Archive for 31 diciembre 2013

cine TOMA 32: Los otros ojos

diciembre 31, 2013

Historias en torno a los cineclubes y las salas alternativas

Esta es la portada del trigésimo segundo número de la revista bimestral cine TOMA, primero del 2014, que circulará por todo el país durante enero y febrero. Y que en su sexto año dedica las páginas de su dossier a la historia, desarrollo y actualidades del cine club y de las salas de arte en México, así como la importancia que han tenido en el desarrollo de la cultura cinematográfica en el país. De inicio, recuperamos un texto clásico sobre el tema, el folleto ¿Qué es un cine club?, de Manuel González Casanova, fundador de la Filmoteca y del CUEC de la UNAM. En seguida, se ofrecen dos testimonios sobre el Cine Club Economía, de Javier Morett, y del Cine Club Ciencias, de Marcelino Perelló. Leopoldo Soto rememora el cineclub del Centro Cultural Universitario (CUC), en los alrededores de Ciudad Universitaria, y de la Universidad Iberoamericana. Otro texto recuperado, es el de la celebración de los 55 años del Cine Club de la Universidad de Guanajuato, de uno de sus directores emblemáticos, Jorge Pantoja Merino.

Páginas adelante, Miguel Ángel Mendoza relata la llegada del sistema de proyecciones itinerantes con energía solar, Ecocinema, a México; Gabriela Marcial aborda los cinco años de existencia de la Cineteca Zacatecas; Carlos Sarabia escribe sobre los dos años de la apertura de la Cineteca Tijuana; Isabel Rojas aborda el segundo aniversario del proyecto OaxacaCine; Fabián Ramos habla sobre las Sociedades Fílmicas que ha impulsado en Tamaulipas y Veracruz; Carlos Sosa cronica los tres años de La Casa del Cine MX, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y Claudia Luz Vega reseña los ocho años del Film Club Café, en Naucalpan.

Además, se incluye el testimonio del doctor Juan Heladio Ríos, quien hace más de tres décadas distribuye cine alternativo en video en el Tianguis Cultural del Chopo, y un par de textos sobre la intempestiva cuanto inexplicable cancelación de los Maratones Nocturnos de Cine Alternativo del Martí, uno de su fundador, Jorge Grajales, y otro del crítico José Luis Ortega Torres. Cierra el dossier un texto de Gabriel Rodríguez Álvarez, sobre las raíces y metamorfosis del cineclubismo universitario en la sección Desde la Filmoteca de la UNAM.

En otros contenidos, Fotofijas incluye una selección de fotografías de Arturo de Córdova, provenientes de Fundación Televisa y seleccionadas por Eduardo de la Vega Alfaro para el XI Festival Internacional de Música de Morelia, en que se le rindió homenaje al actor yucateco. Industria,abre con una entrevista a Alejandro Pelayo, recién nombrado director de la Cineteca Nacional. Kenya Márquez y Luis Gallardo analizan las ventajas y desventajas del EPRO Cine y del nuevo acreditamiento fiscal para promoción y publicidad del cine mexicano previsto en los artículos 189 y 190 de la Ley del ISR. Y Tonatiuh Lay reflexiona en torno a las mesas de discusión de académicos, analistas e investigadores cinematográficos en festivales, seminarios y encuentros diversos que ocurren en el país.

El actor José Sefami, director administrativo de cine TOMA, inaugura la sección “La actuación en el set“, explicando las diferencias técnicas entre la actuación para teatro y para cine. In Memoriam incluye sendos textos de los académicos Federico Dávalos Orozco y Guillermo Rivera Escamilla en torno a la figura del crítico Gustavo García, recientemente fallecido. Festivales incluye adelantos de Eva Sangiorgi al cuarto FICUNAM; de Elena Fortes a la novena Gira de Documentales Ambulante; y Fabián de la Cruz y Judith Bonfil al octavo FICA de Acapulco. Estrenos incluye entrevistas con el chileno Sebastián Leilo por Gloria así como con Teresa Suárez por el musical ¿Qué le dijiste a Dios?Cine TOMA, publicación especializada en el análisis, la reflexión, la crítica y la información cinematográfica de México, Iberoamérica y el mundo, circulará durante enero y febrero de 2014  en locales cerrados como Sanborns, Caffé Caffé, Cineteca Nacional y Cenca, y en librerías como Educal, Sótano, FCE, Gandhi, Julio Torri UNAM, El Foco, Ceuvoz, Foro Shakespeare y la Filmoteca de la UNAM.

