Juan Carlos Rulfo y la educación “¡De panzazo!”

La pregunta básica fue: ¿qué pasa

realmente en las escuelas?

Por Sergio Raúl López

Pupitres apilados en escuelas rurales, antenas inservibles en telesecundarias y muchedumbres anárquicas en colegios urbanos; alumnos-reporteros cámara en mano y figuras mediáticas dictando verdades; profesores ausentes o esforzados, pobres los más; y padres abúlicos, conforman De panzazo, reciente documental de denuncia que arrasa la cartelera comercial.

A cuatro semanas de su estreno, el documental, realizado por Juan Carlos Rulfo -con el locutor de noticiarios Carlos Loret de Mola, acreditado como codirector y escritor-, ha logrado 872 mil 576 asistentes y recaudado 38 millones 688 mil pesos en taquilla. Todo un fenómeno mediático si tomamos en cuenta que los documentales mexicanos que se estrenan superan extraordinariamente los 10 mil asistentes -el anterior trabajo de Rulfo: Los que se quedan (2008), apenas duró una semana-, pero adquiere lógica cuando sabemos que De panzazo (2012) fue producido por la asociación civil Mexicanos Primero, presidida por Claudio X. González, quien hasta muy recientemente también era la cabeza de Fundación Televisa, y cuyo vicepresidente es Alejandro Ramírez, dueño de la cadena exhibidora Cinépolis, dueña de la mitad de las pantallas del país y que funge también como distribuidora de la cinta, lo que garantiza el apoyo mediático y la permanencia en cartelera.

Junto a los dicharachos admonitorios leídos en off -Loret de Mola advirtiendo que la escolaridad promedio es de 8.6 años o que sólo 45 por ciento de los inscritos se gradúan de primaria-, las furibundas frases de distinguidos líderes de opinión -Denise Dresser dice que el secretario de Educación debe tener “cojones” o Federico Reyes Heroles que vincula, sin más, al estudio con la prosperidad- y las dos cabezas políticas, la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, y el ex secretario de Educación, Alonso Lujambio -atosigados por un justiciero Loret que camina de oficina en oficina preguntando infructuosamente cuántos maestros hay, sin recurrir a la estadística oficial-, alcanzan a escucharse las voces de estudiantes y maestros de muy diversos esta- dos del país, un levantamiento que tomó a Rulfo tres años de trabajo.

-En un principio -relata el documentalista- la película se llamaba ¿Dónde quedó la bolita? En un primer corte se narraba sola, con los propios personajes, sin expertos políticos ni nada. Solamente estaban las autoridades educativas, los chavos y los maestros. Pero los productores necesitaban darle fuerza mediática y decir otras cosas que les importaban mucho. Por eso se construyó la voz en off, cosa que yo no hubiera hecho; pero fue interesante. Me tocó darle a Loret este bajón de tueste: es muy gritón, da noticias y es muy amarillista, y a la hora de bajarle todo eso se convirtió en otro personaje que, de hecho, me gusta, siento que tiene una gran fuerza y una gran posibilidad. Por otro lado, me exigían que estuvieran los expertos políticos para que los evalúen y le dieran verosimilitud a los personajes, porque hay ciertos sectores del público que no darán validez a los testimonios si no están ellos y si no hay un discurso que narre las cosas. Sienten que hay ciertos sectores que se van a perder si no hay esta hilación. En fin, es una película que intentó cerrar las fugas de entendimiento por todas partes, tratando de poner en juego a todos los posibles sectores que puedan hablar al respecto.

La cinta podría repetir el fenómeno de asistencia que generó Presunto culpable (2010) -primera película en que Cinépolis fungió como distribuidor y que logró 1.7 millones de espectadores- con el apoyo de la publicidad gratuita de importantes medios masivos y una contracampaña pagada por el SNTE. De panzazo prosigue en la cartelera inserta muy sospechosamente en la agenda política de la próxima elección presidencial. Aunque Rulfo defiende su postura como documentalista, lejano a todo panfletarismo.

-El balance de todas estas fuerzas fue lo que más trabajo costó. Había muchos personajes y muchas historias, pero no era necesariamente un ataque dirigido al SNTE o al maestro o a la autoridad educativa o a los padres. Había que pasar por todas estas áreas y dejar la opinión final al espectador, porque tenemos que lograr cambiarlo a mediano y largo plazos, y para hacerlo tenemos que empezar.

