El cuarto largometraje de Alejandro González Iñárritu

Biutiful es una lucha contra los estereotipos

Por Clara Sánchez

Al darse a conocer las candidaturas finalistas a contender por el premio Goya que otorga la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, la producción méxico-española Biutiful, de Alejandro González Iñárritu se hizo con ocho nominaciones: Mejor Guión Original (Alejandro González Iñarritu, Armando Bó, Nicolás Giacobone); Mejor Música Original (Gustavo Santaolalla); Mejor Interpretación Masculina Protagonista (Javier Bardem); Mejor Interpretación Masculina de Reparto (Eduard Fernández); Mejor Interpretación Femenina de Reparto (Ana Wagener); Mejor Dirección de Fotografía (Rodrigo Prieto); Mejor Montaje (Stephen Mirrione), y Mejor Dirección Artística (Brigitte Broch). La vigesimo quinta entrega de estos galardones se realizará el 13 de febrero en el Teatro Real de Madrid.

La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés) dio a conocer sus candidaturas para la sexagésima entrega de los premios a los Globos de Oro, que se entregarán el 16 de enero próximo en el Hotel Beverly Hilton de Beverly Hills, California, en los Estados Unidos.

En la categoría de Mejor Película en Lenguaje Extranjera (Best Foreign Language Film), la cinta Biutiful, de Alejandro González Iñárritu, representando tanto a México como a España, ya que es una coproducción. Además, en la lista de candidatos aparecen la francesa El gran concierto (The Concert), la rusa The Edge(Kpaй), la italiana I Am Love (Io sono L’amore) y la danesa In A Better World (Hævnen). A continuación, les ofrecemos la entrevista con el director mexicano publicada en el número 13 de cine TOMA.

Una gran campaña mediática precedió el estreno de Biutiful en México. Su participación exitosa en Cannes fue el arranque de una carrera que este mes finaliza en la cartelera mexicana. Biutiful es una reflexión sobre la muerte y la paternidad plagada de símbolos y de imágenes, contradictoria como la condición humana, dice su autor.

La Palma de Oro que ganó Javier Bardem en Cannes por su trabajo en Biutiful también es un reconocimiento para ti. ¿Cómo te sientes al respecto?

Muy contento por  Javier y por la película. Él es el actor principal y su personaje conforma el 90 por ciento de la película, el reconocimiento significa que él funciona y, entonces, funciona la película.

¿De  donde surge el nombre de Biutiful?

Siempre me ha dado mucha risa como los españoles pronuncian el inglés, me parece que tienen una limitación, lo hacen muy castellanizado. En un pequeño momento en el que escribía sobre Uxbal y su hija, me pareció una palabra contradictoria en apariencia a la condición del personaje. Es una palabra que tiene cierta ironía. Además, me gusta que los títulos de las películas no se traduzcan en ningún lado del mundo

Tu cine siempre es de opuestos, ¿cómo los encuentras en las historias?

Parte de mi naturaleza es muy contradictoria y eso me hace ser quien soy, me hace  congruente. Veo la contradicción en casi toda la naturaleza, creo que, de hecho, las estaciones del año lo dictan. Algo tan hermoso como el mar puede destruirlo todo. La dualidad, la dicotomía, la contradicción  de la que está hecha la materia y la naturaleza humana, me atrae mucho. Me molesta lo maniqueo, es una visión simple y muy occidental. Me gusta que los personajes sean contradictorios, tridimensionales, así es como vivimos . Creo que por eso Biutiful hace sentir incómoda a la gente, es una película que muestra la realidad más que los estereotipos. Es una lucha en contra de los estereotipos.

Y por eso termina siendo una confrontación tan fuerte para el espectador porque está atrapado frente a lo que ve, pero esa realidad no le gusta y lo asusta…

Si, ese es el verdadero objetivo del arte, provocar. En televisión tu ves la realidad, que es brutal, pero la gente puede estar cenando con sus hijos viendo los descabezados y asesinados. Tienen un impacto emocional mínimo porque han permeado en la realidad, ya no impacta. Muchas veces, la ficción tiene la capacidad de ser más real que la misma realidad porque hay una profunda exploración y no se banalizan las cosas. No son los siete asesinados hoy en Sinaloa, en el caso de Biutiful es un sólo personaje, pero tiene un peso y un valor que no se le da en los medios a los que estamos expuestos todos los días.

Biutiful explora todo el tiempo la paternidad …¿qué  significa para ti?

Creo que es una reflexión que todo padre hace cuando tiene hijos y más cuando son pequeños: te preguntas que harán sin ti, cual sería la condición o la consecuencia de tu ausencia; es un miedo primario que sentimos todos los seres humanos. La relación con nuestros padres siempre es compleja y nos define, y la ausencia de un padre o el miedo a su ausencia, son muy fuertes.

¿Cómo vives tu propia paternidad?

Muy intensamente, me siento muy cercano a mis hijos. Reflexiono, es una lucha, uno de los grandes retos. Para mí un buen padre es quien puede darle las herramientas a los hijos para ser plenos, para que construyan ellos mismos una persona de bien, con plenitud, con integridad y darles esas herramientas, hacia dónde  apuntar y tensar esa flecha y cuándo soltarla, es una cosa muy compleja. Es un reto cabrón.

Dedicaste esta película a tu padre. ¿Cuál es la enseñanza que más le agradeces?

Yo creo mi padre tiene varias virtudes y limitaciones. Pero creo que  su nobleza se muestra a través de su aceptación.