Portada TOMA 32

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Abierta, la convocatoria al Taller Cinematográfico 2014 de Mantarraya

diciembre 19, 2013

Mantarraya taller 2014

Mantarraya Producciones abrió la segunda convocatoria para su Taller Cinematográfico 2014, un espacio de creación y desarrollo interdisciplinario que busca ser una plataforma de nuevos talentos de la cinematografía, con talleres y clases magistrales impartidas por reconocidos cineastas. El plan de trabajo de dos años tendrá como eje las siguientes temáticas: Composición dramática, Escritura de guión cinematográfica, Historia y apreciación cinematográfica, Historia del arte, El cine relacionado a otras disciplinas, Dirección, Producción, Montaje, Fotografía, Sonido, Postproducción, Distribución y ventas, y Prácticas. Los talleres inician el 20 de enero de 2014.

La fecha límite para inscribirse es el 31 de diciembre de 2013.

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“Heli”, de Amat Escalante, ganadora del Gran Coral del Festival de La Habana

diciembre 16, 2013

Premios coral

Heli (México-Francia-Alemania-Holanda, 2013), tercer largometraje de ficción del guanajuatense Amat Escalante, ganó el primer premio Coral de Largometraje de Ficción en la ceremonia de premiación del trigésimo quinto Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, realizada en el Teatro Chaplin de la capital cubana a partir de las 19:00 horas locales. La cinta más premiada de la noche, fue la producción uruguaya El lugar del hijo (Uruguay-Argentina, 2013), de Manuel Nieto Zas. Se concedió un Coral de Honor al actor cubano Reinaldo Miravalles por “toda una vida dedicada al cine, con roles antológicos en clásicos como Las doce sillas, El hombre de Maisinicú y Los pájaros tirándole a la escopeta“. El festival se realizó entre el 5 y el 15 de diciembre en Cuba.

Esta es la lista de ganadores:

PREMIOS CORALES FICCIÓN

Largometraje
Primer Premio Coral

Heli (México, Francia, Alemania, Holanda), de Amat Escalante.

Premio Especial del Jurado

Wakolda (Argentina-Noruega-España-Francia-Estados Unidos, 2013), de Lucía Puenzo.

Segundo Premio Coral

El lugar del hijo (Uruguay-Argentina, 2013), de Manuel Nieto Zas.

Tercer Premio Coral

Gloria (Chile-España, 2013), de Sebastián Lelio.

Mención del Jurado

Pelo Malo (Venezuela-Perú-Alemania, 2013), de Mariana Rondón.

Premio Coral de Actuación Femenina

Vanessa Alvario, por No robarás… (a menos que sea necesario) (Ecuador-2012), de Viviana Cordero.

Premio Coral de Actuación Masculina

Diego Peretti, por La reconstrucción (Argentina, 2013), de Juan Taratuto.

Premio Coral de guión

Boccaccerías habaneras (Cuba), de Arturo Sotto Díaz.

Premio Coral de Fotografía

Arauco Hernández Holz, por El lugar del hijo (Uruguay-Argentina, 2013), de Manuel Nieto Zas.

Premio Coral de Dirección Artística

Pamela Chamorro, por Cirqo (Chile-España, 2013), de Orlando Lübert.

Premio Coral de Edición

Mariana Rodríguez, por Tercera llamada (México, 2013), de Francisco Franco.

Premio Coral de Música Original

Oscar Camacho, por El Mudo (Perú-Francia, México), de Daniel y Diego Vega Vidal.

Premio Coral de Banda Sonora

Ramiro Fierro, por Yvy maraey / Tierra sin mal (Bolivia-México-Noruega, 2013), de Juan Carlos Valdivia.

 

OPERA PRIMA

Primer Premio Coral

El lobo detrás de la puerta (Brasil), de Fernando Coimbra.

Premio Especial del Jurado

La jaula de oro (México, España, 2013), de Diego Quemada-Díez.

Segundo Premio Coral

Los insólitos peces gato (México, Francia), de Claudia Sainte-Luce.

Tercer Premio Coral

El verano de los peces voladores (Chile), de Marcela Said Cares.

Mención del jurado

Las lágrimas (México), de Pablo Delgado Sánchez.

Premio Coral a la mejor contribución artística

Irandhir Santos, por su trabajo actoral en Tatuaje.

 

PREMIOS CORALES DE DOCUMENTAL
Primer Premio Coral

Elena ( Brasil-Estados Unidos, 2012), de Petra Costa.
Premio Especial del Jurado

La última estación (Chile-Alemania, 2012),  de Cristian Soto Hermosilla y Catalina Vergara.
Segundo Premio Coral

La Gorgona, historias fugadas (Colombia, 2013), de Camilo Botero Jaramillo.

Tercer Premio Coral

Mi amiga Bety (México, 2012), de , de Diana Garay.

Premio Coral a la mejor obra sobre América Latina de un realizador no latinoamericano

Seré asesinado (I Will Be Murdered, Gran Bretaña-España-Dinamarca, 2013), de Justin Webster.

Mención Especial del Jurado

La Casona (Cuba, 2013), de Juliette Touin.

PREMIO FIPRESCI

El lugar del hijo (Uruguay-Argentina, 2013), de Manuel Nieto Zas.

