Segundo Encuentro Iberoamericano de Escritores Cinematográficos

El reconocimiento del guionista

Por Denis Languerand

En la industria cinematográfica mundial, y especialmente luego de la teoría del autor legada por la Nueva Ola Francesa, poco se ha cuestionado el papel del director de cine como el responsable total de la creación cinematográfica, ignorando la importancia de otros especialistas, especialmente del escritor, a fin de cuentas, creador de la historia. A esas y otras cuestiones se enfocará el segundo Encuentro Iberoamericano de Escritores Cinematográficos que la asociación El Garfio organizará en julio en el ccu Tlatelolco.

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Desde hace décadas, se acostumbra poner el crédito “Una película de…” en los créditos iniciales de cada película y las más de las veces le corresponde al director, aunque hay escasas excepciones. Un caso emblemático es la mancuerna que hicieron el director de arte Jean-Pierre Jeunet y el director Marc Caro, pues compartieron el crédito principal, por la importancia del trabajo de la dirección de arte, en sus dos películas emblemáticas: Delicatessen (Francia, 1991) y La ciudad de los niños perdidos (La cité des enfants perdus, Francia-España, 1994). Uno pensaría que ellos son los autores de este par obras maestras, pero yo quiero rescatar a un tercero: Gilles Adrien, quien comparte con ellos, en ambas películas, los créditos de guionista. ¿Qué tanto del peculiar universo de ambas obras proviene, en realidad, de la mente de Adrien? Es un asunto que habría que investigar más a fondo, pero que hace surgir una: ¿por qué el realizador está dispuesto a compartir el crédito con el director de arte y no con el guionista? Esta condición tiene que ver, en buena medida, con lo que yo llamaría “el error de la Nueva Ola Francesa”.

¿Un solo autor?

Lo primero que viene a la mente cuando se menciona a la Nueva Ola Francesa (Nouvelle Vague en francés) es el término cine de autor. François Truffaut, Jean-Luc Godard, Claude Chabrol y demás críticos vueltos realizadores, acuñaron dicho término, tras encontrar una “voluntad de autor” en la obra fílmica de directores como Alfred Hitchcock o John Ford. Y, desde entonces, poco o nada se ha cuestionado este planteamiento y el director ha pasado a ser reconocido y aclamado como el autor de una película. Lo que pocos saben es que cada uno de ellos ha trabajado en algún momento de su obra con otro guionista. En Jules et Jim (Francia, 1962), Truffaut trabajó con Jean Gruault para adaptar la novela homónima de Henri-Pierre Roché. Por su parte, Jean- Luc Godard, quien en algún punto de su carrera se jactó de tirar el guión a la basura antes de filmar, no tiene los créditos de guionista de Salve quien pueda, la vida (Sauve qui peut (la vie), Francia-Austria-Alemania Occidental-Suiza, 1980), que corresponden a Jean-Claude Carrière y Anne-Marie Miéville; mientras que en El desprecio (Le mépris, Francia, 1963), la obra de Godard que es mi preferida, el protagonista masculino es un guionista y la obra es una adaptación de una novela de Alberto Moravia (Il Disprezzo). También Chabrol ha trabajado con varios guionistas y ha adaptado obras ajenas.

Como ellos eran ya las estrellas, no ahondaron –obviamente por conveniencia– en la reflexión acerca de la autoridad de la obra cinematográfica. También porque el contexto cultural cambió. Hay que recalcar que la Nueva Ola surge al mismo tiempo que el Nouveau Roman (puede traducirse como nueva novela), una corriente literaria que aborda la desaparición del sujeto y que tiende a la desaparición del mismo autor. La Nueva Ola, con una muestra de animadversión, va a contracorriente y afirma la voluntad de autor en los directores; afirma su propia voluntad autoral.

El caso emblemático que este grupo rescató en las páginas del Cahiers du Cinéma fue el inglés Hitchcock, un director que siempre trabajó con guionistas. No niego su genialidad como realizador, su talento nato para contar historias en imágenes o para dirigir actores, pero sí cuestiono que sea el único autor de sus películas. La que quizá sea su obra cumbre, Psicosis (Psycho, Estados Unidos, 1960), fue escrita por Joseph Stefano, quien adaptó, aparentemente con bastante fidelidad, la novela homónima de Robert Bloch, quien a su vez se inspiró en la vida del Carnicero de Plainfield, Ed Gein. ¿De verdad Hitchcock es el único e incuestionable autor de Psicosis?

