Francisco Franco y las complejidades de dar “Tercera llamada”

Es una reunión casi familiar

Por Salvador Perches Galván

El intento por montar un clásico del existencialismo, conduce a una directora neurótica y depresiva a enfrentar no sólo una crisis personal, sino una serie de dificultades con buena parte del equipo que trabaja en la obra, que harán que el anhelado estreno parezca cada vez más lejano, en el segundo largometraje del director teatral y fílmico Francisco Franco.

3a Llamada

A falta solamente de un mes y medio para el estreno de Calígula, de Albert Camus, pareciera que el atrevimiento de montar una de las obras cumbres del existencialismo francés no será tan sencillo para la neurótica directora del montaje, que entra en depresión al lidiar con el texto. Durante el accidentado proceso de creación y de montaje, se halla en permanente conflicto: la diva se ha ofendido, el actor veterano ya no puede recordar sus diálogos debido a la vejez, el alcoholismo de la productora ya es un gran problema, la protagonista entró en pánico y, unos emos buscan golpear a los técnicos, entre quienes alguien se han robado la escenografía. Ante tan accidentado panorama, el telón no podrá levantarse sin que, antes, haya logrado resolver cada uno de estos obstáculos y, lograr, al fin, dar la tercera llamada, lo que parece imposible de lograr.

Con su segundo largometraje, Tercera llamada (México, 2012), el director mexicano Francisco Franco decidió adaptar una vieja obra de teatro que dirigió y escribió hace varios años, Calígula, probablemente, para demostrar que hacer teatro es un acto de fe, y mostrar las vicisitudes que ocurren tras bambalinas en toda producción teatral, que requiere que muchas voluntades confluyan y un equipo numeroso crea firmemente en muchos objetivos comunes.

El multiestelar reparto incluye las actuaciones de Irene Azuela, Anabel Ferreira, Karina Gidi, Rebecca Jones, Silvia Pinal, Jorge Poza, Cecilia Suárez, Lalo España, Víctor García, Mariana Treviño, Fernando Luján, Ricardo Blume, Alfonso Dosal, Martín Altomaro, Moisés Arizmendi, Jorge Adrián Espíndola, Krystian Ferrer y Mauricio García Lozano, y resultó tan espectacular, que en el xxviii Festival Internacional de Cine en Guadalajara, todo el elenco femenino ganó el premio a Mejor Actriz, además que la cinta logró el Premio del Público.

Además de director, Franco es guionista y productor. Egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (cuec) de la unam, su trabajo abarca el teatro, el cine y la televisión. Su ópera prima, Quemar las naves (México, 2003), su opera prima, ganó el Ariel a Mejor Actriz (Irene Azuela) y a Mejor Música Original (Alejandro Giacomán y Joselo Rangel), además del galardón “Descubrimiento”, en Toulouse; y Mejor Largometraje de Ficción y Mejor Director en Long Island, Nueva York.

¿Qué te dice esta voz de tercera llamada, que te significan estas dos palabras?

Puro teatro. Tercera llamada es: no hay vuelta atrás. Es: se abre el telón y comienza la función pase lo que suceda y es un poco de lo que habla esta película, que a pesar de todas las vicisitudes, el teatro sucede y el evento ocurre.

¿Qué tanto está retratado este microcosmos artístico que es el teatro en tu película?

Esa es nuestra pretensión, hacer un retrato fidedigno de este mundo del teatro, no solamente desde el punto de vista que normalmente solemos ver ,que es el de los actores y el director, sino desde el punto de vista de todos los que hacen el teatro, de todos los que forman parte de este organismo. Dentro de la película son tan importantes los actores como la vestuarista, la productora, el escenógrafo, los técnicos del teatro juegan un papel muy importante, inclusive las acomodadoras y hasta los invitados al estreno, o sea todo el mundo forma parte de esta historia de igual manera y está contada desde todos estos puntos de vista, es una película de ensamble en la que contamos este evento, este conflicto desde los ojos de todos los participantes.

Incluso la propia delegada de la Asociación Nacional de Actores (anda), que interpreta su secretaria general, Silvia Pinal.

Qué bueno que mencionas a doña Silva, sin duda, una de las figuras más emblemáticas del espectáculo en México.

 Pero entre Silvia Pinal y Kristian Ferrer, el actor más joven del elenco, en medio está todo mundo. ¿Cómo hiciste para conformar este elenco, en el que hasta los extras son figuras? Las acomodadoras que mencionas son, nada mas y nada menos que Ana Ofelia Murguía y Paloma Woolrich.

Pues para mí es una reunión casi familiar, una gran reunión familiar. La mayoría de ellos son actores y actrices con quienes ya he trabajado, con quienes he tenido alguna relación en teatro, televisión o cine, que ha sido enriquecedora para ambos, que nos ha gustado, que nos ha proporcionado conocimiento y nos ha permitido hacer algo que nos ha complacido. Entonces ha sido un poco juntar a toda esta gente con la que he tenido una relación profesional fuerte para trabajar juntos en este homenaje al teatro.  ¿Cómo se consiguió juntar este elenco? Pues yo creo que a partir de un guión, que habla de nosotros, de lo que hacemos, además en un tono de comedia que no es muy fácil y creo a partir de ahí todo mundo fue sumándose a la historia y han sido muy generosos, estamos muy agradecidos con el elenco porque no solamente han dado su tiempo para estar en la filmación, sino que previo a la filmación estuvimos un mes trabajando ensayos individuales y otro mes trabajando ensayos colectivos, dos meses de ensayos, todo un lujo para ser una película, digamos pequeña, y eso nos ha permitido crear un lenguaje común, establecer un tono, que ya tácitamente nos entendemos con muy pocas cosas en el set. Siempre el cine se hace con poco dinero o con menos dinero del que se necesita, entonces tienes que optimizar los tiempos de filmación, por eso es importante una buena preparación.