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El blog de cine TOMA alcanza 400 mil visitas

diciembre 13, 2013

400 mil blog

Este jueves, 12 de diciembre de 2013, la bitácora electrónica de la revista cine TOMA en wordpress.com alcanzó 400 mil visitas, once meses después de alcanzar las 300 mil, el 11 de enero de 2013. El sitio fue abierto en mayo de 2009. Este logro se debe a nuestros lectores y a su interés y confianza en nuestro trabajo, que aumentan el tráfico de esta página y nos otorgan su voto de confianza para esforzarnos en esta labor informativa electrónica.

En esos mismos once meses, nuestra cuenta de twitter, @cinetoma, ronda los 16 mil 500 seguidores, siete mil más de los que teníamos, que eran  9 mil 45o.

¡Mil gracias!

Semana de Cine Documental Jerez 2013

diciembre 13, 2013

PROGRAMA JEREZ

Desde el miércoles 11 y hasta el domingo 15 de diciembre de 2013, se realiza la Semana de Cine Documental Jerez 2013, en Zacatecas, con proyecciones diarias, a las 19:30 horas, en diversas sedes como el Teatro Hinojosa, la Nevería Paraíso, el Salón Alkazar y la Escuela Primaria “Francisco García Salinas”, y actividades paralelas como callejoneadas, una noche de música ranchera mexicana, otra de música cubana y un concierto del grupo regiomontano La Malasuerte. Todas las actividades son de entrada libre.

También se ofrecerá el taller Cómo realizar un documental cinematográfico, impartido por Edin Alaín Martínez, del miércoles 11 al sábado 14 de diciembre. También se realizará la IV Reunión Nacional  de Documentalistas Mexicanos en Red (DocRed).

Esta es la programación:

Miércoles 11

Reporte Toledo (México, 2010), de Albino Álvarez G.

Teatro Hinojosa. 19:30 hrs.

Jueves 12

Los que se quedan (México, 2008), de Juan Carlos Rulfo y Carlos Haggerman.

Teatro Hinojosa. 19:30 hrs.

Viernes 13

Buck (Estados Unidos, 2011), de Cindy Meehl.

Salón Alkazar (A un costado del museo Ramón López Velarde). 19:30 hrs.

Sábado 14

Buena Vista Social Club (Estados Unidos-Cuba-Alemania-Francia-Reino Unido, 1999), de Wim Wenders.

Escuela Primaria Francisco García Salinas. 19:30 hrs.

Domingo 15

Cuates de Australia (México, 2012), de Everardo González.

Teatro Hinojosa. 19:30 hrs.

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El “Quebranto” de Roberto Fiesco

diciembre 13, 2013

Hay, sin duda, mucho esperpento

Por Salvador Perches

La vida de Coral Bonelli-Fernando García Ortega “Pinolillo” junto a su madre, Lilia Ortega, reunía diversos y muy precisos elementos que interesan profundamente al productor cinematográfico Roberto Fiesco: la vida en el escenario y en los sets fílmicos, el olvido y la indiferencia del medio artístico, la relación maternal y filial, el cambio de sexo y la pobreza, todo con elementos melodramáticos tan poderosos que le decidieron a realizar su primer largometraje documental.

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Un pequeñuelo de quijadas anchas y abundante cabello oscuro, con una despeinada raya al lado, gimiente, golpeado y sufriente, apareció como hijo al lado de una rabiosa Katy Jurado, en el papel de Eulogia, en un mísero anillo de pobreza, rodeado de algunas de las más importantes figuras cinematográficas de la época, como Sara García (una filantrópica “Anciana”), Julio Aldama (el ebrio cargador sin empleo, “Jonás”); Estela Inda (como otra madre histérica y golpeadora, “Cuca”), y Pancho Córdova (como el indefenso zapatero devenido en homicida “Jacobo”), en uno de los melodramas clásicos del tan cacareado Nuevo Cine Mexicano, el cortometraje “Caridad”, de Jorge Fons, parte del filme tándem Fe, esperanza y caridad (México, 1974, de Luis Alcoriza, Alberto Bojórquez y el citado Fons, todos con guión de Julio Alejandro). Se trataba del debut del niño Fernando García Ortega “Pinolito”, quien tendría un intenso cual fugaz paso por las pantallas de esa renovada cinematografía nacional, siempre en pequeños papeles, casi de extra, al igual que su madre, la actriz y cantante Lilia Ortega, conocida también como “doña Pinoles”.

Mayúscula, por tanto, fue la sorpresa de Roberto Fiesco cuando, una década atrás, cuando fungía como productor ejecutivo del largometraje El mago (México, 2004, de Jaime Aparicio), se reencontró con esta extraña y entrañable pareja, que formaba el perfecto ejemplo de cómo la industria fílmica puede deglutir a sus miembros y despojarlos de los estrellatos anhelados y de las efímeras glorias por venir, con una salvedad: además de la pobreza, Fernando había decidido adaptar la identidad femenina que siempre había deseado y ahora se presentaba como una rubia cuarentona de nombre Coral Bonelli.

