Peripecias y complejidades de un distribuidor de cine alternativo

Un viaje lleno de obstáculos

Por Gerardo Salcedo Romero

Este entretenido sumario  enlista, en orden alfabético, la sobreposición de dificultades que en los años recientes ha enfrentado todo distribuidor de cintas no hollywoodenses para encontrar al público interesado que acude a las salas nacionales.

A de abundancia
Una de las recientes paradojas que se viven en el terreno fílmico de nuestro país es la relativa abundancia de películas, misma que se combina con el creciente número de pantallas. A pesar de algunos obstáculos, sobre todo el precio de boleto, hoy es muy sencillo ir al cine. La paradoja se establece cuando lo que se desea es ir a ver una película mexicana o de autor. No es fácil.
Esta paradoja se genera en la relación que existe entre el distribuidor y el exhibidor, por los espacios en los que coinciden y, sustantivamente, por las tendencias que manifiesta el público, que semana a semana determina la suerte de los estrenos.
Si tomamos como referencia que el primer cineplex –multiplex, multicinema o multisalas– que se construyó en México fue el Cinemark de la ciudad de Aguascalientes, en 1994, podemos decir que la conformación/construcción de un nuevo público es un proceso que lleva ya 16 años.
Durante estos años, las tendencias más visibles de la asistencia son: 1) ir al cine es un acto que se concentra en los fines de semana; es una actividad familiar, por lo que su primer opción son las películas infantiles o adolescentes; 2) los sectores populares que propiciaron la expansión de géneros como el de las ficheras y las de karate ha desaparecido; predomina la clase media urbana y esta se inclina de una manera natural por las películas estadounidenses; 3) hay un constante crecimiento en el número de copias por estreno; hoy, los grandes estrenos tienen un volumen de casi mil copias, lo que implica un trabajo de marketing que se refleja en la cantidad de artículos promocionales; 4) la preeminencia de las películas dobladas y, en estos últimos años, el crecimiento del formato 3-D, totalmente diseñado para la fastuosa exposición de los efectos especiales; 5)  la “flexibilidad” de horarios propicia que un cierto número de asistentes seleccione intuitivamente la opción del título por el momento del día en el que se arriba a la sala.
La consolidación de estas características ha tendido a modificar los patrones de la cinefilia tradicional. Por ejemplo, para el espectador aficionado a la animación es más importante la procedencia del estudio, es decir, sabe reconocer un trabajo de Pixar o uno de Dreamworks; esta sutileza se debe a la fuerza mediática que cada uno de estos proyectos tiene. Esta peculiaridad, sin embargo, no se expande a otras áreas que antes formaban parte de las razones por las cuales se escogían películas, por ejemplo, el reparto ya no es determinante, los actores que triunfan con una película no tienen la misma convocatoria en su siguiente proyecto. También es poco usual seguir la filmografía de algún cineasta (las excepciones de rigor son Tim Burton, Steven Spielberg y, por supuesto, James Cameron).
Un síntoma revelado en la más reciente entrega de los Oscares fue el divorcio entre el público y las películas seleccionadas. Revisar el número de copias durante sus estrenos es revelador: Avatar (2009), de James Cameron, fue lanzada con 3 mil 452 copias; Zona de miedo (The Hurt Locker, 2008), de Kathryn Bigelow, salió restringida a Nueva York y Los Ángeles en su primer fin de semana, y en su mejor momento alcanzó la cantidad de 535 pantallas; y Preciosa (Precious, 2009), de Lee Daniels, inició en 217 cines y terminó en 629. Los datos de costos y recuperación son más reveladores: Zona costó 11 millones de dólares y reportó en Estados Unidos un ingreso de 15 millones; Preciosa requirió una inversión de 10 millones y ha logrado generar 47. La gran ganadora de la Academia estadounidense fue una película que no recuperó su inversión y la película revelación aún no genera ganancias para el productor, aunque ya cubrió sus costos de lanzamiento. Avatar, como es de todos sabido, costó 237 millones, pero es la cinta con mayor taquilla de la historia.
Si esto ocurre en Estados Unidos…

B de barato
Históricamente, en México, han existido dos tipos de distribuidoras: las especializadas en cine norteamericano (varias de ellas con una presencia de más de 70 años) y las mexicanas, que han tenido distintas mutaciones. En los años de COTSA, la paraestatal que definió la exhibición en México durante las décadas de 1970 y 1980, estas empresas se especializaron en el material popular como los karatekazos de Taiwán y Hong Kong, las sexicomedias italianas o suecas y las producciones estadounidenses que no pertenecían a Hollywood. A veces por error o porque formaban parte de un paquete, traían alguna sorpresa, pero su especialidad era lo barato. Finalmente, la mayor parte de estas películas sólo tenían una ventana: la exhibición fílmica.
El surgimiento, casi paralelo, del cineplex, de la televisión por cable y del videocassette, replanteó los precios de las películas y esa generación de distribuidores desapareció. Quizás las figuras más emblemáticas de este periodo fueron Gustavo Alatriste, quien tuvo que cerrar sus cines ante su costoso divorcio (el juez le otorgó a la ex esposa el control de las dulcerías por lo que la operación de las salas se volvió deficitaria), y Carlos Amador, totalmente especializado en las comedias europeas soft porno.
Vale la pena rescatar de ese periodo al único esfuerzo empresarial que trató de generar una alternativa: Zafra, que se empeñó en nutrir al circuito de cines universitarios y de arte, y que operaba con material en 16 mm; sin embargo, el proyecto fue determinado por la vida útil de los proyectores y los equipos de los laboratorios que podían trabajar en ese formato. Este proyecto fue destruido por el surgimiento del videocassette y el deterioro de los equipos.

Lee este artículo completo en el número 11 de la revista cine TOMA, en sus últimos días en circulación. O suscríbete.

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3 comentarios to “Peripecias y complejidades de un distribuidor de cine alternativo”

  1. Arian Says:

    VIsiten Upaep…. 😀 a la carrera CINE Y PRODUCCION AUDIOVISUAL.

  2. Mayte Ramos Says:

    Muy interesante.
    Gracias por seguir enseñándonos.
    Mayte

  3. Virtual Print free | Annotary Says:

    […] revistatoma.wordpress.com […]

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