Jorge Sánchez Sosa, nuevo Presidente de la AMACC

Lo veo como un proceso de revitalización

Por Sergio Raúl López

Hace unas pocas semanas, la Asamblea General de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas eligió a Jorge Sánchez Sosa como nuevo presidente para un periodo de dos años. El sólo hecho llama la atención, pues rompe, de manera definitiva, el veto que había en el organismo hacia productores y funcionarios públicos, además de que ratifica la intención de abrir la institución que entrega el premio Ariel a la sociedad mexicana.

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La existencia misma de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C. (AMACC) se encuentra plagada de vaivenes, de mutaciones y de modificaciones en su estructura y miembros e incluso en los distintos criterios con los que se designan a los ganadores anuales del premio Ariel, sin duda el más valioso reconocimiento con el que se reconoce al cine mexicano, por encima del que otorgan los festivales, las cámaras industriales, las asociaciones de críticos y las revistas del corazón y espectáculos, pues es otorgado por los propios creadores fílmicos, por el gremio de los profesionales que hacen las películas.

Es en ese contexto que resulta trascendente el nombramiento del productor y promotor cultural cinematográfico Jorge Sánchez Sosa como el nuevo presidente del Comité Coordinador de la AMACC, tras la votación realizada en Asamblea General el pasado martes 14 de agosto de 2012. De esta manera, relevará en el cargo al cineasta Carlos Carrera –quien presidía el organismo desde septiembre de 2010–, que había concluido ya el periodo lectivo para el que había sido elegido.

El asunto interesante en torno al arribo del ex director general del Festival Internacional de Cine de Guadalajara –cargo que ocupó durante cinco años, durante las ediciones de 2006 al 2010–, y que desde enero de 2011 es el director de la Casa del Cine MX, es que por primera vez que un productor cinematográfico arriba al cargo desde su la reestructuración que sufrió la AMACC en 1998, pues durante catorce años ni siquiera pudieron formar parte de los miembros del organismo y mucho menos votar. Actores, directores, diseñadores de arte, fotógrafos, músicos, sonidistas, editores, vestuaristas, eléctricos, asistentes de cámara, peinadores, guionistas, laboratoristas y hasta tramoyistas integraban la Academia Mexicana de Cine. Los productores, en resumen, habían quedado fuera, igual que los funcionarios.

Fue en agosto de 1998 cuando un grupo de 14 creadores cinematográficos sustituyeron a las personas morales que constituían la Asamblea General de la AMACC –que conformaban, por ejemplo, un representante del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, otro del Instituto Politécnico Nacional y uno más de la Cámara Nacional de la Industria del Cine, por citar algunos ejemplos–, cuya trayectoria y obra les avalara.

De este modo, los presidentes de la AMACC fueron, sucesivamente el realizador Jorge Fons, la actriz Diana Bracho, el recientemente fallecido actor Pedro Armendáriz Jr., y el citado Carrera, quien impulsó, finalmente, una apertura en la institución mediante la cual logró modificar sus estatutos e invitar a algunos productores como Mónica Lozano –de la Asociación Mexicana de Productores Independientes–, Jaime Romandía –de Mantarraya Films– y el propio Sánchez Sosa, además de Víctor Ugalde –como presidente de la Sociedad de Directores de Cine y Medios Audiovisuales– y de los directores de las instituciones que han ganado el Ariel de Oro: la Filmoteca de la unam, la Cineteca Nacional, los Estudios Churubusco Azteca, el Centro de Capacitación Cinematográfica y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos.

Nacido el31 de mayo de 1950 en Córdoba, Veracruz, Jorge Sánchez cursó estudios de Sociología en la unam y de Cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica (ccc), y ya para 1972 lo encontramos como coordinador del Cine Club Trashumantede la Universidad Veracruzana, en Jalapa, donde inició una trayectoria que le ha llevado a ser lo mismo cácaro que cónsul diplomático –en Río de Janeiro, Brasil–, pues ha desempeñado múltiples oficios y actividades en el séptimo arte. Además de productor de películas de afamados directores como Arturo Ripstein, Juan Carlos Tabío, Jorge Ali Triana, Guillermo del Toro, Alberto Cortés, María Novaro o Paul Leduc, fundó proyectos fundamentales para la cultura cinematográfica mexicana como Macondo, Zafra Video o el complejo de salas Cinemanía.

Si bien su cargo se hará oficial hasta la tercera semana de septiembre, cuando la votación sea validada ante notario, Jorge Sánchez Sosa accedió a perfilar brevemente algunos de sus proyectos y de sus opiniones en torno a la AMACC.

¿Qué opina tras atestiguar esta apertura en la AMACC hacia los productores, en la que por fin, luego de casi tres lustros, tienen voz y voto, y luego su elección como Presidente del Comité Coordinador del organismo?