El caso mexicano

En México, sobre todo en el nuevo siglo, abundan los autores totales de sus obras, es decir, los directores que también son guionistas. Y eso ocurre, siento yo, para no cuestionar algo que la Nueva Ola les ha regalado en bandeja de plata: el estatus de autor. Si bien en el mundo hay directores guionistas admirables, los cineastas geniales siguen siendo una minoría que domina a la perfección al menos dos aspectos del cine: la dirección y la dramaturgia cinematográfica, el guión. Pero no es el caso de mucha otra gente, pues encontramos obras visualmente muy bien realizadas, con una buena apuesta y buenas actuaciones, pero con una historia que cojea.

Y es que el guión es la base de una película, en los guiones está la historia, los personajes, las imágenes. Yo he escrito y co-escrito siete largometrajes, los he tallereado con los maestros del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana (stpc de la rm); con los asociados de El Garfio A.C., y después de miles de páginas escritas apenas siento que estoy llegando a la madurez y al dominio de la escritura cinematográfica. ¿Cuántos de esos directores-guionistas pueden decir lo mismo en cuanto al guión? No es gratuito que a la obra cinematográfica suela reconocérsele como una obra de creación colectiva, porque cada quien necesita especializarse en una rama y la suma de todos esos esfuerzos, conocimientos y aptitudes resulta en una película.

En la lucha por el reconocimiento del guionista como autor o al menos como coautor de las películas, hay al menos tres casos en México, que resultan muy relevantes, de guionistas talentosos y reconocidos a nivel nacional e internacional, que han probado la alternativa de dejar la banca de guionista para pasar al lado de los directores-guionistas, para lograr, finalmente, ser reconocidos como los autores de sus películas. Ellos son Guillermo Arriaga (Fuego, originalmente The Burning Plain, 2008), Paula Markovitch (El Premio, México-Argentina, 2011) y Enrique Rentería (Al acecho del leopardo, México, 2011). Esta opción ya es una realidad y casi es un movimiento, pero no es la única alternativa. Yo sigo creyendo en la creación colectiva, aunque estoy convencido de que el culto al director es totalmente injustificado, al igual que su acaparamiento de la autoría absoluta sobre las películas que dirigen.

Un espacio para el diálogo

Durante la celebración del segundo Encuentro Iberoamericano de Escritores Cinematográficos, se realizará una conferencia que trata, precisamente, sobre la escritura cinematográfica como parte del proceso de realización en la industria fílmica, en la que se podrá profundizar sobre este planteamiento. El Garfio A.C. invita a todos los guionistas, directores guionistas, así como a estudiantes y a la comunidad cinematográfica en general a participar en esta mesa y en todo este II Encuentro, que este año tiene como eje temático principal: Literatura, Dramaturgia y Escritura Cinematográfica en Iberoamérica. Se ha confirmado la asistencia de guionistas de la talla de Paula Markovitch, Beatriz Novaro, Enrique Rentería, José Buil, Senel Paz (Cuba), Silvio Caiozzi (Chile), Everardo González, Ana Cruz, Laura Santullo (Uruguay), Carlos Henao (Colombia), Luis Estrada y muchos más.

Habrá espacio para la discusión, reflexión e intercambio de experiencias, conferencias magistrales, mesas redondas, un concurso de pitching, cócteles y muchas actividades más. Los esperamos en las instalaciones del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (ccu Tlatelolco), del 25 al 28 de junio de este año. Para mayor información e inscripción al encuentro, pueden visitarse tanto la página oficial http://www.encuentroibescritores.com.mx o bien la página de la asociación www.elgarfio.org.mx así como en los espacios en las redes sociales de Escritores Cinematográficos El Garfio A.C., en twitter: @elgarfioac y en facebook: Escritores Cinematográficos El Garfio A.C.

Este artículo forma parte de los contenidos del número 28 de la revista cine TOMAde mayo-junio de 2013. Consulta AQUI dónde conseguirla.

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