XX Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños)

Una opción de calidad para el verano

Por Liset Cotera

Con una continuidad que alcanza los 20 años, el Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), se ha constituido como una de las escasas opciones veraniegas para el público infantil mexicano, que los alejan del uso mercantilista y como objetos de consumo, para ofertan filmes de calidad provenientes de todo el mundo, en el que se reflejan sus inquietudes y vivencias, pese a ocurrir en sitios muy distantes y con culturas distintas. Y es motivo de una gran celebración.

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El Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), cumple dos décadas de ofrecer una opción cinematográfica durante las vacaciones de verano. Durante todos estos años ha logrado formar públicos desde la temprana edad, ya que es el espacio por excelencia en el que la población infantil puede acercarse a una cinematografía de una gran calidad, tanto en su realización como en su contenido, con la oferta de un gran abanico de filmes de distintas partes del mundo, que les abren posibilidades de encontrarse con sus pares, introducirse y conocer lo que sienten, piensan, anhelan las niñas y niños en otras latitudes, así como constatar cómo juegan, qué les sucede, cómo se relacionan entre ellos y con los adultos, cuáles son sus alegrías, sus vivencias, sus gustos sus miedos.

El festival se ha caracterizado siempre por una vasta programación, entre largometrajes, cortometrajes de ficción, animación y documental, con distintas técnicas, distintos discursos, personajes y ritmos de narrar, una infinidad de imágenes. Es un cine que apela a su imaginación y les enriquece por su gran contenido y la manera en que se abordan distintas temáticas. Eso les produce mucha curiosidad pero también les enriquece a cada momento.

Limitada oferta infantil

La oferta de cine para niños a nivel comercial sigue siendo muy limitado, pobre y no de tan buena calidad. A lo mejor soy muy drástica, si antes había dos o tres estrenos al año, ahora hay cinco. Pero, en realidad, no existe una oferta. Una gran oferta es la que otorgan los festivales de cine para niños, no sólo en México, sino en otros países, pues ahí hay un gran esfuerzo por hacer una curaduría, una gran selección del cine que producen distribuidores y productores independientes y que no tiene una salida comercial, pero que es muy bueno. De hecho, quienes hacen este cine están comprometidos con la población infantil. La selección de materiales y el gran esfuerzo que hacen los festivales debiera tener un eco a lo largo del año para ser exhibido en distintos espacios, ofrecer matinés en distintas salas cinematográficas de toda la República Mexicana o que existiera la consigna de procurar programar cine de calidad, para niñas y niños los sábados y domingos en las propias salas comerciales. En cuanto a la televisión sucede algo similar.

 

Miembro del CIFEJ

Ser miembro de Centro Internacional de Cine para la Infancia y la Juventud (CIFEJ, por sus siglas en francés) −organización no gubernamental que cuenta con 150 miembros de los cinco continentes−, me permitió conocer el mundo del cine para niños, entender el género, respetarlos más, además de conocer los diseños de los distintos festivales a nivel internacional. Ser parte de su consejo directivo, durante dos periodos, me permitió atestiguar que constantemente se discutían los criterios de producción, los diseños y compromisos que adquieren los festivales, así como la promoción de la participación de las niñas y niños, y lograr saltar la barrera del idioma mediante el doblaje en sala. También me ha permitido formar parte de una red de profesionales que aprecio mucho y con algunos tengo una amistad entrañable, con muchos hemos desarrollado metodologías y acercamientos importantes en el cine para niños. La semilla se ha sembrado y sigue germinando, aparte de la gran labor que se realiza en la formación de públicos y la oferta de una opción cinematográfica real.

La participación de México en la gira itinerante se gestó en una Asamblea General del CIFEJ realizada en Viena, en 1993. Ahí se habló de la posibilidad de que la segunda Gira Itinerante de Cine para Niños en Latinoamérica viajara a México, pero necesitaban a alguien con el interés, que realizará la gestión. Tomé la estafeta porque la idea me apasionó, me pareció un proyecto noble, con muchos alcances en el desarrollo infantil pero, sobre todo, así como la gran oportunidad de promover ciudadanía, de otorgar materiales con un enfoque de derechos, de la no discriminación, de la equidad de género, pero, sobre todo, un foro en el que desfilarán los mejores materiales cinematográficos a nivel internacional.

A partir del segundo festival tomé el concepto y el diseño con mucha responsabilidad y pasión para que dicho proyecto existiera en nuestro país y han transcurrido dos décadas con resultados muy positivos y un foro que ya está posicionado y ha atendido a muchas generaciones de niñas y niños. Algunos de ellos ahora son jóvenes y otros incluso empiezan a tener sus propias familias, y eso es algo muy lindo en verdad.

