Archive for 29 mayo 2016

Ganadores de la LVIII entrega de premios Ariel

mayo 29, 2016

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La noche del sábado 28 de mayo, se realizó la quincuagésima octava ceremonia de entrega de los premios Ariel, que anualmente otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) teniendo como sede al Auditorio Nacional –y ya no al Palacio de Bellas Artes como fue el lustro reciente y solía ser la costumbre en años pasados–, en la que dos discursos signaron la noche, el de la presidenta de la AMACC, la actriz Dolores Heredia, que propuso la cohesión del gremio cinematográfico y la justa exhibición de las películas nacionales, así como el del ganador del Ariel de Oro por trayectoria, el realizador Paul Leduc, quien exigió que la Secretaría de Cultura dé a conocer su proyecto cinematográfico, comparó las triunfalistas cifras de las marcas de producción fílmica en el 2015 con las de 1945, cuando era una industria cuyas películas sí se veían, alertó sobre la debilidad del gobierno para regular los grandes estrenos y a las empresas hollywoodenses en la cartelera y denunció que el Imcine ya no dicta los criterios para la producción subsidiada, sino la iniciativa privada.

En un ambiente reconciliatorio –la industria de la animación y ciertas producciones de corte más comercial fueron premiadas–, con una apabullante cantidad de actores, directores y demás miembros del gremio cinematográfico, la lluviosa noche sabatina fue una gran fiesta. Un festejo por partida doble, no sólo para los ganadores de la noche, la cinta Las elegidas, de David Pablos, en cinco categorías –Mejor Película y Mejor Director, entre ellas–; Gloria, de Christian Keller, con cuatro –logrando las de Mejor Actriz y Actor–; otros cuatro para La leyenda del Charro Misterioso, de José Manuel Cravioto –todas ellas técnicas–, así como un par para 600 millas, de Gabriel Ripstein –Ópera Prima y Coactuación Masculina–, para conformar un cuadro variopinto y sin una tendencia estética marcada.

Justo al premiar la diversidad, es que la Academia Mexicana de Cine reaccionó a la profusa y numerosa producción cinematográfica realizada en México durante el 2015, que ascendió a 140 películas, en el que se superó la marca de 138 filmes que había perdurado y permanecido intocada desde 1958, lo que junto con la cifra de 115 premios obtenidos en festivales fílmicos y la de 17.5 millones de espectadores para el cine nacional en cartelera, reflejan una cierta estabilidad en el sector, sin que ello signifique que la distribución y el público sean aún un reto muy serio que enfrentar.

El Ariel fue, además, la gran fiesta conmemorativa de las siete décadas del establecimiento de la asociación civil llamada Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, a la cual concurrieron 3 mil 200 convidados, que tal fue el aforo del Auditorio Nacional, además de las transmisiones de la ceremonia por la televisión cultural, señales de cable e incluso por Internet.

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Mejor Película

Las elegidas. Producida por Canana y Manny Films. Director: David Pablos.

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Mejor Dirección

David Pablos por Las elegidas.

Mejor Actriz

Sofía Espinosa por Gloria.

Mejor Actor

Marco Pérez por Gloria.

Mejor Largometraje Documental

El hombre que vio demasiado, de Trisha Ziff.

Mejor Largometraje de Animación

La increíble historia del niño de piedra, de Miguel Ángel Uriegas, Miguel Bonilla, Jaime Romandía y Pablo Aldrete.

Mejor Revelación Femenina

Nancy Talamantes por Las elegidas.

Mejor Revelación Masculina

Martín Castro por El Jeremías.

Mejor Película Iberoamericana

El abrazo de la serpiente (Colombia), de Ciro Guerra.

Mejor Fotografía

Carolina Costa por Las elegidas.

Mejor Ópera Prima

600 millas, de Gabriel Ripstein.

Mejor Edición

Adriana Martínez y Patricia Rommel por Gloria.

Mejores Efectos Visuales

Charlie Iturriaga y Natalia de la Garza por Mexican Gangster. La leyenda del charro misterioso.

Mejores Efectos Especiales

Alejandro Vázquez por Mexican Gangster. La leyenda del charro misterioso.

Mejor Guión Original

David Pablos por Las elegidas.

Mejor Guión Adaptado

Laura Santullo por Un monstruo de mil cabezas.

Mejor Diseño de Arte

Bárbara Enríquez y Alejandro García por Mexican Gangster. La leyenda del charro misterioso.

Mejor Maquillaje

David Gameros por Gloria.

Mejor Vestuario

Gilda Navarro por Mexican Gangster. La leyenda del charro misterioso.

Mejor Cortometraje de Animación

Zimbo, de Juan José Medina y Rita Basulto.

Mejor Cortometraje de Ficción

Trémulo, de Roberto Fresco.

Mejor Cortometraje Documental

Ausencias, de Tatiana Huezo.

Mejor Sonido

Matías Barberis, Jaime Baksht y Michelle Couttolenc por Gloria.

Mejor Música Original

Jacobo Lieberman por El hombre que vio demasiado.

Mejor Coactuación Femenina

Adriana Paz por Hilda.

Mejor Coactuación Masculina

Noé Hernández por 600 millas.

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XX Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video

mayo 27, 2016

Intacta, el ansia del escándalo

Por Arturo Castelán

Imperceptible pero imparablemente, aquella cartelera mexicana que mostraba cada vez mayor apertura en los años setenta y ochenta, fue clarificando una necesidad en el espectador fílmico mexicano: las películas de nicho, es decir, aquellas que pertenecen, a veces involuntariamente, a géneros como el New Queer Cinema o el cine gay, un cine sobre sexualidad que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. El mixxx Aniversario alcanza dos décadas de existencia apuntalando ese cine de escasa o nula presencia en la cartelera mexicana.

Muchacho en la barra 2

A finales de los años setenta, el que aquí les narra su historia apenas estaba aprendiendo a escribir y compraba cuadernos de hoja blanca donde dibujaba entradas de cine con marquesinas a las que le cambiaba títulos todos los jueves para anunciar las películas que quería ver, pero a las que, por su edad, aún le impedían la entrada –sobre todo su padre y su tía, quienes eran los que le llevaban más. Recuerda, lejanamente, haber jugado a programar algunas joyas del sexploitation: Verano Salvaje (México, 1980), del cineasta gay Enrique Gómez Vadillo; Dulces navajas (o Navajeros, España, 1980), de otro cineasta gay ibérico Eloy De la Iglesia; Él sabe que estás sola (He Knows you are Alone, Estados Unidos, 1980, de Armand Mastroianni), y Nacidos para perder (Estados Unidos, 1967, de Tom Laughlin).

Y apenas aprendiendo a leer, unas cuantas idas con su madre al recién construido Cine Piscis –a unas cuatro cuadras de su casa en la colonia Romero Rubio– le revelarían una nueva fijación: el cuerpo masculino desnudo. En la película juvenil Roller Boogie (Estados Unidos, 1979, de Mark L. Lester), Linda Blair enamorada de Jim Allen y sus jeans entallados, encueraba a su novio para escapar con el patinador. Otro hombre desnudo corría aterrado en medio del violento desierto en Mad Max (Australia, 1979), de George Miller. En El legado (The Legacy, Reino Unido-Estados Unidos, 1978, de Richard Marquand), de, Sam Elliot aparecía espectacular saliendo de la regadera y lastimado con vidrios embrujados frente a Katherine Ross. Y luego, en La chica del adiós (The Goodbye Girl, Estados Unidos, 1977, de Herbert Ross), Richard Dreyfuss interpretaba a un actor que mostraba la homosexualidad de un personaje de Shakespeare, lo que provocaba el fracaso de su obra.

