Primer Festival Internacional de Cine en San Cristóbal de Las Casas

Una ventana al mundo

Por Iliana Pichardo Urrutia

Un nuevo festival, de entre el centenar que se organizan en México anualmente, surgirá en San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas, en la segunda mitad de enero. Pero este Festival Internacional de Cine no buscará fortalecerse en la parte de industria ni de mercado, sino ser un espacio emblemático y propicio para el encuentro cosmopolita, para la discusión, el análisis y, sobre todo, la conformación de una comunidad reunida por su afecto al cine.

Costa_Gavras

San Cristóbal de Las Casas ha sido un escenario activo de movimientos sociales trascendentes. Un lugar con identidad y tradiciones fuertes, gracias a la presencia de grupos étnicos de legado maya −como los tzotziles y tzeltales−, que en gran medida han mantenido sus comunidades, su historia, su lengua y su cosmovisión. También ha sido una ciudad percibida internacionalmente como un centro de trabajo en materia de derechos humanos, además de un lugar pluricultural.

Es ahí, en esta ciudad pequeña pero cosmopolita, con todos los atributos necesarios para organizar eventos culturales de trascendencia internacional, donde, del 16 al 24 de enero de 2015, se efectuará la primera edición del Festival Internacional de Cine de San Cristóbal de Las Casas, que busca convertirse en un espacio de encuentro anual para propiciar la participación cultural y artística entre cineastas, académicos, artistas audiovisuales, intelectuales, estudiantes y público en general; un espacio de intercambio de ideas y reflexión sobre grandes temas de interés mundial, a través del cine; además de contribuir a proyectar a la entidad como uno de los más ricos y vastos destinos turísticos. También, involucrará de forma directa al público local.

Como en la mayor parte del mundo, el número de festivales fílmicos en México resulta exagerado si todos siguen el mismo formato, por eso elegimos una fórmula distinta en San Cristóbal de Las Casas: trabajar en ejes temáticos específicos Identidad, Sociedad y Medio Ambiente y, sobretodo, utilizarlo para reflexionar juntos para, además de obtener un disfrute como espectador, recibir un gozo de ser humano, y el gusto de ser miembro de una comunidad.

El cine que proponemos enriquece a cada uno de los espectadores quienes se ven reflejados a través de personas muy distintas, que viven en lugares muy lejanos; la universalidad de las emociones humanas, de los problemas sociales. Es cine para dialogar juntos, espectadores, artistas e invitados del festival.

Tres ejes de programación

En esta primera edición tendremos competencia de ficción, de documental y de cortometraje, misma que reúne películas con menos de un año de haberse exhibido en su país de origen, muchas de ellas inéditas en México, pero otras no y no importa, no queremos construir un festival importante a nivel de industria, para esto hay muchos otros. Aquí lo importante es saber quiénes somos y quiénes compartimos la película, es decir, los autores que la hacen y los espectadores que la ven. El objetivo es dar a conocer la situación de la sociedad humana en los cinco continentes. En la Competencia vamos a visitar alrededor de 40 países.

Cada categoría será reconocida con el premio Ámbar, mismo que será realizado por el artista plástico Pedro Agustín Molina Ortega, originario del municipio La Libertad, quien ha sido distinguido como Gran Maestro Artesano de Chiapas y ha obtenido más de veinte premios en el Concurso Estatal de Ámbar.

Como complemento, propusimos una sección que se llama Tiempo y Memoria, una reflexión más etnográfica y arqueológica, de la sociedad humana, de la cultura. Esta primera edición estará concentrada en Chiapas, con filmes de hace 30 o 40 años y otros producidos este año. Cada película será presentada por sociólogos y otros expertos universitarios. Los largometrajes que se presentarán son: Chac: el dios de la lluvia (México, 1974), de Rolando Klein; Cascabel (México-Panamá, 1976), de Raúl Araiza; La danza del hipocampo (México, 2014), de Gabriela Ruvalcaba, y Un lugar llamado Chiapas (A Place Called Chiapas, Canadá, 1998), de Nettie Wild, además de nueve cortometrajes más.

Tendremos también la sección Pulso del Mundo, con temas que mueven a la sociedad actualmente. Desde mexicano, sentimos que había dos temas muy fuertes: el caso de Wirikuta, no con un mensaje político sino para cuestionar y entender lo que ocurre y cuáles son los desafíos; el otro va sobre una actualidad muy candente en México: el luto personal y a nivel de sociedad, a través de dos documentales mexicanos conmovedores, por un lado Retratos de una búsqueda (México, 2014), de Alicia Calderón, que retrata a cuatro madres que sufrieron la desaparición de un hijo y, el otro, La hora de la siesta (México, 2014, de Carolina Platt con testimonios de tres familias que perdieron un niño en el incendio de la guardería ABC. Lo importante no es apuntar responsabilidades políticas, sino cuestionar cuál tendría que ser la respuesta de una sociedad humana digna frente a situaciones inaceptables e imposibles de mantener en el corazón y en la mente.

También veremos filmes con situaciones comparables en Colombia, Argentina. Marruecos e Irak y la lucha de los seres humanos para proteger un patrimonio cultural y un modo de vida.

