Archive for 23 abril 2010

Rigoberto Perezcano y la ficción documentalista fronteriza

abril 23, 2010

Los diálogos son precisos porque están copiados de la vida real

Sergio Raúl López

Fiel reflejo de la realidad mexicana, el tema de la migración hacia los Estados Unidos se ha repetido hasta la saciedad en el cine mexicano reciente. La denuncia, la victimización y la injusticia son temas recurrentes, repetitivos en este casi subgénero de la cinematografía nacional. Empero, el relato de Norteado sorprende por su frescura.


La metáfora final, y quizá no la más importante, de una película como Norteado (México, 2009), que trata sobre la migración mexicana a Estados Unidos, es que para atravesar la frontera en busca del Sueño Americano, el protagonista debe convertirse en un objeto, en un mueble cualquiera. El tema no es menor, ni las implicaciones que conlleva.

Sin embargo, en un filme que posee tantas aristas, resulta apenas una de las tantas reflexiones que puede provocar. Porque el protagonista –cuyo nombre invoca a cierto fortachón del cine nacional– Andrés García (Harold Torres, Mejor Actor en Tesalónica), un mixteco de la sierra oaxaqueña, jamás pierde su raigambre cultural ni cierta conducta sureña en la multicultural ciudad norteña de Tijuana. Tozudo y entercado en saldar el préstamo necesario para su traslado a unos primos ya instalados al otro lado, no buscará acomodarse ni rehacer su vida en la urbe que lo acoge, sino que permanecerá a la espera, expectante.

La película se concentra justo en esa permanente voluntad de cruce, pero también en los imborrables rasgos culturales de esas personas de vidas en tránsito, en permanente rehechura; en los diálogos cotidianos, sucintos, con los que se comunican entre sí; en la solidaridad y en el apoyo colectivo como fórmula de subsistencia, y en la barda que traza físicamente esa división de naciones y que se conforma como un personaje más.

En la narración confluyen con el oaxaqueño dos mujeres abandonadas, Cata y Ela (Sonia Couoh y Alicia Laguna, ambas Perla Negra a Mejor Actriz en Abu Dhabi), y Asencio (Luis Cárdenas) un hombre maduro y autosuficiente, para narrar un retrato poliédrico de la ciudad fronteriza curiosamente carente de militares y de violencia extrema.

La cinta es dirigida, precisamente, por un oaxaqueño, Rigoberto Perezcano, director del documental XV en Zaachila (2003), quien también es coautor del guión, en colaboración con el productor del largometraje, Édgar San Juan. Luego de su estreno, en el  festival de San Sebastián, donde ganó el Cine en Construcción 14, ha obtenido Mención Especial en Abu Dhabi y Tesalónica, donde además obtuvo el premio FIPRESCI, formó parte de la selección de la 51 Muestra Internacional de Cine.

Un comentario recurrente en torno a la película es que sus diálogos son muy creíbles. ¿Es importante, como cineasta, compartir tu vida cotidiana con la gente que retratas?

Me encanta que se reitere sobre los diálogos. Édgar San Juan y yo fuimos muy meticulosos al escribir la película, pero ahora con los premios me preguntan si no pienso ir a trabajar a París o a Nueva York. Yo prefiero quedarme en Zaachila, puesto que sales al mercado, te topas con el taxista, te cuentan historias y hay unos diálogos tan precisos. Hay muchos diálogos de Norteado que tomé particularmente de la vida real y que metí en esta ficción y funcionan. La gente los asimila como precisos, pero realmente lo son porque están copiados de la vida real.

¿Cómo recuperas el sentido de la escritura como base del cine en una película con diálogos tan escasos, con tantos silencios actorales?

Cuando hablan tienen que decir cosas precisas que sirvan para avanzar en la historia. Si te das cuenta, Norteado no es complaciente, hay muchos silencios y eso muchas veces le incomoda al espectador, que no está acostumbrado, pero como son precisos, de inmediato se identifica. Entonces, el silencio que en algún momento era incómodo, con los diálogos que son pocos, pero precisos, la hacen digerible, y eso gusta mucho.

Tu retrato cinematográfico de los personajes y la ciudad es muy naturalista, lo mismo con la luz del sol con el sonido ambiente.

Los manejo así por una cuestión de rigor de documentalista, en ese género cuentas con muy pocos elementos, muy poca producción, pero a la vez te das cuenta que esa escasez de recursos te permite una mayor libertad y mucha exigencia para crear en el momento en que estás filmando. Ya lo tengo muy arraigado en mi oficio y creo que voy a sentirme más cómodo en lo que filme, sea un corto o un largo, si no tengo muchos recursos, ni mucha iluminación, si voy a trabajar a través de lo que la luz natural misma me está dando, es algo que necesito. Si tengo cinco carros para iluminar un set de 5 x 5 metros, no me voy a sentir cómodo, yo quiero tener lo mínimo. Prefiero sentirme con una producción muy escasa pero encuentro la libertad que necesito como creador y eso se me hace posible a través del documental, donde no tienes más que cinco personas que te ayudan, luz natural y tres cassettes o rollo de cine para filmar. Y eso me obliga. Si tuviera todo el material, si tuviera cámper para mí y para los actores, creo que sería un fracaso total.