La gradual apertura

Y así, este chamaco fan del Cine Guía –la revista de Carlos Amador que duró apenas un par de años y en la que se publicaban entrevistas y carteleras con los filmes que exhibían Organización Ramírez, la Compañía Operadora de Teatros (cotsa), los cines de Gustavo Alatriste y su propia compañía, Telecines casa), quedaba atónito ante un periódico que se llamaba Cine Mundial –que publicaba muchas noticias de cine para el apetito voraz de este cinéfilo en formación– y amante de los anuncios de cine que aparecían en los periódicos Excélsior y El Heraldo –a los que estaban suscritas su abuela y su tía respectivamente– que le parecían cada vez más atrevidos y audaces… Si bien ya estaba acostumbrado a ver de manera natural las sinuosidades de Christie Brinkley, Rene Russo y Gia Carangi –impresionado aún– en las portadas de Francesco Scavullo para Cosmopolitan –“Cuñada, estas modelos están mejores que las de las revistas que compro” le decía un tío–, las carteleras cinematográficas le resultaban aún más atrevidas porque las estrellas del cine nacional aparecían desnudas mostrando los senos cuyo pezón era más o menos escondido por una estrellita –para filmes como Bellas de noche (México, 1975, de Miguel M. Delgado) o Emmanuelle (Francia, 1974), de Just Jaeckin–, haciendo un striptease de manera repetida en un par de filmes –Alma Muriel en las fotos de Cuando tejen las arañas (México, 1977, de Roberto Gavaldón) y Burlesque (México, 1980, de René Cardona)– o restregándose encima de otros hombres desnudos –Isela Vega encima de Gonzalo Vega en Las apariencias engañan (México, 1978), del director gay Jaime Humberto Hermosillo.

El caldo de cultivo para fundar Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video se fue engrosando en la mente de este chamaco, quien años después lograría armarlo… La Jaula de las Locas (La cage aux folles, Francia, 1978, de Édouard Molinaro) y luego Víctor Victoria (Victor Victoria, Reino Unido-Estados Unidos, 1982), de Blake Edwards, se eternizaron en el cine María Isabel del Hotel Sheraton. Una historia diferente (A Different Story, Estados Unidos, 1978), de Paul Aaron, y Maurice (Reino Unido, 1987), de James Ivory, logran algo similar en el Cine Paseo y el Cine París. Jóvenes corazones gay (Torch Song Trilogy, Estados Unidos, 1978), de Paul Bogart, se estrena en una sala en plena y conservadora Plaza Satélite, donde ahora este chamaco pasaba su adolescencia. Esa fue la primera película gay a la que asistió en su recién adquirida mayoría de edad. Después vería Atracción Fatal (Fatal Attraction, Estados Unidos, 1987), de Adrian Lyne, y Coctel (Coktail, Estados Unidos, 1988, de Roger Donaldson).

Cuando la Muestra Internacional de Cine llegó al Apolo Satélite, a este niño se le abrió otra caja de dulces: en esa primera edición a la que asistí apareció Reacción en cadena (Kopytem Sem, Kopytem Tam, Checoslovaquia, 1988, de Vera Chytilová), era una historia soviética sobre el sida, mientras que Rudolf Tome, María Novaro y Eliseo Subiela exploraban el desnudo masculino en El filósofo (Der Philosoph, Alemania Occidental, 1989), Lola (México-España, 1989) y Hombre mirando al sudeste (Argentina, 1986). Ya después lo gay será tema frecuente –Gerardo Salcedo, ex programador de la Cineteca Nacional me contó que el año en que se presentó Henry y June (Henry & June, Estados Unidos, 1990), de Phillipe Kauffman, en la Muestra, fue uno en el que casi todos los filmes presentaron un subtema gay.

Pero la Semana Cultural Lésbica Gay, con su revisión de materiales ya estrenados –¡cuántas veces no habrá visto ahí, repetidas anualmente, Las noches salvajes (Le nuits fauves, Francia-Italia, 1992), de Cyril Collard; Mi camino de sueños (My Own Private Idaho, Estados Unidos, 1991), de Gus Van Sant; La ley del deseo (España, 1987), de Pedro Almodóvar; Maurice!–, y la apertura del Cinemanía Loreto con Desmayo (Swoon, Estados Unidos, 1992), de Tom Kalin; Arde París (Paris is Burning, Estados Unidos, 1990), de Jennie Livingstone, y Las horas y los tiempos (The Hours and Times, Estados Unidos, 1991), de Christopher Munch, que nos hicieron voltear a un género que apenas conocíamos algunos en México: el New Queer Cinema –un movimiento así bautizado por la crítica estadounidense B. Ruby Rich para referirse al cine con personajes gays nacido para rescatar las estéticas de la diversidad sexual ante la epidemia del sida y en cuyo libro, Chick Flicks: Theories and Memories of the Feminist Film Movement (Duke University Press Books, 1998), se publicaría justo en el nacimiento de Mix México–; no hicieron más que subrayar, de manera obvia e inminente, la necesidad de un evento fílmico que mostrara de manera digna y en una sala de cine, tanto estrenos como materiales que no podíamos ver con facilidad en el país.

La entrada del Elektra

Todavía recuerdo la mini entrada del Cine Elektra (Hoy Cinemex Reforma) en donde una audiencia de empleados y burócratas formaban parte de la audiencia que acudía, de manera asidua, a ver las joyas del cine mundial. En la década de los ochenta aún programaban de manera diaria un filme distinto y, más o menos, buscaban coincidir con las efemérides para lograr un gran efecto de taquilla –como los llenos totales para ver el Jesús de Nazaret (Jesus of Nazareth, Italia-Reino Unido, 1977), del cineasta gay Franco Zefirelli en plena Semana Santa–. Pero igual se lograban ver filmes de conciencia política-ecológica como El Síndrome de China (The China Syndrome, Estados Unidos, 1979, de James Bridges), producida por su protagonista, el actor Michael Douglas, a la par que filmes que, entonces, se entendían como familiares, como el musical La Novicia Rebelde (The Sound of Music, Estados Unidos, 1965) de Robert Wise; documentales de conciertos como los que registraban los espectáculos de The Beatles o The Rolling Stones, e incluso películas atrevidas como las exploraciones nazi-sadomasoquistas-eróticas de El portero de noche (Il portiere di notte, Italia-Estados Unidos, 1974), de Liliana Cavanni, o cintas de culto bautizadas estimulantemente como Orgía de horror y locura (que tal fue el nombre con que llegó a México The Rocky Horror Picture Show, Estados Unidos-Reino Unido, 1975, de Jim Sharman), lograban ver la luz en tan deliciosa programación. Pero fue ahí, en esa pequeña sala de Río Guadalquivir, a media cuadra de Reforma, que hace veinte años nació el Festival Mix, poniendo en jaque la definición –o la falta de definición– sexual de las películas.

El festival se fundó en una época en la que, planteándose la necesidad de producir cine mexicano que lograra recuperar su inversión –como ocurría en la Época de Oro o en nuestra época de Cine de Ficheras–, apareció el término de nicho, que empezó a aplicarse a los filmes que estaban por producirse. Y el nicho del cine gay empezó a utilizarse de manera renuente por parte de los distribuidores y muchas veces en contra de directores acostumbrados a decir que su trabajo es universal, enfrentados de manera sorpresiva a la realidad de un negocio que se llama cine.