 

Funciones gratuitas y especiales

Dialogaremos de muchas maneras. Es un festival gratuito, en el que todo el mundo puede venir a encontrarse y debatir con los creadores. Vendrán muchos directores o actores a acompañar su película desde China, Australia, Europa, África, América del Norte y del Sur. Otra cosa importante es que cada día, durante el festival, una película será presentada al aire libre, doblada al tzotzil en la Plaza Central de San Cristóbal de Las Casas, este hecho permitirá el acceso a otro público de un cine que se preocupa por atestiguar el estado de la sociedad humana.

En colaboración con la Filmoteca de la UNAM, se proyectará una selección de ¡Qué viva México! (Da zdravstvuyet Meksika!, Unión Soviética-Estados Unidos-México, 1931), basada en las imágenes que Sergei Eisenstein filmó en México, musicalizada en vivo por el Ensamble Cine Mudo, dirigido por José María Serralde Ruiz. Y se proyectará el documental Bering, equilibrio y resistencia (Estados Unidos-México, 2013), de la fotógrafa y cineasta Lourdes Grobet, quién además montará la instalación fotográfica y de video titulada Flujos.

Y cada noche, habrá una función al aire libre en la Plaza Cívica de San Cristóbal de Las Casas, con películas internacionales traducidas al tzotzil, entre las que se cuentan Guten Tag, Ramón (México-Alemania, 2013), de Jorge Ramírez Suárez; El Niño y el mundo (O menino e o mundo, Brasil, 2013), de Alê Abreu; White Moss (Rusia), de Vladimir Tumaev, y  Gone Wild (Rumania), de Dan Curean. El baterista Billy Martin, del trío Medeski, Martin and Wood, también ofrecerá un concierto.

Homenajes a Gavras y a Fons

El Festival de cine de San Cristóbal dedicará su Retrospectiva al realizador greco-francés Costa Gavras, un ser humano muy comprometido con su arte, con su postura social, no es un hombre politizado sino que es un ciudadano comprometido en mejorar su sociedad y la condición de vida de los seres humanos que la componen. Él recibirá la primera edición de un nuevo reconocimiento que prepara la Cineteca Nacional junto con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que será entregada por el presidente de este último organismo, Rafael Tovar. Además impartirá, naturalmente, una master class, además de su participación en debates y diversos encuentros con el público y con jóvenes artistas de Chiapas.

De su vasta filmografía se seleccionaron las películas Z (Francia-Argelia, 1969); La Confesión (L’aveu, Francia-Italia, 1970); Estado de sitio (État de siège, Francia-Italia-Alemania Occidental); Desaparecido (Missing, Estados Unidos, 1972); La caja de música (Music Box, Estados Unidos, 1989), y El capital (Le capital, Francia, 2012).

Por otro lado, el director veracruzano Jorge Fons, también será motivo de una retrospectiva, al ser uno de los cineastas más importantes de su generación. En el festival se proyectarán las películas “Caridad”, de Fe, Esperanza y Caridad (México, 1972); Los albañiles (México, 1976); Rojo amanecer (México, 1989); El callejón de los milagros (México, 1994) y el cortometraje La cumbre (México, 2003). También impartirá un taller “De director a director”, en el que jóvenes directores se reapropiarán y trabajarán una secuencia del clásico Rojo amanecer (México, 1989). El maestro irá a comentar su obra, a buscar la esencia misma de su trabajo y del trabajo de las investigaciones de los jóvenes. Por supuesto, también recibirá un homenaje de manos de uno de sus intérpretes más simbólicos y representativos.

Habrá otro par de talleres, el llamado “Historias de Cine”, que será impartido por la reconocida guionista Beatriz Novaro y “Diálogo Creativo”, a cargo de la cineasta y fotógrafa Lourdes Grobet.

Un lugar y una audiencia

La festivalitis es una enfermedad que afecta a muchos países. Pero sólo si los festivales programan no en favor de la audiencia sino en contra de los demás festivales. Nuestro festival se construye de otra manera, en una singularidad total, al ofrecer un material que no busca ser mejor que él de los demás, sino que es específicamente para este lugar y esta audiencia. Hay estrenos pero no fueron programados por ser estrenos, vinieron a nosotros en la lógica de lo que tenemos que presentar, que cuestionar. Esperamos que los adictos de la festivalitis no descarten San Cristóbal porque no vienen los vendedores y distribuidores, los “profesionales de la profesión”, como dice Jean-Luc Godard, de manera muy cínica y provocativa.

El Festival de Cine de San Cristóbal, es un festival en el que se reúnen seres humanos, todos al mismo nivel, ya sean artistas, intelectuales o habitantes de la localidad, que hablen tzotzil o cualquier otro idioma de esta tierra. Por ello esperamos, durante enero, convertir a San Cristóbal de Las Casas en una ventana al mundo. Una semana para vivir el cine en los espacios públicos disfrutando de la arquitectura, la gastronomía y las tradiciones de la ciudad. El Festival de cine de San Cristóbal será el sitio de convergencia del cine nacional e internacional en esta ciudad que descansa en un escenario impresionante rodeado por los bosques de los Altos de Chiapas.

Nota bene: El presente artículo surge de una conversación entre Iliana Pichardo Urrutia y Jean-Christophe Berjon, asesor del primer Festival Internacional de Cine de San Cristóbal de Las Casas.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 38 de la revista cine TOMAde septiembre-octubre de 2014. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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