Baja California ya tiene Ley de cine

Una línea común de entendimiento

Por René Castillo, coordinador de la Licenciatura en Cinematografía de la Universidad de las Californias Internacional.

Durante septiembre, en Tijuana, un grupo de jóvenes cineastas salió a la calle a filmar sin necesidad de permisos. Un par de días antes, se había aprobado la Ley de Cine de Baja California, que los protege lo mismo que a todo el gremio cinematográfico, pues busca fomentar e impulsar la creación audiovisual en el estado.

Dos años de esfuerzo, entrega, dedicación y mucha persistencia, culminaron una etapa muy importante el lunes 23 de agosto del presente año cuando, en sesión extraordinaria del Congreso del Estado de Baja California, se aprobó por unanimidad el dictamen 223 de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales que crea la Ley para la Promoción, Fomento y Desarrollo de la Industria Cinematográfica y Audiovisual del Estado de Baja California.

Para obtener información, opiniones y llegar a un consenso realista acerca de las necesidades fílmicas de nuestra región, se realizó un proceso verdaderamente colectivo que involucró a cientos de personas entre catedráticos, universitarios, reconocidos productores nacionales e internacionales, personal de producción, miembros de la comunidad fílmica regional y empresarios de la iniciativa privada, que participaron activamente en diversos foros públicos en las ciudades de Tijuana, Rosarito y Mexicali. El  proceso de consulta y análisis fue coordinado por la Licenciatura en Cinematografía de la Universidad de las Californias Internacional, en colaboración con la Facultad de Turismo y Mercadotecnia de la Universidad Autónoma de Baja California, contando con el gran apoyo de la Secretaria de Turismo del Estado de Baja California (a través de la Comisión Estatal de Filmaciones), el Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión y Radio (SITATYR Sección 3), la Asociación Nacional de Actores (ANDA sección 4), la Asociación de Cineastas de Baja California S.C. y  el Cluster Cinematográfico de Baja California.

La Ley se presentó ante el pleno del Congreso del Estado de Baja California en agosto de 2009 por los diputados inicialistas, Edna Mireya Pérez Corona (PRI), Juan Macklis Anaya (PVEM) y Enrique Méndez Juárez (PAN), y a partir de esa fecha se inicio un segundo proceso de revisiones por parte de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales del Congreso del Estado y el Departamento Jurídico del Gobierno del Estado de Baja California, para posteriormente ser discutida, corregida y mejorada, y finalmente aprobada por unanimidad en la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales del Congreso en agosto del presente.

Muchas personas han preguntado cual es la importancia de la creación de esta ley y quizás la respuesta mas sencilla es que esta nueva ley establece una línea común de entendimiento y concertación: es una “Piedra Rosetta” que ayuda descifrar eficazmente los diálogos y acuerdos entre el gobierno estatal, los municipios y la comunidad fílmica, enfocando la misma visión y concepto de industria fílmica y otorgándole, a su vez, la misma importancia y valor que tienen otras industrias existentes, por lo que es altamente motivante saber que el gobierno estatal reconoce abiertamente que el cine también es una industria productiva, un oficio noble con un extraordinario potencial para generar una formidable y significativa derrama socioeconómica que contribuirá al bienestar social de nuestra región.

La ley establece un precedente de obligatoriedad a la función pública que desarrolla el Gobierno Estatal para que activamente fomente, atienda y desarrolle  la industria fílmica en Baja California, independientemente de los cambios de gobierno que sucedan cada seis años. Esto significa que tendremos continuidad en proyectos a largo plazo que no serán truncados por alternancias políticas o afectados por futuros gobiernos que no reconozcan la importancia del cine en nuestra región.

Esta ley, al establecer un orden y regulación para el desarrollo y crecimiento de la industria fílmica, abre nuevas oportunidades de inversión y negocios para el norte del país. Da impulso a la creación de nuevas fuentes de trabajo, a la multiplicación de las ya existentes, y contribuirá de manera significativa al fortalecimiento de nuestra industria turística regional. Pero también promoverá la incubación de obras y proyectos fílmicos regionales al definir la posibilidad de plantear esquemas de fomento, incentivo y estímulo para la realización de producciones locales y nacionales que se realicen en Baja California.

Con esta ley se crea el Consejo Consultivo Estatal de Filmaciones, un órgano colegiado de consulta conformado por miembros de la comunidad fílmica, organismos económicos del Gobierno del Estado y de la iniciativa privada, que además de tener la facultad de proponer acciones y estrategias que hagan eficiente el desarrollo de la industria, también puede gestionar recursos públicos y privados para apoyar y estimular la actividad fílmica que se realice en nuestro Estado.

El lunes 20 de septiembre, se publicó en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Baja California el decreto 412 que oficialmente declaró la existencia de esta ley. A pocas semanas surgen las dudas, el nerviosismo, la inquietud y, a veces, la incredulidad de que esto se haya logrado. Pero todo titubeo se desvanece lentamente ante la aceptación de la realidad: a partir de septiembre de 2010 –en pleno festejo Bicentenario– nuestro gobierno estatal colocó la semilla del renacimiento de un oficio conocido a la vez que desconocido, de un gremio que es visto, pero a veces no escuchado. Y poco a poco los efectos y beneficios de esta ley se harán presentes en los distintos sectores que cobija, y pronto, la inercia creada, provocará la sinergia necesaria para que todos juntos, gobierno y gobernados, celebremos un nuevo periodo de bonanza fílmica en Baja California.

Por lo pronto, los primeros beneficiados por esta ley fueron un pequeño grupo de jóvenes estudiantes de cine, que tras un par de días de haberse promulgado el decreto, salieron a las calles a filmar protegidos con una copia del Diario Oficial estatal con la ley publicada, en la que se les garantiza el derecho de filmar sin necesidad de obtener permisos. Con una sonrisa, tomaron ese documento bajo el brazo, sabiendo bien que de ahora en adelante, cuentan con la libertad y garantía de poder ser y crecer como cineastas en Baja California.

Este artículo forma parte de los contenidos del  número 13 de la revista cine TOMA, de noviembre-diciembre de 2010. Consulta AQUI dónde conseguirla.

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