Cuarto Festival Internacional de Cine UNAM

Un espacio filoso para el cine contemporáneo

Por Eva Sangiorgi

Establecido ya, en su cuarta edición, como un espacio abierto para el cine tanto vanguardista como experimental, que corre absolutamente por fuera de los circuitos comerciales e incluso de los festivales en su sentido más convencional, el Festival Internacional de Cine UNAM se ha consolidado como un espacio universitario autónomo y libertario, que este año, tendrá, entre sus invitados especiales, a Otar Iosseliani y a Gustavo Fontán, que además, abrió este año un premio para las propuestas de cine mexicano que se estrenan dentro de su programación.

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El proyecto del Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM) se mantiene con el perfil y la estructura de sus inicios, sin embargo, puedo decir que ha madurando. Esto se refleja en una programación más libre, con una selección curatorial que ha podido moverse entre una mucha mayor variedad en la producción contemporánea. En específico puede notarse una mayor presencia de cortometrajes y mediometrajes, un producto cinematográfico, cabe mencionar, que encuentra pocos espacios en los festivales de cine y que, sin embargo, representa una muy inspirada y propositiva faceta fílmica que involucra a realizadores menos convencionales.

En estos años, hemos podido crecer en la selección mexicana. Una novedad importante es que se suma una competencia de películas mexicanas a los dos concursos ya existentes, la Competencia Internacional y el concurso Aciertos, para estudiantes de escuelas de cine.

Al abrir el espacio de Ahora México hemos querido celebrar la producción nacional, en muchos casos, hemos estrenado películas realmente independientes, que consideramos meritorias de una competencia. FICUNAM quiere fortalecerse como plataforma para el cine de autor y el cine nacional.

¿Cómo definiría el proyecto? Estoy cada vez más convencida de la personalidad de ficunam como un espacio filoso para el cine contemporáneo y la celebración del cine de autor del pasado. Es el festival cinematográfico mexicano en el que mejor puede apreciarse hacia donde va moviéndose y evolucionando el cine. Además resulta un pequeño oasis en la cartelera de la ciudad para aquellos cinéfilos y consumidores de cultura que tienen alergias a los espacios comerciales.

Nuestra Máxima Casa de Estudios ha mostrado, y sigue mostrando, toda la confianza hacia el proyecto, por lo que está apostándole, como nosotros, a que exista un público exigente para nuestras propuestas de vanguardias y experimentaciones, sin necesidad de crear ningún gancho para seducir el público. Confío en que la Universidad Nacional ha sumado al proyecto su misión original de estar al tanto de las nuevas propuestas, tendencias, experimentaciones en cualquier disciplina, y lo mismo en el cine. De ninguna forma ficunam ha sentido presión alguna en términos de elección de programación. Al formar parte de la Universidad tenemos como compromiso incluir actividades académicas que completen la propuesta de contenido. Esto va de la mano con nuestra programación y nos permite tener a estos grandes maestros del cine, en la serie de Clases Magistrales que organizamos con la Cátedra Ingmar Bergman en cine y teatro.

A partir de 2013, ficunam implementó una gira, lo que fue una experiencia muy positiva: nos fuimos a 12 estados de la República, en recintos y espacios muy diferentes, como universidades, teatros, funciones al aire libre en colaboración con las secretarías de cultura, gobiernos locales y, en otros casos, en organizaciones e instituciones privadas. Los resultados han sido muy positivos y diferentes, en cada caso. Los resultados dependen de la propuesta cultural de cada región, afortunadamente nos encontramos con un público curioso y ávido de propuestas diferentes. En lugares donde ya existe una cultura cinematográfica como el estado de Oaxaca, literalmente, estaban esperando a que llegara FICUNAM. En Culiacán, en donde hay muchas iniciativas cercanas al arte contemporáneo, también había muchas expectativas. Y resultó sorprendente en otras zonas, como el estado Colima, donde el gobierno estatal, por medio de la Secretaría de Cultura, está apostándole a la cultura. La primera edición de la gira, nos dejó el ánimo para continuar e incluso a intentar complementarlo con un espacio de análisis, discusión y crítica.

La crítica cinematográfica es parte fundamental de nuestro proyecto general. ficunam nació con una vocación editorial importante, lo que puede notarse viendo el catálogo y, por lo tanto, uno de sus pilares es el pensamiento crítico, el de la crítica, que sostiene toda la reflexión que es la base del proyecto. Quisiéramos rescatar todos los espacios posibles y fomentar las posibilidades que ofrece la tecnología, para regresarle a la crítica el papel que debe tener en la sociedad contemporánea en la que se multiplican los estímulos, al mismo tiempo que somos una cultura masificada, en la que se expanden geografías pero al mismo tiempo se homogeniza. Es necesario, para un festival como ficunam –cuya propuesta se mueve muy fuera de la propuesta comercial– construir su discurso en conjunto con una reflexión crítica. Y da el nivel para una dimensión internacional, en la que el festival cuenta ya con reconocimiento.

Nos parece fundamental esta oportunidad de tener un encuentro y una confrontación con personalidades internacionales en el ámbito de la crítica y que se instaure un diálogo con aquellos profesionales en México que también trabajan con una perspectiva internacional.