Talleres de cine

La primera vez que asistí a un festival de cine para niños fue al Children’s Film Festival LUCAS, en Frankfurt, Alemania, y la experiencia fue más que maravillosa, llena de sorpresas. Primero porque junto a la sede de exhibición instalaron un museo del cine; segundo por su programación vasta, con más de 15 largometrajes con acercamientos de los directores con el público y una sección de cortometrajes de ficción y animación de gran calidad, una retrospectiva o algún homenaje y, finalmente, una infinidad de talleres a la orilla del río Main, en carpas montadas y pensadas para las diversas edades los niños que asistían. Yo estaba exaltada, no daba crédito, para mí era increíble y la experiencia me enamoró, me fascinó el compromiso de los organizadores. Al regresar a México empecé a realizar las gestiones para que directores reconocidos pudieran venir a México e invité a Christina Schindler, una directora de animación que en ese momento acababa de ganar infinidad de premios a nivel internacional por sus cortometrajes Piratas del canal (Rinnsteinspiraten, Alemania, 1993) y Aves de Paso (Zugvögel, Alemania, 1997), a la cuarta edición del festival, donde impartió un taller en el lobby de la Sala “José Revueltas” del Centro Cultural Universitario que fue todo un éxito. Llegaron aproximadamente 70 niñas y niños y la experiencia fue maravillosa, realizaron un cortometraje colectivo que pudo proyectarse inmediatamente. Los niños no daban crédito de ver en pantalla lo que acababan de realizar.

De ahí me surgió la idea de invitar a otros directores a impartir talleres de cine de animación en el marco del festival. Y ya para el 2001 iniciamos el proceso de impartir, a lo largo del año, un taller de animación que hasta la fecha no ha parado. Ahora contamos con un acervo de 155 cortometrajes realizados por niñas y niños de México, tenemos la videoteca más amplia de cine para niños, con varios premios ganados que reconocen el trabajo puntual y profesional que ha realizado La Matatena, A.C. en todos estos años.

Hemos invitado a destacados profesionales como el director, productor y exhibidor quebequense Rock Demers; la visita de Co Hoedeman, ganador del Óscar a Mejor Animación por el cortometraje El castillo de arena (Le châteu de sable, Canadá, 1977); el español Enrique Martínez-Salanova, autor de libros entrañables y dueño un conocimiento amplio del cine y su importancia dentro y fuera de las aulas; la ya citada Christina Schindler, destacada maestra de animación en Potsdam. En fin, la lista de invitados que han estado presentes en este festival es larga.

El primer taller que se diseñó fue el de apreciación cinematográfica en esa cuarta edición, con la intención de formar un jurado infantil que revisara el material seleccionado en competencia y otorgara el premio al mejor largometraje, cortometraje de ficción, animación y documental del festival. Y desde hace tres años, a partir de la xvii edición se otorga un premio al mejor material nacional realizado para niñas y niños. Este proceso es valioso, interesante, los niños que han participado han hecho un trabajo espectacular y deben hacer una discusión seria y dejar saber las razones por las que consideran qué trabajo debe ser ganador en su categoría.

 

Sedes en aumento

Esa primera edición, las sedes fueron la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM, ahora se han multiplicado y no sólo en la Ciudad de México, lo que implica un compromiso y un gran reto. Pero también resulta preocupante ver lo limitado que es el presupuesto, tan es así que Tijuana ha decidido retirarse como sede, luego de dos años de serlo, por carecer de recursos, realmente es una lástima, ¡así lo han decidido las autoridades! A mí me encantaría que el festival se llevará a cabo no sólo en la Ciudad de México, sino que se extendiera a otras entidades, que sea una opción en el interior de la República.

Estoy convencida que exponer a las niñas y niños al cine de calidad desde temprana edad les otorga herramientas muy valiosas y forma parte de sus derechos el tener acceso a espectáculos de calidad. El cine reconstruye el tejido social y permite trabajar con la población infantil. Creó que seguiré defendiendo que este proyecto se expanda pues tiene muchas bondades y un gran impacto así como un alcance muy positivo en las nuevas generaciones.

Este esquema de festival, con una extensión a otras entidades, implica un gran compromiso y un mayor presupuesto, una gestión puntual que busque mayores alcances para que la población se vea beneficiada el máximo. El festival se ha exhibido en 18 sedes y se ha extendido a cinco ciudades: Distrito Federal, Cuernavaca, Monterrey, Estado de México y Tijuana.

 

Una edición para celebrar

Es fácil decir 20 años, pero el tiempo pasa en verdad y cuando volteas y ves los chicos que llegaron de siete años, ahora son jóvenes de 22 y hasta 32 años, lo que me llena de orgullo y emoción, y me hace ponderar todos estos años, el trabajo, las semillas sembradas y los logros que se han obtenido, así como las metas que aún nos faltan por cumplir.