Esa mezcla de carreras truncas, dignidad ante la pobreza en que sobrevivían y la difícil decisión de convertirse en una persona transgénero, convencieron a Fiesco de emprender una aventura fílmica con madre e hija. El resultado es un filme en el que se reúnen la memoria y el testimonio de este dúo de personajes, entre su entorno familiar, sus recuerdos de la farándula, la cotidianidad de su vida en las cercanías de Garibaldi y los restos de sus pasajes fílmico y de las pequeñas participaciones que han tenido en años recientes: Quebranto (México, 2013), su primer trabajo como director de un largometraje documental.

Con fotografía de Mario Guerrer, edición de Emiliano Arenales Osorio y guiónde Julián Hernández y del propio Roberto Fiesco, este trabajo incluye apariciones del propio Jorge Fons, de Patricio Pereda, de Joaquín Rodríguez y de la entrañable pareja de madre e hija/o, que cantan, actúan, se disfrazan, abren su vivienda y sus celebraciones familiares, en un caleidoscópico retrato que, a la fecha, ha merecido el Premio Especial del Jurado en la Sección Documental Iberoamericano, el Premio Maguey y el Guerrero de la Prensa en el xxxviii Festival Internacional de Cine en Guadalajara, además del Premio del Público en la quinta Muestra Nacional de Cine de Fresnillo y en el quinto Festival de Cine Mexicano de Durango –en el que ganó también una Mención Especial–, además de contar con la Beca Cuauhtémoc Moctezuma-Ambulante de postproducción.

Egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la unam y de la Escuela Nacional de Arte Teatral del inba, Roberto Fiesco es productor de los largometrajes Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor (2003); El cielo dividido (2006), Rabioso sol, rabioso cielo (2009), Atmósfera (2009) y Yo soy la felicidad de este mundo (México, 2013), de Julián Hernández. También fue productor de El mago (2004), de Jaime Aparicio; La vida inmune, de Ramón Cervantes; Partes usadas, de Aarón Fernández, Todos los días son tuyos, de José Luis Gutiérrez; Espiral, de Jorge Pérez Solano; Martín al amanecer, de Juan Carlos Carrasco, Las razones del corazón, de Arturo Ripstein, y Asalto al cine, de Iria Gómez Concheiro, además de un sinnúmero de cortometrajes. Becario del Programa Jóvenes Creadores del Fonca, en 2006 recibió el Premio Universidad Nacional para Jóvenes Académicos. Ha dirigido los cortometrajes David (2005), y Paloma (2008), así como Quebranto (2012), su ópera prima documental.

¿Cómo ocurrió el primer encuentro tuyo con Lilia Ortega, la mama de “Pinolito”, y con él?

Lilia participó en la filmación de El mago (México, 2004, de Jaime Aparicio), y me pidió que quería aparecer en los créditos como “Doña Pinoles” y que tenía un vínculo con “Pinolito”, un nombre que yo recordaba muy vagamente, pese a que soy un obseso de la historia del cine mexicano, pero es esa clase de nombre que quizás muy pocas personas recuerdan el día de hoy…

…¿así aparecía su crédito en Caridad (de Jorge Fons, un episodio de Fe, esperanza y Caridad, México, 1972) y las otras películas en las que participó como actor infantil?

Justamente en Caridad aparece sólo como Fernando García Ortega, pero después su nombre artístico sí fue Fernando García “Pinolito”. La verdad fue un impacto muy fuerte porque no esperaba encontrarme con una historia así, con que ese niño actor ahora era Coral Bonelli, una mujer de un metro con 75 centímetros,  rubia, con bolso, vestido, tacones, etcétera, y del contraste con su madre, que es una mujer muy bajita, pequeña, que tiene una apariencia de mujer muy mayor y muy frágil. De entrada, lo que me atraía mucho era el contraste, son dos personas absolutamente contrastantes en el aspecto físico y eso me provocó mucho interés.

Mientras que la infancia de muchos fue grabada por nuestros padres, abuelos o familiares en una cámara de video o en super8, en formatos de aficionado o caseros, la infancia de Fernando se encuentra filmada en 35mm por directores de la talla de Jorge Fons, Sergio Olhóvich, Alberto Bojorquez , Rubén Galindo y una serie de directores de los años setenta y eso me parece interesante, hay un juego de ficciones dentro del cine que los personajes tienen.