Si bien es un elenco muy atractivo, repleto de figuras de todas las edades, medios, formaciones, ¿ no complico la filmación al correr el peligro de sufrir una guerra de egos?

No, en este caso no sucedió. Ninguno de ellos está en esta película porque tenga un nombre, esa no es la razón por la que fueron llamados a la película ni ellos están vienen por eso. Están viniendo a hacer personajes y están llamados porque son el actor idóneo para hacerlo, yo no quisiera llamarles figuras o estrellas, son simplemente buenos actores. Es un elenco de buenos actores y yo no creo que se deba hacer esta distinción entre actores de televisión, actores de teatro y actores de cine. Para mí hay buenos y malos actores, y los que están acá, afortunadamente, son todos actores de una gran solidez y muy buenos, y el trabajo que hicieron en los ensayos creando sus personajes y creando sus relaciones se vio en la filmación, en la manera como hicieron su trabajo.

¿Por qué la obra que se monta en la película es Calígula, tiene algo que ver con tu película dicho emperador y su convulsa historia?

No va por ahí. Elegimos Calígula como la obra de teatro a representar dentro de la película por una razón muy simple: nosotros estamos retratando el proceso creativo y un proceso creativo siempre busca llegar a algo grande, a tocar lo inefable, a conseguir algo más grande que nosotros mismos, eso es lo que siempre está tratando de hacer un artista y Calígula hace eso, Calígula no está contento con el mundo tal como es, está inconforme con la condición humana y lo que él está buscando es algo imposible, algo que no se puede conseguir. Está buscando la luna. En ese sentido la obra funciona como una metáfora del trabajo creativo, es lo que está buscando la directora, el equipo creativo, los actores y todos los que están haciendo esta obra de teatro, también es eso, tocar lo que no se puede tocar, llegar a donde nunca hemos podido llegar y de eso habla la película, de ese proceso, justamente por eso se escogió el personaje de Calígula, como lo retrata Albert Camus, para la película.

 ¿Y qué tanto hay de Camus en Tercera llamada?

Camus es gigantesco y su texto es maravilloso, la obra es tocada en la medida en que afecta la trama central de la película, no está tan centrada en la obra de Camus sino en lo que está sucediendo alrededor del montaje, que es un poco accidentado porque a la mitad del proceso, cuando ya falta poco para estrenar, la directora tiene una iluminación, decide que todo lo que ha hecho no sirve para nada y que hay que comenzar de cero un nuevo montaje, lo que provoca una bola de nieve que se convierte en una avalancha y termina casi aplastándola, esa es la historia que estamos contando. Y lo que queremos contar con esta historia, finalmente, es la importancia que tiene el trabajo que hacemos, el que hace cada quien. La directora de la obra todo el tiempo está preguntándose qué sentido tiene hacer teatro en estos momentos, en este país, donde vivimos una realidad tan convulsa y donde todo lo que sucede a nuestro alrededor es tan desesperanzador. ¿Qué sentido tiene estar haciendo teatro, a quién le importa que se haga el teatro? Y en el proceso ella descubre que finalmente no es el sentido lo que hay que buscar, sino que hacerlo es, en sí, lo que le da sentido a las cosas. Y la película quiere decirnos un poco eso, que cada quien, desde su trinchera, desde lo que hagamos, si trabajas en tesorería o en un despacho de arquitectos o en un rancho o desde donde tú estés, tienes que actuar, tienes que hacer lo mejor que puedas hacer dentro de lo que te toca, dentro de lo que está cerca de ti, para mejorar el mundo en el que estás. No podemos quedarnos impasibles o impávidos ante lo que está sucediendo a nuestro alrededor, la indolencia es el peor pecado en el que podemos caer como mexicanos en este momento en el que se requiere de participación y eso dice la película: no te quedes a un lado, súbete. La vida se trata de eso, de actuar, no veas pasar las cosas, haz que sucedan, el sentido de las cosas se las das tú.

El origen de este argumento es teatral…

…claro, es una obra de teatro que escribí junto con un escritor colombiano muy talentoso, Ignacio Guzmán, hace mas de veinte años. La obra se llamaba Calígula probablemente y estuvo como un año y medio en cartelera en el teatro Wilberto Cantón, fue la primera obra que escribí y dirigí, y desde entonces siempre tuve la idea de regresar a ese texto, al que le tengo mucho cariño, y después, ya con el paso del tiempo y tanto teatro a las espaldas, mi visión del teatro y de sus hacedores ha cambiado un poco, entonces sentí que valía la pena regresar a ese texto. Ahora, de ese texto original, de ese texto teatral, queda ya muy poco en esta adaptación cinematográfica, ha cambiado muchísimo, la adaptación ha ido por otros derroteros, pero el espíritu sigue siendo el mismo. Me da, además, un gran placer adaptar esa obra para cine y hacerlo con María René Prudencio.

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Este artículo forma parte de los contenidos del número 30 de la revista cine TOMAde septiembre-octubre de 2013. Consulta AQUÍ dónde conseguirla.

 

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