ochenta, en el inmueble, una comisión que reúna los testimonios referentes a lo ocurrido el 24 de marzo de 1982.

2- Proponemos dar especial atención en esa comisión de investigación, a la posible respuesta de preguntas constantes de especialistas e investigadores: ¿Por qué no se había renovado el seguro de la Cineteca al momento del incendio?,  ¿Por qué los tanques de los aspersores contra incendios del edificio no contaban con agua aquel 24 de marzo de 1982? o  ¿Por qué al público de la Sala Fernando de Fuentes, según testimonios, se le dijo al momento de ser detectado humo en el inmueble, que había una falla técnica y no que se estaba generando un incendio, aspecto que provocó que muchos de ellos se quedaran sentados en sus butacas al momento de sobrevenir la primera explosión?

3- Proponemos, a 30 años de ocurrido el siniestro de la Cineteca Nacional, y a falta de la conservación física de los restos del inmueble, publicar los planos originales del edificio para el beneficio de las indagaciones de futuros investigadores.

4- Proponemos la publicación de una memoria en la que se incluya una lista precisa del personal que trabajaba en esa época en la Cineteca Nacional, así como la responsabilidad que tenía a su cargo cada uno de ellos el 24 de marzo de 1982.

5- Proponemos conformar con base en testimonio de los supervisores que entonces laboraban en esa época en el recinto y que eran el principal contacto con el acervo fílmico almacenado en las bóvedas, una lista más amplia de las películas  que llegaron a descubrir, para tener una idea más clara del acervo que se perdió.

6- Proponemos que la comisión a cargo de las investigaciones, se ocupe de manera especial en el caso de la misteriosa explosión que ocurre, según los testimonios, a las 18:45 de la tarde, desde atrás de la pantalla de la Sala Fernando de Fuentes y se indague si efectivamente existía un closet detrás de la pantalla donde pudo haberse almacenado de forma irresponsable material fílmico de nitrato.

7- Proponemos la publicación del informe que el personal de la antigua Cineteca presentó después del incendio a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, la FIAF, así como  solicitar a esta institución  (la FIAF) un informe actualizado sobre los criterios que en ese entonces avalaron la seguridad del edificio para el resguardo de nuestro legado cinematográfico.

8- Proponemos la organización de un ciclo de mesas redondas, de ser posible en los meses inmediatos a la lectura de este documento, en las que se invite a ex trabajadores de la Cineteca a platicar de forma abierta de lo ocurrido antes y después del incendio del 24 de marzo de 1982, así como a ex funcionarios de la Dirección de Cinematografía, a especialistas en conservación de películas, a expertos en materiales inflamables y explosivos, así como a la comunidad cinematográfica de México.

9- Proponemos abrir en internet una “Página de la Memoria”, misma que pueda ser actualizada en tres rubros. Uno: con testimonios de testigos del incendio o  heridos.  Dos: con declaraciones de personas que sospechan que algún familiar, reportado como desaparecido entre el 24 y el 25 de marzo en el Distrito Federal, pudo encontrarse en las instalaciones de la Cineteca Nacional, y Tres: con anécdotas de personas que acudían como público a la antigua Cineteca Nacional y que den cuenta de su vida cotidiana y ambiente cultural durante sus años de operación.

10- Proponemos que la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, proponga a su vez a la Secretaría de Educación Pública, la inclusión amplia del tema del incendio de la Cineteca Nacional en los Libros de Texto Gratuito, como una manera de que las nuevas generaciones tengan conocimiento de que el 24 de marzo de 1982 se perdió un acervo cinematográfico que les pertenecía como mexicanos, además de fomentar la importancia de una cultura de cuidado, respeto y pertenencia de su herencia, no sólo cinematográfica, sino cultural.

México, Distrito Federal, a 24 de marzo de 2012.


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