También hay cambios en su vida: de ser primero un fonomímico que imitaba a Raphael a convertirse en un niño actor que interpreta personajes, y después a asumirse como Coral Bonelli, con una nueva identidad genérica, y a imitar, otra vez, pero ahora a gente como Lucha Villa o Celia Cruz, estamos ante una construcción de ficciones constantes. Y mi formación teatral, mi pasión por los actores y mi amor por el cine mexicano, hicieron que el tema me resultara enormemente apasionante; más, por supuesto, con el asunto de la diversidad sexual, el rompimiento con el pasado a los treinta y tantos años, asumir una nueva identidad y vivir como mujer me parece de una enorme valentía, que es quizá lo que me parece más conmovedor del caso. A eso se le añade una relación muy potente entre madre e hijo, hija en este caso, personalmente me atraía muchísimo contar. Ellas reunían, de alguna manera, todos los elementos que más me apasionan: el cine mexicano, la relación madre-hijo, la diversidad sexual y además eran actores-actrices, lo que resultó un poco un coctel Molotov de las cosas que me apasionan y que estaban reunidas en dos personas.

Eso lo fui descubriendo un poco en el camino, la primera impresión realmente fue de fascinación y pasaron muchos años, porque mis procesos no son inmediatos sino que requieren una decantación y una reflexión que puede llevar años, hasta que un día me decidí, les hice una llamada, un domingo a las nueve o diez de la noche, para preguntarles: “¿Puedo ir a su casa a verlas?”. Sentía que necesitaba dar un paso hacia adelante, comenzar a recabar sus testimonios y ver que iba a ser eso. No sabía muy bien si iba a ser un cortometraje o un largometraje, lo único que quería es que sus testimonios no se perdieran para la historia, que estas micro-historias contadas por personajes casi anónimos dentro de la historia del cine –el personaje de Fernando en Caridad  es el penúltimo crédito dentro del roller– no se perdieran. Y esto es otra cosa que me obsesiona muchísimo: la memoria. Cómo podemos olvidar el pasado y no tener memoria con respecto a las películas, los hechos fílmicos o la gente que participó en ellas. Entonces, un día no pude mas, las busque y empezamos a hacer el documental.

Su vida, de alguna manera, podría haber sido escrita por Corin Tellado o Yolanda Vargas Dulché, o por el guionista de una telenovela. ¿Sientes que su vida es como un melodrama?

Sí, por supuesto, y eso me parece fantástico, es una vida muy popular que responde mucho a lo que pensamos que hay en las clases populares: llena de desgracias, de pequeños triunfos, de éxitos. Pero, sin duda, muy marcada por circunstancias contrarias a los deseos de ellas y claro que podría leerse como un melodrama. No me asusta para nada el género…

…Luchino Visconti hacía melodramas…

…Visconti hacía grandes melodramas, y es que hay de melodramas a melodramas. El cine mexicano tiene grandes melodramas. La Época de Oro del Cine Mexicano está construida de grandes melodramas y, en general, es un género con el que los mexicanos nos conectamos de manera muy fácil, estamos entregados al melodrama y construimos nuestros referentes emocionales, nuestra cultura sentimental, a partir de los melodramas, por la telenovela, el cine o la música.

Abordar el género no me asusta para nada pero sí, tienes razón, son personajes melodramáticos y también un poco fársicos, hay un poco de esperpento en eso y lo digo sin afán escarnecedor: hay, sin duda. mucho esperpento. De hecho alguien me preguntaba que por qué no hacía una ficción en lugar de un documental, son personajes increíbles, construye una ficción. Claro, mucha gente ve al documental como un género menor, consideran que no son películas, cosa con la que estoy en contra, pero mucha gente lo sigue viendo así. Yo creo que nadie me creería esa ficción, esa vida, que viven en un lugar así de increíble. Su casa es un templo a su propia carrera, a su paso por el espectáculo y nadie creería que alguien pude vivir de esa manera; además, que viven en Garibaldi, que vivieron el temblor y que además el papá de Coral era un mariachi, en fin, una serie de circunstancias vitales que suenan tan excesivas que rebasan un poco el ámbito melodramático para rozar incluso la farsa en algunos momentos debido a lo excesivo que son ellas mismas.

Sin duda, la historia tenía esa vocación melodramática y todo el documental está construido sobre eso: tiene canciones, momentos de risa, de llanto, como lo que entenderíamos que debe ser una película mexicana.

Que podría llamarse Cuando las hijas se van…

…no se van, más bien se quedan.

Los dos personajes son fascinantes y su relación es fuera de serie, pero Coral puede ser un personaje grotesco y hasta patético, hay una parte en que la madre afirma que mientras fue hombre le fue muy bien, pero desde que se volvió mujer no la volvió a hacer y cayó en la prostitución. ¿Cómo evitaste caer en excesos melodramático-arrabaleros?