El ligue en el Cine Elektra desapareció una vez que cambió de dueño; el de los cines sobre Reforma desapareció ante la quiebra de cotsa y el subsecuente cierre de sus salas, pero la organización formada por los grupos Lésbicos Gay Bisexual y Transgénero (lgbt), ante la tibia respuesta del gobierno para combatir el sida y los avances de la derecha contra la cultura, generó un renacimiento en el tejido social de la comunidad gay y el nacimiento del Festival Mix, junto a la resistencia de la Semana Cultural Gay, que se convirtieron en bastiones imposibles de negar y cuya presencia inspiraría réplicas en toda la República Mexicana.

En nuestro país aún hay que recuperarse de filmes y visiones no sólo negativas, sino incluso difamatorias, que infaman a grupos gays ya despiertos al cine que reciben, quienes para defenderse piensan en todo: desde tácticas de boicot mercantil hasta censura abierta y aberrante.

El espíritu del Mix

Pero el niño cinéfilo, ahora cuarentón, flipa cuando el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) apoya al Mix produciendo los guiones que ganan en su concurso; cuando Levi’s le imprime publicaciones para celebrar el arte del festival construido en imágenes por el fotógrafo Celadón y el actor del momento, quien modela reinterpretaciones fílmicas; cuando el Instituto de la Juventud (Injuve) de la Ciudad de México premia a menores de 30 años que buscan reinterpretar la realidad gay con sus cámaras; cuando llegan los invitados internacionales; cuando se exhiben películas en más y nuevos foros de la Ciudad de México, y más aún cuando escucha títulos de nuevos filmes, que le estremecen a la locura, aún sin conocer sus contenidos. Pero es que apenas nos enteramos de filmes sobre sexualidad llamados Te prometo anarquía (México-Alemania, 2015, de Julio Hernández Cordón); Me quedo contigo (México, 2014, de Artemio Narro); El placer es mío (México, 2015, de Elisa Miller); Bellas de noche (México, 2016, de María José Cuevas), –previo shock imaginativo estimulado por la belleza de sus títulos y premisas–, va, los anota en la compu y se pone a perseguir en los catálogos de los festivales en que han participado, sus cambios de teléfonos de contacto para poder invitarlos al festival anual que dirige.

Y también cuando ve que el filme de inauguración, el de clausura y los cortometrajes que presentó en la edición anterior están nominados a algún premio, va y comparte la noticia con otros niños cinéfilos sensualistas –gays o no gays– que conforman su comunidad en las redes sociales. Qué digo comparte la noticia. Comparte el impacto: la Academia que otorga el Ariel este año ha nominado a Made in Bangkok (México-Alemania, 2015, de Flavio Florencio), documental sobre una bellísima transexual y el milagro de su vida; el registro de vida de un prostituto respetuoso de Muchacho en la barra se masturba con rabia y osadía (México, 2015), de Julián Hernández, y el cuento de hadas Trémulo (México, 2015), de Roberto Fiesco, estos dos últimos presentados por primera vez en la Ciudad de México en Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, y ahora nominados a Mejor Cortometraje Documental y Mejor Cortometraje de Ficción, respectivamente.

A 20 años de inaugurar el primero, Arturo Castelán, director de Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, le cuenta en la noche a un actor, que está harto del cine mercantilista, hipócrita y retrógrado, y que aún se siente con el deseo firme de celebrar el trabajo de los protagonistas de un cine que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. “Ese es el espíritu de Mix”, le explica. Siempre insatisfecho, pero con el ansia intacta del escándalo.

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MIXXX Aniversario, Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, se celebrará, a partir del 28 de mayo, en la Ciudad de México, en las siguientes sedes: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Centro Cultural José Martí, Cinematógrafo del Chopo, Cinépolis Diana, Cineteca Nacional y el Centro de Cultura Digital. Mayor información en la página electrónica: http://www.elfestivalmix.com.

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VIII Festival de Cine Mexicano de Durango

mayo 18, 2016

Un proyecto más que consolidado

Por Iván Delhumeau

Ocho ediciones luego de haber sido fundado por el cineasta Juan Antonio de la Riva, el Festival de Cine Mexicano de Durango ha consolidado una manera peculiar de programarse y realizarse, al hacer competir largometrajes nacionales de ficción con los de documental, lo mismo en su competencia tanto nacional como local de cortometrajes. Erigiéndose como una ventana para que el público de la entidad pueda ver la producción de cine nacional que, de otra manera, difícilmente llega a los tres grandes complejos cinematográficos instalados en la ciudad capital.

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Fundado en 2009 por el realizador Juan Antonio de la Riva, cuando fungía como Director del Instituto de Cultura de la entidad, el Festival de Cine Mexicano de Durango es hoy, en vísperas de su octava edición, es un proyecto más que consolidado. La inclusión de nuevas convocatorias lo han refrescado y el interés del público duranguense ha ido en aumento.

El estado de Durango tiene, desde hace 62 años, una innegable vocación cinematográfica, antaño en la producción, al facilitar sus sets y sus escenarios naturales a las compañías productoras tanto nacionales como extranjeras y, hoy en día, al albergar un festival exclusivo para el cine mexicano. En cada edición se han agotado las localidades para presenciar las sección de Largometraje Mexicano en competencia y, en especial, la Competencia de Cortometrajes Hecho en Durango, que ha despertado el interés de muchísimos jóvenes.

Estudiantes, principalmente de dos universidades privadas y que cursan la carrera de comunicación –que dentro de su matrícula incluyen alguna materia relacionada con el cine–, participan con sus cortos, en los cuales, si bien se evidencian carencias tanto técnicas como de estructura narrativa, también demuestran el entusiasmo por hacer cine.

Herederos, creo que inconscientemente, de una brillante generación de jóvenes que, en la década de los setenta hicieron cine en el desaparecido formato de Súper 8, pretenden tomar la estafeta en la actualidad y encuentran en el festival la ventana más importante para ser vistos, pues su trabajo puede ser observado y juzgado por los miembros del jurado, siempre personajes de reconocido prestigio.

Los llamados Superocheros, en la década de los setenta, encabezados en Durango por el mismo Juan Antonio de la Riva y Alberto Tejada Andrade (qued), trataban simplemente de expresarse y mostraban sus cortometrajes de forma silente –debido a que el formato carecía de sonido–, principalmente ante el público universitario. Hacían cine-debates para tratar de explicar lo que quisieron expresar en la película y lograron incluso hacer cortometrajes con contenido social y crítica política.

Los jóvenes que hoy participan en la sección Hecho en Durango tienen otra manera de expresarse, por un lado muy apegada al tipo de cine que consumen, pero también a la sociedad contemporánea, cada día menos crítica y reflexiva, en la que viven. Pero el entusiasmo por participar va en ascenso, cada año se inscriben más cortometrajes y, lo más importante, hay directores que participan cada año aunque no siempre resulten seleccionados. A ellos se les agradece su constancia y persistencia.

Uno de los aciertos del festival ha sido el evitar hacer distingos entre el género documental y el de ficción, pues de esta manera el público que asiste a las funciones ha aprendido a valorar el cine, independientemente de las historias que se cuentan en la pantalla. Eso, sin duda, sembrará la semilla en espectadores que están aprendiendo a ver documentales, para que en un futuro no muy lejano demanden un boleto en la taquilla de complejos cinematográficos comerciales, para entrar a ver una película de éste género tan poco valorado antaño por las masas.