Este aniversario es un festejo muy especial y aunque la situación no es la más boyante, con un presupuesto muy pero muy limitado y en la medida de nuestras posibilidades, la intención es festejar, conmemorar y refrendar nuestro interés en la formación de públicos desde la temprana edad y crear un espacio que otorgue una posibilidad cinematográfica de mucha calidad para la población infantil de México.

Nuestra celebración consiste en continuar con la calidad que hemos brindado desde sus inicios y con la muestra y participación de grandes espectadores. El festival, como siempre, tendrá una programación impecable. Este año cuenta con una gran variedad de largometrajes de Alemania, Canadá, Noruega, Sudáfrica, Suiza y Suecia, con cortometrajes de ficción, animación y documentales de más de 41 países participantes.

De 250 materiales que se inscribieron al Festival, tendremos ocho largometrajes de gran calidad: Lola (Alemania, 2014), de Thomas Heinemann; Mí amigo Raffi (Alemania, 2014), de de Arend Agthe; Albert (Dinamarca, 2015),de Karsten Kiilerich; Hocus Pocus (Noruega, 2013), de Alfie Atkinsde y Torill Kove, y Los chicos malos (Noruega, 2013), de Christina Lo; Felix (Sudáfrica, 2013), de Roberta Durrant; Shanay la música de los lobos (Suiza-Canadá, 2014), de Nino Jacusso, y El pequeño Emil (Suecia, 2013), de de Per Åhlin, y Alicja (Suecia, 2013), de Björk Jaworski, todos ellos entrañables y atendiendo a distintas edades del público para niños en México.

Así como programaciones que están conformadas por excelentes animaciones, cortometrajes de acción viva y documentales y no van a faltar los materiales realizados por niñas y niños que son maravillosos.

Los invitados en esta vigésima edición serán Rodolfo Pastor, reconocido director de animación de origen argentino en la técnica de stop motion, creador de la serie Capelito (España, 1999-2006), que ha ganado un sin fin de premios, incluyendo el festival de Annecy, y a quien le realizaremos una retrospectiva.

Una vez más estará Enrique Martínez-Salanova, que impartirá el Taller/Seminario: El cine, una herramienta imprescindible para el aprendizaje, en el Centro Cultural de España, dirigido a maestras, maestros, cineastas, creadores, talleristas interesados en el cine y al público en general.

Una posible política estatal

Las políticas públicas que se han implementado en México, en torno al cine para niños, tienen que ver solamente con la formación de públicos, pero deben ir más allá. Asignar un presupuesto estable para producir cine para niños, desarrollar el trabajo de capacitación de hacer cine para niñas y niños, detonar las matinés y esforzarse por programar un cine de calidad y no sólo en la Ciudad de México ni en la Cineteca Nacional, sino del interior de la República y en los cines comerciales. En la currícula educativa debía incluirse el cine como una disciplina artística, pero también como un aliado en el aula para abordar temas de historia, cuestiones de derechos humanos, de equidad de género, valores, enfoque de derechos, promoción de ciudadanía y un sin fin de temas que deben abordarse y tratarse en el desarrollo social y cultural de las niñas y los niños. El cine es un poderoso instrumento de comunicación que ablanda corazones y en verdad que nos permite que nuestra imaginación vuele hasta el infinito.

Por último, insistiría que en nuestro país se debería trabajar con mucho profesionalismo, de manera muy incluyente, con una política pública en materia de cultura para niñas y niños en distintas disciplinas artísticas y que la población infantil mexicana tuviera acceso a estos foros y que se produjera un cine para niños con mayor frecuencia, que se apostará y se invirtiera en la niñez. Conozco a varios cineastas interesados en los niños y que hacen un excelente trabajo, creativo, lúdico y muy bonito, para resaltar lo que piensan los niños en México.

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Dos décadas en cifras

A lo largo de dos décadas, el Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), ha contado con la presencia de 30 invitados de distintos países y reconocidos internacionalmente.

Más de 241 cortometrajes realizados por niñas y niños de diversos países se han exhibido a lo largo de estos 20 años en el marco del festival.

Más de 60 países han participado.

Cinco son los países más premiados por el Jurado Infantil de México: Canadá, Francia, Noruega, Suecia y Alemania.

Se han programado 101 largometrajes.

Se han exhibido 504 cortometrajes en diferentes técnicas realizados por profesionales y por niños y niñas, tanto mexicanos como internacionales.

Se han exhibido 60 documentales (a partir de la novena edición).

Hemos tenido más de 165 mil espectadores en 19 años.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 41 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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