Adrián Ladrón de Guevara, protagonista de La 4ª compañía

Estas cosas no dejan de ocurrir

Por Salvador Perches Galván

Los terribles hechos históricos en que se basa la película La 4ª compañía, parecieran extraídos de un mundo infernal y pesadillesco, pero que resulta el retrato verídico de un país corrupto y temible, en el que las autoridades policiacas echaban manos de los criminales presos para obligarlos a cometer crímenes fuera del reclusorio y luego devolverlos. El futbol americano sería entonces una ventana de libertad invaluable e irremplazable.

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Joven aún, pero ya convertido en un muy experimentado actor mexicano, Adrián Ladrón de Guevara, ha tenido ya pequeñas participaciones en películas como Güeros (México, 2015, de Alonso Ruizpalacios) y Oveja negra (México, 2009, de Humberto Hinojosa). Formado en las tablas teatrales, suma una larga lista de puestas en escena, ente las que destaca su brillante interpretación de Creonte en la versión de Antígona, con la autoría y dirección de David Gaitán. Pero hace ya casi un lustro que aguarda el estreno del filme en que realiza su primer protagónico, en el papel de Zambrano –y que comenzó filmaciones en 2010–, el ambicioso thriller ubicado en los años setenta, La 4ª compañía (México, 2016), de Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola, sobre un guión de ella misma.

La sinopsis de la cinta reza lo siguiente: “Zambrano tiene 20 años, un equipamiento de futbol, una extraordinaria habilidad para abrir autos sin llaves y una condena en la muy temida prisión de Santa Martha Acatitla. Su mayor ilusión es no olvidar cómo se siente ser libre y para eso sólo tiene el futbol. Y en eso Los perros están haciendo leyenda: son el equipo de futbol americano que podría ir más allá de los muros de la prisión, donde también se les conoce como La 4a compañía. Serán la compañía de Zambrano, el refugio y la amenaza en esa prematura expedición donde perderá su inocencia y dejará en prenda la vida.”

La película tuvo su estreno en marzo de 2016, en el trigésimo primer Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), donde compitió en la sección Largometraje Iberoamericano de Ficción, donde fue reconocida con el Premio Especial del Jurado a Largometraje Iberoamericano de Ficción, así como el Guerrero de la Prensa a Mejor Largometraje de Ficción; por la Red Mexicana de Periodistas Cinematográficos así como el premio a Mejor Actor, justo para Adrián Ladrón. En la quincuagésima novena entrega de los premios Ariel, de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, la cinta logró ganar diez categorías: Mejor Película, Mejor Actor, Mejores Efectos Visuales, Mejores Efectos Especiales, Mejor Sonido, Mejor Edición, Mejor Maquillaje, Mejor Diseño de Arte, Mejor Vestuario y Mejor Actor de Cuadro.

Con un retraso de 25 meses, la cinta producida por Spandafilms y Alebrije Cine y Video, estrenará en la cartelera comercial este jueves 5 de abril, luego que desde estar inicialmente –programado para finales del 2016 con Alfhaville Cinema y planeado para 350 pantallas–, finalmente sale con 294 copias bajo el sello de Cinépolis Distribución.

Por esta razón es que publicamos esta charla con Adrián Ladrón.

¿Cómo llegaste a este personaje de Zambrano, que te exige muchísimo desde lo físico y lo histriónico?

Fíjate que parte de mi investigación consistió en ver todo el cine carcelario que pudiera, vi entre 17 y 20 películas. El Apando (México, 1975, de Felipe Cazals), que de hecho es la última película en México sobre tema de cárcel, ahí es muy importante la participación de Manuel Ojeda que después de tantos años vuelve a aparecer en esta película en otro personaje carcelario (Chaparro)…

…ahí estaba apandado….

…y aquí es el que apanda. Me siento bien, muy contento, fue un proceso muy intenso, muy completo también. Como antecedente, se realizó un taller, que a mí me parece que eso está sentando un precedente en la dirección de casting en México, me parece fundamental, me hicieron casting, un callback, pero después me dieron la oportunidad, a través de un taller, de pelearme el papel con otros actores, y fue a través del trabajo y del talento y no de la taquilla o del nombre, me parece que los directores confiaron muchísimo en mí. Justo a través de un proceso largo de dos meses de trabajo, que consistió en todo: dieta, ejercicio, entrenamiento de fútbol americano, visitas a la prisión, talleres de teatro con los presos para integrarnos con ellos, conocerlos, escuchar sus historias, en fin, fue un proceso muy completo. Fue muy interesante porque lo que hizo fue compenetrarnos en su universo, cualquier productor preguntaría: ¿por qué no lo hiciste en un set, con extras?, ¿por qué te metiste en el problema de lo que representa el riesgo, la seguridad, la logística en términos de tiempo? Fue como hacer tres películas en términos económicos.