Incluso, el público de Durango ha aprendido a ver películas de ficción muy diferentes a las que normalmente veía. Una prueba de ello fue la aceptación que tuvo la película Me quedo contigo (México, 2015), de Artemio Narro, en la anterior edición del festival. En un recinto abarrotado, nadie abandonó su butaca, pese a lo denso de la trama y lo conservadora que algunos consideran todavía a la sociedad duranguense. Finalmente, dicha cinta fue la ganadora de la sección de Largometraje en Competencia –aunque eso fue cosa de los miembros del jurado, que son los expertos–, pero también fue la ganadora del Premio de la Crítica, que en un ejercicio de deliberación pública ̶ otra de las novedades del festival ̶ , los críticos Fernanda Solórzano, Ernesto Diezmartinez Guzmán y Erick Estrada, después de un largo debate y no de manera unánime, eligieron como ganadora de esa categoría.

En fin, los festivales de cine fueron creados para ser una plataforma de exhibición previa al estreno comercial de las películas. En ese caso el Festival de Cine Mexicano de Durango ha cumplido porque, edición tras edición, ha dejado al público con ganas de ir a ver las películas que en él concursan, a una sala de cine comercial. En el caso concreto de Durango, la mayoría de las películas mexicanas no llegan a los tres grandes complejos cinematográficos que existen en la ciudad, sin embargo, cuando las películas que han participado en el festival se exhiben en la Cineteca Municipal –también fundada por Juan Antonio de la Riva en 1996, por cierto–, el público acude con gusto y vuelve a verlas, además de convencer a nuevos espectadores a través de la vox populi.

Este tipo de festivales, sobre todo los de cine mexicano, resultan fundamentales para crear en el público una cultura de ver la producción nacional. De las 23 películas que se beneficiaron con el estímulo fiscal Eficine-distribución en el 2014 y que se han ido estrenando entre ese año y el actual, sólo ocho lograron superar el importe otorgado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el contribuyente aportante. Es decir, se les dio cierta cantidad de dinero para que tuvieran mayor promoción y difusión, y lograron exhibirse comercialmente, algo que sin ese apoyo nunca hubieran logrado, y el público, en términos generales, fue incapaz de demandar un boleto en taquilla para verlas. Todas esas películas tienen un público cautivo en los festivales y el siguiente paso que deberán dar todos los involucrados, es seguir haciendo sinergia con la finalidad de que en el país se vea más cine mexicano.

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La edición 2016

La octava edición del Festival de Cine Mexicano de Durango se realizará entre el 18 y el 22 de mayo de 2016, teniendo como sede principal el Teatro Victoria de la ciudad de Durango, bajo la coordinación adjunta de Christian Sida Valenzuela –director ejecutivo del Festival de Cine Latinoamericano de Vancouver, y de Víctor Hugo Galván. Este año, el realizador Rodrigo Plá impartirá el taller Del guión al trazo escénico y la asociación cultural Voces Culturales En Breve impartirá el taller Cine Infantil En Breve. También se continuará con la tradición de tener un Jurado Joven, así como una deliberación pública del Jurado de la Crítica. También se convocó al concurso de cineminutos con tabletas electrónicas y teléfonos inteligentes ¡Durango en Minuto!

El concurso de Cortometraje Nacional se integrará por los trabajos El ocaso de Juan, de Omar Deneb Juárez; Los aeronautas, de León Fernández; La hija prometida, de Fernando Rangel; Los gatos, de Alejandro Ríos; Mila, de Óscar Enríquez; El buzo, de Esteban Arrangoiz, y Aurelia y pedro, de Omar Robles y José Permar. En tanto, los cortometrajes de la sección Hecho en Durango que competirán son: Di algo, Ana, de Lluvia Angélica Herrera Argandoña;

Appamor, de Jorge Sandoval Ruiz; Elefantes de papel, de Juan José Hinojosa Trancoso; Clemencia, de Jesús Emmanuel Vázquez Amador; El principe charro, de Johnatan Juárez Sariñana; Entre líneas, de Iván Valentín Santillán Torres, y Olvidadas, de Pamela Velázquez.

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“¿Qué culpa tiene el niño?”, ironía clasista estilo chilango de Gustavo Loza

mayo 14, 2016

Mi interés es entretener al público

Por José Juan Reyes

Si para una comedia negra sobre el choque de clases luego de un fugaz encuentro amoroso que deviene en embarazo entre una niña bien, hija de un poderoso diputado, y un guapetón repartidor de pizzas, se contrata a conocidos personajes de películas y series emblemáticas, el director no pone objeciones a teñir su historia con ciertas referencias que los relacionen con sus trabajos anteriores. Todo con el afán de provocar la risa.

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Frente al hecho de que son muy pocas cosas las que nos sorprenden, es comprensible que una comedia de humor chilango nos muestre una historia en la que lo de menos es el origen social de los personajes, ni el asunto de si tienen dinero o no, porque lo relevante en este caso es preguntarnos justo la frase que da título al largometraje: ¿Qué culpa tiene el niño? (México, 2016).

Se trata de la más reciente película del director Gustavo Loza –Atlético San Pancho (México, 2001), Al otro lado (México, 2004), Paradas continuas (México, 2009) y La otra familia (México, 2011)–, en la cual tiene como protagonistas a Karla Souza, Ricardo Abarca, Chucho Ochoa y Mara Escalante.

La película narra la historia de Maru (Souza), mujer independiente, hija de un encumbrado político, quien después de una divertida y tremenda borrachera, descubre que está embarazada de Renato (Ricardo Abarca, protagonista de las serie televisiva colombiana Cumbia ninja), un muchacho guapetón vive con su madre, trabaja y estudia de vez en cuando, y consigue dinero como repartidor de pizzas. A las pocas semanas de su inesperado encuentro, ambos descubrirán la situación en que se encuentran y que, desde luego, es algo que no estaba dentro de sus planes de ninguno. Pero las circunstancias los obligan a lidiar juntos con este pequeñito asunto…

Jesús Ochoa interpreta al diputado Zamacona, padre de Maru, quien es parte esencial para la trama del filme, mientras que Mara Escalante es Rosie, quien da un toque cómico y se suma a la historia como la mamá de Renato. A la cinta se suman además otros actores más como Fabiola Guajardo, Gerardo Taracena, Biassini Segura, Erick Elias y Sofía Sisniega, entre otros.

Producida por la reconocida Mónica Lozano –Amores Perros (México, 2000), de Alejandro González Iñárritu; Nicotina (México-Argentina-España, 2003), de Hugo Rodríguez; No se aceptan devoluciones (México, 2013), de Eugenio Derbez, entre otros 35 títulos–, y las compañías Adicta Films y Alebrije Cine y Video,¿Qué Culpa Tiene el Niño?, con distribución de Diamond Films estrenará en la cartelera mexicana desde el jueves 12 de mayo.

Gustavo Loza ofrece una serie de personajes icónicos de cada uno de los estratos sociales mexicanos: la niña rica es hiper-fresa y sus amigas son superfluas; el político es corrupto, tiene esposa y amante; el joven es pobre pero honrado, dispuesto a salir adelante con su gorda y su hijo; el chofer nacón, fiel y enamoradizo, y para cerrar con broche oro, la suegra paterna es todo un personaje que combina la típica belleza urbana exacerbada con una franca actitud nacota.

Desde Amsterdam, Holanda, es la charla con Gustavo Loza. “Me parece que, desde el principio, plantemos esta historia como un divertimento a través de la presencia de estos personajes, que son fáciles de encontrar en nuestra sociedad y al mismo tiempo darle cierta profundidad a la anécdota, es decir, al provenir de estratos sociales tan distantes, los personajes centrales reflejan el clasismo, la doble moral y la manera cómo los prejuicios dominan las acciones cotidianas… pero desde luego nada de esto aparece una forma densa o muy formal, sino que las cosas sucede una tras de otra, de tal forma que cada detalle se vuelve muy divertido o bien las consecuencias de los actos de todos los personajes dan como resultado bromas e ironía. Esa es la combinación que me interesa tener en esta película”.