Tienes toda la razón, era muy fácil dejarse llevar por el melodrama mas ramplón y ser conmiserativos y tener compasión por ellas, y eso es precisamente lo que traté de evitar. La verdad es que el espacio donde ellas viven, que es una vecindad muy herrumbrosa sobre Eje Central Lázaro Cárdenas, en el corazón de Garibaldi, en la Ciudad de México, que no era muy distinta al lugar donde vivían mis abuelos, donde pasé todas las vacaciones de mi infancia, ni tampoco al lugar donde vivían mis padres, una vecindad en el centro, en la calle de Donceles. Me sentía muy conectado con ese mundo y sentía que las entendía, que de alguna manera no podía verlas desde arriba y decir “pobrecitas”, “pobres personajes, que mal les ha ido. Hay que redimirlas”, sino verlas realmente de frente a los ojos y entender que las motivaciones profundas de la necesidad de un cambio vital  y lo que se sacrificaba con ese cambio de identidad genérica no era muy distinto a lo que nosotros hacemos, a lo mejor mucho más extremo a lo que cualquiera hace. Nunca las vi como gente que fuera menor que yo y no sé si sea un acierto, pero sí creo que es algo que la gente nota en el documental. A mi me asustaban mucho las reacciones de la gente que justamente pudiera sentir compasión y decir: “bueno que vida tan precaria, pobrecitas” y nadie me lo ha dicho hasta este momento, al contrario.

Creo que lo que ellas ofrecen en Quebranto es, incluso, una lección de esperanza, como decir: “Hemos vivido todo esto, hay muchas cosas que no son agradables, pero seguimos viviendo y es un día a día esperanzador, pues esperan que llegue la película de sus sueños, que ocurra algo que mejore sus vidas, continúan trabajando incansablemente, en fin, no son personajes que se hayan detenido y hayan dicho: “que terrible vida he tenido, ahora compadézcanse de mi”. Para nada, ellas siguen viviendo y seguirán luchando el resto de sus vidas porque así ha sido siempre, una lucha constante contra la adversidad, pero en la que han sabido vencer una y otra vez ,y siguen juntas. Creo que lo único que probablemente podría quebrantarlas es la ausencia de una de las dos y por eso existe esta relación entre ambas, que es muy compleja, como la que cualquiera tiene con su madre, que entraña conflictos muy severos y añejos, probablemente entraña también un amor profundísimo, que no se puede romper. Han vivido juntas cincuenta años y seguirán así hasta la muerte de alguna de las dos, que ojalá no ocurra pronto, pero será lo único que, probablemente, logre derrumbar a estos personajes y romper su vínculo de alguna manera.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 29 de la revista cine TOMAde mayo-junio de 2013. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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Convocatorias abiertas del tercer Riviera Maya Film Festival

diciembre 13, 2013

http://rmff.mx/convocatorias-2014/

La tercera edición del Riviera Maya Film Festival (RMFF) será celebrada entre el 9 y el 15 de marzo de 2015 en diversas sedes de la Riviera Maya (Playa del Carmen y Tulum), Cancún y Puerto Morelos, por lo que ha lanzado su convocatoria para inscribir películas en las secciones Plataforma Mexicana –que otorga el premio Kukulkán para Distribución de Cine Mexicano a dos largometrajes–, para el RivieraLAB tanto en el Work in Progress como el Foro de Coproducción –cada uno premiará dos largometrajes internacionales o locales con 200 mil pesos.

El cierre de las convocatorias es el 20 de diciembre de 2013.

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Primer Concurso de Crítica Cinematográfica de la 55 Muestra

diciembre 12, 2013

ConcursoCritica1200La Cineteca Nacional junto con la revista electrónica Corre Cámara. El portal del cine mexicano y más (correcamara.com.mx) y el programa televisivo ContraCampo de ForoTV (canal 4 de Televisa), lanzaron la convocatoria del primer Concurso de Crítica Cinematográfica “Critica la 55 Muestra”, para autores de entre 22 y 30 años que envíen trabajos inéditos de entre 5 y 7 mil caracteres sobre alguno de los 22 títulos que conforman la programación de la 55 Muestra Internacional de Cine. Los autores de los diez mejores textos participarán en un seminario de una semana –del 3 al 7 de marzo de 2014– con críticos, investigadores y especialistas, en el que se determinará al ganador, que tendrá derecho a participar en el Jurado de jóvenes críticos de la Semana de la Crítica del 67 Festival Internacional de Cine de Cannes, en Francia. Otros cinco seleccionados integrarán el primer Jurado Joven del festival Distrital. Cine y otros mundos. Además, sus textos serán publicados en la revista Icónica, de la Cineteca Nacional.

El cierre de la convocatoria es el viernes 31 de enero de 2014.

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Diana Garay relata el encierro de “Mi amiga Bety”

diciembre 11, 2013

Esta inercia tan obscura e inconsciente me salvó

Por Sergio Raúl López

Del grueso de la producción documental mexicana abundan particularmente los filmes que se adentran en el complejo mundo de la vida en las prisiones y los dilemas en torno a la injusta impartición de la ley. Pero en el caso de Mi amiga Bety, en lugar de predicar la inocencia de los detenidos, denunciar los maltratos que reciben o incluso enaltecer las prácticas criminales, se relata la imposibilidad de realizar juicios morales absolutos y la frágil línea entre la libertad y el encierro, en la infortunada historia de una compañera de secundaria en desgracia.

