“Guten Tag, Ramón”, relato migrante en Alemania de Jorge Ramírez-Suárez

Relacionarnos a pesar de los límites del idioma

Por José Juan Reyes

Las historias sobre los migrantes mexicanos que enfrentan la adversidad en el extranjero, lo mismo una lengua que no dominan que una cultura que desconocen, encuentran un punto de quiebre en Guten Tag, Ramón, filme en el que un adolescente, harto de sus infructuosos intentos por ingresar a los Estados Unidos, decide arriesgar el todo por el todo y trasladarse al norte de Alemania, donde a la lengua y a las costumbres ajenas, habrá de añadir el crudo invierno, en su lucha por la subsistencia.

Guten Tag 1

 

Podría afirmarse que entre la abundante producción cinematográfica mexicana, existe un subgénero que aborda el fenómeno de la migración, por lo regular desde su perspectiva más dramática, desde los tintes más trágicos. Pero existen excepciones. Como la del director mexicano afincado en Alemania, Jorge Ramírez-Suárez, quien realizó una aproximación distinta con el filme Guten Tag, Ramón (México-Alemania, 2013).

La película narra la historia de un joven mexicano que, ante la imposibilidad de cruzar la frontera con Estados Unidos −lo ha intentado cinco veces y siempre ha sido deportado−, decide probar suerte y viajar a Alemania, país al que también puede llegar como ilegal, sin tener que enfrentar a los agentes migratorios. Sin embargo, las cosas no resultan como lo había planeado y, tras fracasar en su intento de contactar con la tía de un amigo que lo iba a recibir y a conseguirle empleo, comienza para él un periplo casi tan dramático y complicado como los que ha sufrido en América, pues acaba por vivir en la calle.

El personaje de “Ramón” es interpretado por Kristyan Ferrer. El resto de los roles protagónicos recaen en Arcelia Ramírez (“Rosa”) y Adriana Barraza (“Esperanza”), por la parte mexicana y de Ingeborg Schöner (“Ruth”), y Rüdiger Evers (“Karl”), entre los alemanes.

Una vez caído en desgracia, Ramón intenta adaptarse a las circunstancias con lo que tiene a mano, enfrenta el tremendo frío invernal europeo y comienza, como todo buen migrante mexicano, a buscar una manera de encontrar la subsistencia. En esta empresa fallida, tiene la fortuna de conocer a Ruth, una anciana jubilada dispuesta a ayudarlo más por curiosidad que por compasión, pues un migrante mexicano en su país es tan raro como encontrar a un alemán en el centro de ciudad Neza.

El planteamiento de Ramírez-Suárez está repleto de sutilezas en su narración fílmica, que inician desde la ubicación del lugar donde se desarrolla el relato: un pequeño pueblo del norte de Alemania en el cual todos se conocen. Sin buscar el sentimentalismo y con un humor ligero más tendiente a la reflexión, el cineasta explora las posibilidades retóricas y dramáticas con que se puede abordar el fenómeno de la migración.

La película, filmada en Durango y en Wiesbaden y Fráncfort, Alemania, es una producción de Beanca Films y MPN Cologne Film 3, cuenta con apoyo del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) y del estímulo fiscal Eficine. Con distribución de 20th. Century Fox, estrenará en la cartelera mexicana el jueves 21 de agosto.

“Mi caso es casi como el de Ramón −nos dice el director en entrevista−, porque vivo en Alemania desde casi diez años y cuando llegué me pasó que el idioma era una verdadera barrera y limitante para comunicarme con las personas locales. Pero también encontré que ellos tienen una visión distinta respecto a los migrantes, que si bien a mayoría que llegan a sus tierras provienen de otras partes del mundo, no es una situación tan grave como lo que ocurre entre Estados Unidos y el resto de América Latina, lo cual sabemos es verdaderamente trágico en la mayoría de los casos, pero con en ocasiones tiene un lado agradable.

“Ese aspecto era el que me interesaba abordar en esta ocasión. Es cierto que de nuestra parte las referencias que tenemos del mundo germano están fuertemente vinculadas con el nazismo, tanto por la importancia de la Segunda Guerra Mundial en todo el mundo occidental, como por la manera en que el cine de Hollywood nos ha hecho creer que, luego de esa confrontación, los alemanes son los malos del mundo. Actualmente, la alemana es una sociedad llena de contrastes, como ocurre en todas partes del mundo, incluso en México, con problemas similares, con la migración como un fenómeno cotidiano, sólo que ellos tienen servicios de salud eficientes, programas de para pensionarse cómodamente −algo que no existe en nuestro país−, así que esa imagen que tenemos de ellos no es del todo acertada. De ahí que ubicar esta historia en ese contexto resulta creíble y abre la posibilidad de reflexionar acerca de la relaciones humanas en nuestra época”.

Nacido en la Ciudad de México, Jorge Ramírez-Suárez estudió Arte y Ciencias Políticas en la unam, además de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía (EAF) y cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), donde inició como asistente de director y productor, antes de dedicarse a la dirección, con las películas Morena (México, 1995); Conejo en la luna (México-Reino Unido, 2004); Amar (México, 2009), y el cortometraje “Elevador”, uno de los cuatro que conformaron el largometraje Los inadaptados (México, 2011).

En su más reciente filme, el realizador hace que sus personajes enfrenten juntos las barreras idiomáticas a través de mímica, dibujos y gestos, para resaltar así la forma cómo los seres humanos comparten símbolos universales sin importar su género, raza o nacionalidad. De esta manera destaca el vínculo entre México y Alemania por medio de su música, gastronomía y baile, para dotar así a la cinta de momentos claroscuros que van del drama al humor en situaciones marcadas por el estilo nacional de resolver los problemas.

“Contar esta historia me parece oportuno, es una manera de resaltar que los seres humanos somos muy parecidos, sin importar en qué parte del mundo estemos, que las diferencias existen, pero no son como nos las presentan los medios en la actualidad, es decir, no todos somos malos ni todos somos buenos. Los alemanes desde luego tienen su propia forma de ser, contrastante con la nuestra en el sentido de que no son tan abiertos como nosotros; el racismo existe claro, pero también en México, sólo que nosotros no lo reconocemos. Lo importante aquí es la posibilidad de relacionarnos a pesar de los límites que implica hablar idiomas diferentes”.

Guten Tag 2

Este artículo forma parte de los contenidos del número 35 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2014. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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