Rafa Lara explora “El quinto Mandamiento”

Más que en una película, yo creo en la trayectoria

Por Sergio Raúl López

La dirección de películas de género ha sido el camino elegido por Rafa Lara para generarse una carrera en el medio cinematográfico que, a la fecha, incluye tres cintas ya estrenadas en cartelera y otras tres ya en proceso de filmarse. En El quinto mandamiento aborda el drama del abuso sexual de un sacerdote a un niño que, con el tiempo, deviene en un temible homicida múltiple desbordado de culpas.

Un drama bélico instalado en los años ochenta en Colombia, en plena convulsión de la guerrilla, el narcotráfico y una acusada diferencia económica entre las distintas clases sociales, como La Milagrosa (Colombia, 2008); una comedia romántica ocurrida en la Ciudad de México en torno a un matrimonio de clase media alta que debe lidiar con la disfunción eréctil, que es Labios rojos (México, 2011), así como un thriller psicológico que nos presenta a un multihomicida dedicado a victimar a mujeres jóvenes, afectado por el abuso sexual que sufrió en su niñez a manos de un sacerdote cercano a su familia, en El quinto mandamiento (México, 2011), conforman la carrera del cineasta Rafael Lara (Ciudad de México, 1973), que se ha distinguido por trabajar en distintos géneros y tonos cinematográficos distintos.

Y que promete proseguir por los mismos terrenos, ya que se encuentra preparando tres películas más ya avanzadas, con guiones, carpetas y presupuestos. La primera de ellas, es una cinta de terror que muestre, al mismo tiempo, las bellezas naturales del sureste mexicano que lleva por título El Ánima y de la que ya existe un teaser; la segunda de ellas es otra comedia romántica alejada por completo de la temática y el tono de Labios rojos, pues estará dedicada al público joven femenino –una chick flick que tiene como título de trabajo El tamaño sí importa, y finalmente una ambiciosa producción histórica que será coproducida por los Estudios Churubusco y el gobierno de Puebla, que será filmada en dicha entidad para conmemorar los 150 años de la Batalla de Puebla, cuyo título será 5 de mayo.

“Es el proyecto más grande y más interesante, sin duda, que habré hecho en mi carrera y que me tiene absorto, metido por completo en él. Es una película histórica de guerra, una coproducción internacional que si dios quiere arranco a filmar en marzo de 2012. Es muy grande y cuando cayó en mis manos y finalmente supe que iba a dirigirla y a escribirla quedé muy agradecido con la vida porque es una película de privilegio que muchos cineastas quisiéramos filmar y la vida me lo concedió. Ya estamos en preproducción, es un hecho”, explica Lara.

Labios rojos, protagonizada por Silvia Navarro, Jorge Salinas, Guillermo Iván y Fernando Luján fue la octava película mexicana más vista del 2011, al atraer a 527 mil 566 espectadores durante su estancia de ocho semanas en la cartelera comercial. En tanto, La milagrosa, en cuyos créditos aparecen  Antonio Merlano, Guillermo Iván, Mónica Gómez y Hernán Méndez, se convirtió en la película más vista en Colombia en su estreno, por encima incluso de las cintas hollywoodenses, y acabó como la tercera producción colombiana del año en número de asistentes.

Aunque el estreno de El quinto mandamiento está previsto para el 10 de febrero –por Star Castle Distribution–, ya se presentó en el Festival de Cannes fuera de competencia, y fue adquirida para distribuirse en Alemania, Brasil, Rusia y Japón, entre otros países. La cinta es protagonizada por el actor fetiche de Lara, Guillermo Iván, junto con un elenco conformado por Ileán Almaguer, Angélica Aragón, Ernesto Gómez Cruz, Luis Felipe Tovar y Alejandro Tomassi, entre otros y se centra en las actividades de Víctor, joven solitario y esquizofrénico, que mediante dibujos consigue atraer a jovencitas para luego asesinarlas con saña, dejándoles marcada una cruz en la espalda y quien en su juventud sufrió el abuso sexual de un sacerdote católico de su pueblo natal ante la incredulidad de su madre, creyente y temerosa de la religión.