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Pareciera que el documental mexicano filmado en una cárcel y mostrando la precariedad e inhumanidad del encierro, así sea en criminales confesos, prácticamente se ha convertido en un género en sí mismo, que podríamos llamar carcelario. Y para probarlo ahí están los múltiples éxitos tanto en festivales internacionales como en la taquilla de filmes tan diversos como el fundacional Lecumberri (México, 1977), de Arturo Ripstein; y más recientemente la cauda de denuncias que significan Relatos desde el encierro (México, 2004), de Guadalupe Miranda; Mi vida dentro (México, 2007), de Lucía Gajá; Ladrones viejos (México, 2007), de Everardo González; Presunto culpable (México, 2008), de Roberto Hernández y Geoffrey Smith; Interno (México, 2010), de Andrea Borbolla; Bajo tortura (México, 2013), de Cristina Juárez, entre muchos otros.

Lo cierto es que un trabajo como Mi amiga Bety (México, 2012), de Diana Garay se desmarca de esta tendencia al incorporarse a una nebulosa tragedia irresuelta pues, si bien, buena parte de su contenido se filmó en torno al reclusorio femenil en el que la protagonista purga una condena de treinta años por el asesinato de su propia madre, ofrece además un acercamiento despojado de toda certeza o redención. Es el espectador quien debe armarse su propio juicio en torno a este caso, sin que el relato tome alguna tendencia respecto a la culpabilidad o inocencia de esta joven adoptada y despojada, al mismo tiempo, de los lazos y la herencia familiar.

La amistad durante la escuela secundaria con la convicta llevó a la cineasta a explorar los frágiles equilibrios que pueden llevar a cualquier persona tras las rejas o mantenerlo en libertad. Pero el dilema ético que representaba filmar un caso tan cercano y familiar, también le forzó a convertirse en coprotagonista, en la amiga sorprendida que decide reconstruir el caso y explicar –más bien explicarse− cómo es que alguien tan cercano vive circunstancias tan trágicas.

Egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) –institución que produjo este largometraje como trabajo de tesis−, en la especialidad de fotografía de cine, Diana Garay dedicó los cuatro años que duraron sus estudios a ir construyendo esta película para la que reunió fragmentos dispersos, entre los legajos del juicio, los testimonios de los compañeros de escuela, viejas filmaciones familiares y, sobre todo, largos interlocutorios con su amiga. El documental que cuenta con fotografía de Jimena Montemayor y Mariana Ochoa, edición de Javier Campos, música de Carlo Ayhllón y producción de Alejandro Durán, fue reconocido como Mejor Documental Estudiantil del Premio José Rovirosa a finales de septiembre de 2012, y en noviembre ganó el premio al Mejor Largometraje Mexicano del séptimo Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsDF).

¿Qué tanto influyó el método de enseñanza del propio CCC, que pide a sus estudiantes relatar, en sus primeros ejercicios, historias de su entorno cercano? ¿O es que esta historia ya resultaba muy cinematográfica como para considerar filmarla?

Pertenezco a la generación del ccc en la que los documentales dejaron de hacerse por inercia, con incertidumbre, en los que se iba aprendiendo en el camino, y empezamos a tener maestros que filmaban y tenían una carrera, que eran una generación de recambio en el documental, como Everardo González, Martha Orozco, Paulina del Paso, Guadalupe Miranda, y tenías por lo menos la posibilidad de hablarle a quien sea y pedirle una asesoría. Pero en realidad fue una historia que a mí se me quedó marcada desde que entré a la escuela, en el 2004, que fue cuando ella entró en la cárcel y la duda siempre me quedó rondando: ¿qué le pasó?

Cuando comencé a hacer el documental me acababan de romper el corazón en mil pedazos y todos me cuestionaban que cómo se me ocurría, con un estado de ánimo tan bajo, abordar un documental tan denso. Esta inercia tan obscura e inconsciente, al final, creo que fue lo que a mí me salvó. Pero no fue una historia que hubiera decidido contar porque fuera mía y resultara perfecta para filmarse, ni por la intimidad y la cercanía. En realidad fue un asunto que me rondó la cabeza por años, desde 2004 hasta el 2008.

Me gradué con la especialidad de fotografía, trabajo de eso, pero yo afirmaba que si un día volvía a filmar no quería hacer una película bonita en el que lo visual tuviera mayor peso, sino algo que realmente me conmoviera y que tuviera un significado mucho más allá para mí, algo que me cambiara la vida. Y si vuelvo a dirigir otro filme quiero justamente eso, que me cambie la vida.

