La fantasía en plena guerra de “El gran pequeño”, de Alejandro Gómez

El conformismo se ha apoderado de nuestras vidas

Por José Juan Reyes

Edificante y esperanzadora, tal es la intención de la producción histórica ambientada en la Costa Oeste de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial –aunque filmada en Los Cabos y los Baja Studios–, El gran pequeño, en el que un infante con un padecimiento que le impide desarrollarse físicamente, empeña todo su esfuerzo y voluntad para intentar detener la conflagración para recuperar a su padre, su mejor amigo, enlistado en el frente de batalla.

El gran pequeño

El gran pequeño (Little Boy, Estados Unidos-México, 2015) es una historia que se desarrolla en un pequeño pueblo de la costa del Pacífico en los Estados Unidos durante los últimos días de la ii Guerra Mundial. En ella, el realizador Alejandro Gómez Monteverde (Tampico, 1977) desarrolla una historia en la que los personajes demuestran tanto el sinsentido de los conflictos bélicos como la importancia de conservar los sueños y las aspiraciones personales a pesar de lo adverso que sean las circunstancias. Esta es la segunda película del director mexicano, luego de la premiada Bella (Estados Unidos-México, 2006), que obtuvo el People’s Choice Award del Festival de Toronto.

El actor Jakob Salvati da vida a un niño de ocho años, “Pepper Flynt Busbee”, quien tiene problemas de crecimiento –de ahí el porqué del “Little Boy” del título−, por lo cual sufre del constante abuso y burla de sus compañeros de escuela, incluso de su hermano mayor “London Busbee” (David Henrie). Ante esta situación, su padre “Ben Busbee” (Ben Chaplin) acostumbra tenerlo dentro de un mundo idealizado, en el cual se mezclan la realidad y la fantasía… pero todo se derrumba cuando debe marchar a combatir a la gran guerra.

Siendo su progenitor prácticamente el único amigo que tiene y quien le ayuda a comprender la vida a través de los personajes fantásticos que el niño admira, para así poder enfrentar la crueldad de sus compañeros de clase y demás habitantes de la población.

Las férreas convicciones de Litle Boy afloran frente a la adversidad y, entonces, comienza a hacer todo lo posible para lograr que su padre regrese a casa. Su hermano mayor, su madre, el sacerdote de la iglesia local y un japonés que habita en la localidad, se convierten en sus maestros y guías en todos los aspectos que ahora debe enfrentar, provocados por la conflagración que ocurre al otro lado del mundo, así como las batallas que enfrenta cada persona del lugar donde vive, las cuales van desde la intolerancia hasta el racismo, de la segregación al maltrato, así como del contraste de la fe con el escepticismo. Por coincidencia y de forma casi milagrosa, el infante conseguirá todo lo que se propone.

Little Boy es resultado de una alianza como productores entre Leo Severino, Alejandro Gómez Monteverde y Eduardo Verástegui, quien sorprende al regresar al cine con esta película, rodada en locaciones de Cabo San Lucas y en los Baja Film Studios, que llegará a la cartelera mexicana el 15 de mayo, con distribución de Videocine.

Al respecto, es que Vertástegui charla sobre el filme:

¿Cómo fue que calibraste esta historia? Es decir, la anécdota es una manera muy original de abordar el tema de la Segunda Guerra Mundial.

La historia llegó a mis manos hace unos cuatro años. La escribieron Severino y Gómez Monteverde y fue en el momento justo en que iniciaba el proyecto de una nueva casa productora, en la cual nos interesa impulsar proyectos que generen un beneficio a la sociedad; que sean entretenidos, claro, pero con cierta profundidad. Así que esta anécdota se perfiló como lo ideal para ser nuestra primera producción, pues acabamos como socios los tres.

Trabajamos el guión durante tres años para lograr el equilibrio necesario, en el sentido de conservar, todo el tiempo, la perspectiva con la que el niño ve el mundo que le rodea, que se mueve entre la realidad y la fantasía, para así tener ese tipo de convivencia y de tolerancia que nos interesaba retratar, aspectos que hoy como nunca son necesarios en las sociedades de nuestro tiempo.

Durante la ii Guerra Mundial el gobierno estadounidense recluyó en campos de concentración a todos los ciudadanos japoneses, en prevención de algún ataque en su propio territorio, luego del bombardeo a Pearl Harbor. Tras algunos meses los liberaron, pero con ciertas restricciones. El resultado de esa nueva convivencia entre los estadounidenses y los nipos excarcelados es uno de los aspectos abordados en Little Boy, para cuestionar el verdadero sentido del racismo y de la amistad.

En México, independientemente de cómo le vaya en cartelera, la proyectaremos en reclusorios y hospitales, para que los internos de reclusorios o los enfermos conozcan esta historia, que está llena de esperanza. Sobre todo, en el caso de los primeros, nos interesa conocer su opinión, pues su situación es resultado de una serie de problemas muy parecidos a los de un conflicto bélico.

De hecho, Little Boy es el nombre de la bomba atómica que Estados Unidos arrojó en Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y con la cual terminaron la guerra. Es por eso que la película, sin ser pro-bélica, pro-yanqui, ni resaltar ningún tipo de ideología política o religiosa, ofrece momentos agudamente emotivos, conmovedores o divertidos, para provocar cierta reconciliación con la humanidad.

La promoción de Little boy nos ha llevado a varias partes del mundo –añade Verástegui–, por ejemplo, en Japón, en el Festival de Tokio ganó el premio de la audiencia, que hizo comentarios muy emotivos sobre la historia, la agradecieron porque el personaje nipón queda como un héroe. En México esperamos algo similar, pues a pesar de ser una historia ubicada en un país y en un conflicto ajeno a nosotros, lo que ocurre en la pantalla son asuntos y problemas universales, que se resuelven gracias a la convicción de un niño que no se detiene ante nada… un mensaje necesario en este momento para cambiar las cosas en el mundo, donde el conformismo se ha apoderado de nuestras vidas y hemos dejado de soñar, de intentar alcanzar nuestras aspiraciones”.

El gran pequeño 1

Littleboy_Poster

Este artículo forma parte de los contenidos del número 40 de la revista cine TOMAde mayo-junio de 2015. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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