La adopción homoparental en “La otra familia, de Gustavo Loza

Todos los personajes buscan una familia

Por Julieta Sánchez Quiroz

La adopción de hijos por una pareja padres del mismo sexo es un tema que ha generado una amplia controversia y polémica en tiempos recientes en el país, y es justamente el tema que aborda la cinta La otra familia, de Gustavo Loza, respecto del cual busca sensibilizar al público sobre los factores humanos de estos casos, más que los prejuicios sociales.

Gustavo Loza regresa con un filme que tejió después del éxito mundial de Al otro lado (México, 2005). Ahora, sus preocupaciones personales lo llevan a explorar las nuevas estructuras familiares en una época en que el concepto tradicional de familia parece extinguirse, y preguntándose si una pareja homosexual puede adoptar un hijo. Su postura ante el tema es que no importan las preferencias ni las inclinaciones ideológicas, sino que “lo importante en la vida es sentirse querido y tener una familia”.

La historia
Hendrix (Bruno Loza, hijo del realizador) es un niño que, encerrado en un departamento, lleva tres días sin ver a su madre adicta (Nailea Norvind demostrando su capacidad) ni a nadie y rompe en llanto. Una vecina (Ana Serradilla, en el papel de una lesbiana que quiere inseminarse) se da cuenta del abandono y, como está a punto de viajar, lo único que puede hacer es encargarlo a unos amigos gays (personificados por Luis Roberto Guzmán y Jorge Salinas) que acaban de unirse en matrimonio. Así inicia La otra familia, filme en el que el director Gustavo Loza, en plan de autor total, aporta su visión sobre la adopción homoparental o, afina él mismo, la necesidad de una familia.
De acuerdo con el realizador mexicano, “antes de desarrollar un guión tenía que buscar un tema y encontré que esta historia a mí me toca directamente, porque soy un hombre divorciado. Me atraía hablar de las nuevas estructuras familiares en un mundo donde –y yo formo parte en esta gran estadística– la estructura tradicional de papá, mamá e hijo pues no digo que esté en peligro de extinción, sino que cada vez se da menos. Y dentro de esta gama también están las parejas homosexuales, algunas de las cuales están criando niños. Ahí encontré un mundo increíble”.
Todos los personajes se involucran en la situación de Hendrix, mostrando un abanico de opiniones y perspectivas. Así pues, Loza sostiene una postura abierta que parece resumirse en que cada individuo tiene su opinión al respecto de la adopción gay. “La película no pretende apoyar ninguna causa. Lo único que pretende es sensibilizar que somos seres humanos y que tenemos carencias. Todos los personajes, desde su trinchera, buscan una familia”.
Aunque eso no quiere decir que Loza carezca de una postura. Antes siquiera de tener un guión, enfrentaba la disyuntiva de adoptar una posición frente al tema, de aclarar sus ideas al respecto y saber qué quería contar en realidad y por qué. Es por eso que La otra familia, cuyo tema tiene resonancias en la actualidad del país, empezó a gestarse tres años y medio antes de su filmación. Loza primero investigó en qué países se podía adoptar y en cuáles las parejas homosexuales se podían casar. “Tenía el tema, pero me faltaba la historia”, explica. Tras asistencia a un curso de guión en el Sundance Institute, terminó por redondear la idea. Bertha Navarro lo puso en contacto con Ron Nyswaner, guionista de Filadelfia (Philadelphia, EU, 1993), y por su parte conoció a una pareja gay con tres niños.
“Fue increíble, porque al final llegué a un guión sobre un tema que no sólo es para México, porque la preferencia sexual, el maltrato, el abandono las oportunidades en la vida no tienen que ver sólo con los mexicanos, sino con el ser humano”.
Al final, explica, se trata de que la gente se dé cuenta que “hay cosas más importantes que si son gays o no. Por ejemplo, no se piensa en los chavitos, no se cree en la posibilidad de que un niño tenga una vida mejor; nadie habla de eso. Como adultos estamos clavados en inconsistencias en nuestras vidas, llenos de prejuicios y temores. Eso no es lo importante”.

El director
“Mi carrera está dividida entre películas que han sido por encargo y que estoy contento de lo que hice con ellas, como Atlético San Pancho (México, 2001) y Paradas continuas (México, 2009), pero me interesa definitivamente mucho más el compromiso adquirido con Al otro lado y esta nueva película que es La otra familia. En estas toco temas que me parecen trascendentes e importantes”

¿Cuál fue el personaje más difícil de construir?
El de la mamá, porque hay un rechazo, una resistencia del autor hacia la mamá, al principio. Luego, me doy cuenta que la estaba destruyendo por el simple hecho de ser drogadicta; entonces pensé que también tenía todo el derecho de ser mamá y luchar por una vida propia, a pesar de su adicción. Entonces mi ángulo cambió totalmente y, con ello, los personajes. Lo más difícil fue adoptar una posición, fue todo un conflicto.

¿Cómo elegiste a los actores?
Tardé en definir quiénes serían los actores porque no se trataba sólo de demostrar su talento. En este caso, tenía que haber un compromiso que debían asumir, un punto de vista que no necesariamente debía coincidir con el mío; si no tenían algo que decir, no quería trabajar con ellos. Se va venir una ola muy fuerte encima de nosotros y no se trata de hacer un bloque para hacer una causa; no tenemos nada que defender, pero sí quería gente con un discurso interesante.

Así como los demás actores lucharon por su personaje, ¿también lo hizo tu hijo, Bruno Loza?
Mi hijo también luchó por el personaje porque no estaba incluido en la lista de casting. Llamé como a ocho chavitos con experiencia e invité a Bruno a ver a los niños. Él nunca había hecho un casting, pero empezó a corregirlos, se aprendió rapidísimo los textos, obviamente se ponía nervioso, pero empezaba a dirigirlos y me decía quién lo había hecho bien. Esa sensibilidad inmediatamente me saltó y le pregunté si quería participar. Era una escena muy complicada y la hizo bien. Me di cuenta que Bruno tenía la sensibilidad y que podía con el paquete. Si no hubiera visto esa sensibilidad, no lo arriesgo a él ni a la película. Luego entramos en un diálogo familiar sobre si entraba o no, porque es un tema complicado, pero al final todos estuvimos de acuerdo.

¿El cine deber ser reflejo de la realidad?
Parte del cine sí. Está Reygadas, por ejemplo, y está muy bien. Yo hago ficción y me gusta lograr un nivel máximo de veracidad a partir de actores que tienen años de trabajo, pues hay escuelas de actuación y una carrera detrás. Es una cuestión de creer o no creer, entre más veraz seas en la pantalla, más conectas con la gente, pues ésta percibe si la estás choreando o si estás hablando de algo que les concierne y te toca como ser humano. Ahí está el reto.

Este artículo forma parte de los contenidos del  número 14 de la revista cine TOMA, de enero-febrero de 2010. Consulta AQUIdónde conseguirla.

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1 Comment

  1. m pues solo les digo que yo estoy ha favor de la adopcion homosexual y que este filme esta de pelos, genialissisisisimoo gracias por hacer este tipo de peliculas ojala y cambiar la manera de pensar en el mundo…

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