La iglesia, la pederastia y la “Obediencia perfecta”, de Luis Urquiza

Es más fuerte si dejamos que el espectador imagine

Por José Juan Reyes

Basada en el terrible caso de pederastia del sacerdote mexicano Marcial Maciel, fundador de la orden los Legionarios de Cristo, la cinta Obediencia perfecta, relata a través de personajes ficticios, el atribulado proceso de abusos a que fueron sometidos algunos jóvenes con una fuerte vocación religiosa, en el seno de congregaciones masculinas en las que la pasión puede confundirse muy fácilmente con el éxtasis místico.

Obediencia 1

El nivel más elevado de entrega a una figura eclesiástica en la Iglesia Católica es llamado obediencia perfecta. Término religioso que también da título a la primera película de Luis Urquiza, quien expone una historia con parte del lascivo comportamiento del padre Marcial Maciel, nacido en Cotija, Michoacán, en 1920, y fundador de la orden de los Legionarios de Cristo en 1941 y quien fuera acusado formalmente de pederastia en 1997, aunque se sabe de la existencia de evidencias que lo incriminan desde décadas anteriores y que acabaría por ser separado del ministerio sacerdotal por el Vaticano en 2006 y, finalmente, desvinculado de su propia orden en 2010, dos años después de su muerte, ocurrida en los Estados Unidos.

La historia está basada en el cuento El tercer grado de obediencia perfecta, de Ernesto Alcocer, autor que expone el caso mediante el personaje de Ángel de la Cruz, fundador de Los Cruzados de Cristo, guía del joven seminarista, Sacramento Santos, quien ha de recorrer un difícil viaje espiritual para llegar al grado de Obediencia Perfecta, durante el año que viven juntos. Y cómo, en el camino, el adolescente aprenderá la forma turbia en que su admirado mentor se alía con el poder económico, político y eclesiástico, por lo que ambos vivirán la más intensa y contradictoria etapa de sus vidas. Un período en el que el sacerdote se sentirá irremediablemente rendido y desconcertado ante la fragilidad y la inocencia de su pupilo, cuya relación terminará de golpe cuando, muy a su pesar, deba enviar a su “hijo predilecto” a continuar su formación sacerdotal en Roma.

La historia, ubicada en la década de los años 70, en la ciudad de México, muestra los momentos en que el padre de la Cruz, es decir Maciel, lleva una vida disipada, pero oculta a su feligresía. Sin mostrar nada de manera explícita, la cinta procura mostrar a los personajes en su dimensión más humana y, por lo tanto, real.

Acerca de la perspectiva desde la que abordó este caso, Urquiza comentó que le interesaba, sobre todo, “resaltar lo cerca que están nuestros hijos de este tipo de situaciones, así como la responsabilidad que como sociedad tenemos cuando ocurren este tipo de agresiones. No nos interesa señalar culpables o emitir juicios ni cuestionamientos, sino que al exponer las circunstancias en que se desarrollaron los acontecimientos, el público reflexione y en todo caso, tome postura respecto a ellos.

“En otro sentido, la película expone la etapa inicial, lo que suponemos fueron de los primeros encuentros que tuvo. La dimensión de su personalidad, las preferencias que tenía, en todos los sentidos, están puestas en la pantalla sin ser evidentes ni explicitas. Consideramos que es mucho más fuerte si dejamos que el espectador imagine lo que ocurre dentro de una habitación cuando las puertas se cierran. Queremos ser respetuosos de lo que vivieron los jóvenes que estaban a su cargo, además, el alcance de la película va en otro sentido. No nos interesa el escándalo, pero sí queremos causar un impacto el público”.

Distribuida en México por Latam Pictures, Obediencia perfecta (México, 2014),

protagonizada por Juan Manuel Bernal, Sebastián Aguirre, Juan Carlos Colombo, Poncho Herrera, Juan Ignacio Aranda, Luis Ernesto Franco, Dagoberto Gama, Claudette Maillé, Jesús Zavala, y Alejandro de Hoyos, estrenará en la cartelera mexicana el primero de mayo.

Obediencia perfecta muestra la etapa de preparación de los representantes de dios en la tierra, en toda su dimensión y naturaleza humanas, con virtudes, defectos y deseos. También expone, de manera aguda, reflexiva y crítica cómo el cura llegó a cometer actos de pederastia con algunos de los estudiantes del seminario que él dirigía.

Una de las escenas memorables del filme, incluye de fondo el exitoso tema “Sympathy for the Devil”(“Simpatía por el diablo”), gracias a que los productores del filme lograron que The Rolling Stones cedieran los derechos para el trailer y para la propia cinta, lo que la convierte en la primera producción mexicana en lograr incluir música de la más grande banda de rock.

Urquiza comenta: “Es la primera ocasión que la banda concede los derechos de una de sus canciones a una película mexicana, lo cual me parece algo muy importante pues habla de la calidad de nuestra producción, que pretende ser una provocación para reflexionar acerca de este tipo de casos, pues a fin de cuentas la sociedad en su conjunto somos los responsables de esta agresiones a nuestros niños, por falta de información, por falta de responsabilidad o por dejar de cuidar a nuestros hijos…

“El motivo de incluir esta canción en la historia fue que necesitábamos un tema alegre y que el público reconociera fácilmente para una secuencia importante. Eso nos llevó a esta canción. Luego le mandamos la secuencia en que sería usada a los representantes de la banda y ellos aceptaron. Entonces entramos en un proceso de negociación importante, pues el costo que ellos regularmente establecen para este tipo de propuestas es muy alto, especialmente para los presupuestos de una película mexicana, pero accedieron a darnos la canción por menos dinero… No estoy seguro, pero espero que Mick Jagger haya estado complacido con esta historia y haya aprobado toda la negociación”.

Acercamiento a la condición humana

Juan Manuel Bernal es el actor responsable de interpretar al padre Ángel de la Cruz, inspirado en Marcial Maciel. Al respecto, explica: “Fue una experiencia muy impactante, pues sabía que el reto era lograr un tono adecuado para la historia, es decir creíble y, al mismo tiempo, en concordancia con la ficción creada en el filme. Considero que estoy en uno de los mejores momentos de mi carrera, por este y todos los demás personajes que he interpretado, pues todos ellos me han llevado a entender la condición humana.

“Esta película lo demuestra, ese es uno de sus principales atributos, pues no exagera los hechos, no juzga ni justifica a los protagonistas, los muestra en correspondencia a sus deseos y actos, para así dejar que sea el espectador quien decida con qué está de acuerdo. Más bien provoca una reflexión acerca de estos casos. Para mí, la interpretación del personaje dejó de existir dentro de mí, ya pasó. Pero estoy seguro de que la película y el propio caso del padre Marcial Maciel perdurarán por mucho tiempo. Es una manera de acercarnos a la condición humana desde una perspectiva artística”.

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