¿Cómo decidiste, después de dirigir una comedia romántica como Labios rojos, abordar un tema de tragedia social como es la pederastia y los asesinatos en serie?

El tema de El quinto mandamiento surge, en primera instancia, de Jorge Aguirre, mi productor, socio y amigo, con quien he tenido la fortuna de hacer estas dos películas y las que vienen. A él se le ocurrió la idea de poder contar algo que tenga que ver con este tema de la pederastia en la iglesia y la historia que tenía originalmente se centraba mucho más en el sacerdote. Ya después retrabajé la historia como guionista y a mí me parecía mucho más interesante hablar más de la víctima que del victimario y, bueno, el género te lo va pidiendo la misma historia: era un asesino serial y hacer un thriller psicológico, oscuro e intimista, me resultaba muy interesante y fue así como se fue dando esto.

El cambio de género ya no tendría que sorprender, si viste La milagrosa, después Labios rojos y ahora esto, son tres películas radicalmente diferentes, cada una con su personalidad y con las reglas del género de ese tipo de películas, pero al mismo tiempo con la solidez que implica hacer cada una de ellas. Mi filosofía de vida y una especie de política creativa ha sido la de hacer cine para aprender a hacer cine. Nunca he tenido estas ínfulas de poeta maldito ni del nuevo autor consagrado, yo hago cine para aprender a hacer cine y gracias a dios sigue habiendo locos que me pagan el caprichito y ahora hemos sacado tres películas al hilo y estaremos sacando otras tres más. Entonces, un par de cosas habremos hecho bien. Y eso se ve reflejado en El quinto mandamiento, que es una película intimista, con un tono diferente al que había manejado anteriormente, con una dinámica visual mucho más contenida, con un gran reto en términos actorales que lo libran muy padre. Tener este elenco con Ernesto Gómez Cruz, Angélica Aragón, Luis Felipe Tovar, Alejandro Tomassi, Guillermo Iván, Marco Treviño, Ileana Almaguer, la verdad es que como director no haces sino regodearte y darte gusto con todas esas armas.

Pienso que uno de los propósitos era reflejar no solamente a un cura terrible sino el propio entorno familiar ultraconservador.

Que es parte de la realidad de nuestro país. Traté de ser muy cuidadoso de no hacer una película anticatólica o antieclesiástica. Me interesaba hablar de algo que existe y que es real, nadie me va a decir que no existen sacerdotes así y no sólo católicos, que en los pueblos son los que mandan incluso por encima de las mismas familias. Lo que te plantea la película es este dilema de lo que ocurre cuando un padre no escucha a su hijo y le da más crédito a lo que pueda decir un sacerdote.

Evidentemente, estoy en el ala opuesta, yo pertenezco al ala liberal del pensamiento mexicano y desde una perspectiva internacional. Entonces, me parece importante el hecho de cuestionar ese conservadurismo que desgraciadamente sigue muy arraigado en México y que ha sido fuente de muchos sufrimiento, de muchos problemas y de mucho atraso. México, en muchos sentidos, es un país retrógrada y primitivo porque tenemos estos sectores ultraconservadores que no evolucionan con los tiempos y que impiden que el país lo haga.

¿Qué tan difícil es dirigir niños en el set?

¡Uff!, y más con un tema así peor. Dirigir niños explicándoles y trabajándoles la idea de que tenía que ver con abuso sexual fue un gran reto. Primero que nada la falta natural de oficio actoral de alguien tan joven, que se va ganando con el tiempo, evidentemente eso marca una diferencia, tal vez tienen el talento pero que les faltan las tablas y además les tienes que hablar de temas difíciles. A mí me tocaba hablar con los papás, un poco para que me ayudaran a irlos introduciendo al tema, porque decirle a un niño de ocho o nueve años que en una escena va a ser abusado sexualmente. Además tenía el reto de cómo plasmarlo sin faltar al buen gusto, porque creo que se puede ser sutil sin perder potencia y eso es algo que se logra en la película. Las personas que vean la película se darán cuenta que logra momentos muy potentes sin faltar al buen gusto y con un alto nivel de sutileza cinematográfica.

Hay una tendencia en el cine mexicano al melodrama moralino, muy temeroso de llegar a los límites. En tu cine hay muerte, guerrilla, disfunción eréctil, una separación, abuso infantil y asesinatos.