La historia de la academia, que va a llegar ahora a los 55 años, ha sido muy accidentada, y yo creo que eso tiene que ver con esa exclusión que hubo en los últimos años relativa a los productores cinematográficos en su seno. Pero creo que se tomaron decisiones muy acertadas, tanto la Asamblea General, como su Presidente y su Comité Coordinador, que fue la de incluir a nuevos miembros, no sólo de la producción, sino también de instituciones muy prestigiadas de este país y que están relacionadas con el ámbito cinematográfico, tanto aquellas relacionadas con la formación hasta las abocadas a la preservación de la de la memoria audiovisual de este país, así como miembros de gremios relacionados con el cine, de los actores, las actrices, guionistas.

Yo lo veo como un proceso de revitalización de la Academia. Lo que Carlos Carrera hizo, junto con su Comité Coordinador, fue heroico –claro, es el director de El héroe (México, 1993), que ganó la Palma de Oro en Cannes, no esperábamos menos–, y esa revitalización tendrá que ver también con una actualización de la Academia frente a una realidad nueva, no muy clara, que consiste en este modelo económico en torno al cine que no se expresa, pero que puedes dilucidar a partir de analizar los datos de lo que está sucediendo. De esta manera concluyes que sin duda el ámbito de la producción ha crecido de una manera muy favorable, no es así en la distribución, la exhibición y la difusión.

Un problema persistente es que al Ariel se le denigra, se le considera un hermano menor y pobre del Oscar que otorga Hollywood y no como un premio importante en la región iberoamericana.

También creo que debemos tener una relación más activa con las academias iberoamericanas e incluso también con la Academia de Hollywood, por qué no; son modelos diferentes, pero tenemos que aprender también de esos procesos. Por otro lado la Academia no puede descuidar un objetivo fundamental, que es el de reconocer la calidad en el cine mexicano. Debemos convocar nuevamente a la comunidad cinematográfica a que valoremos juntos la importancia de un premio como es el Ariel. Ha habido situaciones problemáticas que se miran desde diferentes ángulos e intereses, relativos a esta premiación, que han sido muy significativas, a veces no tanto, pero sin duda debemos trabajar en darle la significación adecuada.

Incluso llegaba a tenerse la sensación de que la Academia se conformaba por una capilla muy cerrada de cineastas.

Primero vamos a proponer a la Asamblea General un Comité Coordinador que refleje esa pluralidad, que es la mayor virtud de la AMACC, para elaborar un plan de trabajo que someteremos a votación. También trataremos de regularizar esta relación que tenemos con las instituciones culturales y el Congreso de la Unión, para lograr la estabilidad económica que merece la Academia, de tal forma que se puedan implementar planes de trabajo relativos al proceso de selección y premiación al Ariel y por supuesto también para enviar el representante mexicano al Goya y al Oscar, además de que podamos profundizar en un trabajo de investigación, de formación y de difusión de aspectos relevantes del cine mexicano.

¿Cómo se imaginas la organización interna de la Academia bajo su presidencia?

Yo me imagino una Academia que tenga la agilidad y la claridad de propósito suficiente que nos permita asociarnos con terceros. No tenemos que crear un ogro inmenso al interior, pues hay instituciones, individuos, empresas que hacen un trabajo muy loable, muy respetable, en el ámbito del cine mexicano y no pretendemos duplicarlo, lo que además sería imposible, sino aliarnos para reforzar y trabajar juntos en esas actividades.

El Ariel, como premio principal en el cine mexicano, bien pudiera tener una mayor repercusión mercadotécnica. Este año las dos ganadoras principales, Días de gracia y Pastorela, reestrenaron en la cartelera comercial tras la entrega.

El principio del premio es el reconocimiento de la calidad cinematográfica y, a partir de esa base, creo que sin vergüenza alguna debemos procurar que tenga un impacto en el ámbito del público. Por gracia o por desgracia, esa relación con el público se establece a través de vías comerciales, que creo que pueden ser modificadas y, por otra parte, que las instituciones abocadas a difundir los bienes y los acervos culturales de este país, según lo dice la misma Constitución, cumplan de la manera más eficiente ese trabajo y creo que, a la vez, el Ariel puede dinamizar estas relaciones con el público al cual va dirigido nuestro cine.

Aunque ahora hay ciertos problemas, por ejemplo algunos productores, principalmente de animación, no inscriben sus filmes, y algunos miembros poco interesados en participar y menos en votar.

Otro objetivo es lograr que los procesos de participación ocurran de una manera más eficiente para todos y también lograr acercar a esos miembros de la comunidad cinematográfica, que por una u otra razón se han alejado de la misma. También poder reflejar esas intenciones, ese pensamiento, ese análisis que debemos hacer sobre nuestro trabajo en el ámbito cinematográfico y sobre la incidencia que tiene en el público, en el ciudadano, que es el que finalmente paga, por vía indirecta, sea a través de sus impuestos o pagando una entrada a un cine o suscribiéndose a un canal de televisión, y devolverle aquello que ellos han hecho posible, es decir, el cine nacional.

Este artículo forma parte de los contenidos del número 24 de la revista cine TOMAde julio-agosto de 2012. Consulta AQUI dónde conseguirla.

 
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Una respuesta to “Jorge Sánchez Sosa, nuevo Presidente de la AMACC”

  1. cineastas Says:

    CORRUPTO

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