Desde que empezó el proyecto, se planteó que FICUNAM tuviera una parte académica que completara la propuesta de contenido. La Cátedra Ingmar Bergman unam en cine y teatro iba naciendo también y empezamos en conjunto. Fue una combinación natural. La colaboración nos ha funcionado muy bien, nos da la posibilidad de tener más recursos para traer grandes posibilidades a México, y de sumar energías. En la sesión que comparte con ficunam, la Cátedra ha ido enfocándose en la propuesta de cine y de sus contaminaciones con el arte contemporáneo. Creo que FICUNAM le aporta cierta frescura al proyecto y por esto nos entendemos a la perfección.

La idea del festival ha sido la de mezclar invitados muy reconocidos con otros más exóticos para nuestro entorno, o nuevas propuestas en el cine contemporáneo. Para muestra, los invitados de este año: Otar Iosseliani (Georgia, 1934), un clásico de la escuela rusa; Gustavo Fontán (Banfield, 1960), quien es un tipo muy original en el medio argentino y viene con su última película presentada recientemente –en noviembre de 2013– en el Festival de Roma El rostro (Argentina, 2013), y que es alguien que viene del medio teatral y del cinematográfico. Y luego, otro gran maestro, con un discurso político muy preciso, que se ha movido en el ámbito del arte contemporáneo

Hemos convocado a un premio para el cine nacional en la Competencia Mexicana, un paso importante y al mismo tiempo natural. El año pasado tuvimos seis películas mexicana en estreno, muchas presentadas por primera vez, como la de Nuria Ibáñez, El cuarto desnudo (México, 2013), que luego fue premiada como Mejor Largometraje Documental en el Festival de Cine de Morelia. Nos parecía que la atención que estaba generando el ficunam en el medio mexicano, y la confianza de los cineastas, deseosos de formar parte del contenido de un festival internacional, merecían ya una competencia. Hay muchos festivales en el país y siempre, afortunadamente, hay un espacio para el cine nacional, pero sucede que se crean círculos viciosos e infinitas repeticiones de los mismo. Aquí queremos abrir una ventana para nuevas oportunidades.

El cine que se premia en ficunam reúne una reflexión de forma a la propuesta de contenido, es decir, aquel que se rediscute, que se transforma y se renueva a través de las películas presentadas. Se ha escuchado hablar de La última película (México-Dinamarca-Canadá-Filipinas, 2013), filmada por el filipino Raya Martin y Mark Peranson, quien es editor de la revista Cinema Scope y programador del Festival de Locarno, entre otras cosas. Esta cinta es bastante paradigmática, en este sentido. La última película no significa que el cine esté muriendo, sino que va empujando hacia nuevos territorios y nuevas propuestas, expandiendo la galaxia del cine. Se trata de un cine que celebra a aquellos cineastas que han sabido experimentar y continúan propiciando el esmero de descubrir –reinventando y en homenaje al segundo largometraje de Dennis Hopper, filmado en Perú, The Last Movie (Estados Unidos, 1971), de accidentado rodaje y de culto en nuestros días.

El año pasado en la competencia internacional del Festival Internacional de Cine de Cannes, se presentó el primer largometraje del realizador alemán Philipp Hartman, El tiempo pasa como un rugido de león (Die Zeit vergeht wie ein brüllender Löwe, Alemania, 2013). Se trata de un filme-ensayo, brillante y propositivo, acerca del tiempo, y de los recuerdos. Conocíamos su trabajo anterior pues habíamos presentado un cortometraje el año anterior y nos pareció una gran oportunidad presentar su nueva película. Aceptó tener su estreno internacional en ficunam, lo que representó un atrevimiento: los grandes festivales perdonan que una película se exhiba antes en su país de origen, pero no que una producción alemana se estrene en México, lo que significaba quitarle la posibilidad de estrenar en certámenes como Cannes, Berlín o Venecia, entre otros. La película recibió una mención en y después tuvo una maravillosa gira por festivales. Lo importante fue que Hans Hurch, director de Viennale, reconoció el valor de la película  al verla después, nos felicitó y la programó en el Vienna Internacional Film Festival, considerado en el ámbito internacional como el festival que programa lo mejor del año. Estar ahí significa un reconocimiento importante. Y con esta bendición, la película siguió moviéndose en un circuito importante, incluyendo el Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague, CPH:DOX.

Respecto a la digitalización del cine, afortunadamente no tenemos problemas con esta satanización porque todavía usamos los envíos tradicionales, aunque ahora se trate de DCP (Digital Cinema Package o paquete de cine digital), ya que todo lo digital lo presentamos en ese formato. Pero aún, afortunadamente, nos toca proyectar el celuloide, con tanta retrospectiva. Nosotros seguimos con muchas ganas de presentar cine en celuloide y, en la medida de lo posible, vamos buscando en los archivos. Tenemos copias que vienen de la Cinémathèque Française, de la cinemateca de Vienna, etcétera.

Creo que en el panorama mexicano es algo muy original, muy específico, perfilado hacia las vanguardias cinematográficas internacionales. En ficunam queremos traer el cine mas fresco, el que tiene un discurso claro, una reflexión inherente a su propuesta formal. El cine que está proponiendo algo. Nos sentimos muy cercanos a los festivales con los que colaboramos, como FidMarseille, Locarno, el Festival de Roma o el Bafici de Buenos Aires.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 32 de la revista cine TOMAde enero-febrero de 2014. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

FICUNAM

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Una respuesta to “Cuarto Festival Internacional de Cine UNAM”

  1. barbarabg93 Says:

    Reblogueó esto en barbarabg93.

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