Me parece que separaste tu profesión de fotógrafa de tu personalidad como directora y documentalista. El retrato del caso no responde al preciosismo fotográfico sino a algo más funcional cinematográficamente.

En principio decidí no hacer la fotografía porque no creo que pueda preguntarle a alguien cómo mataron a su madre con cámara en mano. No creo ser capaz de hacerlo. Además, en principio, no tengo formación de directora, en teoría, entonces significó ir aprendiendo sobre la marcha, ir haciendo escaletas y filmando muchas cosas que quedaron fuera, desde el principio. En mucho me ayudó que mis asesoras fueran Lucía Gajá y Lupita Miranda, quien tiene mucho rigor, me encerraba en su oficina durante horas para interrogarme, obligarme a hacer la escaleta o hacerme pensar las opciones por si Bety se negaba a ser entrevistada. E igual de riguroso fue Luis Lupone, otro de mis asesores. Es por eso que tenía un estrés emocional, para empezar, por encontrarla, que aceptara participar, en fin, todo un proceso ético y moral que viví durante cuatro años en el que me cuestionaba si la estaba usando o hasta qué punto podía llegar con la historia. Yo no podría quedar en paz conmigo misma afirmando que era inocente y tampoco diciendo que era culpable. Por eso la idea de si es culpable o no, el juicio final, está totalmente en el espectador.

¿Cómo intentaste separar tu documental del resto de filmes que denuncian los asuntos carcelarios casi con la intención de absolver o de imprimir un tono moral a estas historias?

Cuando empecé a hacer este documental parecía que empezaba una moda de películas de cárcel y justo mis dos asesoras habían tocado ese tema, y las tenía a la mano, además me tocó hacer la cámara en un juicio de Presunto culpable. Entonces eran tres direcciones muy difíciles, primero una película coral, como es Lupita Miranda con Relatos desde el encierro, luego otra muy íntima de un personaje que nos dicen que es inocente, en la película de Lucía Gajá con Mi vida dentro, y Presunto culpable que era una película que siento que manipula el tiempo y se resuelve muy rápido, además de ser muy triunfalista. Yo sentía que mi personaje era tan complejo que nunca iba a saber si era inocente o culpable porque la única persona que estuvo ahí y que lo sabía era la propia Bety. Una vez que ya encontré a Bety y luego de mis conflictos morales, Lucía me planteaba que la diferencia es que mi personaje no sabe si es inocente o es culpable y eso me parecía muy interesante, el problema era cómo lo tratábamos, cómo se dice, cómo se cuenta. Y Lupita me decía que era imposible no tener una tendencia y, al final, me da gusto que no la haya y eso me parece que fue resultado de años de trabajo, que fue muy difícil. Además me previno que era un tema muy difícil porque, además de ser edípico es tabú, en este país nadie se mete ni con la madre, ni con la virgen de Guadalupe ni con el futbol. Sobre todo una mujer que mate a su madre es todavía más fuerte. Yo no quería hablar solamente del crimen, ni del morbo, de las fotos y de este proceso jurídico. A la segunda vez que fui a ver a Bety ya no podía, se me salía el corazón, porque tuve que advertirle que no iba a ser una película que tratara exclusivamente sobre su inocencia, tenía que ser muy clara. Por eso tuve que tomar la decisión, terrible, de salir en la película, soy muy tímida y estoy acostumbrada a estar atrás de la cámara y estar del otro lado me ponía muy mal. Pero la decisión final es que era lo más justo, si ella se estaba exponiendo y me estaba dando parte de su vida con los testimonios, creo que también era justo que yo me expusiera ante la cámara.

Pero además de ustedes dos, aparecen varios compañeros más que fueron juntos a la escuela, dando rostro y testimonio a ese pasado mutuo.

Tengo la teoría de que todos, en cualquier clase social, vamos a la escuela pero sólo conocemos a los cuates. Puedes estar seis años sentado junto a alguien y sólo te queda la idea caricaturizada de él: es el que se saca los mocos o el que usa lentes o el que camina ratito. La función de los compañeros era muy simple, hacer la imagen de cómo la veían a ella, relatar su caricatura y mostrar cómo eso la determinó como persona en el resto de su vida. Y funcionó, creo.

Es, en efecto, una película muy tensa, oscura, nebulosa.

Primero estudié historia y mis padres son abogados, pero jamás pensé que terminaría haciendo una película de leyes, pero creo que inconscientemente acabé metida ahí, y aunque nunca me dediqué a eso tengo un poco de formación académica, de cómo formular un marco teórico, de hacer investigación documental y tener una perspectiva filosófica, que está implícita. Me parece curioso que con mi formación de historiadora al final haya llegado a una especie de objetividad.

Este artículo forma parte de los contenidos del número 31 de la revista cine TOMAde septiembre-octubre de 2013. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

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