Más condenable que la censura es la autocensura. La censura te la pueden imponer otros, pero no hay nada peor que la censura que te impones a ti mismo. Creo que, como artista, como creador debes vencer siempre al enemigo natural del ser humano que es el miedo. No puedes tener miedo a hacer las cosas. Aunque claro, vale la pena explorar el buen gusto y la sutileza, más que ser burdo, porque pareciera ser que porque grabo una cagada de perro con un close up en blanco y negro al culo, seré el artista más vanguardista y atrevido. Me parece también un cliché, una fórmula. El cineasta que critica el tipo de cine que hago yo resulta que persigue una fórmula muy claramente identificable. Yo creo que la búsqueda está en contar las cosas, ser contundente con lo que se ve, pero por ser doblemente contundente con lo que no se ve, por lo que se sugiere, yo creo mucho en el poder de la sugestión de la imagen. Un maestro del cine como Jean-Claude Carrière manifiesta que existen dos tipos  de películas: aquellas que ocurren en la pantalla y aquellas que continúan ocurriendo en la mente del espectador, y dice que estas últimas son las que valen la pena. Yo creo que mis películas se inscriben en este segundo rubro, las que dejan pensando a la gente, que establecen una complicidad a partir de que la película se siga construyendo y decodificando en la mente del espectador. Es mucho lo que busco, no dudo que en algunas partes lo logre y en otras no, eso es parte del aprendizaje y mientras lo siga haciendo y aprendiendo, yo seré muy feliz.

¿Cómo piensas una película en tu doble papel de cineasta y productor piensas el cine, más allá de sólo acabar tu película. ¿Qué otros factores consideras?

Lo que pasa es que una película no es nada más filmarla, es terminarla, es distribuirla, es que se vea, es que conecte, que se convierta en un legado. Es, también, la experiencia de vida, esta parte interna que es muy difícil medir y que es personal. Lo que conlleva hacer una película implica un gran crecimiento a nivel personal. Cuando la experiencia es buena, es fructífera, te llevan a confirmar cosas sobre ti mismo, a aprender otras. Para mí es un todo y no creo que deba hacerse en esta lógica del amor al arte o deba inscribirse en el cliché del artista incomprendido que tiene que vivir en un cuarto de azotea y cosas por el estilo. Yo estoy muy agradecido con la vida porque puedo vivir del cine, de escribir y con un buen nivel de vida, además. Pero tiene que ver con que, a cambio, entregas un producto valioso, que encuentra un mercado, un comprador, alguien que lo quiere. Y mientras yo esté contento, haciendo las películas que quiero hacer y haya alguien dispuesto a pagármelas, evidentemente, es una bendición. Quizá en un futuro quiera hacer una película con menos recursos pero más experimentación, que busque nuevas formas de narrar, está muy bien. Pero en este momento no es mi prioridad, estoy más concentrado en aprender, en que cada una de mis películas me refleje de una manera fehaciente, sólida, honesta. Eso es, básicamente, lo que se compra de un director, su cosmovisión, la forma como él ve la vida, cuenta historias, observa y narra a través de la cámara, los sonidos, la música y la edición. Eso es lo que trato de encontrar: la mejor versión posible de Rafa Lara. Me tiene sin cuidado llegar a ser el mejor o el peor director, siempre habrá mejores y peores, siempre, pero a hacer la mejor versión de Rafa Lara, a esa no me gana nadie, ¿sabes?

Y, por encima de todo, más que en una película, yo creo en la trayectoria. El hecho de que esté sacando mi tercera película consecutiva, cuando sabemos que México es el país de las óperas primas. Cuántos llegan a la segunda, casi nadie, y a la tercera, casi imposible. Entonces hacer cine es complicado. Yo he tenido la enorme suerte de poder vivir de, por y para el cine y de seguir haciéndolo, estoy preparando tres películas más y no a nivel de proyecto, sino que ya estamos en preproducción, ya están los guiones, ya están las carpetas, hay teaser, ya hay todo.

Este artículo forma parte de los contenidos del número 21 de la revista cine TOMAde marzo-abril de 2012. Consulta AQUI dónde conseguirla.

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