-¿Cómo decide, con toda la in- formación recolectada, qué casos mostrar en pantalla?

-Lo primero es buscar personajes para contar una historia que le interese al espectador. Puede ser un personaje muy vacío, muy testarudo, poco jugoso, o ameno y al mismo tiempo dramático. Tienen que ser contradictorios y de eso se trata hacer cine. El mayor problema fue buscar entre miles de escuelas, meter la mano y encontrar un personaje atractivo. Y si funciona le das una camarita, lo que nos ayudó a meter algo novedoso que no fuera necesariamente que uno se eche toda la investigación personalizada, sino que el personaje solito fuera su fuente de información y que le diera una particularidad, un cierto sabor. Se vuelve una cámara que indaga en su cotidianidad y en lo que ocurre alrededor suyo, y eso fue muy bonito.

-Convertir al protagonista en cine- asta es un recurso muy cinematográfico. ¿Estaba planteado así desde el principio del proyecto?

-Creo que se puede hacer mucho más, que nos quedamos cortos. Claro, hay un asunto complejo de derechos de autor y era delicado darle la cámara a un niño, los padres preguntan para qué. Y los ma- estros tampoco pueden grabar libremente porque están metiéndose en la vida privada del salón de clases. Es muy cinema- tográfico, pero al mismo tiempo hay toda una serie de cuestiones legales que cuidar. Es fantástico cuando salen los materiales, pero tienen que autorizar su uso. El objetivo sería hacer una película completa con las cámaras de todos y que uno solamente fuera un puro embaucador o seleccionador de esos personajes. Fue una primera intención enfocada totalmente al estudiante bajo la pregunta de qué es lo que pasa en las escuelas.

Alimento espiritual

Pese a ser hijo de uno de los más importantes literatos mexicanos, Juan Carlos Rulfo piensa que tiene muchos huecos y carencias educativas, y que quizá son estas características las que lo han marcado como documentalista. Tras cursar el jardín de niños en un instituto particular, lue- go preprimaria y primaria en uno de gobierno, la secundaria y la preparatoria de nuevo particulares, y la universidad de nuevo pública -en el Centro de Capacitación Cinematográfica-, encuentra una mezcla en la que perdió “muchas cosas”. Sobre todo, tras perder a su padre a los 22 años, una edad a la que este chico obediente, nunca destacado en la escuela, siempre “de ochos” y al que le costaba mucho trabajo aprender, debió enfrentarse verdaderamente a tomar la decisión de lo que deseaba hacer.

Hasta la fecha ha logrado mantener una carrera brillante y plagada de reconocimientos. Baste decir que mientras De panzazo, con todas sus aristas, triunfa en cartelera, obtuvo una Mención Especial en la categoría de Mejor Documental Mexicano en el 27 Festival de Guadalajara por Carrière, 250 metros (México-España, 2011).

-Una cosa es grotesca, evidente, gritona, como una pus, que es el caso de la educación, y este otro trabajo es más como un dulce, es para disfrutar, es mucho más exquisita en cierto sentido -dice Rulfo.

-El estreno grande y en el circuito comercial se complementa con este otro documental más autoral, totalmente cinéfilo, donde además de Carrière y sus hijos aparecen Peter Brook, Milos Forman, Gérard Depardieu.

-Yo creo que fue un alimento al espíritu muy fuerte. Si todavía viviera mi padre hubiera querido hacer una película con él, siguiéndolo por los lugares donde caminaba, que me enseñara sus vicios, sus gustos, las llaves para poder entrar al templo de no sé cuál, a Guerrero, a los lugares donde tomó las fotografías o qué sé yo, Pedro Páramo y toda esa clase de cosas, que son sueños que todo mundo dice que yo debería haber hecho. Y Carrière, de alguna manera, habla sobre el porvenir, es un viejo sabio, es un oráculo. Es un intelectual que hubiera podido ser un francés insoportable, de estos cascarrabias de 80 años pero que resultó ser un tipazo amable, muy elocuente, muy contento. De lo que trata esa película es de la capacidad de observación alrededor tuyo para poderle dar a los demás las claves de lo que más te ha gustado en la vida. Una serie de epitafios a sus hijos mediante los que quiere entregarles lo que ha entendido y conseguido, las raíces de su vida.