Aún así es notorio el cuidado que pones en la planeación de las tomas. Los movimientos de la cámara son muy precisos y siempre resultan reveladores para el espectador.

Me gusta mezclar el rigor que tiene una ficción pero dentro del documental. Y me gusta mezclar la libertad y la improvisación que tiene el documental dentro de la ficción. De repente encuentras esas cosas rigurosas, muy cuidadas, que me da la ficción, pero hay momentos muy precisos como la interacción de los actores, en que hay que dejarlos libres, hay que dejar esas pausas. No sólo la mezclo como género, sino en mi forma de dirigir, vamos a ser muy rigurosos, a pesar de que es una ficción, en la libertad que tiene el documental , y viceversa; vamos a ser completamente relajados, a pesar que es una ficción, vamos a dejar que suceda lo que quiero como director, esa naturalidad que tienen los actores, que tiene la película misma. Entonces mezclo no solamente como estructura, sino las reglas que te dice el cine documental y el cine de ficción.

Evidentemente se requiere de un complejo trabajo de planificación, en el sentido clásico del término.

Ya sé que estoy siendo muy libre, muy improvisador en el rodaje, pero tengo que ser muy riguroso cuando ya estoy filmando.

¿Hacia dónde quieres dirigir tu carrera ahora?

Lo que quiero, a través de Norteado, es disfrutar mucho su proceso de exhibición en festivales, porque creo que para el cineasta es necesaria la retroalimentación con espectador y, sobre todo, viajar mucho porque estar entre crudo y con jet lag me deja escribir cómodamente. Es un caso espantoso pero me permite explorar cosas que quiero y sobre todo seguir con mi siguiente proyecto, que tengo pensado hace diez años y espero estar filmando en uno o dos años, no tengo ninguna prisa.

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Norteado, de Rigoberto Perezcano

abril 23, 2010

“Si te das cuenta, Norteado no es complaciente, hay muchos silencios y eso muchas veces le incomoda al espectador, que no está acostumbrado, pero como los diálogos son precisos, de inmediato se identifica y eso gusta mucho”.

Rigoberto Perezcano, director de “Norteado”, en entrevista publicada en cine TOMA 8.

La cinta, hoy se estrena en la cartelera mexicana.
http://www.norteado.com.mx

Para leer la entrevista completa, haz click AQUÍ.

Lista de ganadores del Ariel 2010

abril 16, 2010

La Sala de conciertos Nezahualcóyotl, del Centro Cultural Universitario, albergó por primera vez la ceremonia de entrega de los premios anuales de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), el pasado martes 13 de abril por la noche. A continuación, la lista de ganadores de la 52 entrega de los premios Ariel.

Consulta la galería fotográfica de la AMACC, patrocinada por TOMA, en el siguiente LINK.

Mejor Película:

Cinco días sin Nora, de Mariana Chenillo.

Mejor Dirección:

Carlos Carrera, por Backyard, el traspatio.

Ariel de Oro:

Felipe Cazals

Mejor Opera Prima:

Cinco días sin Nora, de Mariana Chenillo.

Mejor Guión Original:

Mariana Chenillo, por Cinco días sin Nora.

Mejor Fotografía:

Martín Boege y Everardo González, por Backyard, el traspatio.

Mejor Edición:

Miguel Schverdfinger, por Norteado.

Mejor Actor:

Fernando Luján, por Cinco días sin Nora.

Mejor Coactuación Masculina:

José Sefami, por Conozca la cabeza de Juan Pérez.

Mejor Actriz:

Asur Zágada, por Backyard el traspatio.

Mejor Coactuación Femenina:

Angelina Peláez, por Cinco días sin Nora.

Mejor Música original:

Darío González Valderrama, por Cinco días sin Nora.

Mejor Sonido:

Mario Martínez Cobos, Miguel Ángel Molina, Ernesto Gaytán, Antonio Diego e Isabel Muñoz, por Backyard, el traspatio.

Mejor Diseño de Arte:

Gloria Carrasco y Lizette Ponce, por Backyard, el traspatio.

Mejor Vestuario:

Josefina Echeverría, por Conozca la cabeza de Juan Pérez.

Mejor Maquillaje:

Mario Zarazúa y Alfredo Mora, por Cinco días sin Nora.

Mejores Efectos Especiales:

Daniel Cordero “Chovy”, por Conozca la cabeza de Juan Pérez.

Mejores Efectos visuales:

Christian Rivera Gretel, por Conozca la cabeza de Juan Pérez.

Mejor Película Iberoamericana:

El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella (Argentina).

Ariel de Oro:

Cineteca Nacional

Mejor Cortometraje de Ficción:

La canción de los niños muertos, de David Pablos.

Mejor Cortometraje de Animación:

Jaulas, de Juan José Medina.

Mejor Cortometraje Documental:

Solo pase la persona que se va a retratar, de Roque Azcuaga.

Mejor Largometraje Documental:

Flores para el soldado, de Javier Garza Yáñez.