En el pressbook afirmas que el proceso de filmación de una película es como un sueño.¿Biutiful fue un sueño plácido o una pesadilla?

Ambas cosas, a veces era un sueño hermoso y otras una pesadilla continua; una película de esta naturaleza demanda muchísimo y el proceso es bastante intenso

La película está llena de simbolismos, ¿cómo elegiste la presencia de las mariposas y las hormigas?

Recuerdo haber leído un poema, pero no recuerdo el autor, y recuerdo haber ido a un museo en Barcelona donde había una exposición de Dalí, quien también estaba obsesionado con las hormigas. Recuerdo haber leído declaraciones de gente bipolar que sienten hormigas en su cuerpo en su ansiedad. Cuando escribí la historia había una obsesiva aparición de hormigas y me pareció un elemento interesante, un pequeño insecto que representaba algo muy misterioso, algo inquietante. Fue una cosa muy intuitiva, muy subconsciente, sólo después de  mucho tiempo trato de entenderlo. Las mariposas igual. Cuando era chico vivía en la colonia Narvarte, cerca de un panteón, y muchísimas mariposas panteoneras se metían a mi cuarto y eran espantosas, cafés y con ojos en las alas, grandotas. Me impresionaban mucho, me daban miedo y mucho asco, y siempre tenía una sensación rara cuando habían dos o tres en el techo. Quizá salió de ahí como símbolo de una especie de premonición… ese nido de mariposas que va creciendo y al final desaparece como símbolo de liberación.

Biutiful exhibe dos enfermedades cruciales, ¿por qué elegiste la bipolaridad?

Me parece una enfermedad terrible. Es compleja como todas las emocionales y de gran sufrimiento para quien la padece y sus familiares. Es brutal, porque es contradictoria, es pendular, para quienes viven la enfermedad alrededor de la persona no hay brújula, no hay método. Me pareció interesante explorarla.

Si pudieras filmar sobre un tema en particular que te preocupa de la realidad de México, ¿cuál sería?

Hay tanto que ahondar, hay cosas muy interesantes y otras muy complejas como el racismo y el clasismo que existe, aunque no lo reconozcamos. Existe una segregación muy grande del 10 por ciento de la población, que son los indígenas, y un clasismo en diferentes capas de la sociedad que se traduce en el abuso y la carencia de educación. El gran problema de México desde hace cien años fue no haber empezado un programa de educación serio, masivo. Más allá de la tierra y los latifundios, si el compromiso hubiera sido educar a toda la población, si se hubiese invertido en eso, tendríamos problemas pero no como ahora. La diferencia de oportunidades que tiene un niño zapoteca en una zona rural o un niño de la ciudad es abismal. Me gustaría abordar la segregación, el clasismo, el racismo y la falta de educación que me parecen un cáncer; ahí inició absolutamente todo. Eso nos ha llevado al abuso y a la opresión. La gente que no tiene educación será explotada toda la vida. Es algo que hemos vivido antes de los españoles, con ellos y después de ellos. Estos cien años de no haber cumplido las promesas de la Revolución nos tienen al borde del barranco, pero no por la repartición de las tierras, que también es una necesidad, sino por la educación. Tenemos al frente del país a poderosos que tienen más poder y dinero que educación, y mientras exista eso nos va a llevar la chingada.

¿Crees que debemos que festejar el centenario de la Revolución?

Creo que toda la gente tenemos la sensación de que vamos a tener un festejo agridulce, como cuando es Navidad y se ha muerto alguien, hay motivos para celebrar pero ahí esta ese dolor que está viviendo México, de tantos muertos y niños huérfanos, por más que sea Nochebuena o Año Nuevo, hay dentro de nosotros una profunda tristeza. Yo invitaría a que fuera un festejo sobrio, sereno y reflexivo. Eso de tirar la casa por la ventana me parece peligroso.

Como la Estela de luz para celebrar la Independencia que costará de 690 millones de pesos…

Cuando vi eso en la televisión estuve a punto de vomitar. Cuando vi al Secretario de Educación –Alonso Lujambio–, diciendo que estábamos haciendo laminitas en Finlandia con un cuarzo de Brasil que está siendo trabajado en Italia, pensé: ¿De verdad México está ahora en un momento donde puede gastarse esa cantidad? ¿Podemos darnos ese gran lujo? ¿No hay un escultor mexicano que pueda hacer, con un material o tecnología mexicana, una escultura decente, sobria, moderada, serena para los tiempos que estamos viviendo? En la República Mexicana creo que el 65 por ciento de las escuelas públicas no tienen baños, ¿no se podría invertir ese dinero en hacer que todos los baños de las escuelas públicas fueran dignos? Esas cosas pasan cuando alguien tiene más poder que cultura y educación. Por eso hablo de la cultura y la educación que conllevan a la segregación, al racismo y al clasismo. Para mí, el problema no es el narcotráfico, es un síntoma más, durísimo y dolorosísimo, muy dramático y muy gráfico, de las consecuencias de tantos errores que se han cometido principalmente en la educación. Si los narcotraficantes estuvieran educados no harían narcotráfico. El narcotraficante es un producto de la célula maligna que se llama falta de educación y cultura, todo lo demás viene solito.

Este artículo forma parte de los contenidos del  número 13 de la revista cine TOMA, de noviembre-diciembre 2010 (ya en circulación). ConsultaAQUI dónde conseguirla.



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