Este artículo se publicó originalmente en la sección de cultura del diario El Financiero (22/III/2012).


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Una respuesta to “Juan Carlos Rulfo y la educación “¡De panzazo!””

  1. SEN Says:

    Con todo respeto, Juan Carlos, creo que tenemos una visión muy limitada de la realidad, si bien todos somos responsables en algúna medida, coincido con quienes culpan al sistema y a los medios por su complicidad, por el cinísmo con el que hablan de la “importancia” que tiene para ellos la educación, mientras siguen permitiendo que Doña Elba Esther manipule al Sindicato ( y los fondos del mismo ) a su antojo…además de otros negocios como el partido Nueva Alianza y los fondos de pensiones del ISSTE..entre muchos más….la señora gasta millones de pesos en lujos personales y tanto a ella como a las autoridades, a través de varios sexenios, les ha importado un carajo la educación, lo mismo que el desarrollo de la a Con todo respeto, creo que tenemos una visión muy limitada de la realidad, si bien todos somos responsables en algúna medida, coincido con quienes culpan al sistema y a los medios por su complicidad, por el cinísmo con el que hablan de la “importancia” que tiene para ellos la educación, mientras siguen permitiendo que Doña Elba Esther manipule al Sindicato ( y los fondos del mismo ) a su antojo…además de otros negocios como el partido Nueva Alianza y los fondos de pensiones del ISSTE..entre muchos más….la señora gasta millones de pesos en lujos personales y tanto a ella como a las autoridades, a través de varios sexenios, les ha importado un carajo la educación, lo mismo que el desarrollo de la agricultura, o los sistemas de salud, o los derechos de los trabajadores…. ¿ le sigo?…….
    Vivimos en un país donde reina la impunidad y el cinísmo, pero el problema más grave, es que hay personas que no alcanzan a ver de qué forma son manipulados por los poderosos y utilizados como carne de cañón en sus estrategias para obtener cada vez más poder a costa de los más jodidos…..está bien que asumas tu responsabilidad, pero la corrupción es un monstruo de mil cabezas que no vamos a vencer con consejitos como los que das al final del documental,… qué manera de recular al decir “que no se trata de quitar a alguien de su puesto”, ¿ah no?…¿entonces que?…¿que se quede otro sexenio la Señora Gordillo?…¿y que sigan nombrando Secretarios de Educación que no tienen idea de la responsablidad que tienen en sus manos?…¿ahora resulta que la culpa es del pueblo?…No me jodas….Juan Carlos…….ah y por cierto, no entiendo qué hace en tu documental Lorett de Mola, que si bien pertenece a una estirpe de buenos periodistas ( su padre y abuelo ), deja mucho que desear su nivel de credibilidad, sobre todo en los últimos meses…creo que desde ahí, ya estás mal Juan Carlos…..eres hijo del Gran Juan Rulfo…..ríndele honor a su memoria…es quizá el más grande novelista de habla hispana del siglo 20 y alguien de verdad comprometido con las causas sociales…….y creo que no estaría orgulloso de tu trabajo tan mediano….tú tienes voz y acceso a los medios….úsalos bien, aprende de Cármen Aristegui….profesionales de ese nivel….no Carlos Lorett, por favor…no insultes mi inteligencia……gricultura, o los sistemas de salud, o los derechos de los trabajadores…. ¿ le sigo?…….
    Vivimos en un país donde reina la impunidad y el cinísmo, pero el problema más grave, es que hay personas que no alcanzan a ver de qué forma son manipulados por los poderosos y utilizados como carne de cañón en sus estrategias para obtener cada vez más poder a costa de los más jodidos…..está bien que asumas tu responsabilidad, pero la corrupción es un monstruo de mil cabezas que no vamos a vencer con consejitos como los que das al final del documental,… qué manera de recular al decir “que no se trata de quitar a alguien de su puesto”, ¿ah no?…¿entonces que?…¿que se quede otro sexenio la Señora Gordillo?…¿y que sigan nombrando Secretarios de Educación que no tienen idea de la responsablidad que tienen en sus manos?…¿ahora resulta que la culpa es del pueblo?…No me jodas….Juan Carlos…….ah y por cierto, no entiendo qué hace en tu documental Lorett de Mola, que si bien pertenece a una estirpe de buenos periodistas ( su padre y abuelo ), deja mucho que desear su nivel de credibilidad, sobre todo en los

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