En su ya abundante carrera como director, que combina la direccion de cine con la de series televisivas como El Pantera (2007-2008), Los Héroes del Norte (2010-2011), El albergue (2012) y Cloroformo (2012), y dan forma a la profusa trayectoria de Gustavo Loza, en la que se abordan temas distintos entre sí, pero contienen como constante la agilidad narrativa y la insistencia de que los actores desarrollen un trabajo lo más realista posible, para lograr así que el público se identifique con ellos. A esta filmografía debemos agregar, en el caso de ¿Qué culpa tiene niño?, la decisión de dejar que referencias externas de los actores principales aparezcan como parte de la trama.

Así lo explica: “Nunca he intentado colgarme del trabajo de otro. Esto no es una segunda parte de laguna película previa de Karla Souza, por ejemplo, pero al mismo tiempo, desde que cerramos el cast sabíamos que su rostro está inevitablemente ligado a Nosotros los Nobles (México, 2013, de Gary Alazraki) o que Mara Escalante es ‘Doña Lucha’ (de la serie televisiva María de todos los Ángeles), en cualquier escenario donde se presente. O bien, que Gerardo Taracena, a quien nunca hemos visto en un papel como el que interpreta en esta ocasión, pues su trabajo ha sido mucho más serio –Hombre en llamas (Man on Fire, Estados Unidos-Reino Unido, 2004, de Tony Scott), El violín (México, 2005, de Francisco Vargas), Apocalypto (Estados Unidos, 2006, de Mel Gybson), Atrapen al gringo (Get the Gringo, Estados Unidos, 2012, de Mel Gibson). Mientras que Ricardo Abarca ha hecho su carrera en Colombia, donde actualmente graba la serie Cumbia ninja (Colombia, 2013-a la fecha, de Andrés Gelós). Mi interés al hacer cine es entretener al público, de pasada si logro hacer que reflexione sobre algún tema, entonces todo ha valido la pena, pero no estoy interesado en filmar para mis amigos, de ahí que esta historia cuente con la colaboración de estos actores, cuyos perfiles ayudan a que el público se interese en una anécdota que tiene aspectos originales y muy divertidos. Es cierto que también hay referencias al cine de comedia mexicano, lo cual es inevitable y considero que hasta es sano que ocurra de esa manera. Lo que les pasa a estos personajes están siempre en el rango de lo posible, no me interesa la comedia de pastelazos o de chistes fáciles, sino que sean las acciones y las características de cada uno de ellos lo que provoque la risa. En este caso la intención es clara en ese sentido. Espero el público la comparte y se divierta”.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 46 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

Convocatoria abierta al quinto Festival Internacional de Cine de Los Cabos

mayo 14, 2016

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La quinta edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos se realizará del 9 al 13 de noviembre de 2016, por lo que lanzó su convocatoria para realizadores y productores de largometrajes de ficción y documental para inscribir sus trabajos en las secciones Competencia Los Cabos –producidos o coproducidos en México, Estados Unidos o Canadá en 2016–y México Primero –para producciones mexicanas realizadas en 2016– con duración mayor a 60 minutos.

En cada sección la película ganadora obtendrá un premio de 250 mil pesos y un sólo incentivo a la distribución para ambas secciones de 15 mil dólares.

También se abre la convocatoria para el Gabriel Figueroa Film Fund en sus modalidades de Work in Progress para proyectos en postproducción tanto de cine como de televisión en desarrollo.

La convocatoria cierra el 19 de agosto de 2016.

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El quinto Riviera Maya Film Festival, del 24 al 30 de junio

mayo 13, 2016
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La organización del Riviera Maya Film Festival (RMFF) anunció las fechas definitivas de su quinta edición a realizarse del 24 al 30 de junio en Playa de Carmen y Cancún, luego de haber aplazado las originales, que eran del 21 al 27 de abril. Es decir, que se aplazó dos meses. Y no sólo eso, sino que también se tomó la decisión de cancelar de su plataforma de apoyo de desarrollo de proyectos, el Riviera Lab, en sus dos secciones: Work in Progress y Foro de Coproducción. A cambio, se realizará el encuentro Formación 2016, que ofrecerá charlas, conferencias y Master Class, impartidas por ponentes nacionales e internacionales.

A partir del 2 de julio, una selección de su programación se proyectará en Puerto Morelos, Tulum e Isla Mujeres, para concluir el 16 de julio.
Paula Chaurand, directora y fundadora del RMFF es quien explica:
Debido a causas externas a la organización tuvimos que reagendar las fechas, sin embargo, este cambio fue positivo: nos permitió pulir y seguir perfeccionado nuestro trabajo. Además, por las manifestaciones de apoyo del público general, por la creciente expectativa de nuestros espectadores sobre el festival, ahora tenemos la plena certeza de que el RMFF es un evento consolidado; la gente ya lo ha hecho suyo.
Trabajamos con entrega, profesionalismo y entusiasmo para nuevamente brindar una experiencia memorable a nuestro público”, dice Chaurand. “Los invitamos a que nos acompañen del 24 de junio al 16 de julio.
En este quinquenio de existencia, el RMFF ha proyectado más de 250 filmes –la mayoría estrenos nacionales–, en un total de 980 funciones gratuitas que han reunido a más de 81 mil espectadores, cifras que lo convierten en uno de los eventos culturales de mayor impacto en el sureste mexicano.

Confesión y Manifiesto de Artemio sobre “Me quedo contigo”

mayo 13, 2016

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La controversial cuanto provocadora ópera prima del artista plástico Artemio Narro, Me quedo contigo (México, 2015), estrenó en la cartelera mexicana en la Sala 8 de la Cineteca Nacional con una copia única, a la que posteriormente se añadió una función nocturna en Cinemanía Plaza Loreto.

Esta es la incursión cinematográfica de Artemio, artista plástico mexicano que trabaja en diferentes disciplinas como el performance, video, instalación y escultura. Ha expuesto de forma individual y colectiva en México y en el extranjero.

La sinopsis reza lo siguiente: “Natalia una joven de origen español, llega a la Ciudad de México en busca de su novio quien se encuentra ausente por trabajo, sus amigas mexicanas la invitan a relajarse y pasar con ellas el fin de semana en una ciudad al norte del país, entre juegos y excesos, se verán involucradas en una serie de eventos que desembocarán en actos de violencia irracional e irreversible.”

Les compartimos la Confesión y el Manifiesto que escribió Artemio:

Confesión

El cine para mí, ha sido, es y será, una escuela, un amigo, un maestro, un compañero, un amante, un cómplice; podría narrar mi vida a partir de las películas que he visto y que me han marcado. Para mí, el cine es la expresión artística más completa y compleja, toda mi vida ha estado vinculada al cine, incluso mi obra plástica está directamente relacionada con él, y quizá por el excesivo respeto que le tengo, sentía que no podía hacerlo.
Voy a hacer esta película porque siento que en las Artes Plásticas llegué a un callejón sin salida, ha perdido para mi, la esencia lúdica que siempre tuvo. No encuentro motivación y necesito nuevos retos creativos, avanzar a otros lugares, explorar nuevas formas y lenguajes.
El cine es ese lugar al cual quiero dirigirme.
Voy a hacer esta película porque es la mejor manera de explorar los temas que me han interesado siempre (La violencia, su origen y su irracionalidad. Las estructuras de poder y los roles de género), sé que con imágenes en movimiento y con una narrativa en formato cinematográfico, podré llegar al fondo de estos temas. Sé que es la mejor y única forma en la que puedo conseguir que la gente reflexione y se cuestione lo que me he cuestionado toda la vida.
Voy a hacer esta película porque quiero volver a jugar y experimentar con todo lo que he aprendido del cine y del arte, me quiero enamorar nuevamente de la creación artística.
Voy a hacer esta película porque quiero plantear una nueva forma de trabajar y realizar películas, quiero establecer mis propias reglas para después romperlas.
Voy a hacer esta película porque tengo la necesidad personal de hacerlo, porque me nace de las entrañas.
Ha llegado el momento. Encontré la historia que quiero contar y sé cómo quiero contarla.

