“¿Qué culpa tiene el niño?”, ironía clasista estilo chilango de Gustavo Loza

Mi interés es entretener al público

Por José Juan Reyes

Si para una comedia negra sobre el choque de clases luego de un fugaz encuentro amoroso que deviene en embarazo entre una niña bien, hija de un poderoso diputado, y un guapetón repartidor de pizzas, se contrata a conocidos personajes de películas y series emblemáticas, el director no pone objeciones a teñir su historia con ciertas referencias que los relacionen con sus trabajos anteriores. Todo con el afán de provocar la risa.

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Frente al hecho de que son muy pocas cosas las que nos sorprenden, es comprensible que una comedia de humor chilango nos muestre una historia en la que lo de menos es el origen social de los personajes, ni el asunto de si tienen dinero o no, porque lo relevante en este caso es preguntarnos justo la frase que da título al largometraje: ¿Qué culpa tiene el niño? (México, 2016).

Se trata de la más reciente película del director Gustavo Loza –Atlético San Pancho (México, 2001), Al otro lado (México, 2004), Paradas continuas (México, 2009) y La otra familia (México, 2011)–, en la cual tiene como protagonistas a Karla Souza, Ricardo Abarca, Chucho Ochoa y Mara Escalante.

La película narra la historia de Maru (Souza), mujer independiente, hija de un encumbrado político, quien después de una divertida y tremenda borrachera, descubre que está embarazada de Renato (Ricardo Abarca, protagonista de las serie televisiva colombiana Cumbia ninja), un muchacho guapetón vive con su madre, trabaja y estudia de vez en cuando, y consigue dinero como repartidor de pizzas. A las pocas semanas de su inesperado encuentro, ambos descubrirán la situación en que se encuentran y que, desde luego, es algo que no estaba dentro de sus planes de ninguno. Pero las circunstancias los obligan a lidiar juntos con este pequeñito asunto…

Jesús Ochoa interpreta al diputado Zamacona, padre de Maru, quien es parte esencial para la trama del filme, mientras que Mara Escalante es Rosie, quien da un toque cómico y se suma a la historia como la mamá de Renato. A la cinta se suman además otros actores más como Fabiola Guajardo, Gerardo Taracena, Biassini Segura, Erick Elias y Sofía Sisniega, entre otros.

Producida por la reconocida Mónica Lozano –Amores Perros (México, 2000), de Alejandro González Iñárritu; Nicotina (México-Argentina-España, 2003), de Hugo Rodríguez; No se aceptan devoluciones (México, 2013), de Eugenio Derbez, entre otros 35 títulos–, y las compañías Adicta Films y Alebrije Cine y Video,¿Qué Culpa Tiene el Niño?, con distribución de Diamond Films estrenará en la cartelera mexicana desde el jueves 12 de mayo.

Gustavo Loza ofrece una serie de personajes icónicos de cada uno de los estratos sociales mexicanos: la niña rica es hiper-fresa y sus amigas son superfluas; el político es corrupto, tiene esposa y amante; el joven es pobre pero honrado, dispuesto a salir adelante con su gorda y su hijo; el chofer nacón, fiel y enamoradizo, y para cerrar con broche oro, la suegra paterna es todo un personaje que combina la típica belleza urbana exacerbada con una franca actitud nacota.

Desde Amsterdam, Holanda, es la charla con Gustavo Loza. “Me parece que, desde el principio, plantemos esta historia como un divertimento a través de la presencia de estos personajes, que son fáciles de encontrar en nuestra sociedad y al mismo tiempo darle cierta profundidad a la anécdota, es decir, al provenir de estratos sociales tan distantes, los personajes centrales reflejan el clasismo, la doble moral y la manera cómo los prejuicios dominan las acciones cotidianas… pero desde luego nada de esto aparece una forma densa o muy formal, sino que las cosas sucede una tras de otra, de tal forma que cada detalle se vuelve muy divertido o bien las consecuencias de los actos de todos los personajes dan como resultado bromas e ironía. Esa es la combinación que me interesa tener en esta película”.

En su ya abundante carrera como director, que combina la direccion de cine con la de series televisivas como El Pantera (2007-2008), Los Héroes del Norte (2010-2011), El albergue (2012) y Cloroformo (2012), y dan forma a la profusa trayectoria de Gustavo Loza, en la que se abordan temas distintos entre sí, pero contienen como constante la agilidad narrativa y la insistencia de que los actores desarrollen un trabajo lo más realista posible, para lograr así que el público se identifique con ellos. A esta filmografía debemos agregar, en el caso de ¿Qué culpa tiene niño?, la decisión de dejar que referencias externas de los actores principales aparezcan como parte de la trama.

Así lo explica: “Nunca he intentado colgarme del trabajo de otro. Esto no es una segunda parte de laguna película previa de Karla Souza, por ejemplo, pero al mismo tiempo, desde que cerramos el cast sabíamos que su rostro está inevitablemente ligado a Nosotros los Nobles (México, 2013, de Gary Alazraki) o que Mara Escalante es ‘Doña Lucha’ (de la serie televisiva María de todos los Ángeles), en cualquier escenario donde se presente. O bien, que Gerardo Taracena, a quien nunca hemos visto en un papel como el que interpreta en esta ocasión, pues su trabajo ha sido mucho más serio –Hombre en llamas (Man on Fire, Estados Unidos-Reino Unido, 2004, de Tony Scott), El violín (México, 2005, de Francisco Vargas), Apocalypto (Estados Unidos, 2006, de Mel Gybson), Atrapen al gringo (Get the Gringo, Estados Unidos, 2012, de Mel Gibson). Mientras que Ricardo Abarca ha hecho su carrera en Colombia, donde actualmente graba la serie Cumbia ninja (Colombia, 2013-a la fecha, de Andrés Gelós). Mi interés al hacer cine es entretener al público, de pasada si logro hacer que reflexione sobre algún tema, entonces todo ha valido la pena, pero no estoy interesado en filmar para mis amigos, de ahí que esta historia cuente con la colaboración de estos actores, cuyos perfiles ayudan a que el público se interese en una anécdota que tiene aspectos originales y muy divertidos. Es cierto que también hay referencias al cine de comedia mexicano, lo cual es inevitable y considero que hasta es sano que ocurra de esa manera. Lo que les pasa a estos personajes están siempre en el rango de lo posible, no me interesa la comedia de pastelazos o de chistes fáciles, sino que sean las acciones y las características de cada uno de ellos lo que provoque la risa. En este caso la intención es clara en ese sentido. Espero el público la comparte y se divierta”.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 46 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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