Gerardo Tort explora el género de la road movie en “Viaje Redondo”

El desierto no nos quiere, nos bota

Por Salvador Perches Galván

Dos jóvenes mexicanas, de procedencias marcadamente distintas, se embarcan en un periplo carretero para encontrarse y aceptarse a sí mismas, en la nueva cinta de Gerardo Tort, curiosamente más cercana a La vida soñada de los ángeles  y Western, que a la clásica Thelma y Louise.

¿Cómo surge la historia de Viaje redondo?

Es una película de ficción, es la historia de dos chicas, ambas jóvenes, desde sus distintos orígenes, andan buscándose y buscando cosas que todo ser humano necesita: afecto, compañía, y por supuesto, conquistar al mundo. Una sale de Guerrero, de un barrio pobre de Acapulco, y la otra del Distrito Federal, de clase media y lo que plantea la película es un encuentro entre ambas y la forma como finalmente, independiente de los entornos y los contextos, termina siendo una y la misma. Esta película surge de la necesidad de explicarme, en gran medida, el mundo joven, el mundo adolescente de mis hijos. Y curiosamente terminé haciendo una reflexión sobre el mundo que nosotros le dejamos a estos jóvenes y adolescentes; nosotros, que somos post hippies, post 68, que, según esto ya habíamos conquistado la libertad y muchas otras cosas, y resulta que en esta administración del mundo –porque nuestra generación es la que ya está conquistando al mundo–, los cincuentones no estamos entregando buenas cuentas, más bien estamos dejando gravísimas carencias. La película me ayudó a reflexionar más en estos temas que mandar un mensaje de buena onda.

 

Lo que inició como una posibilidad de enseñanza, acabó siendo una enseñanza para ti mismo.

Sí. La película está hecha más desde las preguntas, que desde las respuestas y yo sigo llevando las preguntas.

Son inevitables los referentes a las road movies, qué obedece a ciertas reglas precisas. ¿Por qué narrar a partir de este género?

Dices bien, es un género. Yo tenía ganas de hacer una road movie, por supuesto estaba convencido que iba con mis personajes y que me permitiría acercarme a la observación tan particular de esas chicas, quería justo por esas cosas, además, muchos de los maestros, de los grandes cineastas, sobre todo los que yo admiro han hecho road movie, yo tenía la inquietud de hacer una con todas las reglas, aunque fíjate que De la calle (México, 2001), también tiene mucho de road movie,  su protagonista es un personaje que anda buscando en la ciudad, anda como a la deriva, con otras reglas pero finalmente es eso. Aquí yo quería que fuera muy claramente road movie, trabajar el desierto, y curiosamente la experiencia se convirtió en un via crucis para el crew, porque experimentamos lo que les pasaba a las chicas porque a pesar de los grandes escenarios y de lo extenso de ellos, en realidad es un encierro tremendo en un ambiente al cual no perteneces; el desierto no nos quiere, nos bota y nos mete a temperaturas de 40 grados en el día y de menos 6 o 5 por la noche. Además te das cuenta del tipo de seres que habitan el desierto, es un reino de vida, curiosamente, es un tipo de vida muy poderosa, capaz de resistir todas estas inclemencias pero al mismo tiempo ese tipo de naturaleza tampoco nos quiere.

Bajo esas condiciones, van implícitos todos los retos de filmación.

Si, luego las distancias. Pero eso acaba siendo lo anecdótico, porque yo quisiera que el padecimiento y el sacrificio que hubo de todo el crew, quede reflejado de una u otra manera a nivel de sensibilidad en la película. Creo que si se nota y es lo rescatable.

Una de las grandes cualidades de la película es su frescura, las dos actrices son muy buenas, su léxico refleja el lenguaje de los jóvenes, incluso con sus limitaciones de vocabulario, ¿ya estaba totalmente escrito en el guión, improvisaron?

No, cero improvisación. Es el guión, todo está ahí y soy muy obsesivo en esa parte. El trabajo de guión nos había llevado dos, tres años, a Marina (Stavenhagen) y a Beatriz (Novaro). Cada frase está puesta, cada dialogo tiene una intención y está pensado, no fueron ocurrencias, Mi trabajo como realizador es respetar el guión, realmente es eso, es una guía, no hace películas. Yo difiero de otros autores que dicen que el guión es una obra en sì, yo creo que es parte de una obra que viene, sin demeritar su importancia, pero soy demasiado obsesivo en el cuidado de que se diga tal y como está escrito. Las actrices de repente me piden: “oye, es que fíjate que yo no siento esta frase”, puedo charlar, pero sí necesito que esté, porque hay una intención y porque está muy pensado, no es una ocurrencia.

¿Hay alguna referencia, cita u homenaje explícita de tu parte a alguna de estas road movies o autores que admiras?

No tanto a Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991), hay otro par de películas francesas, una es La vida soñada de los ángeles (Érick Zonka, 1993) y la otra se llama Western (Manuel Poirier, 1997), que no tiene nada que ver con el western pero así se llaman, y que son también road movies pero que se acentúan mas en la reflexión, no tanto en la peripecia. En realidad Viaje redondo es una road movie desdramatizada, no encuentras el ejercito ni la policía atrás, no hay nada que las avasalle sino ellas mismas, son sus mejores amigas pero también sus peores enemigas.

De alguna manera están huyendo de sí mismas, de su realidad.  

Exactamente. Cuando renuncian, cuando se rompen, cuando aceptan a la otra es cuando logran asimilarse a sí mismas, cuando se convierten en una, entonces es mas hacia este par de películas La vida soñada de los ángeles  y Western, que hacía Thelma y Louise.

¿Cómo ves el actual panorama del cine mexicano?

Creo que, curiosamente, la cantidad y la calidad de las películas mexicanas se ha incrementado y creo que ya hay la posibilidad de reflexionar en torno al rescate de las audiencias del cine mexicano, que tiene que ver con las fallas de mercado. No nada mas se trata de decir “vayan a ver cine mexicano porque es cine mexicano”, no yo creo que ya hay cine mexicano muy bueno, de altísima calidad, un tema complicado porque quizás habría que hablar de cómo están repartidas las pantallas, pero a mí sí me ha impactado la gran diversidad de propuestas, puedes encontrar autores desde Reygadas, hasta cosas muy, pero muy comerciales, entonces el abanico se abre, creo que eso es importante en el sentido de  consolidar una industria todavía incipiente.

Este artículo formará parte de los contenidos del  número 16 de la revista cine TOMA, de enero-febrero de 2010. Consulta AQUIdónde conseguirla.




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s