 

Manifiesto

El personaje principal es la violencia, la historia simplemente es nuestro hilo conductor para profundizar en la violencia. Los roles de género y las estructuras de poder son parte importante del concepto para enfatizar el lado de la violencia (la brutalidad que pretendo investigar y analizar en este juego cinematográfico).
Los actores estarán en todo momento en personaje. La idea es sugerir los temas a discutir y que las escenas se realicen a partir de las reacciones que tendría el personaje en el momento de la acción; para esto, lo que se hará, será un profundo desarrollo de los personajes y una línea de tiempo de estos en el desarrollo de la historia. Los diálogos no existirán previamente escritos pero al ser planteados los temas a hablarse en la escena, serán muy naturales y de acuerdo a cada personaje.
Existe una escaleta, una lista de tomas y escenas pero no existe un guion de hierro, en el desarrollo de la historia pueden participar todos los involucrados y así enriquecer la historia, respetando la decisión final que será la del director.
No se utilizará ni director de arte ni director de vestuario, se trabajará como si fuera un montaje teatral y cada actor conoce su vestuario y sus movimientos en la escena, la acción fluye dentro del espacio elegido, de esta manera se pierde menos tiempo en detalles y se invierte en el poder y fuerza de la escena, a la hora en que sea necesario cambiar de vestuario, cada actor sabrá que vestuario le toca usar, de igual forma, cada personaje tendrá su propio diseño de maquillaje, es importante que cada actor se sienta lo mas cómodo y conectado con su personaje, cada quien es responsable de la creación del mismo.
Las locaciones se encontrarán y se utilizarán de la manera en que están cotidianamente, no será necesario ambientar mas, lo único importante es tener los elementos de utilería necesarios para el desarrollo de la acción. Una persona será la encargada de tener en orden la utilería y el vestuario.
El crew es el mínimo indispensable para poder trabajar en absoluta intimidad y así sacar lo mejor de todos los personajes sin distracciones y poder generar una mejor interacción en el equipo de trabajo. Todos los miembros del crew, conocerán muy bien sus funciones y las llevarán a cabo puntualmente, así el trabajo será mas ágil.
No existirá música original compuesta para la película, existen canciones que apoyan las escenas pero son parte del desarrollo de la acción y el contexto de la historia, canciones que suenan en el radio, en los bares; en los lugares donde no existe justificación para que se escuche música, el sonido será el ambiental, el sonido cotidiano de las calles, de los espacios abiertos, de los lugares, con esto el dramatismo y la tensión, recaerán exclusivamente en la situación planteada y en la forma en que se realice.
La cámara es un testigo silencioso.

No se harán tomas subjetivas: La idea es mantener cierta lejanía con la acción, dar al espectador el espacio y la distancia para reflexionar. La cámara no esta para seguir a ninguno de los personajes involucrados, la cámara esta para registrar las acciones, los personajes entran y salen de cuadro sin que la cámara este forzada a seguirlos. La fotografía de ninguna manera esta ahí para generar artificios o forzar las situaciones y no es otro protagonista.
La edición se hace en el proceso, el editor hace de script y continuista.
De ser posible, la película se realizará en orden cronológico para que la historia se desarrolle con naturalidad por parte de los protagonistas.
El Director es el guía del juego, el conductor del camino de la película, no es el amo absoluto, debe escuchar y ser permisivo pero es el encargado de definir y marcar los límites.

Director: Artemio Narro. Guión: Artemio Narro y Antonio de la Rosa. Reparto: Beatriz Arjona, Ximena González-Rubio, Edwarda Gurrola, Anajosé Aldrete, Iván Arana, José María de Tavira y Diego Luna. Compañía Productora: El llanero solitario. Fotografía: Renata Gutiérrez Edición: Artemio Narro y Diego Fenton. Sonido: Matías Barberis. Producción: Artemio Narro, Carlos Narro, Renato Ornelas, Ixel Rion y Rubén Gutiérrez.

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VI Festival Internacional de Cine en el Desierto

mayo 11, 2016

Una ventana hacia adentro

Por Oliver Rendón y Fernando Álvarez Rebeil

El aislamiento geográfico, convertido a menudo en uno de índole cultural, ha convertido a Sonora, en un territorio lejano de las principales urbes y de los principales rasgos de identidad del resto del país. Y el asunto se agrava en materia cinematográfica, por lo que el Festival Internacional de Cine en el Desierto se erige como una opción para conocer, en la primera quincena de mayo, películas y realizadores que difícilmente llegarían a la ciudad de Hermosillo de otra manera. Y sin glamour ni alfombras rojas.

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Sonora ha sido, siempre, una región aislada del resto de la República Mexicana. Durante mucho tiempo, el acceso a sus poblaciones fue complicado y la relación con los principales centros urbanos del país era casi imposible. La geografía jugó un papel preponderante para que lo sonorenses dirigieran su mirada hacia el norte y forjaran una identidad cultural muy aparte de la del resto de México y, más aún, de la de otros países al sur del territorio nacional. Sin embargo, esta región comparte muchos rasgos –políticos, económicos, sociales, lingüísticos– con el resto de America Latina. Y prácticamente nada de eso se ve reflejado en las películas que se ofrecen en las salas de cine del estado.

Fue por estas razones que hace seis años, un grupo de cinéfilos y cineastas sonorenses tuvo la inquietud de organizar una serie de actividades que contrarrestaran esta situación y que condensaran los intentos por llenar distintas carencias, principalmente con la conformación de una cartelera –libre de Hollywood y sus imitaciones– en la que nuestra realidad se viera reflejada, junto con la organización de espacios de formación cinematográfica y otros foros en los que se pudieran entablar discusiones con cineastas de otras partes. Estando en la última frontera latinoamericana se decidió abrir una ventana hacia el sur, pero también hacia adentro, hacia uno mismo, hacia el cine que se quería hacer en casa. Por ello la metáfora no fue accidental: había      que titularlo Festival Internacional de Cine en el Desierto (FICD). Pues en esta zona, la del desierto sonorense, resultaba urgente saciar su sed de ver, de conocer y de sentir diferente, al menos en términos fílmicos.

Nuestra programación se conforma por alrededor de 20 largometrajes, divididos en cuatro secciones: Muestra Mexicana, Muestra Latinoamericana, Muestra del País Invitado y Muestra para Niños y Jóvenes. Además, tenemos cuatro secciones en competencia: Cortometraje Latinoamericano de Ficción, Cortometraje Latinoamericano Documental, Cortometraje Sonorense y Guión de Cortometraje. Todas las proyecciones son gratuitas y se ofrecen en espacios públicos.

Para nuestra sexta edición, a realizarse del 11 al 15 de mayo, contaremos nuevamente con cineastas de México y de otras latitudes que vienen a dialogar sobre sus películas con los sonorenses y a formar parte de foros y talleres en los que se reflexiona acerca del cine latinoamericano contemporáneo, se discuta sobre un cine sin fórmulas y se planteen propuestas para realizar un cine cuya posibilidad de materialización se adecue más a nuestra realidad.

