Algunas licencias en el cine de Miguel Contreras Torres

Morelos blanqueado en la pantalla

por Leopoldo Gaytán Apáez

La figura del “Siervo de la Nación”, José María Morelos, es representada en el cine del michoacano Miguel Contreras Torres como un hombre de gran físico y lleno de atributos, al que, no obstante, se le oculta su origen étnico de “indios y negros”. Caso similar al del primer presidente negro de México, Vicente Guerrero.

El día de hoy, 27 de septiembre, a las 19:00 horas, este libro se presenta en la sala 4 de la Cineteca Nacional.

En El padre Morelos (1942) y El rayo del sur (1943), Miguel Contreras Torres se permitió varias licencias cinematográficas con respecto a los hechos históricos. Entre ellas destaca la negación del origen étnico de José María Morelos y Pabón, a quien por todas partes se le ha querido blanquear, aduciendo que sus orígenes se encuentran dentro de una línea europea, como lo demuestran algunos retratos realizados posteriormente a la lucha independentista, cuando en realidad sus raíces provenían de un linaje bastante castizo, como lo señala el historiador guanajuatense Lucas Alamán en su  Historia de Méjico, quien escribió en 1849 que Morelos “por ambos orígenes procedía de una de las castas mezcladas de indios y negros”. Contreras Torres lo describe en sus películas como un hombre bonachón, con apariencia física impresionante, lleno de atributos, destacando siempre su arrojo y su disposición al servicio de los más necesitados, al culto eclesiástico o a la causa independentista, encarnados en el actor Domingo Soler.

Otra licencia del director tiene lugar en el discurso cinematográfico, expresado por el actor Alfredo del Diestro, quien al recibir y ponerse a las ordenes del nuevo párroco de Carácuaro dice: “Señor cura, soy Melchor Gutiérrez, dueño de la hacienda Los Laureles (…) mi compadre es don Natividad Godínez, dueño de la hacienda El Caimán, propietario de doscientos esclavos indios y negros, gran limosnero de la Santa Mitra y contribuyente en esta parroquia y en la de Huetamo, donde tiene otras tantas haciendas y más esclavos”.

En realidad en ese momento, a fines del virreinato, sólo los negros mantenían la condición de esclavos, pues los indígenas eran peones acasillados, es decir, en cierta manera eran hombres libres. Además, la cifra de doscientos esclavos negros e indios no se corresponde con las imágenes de los dos filmes, en las que sólo aparecen dos actores negros: uno es aquél que es golpeado y herido a latigazos por el capataz, y el otro es el versátil Juan José “Johnny” Laboriel, a quien se ve como parte de las tropas de Morelos.

Al respecto, pensamos que faltan por ser filmados muchos personajes históricos de origen afromexicano; por ejemplo, aquéllos que se unieron a los grupos combatientes acaudillados por Nicolás y Leonardo Bravo (padre e hijo, respectivamente) o los que lucharon codo a codo con Hermenegildo Galeana, llamados los pintos por el color de su piel, y de donde emergió Vicente Guerrero. Éste, por cierto, fue en 1829 el primer presidente de origen negro de la República Mexicana, treinta y cuatro años después de la independencia de Haití, donde el primer presidente americano de origen africano, Toussaint Louverture, proclamó en 1795 la primera república negra del continente.

*Este texto forma parte del volumen La ficción de la historia. El siglo XIX en el cine mexicano. Cordinador: Ángel Miquel. Investigación: Catherine Bloch y José Antonio Valdés Peña. Editorial: Cineteca Nacional. 2010.

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