El mito de las cintas soft-porno de Santo, develado en Guadalajara

Durante la vigésimo sexta edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, se proyectará una copia restaurada por la Filmoteca de la UNAM, de la mítica “El vampiro y el sexo”, que se hallaba resguardada en las bóvedas de Guillermo Calderón, propietario de los derechos de exhibición. La proyección de la copia, hecha en Newart será el 29 de marzo.

Como adelanto, les compartimos este artículo escrito por José Javier Návar, para el tercer número de cine TOMA.

Los Nudie Movies de Santo y Blue Demon

¿Y Dónde Están los Negativos?

Por José Xavier Návar

Los héroes de la imaginería popular mexicana no sólo enfrentron monstruos, engendros y terrores. Sus habilidades para la lucha libre les llevaron a luchar, alguna vez, contra la desnudez de sus coestrellas, en encuentros de máscara contra sostén.

Ya casi son treinta años desde que, por primera vez, se publicaron –en la extinta revista Dicine– los stills de las vampiras que enseñaban, pechos, nalgas y algo más en la versión de exportación de Santo en el Tesoro de Drácula (1968), misma que, para efectos de exhibición internacional se llamó El Vampiro y El Sexo, dando origen no sólo a la especulación del material gráfico de procedencia (que puso al descubierto un artículo de Juan Manuel Aguilar “El Cine que no Vemos: Santo en el Tesoro de Drácula”), sino a una de las más persistentes leyendas urbanas corregidas, aumentadas y casi esclarecidas hasta estos tiempos digitales.

Al nombre del Enmascarado de Plata, Rodolfo Guzmán Huerta, protagonista en que quizás sea –todavía– la película erótica-hard más buscada, hay que sumar el de su colega Blue Demon, que también puede presumir de haber filmado una película de doble versión –Blue Demon contra las Invasoras (1968)– con excelentes senos al aire (los de Griselda Mejía) y suculentos muslos (los de Gina Morett), de los que, por supuesto, también hay stills, aunque, a ciencia cierta no se sabe si hay algo más que hayan enseñado en la versión de exportación las connotadas mamacitas de la época como Gilda Miros, Sandra Boyd y Regina Torné.

Sólo ellas (y las vampiras) que fueron filmadas para la doble versión, supieron lo que fue bueno y doblemente generoso.

Las dos películas admiten, por parte de los fanáticos del cine de luchadores (y por supuesto de rarezas como estas) un sólo reclamo: ¡¿Y dónde están los negativos originales de esas versiones con desnudos?! La respuesta respecto a la cinta de Santo es que se encuentra arrumbada por ahí en las bodegas del productor Guillermo Calderón Steel. En ese mismo estudio, por cierto, debe estar también otra nudie-movie, La Horripilante Bestia Humana, en su versión de exportación también de 1968 que, no por ser obra menor dentro del cine de luchadores, dejó de enseñar al menos buenos senos). El filme de Alejandro Muñoz El Manotas –es decir Blue Demon, –, habría que buscarla en la productora –si es que todavía existe– Cinematográfica RA de Rafael Pérez Grovas.

Los DVD de Santo en el Tesoro de Drácula y Blue Demon Contra las Invasoras fueron lanzados hace más de dos años por Zima Entertainment, pero solamente en sus versiones nacionales lo cual quiere decir en Clasificación A –lo mismo que el de La Horripilante Bestia Humana– e hicieron concebir lo inimaginable: que los stills solamente se hubieran hecho con fines publicitarios y dejarle el resto a la leyenda urbana.

Sin embargo, encontramos el testimonio del editor Sigfrido García, durante los festejos del 75 aniversario del Cine Sonoro, quien jura que de niño vio la versión de exportación de Santo en el Tesoro de Drácula y que las vampiras estaban buenísimas las vampiras, a tal grado que lo sacaron de la sala porque era todavía un mocoso para ver eso –pero que se coló hasta la cabina del cacaro en los Estudios Churubusco, para terminar de verla, es secundada por el testimonio del productor José Luis Urdapilleta, de Unicornio Films, que también se deleitó la pupila con lo que las vampiritas como Jessica Rivano, Gina Moret, Diana Arriaga, Paulette, Magali y Sonia Aguilar tuvieron a bien enseñar.

El Santo y Blue Demon, tal vez convencidos por los productores de que esas películas con desnudos sólo serían vistas en el extranjero –básicamente en Estados Unidos, en el estado de Texas, y en Europa, principalmente Francia, en donde hasta poster le hicieron a El Vampiro y el Sexo– y que les harían ganar un dinerito extra, guardaron conveniente silencio. Cuando finalmente aparecieron los stills con las nalgas y los senos de las vampiras e invasoras, ni olas hicieron y, ya muertos y convertidos en leyendas, ni como preguntarles. Los archivos de Rene Cardona (senior) y Gilberto Martínez Solares, quien dirigió a Blue Demon contra las invasoras, parece que están clasificados y, afirman algunos, se abrirán hasta el año 2050, para que se sepa la verdad. ¿Por ese entonces se conseguirán en Blu-ray o estarán en otro formato?

Aldo Monti, el vampiro de Santo en el Tesoro de Drácula, ni se inmutó al verse en un still succionándole un seno a Noelia Noel. No negó ni afirmó su participación tanto a color como en blanco y negro y, con un tono socarrón, dijo en entrevista solamente que, para esclarecer el misterio de la doble versión de la película, tendría que ir en la mismísima máquina del tiempo inventada por Santo en el filme de René Cardona, para comprobar si todo lo filmado para la versión hard fue cierto. Alberto Rojas “El Caballo” quien tuvo su primer protagónico en el cine en esa cinta, lamenta no haber sido requerido cuando se filmaron dichas escenas carnales, pero sí sabia que se rodaban sin ropa, sin empate y sin indulto.

Hasta el momento –fuera de García y Urdapilleta– nadie ha visto la versión a colores con desnudos de Santo en el Tesoro de Drácula (que en el DVD, versión niños y adultos, salio en blanco y negro), fuera de los franceses y uno que otro rednek texano. Los stills se han vuelto legendarios, junto con los recién descubiertos de Blue Demon Contra las Invasoras en el archivo de la Filmoteca de la UNAM y las fotos pecaminosas de La Horripilante Bestia Humana –también dirigida por Rene Cardona–, donde Carlos Agosti aparece como una especie de Mad-Doctor –atestiguando senos– que al final, en la versión de cine que salio en DVD (ésta sí a colores), ¡no tuvo ni vela en el entierro!

Desde estas páginas conminamos a quienes ahora tengan los derechos sobre estas películas a que, por el bien de Santo y Blue Demon, y hasta por el alma en pena –de esa especie de Jeckyll y Hyde– de la bestia humana mexicana, y desde luego por todos esos fans mexicanos del cine de luchadores y del psicotrópico fantástico nacional a que, por favor, busquen en sus archivos los negativos originales de las copias de exportación, los restauren y digitalicen como Dios manda y, en una de esas, que salgan en la colección Criterion. Eso si sería verdadera justicia divina.

 

 

2 Comments

  1. Suena a “publicity stunt”… generar escándalo para que se gane publicidad gratuita, ergo – mayores ventas y ganancias para todos (incluido Hijo del Santo) cuando salga el DVD / Blu-ray…

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