El FICD no contempla al cine desde una perspectiva industrial. Nos interesa enfocarnos en el cine como manifestación artística a escala humana, en obras autorales y producciones independientes. Nuestro contexto no nos presiona a conseguir estrenos mundiales ni nacionales. Tampoco nos hemos propuesto organizar desfiles sobre alfombras rojas. No consideramos que un festival de cine deba tener una correlación directa con el glamour, pues estamos en desacuerdo en que esos gestos puedan acercar el cine a la gente y viceversa. No creemos que esas costumbres sean acordes a nuestra realidad. Al menos no en Sonora.

Gracias a esta apertura, estudiantes de distintos rincones del país y de Latinoamérica se han acercado a nuestros espacios de formación. También ha provocado que, el año pasado, en respuesta a nuestras convocatorias se recibieran más de 280 cortometrajes de diez diferentes países de la región para nuestra área de competencia. Y lo más importante es que cada año crece exponencialmente el número de personas que se sienten convocadas a formar parte de este evento, tomándolo como un motivo para el encuentro corpóreo y rompiendo la lógica de fragmentación social que tanto se vive actualmente en muchas entidades de este país.

Con cada edición del festival se confirma la avidez de los sonorenses por ver más un tipo de cine –tanto mexicano como latinoamericano– cuyas formas y contenidos cuestionan el estado de las cosas y demuestra la necesidad que ese tipo de cine tiene por exhibirse en nuevos rincones geográficos, diferentes a los habituales. De tal manera, hemos hecho posible el encuentro entre el público de este estado y los filmes de directores como Alejo Moguillansky, Camila José Donoso, Alejandro Fernández Almendras, Matías Piñeiro, Gustavo Gamou, Matías Piñeiro, Everardo González, Tatiana Huezo, Fernando Guzzoni, Paula Markovitch, Ricardo Silva y Nicolás Pereda, entre otros.

Esta sexta edición tendremos como país invitado a Argentina. Además de poseer una cinematografía rica, plural y de relevancia mundial, este año se cumple el cuarenta aniversario del exilio argentino ante el cual México abrió sus puertas a miles de personas originarias de ese país que huían de la dictadura y mucho aportaron a nuestra sociedad. Aprovechando la conmemoración de este suceso, pensamos que era importante vincularnos como pueblo con esta memoria que tiene tanto eco en el presente nacional. La programación de esta edición versa sobre el exilio, el desplazamiento y la marginación. De la patria, de la casa, de lo que es de uno. De periodistas, de mujeres, de hombres, de jóvenes, de niñas y niños, de ancianos, de familias enteras, de pueblos enteros. Con historias de Sonora, de la Ciudad de México, de Tijuana, de Chiapas, de Ciudad Juárez, de Sinaloa y de Michoacán. También de Argentina, Perú, Cuba, Chile y Venezuela.

Recibiremos estudiantes de distintos lugares de América Latina que se han inscrito en el ii Laboratorio para un Cine Posible que impartirán conjuntamente, a manera de asesorías para proyectos en etapa de desarrollo, el guatemalteco Julio Hernández Cordón y el argentino Martín Rejtman –la primera edición de este Laboratorio se realizó el año pasado bajo el mismo esquema y fue dirigido por el mexicano Nicolás Pereda y por el argentino Matías Piñeiro. Tendremos cinco foros de discusión –titulados Conversaciones en el desierto– en varios recintos académicos en los que se vinculará al cine con profesionales de otras disciplinas y áreas de estudio. A su vez, el Instituto de Tratamiento y Aplicación de Medidas para Adolescentes (ITAMA), nos abrirá sus puertas para que uno de nuestros cineastas invitados presente su película ante los internos. Por primera vez, en Sonora, proyectaremos en pantalla grande el largometraje ganador del primer Concurso de Cine Experimental del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, La fórmula secreta (México, 1965), de Rubén Gámez (Cananea, 1928), oriundo de este estado.

Nos gusta pensar que preparamos, durante todo el año, un festival con películas excepcionales que encontrarán funciones llenas de espectadores dispuestos a verse confrontados e identificados. Que sentirán la confianza de compartir sus impresiones y cuestionamientos. Estamos trabajando con universidades, embajadas, instituciones públicas y privadas, así como con organizaciones ciudadanas, para que nos ayuden a formar una comunidad cada vez más grande y más sólida. Hasta ahora, este festival no ha tenido una etiqueta presupuestal ni ha dependido de un fondo destinado para el mismo. Por lo tanto, nuestro trabajo implica, cada año, dar pruebas a nuestros colaboradores del valor que tiene este evento cultural. El comité organizador es verdaderamente reducido y no cabe duda de que falta mucho por mejorar, pero el crecimiento obtenido nos alienta a seguir trabajando con mucho ánimo.

Los invitamos a que nos acompañen en el sexto Festival Internacional de Cine en el Desierto, que se llevará a cabo del 11 al 15 de mayo de 2016 en Hermosillo, Sonora, un lugar para encontrar miradas frescas del cine latinoamericano contemporáneo. Un lugar para encontrar a otros con una insaciable sed de cine. Como dijo un querido artista argentino, Luis Alberto Spinetta: “Esto es un desierto, asociémonos”.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 46 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Ganadores de los premios Luminus, decimosegunda de la Canacine

mayo 7, 2016

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La noche del miércoles 25 de mayo, en el Centro Cultural Roberto Cantoral de la SACM, se realizó la decimosegunda ceremonia de entrega de los ahora llamados Premios Luminus –anteriormente llamados Premios Canacine–, que otorga la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (Canacine), en una ceremonia conducida por la actriz Mariana Treviño y por el conductor Mauricio Barrientos “El Diablito”, en la que el actual presidente de la organización, José Leonardo Martí, habló de cuatro acciones urgentes para los industriales fílmicos nacionales:

Aquí las categorías que son votadas:

Mejor Película

El gran pequeño, de Alejandro Gómez Monteverde.

 

Mejor director

Alejandro Gómez Monteverde por El gran pequeño.

Mejor cinta de animación

Un gallo con muchos huevos, de Gabriel y Rodolfo Riva Palacio Alatriste .

Actor del año

Kristyan Ferrer por 600 millas.

Actriz del año

Sofía Espinosa por Gloria.

Mejor cortometraje

Bosnian Dream, de Sergio Flores Thorija.

Mejor canción de una película mexicana

“Suavecito”, de Julieta Venegas para Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando.
Promesa femenina del año

Andrea Ortega-Lee por  Ella es Ramona.

Promesa masculina del año

Jakob Salvati por El gran pequeño.
Mejor Documental

Carriére, 250 metros, de Juan Carlos Rulfo.

Mejor campaña publicitaria

Un Gallo con muchos huevos (Videocine).

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El Ariel, máximo galardón anual de la Academia Mexicana de Cine, ocupa la portada del número 46 de la revista Cine Toma, para conmemorar las siete décadas de la institución

mayo 3, 2016

VENERO DE LETRAS

El empleo de guionistas en el cine mexicano

• La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. alcanza 70 años de existencia y para conmemorarlo incluimos una entrevista con su presidenta, Dolores Heredia; la lista completa de nominados y homenajeados al lviii Ariel; sus actividades paralelas; sus objetivos estratégicos, y una breve historia del organismo.

• Sobre la escritura de guión ofrecen sus reflexiones y análisis Patricio Saiz; Nadia González Dávila; Diana Cardozo; Lucía Carreras: Gabriel Reyes; Octavio Maya Rocha; Leo Eduardo Mendoza. Además, extractos de Club Sandwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez.