Yo siento que el proceso, sobre todo de los actores, fue una decisión fundamental porque sólo es conviviendo con los internos que te das cuenta cómo se paran, como se mueven, en fin, fue un proceso muy, muy interesante.

Existe una compañía de teatro penitenciario, en la cual Itari Marta, directora del Foro Shakespeare está muy involucrada y los internos que integran esta compañía participan en la película, lo que para ustedes debe haber sido muy impactante, la mayoría tiene personalidades que imponen mucho desde lo físico. El entorno de la cárcel es terrible, en este caso Santa Martha Acatitla.

De las cosas que yo reflexionaba es que estos hombres tienen la vida en los ojos y eso ni el mejor actor lo puede interpretar: hay mucho odio, resentimiento, dolor y en la mirada es imposible que mientan, hay que vivir ciertas experiencias para contar, yo sí creo que un actor necesita nutrirse de experiencias de vida y es lo que les sobra a ellos, experiencias de vida. También me parece que por eso fue fundamental que ellos tuvieran voz y personaje en la película, finalmente es de ellos de quien se habla.

Se ha repetido que no son centros de readaptación, la gente que entra ahí sale peor en muchos sentidos y la película retrata un caso acaecido hace algunas décadas, en una de las épocas más siniestras de la policía, al frente de la cuál estaba Arturo “el Negro” Durazo, uno de los personajes más oscuros de una corrupción que venía desde la misma presidencia, y que se retrata perfectamente.

Una pregunta pertinente sería: ¿qué le da vigencia, qué tiene la película que narra un episodio de finales de los años 70? Finalmente es lo que dices, que estas cosas no dejan de ocurrir. Quizás la diferencia es que antes sacaban a los presos a robar Grand Marquis, a asaltar bancos, y ahora sacan sicarios y después los vuelven a meter a la prisión, y ¿quién mató a este?, cuando este güey estaba aquí adentro. Entonces, no ha cambiado nada, hay una crisis profunda en el sistema judicial y en el sistema penitenciario en México porque sigue resultando un gran negocio la venta de privilegios y los grupos de poder, no es otra la razón. No son centros de readaptación en lo absoluto, tan sólo la situación del fenómeno carcelario como tal ya es obsoleta, tenemos que aprender otras maneras, estamos rezagadísimos y otros países son el ejemplo de que hay más opciones. Finalmente, se convierte en un asunto de educación, de política, de corrupción, de poder porque es un gran negocio que haya tanta gente tan necesitada dentro de la prisión.

En una barda de El apando se leía: “En esta cárcel maldita, donde reina la tristeza, no se castiga el delito, se castiga la pobreza”.

Eso tampoco es algo que haya cambiado, la libertad tiene un precio, cualquiera puede comprar su libertad en la cárcel, culpables o inocentes. Los que están son los jodidos básicamente y claro que hay presos de mucho reconocimiento, prestigio, con privilegios, pero por alguna razón están ahí y están vendiendo o comprando algo. Por supuesto que dentro de la prisión también hay celdas de oro y de privilegios.

El reparto es impresionante: hay primerísimos actores, muchos jóvenes, histriones de varias generaciones.

Está muy completo, a mí me parecía un gran reto compartir la pantalla con estos histriones, tan solo alternar con Manuel Ojeda fue impresionante en termino de aprendizaje; Hernán Mendoza, que es entrañable su personaje (Palafox), Gabino Rodríguez (Quinto), Horacio García Rojas (Marrón), Carlos Valencia que hace el personaje de El Tripas, cada vez se vuelve uno de mis actores favoritos porque es impresionante su trabajo en la profundidad que tiene. Cada uno de ellos, Darío T. Pie que también tiene un personaje muy interesante (Florecita); Erando González que hace al personaje de Antolín; el español Andoni Gracia (Combate). En general, hicimos mucho trabajo de equipo y eso fue fundamental; la propia naturaleza del proyecto, el fútbol americano en la cárcel, la mafia, todo eso nos orilló invariablemente a formar equipo y a decir, vamos a ir todos en esta misma dirección, y eso se siente en la película, me parece que se siente que estamos muy compenetrados.

