VII Rodando Film Festival

Punto de encuentro entre realizadores locales y nacionales

Por Zaire Alejandro García

Fundado como un festival cinematográfico para celebrar el centenario de la Revolución Mexicana en Cerro de San Pedro, el Rodando Film Festival alcanza siete ediciones convertido no sólo en un escaparate para mostrar la oferta fílmica que de otra manera no llegaría a San Luis Potosí sino en un sitio de encuentro entre los realizadores invitados y los de la propia localidad, además de las tres convocatorias estatales.

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Rodando Film Festival es el nombre que recibe el evento cinematográfico creado en el 2010 en el municipio cerro de san Pedro, aledaño a San Luis Potosí, que fue la principal actividad conmemorativa del centenario de la Revolución Mexicana en esta localidad. Para esa primera edición se convocó a realizadores nacionales para un Concurso de Cortometrajes en las categorías de ficción y documental, así como a universitarios potosinos para la participación en el taller 60 segundos, el cual tuvo por objeto la creación de cine minutos por parte de los concursantes. El evento tuvo por nombre primer Festival de Cortometrajes Cerro de San Pedro, gestándose así como el primer festival de cine en San Luis Potosí.

El enfoque tomado por el evento fue el difundir un cine que no tenía cabida en las salas comerciales ni en los diversos foros de la ciudad; un cine, que de no ser traído a San Luis seguiría sin existir ni verse, hasta ese tiempo. Desde el establecimiento del festival en la capital y hasta ahora, no existe una gran diferencia entre la programación de la Cineteca Alameda y el Rodando Film Festival, sino lo que ha existido hasta ahora es un complemento en la programación anual del recinto, nosotros, por nuestra parte, ofrecemos lo más reciente del cine mexicano que, año con año, va creando un nuevo público.

Lograr hacer del festival un espacio en el que conviviera la producción reciente del cine nacional con los cineastas potosinos interesados no fue una decisión como tal, sino que él mismo evento propició la interacción de ambas partes, puesto que al invitar a los directores, productores, fotógrafos, reparto, etcétera, a presentar sus películas, la audiencia interesada comenzó abordarlos con el fin de cuestionarlos y buscar un medio de comunicación directa con ellos. Haciendo que año con año Rodando se convierta en un punto de encuentro entre los realizadores locales y los nacionales.

A través de sus ediciones el evento se ha ido modificando con el objetivo de acercar el cine mexicano a más público, teniendo como resultado un mayor número de películas y sedes dentro de la programación. Se han originado funciones y muestras temáticas, aunado a ello han existido cambios externos a la logística, como movimiento de fechas de presentación e incremento y decremento de días.

De acuerdo a la detallada programación de cada edición, generamos una gran expectativa en un público tanto en el ya cautivo como en el potencial, con producciones exhibidas por primera vez en San Luis Potosí y que, además, en su mayoría tienen una destacada critica nacional e internacional. Asimismo, el uso de espacios alternativos como sedes, propicia el acercamiento de un público diverso.

Nuestra sede principal, el Cine Alameda, sigue manteniendo las mismas condiciones como Cineteca, ofreciendo su diversa programación.

El festival ha impulsado a los cineastas potosinos a filmar a través de tres convocatorias: Una, el taller de cine minuto; otra, el concurso de cortometrajes potosinos, y por último, un taller dirigido a niños. De esta manera propiciamos la creación del acervo local.

Para este verano algunos de los invitados a la séptima edición del Rodando Film Festival son el director de cine Fernando Urdapilleta, el actor Luis Arrieta, el cinefotógrafo Toni Kuhn, el sonidista Guillermo Mena y el productor Arturo Tay. Y en programación tenemos ya confirmadas las películas A los ojos (México, 2013), de Victoria y Michel Franco; Los herederos (México, 2015), de Jorge Hernández Aldana; Epitafio (México, 2015), de Yulene Olaizola y Rubén Imaz; Estrellas solitarias (México, 2015), de Fernando Urdapilleta; Pies ligeros (México, 2016), de Juan Carlos Núñez Chavarría; la muestra de cortometrajes del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) 2016 y la muestra del Centro de Capacitación Cinematográfica (ccc) 2016 entre otras.

Para la séptima edición del Rodando Film Festival, a realizarse del 22 al 26 de junio, hemos reducido la duración de nueve a cinco días, a causa de la logística propia del evento, no como consecuencia de la crisis cultural.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 46 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Una respuesta to “VII Rodando Film Festival”

  1. hector ruiz Says:

    EPITAFIO (Comentarios)
    Tuve ayer la oportunidad de disfrutar la cinta Epitafio de Yulene Olaizola y Rubén Imaz. Y la película rosó una de las fibras más agudas de mi persona.
    El tema de la película me parece fascinante. Baste recordar algunos datos de gran importancia de tan magnifica gesta. Hernán Cortés y su grupo venían de haber llevado a cabo una masacre, para muchos injustificada en Cholula, esto obligaba a la necesidad de llegar en el menor tiempo y con la mayor cantidad de elementos de guerra posibles a la Gran Tenochtitlan, además requería de pólvora suficiente para consumar el proceso de conquista. Para eso utiliza a Diego de Ordás, el que a la postre fue el conquistador de la cima de Don Goyo (Popocatépetl).
    La trama es simple y de ahí su complejidad. Tres hombres con sus carga de dominación intentan conquistar la cumbre del Popocatépetl. Dos de ellos con mucho tesón y penurias lo logran, reclamando para si y el Rey de España ese vertice, esa magnífica y blanca cima.
    Este momento se concatena con esa serie de eslabones que jugaron en la conquista como secuencias de suerte, valentía, heroicidad, juego macabro o simples coincidencias. El hecho es que esa simple jornada de ascender al majestuoso volcán, sempiterno vigilante y protector del aquel y ahora México-Tenochtitlan, le permitió trazar la mejor ruta para Cortés y sus huestes y encontrar las minas de azufre en cantidad suficiente para cumplir los propósitos de conquista.
    Como todos los eslabones de una cadena, el todo es funcional mientras cada parte cumpla su cometido, de romperse o mal armarse un eslabón la cadena se rompe y todo sería diferente. Si esto hecho no se hubiese alcanzado o logrado, tampoco se hubiese conseguido la Conquista. De la misma manera como se dio todo ese proceso de conquista, Cortés corrió con la suerte o magnífica estrategia de enlazar una serie de eslabones, ergo: desembarca en la frontera de dos formaciones de estado diferentes, en donde unos le ofrecieron la información necesaria para destruir al otro; esto a su vez le permitió identificar plenamente a los distintos bandos, aliarse con enemigos; corrió también con la facilidad única en ese justo momento de encontrar a alfiles de la comunicación mediante la palabra, al disponer de traductores para establecer fácilmente vínculos (Malinche, Gerónimo de Aguilar y Juanito); la concepción cosmogónica de sus enemigos que siempre jugo en su favor y que supo muy bien aprovechar; la testarudez, ambición de sus milicias; la religiosidad de la época; y su visión estratégica que permitió aprovecharse de cada una de estas condiciones que terminaron por lograr lo que para muchos era imposible.
    Regresando a este hecho, a la gesta de Diego de Ordás, esta misma es por demás un suceso de mayúsculos resultados. Hay que recordar que el Popocatépetl es una montaña mucho más alta que cualquiera de las que se encuentran es España e incluso de toda Europa. Es quizá el ascenso histórico documentado más alto en su momento. Es así que se conquista a la gran montaña, quedando a sus pies aquellos que los ven como dioses, postrados bajos sus plantas quedan ellos, los que se decían mexicas invencibles. Su tierra ha sido mancillada, ¿pero por quién?, por ese dios que fatalmente prometió volver y regresar por donde había partido, por donde sale el sol, por el Oriente. Quienes hemos tenido la suerte de vivir en la ciudad México podemos atestiguar que en el otoño el sol sale exactamente por en medio de esos dos magníficos colosos que son el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl exactamente por encima de lo que hoy se conoce como el paso de Cortés. Los guerreros de Hernán Cortés caminaban sin temeridad, desde la vista de los Tenochcas, de aquellos supersticiosos mexicas, exactamente en el otoño de 1519 por el Oriente preciso, como descendientes del mismo sol caminando como una columna de inmortales dioses.
    Otra atenuante más que jugo en favor de los ibéricos, es que el tesón de Ordás por buscar una nueva ruta y conquistar la cumbre, fortaleció las alianzas con aquellos jóvenes guerreros indecisos y recelosos, que apoyaban la decisión de Xicoténcatl el joven de no aliarse a los conquistadores españoles y a los grupos indígenas de las costas del Golfo que ya los acompañaban en gran número. En contraposición Xicoténcatl el viejo señalaba la importancia de atacar a sus enemigos naturales que representaban los tenochcas, que ese era el momento de quitarse el yugo centenario que los tenía marginados. A Xicoténcatl el joven por su parte no le parecía lo mejor pues pensaba, quizá con razón, de qué serviría quitarse el yugo tenochca, si bien ahora aquellos señores de Oriente actuaban como aliados, después no lo serían tanto y sin duda eran más poderosos. A pesar de que Tlaxcala y Hujotzingo se alía a los españoles muchos jóvenes no se sentían tan seguros de esta alianza, pero la gesta de Ordaz los hace decidirse y enfrentar entonces con arrojo y valentía al señorío de Tenochtitlán, algo impensado meses atrás.
    Las rutas naturales utilizadas por los pueblos precolombinos eran por el norte y el sur de la cordillera formada por el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl (hoy conocido como Parque Nacional Izta Popo). Pero Ordás le sugiere a Cortés una ruta nueva, e imitando la gesta de Aníbal y sus ejércitos con todo y sus pesados elefantes cruzando los Alpes para llegar hasta las puertas de una temerosa Roma, parten en dos la cordillera y la cruzan evitando así un potencial enfrentamiento al norte con el señorío de Texcoco y al sur con los bravos xochimilcas; entrando triunfantes ante un desconcertado Moctezuma y sin oposición alguna por el puente de Ixtapalapa, en Octubre de 1519. Desafortunadamente para los tenochcas el azar les jugó siempre malas pasadas y no hubo un Esipión que detuviera a este Aníbal y sus ejércitos, sucumbiendo bajo las garras de un águila desconocida nacida en el Mediterráneo muy al Oriente del México Tenochtitlan.
    En lo que refiere a la cinta propiamente no quiero jugar al crítico, pero creo que es de resaltar el excelente trabajo con el pequeño presupuesto con el que se contaba. El buen manejo de la cámara y los espacios, el respeto histórico a los diálogos y a las formas. La difícil sumisión al evento en sí sin preferir elegir la comodidad de presentar la posición del vencido. El buen manejo del discurso o edicto final como un Epitafio maldito que a la sumisión de Don Goyo predice no sólo la caída de la gran Tenochtitlan, sino la maldición permanente que sufrimos a un desarrollo justo y equitativo.

    Héctor E. Ruiz Teja (28 junio 2016)

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