• Ensayo: Guión para la imaginación, de José Carlos Avellar. Libros: El renacido, de Michael Punke. Desde la Filmoteca de la unam: Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma. Entrecruces: Omar Yñigo, del teatro al cine y viceversa.

• Festivales: 20º Mix México; 8º Cine Mexicano de Durango; 6º de Cine en el Desierto, de Sonora; 7º Rodando Film Festival, de San Luis. Estrenos: Yo, de Matías Meyer; La delgada línea amarilla, de Celso García; ¿Qué culpa tiene el niño?, de Gustavo Loza. Entrevista: Joselyn Meneses, Mejor Actriz en Guadalajara por Oscuro animal.

Portada Toma 46-ChLos plateados trofeos que replican en miniatura –aunque nunca son idénticos– el Ariel, la escultura que el artista durangueño-chihuahuense Ignacio Asúnsolo creó, inspirado en el ensayo homónimo del uruguayo José Enrique Rodó y en el personaje de La Tempestad, de William Shakespeare, ocupan la portada del número 46 de la revista bimestral Cine Toma, que de este modo conmemora el septuagésimo aniversario de la conformación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. (amacc), en vísperas de la quincuagésima octava gala de entrega a lo mejor del cine mexicano, a realizarse el 28 de mayo en el Auditorio Nacional. La publicación circulará por todo el país durante mayo y junio de 2016, en locales cerrados y en la tienda digital Sanborns.

Titulado Venero de letras. El empleo de guionistas en el cine mexicano, el dossier central de la revista se concentra en la especialidad de la escritura de guión, un oficio frecuentemente invisibilizado y poco socorrido en el medio mexicano. Para hacero hemos congregado las reflexiones, experiencias y  testimonios de una serie de profesionales del medio, quienes responden a distintas interrogantes en torno a esta actividad. Entre ellas si es normal que en el medio internacional la mayoría de las producciones se hagan con un guión del propio director, como ocurre en México, o sólo se trata de un fenómeno atípico dada la peculiaridad de la educación especializada y el apoyo institucional local. O las razones por las que no existe una más influyente presencia de guionistas en festivales, programas periodísticos especializados, cursos y talleres. ¿No debiera haber tantos o más guionistas como tenemos destacados directores de cine o de fotografía, y no sólo los más destacados, que contamos con los dedos de las manos? ¿Si más guionistas se incorporaran a este sistema habría películas que atrajeran más al público y no sólo fenómenos taquilleros aislados –lo que modificaría a una industria como la local, que el año anterior produjo 140 títulos pero que sólo tuvo 5.6% del market share para sus 79 estrenos? Y, es más, ¿cómo romper con la separación creativa entre realizadores audiovisuales y escritores profesionales?

Las páginas de este especial abren con un texto sobre el choque entre el escritor y la página en blanco, en esta complicada profesión, de acuerdo a la experiencia de Patricio Saiz; en seguida, se repasan las ideas y los paradigmas propuestos por el script doctor Christopher Vogler –responsable, lo mismo, de El Rey León que de El club de la pelea–, en un ensayo de Nadia González Dávila; más adelante, Diana Cardozo aborda las razones por las cuales este trabajo solitario y titánico importa mucho a la hora de aportar historias más articuladas y personajes más vivos; Lucía Carreras, por su parte, aborda la vertiente del guión que forma parte de la creación artística y resalta la importancia de trabajar los textos en talleres; Gabriel Reyes lanza la idea de que en esta época de tecnología al alcance de las masas, toda la gente debiera escribir sus propios guiones pues ahí comienza la dirección de un filme; el azaroso y maratónico camino de la escritura de cine es abordado por Octavio Maya, que lo describe como uno lleno de escollos, finalmente Leo Mendoza alerta sobre la invisibilización del guionista, un eslabón que no es respetado en  una realización colectiva como es el cine. Además, se reproducen fragmentos de los guiones de dos cintas recientes y reflexiones de sus autores: Club Sándwich, de Fernando Eimbcke, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez, publicados originalmente por Cinema23.

En el resto de contenidos que conforman el tomo 46, se rinde homenaje al recientemente fallecido crítico brasileño José Carlos Avellar, al reproducir su ensayo Guión para la imaginación, también originalmente editado por Cinema23. Se reproduce, además, un fragmento de la novela El renacido, de Michael Punke, publicado por Editorial Planeta, que inspiró la película homónima de Alejandro G. Iñárritu. En la sección Desde la Filmoteca de la UNAM se reproduce el texto de presentación del libro Exterior: Ciudad Universitaria. Toma uno… se filma, de Rafael Aviña, leído en el Festival de Guadalajara por Rosario Vidal Bonifaz.

En Académicas se presenta un segundo dossier, éste conmemorativo de los setenta años de la fundación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (amacc), constituida el 3 de julio de 1946, en la Notaría 55 de la Ciudad de México. Por ello se incluye una entrevista con la nueva presidenta del organismo, la actriz paceña Dolores Heredia, quien define la ceremonia de entrega de los premios Ariel como un abrazo que busca convertir en la gran plataforma de difusión del cine mexicano además que espera que su periodo de dos años en el cargo sea propicio para abrir las puertas y airear la institución para que entre el viento nuevo, preservando las raíces. Se anexa la lista completa de candidatos en las 26 categorías que se entregan, además de los honoríficos Ariel de Oro por trayectoria para Rosita Quintana y Paul Leduc; una breve historia de la Academia; las actividades paralelas a la entrega, y sus objetivos estratégicos, todo ello junto a una fotogalería de los siete años recientes, en que Cine Toma ha realizado la memoria fotográfica de la ceremonia de gala.

En Festivales se adelanta la vigésima edición del Mix México, en palabras de su fundador y director, Arturo Castelán, que guarda, intacta, el ansia por el escándalo; la octava edición del de Cine Mexicano de Durango, por el investigador Iván Delhumeau; el sexto de Cine en el Desierto, en voz de sus organizadores, Oliver Rendón y Fernando Álvarez Rebell, así como el séptimo Rodando Film, de San Luis Potosí, por su director, Zaire Alejandro García. En Estrenos, Matías Meyer habla del estreno de su segundo largometraje, Yo, en entrevista con Salvador Perches; el elenco de La delgada línea amarilla, Silverio Palacios, Joaquín Cosío y Sánchez Parra, relatan su experiencia en la cinta de Celso García, en una charla colectiva con Clara Sánchez, y Gustavo Loza aborda su comedia ¿Qué culpa tiene el niño?, en charla con José Juan Reyes. Finalmente, en Entrevista, se presenta la ganadora del premio a Mejor Actriz en el pasado Festival de Guadalajara, la colombiana Joselyn Meneses, por su actuación en Oscuro animal, en un texto de Gonzalo Hurtado.

El número cuadragésimo sexto de Cine-Toma. Revista Mexicana de Cinematografía, publicación bimestral editada por PasodeGato, Ediciones y Producciones Escénicas, circulará durante mayo y junio de 2016 por todo el país, en locales cerrados como Sanborns, Caffé Caffé, Cineteca Nacional y Filmoteca de la unam; así como en las librerías Educal, Sótano, fce, Gandhi, Julio Torri de la unam, El Foco, Ceuvoz y Foro Shakespeare. Su edición electrónica está disponible en Revistas Digitales Sanborns.

Para entrevistas o mayor información, comuníquese a los teléfonos 56 88 92 32 y 56 88 87 56; al correo electrónico cinetoma@gmail.com, o acuda a las oficinas, ubicadas en el callejón Eleuterio Méndez 11, colonia Churubusco-Coyoacán, C.P. 04120, en la Ciudad de México.

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