¿Cuánto tiempo fue de filmación?

Fue un proceso muy largo, a su estreno en Guadalajara fueron cuatro años de que terminamos la película, pero se empezó a filmar a finales del 2010, con un proceso previo de alrededor de tres meses de trabajo con los actores, ya teniendo integrado el reparto. Después empezó la filmación, cinco semanas, y… esta película ha pasado por todo, la verdad es que esperemos que la historia nos haga justicia porque en realidad se puede decir que es milagroso que esta película se pueda ver el día de hoy. Pasó un año de pausa, después de cinco semanas se terminó el dinero y la película se quedó a la mitad y durante un año corrió el riesgo de que no se pudiera terminar. Carlos Valencia estuvo en coma, pasaron muchas cosas que pusieron en riesgo el resultado de la película y después de un año tres meses la terminamos, en abril del 2012, y desde entonces la hemos estado esperando.

¿Y no sabes si hubo problemas de censura, que estuvieran pisando callos?

No sé que haya habido problemas de censura. Yo creo que la censura se ha convertido también en una estrategia de publicidad, entonces, si hay censura, bienvenida. A mí me parece que ya es imposible que algo se pueda censurar porque quien queda mal es quien lo censura,.

Esta película ha sobrevivido, se ha aferrado a existir, yo siento con la película que va a pasar algo que va más allá de nosotros. La película va a seguir su propio curso, me parece que no hay nada que pueda detener esa voz que viene ahí, que quiere gritar desde hace tanto tiempo que ocurrieron estos hechos y que siguen ocurriendo.

Estas películas son necesarias, no por bonitas ni complacientes, y si dices “¡que bonita!”, o tú estás muy mal, o la película es absolutamente fallida, porque no se puede salir diciendo eso ante el inframundo que retratan de todo este sistema asqueroso. Su belleza radica en otro lugar, digamos en lo cinematográfico, en lo fotográfico…

…y en la esencia misma del ser humano, pues retrata a seres que erraron y lo pagan muy caro, aunque estos no son los métodos idóneos.

Exactamente, uno de los temas que están sobre la mesa es la complejidad del ser humano, no hay buenos ni hay malos, no hay culpables ni inocentes. Están las circunstancias y las decisiones, me parece que la película es muy objetiva porque no juzga a nadie, ni siquiera a las autoridades. Está contando un hecho que ocurrió y que es fundamental porque en ese momento básicamente el poder pacto con el crimen organizado y las consecuencias las estamos viviendo el día de hoy, este descaro, este cinismo de las autoridades, el abuso de autoridad, de la corrupción, no es sino el resultado de esos hechos que ocurrieron ahí y que lo permitimos como sociedad. Por supuesto que es importante saberlo para no seguirlo permitiendo.

Tú eres el protagonista, pero todos los personajes son importantes, son de carne y hueso, no hay arquetipos.

Estoy muy satisfecho, muy contento con el resultado, la verdad es que siempre es difícil, uno no puede ser objetivo consigo mismo, pero tratando de serlo uno escucha las reacciones y han sido positivas en casi todos los sentidos. Claro que debe generar discusión, por supuesto que no va a gustarle a todo mundo y qué bueno, eso es lo mejor que puede pasarle a la película, que despierte polémica, discusión, que haya debate, que las ideas estén encontradas, es decir que cumpla su cometido, que es cuestionarnos sobre estos hechos y de qué forma nos siguen afectando en este momento.

¿Te gusta la película?

A mí me gusta, me gusta mucho, le tengo mucho cariño, fue un proceso que viví al máximo, yo no hice otra cosa mientras estuve en ese proyecto más que pensar en ello. Entonces mi concentración fue absoluta, yo tuve más de 60 días de llamado, y un día que no tenía ir, pedir ir, porque dije, prefiero estar aquí a soltar y creo que eso era lo que exigía en gran parte la interpretación de este personaje. Lo que creo que fue fundamental también fue la comunicación con los otros actores, yo creo que eso generó un soporte bastante sólido para que uno se pudiera sentir con libertad, sabiendo que tiene un compañero a lado y que juntos van trazando un mismo camino, contando una misma historia.

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4ta. compañía

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